Me gustaría mucho poder recompensar su amabilidad con algo mucho mejor que este capítulo o estas palabras vanas… sin embargo, por ahora es todo con lo que cuento u.u… Aunque eso no quiere decir que he escrito mi última palabra XD… aún prometo volver con más fics extraños, trágicos, dramáticos y locos si el Dios tiempo, Zeus, Dios y mi PC –XP- me lo permiten. No aseguro que alguno les guste… pero les pido, que a pesar de escribir por mi, para mí y para quien me inspira, me dijeran qué les gustaría leerme; es decir… cómo de qué podría escribir… algo así como zombis, dragones (imaginan a Milo enfrentando un dragon? XD)… no sé… Eso podría darme otro panorama ... mi correo ya lo tienen por si les interesa hacer alguna sugerencia que no se atrevan a través de los medios que señalé arriba…

Y Bueno… antes de hacer de este comentario un fragmento más de este fic… les doy de nuevo las gracias! Sobre todo quiero decirlo públicamente a

Ale-dono por hacerme tan feliz y por honrarme con muchos momentos de amistad! Significa mucho siendo de alguien tan admirada por mí. Ah! Gracias por betearme una parte del fic… espero que quedara bien y a tu gusto.

Calypso rei y Zuce por ayudarme a transcribir la mayor parte del fic. Sin ustedes este capítulo hubiera demorado años luz XD

Diana por flagelarme continuamente, por recordarme qué es lo realmente importante, y por hacerme mantener los pies sobre la tierra en todo momento.

Karen… T.T… tú sabes… AMO NUESTRAS CONVERS POR TEL! Bendito 'Tears' por habernos unido… eso me recuerda una canción o.O

Neomina y Ayame por su cariño y paciencia.

Y aki va el fic .

Trascrito de mi cuaderno a la compu, en su mayoría por: Calypso Rei y Zuzy de Acuario

Beteado en fragmentos por: Ale-dono y Diana

Dedicado a: Dafne –Te extraño :'(-, Muerte 16, Natasha, Karen, Diana, Ale-dono, Hator, Vendetta, Lyn-c (vuelve!), Abata –:'(-, Jamir, Sharmy, y TI si te gusta este pequeño fic. –que no es pequeño alter ego ¬.¬-

A partir de aquí restan aprox cinco caps para el final.

JUGANDO CON FUEGO

Capítulo 15

Kanon y Milo

Cuando Kanon tenía once años, una persona allegada a su hermano le confesó sentir cierta atracción hacia él. El menor dijo sentirse inseguro respecto a darle una oportunidad, pero accedió a experimentar de la compañía que Saga tenía en Aioros, pues aunque fueran hermanos gemelos, para el mayor representaba un fastidio su compañía continua; lo consideraba como una distracción mientras él entrenaba para caballero dorado. Tal vez por la armadura jamás pudieron llevarse bien, quizá por verse obligados a permanecer juntos, pero lo cierto era que la infancia de Kanon fue solitaria; así que aceptar aquella relación con el conocido de su gemelo se volvió un pequeño salvavidas…

Al cumplir catorce años, el hoy día dragón marino, ya conocía lo que era perder la conciencia después de algunos tragos de más; la derrota contra su propia sangre a quien ahora debía llamar 'respetable caballero dorado de géminis', o 'superior'; el mal sabor de un desengaño amoroso, y lo que era tener relaciones sexuales con alguien a quien sólo le importaba complacerse…

A su corta edad ya había probado las peores cosas de la vida…

Milo tenía siete años cuando conoció a Kanon. El gemelo estaba en el tercer templo esperando que Saga llegara de una misión impuesta por el Patriarca (no lo extrañaba, sólo quería molestarlo) en el momento en el que llegó una figura del mismo tamaño que la suya, de tez morena y ojos castaños, sosteniendo en cada mano una más pequeña; la derecha la tomaba un niño de piel tan blanca como la nieve, el cabello lila le colgaba con gracia a la altura de los pómulos; la izquierda la sostenía una réplica exacta del mayor, salvo que sus ojos mantenían un color verde brillante y su cabello era sutilmente más claro; tras él, sosteniéndole las ropas, se encontraba un niño medio gordito, de tez asoleada, ojos y cabello del mismo color azul.

-"Buenas tardes, Kanon."- Lo saludó el recién llegado, con ese tono tan familiar que al gemelo se le antojaba a burla.

-"Eres un caballero dorado, ¡Oh, gran Aioros! No tienes porque venir a rebajarte con el pueblo…"- Se burló el peliazul. El último pequeño dentro del cuadro soltó una risita, lo cual provocó que el gemelo arqueara una ceja (nadie se reía nunca de sus chistes). El nombrado meneó la cabeza.

-"Crecimos juntos… mi rango no cambia nada entre nosotros"- Explicó con su característica sencillez. Para Kanon, Sagitario estaba loco, pues había olvidado que nunca fueron amigos, y que el título de 'cuñado' ya no cuadraba con él, pues Saga lo había terminado en cuanto el moreno ganó primero la armadura.

-"No me hagas reír… o mejor dicho, llorar…"- Se puso las manos en la cintura sin dejar de mirarlo. La paciencia del Aioros tenía límites, pero considerando que se trataba de Kanon aplicaba dosis extras.

-"Como sea…. El patriarca me mandó a verte para que te hagas cargo de ellos…"- Señaló con los ojos a los tres niños que miraban a cada uno de los mayores, por turnos.

-"¿Qué crees qué es esto? ¿Una guardería?"- El peliazul más pequeño rió.

-"Kanon…"

-"¿Por qué no los cuidas tú?

-"Tengo una misión conjunta con Shura…"

-"¡Claro!"- Se cruzó de brazos a la par que rodaba los ojos. Aioros lo ignoró, sobre todo por la tierna mirada curiosa que su vivo retrato le dirigía. -"¿Por qué no los llevas con 'Don Narciso'?"

-"Afrodita está apurado concluyendo su entrenamiento… No te olvides que su prueba final es en dos meses…"

-"¿Y el italiano?"

-"Cáncer…"- Hizo una mueca. A Aioros no le gustaba hablar mal de nadie. –"Shion y yo creemos que es muy pronto para hablarles de la muerte y esas cosas…"

-"¿Y…?"

-"¿Y? Pues… ya lo conoces, y ellos sólo tienen siete años… son muy pequeños…"

-"Yo no voy a hablarles de lo maravilloso que son los campos de flores."- Sagitario intentó pensar, serenarse, y tratar de no ser nada ofensivo.

-"Mira Kanon, la única razón por la que Shion quiere que te encargues de Mu, Aioria y Milo es porque yo se lo pedí; ya sabes que él piensa que eres un irresponsable."

