Tema: #3. Agua y aceite
Título: Imposible
Palabras: 933
Rating: PG
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Imposible
Hermione andaba enojada con todo el mundo, sin ninguna razón que el resto de los habitantes de Grimmauld Place pudiese identificar (o quisieran aceptar). Ginny había tratado de animarla y Harry también, Ron logró que todo se fuera directamente a la punta del cerro cuando exclamó cerca de ella… "¡debe andar con el periodo!". A partir de ese momento la chica lo miraba con rabia y no se acercaba a ellos.
-No deberías enojarte con ellos.
Se había demorado lavando su plato y antes de que pudiera escapar quedó sola con Sirius Black en la cocina. Sopesó sus posibilidades: darse la vuelta y salir de ahí ignorándolo, quedarse en la cocina totalmente indiferente a lo que él pudiera decirle o contestarle.
-Tú sabes porqué me enojo – le respondió sin mirarlo, sin voltearse siquiera.
Sí, él sabía que le pasaba a Hermione, también sabía que era por su culpa que ella estaba molesta con sus amigos (especialmente el pelirrojo) y por supuesto tenía claro que si quisiera podría hacer volver a la chica que todos conocían.
-No trates tan mal a Ron, también lo pasa mal… - se apoyó con rabia en el borde del lavaplatos, como podía decirle eso – tal vez si te acercaras a él de otra forma.
-¡Yo no quiero nada con Ron! – al fin se volteó. Sus ojos brillaban, porqué justo él le decía eso.
Sirius se pasó la mano por el pelo, con un gesto que recordaba a su amigo James pero que en él tenía más de desesperación, mucho más. No le era fácil hablar con ella, no sería fácil hacerla entender que su lugar era junto al joven Weasley, que aunque no se diera cuenta aún, harían muy buena pareja. Era una tarea tremenda considerando lo obstinada que podía llegar a ser… casi como él mismo, un poco más racional eso sí.
-¿Sabes que todos los días le pregunta a Harry qué hace mal? que ha venido…
-No quiero oírlo Sirius. No de ti – le interrumpió, lo sabía y no quería que él se lo dijera, porque no importaba todo lo que hablase de Ron ella jamás podría verlo como algo más que un amigo, y no importaba porque lo que sentía por Sirius no iba a desaparecer así de rápido.
-¿Qué quieres? – la chica pareció extrañada con la pregunta – ¿Que te diga que es mi culpa lo que te pasa ahora? Pues bien, me equivoqué e hice que ahora tu te confundas cuando todo estaba bien antes.
A Hermione se le hizo un rictus en los labios. Ella lo había besado, un impulso que no pudo controlar y Sirius que al principio pareció sorprendido luego le correspondió; llenó de ilusiones el corazón de Hermione con sus caricias un poco bruscas y desesperadas, para luego aclararle que eso había sido sólo un beso, un roce sin sentido al que se unió sin pensar, que buscara a alguien de su edad, que él no sentía más que un cariño fraternal hacia ella.
Luego estaba Ron, se le había ocurrido declararle su amor y su devoción justo en esos días. La muchacha desilusionada y dolida lo rechazó de la mejor manera apelando a la sensatez y amistad del pelirrojo. El problema surge cuando de alguna manera todos en Grimmauld Place se enteran de esto y entran en una pseudo campaña de apoyo a Ron como pretendiente. El resultado: Hermione enfurruñada con todos después de aguantar las indirectas bastante directas y los diversos intentos de dejarla a solas con el joven Weasley.
Harry y Ginny trataban de animarla pero no por eso dejaban de hablar de vez en vez de lo bueno que podía llegar a ser Ron y éste último había adoptado la actitud más infantil posible logrando sacar de sus casillas a la joven.
¡Tan difícil era entender que ella y Ron eran como agua y aceite!
-Yo no estoy confundida, me gustas – se volteó para terminar de enjuagar, estaba más triste que enojada – tal vez no debí fijarme en ti, pero me atraes y no puedo evitarlo. Está bien si no quieres nada conmigo, ¡pero no quiero que me presionen a estar con Ron!
Sirius la vió voltearse con los ojos llorosos, y se reprochó por haberse aprovechado de la situación. ¡Era tan sólo una niña! No podía negar que al saberse deseado por ella había echado a volar su imaginación, le encantaría estar con alguien, de hecho se sentía solo y tener una pareja sería una bendición; Hermione era una muchacha madura y agradable, podía conversar de todo con ella y se llevaban demasiado bien, sin contar que era atractiva y la idea de estar con alguien menor le hacía sentir menos viejo y desgastado de lo que se sentía cada día.
Obviamente le atraía, si no jamás hubiese correspondido a sus besos y caricias, pero era tan sólo una niña. La mejor amiga de su ahijado, el hijo de su mejor amigo, Lily seguramente desde donde estuviera lo estaría mirando con reproche y además no quería traspasar los problemas de un viejo a una chica que tenía tanto por delante.
-Tienes razón – Hermione seguía conteniendo las lágrimas en sus ojos – no deberían presionarte por lo de Ron.
Se quedaron en silencio, mirándose el uno al otro largamente. Evaluando su posición, sus dudas, sus posibilidades.
-Tú no cambiarás de opinión ¿cierto? – la joven casi no respiraba, todavía tenía una mínima esperanza…
-No, tú no eres para mí.
Hermione lo dejó solo en la cocina. Y él se volvió a sentir viejo y corroído por el tiempo, oxidado, disperso… solo, igual que siempre, igual que hasta el fin de sus días.
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Hola lectores, volví. Siii lo sé, soy lo desaparecida, pero no pude evitarlo...la inspiración no me visita durante las clases. Algo traté de hacer con este drabble que por muy corto que sea me costó todo el año escribir. Espero sus opiniones y sugerencias, y espero subir otro par de viñetas antes de que termine el verano.
