Hola, niños y niñas!! Muchas gracias por su lectura! Espero que la espera haya valido la pena… y si no… pues se aceptan reclamos jeje
les dejo el nuevo capitulo como primicia en porque ustedes me han escrito desde aki… Les mando un enorme abrazo!

Capítulo 13

Agridulce

Resonó en toda la habitación su excitación… Un jadeo potente lo hizo venirse dentro de su amante, mientras perdía todas sus fuerzas y se le dejaba caer encima, agotado, sudoroso; y al mismo instante feliz. El otro también expiró.

Se separaron, uno recostado boca abajo y el otro de cara hacia el techo, sonriendo…

Tenía tantas cosas que decirle… varios sentimientos amotinándose en su contra por obtener libertad, por desprenderse de sus labios y hacer conocedor al otro de ellos; aunque, estaba seguro que ya los sabía…

-"Yo creo que tiene un gran corazón…"- Comentó de pronto, rompiendo el silencio, sacándole de sus pensamientos, de sus sueños más profundos. Su acompañante viró la cara, mirándole confundido. –"Debe ser difícil para él soportarlo…"- Arqueó una ceja, aún confundido.

-"¿Quién?"- Preguntó, volteándose sobre su brazo para tener una visión más amplia. El ojiverde sonrió, rodando los ojos como si su aseveración fuera obvia.

-"Milo…"- Contestó. Como respuesta, el otro volvió a acomodarse de cara al techo, tamborileando los dedos en su propio estómago. –"Soportar a Camus estos días no debió ser fácil para él…"- Soltó una risita. –"El caballero de los hielos debe ser difícil de tolerar, aún más considerando que a Milo no le simpatiza… es decir, no se caen bien… ¡Y eso es obvio! ¡Milo es genial! Es divertido, le gustan las bromas, las fiestas, los dulces y… ¿A dónde vas?"- Inquirió, al ver como su amante se deslizaba por la cama y quedaba sentado en ella.

-"Camus no es como tú crees."- Respondió Shura, poniéndose de pie y vistiéndose. Aioria frunció el ceño, levantándose sobre su brazo.

-"¿Y qué más te da?... ¿No será que te gusta?"- Inquirió molesto. El pelinegro, que ya se había puesto los pantalones, se volvió hacia él con una expresión dolida.

-"Siempre que estamos juntos solamente te dedicas a hablar de Milo, ni siquiera te detienes a preguntarme como estoy… como me siento… únicamente tienes ojos, cerebro y oídos para él… para meterte en un asunto que no es de tu incumbencia…"

-"¡Es que no es posible! Se supone que Camus es tu amigo, ¿no te interesa…?"

-"¿Su vida privada? No, Aioria. Yo quiero que él este bien, y que sea feliz…"

-"¡Pero él y Milo….!"

-"No, Aioria, date cuenta: lo protegió con su cuerpo, exponiendo su integridad física por alguien a quien supuestamente no soporta… Y Milo… Milo ha estado a su lado estos días, cuidando de él no por culpabilidad como tú piensas…"

-"¿Vas a decirme que se atraen?"- Comenzó a reír como si fuera un chiste. Capricornio se sentía molesto, herido, desolado… como si se hubiera descubierto que alguien muy importante para él se encontraba muerto…

Y así era…

La persona que amaba, o que alguna vez había significado más que una noche de sexo ya no existía. No sabía si eso había ocurrido en el momento que terminaron, o jamás había estado ahí…

Suspiró, agachó la cabeza y se fue a la puerta. El ojiverde lo siguió con la mirada, cambiándola cuando Shura se detuvo y miró hacia atrás, directamente a su cara…

-"Creí que esta noche podía decirte cuanto me importas, Aioria… pero, me he dado cuenta que no eres el tipo de persona que quiero en mi vida..."- Sonrió con amargura. –"¡Qué irónico! Yo enamorado de un ser ficticio, y tú, encaprichado con alguien que ya le ha entregado su corazón a alguien más…"- Tocó el picaporte con sus dedos, devolviendo su mirada hacia el camino a recorrer.

No quería irse, pero tenía que…

Y francamente no sabía si algún día volvería.

