Capitulo 4 "Reencuentro"

Aclaraciones

Onnanoko = niña

Youkai = demonio

Por un valle de tierra roja, yokais de diferentes tamaños y aspectos se encontraban descansando obstruyendo todo a su paso. Unos comiendo carne viva, la sangre esparcida por el suelo era muy desagradable de observar; otros simplemente dormían, mientras que otros peleaban por mas territorio...

Entre todos aquellos demonios, una pequeña niña pasa desapercibida de entre ellos. Con su capucha negra y su rápido andar, como una sombra que no esta allí.. Mas sin embargo, cuando se aproxima a la salida, uno de los yokais que peleaban, inesperadamente tropieza con ella, asiéndola caer, echando atrás la capucha, dejando a la vista su aniñado rostro.

El enorme youkai se da la vuelta con aspecto de molestia y desagrado, viendo a la pequeña.

-¿Onnanoko?- Dice luego de levantarse del suelo. La niña lo imita mirándolo con grandes ojos rojos-¡Oigan! ¿Quién dejo a esta niña pasar?!-Grita de repente el youkai, recibiendo las miradas confundidas de todos. La youkai se sobresalta, ya que sin darse cuenta ha armado un gran alboroto, se pone en guardia levantando sus orejas.

-Tal vez sea una infiltrada... ¡Encárgate de ella antes de que nos descubran!- Le grita un youkai de aspecto mas viejo. El enorme youkai recibió la orden. Sonrió fríamente y se acercó mas a la niña.

-¿Asi que una infiltrada?. Pues de aquí no llevaras información!- Grita mientras saca sus garras y las aproxima velozmente hacia la niña. Pero ésta salta ágilmente antes de que el ataque la lastime, y de sus manos pequeñas uñas afiladas extiende, incrustándose en la nuca del demonio, muriendo al instante.

Ningún yukai esperaba aquel rápido ataque de la niña, todos quedaron sorprendidos viendo el cuerpo inerte del demonio muerto en el suelo. Entonces de la multitud, aparece un monstruo enojado, quien se acerca a dar su merecido a la niña.

-¡Muere!- Dice abriendo su boca para dirigir un rayo de energía azul, pero la youkai ya estaba a escasos centímetros de el, y cerró rápidamente la boca del demonio, quien al experimentar la energía azul explotar en su interior, muerte.

Fue entonces que los youkais se revelaron, atacando sin compasión a la niña.

Ésta se los quedo mirando, expectante a que se le acercaran. Y cuando ya no hubo mas lugar a donde huir, los ojos de la niña brillaron intensamente de rojo, y su energía estallo contra todos, quienes salieron despedidos por el aire, cayendo en el suelo ya sin vida, como si miles de agujas invisibles hubiesen atravesado sus cuerpos de manera espectacular, no dejando ningún órgano vital intacto.

La niña levanta su cabeza, llena de sangre, para luego volver a colocarse su capucha y andar nuevamente hacia su destino... Como si nunca hubiese estado allí...

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-..Hiei...- Un susurro ahogado se pierde en el aire. Grandes ojos verdes, miraban sorprendidos al ser frente suyo. Su labio inferior temblaba, inexplicablemente. Su corazón latiendo fuertemente, deseando salir de su lugar. De un momento a otro, todo se hizo nada. No existía nada. Solo él, y su acompañante de serio semblante.

Unos minutos antes se encontraba trabajando en el estudio de su casa, con un proyecto que se llevaría a cabo muy pronto. Pero tal fue su sorpresa que por la ventana, una figura negra apareció velozmente. Sin aviso alguno.

Kurama rápidamente se levantó de su asiento, chocando con la mesa, provocando un vaso roto y vidrios fragmentados por todo el lugar. Con el ruido espontáneo del cristal haciéndose añicos.

Pensaba que lo que veía era solo una ilusión. Pero no fue así. La persona que se encontraba parada allí, era nadie mas que Hiei. La sombra voladora.

En ese momento, deseó con todas sus fuerzas calmarse, y no demostrar sentimiento alguno. Ninguna emoción. Pero le fue imposible. Simplemente lo era. Enseguida y sin que nadie las llamaran, en sus ojos lágrimas se juntaban.

