Pues muchas gracias por dejarme sus comentarios n//n... es agradezco infinitamente que me lean y apoyen nOn... les dejo el siguiente capitulo esperando sea de su agrado :)
Capítulo 3
'Sacrificio'
Milo tenía la mano puesta a una distancia considerable del fuego que la estufa le otorgaba, derritiendo el hielo que envolvía por completo su mano izquierda; y es que de camino al templo de Escorpio, el nerviosismo de Acuario se canalizó al bajar su temperatura y dejar la extremidad del otro en ese estado.
-"¿Qué pensaste cuando te dije que dormiríamos juntos?"- Gruñó el griego. Camus deseó que la tierra se abriera y se lo tragara. Dándole la espalda bajó el rostro, permitiendo que una cortina de cabellos verdi azules le cubriera el matiz sonrosado en sus prominencias
-"Nada importante…"- Musitó. Una capa de hielo se desprendió de la mano de Milo, como si un insecto mudara de piel.
-"Yo creo que 'san' Camus estaba pensando cosas sucias"- Se burló el peliazul, soltando una carcajada. Acuario viró el rostro, mirándole tan fríamente que el escorpión sintió un escalofrío correr por su espalda.
Mientras continuaba el proceso de descongelación no volvieron a intercambiar ninguna palabra, ni siquiera a Camus le preocupaba pensar cual era el siguiente plan de su novio postizo. Él prefería permanecer en silencio a soportar cualquier cosa que Milo dijera.
Por fin el hielo abandonó la mano griega, permitiéndole a su dueño girarse completamente hacia Acuario y proseguir con su ideología; pero lejos de hablarle, se quedó contemplando su fisonomía de pies a cabeza, devorándole con la mirada.
El galo era una persona dotada de belleza física, compuesta por su larga y lacia cabellera tan azul como verde, sus labios delgados y suaves, su nariz afilada, sus ojos a una tonalidad par con el cabello; y el cuerpo lleno de músculos a presumir, acentuados por la vestimenta que él le había escogido. Y ahora que le contemplaba con tal interés, se daba cuenta que su atractivo físico hubiera bastado a cualquiera para que quedara perdidamente enamorado de su persona; incluso él bien podría haberse enamorado si Acuario no fuera tan 'perfecto', o en todo caso, odioso.
Se apartó de la estufa, caminando a paso lento y elegante, como si se tratara de un felino al asecho
-"Sígueme"- Le indicó. Camus, que no se percató del escrutinio al que había sido sometido, se cruzó de brazos y caminó por detrás del guardián de aquél recinto.
A diferencia suya, Milo no era tan ordenado. Pareciera que él permitía que los objetos deambularan a su antojo por el templo, sin prestar atención en donde debía ir cada cosa: el cereal para desayunar en la gaveta del baño, el destapador de caños en la alacena. Le parecía que era un descuidado. (1)
Y no es que lo fuera, es que Milo creía que había cosas mucho más importantes que estar todo el día, obsesionado, acomodando cada cosa en su lugar, incluso por orden alfabético.
Por fin llegaron al aposento principal del octavo templo: la habitación de Milo. El dueño de esta abrió la puerta, internándose en ella mientras le hacia señas a Camus para que lo siguiera; pero este no se movía
-"¿Qué pasa?"- Le preguntó el peliazul, extrañado ante su actitud.
-"Saga siempre dijo que una recamara era algo muy personal…"- Respondió, cohibido. El griego rodó lo ojos, fastidiado, caminó molesto hacia él, le tomó la mano y lo condujo casi a la fuerza al cuarto; una vez dentro cerró la puerta, casi temiendo que quisiera salir corriendo. –"Yo no te dejaría entrar a la mía"- Comentó el galo.
-"No hará falta. Dudo que esto vuelva a pasar"- Dijo el otro, dirigiéndose hacia su lecho para acomodar las mantas.
Al escucharlo la mente de Acuario volvió a trabajar a mil por hora…
-"¿No hay problema si compartimos la misma cama?"- Inquirió Milo, interrumpiendo sus pensamientos. Y aunque la verdad si lo había porque Camus jamás había dormido contra persona, dijo:
-"Si a ti no te importa a mi tampoco; además, creí que ese había sido tu plan desde el principio"- Respondió, levantando los hombros como signo indiferente; pero al segundo se arrepintió de su respuesta, al verlo deslizar su playera del abdomen al pecho. –"¿Q-qué ha-haces?"