Todo lo que hizo fue dejar al león dorado congelado en su lugar, sin el valor para contradecir, rebatir o hacer algo a favor de que la situación cambiara.

o.v.o

Amaneció, despertó. Sus ojos fueron nuevamente testigos del mundo ante ellos. Se estiró, pero no encontró la calidez de aquél ser, solamente un pedazo de cama vacía fría fue la respuesta a sus dedos; lo que indicaba que el otro se había levantado.

Procurando no incomodarle demasiado, Escorpio se acostumbró a usar pijama para dormir al igual que Acuario; por lo que únicamente le bastó con quitarse las cobijas de encima para seguirle hasta donde percibía su cosmo.

Todos los templos eran diferentes, tanto como sus dueños: el de Saga era misterioso; el de Aldebarán enorme, Shaka tenía un recinto que inspiraba paz; el de Camus era tan peculiar como su dueño; y el octavo guardián templo no era la excepción.

Milo contaba con un jardín, un espacio donde solía entrenar algunas veces; un sitio que le mostró al galo unos días atrás, para que su recuperación fuera más rápida. Los resultados fueron gratos, ya que Acuario, hoy día, estaba de pie, y no solamente así, él estaba entrenándose… moviéndose como si peleara contra algún ser imaginario, contra un poderoso enemigo…

El griego se quedó en la entrada, contemplándole sin advertirle de su presencia.

Sonrió gustoso, contento al ver que ya se encontraba mejor…

Impulsadas por alguna magia desconocida sus piernas lo llevaron hacia él, manteniendo los brazos extendidos para abrazarle… motivado por el hecho de saber que todos sus cuidados y esfuerzo habían dado frutos al tenerle bien de nuevo…

Y corrió… se le acercó anhelante por unir sus cuerpos en aquél cálido contacto… Su trayecto estaba marcado, su final decidido… Y estuvieron cerca… cerca… cada vez más… Camus aún entrenando, y Milo todavía con sus brazos levantados, esperando el momento apropiado para demostrar corporalmente su júbilo…

¡Fummm…!

-"¡AHHH!"- Gritó el escorpión, cayendo para atrás, de sentón, en el pasto.

-"¡Milo!"- Exclamó el onceavo guardián, volteando hacia él; yendo a su lado para auxiliarle.

-"¡Buenos días, Acuario!"- Exclamó, cubriéndose la nariz con las manos. Sentía la vista nublada debido a las lágrimas acumuladas en sus retinas. Camus le levantó la mitad del cuerpo, abrazándole.

-"Perdóname… yo…"

-"¡Bonita manera la tuya de saludar al prójimo!"- Volvió a quejarse, todavía cubriéndose el rostro

-"Lo siento, mucho…"- Le acarició la mejilla con la mano, incluso le dio un beso en ella. Milo se sonrojó, pero no volvió a emitir queja; incluso se descubrió la cara.

-"Solamente quería saber si estabas mejor…"- gruñó. Camus sonrió, asintiendo con la cabeza; ayudándole al mismo tiempo a levantarse del suelo.

-"Si, gracias a ti ya puedo moverme un poco más… aunque aún duelen ciertas heridas, pero vamos, soy un caballero dorado y puedo curarme pronto si continuo entrenando."- El griego le correspondió la sonrisa, olvidándose de la agresión que sufrió momentos antes.

-"Vaya, Camus, admiro tu fortaleza."

-"Bueno…"- Ladeó el rostro, desviando la mirada. –"… Tenía que agradecerte, y que mejor forma que cumpliendo mi palabra… nuestra cita…"- Murmuró la última frase. La sonrisa en la cara del escorpión se amplió, incluso, un brillo inesperado se presentó en sus retinas.

-"No creí que lo recordaras…"- Dijo. El francés volvió a mirarlo

-"¡Claro!"- ¿Cómo olvidar que Milo le mostraría una faceta más de salir con alguien? Tener una cita era un acto nuevo para él, y saber que tendría la oportunidad de experimentarlo lo emocionaba. –"… pero, primero, ¡a limpiar el templo!"- Escorpio frunció el ceño y se cruzó de brazos.

-"¡Ah, no! Toda la semana hemos peleado por eso… y hoy…"

-"Hoy no será la excepción."- Debatió Acuario.

-"¡Pero Camus…!"

-"Nada de 'pero Camus'… ¡Desde que estoy aquí no te he visto mover un dedo por limpiar algo!"- Milo se indignó.