-"¡Oh, Gracias! Supongo que ahora debería de darte una medalla al mérito… ¿Dónde las habré dejado? Siempre llevo una en mi bolsa para Saga o para ti…"- Comenzó a palparse las ropas. Sagitario frunció el entrecejo. Se arrodilló en el suelo después de soltar a uno de los pequeños porque el otro no le concedió libertad.

-"Pupilos, quiero que se queden con Kanon hasta yo vuelva. Mu, ya sabes que tu maestro no puede ahora encargarse de ti, pero lo hará pronto…"

-"No me digas que ya tenemos mini-manda más."

-"Mu, cada vez que Kanon te llama así quiero que le hagas lo que te prohibí hacerle a Aioria."- El pelilila se quedó con la vista fija en los ojos del mayor. –"¿Entendiste?"- El pequeño se inclinó hasta susurrarle algo en el oído, que le arrancó una carcajada; Kanon experimentó curiosidad. –"¡Exacto carnero, muy bien!"- Colocó la mano en su cabeza de forma afectuosa. Luego se dirigió al peliazul –"Milo, cuida muy bien de Mu y Aioria. Recuerda que Mu no hablaba bien griego y Kanon podría aprovecharse…"

-"¡Oye!"

Sagitario se levantó y emprendió el camino hacia la salida, pero el niño que tenía la anatomía idéntica a la suya no lo soltaba. Se detuvo, se inclinó para quedar a la par y con una sonrisa cariñosa le dijo:

–"Cachorro, todo estará bien. Volveré pronto. Por ahora necesito que te quedes con Kanon, ¿está bien?"- Leo meneó la cabeza. –"Por favor, Aioria. Milo cuidará de ti…"- El nombrado se acercó y le tomó la mano. El pequeño griego soltó a su hermano, como si se sintiera más confiado.

Cuando el noveno guardián desapareció tras la entrada de Géminis, el mayor se acercó a los niños y les tomó las manos a los pupilos de Aries y Escorpio.

-"Bien mocosos… Nos quedamos solos…"- Suspiró, como si ya se hubiera cansando de cuidarlos. El silencio se hizo presente. Los niños se miraron entre ellos, sin saber que decir o hacer, pues normalmente empezarían a perseguirse o a curiosear por ahí… -"Supongo que deberían decirme sus nombres… Aioros ya les dijo que yo soy Kanon…"

-"Así como también pronunció el nombre de cada uno."- Señaló el pelilila. El mayor entrecerró los ojos.

-"¿Cómo te llamas?"- Inquirió, volteándose a ver al niño rechoncho.

-"Milo…"- Respondió este, tímidamente.

-"Y yo soy Mu, pero eso ya tendrías que saberlo…"- Insistió el pupilo de Aries. Kanon sintió que las venas de la frente le saltaban.

-"¿Y tú mocoso?"- Le preguntó al que Escorpio aún sujetaba, aunque este continuaba con la mirada perdida por donde su hermano se había retirado.

-"¿Volverá pronto?"- Inquirió, sintiendo los minutos con el extraño eternos.

-"Creo que si, Aioria."- Aseguró Milo.

-"¡Por favor, ni que fuera la gran cosa!"- Exclamó el peliazul mayor. –"¡Nos vamos a divertir mucho los cuatro! ¡Ya lo verán!"- Intentó sonar animado, pero no estaba preparado para ser la niñera de nadie.

-"¿Si? ¿Cómo?"- El suspicaz Mu comenzaba a provocarle una úlcera a Kanon.

-"Ese es cuento mío."- Respondió, llevándoselos dentro del templo.

o.o.o.o.o

Aioria y Mu estaban tomando una siesta, así que Kanon, estirándose como felino, se dirigió hacia la entrada para comerse el único dulce que le quedaba de su tesoro, porque resultaba que Leo y Escopio eran dos glotones viciosos del azúcar, y le habían asaltado su dotación oculta; aunque, como esos también se los quitó a Saga, recordó el dicho que decía 'ladrón que roba a ladrón, tiene mil años de perdón'.

-"Malditos niñatos…"- Murmuró, volviendo a estirarse.

El quinto pupilo estaba demasiado mimado y sobreprotegido por su hermano, lo cual volvía la tarea de cuidarlo agotadora, porque cada dos minutos lloraba por algo diferente; el estudiante de Shion se las daba de sabelotodo, y cada vez que Kanon decía algo, a todo, este respondía en un tono de obviedad, que a veces le daban ganas de insultarlo, a pesar de estar bajo amenaza… algo que lo tentaba porque quería saber esa técnica poderosamente prohibida por Aioros, que a tan corta edad había aprendido; por último tenía al solitario y desaparecido escorpión, a quien constantemente perdía de vista.

Lo buscó en todas las habitaciones del templo, incluso en la cámara privada de Saga –sin olvidar, antes, robarle unos cuantos dulces del cajón-, pero Milo no se encontraba en ningún sitio. Pensó que tal vez había escapado, pero como confiaba en su griego linaje, le era imposible conservar demasiado aquél argumento.

Más tarde lo encontró sentado bajo el sol, en uno de los escalones que venían desde tauro, con las piernas juntas, abrazadas por las manos y la vista al frente…

-"¿Por qué saliste sin avisar?"- Lo reprendió. El pupilo se movió un poco, tan sólo para agachar la cabeza.

-"Quería estar solo…"

-"¡Bah! No es bueno que siendo tan pequeño digas cosas como esas…"

-"Tú eres grande, tienes un hermano… Para ti es fácil decirlo porque no estas tan solo."

-"Créeme, tener al 'podo poderoso Saga' no es tan bueno como piensas. En ocasiones quisiera estar como tú."

-"Estar solo no es divertido siempre. Me molesta que todos tengan a alguien… Mu a su maestro, Aioria a Aioros y a Shura, tú tienes a Saga aunque lo odies… Yo no tengo a nadie…"

-"Eres muy pequeño Milo, y muy injusto. Me tienes a mí, yo te voy a entrenar ahora y no ese ridículo de Aioros…"

-"¡Aioros no es ridículo!"- Exclamó el ya despierto Mu. Kanon se volteó para verlo.

-"¡Cállate tonto sabelotodo!"- El mayor esperó ver luces o algo parecido, pero todo lo que recibió fue un fuerte golpe en la espinilla.

o.o.o.o.o

Saga llegó dos semanas después con un niño flaco, ojeroso y demacrado; su cabello era parecido al tono del mar en las costas griegas, y sus pupilas poseían un precioso color vivo turquesa. Milo tenía un mes yendo todos los días a Géminis, cuando conoció al hoy día maestro de Hyoga.

-"¿Entiendes lo que dicen?"

-"No, pero creo que el niño es francés…"

-"hum… ¿cómo se dice?"- Se esforzó Saga en hacerse entender. Volteó hacia el frente, y aunque Kanon y Milo estaban agazapados tras una columna, pudo notarlos. –"¿Qué hacen ahí?"- Su gemelo se levantó, al tanto que tomaba la mano de su 'pupilo' y lo animaba a que juntos se acercaran al mayor.

