Hola!!!... muchas gracias por animarme a continuar esta historia nOn... espero que les siga gustando, y si tienen alguna sugerencia para hacer el fic un poco más loco (XD)... me la hagan saber

bss!

Capítulo 2

La treta

Entre el forcejeo de Camus por su libertad, y los intentos irascibles de Milo por dominarlo, la situación había revolucionado hasta convertirse en algo personal. Cuando por fin se apartaron, frialdad era lo que demostraba el Acuariano en su mirar, y fastidio el griego. Y antes de que el galo reclamara la acción del otro, una tercera voz lo distrajo

-"¡Wow!... ¡Qué calladito se lo tenían!"- Exclamó uno de los testigos. El onceavo custodio dirigió su atención hacia el sitio por donde provenía la voz de quien reconocía como Aioria; aunque en vez de ser la mirada verdosa de Leo, fue la esmeralda de Saga quien le recriminó por aquél beso.

Inmediatamente Camus comprendió:

Milo había escuchado la voz de Kanon, quien le preguntaba a su hermano por 'algo', entonces decidió dar un paso rápido, sin avisarle, y besarlo como parte de algo normal en una pareja.

Vaya que el escorpión era inteligente, porque a juzgar por la mirada de ambos gemelos, no les había caído muy bien la noticia de su 'romance'.

-"¡Jamás te perdonaré que no me lo contaras!"- Reclamó un indignado Aioria, caminando hacia Camus y Milo. –"¡Se supone que yo soy tu mejor amigo!"- Terminó su camino de frente al escorpión, acusándolo con el dedo índice, que golpeaba su torso.

-"Era algo que queríamos revelar hasta esta noche"- Se excusó el griego abrazando al acuariano por detrás. Camus percibió un temblor involuntario en sí mismo, que no pasó desapercibido ante el tacto de Milo. –"¿No es cierto, amor?"- Se inclinó suavemente por arriba de su hombro y depositó un beso en su mejilla. El galo sintió que la piel se le erizaba, por lo que incapaz de retener sus reacciones asintió con la cabeza

-"De cualquier forma yo tenía derecho a saber los pormenores"- Prosiguió Leo su queja. –"Si tú te le ibas a declarar yo debí aconsejarte como hacerlo, y si él se te declaró primero, yo debí decirte como matarlo de incertidumbre… No es que me caigas mal, Acuario, es sólo para hacerla de emoción…"- Agregó nervioso ante la mirada gélida del galo.

-"Te lo repito Aioria, queríamos esperar hasta esta noche para que todos lo supieran"- Explicó acentuando aquél contacto entre él y Camus. –"Además, no hubiera sido correcto presumir a mi novio como si se tratase de un premio…"- A Kanon le sorprendieron sus palabras; pero no dijo nada. Su mirada se volvió más penetrante que antes, escrutando sin clemencia al francés como para hallarle algún defecto; aunque con tal belleza y atuendo, era imposible.

Por otro lado, Saga continuaba callado, sintiendo una honda tristeza que lo devoraba como piraña. Sus ojos estaban puestos en Milo, a quien ahora consideraba un gran contendiente; después de todo, para él, las personas que más se pelean es porque se quieren, y Camus nunca se llevó bien con Escorpio. Quizá en una discusión descubrió que le gustaba más el trabajo que hacían sus labios al acariciar los del otro, que al dejar fluir tanta incoherencia…

-"En fin… nosotros tenemos que ir por algunas cosas al templo de Géminis, así que nos veremos en la fiesta."- Dijo Aioria, guiñándoles el ojo a Acuario y Escorpio. Ambos dorados asintieron, después comenzaron a caminar al lado opuesto por donde los otros se dirigían; y al cruzarse, Kanon tomó rápidamente el brazo de Milo, susurrando

-"Tercer templo, finalizando la fiesta."- Enseguida le dio libertad y continuó caminando, al igual que el menor; quien no había mostrado reacción, hasta que no dieron la vuelta por el pasillo

-"¡Lo hicimos!"- Exclamó, en voz baja, emocionado. Camus detuvo su paso, fulminándole con un destello de sus ojos

-"La próxima vez avísame"- Sentenció, gélido, recriminando por el beso previo; pero Escorpio no prestaba atención, se encontraba mayormente encantado con la reacción celosa de Kanon. Porque han de saber que esa frase sólo significaba que quería hablar en privado acerca de su 'pequeño romance' con Camus.