-"Me gusta dormir desnudo…"- Respondió como si nada. Acuario entonces supo que tendría la 'desfortuna' de ver a Milo en toda su gloria, algo que no le complacía.
-"¿No puedes dormir vestido hoy?"- Le preguntó, intentando mantenerse sereno y que su voz no delatara el colapso de su sistema nervioso.
-"No."- Dijo el otro, deslizando su pantalón hacia abajo. –"Dudo que veas algo que nunca hayas visto en tu vida, Acuario"- Camus, completamente rojo le dio la espalda, maldiciéndose a sí mismo por aceptar aquél pacto, y sobre todo, prometerse que Milo no le iba a ganar el premio al mejor novio.
-"Todo esta bien… no pasa nada…"- Comenzó a repetirse mentalmente el galo, mirando el techo para borrar el trazo curveo que los glúteos y músculos del griego habían plasmado en su mente.
–"¿Qué, no piensas desvestirte?"- Dijo una voz suave, queda, en su oído. Camus se sobresaltó
-"Yo…"- Pero no se atrevió a darle la cara. –"No gustarme dormir… desnudo…"- Dijo. (2)
-"Puedo prestarte algo cómodo, si quieres"- Le propuso el escorpión en el mismo susurro sensual, todo con la intención de incomodarlo; cosa que Camus notó, así que aspiró hondo y lo encaró
-"Con dormir contigo es más que suficiente…"- Dijo, taciturno.
-"Lo que pasa es que eres tímido, pero si quieres yo puedo ayudarte"- Arriesgando su integridad física sus dedos tomaron la prenda que ocultaba el torso galo y la deslizaron hacia arriba, para poder quitársela. El galo colocó las manos sobre las del otro, frenando sus movimientos.
Tal pareciera que los insultos y la indiferencia ya habían quedado atrás; ahora se encontraban en un nuevo nivel, donde Escorpio usaba el extremo pudor de su novio artificial como talón de Aquiles.
-"¿Qué haces?"- Lo interrogó, gélido. Milo redujo la distancia entre sus cuerpos, permitiendo que la punta de su nariz tocara la del otro.
-"Ayudando a mi novio a desvestirse."- Se expresó con una sonrisa socarrona, entre abriendo los labios para atrapar los de Camus, cuando se impulsó hacia delante.
-"¿¡Qué te pasa?!"- Exclamó Acuario, retrocediendo. Sus manos aún apresaban las griegas. –"¡No estamos frente a Saga y Kanon… no tienes porque…!"- Pero Milo lo silenció con otro roce fugaz de labios, en tanto se soltaba del pelimarino y colocaba las manos en las hebillas de su cinturón
-"Mi novio bebió demasiado en la fiesta, su templo se encontraba muy lejos como para acompañarlo hasta allá, así que tuvimos que hacer una parada en Escorpio… él sin razón, yo deseoso de poseerlo… y… ¿adivinas lo que pasó?"- Camus percibió que la pretina de su pantalón estaba más floja que antes, y que su torrente sanguíneo recuperaba fluidez.
-"¡ALEJATE DE MI!"- Gritó el galo, empujándole con una fuerza descomunal. Milo calló al suelo, partiéndose de risa.
-"Tranquilo Acuario…"- Decía en breves momentos de calma –"No pensaba violarte"
-"¡Eres despreciable!"- Riñó el onceavo guardián, sorprendiéndose por el color tomate que había adquirido su rostro, completamente.
-"Todo lo que hice fue enseñarte una táctica de seducción."- Expuso el griego, riendo aún, a la par que se levantaba del piso –"Si buscaras tener un momento de intimidad con Saga, un juego de acoso como el que te acabo de mostrar seria lo ideal"- Camus percibió una extraña ansia en sus dedos por sujetar el cuello atezado de Milo
-"¡¿Por qué demonios no lo dijiste desde un principio?!"- Se exaltó.
-"Porque no hubiera sido tan divertido…"- Explicó como si se tratara de una suma entre unidades. El onceavo guardián apretó los puños, los dientes y permitió que la temperatura del cuarto disminuyera. El griego intentó no pensar que tenía frío, mientras buscaba una prenda que su 'novio' pudiera usar.