-"Pues tu conversación es TAN interesante que queríamos unirnos."- Miró con atención al nuevo postulante, al igual que Escorpio. El infante galo retuvo solamente el contacto visual del menor.

-"Ah… Él es Camus…"- Acotó el gemelo, tomando al nombrado por los hombros y acercándolo un poco hacia el octavo pupilo. –"Ellos son Kanon y Milo. Milo es pupilo de Escorpio."- Hablaba lento por si el francés se perdía de alguna palabra.

-"¿Es retrasado?"- Inquirió el gemelo menor, provocando que su familiar frunciera el ceño.

-"Camus no habla griego. Entiende algunas palabras porque yo se las he enseñado, pero… no sé como comunicarme con él… Es tan pequeño y yo muy torpe…"- Saga parecía realmente afectado por no poder ayudarle. A Kanon le recordó esa mirada, la misma que Aioros ponía cada vez que veía a alguno de los pupilos.

-"¡Hasta que aceptas que eres un tonto!"- Exclamó el gemelo menor. –"Menuda idea la tuya de siempre colaborar con el patriarca. ¿Por qué no dejas que se haga cargo de él?"- Su hermano le lanzó una mirada fulminante, luego se dirigió al galo y le dijo algunas frases que los griegos no entendieron; como reacción, Camus miró sorprendido al adulto delante de él.

-"¿Oui?"- Fue todo lo que se entendió. Saga asintió con la cabeza al instante que soltaba una carcajada.

-"¿Qué le dijiste?"- Preguntó el otro peliazul.

-"Una absoluta verdad, 'hermanito'…"- Tomó a su pupilo por los hombros y agregó. –"Bueno, tengo que llevar a Camus a que conozco el templo de Acuario."- Observó a Milo, quien todavía no despegaba sus ojos de aquél niño. –"Sería grato que vinieras a visitarnos. Ustedes son de la misma edad y creo que para él sería muy provechoso hablar con alguien que le enseñe y que al mismo tiempo pueda entenderlo tan bien, como mi edad no me permite…"

-"Todo un anciano…"- Murmuró Kanon. Saga se vio tentado a decirle que eran de la misma edad, pero se quedó callado, y sonrió en cuanto el griego menor asintió; aunque Milo pensó que no había razón para hacerlo.

-"Aurevoir"- se despidió. Cuando las dos figuras desaparecieron, el gemelo menor comenzó a reírse.

-"No cabe duda que ese niño inflará aún más el ego del 'todo poderoso' Saga, y si Mu creía que yo era una copia suya, ya verás lo arrogante y antipático que se volverá a su lado. Me alegra tenerte a ti al mío."- Dijo, pasándole el brazo por los hombros a modo de abrazo. -"Como te dije, sólo nos tenemos el uno al otro."

o.o.o.o.o

Las cosas en el santuario cambiaron un día drásticamente.

Kanon de pronto despareció sin dejar rastro. El templo de Géminis comenzó a notarse vacío mientras Saga estaba ausente.

Una noche Aioria y Milo conversaban, se fueron a dormir, e incluso el segundo habló por última vez con Aioros entre risas, sin saber que al despertar, quien tuviera algo que ver con él sería acusado como traidor. Su propio hermano se vio afectado con tan cruel rumor.

El tiempo impuso su marca en Escopio, y para cuando volvió a encontrarse con el gemelo por accidente, un día por la costa griega, ya no era un niño. La adolescencia le cambió el cuerpo y el corazón.

Kanon tenía planes. No esperaba ser encontrado de pronto, mientras vagaba e investigada lo ocurrido últimamente en el santuario. Milo desconocía todo cuanto había sido de su vida, pero recordaba lo mucho que le dolió el no saber más de ella.

-"¿Me dirás por qué te fuiste?"- El mayor levantó la cabeza.

-"Tuve que… este ya no era lugar para mí."- Milo se sintió triste y herido. –"Saga ya tenía su armadura y todo estaba a un paso de cambiar."- Él conocía el secreto que ahora encerraba el santuario, pero no quería decírselo a Milo porque arruinaría sus planes futuros. Julian Solo, el mortal donde dormía el Dios de los mares, apenas contaba con cinco años…

-"Pues si nada te detenía no sé para qué volviste…"- Comentó, dándole la espalda como si pretendiera dejarlo ahí. –"A nadie le hiciste falta… incluso, creo que fue lo mejor que pudo pasar."

-"Bien. Supongo que puedo desaparecer otro año y nada pasará…"- Sonrió mientras el menor le daba la cara, como queriendo decir algo. –"… pero, por si las dudas, vendré aquí mañana al acoso…"- Hizo de despedida con la mano y se alejó.

o.o.o.o.o

Al día siguiente, Milo y Aioria entrenaban juntos, como se había vuelto su costumbre; sin embargo, el postulante a la armadura de Escorpio estaba distraído, así que Leo le dio un golpe en el rostro que lo hizo sangrar.

-"¿Qué te pasa?"- Inquirió el moreno, ofreciéndole la mano para que se levantara.

- "Nada…"- Respondió aceptando la ayuda de su oponente. –"Pensaba la forma de perfeccionar mi técnica."

-"Aún debes superar tu propia velocidad, al ritmo que llevas cualquiera podría frenarte"- Le surgió. Eran amigos. Dos buenos amigos.

-"Lo sé…"

-"Quizás deberías hacer otro tipo de ejercicio…"- Rió.

-"¿Otra vez con eso? ¿Quién te enseña esas cosas?"

-"¿Por qué siempre sugieres que Shura es quién…?"- Milo se río.

-"¡Pero si no dije tal cosa! Tu solo has delatado a tu pervertidor…"

Las mejillas de Aioria ardieron, y no ayudo en mucho que justo en ese momento apareciera el susodicho.

–"Cachorro, cenemos en el pueblo. Hola Milo ¿Qué tal?"– El nombrado sonrío pícaramente, y el quinto guardián sólo agachó la cabeza, al cabo que sus pies lo guiaban hacia Capricornio.

-"Adiós. No se diviertan demasiado por que mañana me ayudarás con mi velocidad"- El pelinegro le dirigió un gesto solaz con los labios, distraído. Aioria lo amenazó con el puño, pero no dijo nada.