-"No cabe duda que genio como yo no hay"- Dijo, soñador. Acuario le dirigió una mirada desconcertada.

-"¿Qué te pasa?"- Inquirió. Milo lo miró directamente, tomándole por los brazos.

-"¿Acaso no te diste cuenta?"- El galo conservó su expresión desorientada. –"¡Cumplimos nuestro objetivo: Saga y Kanon estaban celosos!"- Quizá fue la sacudida que el griego le dio; pero de pronto, concordó por segunda vez en su vida con el escorpión. La reacción de ambos gemelos había sido invaluable. Fue esa resolución la que permitió que Milo tuviera la oportunidad de deleitarse con una sonrisa triunfal por parte de Camus; aunque estaba tan absorto por los buenos resultados, que no le prestó atención.

-"Mi sacrificio valió la pena"- Comentó aliviado el francés.

-"MI sacrificio, dirás"- Corrigió el griego.

-"¿El tuyo?"- Preguntó el onceavo guardián, indignado, no dando crédito a sus oídos. –"¡Tú me besaste!"- Señaló, molesto.

-"No lo hice por placer"- Se defendió el griego, ceñudo. –"Lo tomo como un gaje del oficio…"- Camus apretó los puños, mayormente enfadado.

-"¡Mira insecto, yo…!"- Pero sus palabras se quedaron al aire cuando Milo lo acorraló nuevamente contra la pared. El francés pensó que iba a besarlo de nuevo, puesto que sus rostros volvieron a quedar muy juntos

-"Creí que habíamos pactado no pelear esta noche."- Apuntó. El pelimarino estaba muy nervioso; aún así asintió, concordando por tercera vez en su vida con el otro. –"Recuerda que por hoy somos una pareja, la más perfecta que se haya unido jamás; así que mon amour... ¿Vamos o no a la fiesta?"- Se apartó de Camus, permitiéndole otra vez respirar moderadamente, y ofreciéndole el brazo para que el otro lo tomara y caminaran juntos.

Acuario tardó un poco en aceptar su galante invitación; pero al final, ambos hicieron la entrada triunfal que habían esperado, llamando la atención de los concurrentes.

La comida estaba bien… la música un poco mejor… el ambiente regular…

En realidad todo estaba aburrido, sin ninguna distracción ni un solo tema de interés en el aire hasta que hicieron acto de presencia Milo y Camus.

Todas las miradas se centraron en la pareja dorada, la cual no prestaba interés de ninguna y continuaba internándose en el salón. Escorpio guiaba al galo hacia una esquina donde estaban dispuestas un par de sillas; una vez ahí pretendieron mantener una conversación.

-"No soporto tanta atención…"- Murmuró el pelimarino, esforzándose por no corresponder las miradas de sus compañeros.

-"Tranquilízate, Acuario"- Le dijo Milo colocando la mano de forma atrevida en su rodilla. –"Sígueme el juego."

-"¿No podrías poner tu mano en otro sitio?"- Inquirió el onceavo guardián, apretando los dientes, disimulando una sonrisa. Escorpio le devolvió el gesto, aproximándose un poco más su rostro mientras ascendía la mano hasta alcanzar la mejilla gala. Camus se sorprendió ante su acción, pero disimuló perfectamente su nerviosismo.

-"¿Aquí te parece bien, amor?"- Pretendió acariciar su pómulo con dulzura. Acuario asintió al sonreír.

-"Si no tengo opción."

-"No la tienes"- Y le robó un segundo beso.