-"¡Perdóneme, señor pulcritud! ¡A mí me gusta mi desorden tal y como está!"

-"Si, pero a mí no, y…"- Escorpio, sonriendo, colocó sus manos en la cintura del galo y se acercó tanto como para haberle propinado uno de sus besos.

-"Camus, ¿acaso piensas venirte a vivir conmigo?"

-"…"- Realmente no. Tal vez se acostumbró tanto a su estadía en el octavo templo, que olvidó completamente que él tenía el suyo. Se sonrojó suavemente: -"… Voy a cambiarme a mi templo…"- Desvió la mirada, intentando, a la vez, evitar aquella cercanía con el escorpión. Milo le soltó.

-"¿De verdad no quieres mudarte? Seguramente extrañaras con quien discutir…"- Comentó, conservando el gesto solaz en sus labios, mientras observaba como Camus se alejaba.

-"Seguramente…"- Respondió en voz baja, sonriendo intimidado.

Si Escorpio escuchó o no, de eso el galo no fue conocedor; solamente oyó que este decía.

-"Te veo en la entrada al santuario, un poco más abajo del templo de Aries."- Acuario no volteó, únicamente levantó la mano para decirle que estaba de acuerdo.

.

o.v.o

Shura se había engañado así mismo el pensar que le sería fácil olvidarse de Aioria, pues mientras no podía pasar tiempo con Camus, o en sus propias ocupaciones, para distraerse, bajaba al templo de Sagitario. Aioros le hacia compañía, y le evitaba rememorar los momentos que pasó junto a Leo intentando recuperar su relación…

Capricornio no quería recordar porqué ya no estaban juntos, pero el hecho era que… no lo estaban y no lo estarían nunca más; así que en un intento fallido por olvidarse de todo, se fue a mezclar justamente con la única persona que jamás le permitiría hacerlo debido a su enorme parentesco físico; a los dioses gracias que este ser estaba enamorado de alguien más…

Aioros, parado a unos cuantos metros de distancia suya contempló a Saga, quien estaba recargado en uno de los pilares, mirando al vacío... justo como lo había hecho desde hacia algunos días atrás, como si ya se le hubiera vuelto una costumbre. Sagitario miró tras de sí a Shura, quien meneó la cabeza y embozó un gesto como de amargura; entonces volvió sus ojos a la espalda del geminiano

-"Shura y yo iremos a comprar un helado al pueblo..."- Dijo, aunque al mencionar ese postre creyó que evocaría otra vez la presencia de Acuario. -"Ven con nosotros..."- Se apresuro a decir, para quitar cualquier tipo de pensamiento de su cabeza. Capricornio se aproximo a su vecino.

-"Si... Aioros y yo queremos que nos pagues el tiempo que ya no nos das..."- Sonrió, y el arquero le devolvió el gesto.

Géminis permaneció en su lugar, solo, reflexivo, soñador…

Lanzó un gruñido en señal de respuesta, como enfadado.

¿Acaso era mucho pedir que respetaran su espacio? ¿Era demasiado pedirle a los Dioses un poco de privacidad para poder meditar una solución al idilio que ahora manejaba su vida, con respecto al onceavo guardián, quien no parecía ver por más que ojos que por los del octavo? Tan sólo quería una idea, un pensamiento con el cual recuperar a su Camus…

Sus ojos se hicieron mas pequeños, y sus manos se crisparon hasta convertirse en puños, enterrándose las uñas en su carne y provocando cortes extremadamente finos, que expresaban la rabia que le producía pensar que Milo, en algún punto de su relación con Camus, llegaría a compartir un helado con él…

Saga no sabía que eso ocurriría horas más tarde en el pueblo, mientras ellos realizaban su cita…

Aioros y Shura no recibieron respuesta. Se miraron entre ellos, pero Sagitario caminó hasta tocar el hombro del gemelo

-"No puedes pasarte toda tu vida encerrado en este templo... A Camus no le gustaría..."

-"Aioros... yo creo que Saga debería saber de sobra que no quiere saber más de él... Eso debe aceptarlo..."- El castaño desaprobó con una mirada estas palabras, pues no eran las correctas para mejorar el estado del tercer custodio. Shura, por su parte, no es que quisiera perjudicarlo, pero 'conocía' los sentimientos que escorpio estaba despertando en Camus, aunque ninguno de ellos supiera... o aunque el idiota de Aioria no quisiera reconocerlos.

