Capítulo 5

Ponzoña

Después del momento de osadía para ambos santos, llegó un breve instante de silencio; doloroso para Escorpio. Su cabeza se había inclinado un poco hacia abajo, y sus ojos se habían centrado en el piso. Camus presenció como brillaban por culpa de algo que quería desprenderse de ellos; y eso no le gustó. La causa de no soportarlo se debía al hecho de llevar la vida demasiado ligera: siempre riendo a sonoras carcajadas y sonriendo como sus labios no supieran hacer otra cosa; observar una luz antónima despedida de ellos le hizo sentir mal…

-"Milo, ¿estás bien?"- El mencionado levantó la cabeza, sin mirar directamente al galo.

-"Lo estoy…"- Pero algo en su voz le decía a Camus lo contrario. Apoyó las manos en el piso, haciendo fuerza en ellas para impulsarse hacia delante y lograr incorporarse.

-"Tal vez ya debería volver a mi templo"- Dijo Acuario una vez que ambos estuvieron de pie.

-"No."- Se apresuró a decir el octavo guardián, añadiendo ante su mirada extrañada –"Podría volver y si no te encuentra aquí como debería, pensará que hemos reñido por su causa o algo así…"- Después de pensarlo, el galo concordó a su argumento, mientras seguía a Milo de vuelta a dormitorio.

Durante el trayecto, Escorpio caminaba con la cabeza levemente inclinada, permitiendo que su flequillo se convirtiera en un paño sobre sus ojos; agradecido y melancólico porque Camus había aceptado quedarse con él, sin que este le hubiera revelado que en verdad necesitaba que permaneciera a su lado porque no deseaba estar solo; y es que sentía una carga demasiado grande sobre su espalda, y no sabía como liberarse.

Una vez en la habitación, Milo pasó de largo hacia el cuarto de baño

-"Ponte cómodo, volveré enseguida"- Le indicó al aguador antes de cerrar la puerta, evitando que Camus conociera su debilidad.

No era una persona que tuviera la tendencia a deprimirse, pero lo ocurrido momentos atrás había sido un golpe muy doloroso para él; y no se refería al puñetazo en su cara, si no al comportamiento de Kanon.

En un tiempo remoto Milo creyó que lo amaba; ahora entendía que no era así, que desde el principio para el ex dragón marino, sólo había sido un buen amante.

Lentamente resbaló por una de las paredes del baño, sentándose en el suelo con las piernas acogidas entre sus brazos, y la barbilla sobre el hueso de estas.

-"Yo daría todo por ti… en cambio tú…"- Las palabras murieron en su boca mientras replegaba aún más sus piernas hacia el pecho. –"No importa, en realidad no. Voy a lastimarte, y voy a darte donde más te duela."

Pero sus propias palabras, su determinación a desquitarse completamente por aquella falta en su contra, no eran suficientes para liberarlo.

En ese momento la puerta se abrió suavemente, dejando ver por un resquicio entre ella y la pared, la cabeza de Camus, quien tímidamente se asomaba al interior.

Milo se levantó de un brinco, furioso:

-"¿No puedo tener un momento de intimidad?"- Acuario bajó la mirada.

-"Estaba preocupado…"- Murmuró avergonzado. Enseguida se hizo hacia atrás y le concedió la soledad que había buscado; pero el griego estaba enfadado, y necesitaba cualquier cosa que le sirviera como desahogo.

Camus temió que su intromisión le costara una reprimenda, pero enserio su comportamiento había dejado mucho que desear, y el que ahora permaneciera encerrado en el baño lo inquietó; por ello decidió abrir la puerta, consiente del problema que eso le traería.

Milo apareció detrás de él, asiendo su muñeca, burdo.

-"Si querías molestarme lo lograste, ahora no mientas al decir que estabas preocupado."- El galo lo miró a los ojos, serio.

-"No somos amigos, ni siquiera nos soportamos; pero ¿sabes?, no somos tan diferentes como crees."- Comentó tranquilo. Escorpio lo soltó sin comprender lo que escuchaba. –"¿Quieres desquitarte con alguien? Perfecto, aquí estoy."- Se colocó de forma determinante frente a él, de modo que no le cupiera duda al otro de lo que debía hacer.

-"Tú no entiendes nada…"- Indicó el griego, pasándole de largo.

-"Si mal no recuerdo poseo materia gris."- Su comentario espesó todavía más la sangre del peliazul.

-"¡No se trata de eso!"- Gritó, colérico.

