La noche era calma. El viento mecía el agua marina con delicadeza, formando leves ondas alrededor del navío que las surcaba. Dentro, la tripulación descansa después de una agotadora búsqueda de siete meses que había concluido recién hace unas pocas horas. Todos dormían plácidamente en sus hamacas, menos cuatro desafortunadas prisioneras.
-Esto es una pesadilla – murmuró para sí una joven de cabellos celestes - ¿Cómo pudimos dejar que nos atraparan?
-Encontraremos la forma de salir de esta Runo – le contestó su compañera peliblanca – Nunca pudieron detenernos y esta no será la primera vez.
-Julie tiene razón – la animó una muchacha pelirroja - Hemos estado en peores situaciones que esta. Un navío y su tripulación no bastarán para detenernos
-Mira quien habla – habló la hija del gobernador de Inglaterra – Acéptalo niña, jamás saldremos vivas de esta.
-Cierra tu boca Fabia – le increpó Runo.
-Tú no eres nadie para hablarme de esta manera – dijo la muchacha – Soy la hija del gobernador, de seguro mi padre está ahora enviando a todo un ejército en mi rescate.
-Despierta – le dijo Alice – Este ya no es el mundo de los reyes y condes, es el mundo pirata. Aquí tu cabeza vale lo mismo que un alfiler.
Fabia se encogió ante las palabras de la princesa. ¿En verdad esas personas serían capaces de matarla? Eso no podía ser cierto, pero estaban en un mundo desconocido, donde no se podía confiar en nadie, solo en uno mismo.
/En la mañana/
-Seis menos cinco da uno – dijo un joven de cabello rubio elevado en puntas observando las cinco joyas ubicadas en círculos sobre una mesa, o como los peleadores los llamaban "Los Cristales de Vestroia"
-Masquerade – dijo un joven de cabello grisáceo entrando a la habitación – Las prisioneras han despertado.
-Perfecto – dijo el capitán – que Link y Billy vayan a verlas.
-Claro – dijo el joven antes de salir.
-¿Buenas noticias Mason? – le preguntó otro pirata de cabello verde azulado y ojos grises.
-Tal parece que nuestros torturadores preferidos tienen trabajo que hacer – dijo Mason para luego formar una sonrisa perversa.
-entonces vamos a buscarlos – dictaminó el pirata poniéndose en movimiento.
/en una de las habitaciones del barco/
-Estoy aburrido Link – dijo un chico de cabello rubio largo y ojos azules recostado en una silla.
-De seguro Masquerade querrá que interroguemos a sus prisioneras – dijo el nombrado, otro muchacho mas bajo que el primero, cabello rosado y ojos verdes agua, mientras afilaba una daga.
-Esto de obtener un poder ilimitado se está volviendo más difícil de lo que esperaba – dijo en compañero bakugan de Billy, una especie de cíclope de atributo Subterra.
-Ni que lo digas Cycloid – comentó Billy poniéndose de pie – Aunque ahora estamos más cerca de conseguirlo; sólo nos falta un cristal.
El rubio ya se estaba imaginando lo que haría cuando obtuvieran todo lo que siempre anhelaron: poder, riqueza, gloria, recibir el mismo trato de un dios eran las situaciones que se paseaban por la mente del muchacho. Aunque muy diferentes eran los pensamientos que se agolpaban en Link. No podía dejar de pensar en lo que pasó la primera noche que pusieron un pie en Inglaterra. Masquerade les había ordenado dibujar un símbolo similar a un sol tribal con los restos de los prisioneros sobre la arena de la playa, algo en verdad digno de la mente de un sádico psicópata como era su capitán. Nadie entendía del por qué de ese extraño capricho, ya que aquel símbolo no era el que representaba a la tripulación. Entonces: Si esa no era la firma de la tripulación y lo habían dibujado con restos humanos ¿Qué demonios significaba todo aquel embrollo?
-¿En qué piensas Link? – preguntó Billy al ver tan pensativo a su amigo.
-¿Recuerdas lo que nos hizo hacer Masquerade con los cuerpos de los prisioneros, mientras el resto se encargaba de aquellos fisgones?
-Si, lo recuerdo – dijo el rubio con una mueca – Macabro ¿no crees?
-Sin duda. Pero sigo pensando en quienes eran aquellos tres individuos que nos atacaron. Tengo la impresión de que todo ese teatro era solo una advertencia de lo seríamos capaces de hacer.
-¿Una advertencia? – dijo Billy confundido - ¿Para quién?
-No lo se. Pero… ¿Nunca notaste que Masquerade jamás se a dignado a decirnos que es lo que estamos persiguiendo?
-¿Acaso el mar te a revuelto el cerebro Link? – Le preguntó el ojiazul – Estamos buscando unos cristales que podrán hacer realidad todos nuestros sueños ¿No es por eso que aceptamos hacer este trabajo?
-¿Asesinar a personas que no conocemos por obtener algo de lo que nunca han querido explicarnos? – Dijo el pelirosa encarando a su amigo – Esto no me huele nada bien Billy. Llámame paranoico, pero empiezo a sospechar que estamos entrando en aguas demasiado peligrosas como para manejarlas por nuestra propia cuenta.