-"Te voy a matar…"
-"Piensa que no habría parecido tan real…"- Agregó con una gota de sudor en la frente, percibiendo como el frío comenzaba a calarle en los huesos. –"Por favor, Acuario, no querrás que tu inteligente, hermoso, glamoroso, fuerte y valiente novio se enferme¿o si?... Piensa que tendrías que cuidarme y quererme como si se tratara de Saga…"- Diciendo esto le pasó un pantalón y una camiseta deportiva, la cual el otro tomó a regañadientes.
-"Bendita la hora que concordé con este tener una 'relación'"- Refunfuñaba el galo, dirigiéndose hacia una puerta alterna a la entrada, que suponía como el cuarto de baño.
-"¿A dónde vas?"
-"A desvestirme. No creerás que lo voy a hacer delante de un pervertido como tú¿o si?"- Y dio un portazo, finalizando la conversación. Milo permaneció con la vista fija en la tabla que ahora custodiaba a Camus, analizando la escena que entre ellos se había suscitado y las reacciones de su compañero.
Pasados unos minutos el onceavo custodio salía del baño vistiendo la ropa de Escorpio, y llevando la propia bajo el brazo. El griego ya se encontraba metido en la cama, habiendo dejando un espacio considerable a su lado para que Camus lo ocupara; mirándole de una forma que perturbó al galo, pero que no expresaba ningún sentimiento en particular.
-"¿Qué?"- Le preguntó el pelimarino, gélido, preparándose para contraatacarlo en caso de que le dijera un insulto. Milo no dijo nada, levantó los hombros, indiferente, acomodando las almohadas para sentarse. Acuario dejó sus cosas en una silla desocupada, enseguida caminó hacia la cama intentando omitir la sensación de dormir con él; tomó asiento a un estribor de la cama, dándole la espalda.
-"Quisiera disculparme…"- Escuchó la suave y baja voz de Escorpio. Camus viró sobre su propio eje, dedicándole un gesto inquisitivo
-"¿eh?"
-"… por lo de hace rato…"- A completó, inhibido. Acuario se levantó de la cama
-"Muy bien¿quién eres tú y que hiciste con Escorpio?"- El nombrado le dirigió una mirada cargada de odio.
-"Intento entablar una conversación contigo"- Camus reconoció que tal vez había exagerado, un poco, pero lo había hecho.
-"Y ¿a que se debe tan repentino cambio de actitud?"- Indagó, cruzándose de brazos y retomando su pose inicial en la cama, sin ceder lo suficiente ante el escorpión.
El octavo guardián exhaló. Si Acuario quería mantenerse hermético sería cosa suya; pero no quedaría en su propia conciencia el no haber intentado nada por romper el hielo.
-"Cuando estaba con Kanon él hacia eso conmigo…"- Le explicó, entrelazando las manos sobre su regazo. Camus le contempló asombrado por lo que oía. –"Me usaba noche tras noche para hacer cosas que a veces no quería, y a las cuales yo accedía porque lo amo… Aunque para él sólo soy un juguete sexual"- El galo notó que una sombra manchaba las retinas de su locutor. –"Por eso me disculpo, porque yo sé lo que se siente ser tratado como un objeto de deseo…"- Acuario comprendió que no eran tan diferentes después de todo, y que al menos eso los unía: que las personas que amaban aparentemente no podían corresponderles. Kanon jugaba con sus sentimientos, con su cuerpo; mientras que Saga, envuelto por su culpa, lo manejaba a él a su antojo.
El silencio los envolvió por completo, sin que hubiera un solo monosílabo que desgarrara aquella situación.
-"Tú puedes decir que amas aunque sea uno de sus besos"- Entonces dijo Camus, bajando la cabeza junto con sus ojos. –"Y sabes que por mucho que detestes ser tratado de esa forma, eres afortunado por tenerlo a tu lado…"- Las pupilas de Milo concentraron su atención en el semblante galo, comprendiendo por donde iba la cosa: Era la primera vez que Saga no luchaba por algo, ya que su anterior ambición había traído muerte y dolor para muchas personas, lo cual no le había permitido al aguador disfrutar por lo menos una mínima unión de labios con el geminiano.
-"Tienes razón, pero yo quiero más…"
-"Por eso pienso apoyarte"- Lo interrumpió Acuario, decidido. –"Kanon tendrá que aprender a valorarte o estar dispuesto a perderte para siempre."
-"La misma advertencia va para Saga. Tiene que saber que no todas las ambiciones son malas, y que luchar por ti será la mejor cosa que haya hecho en su vida"- Camus sonrió sutilmente, sonrojándose a la par.