Los momentos siguientes los pasaron disimulando mantener la charla más animada de sus vidas, acompañándola por un jugueteo entre sus manos, y por un beso propinado por el griego. Camus no se sentía cómodo con ninguna de las acciones del peliazul, y es que él no estaba acostumbrado a que lo trataran con tal dulzura, ni a que supervisaran sus acciones como sus entrometidos compañeros. Milo, por su parte, estaba cómodo, deleitándose con la mirada fulminante de Kanon, y las constantes sacudidas que atacaban a 'su novio'.

Definitivamente le parecía que aquella idea lo haría ganador al amor del menor de los gemelos; ya que no sólo eran sus acciones como pareja de Camus, si no también, los constantes comentarios a favor de la relación, que resonaban en la fiesta, los que hacían rabiar a Kanon. Y es que a todos les parecía que Acuario realmente estaba enamorado de Milo para acudir a la fiesta y para vestirse de esa forma tan entallada.

Al cabo de un rato, Escorpio consideró que era el momento de llegar a la segunda fase de su plan:

El octavo custodio se puso de pie, estirando el brazo y ofreciendo la mano para que el otro la tomara. Camus observó la palma, oscilante. El griego consiente de que las miradas se concentraban en su espalda, entre el resquicio de su sonrisa murmuró

-"Dame la mano"- Acuario arqueó una ceja, pero no replicó. Y al colocar los dedos sobre la palma griega, la mano se cerró, apresándola, y dirigiéndola hasta sus labios para plasmar un segundo beso galante. –"Baila conmigo."

-"Pero…"- Milo, no autorizando su argumento, tiró de su brazo hasta que la silueta gala terminó apresada entre sus brazos, pecho contra pecho. El francés por un momento se quedó congelado, enseguida despertó e intentó protestar por aquél contacto; pero sabía que todo era parte de un plan trazado por el griego y que debía actuar cono si le agradara, si deseaba obtener al final el corazón de Saga.

Sin establecer distancia, mirándose a los ojos, Milo lo condujo hacia el centro del salón, a la pista de baile donde todos podían verlos. La música sonaba suave, pausada, y el escorpión se movía al ritmo de esta como si fuera parte de su organismo; sin embargo, pese a la elegancia y ligereza de Acuario, él no contaba con el ritmo ni la experiencia para mantener el compás, por lo que tropezaba y pisaba, sin intención, los pies del otro.

-"Eres un torpe…"- Murmuró Escorpio.

-"Estuve a punto de decirte que no sé bailar; pero claro, tú nunca escuchas"- Se quejó en voz baja, intentando seguir la melodía.

Milo bien podía dejar que Camus continuara haciendo el ridículo, pero sintió que su deber como pareja consistía en evitarle esa clase de escenitas; así que unió mayormente su cuerpo al del francés, formulando, lo que aparento ser a los ojos de todos, un tierno abrazo

-"Finge que tomaste de más"- Le propuso, estando cerca de su oído.

-"¿Qué?"- Preguntó Acuario incómodo, azorado.

-"Estas haciendo el ridículo, y la mejor manera de pasar inadvertido será si te haces pasar por borracho"- Camus maldijo mentalmente, consiente en que tenía razón. Nunca había estado en una situación como esa, pero había visto a algunos de sus compañeros en una condición así.

-"¡Me lo dices de broma!"- Exclamó alocado, apartándose de Milo para darle un golpe quedo en el torso. El peliazul le miró desconcertado, a lo que el galo rodó los ojos pensando en su falta de coeficiente por no tomar el hilo de la situación, y colgándose de él como si un vértigo le hubiera atacado. Escorpio lo abrazó, simulando una sonrisa divertida

-"No debiste tomar tanto, amor"- Le dijo.

-"No me regañes"- Se quejó enfadado, apartándose un poco, pero al mismo tiempo pretendiendo estar mareado.

-"Vamos, te llevaré a tu templo…"- Propuso. Camus, testarudo, negó.