-en algo tienes razón – le dijo el peleador subterra - Estas paranoico.
"Toc-Toc-Toc"
-¿Quién es? – preguntó Link acercándose a la puerta.
-Ace y Mason – respondió el pirata detrás de la puerta – Masquerade quiere que entrevisten a las prisioneras.
-al fin un poco de acción – se notaba que el rubio estaba impaciente, por lo que salio a toda prisa del cuarto, dejando solo a su amigo por unos minutos.
-Link – lo llamó su bakugan, una criatura de atributo Ventus – Ya no estás tan seguro de esto ¿Verdad?
-Yo… Ya no se ni que pensar Ingram – dijo el muchacho saliendo de la habitación y cerrando detrás suyo.
-Mas les vale hacer bien su trabajo chicos – les dijo Ace cuando los cuatro llegaron a la puerta del calabozo – Solo una confesión y tendremos a todos comiendo de la palma de nuestras manos.
Ace y Mason se retiraron luego de abrir el calabozo, dejando que Link y Billy hicieran su trabajo.
Aquel lugar era un verdadero asco: telarañas, musgo y humedad eran solo unas pocas cosas de las que había en ese calabozo. Sin mencionar los esqueletos de sus anteriores ocupantes, quienes habían quedado ahí por petición del capitán para sembrar el miedo entre los futuros prisioneros.
-Agradezco no ser alguna de esas chicas – dijo Billy – no creo que sea capaz de soportar el terrible hedor que hay en este sitio.
-Concéntrate – dijo Link apartando con su mano una telaraña – Esto es solo un trabajo más.
Llegaron hasta donde estaba las jóvenes, las cuatro encadenadas a la pared. Al principio no les dieron mucha importancia. Después de todo, cuando acabaran no quedaría nada de ellas.
Runo levantó la cabeza al oír como alguien estaba en el mismo lugar que ellas, y pudo ver con claridad a dos piratas acercándose.
-¿Qué quieren? – dijo la joven, preparándose mental y físicamente para una tortura.
-Solo nos interesa saber en dónde está el cristal Darkus – dijo Link, arrodillándose a su altura y poniendo la daga que estaba afilando sobre su cuello.
-si nos dicen donde está podremos liberarlas a las cuatro sin hacerles ningún daño – secundó el rubio sonriendo con malicia.
-Solo en tus sueños lograrán hacer que hablemos – dijo Julie encarándolos desde el suelo, observando directamente a los ojos de Billy sin siquiera inmutarse.
El pirata se sorprendió bastante cuando la condesa lo enfrentó, básicamente porque la reacción esperada en esas circunstancias habría sido que se largara a llorar suplicando que las dejen libres. Aunque eso no fue lo único que lo tomó con la guardia baja. Esa joven tenía una belleza excepcional, y aún estando en esas condiciones no podía ser aplacada. Su mueca maliciosa cambió a una de total asombro y sorpresa al ver los ojos grises de la condesa, y descubriendo en ellos a una mujer fuerte, indómita, y que de seguro les daría una buena pelea si deseaban hacerse con la información que deseaban.
-¿Qué tanto me ves? – le dijo la peliplateada al ver que el rubio no le había apartado los ojos de encima, aunque muy en el fondo deseaba que nunca deje de mirarla.
La expresión de chico pasó de ser curiosa a ser altanera.
-Es una lástima que una chica como tu haya terminado en un lugar como este – dijo dándole la espalda – Podrías ser una buena sirvienta.
-Billy mi paciencia se está agotando – dijo el pelirosa poniéndose de pie con los ojos cerrados – Ahora volviendo al tema principal… ¿Dónde esta el cristal Darkus?
-Responderé tu pregunta con otra pregunta – le dijo la peliceleste desafiante - ¿Quién fue el idiota que te dijo que nosotras sabíamos la ubicación de los cristales?
-¿qué estas insinuando? - dijo el ojiverde, cansado de tanta vuelta.
-Solo somos mensajeras baka – dijo la condesa con una sonrisa torcida, ganándose un gruñido por parte de los piratas.
-Un mensajero solo da mensajes – dijo Alice viéndolos a ambos – Y quiero que le den uno su capitán Masquerade.
La mención del nombre su capitán dejo a los interrogadores con mas dudas que respuestas. ¿Cómo era posible que esa chica conociera el nombre de su líder? Billy estaba algo confundido con toda esa situación, y el hecho de que la joven sea tan hermosa solo lo hacía confundirse aun más. Y Link no estaba en mejores condiciones que su compañero. Le parecía muy extraño que una princesa conociera el nombre de un capitán pirata, y más aun de que tuviese un mensaje para él.
-Habla – dijo Link, tratando de mantenerse sereno sin lograrlo.
-Todos sabemos lo que Masquerade planea hacer – su voz emanaba la sensación de que cada sílaba podía cortarte igual que el filo de una espada - ¿quieren que les diga cual va a ser el resultado?... La destrucción de todas y cada una de las criaturas que habitan este mundo.