Géminis se giró a verlo, con una expresión desafiante

-"¿Acaso crees que no lo sé? ¿Crees que no estuve presente cuando cometió la locura de interponerse entre mi ataque y el estúpido bicho? ¿Que no recuerdo con claridad su forma inquisidora y reprobatoria de mirarme después?- Respondió un cada vez mas fastidiado geminiano, pareciéndole que últimamente todo conspiraba para irritarle, haciéndole recordar tiempos muy ácidos, llenando su cabeza de amargos recuerdos que lo asaltaban sin darle descanso. Los peores aquellos en los cuales contemplaba en silencio e impotente la bella figura de su Camus.

-"Entonces, si lo sabes, ¿por qué no dejas de una vez de lamentarte?"- Inquirió el español, no molesto, solamente serio. Aioros volvió a mirarlo con fastidio, y casi al borde de pedirle que mejor se marchara. -"Mira, no es mi intensión hacerte sentir mal... pero sabes que soy la persona más cercana a Camus y bueno..."

-"Saga, lo que Shura quiere es que es un idiota."- Lo interrumpió sagitario medio riéndose. El otro rodó los ojos

-"Si, bueno... algo así... entonces, ¿vienes Saga?"- El nombrado meneó la cabeza. A su parecer este par eran como caparazones huecos incapaces de comprender lo que sentía. De pronto pensó que no había nada de malo en considerar un si como respuesta, después de todo, el movimiento, el cambio de aire y sobre todo, estar lo más lejos posible del templo donde reposaba su amado, podría caerle mejor que esas cuatro paredes.

-"¿Si digo que si y salgo con ustedes por el famoso helado, prometen dejarme en paz después y no inmiscuirse mas en esto ni incomodarme de modo alguno?"

Shura entrecerró los ojos: desde su ruptura con Aioria se había quedado cerca de sagitario... pero soportar a Saga se hacia un elemento que no estaba seguro de poder tolerar en su amistad con él...

-"Ten por seguro que si no tuviera que pasar por Géminis para ir al pueblo, le daría la vuelta..."- Respondió cortante.

-"¡Shura!"- Lo reprendió el arquero.

-"¿Que?"- Inquirió este, mirando a sagitario. -"Saga no nos quiere cerca, no entiendo porque tenemos que quedarnos aquí a rogarle por su compañía..."- Aioros obviamente no supo que decirle.

-"Estoy de acuerdo contigo Shura."- Respondió Saga dándole la espalda. –"Hay compañías infinitamente mejores que la mía o la suya..."- La nostalgia apareció a través de los labios del griego en un suspiro, pues hasta hace poco, el podía contar con esa compañía.

La mirada esmeralda se le perdió entre el vació presente, en la lejanía que para él representaba el templo de Acuario… y su protector…

Sonrió amargamente, dejando a un lado la visión de las casas posteriores para dirigirse hacia el interior del recinto y darle nuevamente la espalda tanto a Sagitario como a capricornio, mientras continuaba diciendo:

-"No quiero hacerles pasar un mal rato, pero últimamente mi compañía no es buena para nadie. Quizás ha sido por eso que..."- 'él se fue" remató en su pensamiento.

-"Saga, no es culpa tuya..."- Intentó animarlo Aioros, acercándose y palmeándole el hombro. -"Milo no debió meterse entre ustedes..."- Shura rodó los ojos. -"Además... nos gusta que convivas con nosotros..."

-"¿Por que no omitió el nosotros?"- Se preguntó el español, ya que no estaba seguro de estar con él. -"¡Ah..!. si, si... "- Añadió en voz alta, notando la mirada de su compañero. -"... digo, no... Saga, es que... no deberías ponerte así... la lastima no es algo aceptable para un caballero dorado... y menos por alguien que tú dejaste..."- Su frase reprobada otra vez por las pupilas de Aioros, se quedó a medias, cuando una presencia atrás de ellos lo hizo voltearse:. -"Camus..."- Murmuró, al darse la vuelta y comprobar que acuario estaba ahí, vestido mucho mejor que la noche en que bajó a leo anunciando su noviazgo con Escorpio.