EL otro de cabellos negros, en cambio, solo mantenía su firme mirada, sin expresiones. Como antes. Como siempre..

Dio un paso en frente, dirigiéndose a Kurama. Este último solo lo miraba fijamente, quería reaccionar, pero no lo conseguía. Parecía estar flotando, hipnotizado por esa mirada tan dolorosamente clavada en su mente.

Hiei apresuró su paso, y ágilmente su katana desenvainó. Enseguida la punta de esta, se dirigió al cuello desprotegido del pelirrojo, inmóvil. Sus miradas fijas, en una de la otra.

-Hiei...- Susurra una vez mas, su nombre. Aquel nombre que había hecho tanto daño en su vida. El nombre de aquella persona que nunca pudo olvidar. La persona que simplemente amó. La que estaba enfrente suyo, a punto de matarlo...

Una lagrima rodó por su mejilla, tristemente. Estaba acorralado entre la espada, y la pared de su estudio. No había sitio donde poder escapar. Y sin embargo, aunque lo hubiera, no quería hacerlo.

Cerró sus ojos, mientras mas lagrimas caían. Hiei, hizo un poco mas de presión. Un hilo de sangre bajó por el cuello blanco del pelirrojo.

-Esto..es lo que quieres, Hiei?. ¿Quieres matarme?.-Pregunta con voz apagada Kurama.

Hiei muestra mas su enojo, frunce el ceño y muestra sus dientes fuertemente cerrados.

Dejó visibles por unos momentos, años de tristezas. Su alma herida.

-Es lo que te mereces..-Pronuncia.

El pelirrojo lo mira por unos momentos mas tristemente. Entendió entonces, que no fue el único que tubo que lidiar con tanto dolor, por tanto tiempo. Cerró sus ojos nuevamente y sonrió. Sonrisa sincera, mezcladas con lagrimas saladas. Ahora solo esperaba. Esperaba resignado lo que Hiei iba a darle. Su final.

Hiei estaba al borde de dejarlo en la nada.

Un poco mas de presión en su cuello.

El fin se acerca.

Sin embargo sabía que de alguna forma se sentía bien que fuese Hiei, quien le quitase la vida. Ya que de algún modo, fue él quien le había quitado el corazón y su alma en el pasado, que mas daba si su vida la era arrebatada tambien.

-Papá!.

Un grito se escuchó de repente. Sus ojos se abrieron rápidamente al escuchar aquel grito, provenientes de las escaleras. Reconocía la voz. Su pequeño hijo presenciaba la escena con rostro sorprendido y aterrorizado.

-Yoru..!

Kurama quedó sorprendido mirando a su hijo, quien estaba estático en las escaleras. No sabía como reaccionar.

Por un momento se había olvidado de todo, y de todos.

Quería nada mas desaparecer, y olvidarse de todo.

Pero no contó que su pequeño hijo quedaría desprotegido, sin la protección de su padre.

Hiei por otro lado, al oír el grito del niño, gira su rostro. Mirando expectante al pequeño pelirrojo. Sus ojos que antes lo habían mirado sin emoción, ahora eran de sorpresa, ya que el niño tenía un Gran parecido con el ser que estaba apunto de asesinar.

Y sin previo aviso su espada desapareció de sus manos, quedando clavada en la pared del estudio. Sin embargo, Kurama ya no estaba. Hiei giró su rostro una vez mas hacia el niño, quien a su lado ahora se encontraba el pelirrojo adulto, mirándolo dolorosamente.

-Hiei... por favor, no hagas esto...- Suplica el pelirrojo estando alerta de los movimientos del otro. Hiei solo lo miró y fue rápidamente por su espada, la sostuvo aun clavada en la pared, y miró a Kurama a los ojos, con tanto odio y pronunció una palabras..

-Mañana... En el templo vecino de Genkai... – Dijo, y nuevamente salió por la ventana. Dejando a los dos pelirrojos nuevamente solos y confundidos. El silencio era lo único que en ellos hablaba. Kurama frota su frente, asimilando la situación.