-"¿Entonces de qué?"- Inquirió el galo, dispuesto a servirle como costal de boxeo. Milo, en cambio, aspiró y espiró fuerte, acompañándolo de un suave gemido; se dirigió hacia la cama y se sentó ahí, en silencio.

-"No es un 'qué', es un 'quien'"- Dijo después de unos instantes. Camus ya lo sabía, y también conocía el nombre de la persona designada.

-"Kanon no lo merece…"

-"¡No, no lo merece, pero aún así me duele!"- A pesar de no quererlo la voz se le quebró; mas, sabía que era fuerte y que sus ojos no se atreverían a traicionarlo con tal iniquidad.

Camus, por su parte, no sabía si era correcto decir algo o esperar que Milo terminara de desahogarse. Separó los labios…

-"Si yo lo hubiera encontrado en la cama con otro, siendo mi amante, no me hubiera ido directamente a sus brazos; primero le pregunto que está haciendo con él, si es que logro contenerme y no los mato a ambos (1)"- Acuario entendió lo que trataba de decirle, y sintió la pena del escorpión como si fuera suya.

-"Pues me alegra mucho haberle dado ese golpe."- Expresó el galo con una sonrisa triunfal. –"Aunque ahora me gustaría enterrarlo en un ataúd de hielo y dejarlo así para siempre."- Milo levantó la mirada, encontrándose la sonrisa animadora del galo, y contagiándose con ella.

-"¿Podríamos usarlo para adornar tu templo? Porque déjame decirte que tienes muy mal gusto para la decoración."

-"¿Y colocando esa cosa crees que alguien piense que mi gusto ha mejorado?"- Con una sonrisa, Milo negó. Entonces bajó la mirada, sintiendo como aquella carga ya no eran pesada.

Camus no quería verlo triste otra vez, prefería detestarlo por ser un mal cómico que presenciar otra escena como aquella; así que avanzó hasta él, se sentó a su lado, le levantó el rostro por el mentón y unió sus labios.

Escorpio permaneció con los ojos abiertos, preguntándose a qué se debía aquella acción del galo, pero sin interrumpirla.

o.v.o

Cualquiera que lo hubiera visto de aquella forma pensaría que no se trataba de Kanon: una persona risueña, sarcástica, demasiado infantil como para tomarse la vida enserio o alguna situación en tal forma. Vagaba por la oscuridad, con el rostro deformado a causa de la ira, y los puños nevados debido a que la sangre no fluía libremente por sus venas.

En su mente aún se conservaban frescas las imágenes de hace unos minutos: el rechazo de Milo, el beso que no quiso corresponderle, y sobre todo, que defendiera con su integridad física la de Acuario.

-"¡Maldito refrigerador andante!"- Gruñó Kanon, golpeando la palma zurda con el puño diestro.

Si el galo no hubiera llegado a interrumpir, Milo habría cedido. Eso era algo seguro…

–"Y todo es culpa de Saga"- Reflexionó, caminando en dirección a la habitación de este; mas, se detuvo al sentir la presencia de este en otro sitio del templo…

Dos preciosas esmeraldas concentradas en la inmensidad de un cuerpo celeste, elevado delante de él, bañando la superficie de la tierra y su silueta griega, con luz plateada. Ese resplandor había sido contemplado más de una vez, durante toda su existencia; las ocasiones innumerables fueron distintas, pero la que recordaba justamente aquella noche, fue una donde el único caballero francés del santuario, aprovechó ese escenario para delatar sus verdaderos sentimientos.

-v- Flash Back –v-

Saga aun se veía con los brazos apoyados en el hueso de la rodilla y la mirada fija en la representante de la Diosa Artemisa, sentado en ese mismo escalón, acompañado por una persona que apreciaba, que amaba inmerecidamente.

Camus carraspeó, rompiendo el silencio que los envolvía. El griego giró el rostro hacia él, observando un comportamiento poco característico en el pelimarino; aunque eso no le extrañaba, pues Acuario solía ser de la misma forma con todos, excepto con él.

El galo jugaba con sus dedos por arriba del regazo, centrando sus orbes verdiazuladas –en las que claramente se denotaba nerviosismo- en las esmeraldas del geminiano.

-"¿Qué sucede?"- Le preguntó el mayor, observando como las palabras morían en el movimiento indeciso de sus labios. El onceavo custodio agachó un poco la cabeza, cubriendo con la sombra de su flequillo, el sonrojo que ahora era amo y señor de sus mejillas. Saga se preocupó por su comportamiento, demostrándolo al colocar una mano en su hombro –"¿Camus?"