Cuando Shura y Aioria se fueron, Milo contempló el cielo viendo que era casi la hora del ocaso, y que había perdido a la única distracción que tenía. Suspiró derrotado, acomodó las manos en sus bolsillos y comenzó a caminar. No sabía a dónde iba, solo esperaba que lo llevara lejos de Kanon… ¿Por qué? Por qué cuándo estaba cerca se sentía extraño, como sino fuera el: se ponía nervioso y odiaba pensar que tendrían que separarse para volver a verse después, en secreto. Todo porque él había decidido desaparecer. Le hería creer que no había significado suficiente para detenerlo, o que siquiera tuviera la molestia de despedirse…

Exhalo afligido y notó que más adelante del camino, se encontraba un muchacho sentado en el piso, con cuatro rocas a su alrededor, dos de ellas frías, derritiéndose ya, y la única que tenía delante no podía pasar al mismo estado. Su piel se veía colorada, el sudor le escurría por la cara en grandes cantidades y los ojos parecían a punto de cerrársele.

Milo se preguntó si necesitaría ayuda, quizá un poco de sombra, algo de comida y descansar, pero Kanon solía decir que Saga era autosuficiente y que odiaba ser interrumpido en lo que hacía, aún cuando esto le costara la vida. Advirtió a Milo que Camus sería exactamente igual, y por lo que había observado en él, juraba que ya tenía su mismo comportamiento arrogante y serio… Lo observó un momento, luego le dio la espalda, caminó dos pasos y se vio obligado inconcientemente a virar hacia atrás, encontrándose al pupilo de Acuario tirado por completo en el suelo, cara arriba pero con los ojos perdidos en los de Milo. El griego se quedó de piedra, preguntándose si necesitaba ayuda, pero que de querer obtenerla, debería primero dejar de ser orgulloso y pedírsela. Las pupilas galas parecían cansadas, así que obligaron a Acuario a dormirse…

-"¡Camus!"- Escuchó el griego una exclamación apresurada, en el momento en que había decidido intervenir: se trataba del gemelo mayor, llegando apresuradamente con su armadura y su capa, arrodillándose donde Acuario y bañándolo con agua que llevaba en una botella. Sus labios se movieron pero Milo no oyó lo que dijo, solo observó como lo abrazaba y se lo llevaba. Notó que el aspecto del geminiano era pálido, ojeroso y que llevaba ramitas de árboles en la cabeza, así como raspones en las manos y la cara: quizá consecuencia de una misión; aunque acababa de volver justo a tiempo para salvar a su protegido.

Milo sintió envidia de nuevo, por que otra vez se daba cuenta que todos tenían a alguien: Mu a Aldebarán –el pupilo de Tauro a quien nadie entendía, excepto él-, Camus a Saga, Aioria a Shura, y él, bueno quizá su destino era encontrarse con Kanon…

El sol estaba por desaparecer escondido entre los brazo de Poseidón cuando Escorpio llegó a las rocas donde el mar se rompía. Las olas ya habían avanzado lo suficiente, por lo que el griego tuvo que saltar entre estas para llegar a las última, que era las más alta; en cuanto estuvo parado sobre ella y se disponía a sentarse, una mano lo agarró por abajo del talón, provocándole un grito desgarrador y que perdiera el equilibrio hacia un costado, cayendo estrepitosamente contra el mar. Kanón nadó hasta él para ayudarlo a salir, pero Escorpio lo empujó para impedirle que lo tocara.

-"¡¿Cómo fuiste capaz?"– Le gritó, dándole golpes en el pecho, antes de escalar la roca y sentarse en ella. Por las tardes Atenas ya no solía ser la tierra caliente del día, y estando empapado, Milo no tuvo otra opción que abrazarse a si mismo. El mayor lo contempló desde que subió a la piedra, hasta aquél instante en que se escurría el cabello e intentaba calentarse; reparó en lo delgada y ondulada que se le había hecho la melena, en la forma que se le pegaba la ropa al cuerpo y como resaltaban sus pezones. Cuando lo conoció era un niño curvo, pero ahora estaba delgado e iba adquiriendo masa muscular en el pecho y brazos.

-"¿Qué tanto me miras?"- Se quejó, sonrojado hasta las orejas pero desafiante con la mirada.

-"No es pecado para ningún hombre contemplar la belleza ¿o si?"- Escorpio parpadeó un par de veces antes de enderezarse y patearle, al mayor, agua en la cara.

-"¿Por qué te enfadas?"- Se río –"Tú viniste a verme."

-"¿Crees qué estoy aquí por ti?"– Milo también se río –"Hoy fue un día muy pesado y quería relajarme."

-"Claro, por eso estás en el mismo lugar donde te dije que estaría."- El menor observó a diestra y siniestra.

-"¿Era aquí? Ni siquiera lo sabía…"- Se levantó, se acomodó el cabello hacia un lado del hombro, y saltó las rocas para llegar a la costa.

Kanon lo siguió.

-"Me voy para no interrumpirte, ¿Por qué me sigues?"

-"No lo sé"– Alzó los hombros. –"¿Por qué huyes?"

-"¡No lo hago!"- Exclamó, virando sobre sus talones. –"Te doy espacio para que no seas tu el que huyas, y luego me salgas con que este no es lugar para ti y bla-bla-bla…"– El menor se sorprendió hablando así, no pudiendo creer que había soltado aquello que le molestaba. Su único punto positivo era que ya se sentía mejor, incluso la cercanía de Kanon ya no le afectaba tanto.

-"Tienes razón"- Aceptó. –"Me fui sin pensar que para ti no era solamente la copia del 'todopoderoso'. Tú siempre me viste de forma diferente…"- Milo sintió un escalofrío al percibir que los cabellos que la brisa le llevaba al rostro, el mayor los había hecho a un lado con una caricia de sus dedos.

-"Idiota…"– Murmuró sonrojado, tratando de calmar su pulso, pero sin retirar aquella mano.

-"Ya había olvidado la forma en que tus labios mostraban su enfado…"

-"Si y veo que también lo que seguía a eso…"– Ambos sonrieron. Milo le arrojaba cosas cuando estaba molesto.

-"Esta vez no llevas nada en las manos. Podríamos arreglarlo si te invito a comer."

-"Debo practicar para obtener mi armadura… No puedo ser el último en…"- De improvisto, los labios de Kanon estaban sobre los suyos, callándolo, tocándolo de una forma tan sutil, que cuando se movieron para capturarlos de nuevo, Milo sintió una descarga golpear todo su cuerpo. Sin poder contener la emoción empujó al mayor. –"Y… de-de he-hecho… se me está haciendo ta-tarde…"- Balbuceó, sonriendo con nerviosismo, sin acordarse de reclamarle o molestarse en pedirle que retirara la mano de su mejilla y la otra de su cintura. Kanon sonrió suavemente y se alejó. Deslizó los dedos por aquella piel erizada y los entrelazó con los del menor.

-"¿Cómo va tu entrenamiento?"- Inquirió caminando lento de vuelta al santuario.

-"Ehm… Bien, aún me falta mejorar mi velocidad. Aioria piensa que si no lo hago…"

-"Bueno, si el gato es igual que Aioros seguramente creerá que lo sabe todo, así que te sugiero no prestarle mayor atención a lo que dice."

