Capítulo 4
Desquite
Las piernas de Kanon se entumieron tanto, que se sentía como una estatua parada en la puerta, admirando el cuadro más horrible y doloroso de su vida. En su mente vio claramente como se acercaba al acuariano, lo tomaba frenéticamente por el cuello y lo ahorcajaba hasta matarlo, obteniendo como resultado el regreso de su amante; sin embargo, antes de acercarse lo suficiente para realizar su cometido, Milo percibió su presencia, y abriendo los ojos le impidió que se aproximara más de lo debido al que abrazaba. Escorpio tenía ganas de sonreír, complacido, porque su plan estaba dando buenos frutos, y tal como lo había esperado, Kanon había ascendido hasta su templo para saber la razón de que no acudiera a su 'cita'. A cambio de mostrar satisfacción en su rostro, embozó una mueca sorprendida, como si no hubiera esperado verlo ahí.
-"¿Qué hace él aquí?"- Preguntó el gemelo, furioso, señalando con deprecio al galo, quien ante su voz se removió en el lecho, acoplándose un poco más a la silueta de su 'novio'. Milo le hizo señas al mayor para que bajara el tono de voz. –"¡No me calles!"- Gritó, despertando por fin a Acuario, cuyo semblante se mostró sorprendido por encontrase entre los brazos del escorpión, quizá por haber olvidado su pequeño juego, por lo que el griego se apresuró a besarlo, tan suavemente como si se tratase de Kanon
-"Tranquilo amor, estoy contigo"- Le susurró. El ex dragón marino apretó los puños, permitiendo que su cosmo emanara y que eso sirviera para que Camus comprendiera lo que ocurría. –"Hablaré un par de palabras con Kanon, volveré pronto…"- Se despidió, dulcemente. El pelimarino lo abrazó con fuerza
-"Puedes hacerlo mañana, hoy quédate conmigo"- Insistió el galo, casi con una apariencia de niño pequeño. Milo reconoció que estaba haciendo un excelente trabajo.
-"Sólo cinco minutos, amor"- Comentó el escorpión, sonriendo, acariciando sus cabellos.
-"¿Lo prometes?"- Inquirió, dedicándole una mirada desconfiada al gemelo. El griego asintió.
-"Claro. Volveré antes de que vuelvas a quedarte dormido"- Le guiñó un ojo y comenzó a deslizarse fuera del lecho; mas, Acuario asió su brazo, jalándolo hasta que sus labios se unieron.
-"Te esperaré"- Fue lo último que dijo antes de acostarse de nuevo. Escorpio se sorprendió ante aquella muestra afectiva, pero evitó exponer extrañeza delante del gemelo, quien cada vez se veía más desesperado; y esta emoción se acrecentó cuando descubrió que Milo se levantaba completamente desnudo del lecho, tapándose con una bata de dormir que había colgado del dosel de la cama. Una vez de pie caminó hasta la salida, pasando de largo al lado de Kanon y susurrándole un 'sígueme'. El mayor reconoció que no era correcto armar una escena delante de Camus; por lo menos no consideraba esa carta apta para jugarla ahora, quizá más adelante la utilizaría para separarlos…
Cuando la puerta se hubo cerrado detrás del gemelo, Acuario se sentó en la cama, suspirando, pegando las rodillas a su pecho y abrazándolas. Las palabras que Milo y Kanon intercambiaran podrían definir la relación de ambos o provocar que el plan tocara otro tipo de niveles… y eso… le asustaba…
Fuera de la habitación, Escorpio había sido empujado contra la pared y acorralado por el gemelo de Saga, mientras le robaba un beso vehemente e intentaba 'hacerle reaccionar'; es decir, hacerlo caer en la cuenta que sus labios eran mucho mejores practicantes que los del galo. Por un segundo Milo se vio envuelto por la necesidad de tenerlo así de cerca, de mandar al diablo lo que hacia una hora le había dicho a Camus; pero le había prometido a este apoyarlo, y si se rendía tan fácilmente, no sólo no ayudaría al francés, si no que le permitiría a su captor tener la seguridad que podía seguir usándolo como su juguete sexual.