La situación se había tornado extraña. Ninguno de los dos le había abierto aquella pena a nadie; ni Milo a Aioria su supuesto mejor amigo, ni Camus a quien más confianza le tenía después de Saga, Shura. Ambos se percataron de aquello y se sintieron un poco incómodos, por lo que sin decir más palabra se metieron en la cama, continuando con su mismo rol al pelearse por las mantas; ya que Acuario se quejaba por tener una parte de su cuerpo descubierta. Después batallaron por el espacio, que si Camus estaba demasiado cerca del griego, que si Milo lo dejaba al borde la cama… Tal parecía que la charla anterior jamás se había suscitado entre ellos.
-"¡Ya basta!"- Exclamó el escorpión, fastidiado. –"No podemos pelear toda la noche por lo mismo, Acuario"- Este también se sentó en la cama, cruzándose de brazos.
-"¿Qué propones?"
-"Kanon puede venir a buscarme de un momento a otro, así que no tiene que encontrarnos en este estado, tiene que vernos como si… ya sabes…"- Pero Camus no comprendía, demostrándoselo en una mirada. –"… acabáramos de tener sexo…"- Añadió en voz baja, preparándose para la reacción del galo.
-"¡¿QUÉ?!"- Exclamó bastante acalorado.
-"Dijiste que me apoyarías…"- Comentó el griego con una sonrisa nerviosa.
-"¡Pero esto es demasiado!"- Tragó aire, intentado calmarse.
Su primer beso robado, su primera noche con en compañía de otra persona, todo se lo había dado a él, a la persona más desagradable que hubiera conocido en su vida.
Sin embargo, si analizaba las cosas con detenimiento descubría que aquello le convenía también, que si Kanon los encontraba en la forma que Milo le estaba pidiendo podría contarle a Saga, y provocar que el gemelo ardiera en celos.
–"De acuerdo"- Suspiró. -¿Qué es lo que tengo que hacer?"- Preguntó resignado.
-"Sólo relájate¿quieres?"- Respondió recostándose, con el cuerpo virado hacia la dirección donde el galo se encontraba. Camus exhaló otra vez, tomando su lugar al lado del griego, como si se tratara de un espejo. –"Ahora ven, pega tu cabeza a mi pecho…"- Abrió los brazos, invitándole a que siguiera sus instrucciones. Acuario ya no repeló, no por ganas, si no por encontrarlo como batalla perdida; deslizó la cien por la superficie de la almohada hasta que encontró el calor y confort de los pectorales griegos. Milo, por su parte, contorneó aquella silueta francesa, pegándola contra sí como si la protegiese. Los dos permanecieron abrazados, con los ojos abiertos, y las mejillas matizadas por un dulce carmín.
Camus escuchaba como el corazón de Escorpio se hinchaba, golpeando su pecho, susurrándole al oído. Milo podía oler la fragancia de rosas que el galo usaba, endulzando sus sentidos; percibiendo como Acuario colocaba las manos en su espalda, correspondiendo ese abrazo.
Ninguno de los dos jamás habían podido disfrutar de una cercanía así, y curiosamente no resultaba tan desagradable como habían previsto.
Los minutos habían pasado, y ninguno se movía, ni siquiera pronunciaban palabra; incluso Milo se atrevía a pensar que Camus ya se había quedado dormido, acunado entre sus brazos. Podía decirlo por la suave respiración que le llegaba a los tímpanos, y el movimiento que realizaba su pecho con esta función. Escorpio también se dejó envolver por esa paz, permitiendo que sus ojos se cerrasen calmosos. (3)
A las afueras de Escorpio una sombra se deslizaba por cada pilar, filtrándose hasta la parte privada del recinto, abriendo pausadamente la puerta donde su morador reposaba en los brazos de su nuevo amor y del Dios sueño. La sombra celosa quedó estática, contemplando con sus orbes esmeraldas una escena que ni ensueños había podido gozar con Milo.
… o … o …
(1) Era un ejemplo… una exageración de Camus xDD… no porque así Milo tuviera todo 'ordenado'.
(2) La palabra esta mal colocada aposta.
no sé… que opinan de capítulo? O.o… me siento rara.
Como les dije, tengo pensando que la canica se me bote un poco U… así que aún no llega 'lo bueno' XP
Gracias por su lectura
Nos estamos leyendo
Besitos .x. .x. .x.
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