-"Pero es mi amigo, y sé que lo hace porque espera que mejore."

-"Si, y estoy de acuerdo con eso… pero, es mejor confiar en alguien con más experiencia en quien confíes plenamente. Alguien como yo."- Milo levantó las cejas.

-"¿Me ayudarás?"- Kanon asintió. El menor sonrió, emocionado.

Continuaron su trayecto hacia el santuario en silencio, hasta que el gemelo se detuvo a la mitad del camino.

-"Aquí es lo más lejos que puedo llegar."- Su escucha no comprendió.

-"¿Por qué dices eso?"

-"Porque… Digamos, cierta inestabilidad en el santuario."- Escorpio no comprendió, e iba a hacérselo saber, cuando Kanon lo soltó, se acercó a un árbol y lo golpeó.

-"No creo que sea para tanto…"- Comentó nervioso. El mayor volteó a verlo: se veía normal.

-"Dale uno."

-"¿Qué?"

-"Golpea el árbol."

-"¿Qué culpa tiene de…?"

-"Sólo hazlo."- Ordenó. Milo no comprendió la razón de su insistencia, pero acató el pedido usando más fuerza. Miró el tronco: un puño grande estaba marcado junto a uno más pequeño.

¿Esa marca podría representar lo que una fotografía para cualquier gente normal?

Deslizó los dedos por las grietas con fascinación. Kanon lo observó sin decir nada. A la corta de edad de Milo era fácil sorprenderlo con pequeñeces como esas.

-"Es una forma tonta de dejar mi huella en el mundo, pero al menos fue un intento."- Alzó los hombros. Escorpio viró hacia él.

-"¿Por qué lo dices?"

-"Tú serás un caballero dorado y la gente te reconocerá como tal… pero…"- El menor meneó la cabeza.

-"El hecho de que no tengas una no quiere decir que no pensemos en ti…"- Pero Kanon sabía que con el tiempo se descubriría su terrible secreto, y entonces Milo desearía no recordarlo más. No estaba acostumbrado a experimentar esa clase de sentimientos; sin embargo… la angustia comenzaba a abrazarlo como un amante. Necesitaba estar cerca de él porque era la única cosa buena en su vida.

-"Creo que el único que me importa piense en mí, eres tú."- Le confesó de un modo sincero que jamás creyó. Milo le correspondió con una sonrisa tímida.

-"Bien… eso es… inevitable, así que no tienes de que preocuparte…"- Desvió la mirada e hizo una seña con la mano a modo de despedida. –"Enserio es tarde… Debo irme ya…"- El gemelo se vio dividido entre dos parajes: En el primero continuaba alimentando ese lazo con Escoprio y dejaba el resto al azar, o tomaba el camino de aquél ocaso…

-"Búscame en la playa mañana…"

o.o.o.o.o

El entrenamiento de Milo en el santuario y por las tardes con Kanon lo dejaban fatigado; a Athena gracias que todavía era joven y conservaba su vitalidad; eso sin contar con el apoyo del gemelo, a quien estaba seguro de apreciar mucho.

-"Entonces no entiendo el tipo de relación que llevas con Shura"- Comentó confundido Escorpio, pasándose los dedos por la melena. Su interlocutor se rascó la cabeza, ideando así, la manera correcta de hacerse entender.

-"Pongámoslo de este modo: Shura es un adulto pervertidor de felinos, y Aioria la manta que cubre sus inviernos."- Leo enrojeció hasta el folículo capilar. Milo se sorprendió por la forma en que el aún pupilo de Aries se había expresado.

-"Creo que Aldebarán ha estado contagiándote su extraño modo de hablar."- Dijo el peliazul.

-"Alde dice que debemos ser directos, y la expresión de Aioria no me deja mentir."

-"¡Mu, es que…! ¡No debiste decirlo así!"- Milo parpadeó.

-"¿Es cierto?"

-"No como lo dice él. Shura es decente, y no soy su cobija de invierno…."

-"De todo el año…"- Acotó Mu, en un volumen tan quedo, que solamente el ojiazul oyó.

-"… Él se preocupa por mí, y a ambos les consta, además nuestra cercanía es más que sexo porque borra nuestra soledad. Estando juntos nos divertimos, y por lo menos yo puedo decir que no me dan ganas de hacer otra cosa… Es complicado"- Escorpio identificó esa misma sensación con Kanon.

-"De cualquier forma estas dejando que tus sentimientos por Shura afecten tu entrenamiento. He leído en muchos libros que el sexo es agotador…"

-"¡Cállate Mu! No volveré a contarte mis intimidades"

-"¿Por qué te pones así? Sólo estamos Milo y yo."

-"Milo no es un pervertido, y tú pareces muy obsesionado con los detalles; además, no quiero que piense que soy un presumido."

-"Estoy seguro que no lo cree, porque él podría conseguir a quien quisiera."- Escorpio miró sorprendido al pupilo del patriarca. –"Es cierto, Milo. Siempre he pensando que eres el más galán de los tres; incluso, si no supiéramos que nuestro deber tarde o temprano nos llevará al hoyo, me atrevería a decir que te casarías pronto y tendrás unos bonitos gemelos…"

-"Quizá sus preferencia no vayan por ese lado."- Intervino el castaño. El peliazul, apenado, ladeó la cara.

-"Yo no sé nada… y tampoco planeo enamorarme…"- No podría decir si ya lo estaba.

-"¡Vaya! Al fin alguien que piensa con la cabeza y no con él…"

-"¡Mu, te estás ganando unas bonitas marcas en las mejillas y conozco al puño perfecto para hacerlas!"

-"¡Wow! Aioros te instruyó muy bien"- Comentó el mayor de los dorados, el dueño de la tercera armadura, que iba camino a Virgo. Su ropa era la que usaba en los entrenamientos, y su aspecto desmejorado no había progresado; los pupilos incluso a veces pensaban, que el patriarca se excedía con él. En el brazo traía un canasto tapado con una servilleta. Aparentaba estar a punto de salir de día de campo. –"No había oído esa frase en… ocho años, creo…"- Su sonrisa contagió por unos segundos a Aioria, pero luego la apagó al recordarse a sí mismo que su hermano no era más que un traidor, y que no debía ser motivo de orgullo parecerse a él.

-"Hola, Saga."- Saludó el lemuriano con una amplia sonrisa y con las mejillas sonrosadas.

-"Hola, pequeños."- Ya no lo eran, pero para Saga como si aún lo fueran. Estiró la mano y removió los cabellos de Milo con un gesto fraterno. Escorpio se movió para quitarse la extremidad. A Kanon le hubiera molestado mucho saber que la aceptaba.

-"¿A dónde vas?"- Inquirió Leo observando la canasta que llevaba. Saga le echó un vistazo a su brazo, y ampliando el gesto de labios trató de disimular el sutil carmín en sus pómulos.