El caballero galo traía el cabello marino atado con listón color negro, formando una coleta que le caía a través de la espalda; aunque varios mechones de pelo se le habían soltado y se esparcían a gusto por los hombros. En cuanto a la vestimenta, se había asegurado de portar una camisa abierta por el pecho para mostrar sus pectorales, doblada de la manga para hacer lo mismo con los músculos del brazo; la prenda era de color verde botella, y la combinaba con un pantalón de mezclilla negro, más cómodo que el que había usado en la fiesta, pero no menos sensual…

Shura se quedó sin habla, incluso se vio obligado a cerrarse la boca con la mano a una señal de Aioros, quien también había dirigido su mirada hacia él.

A los oídos de Saga llegó esa palabra que delataba la presencia de quien lo tenía con el alma desesperada. Los ojos fueron presas de una súbita y repentina aprehensión por hallar su figura, por materializar el recuerdo al que su mente se aferraba para mantener un hálito de vida

Lo observó… lo miró tan sensual en su andar, en esa forma tan suya de despreciar a quien no quería invitar a formar parte de su vida; y Saga sabía que era justamente él el intruso por quien sus pupilas mostraban ese brillo desconocido. Deseó recuperar la otra cara, la de su amado acuariano…

-"Camus..."- Replicó al viento, emulando el vocablo con el que Shura les había dado cuenta a Aioros y a él de su arribo. –"Camus..."

El onceavo guardián había escuchado la última parte de la conversación, y aunque sus ojos por segundos se posaron en la figura del hombre que 'amaba', los desvió enseguida para saludar a Sagitario y a Capricornio.

-"Hola..."- Dijo serio. El segundo se aproximo hasta su amigo.

-"¿Ya estas de píe? ¿Ya te sientes mejor?"- Acuario asintió. Sus pies de pronto lo comenzaron a guiar en el camino correcto hacia la salida de Géminis, en tanto respondía.

-"Estoy bien, Shura... gracias a las atenciones que Aioria ha tenido, pero sobre todo al extremo cuidado que Milo ha puesto en mi..."- Miró a Saga con cierto enfado y resentimiento. -"... cosa que no puedo decir de otros..."

Géminis sintió como si le hubieran dado una bofetada con el escudo de Atenea; aunque, por otro lado, la estatua de Niké le sonreía, al darse cuenta que Camus estaba tratando de ignorarlo, seguramente para hacer lo mismo con sus propios sentimientos…

Con movimientos fríos, y bien controlados rompió su postura contra la columna y avanzó con lentitud hasta situarse a unos cuantos pasos del galo, quien a primera vista no pareció intimidarse.

-"¿De paseo Camus? El bicho debe ser realmente desconsiderado si antepone su diversión y satisfacción personal a tu bienestar. Yo jamás lo hubiese..."- Intentó hacer un comentario venenoso contra Milo, pero la verdad era que quien había preferido sus instintos al bien de Acuario había sido él.

Aioros miró a Shura, un tanto inquieto, como preguntándole con la mirada qué podían hacer para calmar los humos. Capricornio le hizo una seña para que se quedara donde y como estaba. Camus, por otra parte, observó a Saga, sin tener la intensión de comenzar otra batalla ahí mismo, sólo con el deseo de salir lo más pronto posible fuera del tercer recinto.

-"Nos vemos después..."- Se despidió de Shura, caminando hacia Saga, pero con la clara intensión de sacarle la vuelta.

-"Suerte en tu cita..."- Le dijo el español, mordiéndose después la lengua.

-"¿Cita?"- Inquirió el gemelo. Al echarle un último vistazo entendió a la perfección el porque de la ropa y el uso casi excesivo de la colonia nueva que Afrodita le había regalado en su último cumpleaños. Imágenes tormentosas atravesaron como Antares su mente, por lo que cerrándole el paso a Camus, Saga lo tomó de los antebrazos tratando de forzarlo a que lo viera; incapaz de pensar en nada que no fuera el hecho de que ese hombre le pertenecía, y que ni Milo, ni él mismo, cambiarían esa situación... Sus ojos se entrecerraron y un inusual brillo carmesí los tomó por asalto un par de segundos.

No solo Acuario, si no también los otros dos se sorprendieron por la actitud de Saga.

Las pupilas galas delataron aturdimiento unos segundos, antes de que a su mente llegara la imagen del geminiano tomándolo por asalto y casi a la fuerza en Escorpio, así como el impulsivo ataque que había realizado en Libra, contra su coterráneo.