Las flamas de las velas comenzaron a titilar, a pesar de que no había ninguna corriente de aire. Billy se sentía aun más confundido de lo que estaba, y el sentimiento de que nada bueno saldría de esa conversación inundó su pecho. Link, ahora mas que nunca, estaba deseando jamás haber puesto un pie en ese lugar. Las palabras de Alice eran como una confirmación a todos sus pensamientos acerca del poder que estaba persiguindo, y lo único que quería era salir de ahí.
-Tonterías – logró articular Billy a duras penas, antes de salir prácticamente corriendo.
Link, por su parte, se quedó unos momentos más, tratando de obligar a reaccionar a su cuerpo, antes de salir detrás de su amigo sin decir nada.
/fuera del calabozo/
-¿Qué acabo de pasar ahí dentro? – preguntó Cycloid cuando su compañero se tranquilizó.
-No tengo idea – dijo el rubio apoyando su espalda contra la pared –Creo que después de todo link no estaba tan paranoico que digamos.
-Abre la puerta – dijo el pelirosa desde dentro del calabozo.
-¿Deberíamos decirle a Masquerade? – preguntó el subterra.
-Tal vez – contestó el ventus – Aunque lo más probable es que nos tachara de maricas y nos obligara a volver.
-Esto ya no me atrae como en un principio – dijo el rubio en un suspiro – Estamos navegando a ciegas en territorio enemigo.
-Enemigo… - murmuró Link sin darle mucha importancia, hasta que algo lo hizo comprenderlo - ¡Eso es!
-¿Qué cosa? – preguntó el chico preocupado de que a su amigo le hubiera agarrado la loquera.
-Son ellas – dijo con los ojos abiertos – Ellas fueron las que nos atacaron aquella noche en la playa. Algo tienen que ver ellas con el símbolo que dejamos y algo tienen que ver ellas con el poder oculto detrás de esos cristales. Sino ¿De qué otra forma la princesa descubrió el nombre del capitán? ¿De qué otra forma puede conocer el fin que todo esto tendrá?
Billy seguía mirando a Link como si estuviera frente a un enfermo mental
-Estas loco hermano – dijo el rubio dándose la vuelta, pero una voz lo obligó a detenerse.
-Link no está loco – Un joven de cabello verde y ojos rojos, vestido con tonalidades de los mismos colores apareció por el lado opuesto del pasillo.
-¿Qué te hace creerlo Airzel? – preguntó el subterra.
-Cuando fuimos a secuestrar a las chicas quise llevarme otra para que sea mi sirvienta personal. Por desgracia escapó y dijo que tenía un mensaje para Masquerade.
-¿Otra mensajera? – Link ya estaba harto de que todo aquello no tuviera ni pies ni cabeza.
-" no hay lugar ni en el cielo ni en la tierra en donde pueda esconderse. Dile que es un dato que te dió una de las mensajeras de Dark Dragon" esas fueron sus palabras.
-¿Dark Dragon? – repitió el pelirosa
-Escuché que es uno de los piratas mas fuertes de los siete mares, pero nunca imaginé que el tuviera algo que ver con los cristales, y mucho menos con una chica de la alta sociedad – dijo Billy extrañado.
-Algo es seguro – dijo Airzel cruzándose de brazos – Dark Dragon y estas chicas de alguna forma protegen los Cristales de Vestroia, y harán hasta lo imposible por cumplirlo.
-Y algo más – dijo el ojiverde – Tal parece que Masquerade no ha querido contarnos toda la historia acerca de estos cristales.
-Tenemos que averiguarlo antes de que sea demasiado tarde – dio Billy, a lo que todos asintieron con seguridad.
/Lejos, con la tripulación del submarino/
-Las fuerzas de Masquerade se están debilitando – dijo Titania, luego de tener una corazonada.
-Las chicas deben ser fuertes. Resistir hasta que lleguemos – la secundó su hermano, observando el cristal Jhazari.
-Esta es una guerra que no podemos perder…
Continuará…
Antígona: MIL DISCULPAS POR NO ACTUALIZAR ANTES! Las musas parecen que se an tomado unas largas vacaciones y recién regresaron
Zinger: Era eso o era porque tienes otros cinco proyectos en tu cabeza (Tres de Yu-gi-oh!, uno de Yu-gi-oh! GX y otro de Bakugan)
Antígona: También por eso. Pero quiero terminar las dos historias que tengo antes de publicar las otras, aunque confieso que algunas ya las estoy escribiendo y eso me quita tiempo e inspiración para las que tengo. Además sumale el doble turno en la escuela y las 11 HORAS semanales de entrenamiento.
Zinger: Si que es algo duro. Pero tengo algo que decirte y de seguro te alegrará.
Antígona: (Curiosa) ¿Qué es?
Zinger: Voy a ayudarte en la historia "Song fics para el amor"
Antígona: ¡Gracias, Gracias, Gracias, Gracias, Gracias! (Abrazando a su hermano hasta dejarlo morado)
Zinger: (A punto de morir afixiado) No aprietes tan fuerte…
Antígona: (soltandolo) lo siento… En fin dejen comentarios si les gustó el capi y nos vamos despidiendo
Zinger: Nos vemos en otro capitulo!