-"Camus está en cama… Está bien."- Se apresuró a añadir ante la mirada de los tres –"Es sólo que aún no se acostumbra a este clima y perfeccionar sus técnicas le cuesta trabajo…"

-"Pobre Acuario… Recuerdo que mi maestro solía decirme que no sería un entrenamiento fácil para él, pues su técnica debe volverse más fuerte que el sol de Grecia."- Acotó Mu, pensativo.

-"¿Le llevarás comida?"- Inquirió el quinto pupilo. Saga asintió una vez.

-"Acuario es muy afortunado de tener a alguien como tú que se preocupa por él."- Milo no lo consideraba así por razones obtenidas por Kanon. –"Por cierto, hablando de eso, ya que eres el único 'adulto' aquí, quisiera hacerte una pregunta…"- Miró disimuladamente a Aioria, quien abrió los ojos como advirtiéndole de algo que era un secreto para géminis, para Milo bastaba ver la reacción de Leo para saber de que se trataba.

-"Si algo puedo hacer por ustedes…"- Dejó la canasta en el suelo, y mientras esperaba que Aries hablara, tomó tres manzanas doradas y se las dio a cada uno.

-"Pues… digamos…"- Mu pareció trabarse ante las esmeraldas del mayor, pero él no era de las personas que se quedaban con la duda. –"Si tú decidieras enseñarle a Camus a convertirse en hombre ¿lo considerarías inadecuado para alguien de tu edad?"

-"¿Cómo?"- El pupilo de Shion se sonrojó completamente. Leo se golpeó la frente con la palma: una marca rojiza apareció en su piel. Saga y Milo se miraron: el segundo alzó los hombros, pues él no quería meterse en asuntos que no entendía.

-"Digamos… si Cáncer y yo nos besáramos y luego tuviéramos relaciones sexuales (y no digo que los tengamos o que piense en ello…) ¿estaría bien?"- Para estar intimidado había dado un claro ejemplo. Saga comenzó a reírse ante el bochorno de Mu, pero sobre todo el de Aioria. Él conocía, por sus propias mañanas, cada rincón del santuario; por ende, todos los secretos se le declaraban como amantes…

-"Creo que es dedición de cada uno lo que haga con su cuerpo. Yo considero eso como algo privado y hasta cierto punto cursi, especial para la persona que quieres…. A veces tu cariño por ella sobrepasa cualquier cosa que hayas sentido antes, y es tal su intensidad que sientes ganas de expresarlo con todo tu cuerpo como es hacer el amor con alguien."- Milo se sorprendió al oírlo hablar así, incluso pensó que Kanon había exagerado al decirle como era su hermano.

-"¿Y cómo sabes si esa persona te quiere igual?"

-"Supongo que a veces basta con mirarlo a los ojos, mucho mas que expresarlo con palabras. Es algo que sientes, Aioria."- Milo pensó en el gemelo y en las ocasiones que se habían visto como amigos de antaño, pero a la vez, recordó el primer instante que se besaron. Tuvo la curiosidad de preguntarle al mayor algo… sin embargo, Kanon seguía sin confiar en él y este no se sentía muy cómodo haciéndolo…

-"¿Qué pasa si de pronto te besa y no lo vuelve a intentar?"- Por curiosidad se atrevió a hablar, sólo pensando que le creería si su consejo le gustaba. Mu y Aioria lo miraron con interés.

-"Creo que lo hizo porque en ese momento se moría de ganas, y si no lo ha hecho de nuevo debió ser porque lo rechazaste o porque le importas y no quiere ir muy rápido. A veces un beso puede ser accidental, impulsivo o una mera prueba para comprobar que tanto te gusta alguien; sin embargo, no creo que el no haber vuelto a intentarlo sea motivo para creer que no le gustas…"- Milo no quería admitirlo, pero esa respuesta le había encantado. Ya tenía las herramientas pata enfrentarse al gemelo.

Saga observó a los pupilos mirarse entre sí, así que se sintió satisfecho al ver que los había ayudado de alguna forma. Se agachó, les sonrió y tomó la canasta.

-"Sólo recuerden no concentrarse tanto en lo que hablamos y tomar más enserio su responsabilidad como futuros caballeros dorados. Sé lo que es tener su edad y enamorarse, pero eso no me distrajo. Camus tiene su edad y no pierde el tiempo…"

-"A puesto que eso es muy frustrante para ti"- Se rió Leo. Géminis parpadeó sin entender a que iba ese comentario. –"Si… ya sabes… no pueden 'divertirse' porque él se la pasa entrenando o en cama, enfermo, a menos que seas el culpable de que eso suceda…"- Aioria fue el único en reírse. Mu lo miró como si hubiera dicho alguna palabra altisonante, mientras Milo observó que la mirada del mayor se ensombrecía. ¿Acaso Acuario y él no tenían el mismo lazo que Leo con Capricornio?

-"No entiendo el chiste."- Habló el serio Saga.

-"Perdónalo, es que…"

-"Camus se va en dos semanas del santuario, en este tiempo debe perfeccionar su técnica y luego marcharse al lugar más frío del mundo e intentar sobrevivir en medio de la nada… ¿Crees que tiene tiempo de pensar en trivialidades?"- Estaba molesto, triste, como si supiera que el francés no volvería. Milo entendió que lo quería de una forma especial, pero que su relación no era tan fácil como la del resto.

Saga no se despidió, sólo se abrió paso entre ellos y continuó su camino. Mu golpeó a Aioria en la cabeza.

-"¡Bien hecho bobo! Yo quería seguir conversando con él…"- Milo jamás pensó estar de acuerdo con una afirmación así, pero Aries tenían razón.

o.o.o.o.o

Llevaba pensándolo desde que lo besó aquella noche, pero por alguna razón, el cerebro estaba dormido y no procesaba los datos enviados correctamente. Tenía una verdad distante de sus ojos, pero también una razón para permanecer estático en aquella situación.

La palabra verdad debía esconderse en su diccionario si deseaba que Milo permaneciera un poco más a su lado… por lo menos el tiempo suficiente para que un pequeño de nombre Sorrento, madurara lo adecuado y le ayudara en sus planes.

Si, si existía un punto donde se preguntaba y preocupaba por Milo, pero dados los sentimientos negativos que le había traído el santuario, su venganza estaba por encima de gusto o amor hacia aquél niño… que realmente ya no lo era…

-"¡Hola!" Lo saludó con un sorpresivo saludo aquél que estaba ocupando sus pensamientos. Kanon se acomodó sobre la arena para mirarlo. El menor se colocó de rodillas, poniéndose delante para acomodar una canasta que contenía dos panqués, y una botella de leche. El mayor arqueó una ceja. Escorpio le sonrió y se buscó entre las ropas un pedazo de papel.