-"Suéltame..."- Le señalo Acuario intentando zafarse. -"Tengo prisa..."- Insistió. Shura, nervioso, estaba seguro que si Milo los encontraba así, tal vez otra cosa horrible pasaría.

-"Saga…"- Lo llamó, con la clara intensión de meterse, de separarlos, de cortarlos si fuera preciso para que Escorpio no los encontrara en aquella posición, con Saga casi al punto de abordar los labios galos; no obstante, Aioros fue quien esta vez intervino y le señaló que la disputa era algo personal entre ellos…

-"¡Déjame ir!"- Continuó forcejeando el caballero de los hielos, echando la cabeza lo más que la columna dorsal le permitía.

-"No... Tú y yo tenemos más de dos cosas que decirnos y si eso hace reventar a Milo... es problema suyo"- Si, la idea de verlo muerto de celos le fascinó, incluso le excitó. –"Eres mío Camus, y mi deber es recuperar tu cariño, lograr que puedas...".- Y respirando profundo géminis trató de armarse de valor para pronunciar aquellas palabras, que antes de aquél ser humano, no le había expresado a ningún otro. Su agarre se suavizó y las palmas de sus manos acariciaron con cuidado los brazos de SU Acuario, poniendo atención en cada uno de los detalles mínimos que los conformaban; estremeciéndose de dolor y arrepentimiento al distinguir debajo de los finos tejidos que lo resguardan, las curaciones mínimas que aún eran necesarias para él.

Su sangre… su piel rasgada… podía verla, podía sentirlas ahí. Esto le hizo preguntarse si las de su corazón estarían tan abiertas como aquellas que podía palpar, y si bastaría darle un beso para sanarlas, para así recuperarlo.

Camus, aturdido todavía, no supo ni siquiera como había permitido que Saga lo jalara contra su pecho, que lo cobijara entre sus brazos y que besara su frente y las partes próximas a su cara

–"Perdonarme por haber sido tan estúpido... por haberte herido… y no me refiero solo al altercado que sostuve con aquél insecto…."- El griego recalcó sus palabras con suaves caricias, dejando al galo paralizado, pues lo que menos esperaba de Saga eran palabras...

-"Estoy cansando de tus arrepentimientos..."- Susurró el galo, acentuando con una mirada gélida aquellos vocablos, como si realmente no sintiera el dolor del gemelo como suyo; pero es que... ya se había cansado de rogarle, y de tantas cosas que ahora para él, no tenia ningún sentido recordar. -"Ya pague por tus culpas... ¿lo olvidaste?"- Le preguntó, empujándolo con una mano en el estómago. –"Te sentías tan mal que me rechazaste no una vez... ¡si no varias!"- No pudo controlar el dolor que esto la causaba, así que perdió el control de su propia voz y le demostró, sin querer, cuanto le había importado, que en el momento de revelarle que lo amaba, Saga solamente optara por decirle que no podía corresponderle las razones que ahora no quería escuchar....

Volvió a resistirse al contacto

-"¡Suéltame, Saga... ya no quiero escucharte!"- El nombrado no le concedió su 'capricho', sujetándolo y atrayéndolo con más fuerza hacia sí.

-"Pero es que yo si necesito que lo hagas... necesito expresarte que te amo y que te necesito. .. Que tú no puedes ser de nadie más que mío. Que aquel día cuando mis labios rozaron los tuyos tuve la certeza de que sin ti nada tendría sentido. Y puedo demostrártelo ahora si gustas, aún detrás de esa fachada de amor y correspondencia hacia Milo sigues siendo mío".- Y dando fin a lo que comenzó como una disculpa, convertida ahora en un argumento, lo tomó por la cintura, obligándole a acercarse de nuevo y poder plasmarle un beso en los labios... en SUS labios... porque aunque hubiera besado con anterioridad los de otra persona, esos besos pausados y tímidos, sin lugar a dudas le correspondían.