-Papa.. ¿Quién era ese youkai?.- Pregunta Yoru esta vez, rompiendo el silencio y por demás preocupado, viendo a su padre a los ojos. No se percató que su corazón latía muy rápido.

-.. Nadie, Yoru, solo... un viejo conocido..-Dice pensando, Kurama. Suavemente llevó una mano a su cuello pálido, comprobando que sangraba suavemente, pero aun asi no dolía la herida, o tal vez tanta confusión no dio tiempo para preocuparse por eso.

-Pero... quería matarte... – Seguía cuestionando el muchacho.

El mayor lo observa tranquilamente, su pequeño hijo estaba demasiado nervioso, se notaba en el sonido de su voz y en su mirar verde. Suavizando el sonido de su voz, Kurama contesto:

-.. Por odio, Yoru..-

-¿Por odio?. Acaso.. tu has hecho algo para que te odie, padre?..

-..Me temo que es asi.. un malentendido de hace mucho tiempo...

-... – Yoru lo miro algo sorprendido. Sus ojos demostraban la confusión y la sorpresa de saber que alguien odiara a su padre... Es decir, sabia que había demonios que querían asesinarlo por ser un integrante del equipo del Reikai.. Pero, aquel tipo no tenia nada que ver con eso... o si?-Papa.. ¿que has...

-No te preocupes, Yoru- Lo sonrió como solo Kurama lo sabe hacer. Tan sincera aquella sonrisa.. y tan falsa para los que realmente conocen sus sentimientos..-Aquel hombre solo quiere aclarar algunas cosas. Te garantizo que no te hará daño. Estoy seguro...

-Pero soy tu hijo... Y tu me has enseñado que para los que te odian, no hay mejor forma de vengarse que dañando a tus seres queridos... me doy cuenta que él es muy fuerte, fácilmente podría hacernos mucho daño, padre.. ¿Aun asi quieres que no me preocupe?... –Iba a seguir replicando. Pero su padre habló mas rápido y terminó la conversación con una pequeña oración.

-Estoy seguro que no te hará daño, porque lo conozco, hijo.. Lo conozco... muy bien...- Yoru se estremeció por la forma de hablar de su padre, tan sólida y a la vez tan destruida. Pero fue su mirada lo que lo desconcertó.. Aquella mirada de melancolía y a la vez brindadora de tanta confianza..

El pequeño Yoru no dijo ni una sola palabra mas. Sabia que su padre no le contestaría de todos modos. La conversación había terminado, aunque su pequeño corazón aun seguía agitado...

...

-Que llevas allí Kai?- dice señalando el pantalón del muchacho

-Esto.. una fotografía- Kai entrega la pequeña fotografía a su hermana.- Lo encontré cuando estaba haciendo mis deberes.

-Que hermosa.- Sayuki queda facinada por la foto, sin embargo al mirar el reverso de la foto lee cuidadosamente lo escrito, al instante un semblante de melancolía se deposito en su rostro.

-Eso me recuerda que debo hacerle una pregunta a Yukina.- Menciona el niño sin percatarse de las reacciones de su hermana.

-mm que será?

-El otro dia un tipo se confundió en la calle llamándome Hiei, y coincidentemente encontré esa foto con dedicatoria para el mismo tipo… Me pregunté si quizás ella sabria quien es…

-Debes estar bromeando.

-...De que hablas?

-Kai, Hiei es el nombre de nuestro padre.

-…

-Hermano, no me digas que ignoraste el nombre de papa por todo este tiempo

-N..no! es solo que… no.. no prestaba atención…

Sayuki reía divertida por el descuido tan inocente de su hermano, sin embargo dentro suyo no pudo evitar ponerse un poco triste al saber que su hermano de cierto modo guardaba algún tipo de rencor hacia su padre, tanto, que jamás se preocupo en saber el nombre del mismo.

-Asi es, Hiei es el nombre de papá, y Nuriko era de nuestra mamá.

-Eso lo sé, tonta.- Dice el muchacho enfadado, y exaltado.

-Esto quedará por siempre, lo recordaré cada vez que quiera reírme.- Dice divertida.