-"Eres el primer hombre en mi vida…"- Respondió el galo, sorprendiendo al gemelo. –"… y también en mi corazón…"- El geminiano dejó de respirar, aún observando la posición tímida que su interlocutor había tomado, y que se negaba a dejar hasta obtener una respuesta.

Aquellas palabras fueron una inyección que aceleró los latidos de su corazón, otorgándole una vida que el vacío dentro de su alma no le dejaba disfrutar. Se sentía feliz al saber que sus sentimientos eran correspondidos; pero al mismo tiempo era infeliz…

La misma mano que se posaba en el hombro de su niño fue la misma ejecutora de tantos hombres atrás, lo estaba tocando con una manchada de sangre, lo estaba mancillando con su sólo tacto.

-"No lo merezco"- Contestó cerrando los ojos, levantándose del peldaño ante la mirada incrédula del menor.

-"Saga…"

-"No, Camus…"- Lo interrumpió, dándole la espalda. –"Soy un asesino, estoy loco… terminaría lastimándote…"- Acuario negó frenéticamente con la cabeza, incorporándose también para tirar de su brazo y obligarle a que lo mirara a los ojos cuando sus manos se posaron en los pómulos griegos.

-"¡No lo eres, Saga!... ¡No fue tu culpa!"- Exclamó, sonrojándose enseguida al sentir como su cintura era apresada por los brazos del mayor, mientras apoyaba la frente en la del galo.

Quería decirle que lo amaba, necesitaba liberar aquella opresión que se amotinaba con el deseo de besarle, enloqueciéndolo; sin embargo, no podía, no lo haría, no lo lastimaría a él también. Aioros pudo perdonarlo, mas, no viviría tranquilo si Camus llegaba a sufrir por su culpa y terminaba odiándole.

-"Me halaga saber que alguien como tú siente eso por mi; pero no puedo, no ahora."- Y se alejó dolorosamente de su lado, vetando sus anhelos más profundos. Acuario lo dejó, por ese momento al menos, porque no planeaba rendirse hasta conquistarlo o saber que no podría amarlo.

-v- End of Flash Back –v-

Había observado dos lunas similares desde entonces, y en esta última como se arrepentía de no haberle dicho:

-"Te amo…"

Hoy día ya era demasiado tarde, lo había comprobado unas horas atrás en la fiesta, al verlo usar ropa ajustada y escotada –que lo hicieron suspirar y babear, la verdad-, beber –cosa que jamás haría- hasta emborracharse y armar tal ridículo que su novio tuvo que sacarlo de ahí cargando.

Saga no sentía ningún tipo de emoción negativa hacia ninguno de sus compañeros, hasta esa noche, en la que un misterioso malestar se adueñó de él y le hizo odiar en un segundo al custodio de Escorpio.

-"Me pregunto… ¿qué sucedió después de la fiesta?"- Apretó los puños, pensando lo peor.

-"¿De verdad quieres saberlo?"- Era la ponzoñosa voz de su hermano. El mayor giró el rostro unos milímetros, mirándole por arriba del hombro, sin chistar palabra. –"¿Te interesa?"- Una ceja añil se arqueó, reconociendo ese tono de voz en su familiar, como del que sabe un secreto y 'no lo puede' revelar.

Saga apoyó las manos sobre sus rodillas, ayudándose con estas para incorporarse, permitiendo que la cascada de cabellos bañara completamente su espalda, hasta la parte trasera de las rodillas. La luna seguía siendo el centro de atención de sus ojos, mas, su raciocinio prestaba mayor interés en las palabras de su gemelo.

-"Por favor, hermanito, no puedes aparentar indiferencia cuando ambos sabemos que te mueres por saber como está tu hielito querido; aunque, si yo fuera tú no me preocuparía tanto… no cuando este se encuentra entre los brazos de su nuevo amorcito…"- Intentó, con éxito, que su voz no delatara molestia y odio por el aguador, al memorar la escena de Milo y Camus abrazándose; sonriendo triunfal al observar a su doble encararlo con una mueca atónita, dolida a la par. –"¿Te sorprende?"- Inquirió Kanon caminando hacia a él, burlón.

Desafortunadamente, Saga lo conocía y sabía que su gemelo no actuaba de aquella forma nada más porque sí. En primera podría estar celoso, y en segunda, esperar algo más de él.

-"Camus no es mi amante, así que no me importa"- Respondió el mayor recuperando su autocontrol; o por lo menos fingiéndolo demasiado bien, tanto que su reflejo expresó ira en las facciones antes tranquilas y burlonas de su rostro.