-"¡Pero me estoy divirtiendo mucho!"- Exclamó a modo de berrinche. El brazo del griego contorneó la cintura del onceavo custodio, impulsándolo a caminar

-"Amor, no te pongas necio"- Le advirtió. Dentro del abrazo, el francés giró en sí mismo para quedar de cara con él

-"No quisiera irme…"- Pero antes de terminar de hablar se desvaneció, envuelto por los brazos del otro, quien intuyó que tendría que llevarlo cargando, mínimo hasta el templo de Virgo.

-"¿Esta bien Camus?"- Le preguntó uno de sus compañeros, aproximándose a ellos.

-"Muy bien Shura, gracias."- Respondió con el objetivo de tranquilizarlo a él y a otros curiosos, inclinándose para tomar las piernas galas y llevarlo cargando.

-"¿Qué le pasó?"- Indagó un pelilila

-"Tomó demasiado Mu. Ahora lo llevaré a su templo si no les molesta."- Y dicha tal cosa se abrió paso entre ellos, con un 'inconsiente' maestro de los hielos en su regazo. Al llegar a la entrada se topó con la mirada furiosa de Kanon, quien con el fulgor de sus pupilas le recordó la cita que tenían; mientras, por otro lado, los ojos de Saga le expresaban celos y abatimiento, algo que le hizo pensar a Milo que no lucharía por lo que quería...

o.v.o

-"No ganarías un oscar ni aunque los críticos estuvieran drogados"- Comentaba un escorpión malhumorado, subiendo las escaleras detrás de Acuario.

-"¡Perdoneme 'señor perfecto', yo nunca he estado borracho!"- Se defendió el pelimarino dándole la cara.

-"¡Pudiste vomitar o algo así¡Eso hubiera sido mil veces más creíble!"- Camus hizo una mueca de desagrado, luego le dio la espalda y continuó ascendiendo

-"Suficiente ridículo hice llegando contigo a la fiesta…"- Murmuró. Milo lo detuvo al jalarlo bruscamente del brazo

-"Me permitiré recordarte que para ninguno es grata esta experiencia, y que lo hacemos para conseguir los celos de la persona que amamos."- Dijo, robando la atención del acuariano. –"Yo conseguí mi propósito: Kanon quiere hablar conmigo en Géminis, esta misma noche."- Se jactó, orgulloso.

-"¿De verdad?"- Dudó el pelimarino, a lo que el otro asintió.

-"Si. ¿Ves lo que se consigue cuando trabajas duro y sacrificas ciertas cosas?"- Camus bajó la vista, entristecido

-"Yo no conseguí más que la mirada herida de Saga…"- Comentó, vacío. Escorpio percibió la germinación de un nuevo sentimiento hacia el francés: la compasión.

-"Apenas estamos empezando"- Lo consoló, pasando su brazo por la nuca gala, sobre sus cabellos verdiazules. –"Los celos son una buena forma de despertar ciertas cosas en los demás, como el hecho de que él piensa que ya no te tiene, y por lo que vi en sus ojos, no querrá luchar por recuperarte a menos que no te vea perdido para siempre…"

-"¿Qué quieres decir?"- Inquirió el onceavo guardián.

-"Que intensificaremos esta relación"- Respondió Milo, sonriente –"Me sacrificaré si prometes dar todo de ti porque este plan funcione; además, me aseguraré que Kanon sepa que no caeré tan fácilmente con él. No señor. Lo haré sufrir como él a mí y le demostraré que ya no soy el mismo niño solitario de siempre… ¡Milo de Escorpio ya creció!"- Exclamó, decidido. Asió una de las manos del galo y continuó ascendiendo las escaleras.

-"Y… ¿Qué se supone que vamos a hacer?"- Preguntó, confundido.

-"Dormirás esta noche conmigo…"- Respondió el griego, como si nada.

-"Ah…"- Respingó Acuario –"Espera… ¿¡QUÉ?!"- Exclamó sonrojándose de pies a cabeza, convirtiéndose en un precioso rubí.

… o … o …

No tengo un muy sentido del humor n.nU… sorry… me gustaría ser tan elocuente como Dido .v.… pero no lo soy T.T

En fin… espero que este capítulo fuera de su agrado )

Nos estamos leyendo

Besitos .x. .x. .x.