-No es para tanto solo lo olvide de acuerdo?.- El niño frunce el seño enfadado, tenia su rostro levemente sonrojado de la vergüenza. Sayuki sonríe.

-De acuerdo, volvamos. Me muero de hambre!

...

-Hiei...-Las lagrimas de Yukina no paraban de caer impactándose solidas en el suelo. De pie estaba en las puertas del templo que por tanto tiempo vivió, sus manos temblaban y su garganta se cerró. Emocionada estaba de ver nuevamente a su hermano, allí parado frente a ella, con su habitual traje negro y mirada fría,.. Seguía llorando cada vez mas perlas, y es que en verdad que no lo podía creer que después de tanto tiempo haya regresado..

-Yukina, yo.. –Hablo Hiei, mas su hermana se abalanzo contra el no dejando que continuara hablando, rodeo sus delicados brazos en un abrazo y lloraba mas fuerte, sintiendo como Hiei se ponía notablemente nervioso. -Yukina...-Dijo nuevamente Hiei, ahora con voz calma.

-Hermano, que bueno...- Sollozaba la mujer entrecortadamente.- Que bueno que estés aquí..- termina su frase con una gran sonrisa, sus ojos aun tenían lagrimas entre sus pestañas.

-Lo lamento, cometí un error - Hiei no sabía muy bien cómo expresarse, era su hermana pero aun así no sabía cómo tratarla correctamente.

-Lo que importa es que estas aquí, Hiei.

-…

-No vuelvas a irte, tus hijos te extrañan demasiado, te necesitan.

-Vine a solucionar problemas Yukina, no pretendo empeorar nada.- Por un leve momento al mencionar aquello, la imagen del pelirrojo recorrió su mente.

-Que alivio…- Suspira su hermana.- Entremos, tenemos muchas cosas de que hablar.- Invita ansiosa la mujer de cabellos celestes. Toma la mano de Hiei para dirigirse juntos al interior del templo, éste se sintió extraño al sentir el contacto con alguien ya que hacia años que no tenia esas clases de caricias.

Una vez adentro Yukina preparaba rápidamente el té con una sonrisa incapaz de borrarse. Hiei por su lado la esperaba sentado con un extraño semblante en su rostro, era uno sereno pero melancolico a la vez. Volver al ningenkai significaba abrir muchas heridas del pasado, había tantas de ellas y tan pocas maneras de superar…

-Espero te guste, hermano.- Sonrie realmente feliz su hermana. Extrañaba tanto esa sensación de decir "hermano", se sentía acompañada, en familia, completa, feliz. Entrega el te a su hermano, quien solo miró el vapor del agua salir de la taza, contemplándolo pacíficamente, no sabiendo bien que decir.

Yukina sabia bien lo que su hermano guardaba dentro suyo, lo que no podía decir y lo que luchaba por ser escuchado. Ella lo sabia todo, o la mayoría si se puede ser mas preciso. Observó sonriente a su hermano un poco mas, lo había extrañado demasiado. Pero por dentro, aunque sonase resentida y malvada, se preguntaba porque había regresado Hiei; porque justamente ahora; porque no antes; porque no preguntaba nada su hermano en esos momentos?...

-Kai y Sayuki no se encuentran ahora, han salido a caminar por las orillas del mar.

-Lo sé-

-De verdad?

-Lo vi.- Señala el jagan tapado.

-Ya veo…- "Con que es así, Hiei no regresaba porque se aseguraba de que estemos bien observándonos con su Jagan. Gracias, hermano." Piensa Yukina mientras no se resistió mas a darle otro gran abrazo a su querido hermano. Este ultimo por su parte se sonroja por la reacción tan repentina y espontanea de su hermana, se había quedado helado en su lugar sin siquiera responder al abrazo. No lo había hecho al propósito, solo que no estaba pensando en nada y mucho menos preparado para tal ataque de ternura.

-Que mas has visto con tu ojo, Hiei?.- Pregunta curiosa su hermana, quería saber hasta que punto sabia para poder contarle el resto.

-Lo suficiente, supongo.- Responde sin querer secamente el chico. Sin embargo algo rondaba en su cabeza, tenia que decírselo a Yukina, era la única con quien podía hablar.