-"¡¿Cómo que no te importa?! ¡Tu estúpido refrigerador andante se encuentra ahora mismo con MI Milo!"- Gritó Kanon. Saga dejó escapar una carcajada, muy a pesar de que cada palabra de su hermano era una aguja en su alma.

-"Ese es problema tuyo."- Simplemente respondió.

El menor aspiró y exhaló un poco aire, tranquilizándose; si quería tener a su gemelo de su lado tendría que ser más listo que él, y ¿por qué no? Jugar con sus emociones un poco.

-"Pues yo creí que te interesaría"- Levantó los hombros. –"Es que recordé cierta vez que Camus dijo que te quería… ya sabes… que eras el único hombre en su corazón o algo similar"- Las pupilas de Saga le proyectaron tristeza, y sus ojos no lo engañaron cuando claramente lo vio apretar los puños. –"¡Claro, que lerdo soy!"- Continuó su show con una exclamación, dándose una palmada en la frente –"Ahora recuerdo que TÚ lo rechazaste muchas veces; el pobre francés debió cansarse de esperarte y por eso fue a revolcarse con un excelente amante como Milo…"- Y comenzó a reír estruendosamente.

-"¡CÁLLATE!"- Gritó un encolerizado gemelo, corriendo hacia su hermano, derribándolo en el suelo y ahorcándolo. Kanon únicamente atinó a sujetar las muñecas de su captor

-"Duele, ¿no es cierto?"- Dijo el menor en un susurro victorioso. Al acto, Saga se arrepintió de haber perdido los cabales, y de haberse dejado manipular por el malestar que sintió aquella noche en la fiesta: celos. Se incorporó de inmediato, dedicándole un gesto cargado de odio a su familiar.

-"¿Qué es lo que buscas, qué te mate?"- El menor también se puso de pie.

-"Que me ayudes a separarlos."- Contestó dejándose de rodeos. –"Milo es mío, siempre lo ha sido; no quiero volver a ver a tu refrigerador andante con él; creo que si te contara como los encontré terminaría por convencerte."- Saga tragó saliva con dificultad, evitando ilustrar las palabras del otro. –"Tú quieres a Camus, yo quiero a mi bicho, ¿por qué no unirnos fuerzas para recuperar lo que nos pertenece?"

-"Porque son personas, no objetos"- Respondió el mayor, sereno, sorprendiendo a su gemelo. –"Amo mucho a mi cubito, pero no quiero lastimarlo. Si Camus es feliz con Milo, yo lo soy también."- Kanon creyó enloquecer con su argumento.

-"¿¡Qué clase de idiota eres?!"- Exclamó sacudiéndolo por los hombros –"¿¡Qué no te importa saber que lo puedes perder para siempre!? ¡¿No te duele saber que estaba en la cama de Milo con su ropa puesta, o que le armó una escena de celos cuando nos encontró besándonos?!"- Saga palideció. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero ni una se mostró ante la incredulidad del menor.

-"Buenas noches Kanon"- Fue todo lo que dijo.

-"¡Pero…!"

-"Buenas noches"- Cortó alzando un poco la voz, gélido. Su reflejo le soltó los hombros, por lo que este pudo darle la espalda y caminar hacia sus aposentos. El ex dragón marino permaneció observando como se alejaba, diciendo en voz baja para sí mismo:

-"Yo no me daré por vencido, Milo volverá conmigo aunque tenga que matar al refrigerador ese…"- Era una expresión, una forma de demostrar su desesperación.

Pero sabía que no podía hacerlo solo, que necesitaba la ayuda de alguien si quería separarlos, y el único que podía brindársela era su gemelo…

Tal vez, sólo tal vez, tendría que idearse algo para hacerle despertar; después pensaría cual era la mejor forma para tener al escorpión comiendo otra vez de su mano.

Notas finales del capítulo:

(1) tengo que confesar que esta oración no me pertenece u.ú… el comentario de Patindiablo26 me inspiró a colocar eso y modificar lo que en realidad iba ahí /… espero que ella disculpe mi atrevimiento x tomarlo x/x

También quiero ofrecer una disculpa a las fans de los gemes U… sobre todo a las de Kanon x k aquí y en amigo mío su comportamiento es algo raro o.o… lo mismo en Forbbiden Memories… en Lies that matter creo que se compensa un poco –espero-

Con Saga… pues mi intención es hacerlo un poco diferente al geme que siempre muestro y que han visto que otros fics míos.

Les agradezco de corazón sus bellos mensajitos y que se tomen la molestia de leerme :r)