Camus supo lo que iba a ocurrir, pero por más que se esforzó en que el acto no se consumara, Saga ya lo tenía bajo sus dominios... El galo lo intentó... se resistió al contacto, pero... lo deseaba, lo quería contra todo, a pesar de lo ocurrido... Sin embargo... se acordó de Milo, de Kanon... y de las palabras que Escorpio le había dicho la noche que el gemelo llego a reclamarlo como suyo. Acuario no lo soportó y dejó de moverse... se quedó tan quieto como si formara parte del templo, como si fuera una roca más... para que Géminis se diera cuenta que... 'ya no sentía nada'. Se resistió hasta que lo tomó por sorpresa y pudo empujarlo, dándole un golpe en la cara para huir lo más lejos que le fuera posible

-"¡Yo no soy un objeto!"- Le gritó, dolido, limpiándose lo que quedaba de aquél contacto. -"Y que te quede claro de una buena vez ezquizo... NO TE PERTENEZCO...Yo ya no soy tuyo... he sido de él, de MI Milo más de una vez... ¡a él lo amo... y a ti... te aborrezco!"- Continuó gritándole, haciéndose de trizas el corazón. Dejó de gritar, tomó aire e intentó serenarse. -"Siento que hayan presenciado esto..."- Se disculpo con Shura y con Aioros, mientras se daba la vuelta dispuesto a marcharse

Aturdido por el golpe pero más aún por su rechazo evidente a la caricia, a sus sentimientos y al perdón que le ofrecía con todo su corazón, el geminiano casi pudo escuchar cada uno de los fragmentos de este al estrellarse contra un invisible muro de indiferencia, un muro que parecía inquebrantable y lo separaba de Camus, su amado aguador. En un desesperado impulso por evitar que el dolor le rebasase, forzó a sus ojos a pestañear repetidas veces, hasta sentirlos resecos debido al esfuerzo; sin embargo, todo intento por hacerse de oídos sordos se vino abajo cuando las palabras del galo retumbaron como campanas de catedral en su tímpanos…

«De él… de él... de él...»

Cada vocablo quemó las pocas cada una de las partículas vivas en las cuales su corazón depositó todo su sentimiento por el galo…

« ¡Te aborrezco!"»

Y así, con aquél letal golpe que no había venido de un enemigo poderoso, las lágrimas que habían conseguido retenerse abandonaron sus cuencas finalmente, y como un riachuelo al llover comenzaron a desbordarse incesantes, manchando su rostro, trazando su piel con húmedos surcos de sal.

-"No puedes... tú no puedes... no puedes dejarme así…"- Susurró, con una voz que no parecía pertenecerle; de este modo, y sin hallar como lidiar de una mejor manera con la impotencia, Saga comenzó a elevar su cosmos tal y como lo había hecho en Libra frente a Milo, salvo que esta vez, con su poder, creó en su templo la ilusión del laberinto que usaba para confundir al enemigo.

Aioros y Shura se miraron entre ellos: si las cosas continuaban así… ellos tendrían que interferir, porque el griego no estaba viendo que secuestrando a Camus, hacia lo mismo con ellos.

Si Géminis pensaba que la situación era regocijante para quien antes le profesaba amor, convertido ahora en desprecio, se equivocaba: Acuario sufría tanto o más que él, sin embargo, su orgullo y amor propio no le permitían perdonarle las atrocidades que ya había cometido, y para sí mismo, la relación que una vez soñó estaba más que muerta en los recuerdos de su pasado. Cerró los ojos, resignado, dispuesto a pelear por su libertad si era necesario, cuando expulsó también su poder y le hizo saber que no lo amedrentaba…

Shura se quedó impávido, contemplándolos a ambos y temiendo que fueran a enfrentarse o que Milo subiera en cualquier momento al notar lo que Saga estaba haciendo, porque indudablemente ya podría estar sintiendo la energía de ambos... pero, fue Aioros quien se dirigió hacia el caballero de las dos caras…

-"Camus no te quiere, entiéndelo ya…"- Le dijo alzando la voz, como si quisiera despertar al que se encontraba dormido, y no era precisamente Kanon. –"Si él puede continuar, si él es capaz de olvidarte… ¿por qué no puedes hacer lo mismo?"- Saga miró sobre su hombro al moreno, quien no dejaba de dedicarle ese gesto preocupado en la cara aunque él hubiera sido grosero en un principio. –"Si realmente lo amas, permite que sea feliz…"

No quería dejarlo... no podía aceptar que se le fuera de las manos… No obstante, una parte de su cabeza tuvo que recordarle aquella primera noche donde se supo que Camus y Milo eran pareja oficial, en la fiesta de Leo. Aquella vez lo defendió contra Kanon…

« –"Tú quieres a Camus, yo quiero a mi bicho, ¿por qué no unirnos fuerzas para recuperar lo que nos pertenece?"