-Oh..- Estaba algo desilusionada por tal respuesta. Queria que Hiei le hablara, que le contara todo, que no dude en descargarse con ella.

-Fui a ver a Kurama. – De repente y sin preámbulos suelta Hiei.

-Hiei, él… - Yukina no quería que Hiei volviera a cometer errores del pasado.- Él tiene un niño, tiene una familia ahora.

-Lo sé. Lo descubrí hoy.

-A que te refieres?

-Me vio tratando de matar a Kurama.

-Hiei! Porque lo hiciste!- Yukina se horroriza por oír tal confesión. Es decir, no esperaba que Hiei no tuviera cierto recelo o resentimiento por Kurama, pero de allí a matarlo era algo diferente. Ella no quería siquiera imaginar una cosa así.

-No lo hice, no te preocupes. Pero no niego que lo hubiese hecho si el niño no nos hubiese interrumpido.- Sonaba como si de una maquina acesina se tratase. Yukina nunca pensó que Hiei, su hermano, la estuviera hablando asi, tan fríamente calculador y malvado.

-Aun si su hijo no hubiese aparecido no debiste de buscarlo nunca, Hiei.

-…

-Se que has sufrido mucho por su causa, sin embargo el también lo ha hecho…él-

-No digas nada Yukina.-

-Solo intento explicarte- es interrumpida.

-Lo veré mañana. Será él quien dé explicaciones, no será eso lo más correcto?

Yukina se alivia, sin embargo no sabía hasta que punto podía relajarse.

-Es lo correcto. Sin duda.

-Bien.- hiei suspira, da un sorbo a su té. Se pone de pie de repente.-Aquí vienen.

-.-.-.-.-.-.

Era la hora del té en la casa Minamino. El ambiente era algo tenso entre aquellas dos personas que sentadas estaban tomando su merienda. De repente fue el mas pequeño quien mira a su padre preocupado, éste en cambio parecía ignorar aquella mirada suplicante.

-No iras, verdad papá.

-Es un problema que hace tiempo ronda entre esa persona y yo, debo ir Yoru.

-Pero intentó matarte papá!- Yoru tenía sus ojitos verdes abiertos muy grandes. Quería convencer a su padre de no ir hacia aquel lugar citado, amaba demasiado a su padre como para ser consciente de que al día siguiente podría morir en las manos de un tipo que no conocía.

-Lo que paso solo fue un ataque espontáneo que tubo. No me matará, no te preocupes Yoru.- sonríe kurama tomando su té.

-Puedes...- duda el niño encogiéndose un poco en el asiento.- puedes contarme entonces porque no se llevan bien?

Kurama coloca suavemente la taza en donde tomaba en su respectivo platito.

-Yoru.- kurama toma al niño del brazo, lo jala suavemente como una señal para que se levantara de su asiento, abrazándolo suavemente, protectoramente.- No quiero que te preocupes por cosas que no tienen importancia. Sé que te has asustado con lo que viste, pero no todo es como lo pintas. Él y yo éramos mejores amigos en el pasado, así que imagínate!. Confío en él, entiendes? –Acaricia su cabecita aun abrazado a su hijo.- Así que descuida, prometo que no me hará absolutamente nada. Ni a ti, ni a mi.

-papá…

La conversación allí había terminado, sin embargo el pelirrojo mas pequeño no sentía la seguridad que su padre tenía. Y solo le quedaba rezar para que a su padre no le ocurriera nada al día siguiente, ni ningún otro día…

.-.-.-.-.-.-.

-Niños…- susurra Yukina aun sentada con el té en sus manos, miraba a sus sobrinos de manera sorprendida, mas luego reacciona y sonríe abiertamente. Se pone de pie a un lado de Hiei, aun sonriendo feliz.

Los gemelos mas pequeños estaban en la entrada, con sus miradas únicamente dirigidas hacia el hombre de negro a un lado de su tía. Hubo un silencio incapaz de describir, ninguno se atrevía a decir nada, sin embargo luego Sayuki abre grandemente sus ojos azules reaccionando a lo que veía.