-"¡Agh!"- Exclamó con enojo, empujándolo lejos de su cuerpo. –"¡No hagas eso!"- Le riñó. Kanon tardó un segundo en comprender que había sucedido; y un poco más en creer que lo hubiera rechazado.
-"¿Qué, me vas a decir que ya no te gusta como beso?"- Le preguntó con descaro, intentando ahogar la sensación apresadora en su pecho. El menor se pasó la mano por los labios, limpiando la saliva del otro.
-"Nunca lo harías tan bien como Camus"- Mintió Milo, aparentando molestia, pero diciendo la oración con la intención de herirle. El gemelo se mostró sorprendido, para enseguida permitir que el enojo se mostrara en su faz.
-"¿¡Qué dijiste?!"- Escorpio sonrió, satisfecho.
-"Lo que oyes: Camus besa…"
-"¡Calláte!"- Exclamó Kanon antes de tomarlo por la cintura y atrapar sus labios con ferocidad. Escorpio intentó liberarse, pero cada vez que lo intentaba, el gemelo encontraba una nueva forma para mantenerlo cautivado por el beso y por sus brazos. Kanon lo acorraló contra la pared, entrelazando sus manos por arriba de su cabeza, abriéndose paso entre sus piernas con las propias, rozando con un vaivén sus hombrías para despertar el deseo en el menor y hacerle saber que nadie sería mejor amante que él. Y aunque Milo estaba haciendo uso de todo su autocontrol, la verdad es que lo amaba demasiado y extrañaba tanto su cuerpo, que bien podría entrar a su cuarto y decirle a Camus que se marchara, que su acuerdo estaba finiquitado…
«Tú puedes decir que amas aunque sea uno de sus besos, y sabes que por mucho que detestes ser tratado de esa forma, eres afortunado por tenerlo a tu lado…»
La voz de Acuario inundó su mente, haciéndole recordar la grata conversación que se suscitó entre ellos:
Camus estaba triste porque Saga no mostraba el menor interés en él, y aunque Milo presentía que el gemelo si sentía algo por él, también sabía que la culpa lo envolvía y que no se atrevería a hacer nada en perjuicio del galo.
Escorpio, en una forma enferma, era afortunado porque la persona que lo amaba lo tomaba en cuenta; aunque a diferencia de su hermano, no le importaba que sus acciones lastimaran a esa persona…
«Kanon tendrá que aprender a valorarte o estar dispuesto a perderte para siempre»
Si Milo le permitía tratarlo como a su juguete, Kanon jamás comprendería la lección; eso sin mencionar que Camus perdería la oportunidad de jugar todas sus cartas contra Saga. Así que si él no tenía la fuerza necesaria para pelear por sí mismo, por su dignidad, lo haría por el pacto que tenía con Acuario. Entonces las palabras del francés le otorgaron el valor necesario para elevar su cosmo en forma amenazante y oponer resistencia al peligroso contacto con el mayor; sin embargo, antes de que pudiera ejercer la medida adecuada, Kanon salió volando por el aire hasta chocar contra un pilar, dejando fragmentos de cristal a su paso. Cuando un Milo sorprendido viró el rostro hacia el lado opuesto, se topó con la mirada fría y amenazante del galo, quien se mantenía en una pose de combate, con su puño diestro en dirección a donde había estado parado el gemelo, cubierto por una tenue capa de hielo.
Y es que, Camus, notando que el tono de voz de Kanon había subido más escalas de lo normal, y pensando que no sería buena idea dejar solo a su novio postizo, pegó la oreja en la puerta; después escuchó el forcejeo entre ambos, y pensó que lo mejor era intervenir, aunque Milo después le reclamara. De cualquier forma si él y Kanon regresaban primero debería terminar su relación con Camus, y que mejor pretexto que su infidelidad con el gemelo.