-"Porque son personas, no objetos"- Respondió el mayor, sereno, sorprendiendo a su gemelo. –"Amo mucho a mi cubito, pero no quiero lastimarlo. Si Camus es feliz con Milo, yo lo soy también."» (1)

Acuario, que estaba dispuesto a defender su libertad aunque tuviera que pasar por encima de Saga, pronto se quedó estático al observar que el laberinto desapareciera tan pronto como lo había convocado, y que el dueño de esta técnica se desplomaba en el suelo con las manos en la cara, como si quisiera ocultar algo en ella. Aioros se acercó, poniéndole una mano en el hombro. El onceavo guardián movió una pierna en su dirección…

-"¡Vete ya...!"- Le ordeno el griego mayor, levantando la cara para mirarlo y acentuar su despedida con el dolor que partía otra vez sus mejillas, y que Sagitario intentaba secar.

-"Ya lo has destruido completamente... ¿qué mas quieres?"- Lo cuestionó el moreno, incluso Shura, ya cerca de ambos, pareció reprochárselo con una mirada.

Camus consideró injusta su reacción, sobre todo porque aunque ambos habían presenciado su debut como el villano de aquella historia, jamás podrían comprender los hechos tal y como sucedieron, pues no estaban pasando por su situación. Observar al peliazul así, derrotado… le hizo dar la vuelta sobre si mismo y partir hacia la cita que tenía con Milo, aunque los fragmentos de su corazón se habían quedado en aquél beso negado a Saga…pero tenía que seguir su camino…

Pronto no supo cuantos pasos lo habían alejado de Géminis, pero ya se encontraba fuera, con la luz del sol martirizando las retinas que amenazaban con fundirse en el volcán de dolor…

-"¡Camus…!"- Exclamó la voz de Milo acercándose en la lejanía, subiendo los escalones que le restaban al tercer templo desde Tauro. Acuario lo miró, inexpresivo, frío… como si de pronto se hubiera transformado en otro. –"Camus… lo siento…"- Comenzó a disculparse, llegando casi hasta su destino. El nombrado meneó la cabeza, permaneciendo a dos escalones debajo de la entrada del recinto gemelo. –"Debí esperarte… debí…"

-"No sabíamos que esto pasaría…"- Respondió el galo, completamente desganado. Bajó el pie, luego el otro; su compañero se quedó parado a cinco escalones debajo de él, pero tuvo que subir rápido en cuanto notó que una sombra alta, de cabello azul y mirada verdosa se aparecía entre la cortina de sombras…

-"¡Saga!"- Exclamó, listo para pelear o molerlo a golpes. El griego mayor se quedó pardo, atónito, contemplando a Milo, quien no entendió porque de pronto ese brillo esmeralda y burlón, se había matizado a un lleno de recelo…

-"Déjanos en paz, Kanon."- Replicó el onceavo guardián subiendo otra vez para poner la mano del escorpión entre la suya y jalarlo, entre su estupor, para dirigirse hacia el pueblo. –"Mi día ha comenzando muy mal y no querrás empeorarlo probando tu suerte."- Le advirtió, sin siquiera mirarlo; sin embargo, el ex dragón – pues era él- pareció no escucharlo, pues... no podía creer que Escorpio se hubiera pronto olvidado de quien era, cuando antes parecía ser el único que sabia cuando entraba uno y cuando estaba el otro frente a él...

¿Acaso de verdad había suplantado las caricias nocturnas prodigadas a su cuerpo con aquello que Camus podía ofrecerle?

Porque o era que Milo bromeaba al referirse a él como Saga, o… sus sentimientos por el aguador eran realmente sinceros…

... o… o.. o..

Debo confesar que tuve que borrar una parte comprometedora para Hyoga … debido a la falta de espacio x.x…

Espero no demorar otro año con el sig, y ponerme al corriente con otro de los fics… cual les gustaria?... creo que pienso terminar protegiendote (ShunxHyoga)

De nuevo gracias por leerme! Y espero que visiten mi foro! Bss!