-Papá…- Dice emocionada y sonriendo se acerca rápidamente al nombrado, rodeándolo con sus pequeños brazos en un abrazo.-Has vuelto, papa… Tenía tantas ganas de verte…- Confiesa llorando algunas lagrimas, lagrimas que no eran mas que pequeñas gotas de agua, que no se convertían en nada que no sea solo gotitas de sal.

-No has cambiado en nada…- Se dirige Hiei a su pequeña hija. Acariciaba un poco su cabeza, se sentía extraño con tanto cariño luego de haber pasado tantos años en soledad.

Sayuki sonríe complacida. Yukina también abraza a su hermano.

Kai, por otro lado, se mantenía al margen de todo de pie en la entrada. No se explicaba tal situación, después de todo ¿Qué demonios estaba haciendo allí su padre?, ¿Por qué volvió? ¿Por qué su hermana lo recibió tan gustosamente? Es que acaso ¿había olvidado todo lo que sufrieron por su culpa? No lo entendía.

-No saludaras a tu padre, Kai?- pregunta Yukina acercándose a él. Su ojos azules dejan de mirar a su padre fijamente para mirar curioso a su tía, ¿Cómo podía preguntar aquello?. El no quería…

-Hn, han crecido mucho.- menciona hiei con media sonrisa. Tal vez para aliviar la tención que se había formado.

Sayuki lo toma de la mano, como solía hacerlo en el pasado. Ella amaba a su padre, por sobre todo ella aun seguía sintiendo todo el cariño que por hace años no lo expresaba.

-He aprendido a cocinar, quieres que te prepare algo, papá?

Todos se dirigieron a la cocina a excepción de Kai, quien se dirigió a paso rápido hacia su habitación. No tenia clara la situación, se encontraba confundido. Hiei lo mira de reojo alejarse de ellos, aun así seguía siendo guiado a la cocina por su pequeña hija.

-.-.-.-.-.-.

Kai's Povs

¿En que mente cabe pensar en perdonar a un padre que te abandona? ¿Por qué regresó después de tanto tiempo? ¿Es que acaso no ve que estábamos muy bien sin él? ¿Qué pretende…?

Suspiro.

Si, estoy molesto. MAS que molesto. No puedo creer que mi hermana y mi tia lo hayan perdonado así como así. En verdad me pregunto, si es que tienen un trastorno en su memoria o algo parecido, no se pueden olvidar del dolor que sintieron por su culpa así nada mas…

Yo las he visto quejarse, deprimirse, llorar por las noches; yo las he consolado aun cuando yo también sufría por la pérdida de mi madre.

Pero él… él nunca estuvo, el solo ha estado causando daño con su ausencia…

Lo siento, hermana, yo no lo puedo perdonar así como así…

End Kai's povs

Sentado en su escritorio, su cabeza descansaba metido entre sus brazos cruzados. No tenía muy en claro sus sentimientos, si estaba enojado, si estaba triste, si era depresión o melancolía. No entendía, no sabía.

Lo que si sabía, era que no quería ver a nadie, absolutamente nadie. No quería escuchar a su hermana querer convencerle de que todo estaba bien. No quería ver a su tía tratando de unir a esa "familia". No quería, se reusaba.

Ya era de noche, lo comprobó girando su cabeza hacia la ventana, una amplia ventana sin barrotes ni rejas; perfecta para salirse de allí sin ser notado.

Sin siquiera pensarlo, toma su mochila llenándola de poca ropa, algo de dinero que tenia ahorrado y un libro adentro; y sin mas se lanzó a la deriva atravesando la ventana, saltando de árbol en árbol hasta llegar a quién sabe dónde, hasta que su inquietud se apacigüe. Hasta que sus dolorosos recuerdos, abiertos por ver nuevamente a su padre, cicatricen y calmen su ansiedad.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Arriba el cuarto capitulo de Nueva Esperanza, espero que sea de su agrado y que la hayan disfrutado.

Saben que pido REVIEWS para alimentar mi imaginación y enorgullecer mi alma .

Abrazo , los quiere

Nyx Erinea Kitsune