-"Anoche estaba tan exhausto que me fui a dormir temprano"- Explicaba. –"Y esta mañana, cuando desperté, encontré en mi mesita de noche una servilleta con tres panqués y esta nota."- Se la extendió. El mayor la tomó sin interés. La letra se escribía apresurada y era difícil entenderla, incluso algunas palabras estaban mal escritas. En cuanto leyó la firma entendió por qué: Mu, quien al final de la nota expresaba una disculpa por los garabatos, pues sólo había tenido como apoyo la espalda de Aioria, y este no cooperó lo suficiente.

Las pupilas esmeraldas se posaron en su acompañante, notando que distribuía los panes y servía en vasos, la leche.

-"¡Escorpión malvado!"- Leyó el mayor, haciendo tan chillona la voz como si realmente así la tuviera Aries. –"Anoche te esperábamos en Acuario para despedir a Camus…"- Rodó los ojos. Milo le sonrió mostrando todos los dientes. –"Pero como nunca llegaste venimos el gato, y yo a buscarte… obviamente estabas dormido así que te dejamos tres panqués en tu mesita de noche. Aioria ahora me esta picando las costillas, por eso mi letra luce espantosa, pero lo hace para obligarme a contarte que estos los hice yo, porque los que cocinó Camus se terminaron completamente. Shura nos dijo en secreto que Saga se había llevado a escondidas la mitad de los que él preparó, así que… sólo sobraron los míos."- Kanon hizo una pausa y miró a Milo. –"¿Mu y Camus cocinan? ¿Acaso pretenden ser amas de casa?"- Soltó una carcajada, su acompañante rió, aunque sin ganas.

-"Acuario se va esta tarde a Siberia, y como eso le ha afectado a Saga, Shura…"

-"¿Por qué dices que le ha afectado? ¿No fue el patriarca quien lo envió allá?"- No entendía. ¿Si era la misma persona cómo podía…? A menos que lo hubiera hecho porque tenerlo cerca le afectara demasiado.

-"Si, pero… cada vez que alguien toca el tema, la mirada de tu hermano se ensombrece. Creo que piensa no volverá vivo. Por esa razón Shura le regaló un libro de recetas, aunque más para que Acuario sobreviviera, creemos que lo hizo para tranquilizar a Saga. Así que en estos días no sólo debía entrenar para perfeccionar sus técnicas, sino también aprender a cocinar…"

-"Creí que Saga le había enseñado…"

-"Bien… tu hermano no es muy dotado en las artes culinarias, y me parece que ha decidido no cocinar ni en defensa propia."- Kanon le regresó la nota. Milo la guardó e imitó el gesto del otro al tomar un panqué. El gemelo lo probó y descubrió que su sabor era muy bueno.

-"¡Vaya! Parece que el sabelotodo si cocina bien."- Milo asintió.

-"Mu es muy bueno en todo lo que hace, pero… si hubieras terminado de leer la nota te habrías enterado que los de Acuario gustaron más…"- Observó el pan que tenía en la mano. –"Según Mu lo torturaron con preguntas para sacarle 'el ingrediente secreto'"- Sonrió. Kanon, quien había engullido completamente el suyo, lo miró serio, pues comenzaba a parecerle que Milo se entusiasmaba demasiado con Aries y Acuario, aunque se inclinaba más a pensar que Saga logró influir en el y sentía atracción hacia el onceavo guardián. Sus sospechas se confirmaron en cuanto lo oyó decir: -"Me hubiera gustado probar los suyos, haber si sabían tan bien como cuentan"

-"¿Y dime, Milo, a ti te afecta que se vaya?"- Le preguntó de pronto. El menor lo miró sin comprender a que iba la cuestión.

-"No, para nada… aunque es posible que el ambiente se sienta diferente sin uno de los pupilos, y supongo que tampoco podría quitarme de la cabeza la idea de ganar mi armadura primero."- Kanon entendió que él sería un fantasma entre ellos, aunque por motivos errados, ya que mientras Escorpio lo veía como un rival, el gemelo lo tomaba como un acto amoroso.

Milo terminó su panqué y se quedó viendo el mar, el otro lo miró de perfil, pensando que lo único bueno en su vida no podía serle arrancado con tal facilidad, así que se colocó de rodillas delante de él, intimidándolo cual era su intensión.

-"¿Te gusta Camus?"- Escorpio alzó las cejas con sorpresa. Lo miró a los ojos, pues no había otro camino que los suyos pudieran seguir, y aunque quiso responder de inmediato, la verdad, el cerebro antojó recordar aquella figura delgada, de piernas largas y torneadas; ese cabello delgado, prolongado, en capas, bañándole la frente, los hombros, la espalda moldeada y ocultándole los glúteos; esa nariz respingada, las cejas pobladas y cortadas a la mitad imitando en gracia el color de los ojos y cabello… Nunca se detuvo a pensarlo, pero si, Acuario le gustaba… Aunque no en una forma romántica…

-"¿A que viene tanta pregunta?"- Intentó escapar al escrutinio visual, pero el mayor, a quien no se le había escapado su reacción, lo acorraló empujándolo con su propio cuerpo para quedar recostado en la arena con él encima; entonces, sin responder a la evasiva del menor, lo besó en los labios. Por un momento Milo se quedó con los ojos cerrados, disfrutando otra vez de aquél contacto, que se había tardado demasiado en aparecer y que una vez más le prodigaba ese cosquilleo en el vientre, y en las manos, que se quedaron inertes a sus costados. A partir de entonces no sabía que hacer, ni siquiera se molestó en responder el beso, pues no sabía como; los ojos cerrados le brindaron la oportunidad de ahondar en aquella experiencia, y los labios de Kanon el poder necesario para responder de forma adecuada. Su boca se movió lenta, a la par que la del mayor le incitaba, aumentando su ritmo sólo cuando colocó los dedos en su mentón, y los deslizó suavemente hacia la nuca, sosteniéndola como si temiera que en cualquier momento rechazara el contacto; pero Milo no quería que se terminara. Lo amaba. Lo sabía y lo sentía a través de cada poro de su cuerpo. Tenía la idea de expresárselo justo como Saga se lo había dicho… Sin embargo, todas las descargas que le revoloteaban sin control, lo hacían dudar y temer…

Kanon profundizó el beso abriéndose paso entre los labios de Milo, y tocando su lengua con éxtasis, mientras deslizaba la mano por el pecho y la bajaba hasta su vientre. Escorpio sintió que la sangre le explotaba en la cara, y que un gemido se le escapaba por la boca. Sentía el pulso acelerado y el pecho aplastándole el corazón, dificultándole la respiración.

Jadeante apartó su boca de la del otro, y apoyando las manos en sus hombros le impidió acercarse otra vez. El mayor lo miró, deteniéndose al observar aquél imperante y sensual sonrojo en sus mejillas, así como su forma de respirar.