El galo esperaba una muestra de enojo por parte del octavo guardián como pago a su intromisión; no obstante el escorpión le sorprendió con un gesto agradecido por parte de sus labios. Acuario comprendió que había obrado bien, y se dio la importancia de pensar que no de haber sido por él, Milo habría terminado envuelto por los besos de Kanon.
-"¿Me quieres explicar que hacia esté besándote?"- Le reclamó el francés, aparentando una escena de celos.
-"No es lo que parece"- Dijo el escorpión, simulando angustia si Camus se tomaba demasiado enserio la escena que presenció.
-"¡Claro que lo es!"- Exclamó Kanon, reponiéndose. –"Milo es mi amante, ¿no te lo dijo?"- Sus palabras estaban cargadas de un veneno que no pudo penetrar en la coraza impuesta por el galo, el cual rió con ganas ante la sorpresa de ambos griegos –"¿Qué te causa tanta gracia?"- Le preguntó, furioso. Camus hizo un gesto sin importancia
-"Nada en especial. Creí que el único loco en tu familia era Saga…"- Le dolieron sus propias palabras, pero aún así continuó –"… ahora me doy cuenta que tú también estas enfermo, y lo que es peor, padeces alucinaciones, mira que creer que Milo podría fijarse en ti…"- El gemelo apretó los puños con fuerza.
-"Si pudo enamorarse de ti todo es posible…"
-"Tomaré ese comentario de quien viene. Ahora, si nos disculpas queremos estar solos."- Pero lejos de obedecer aquella petición corrió hasta él con el puño listo para asestarle un golpe en la mandíbula; mas, Milo se interpuso entre el trayecto del impacto, cayendo hacia atrás, sin hacerlo completamente hasta el piso gracias a que Camus lo detuvo. Kanon se quedó estático, observando como la persona que amaba se mantenía custodiada por los brazos de alguien más que no era él; atormentando por la acción que había realizado este, sin importarle arriesgar su integridad física a cambio de la de Camus. Así que sin decir más dio medio vuelta en su propio eje y abandonó el octavo templo a toda prisa.
Tanto Acuario como Escorpio observaron su huída, sin la intención –ni siquiera el griego- de ir en pos de él.
-"¿Te encuentras bien?"- Le preguntó un preocupado Camus, observando la marca roja que el impacto había dejando en su 'novio'.
-"Casi me rompe la quijada, pero no es nada grave"- Respondió el escorpión tocándose el mentón, pero retirando los dedos de inmediato cuando el dolor los obligó.
-"No tenias que…"- Tartamudeó el pelimarino
-"Oye, ese golpe no te lo merecías"- Explicó el griego, sonriendo. –"Además, míralo como un pago al gran favor que acabas de hacerme, ya que de no haber sido por ti hubiera terminado seducido nuevamente por él."
-"Creí que ibas a enojarte"
-"El antiguo Milo tal vez lo hubiera hecho, pero ahora soy una persona diferente que no piensa solamente en sí mismo y en lo que quiere, hoy veo por tus intereses también."- Aseguró, sonriente. Camus imitó su gesto.
-"Eso es un cambio positivo, y creo que el haberme enfrentando de aquella forma a Kanon también lo fue, porque pelee por algo que quiero… ya sabes a lo que me refiero…"
-"Si… claro…"- Milo de nuevo tuvo que reconocer que aquella fue la mejor actuación del acuariano en toda la noche, y que sin habérselo propuesto, en entre ellos comenzaba a surgir un lazo amistoso que volvería amena su pequeña treta.
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Notas finales del capítulo:
Para la escena donde camus atrapa a Milo, me inspiré en otra imagen... pero perdi el link TwT... no se las puedo mostrar...
en fin... el proximo capitulo creo k estara mejor .
bss!! XXX