De pronto se vio dividido entre hacer lo correcto por la única cosa que amaba, o actuar a favor de su venganza…

Apoyando en la arena las manos que antes estaban sobre Milo, se incorporó; y como la brisa marina le estaba meneando la melena, realizó un movimiento coqueto con la cabeza para acomodárselo, ante la mirada fascinada del menor.

Se puso de pie sin molestarse en ayudar al otro a hacer lo mismo, pero siendo Escorpio tan joven y ágil, pudo hacerlo sin problemas.

-"Continuaremos perfeccionando tu velocidad"- Le dijo sin mirarlo, con la intensión de no tocar el tema del beso por ahora.

-"De-de acuerdo…"- Asintió el menor. A partir de entonces retomaron el entrenamiento.

Algunas veces Milo debía correr por la playa, entre las olas del mar, las rocas, nadar a profundidades insospechables y pelear uno contra otro; sin embargo, a pesar de que siempre al entrenar hacia sus sentimientos por Kanon a un lado, en esta ocasión le resultaba difícil, pues terminaba por recordar el momento previo a su practica, en que los dos se besaron. Se preguntaba si ese contacto tan íntimo entre ellos significaba que también lo quería o que seguía probando el terreno, como Saga decía.

El mayor se dio cuenta que este no estaba en la misma disposición para entrenar, así que se le ocurrió retarlo. Para empezar lo incitó a pelear contra él, y como Milo no lograba asestarle ni un golpe, Kanon tuvo que darle uno en el estómago para hacerle notar que bajaba demasiado la guardia.

El pupilo se contrajo debido al dolor.

-"Debes poner más atención a lo que haces."- Lo reprendió. El menor tosió un poco para recuperar el aire.

-"¡Pongo atención, Kanon, pero tú eres más rápido!"- El otro menó la cabeza.

-"Para merecer la armadura debes ser el más rápido de los doce. Recuerda que el punto fuerte de tu técnica es no dar oportunidad a tu presa a que escape"- Escorpio hizo una mueca de desagrado, y como era ya su costumbre hacerlo, le arrojaba al mayor lo que tenía en la mano, que en ese momento era arena. Lo hizo, aunque no contaba con que el viento se lo regresaría. Kanon se rió: ese niño siempre conseguía endulzarle la vida. Milo comenzó a quitarse los granos de sal con las manos, mientras el mayor se inclinaba, colocándose a su nivel y retirándole los rastros con los dedos.

-"Hagamos un trato. Si tú logras darme aunque sea un golpe en la cara, prometo que yo te volveré a besar…"- El color en Escorpio subió de golpe.

-"¿Qué me darás un beso?"- Rió, restándole importancia, a pesar de que sus facciones denotaban su nerviosismo. El otro pegó la punta de su nariz afilada, con la pequeña de su escucha.

-"Si, Milo… Te daré otro beso…"- Susurró. Sus dedos se deslizaron suavemente por aquella piel acanelada…

-"¡Cómo si eso me importara!"- Exclamó el menor, empujándole y virando el rostro hacia un lado. El corazón dentro su pecho estaba por explotarle en cuestión de segundos. Apoyó la mano diestra en la arena y se puso de pie. Kanon copió su posición, enseguida se le acercó, y sin decir más, lo tomó por la nuca y volvió a besarlo. Milo se quedó de piedra, observándolo con los ojos cerrados. A diferencia del primero del día, este era intenso, y le provocaba pegársele al cuerpo, abrazarlo, y moverse de forma igual al gemelo; quien, al sentir su respuesta, deseó llevárselo lejos y poseerlo con pasión.

Percibía su propio deseo expandiéndosele en el pantalón, y rogando por la atención que le hiciera explotar. Y como su intensión era solamente alimentar las ganas de Milo, se apartó y lo empujó para que cayera en la arena de sentón.

-"¿Crees poder pegarme?"- Inquirió bromista. Sonriendo tan burlón, que el menor estuvo a punto de limpiarse el beso con la mano; sin embargo, ese sabor… ese hormigueo, importaban mucho más que esa mascarada…

Milo frunció el entrecejo, se levantó y comenzó a lanzarle golpes, uno tras otro, de forma tan continua, que Kanon se veía en peligro la mayoría de las veces; se alegró de que pusiera mucho mayor empeño. Sosteniendo la posición se lo fue llevando por la costa, hasta un punto donde el agua del mar les rozó las rodillas. Escorpio se percató de la situación, pero no bajó la guardia ni el ataque; incluso a su oponente le fue más difícil resistir, y cuando este 'tropezó' con una ola marina, el puño de Milo encontró un lugar en su quijada… A consecuencia del impacto, el gemelo salió repelido escasos metros lejos.

El corazón del menor griego reventó de emoción: ¡Ya lo tenía! ¡Consiguió no sólo ser más rápido y fuerte que su adversario, si no también su recompensa! No la necesitaba –creía él-, pero al fin podía decir que lo venció.

Sonrió satisfecho mientras el mayor intentaba levantarse, pero las olas no se lo permitían. Milo, asustado, se dirigió hacia donde estaba para ofrecerle ayuda; pero Kanon le tomó la muñeca y lo obligó a entregarse también al mar.

En cuanto Escorpio sintió que las piernas se le arrastraban y se raspaban con la arena dejó de moverse, sólo lo hacia para que el agua no le cubriera por completo la nariz; sin embargo, al poco rato, ya no había donde pisar; sus pies comenzaron a experimentar el vacío del océano, y supo que este iba a tragarlos. Intentó nadar hacia la orilla, no obstante, los brazos del mayor lo atraparon por la cintura, inmovilizándole.

-"¡PSICOPATA!"- Le gritó, intentando zafarse para impedir que este lo ahogara, y luchando con todas sus fuerzas por obtener libertad; pero el otro se aferraba al agarre restregándolo más contra su cuerpo.

Kanon lo sabía empapado, y tenía clavada en la memoria aquella imagen deliciosa de Milo, la vez que lo asustó y besó por primera vez; así, mientras Escorpio peleaba por flotar, soltarse y nadar hacia la orilla, el otro se las ingeniaba para asegurarlo, cerrarle el paso, y situarse delante para atrapar sus labios con un beso fogoso, que tras instantes de lucha y confusión por parte del menor, dio paso en él un instante de calma y entrega con el mayor. Su lengua se enredó en la de Milo, mientras las manos bajaban, tomando su lugar en las posaderas de Escorpio, quien de pronto se sintió aliviado, como si ese beso fuera morfina y sedara sus músculos; incluso, por impulso, colocó las piernas alrededor del cuerpo del mayor…

Kanon lo sabía por fin bajo su dominio… pero no se había dado cuenta que Milo ya era suyo desde el primer momento, porque él ya lo quería, mientras que el gemelo solamente pensaba en su absurda venganza…

Lo tomó entre sus brazos, salió del agua sin parar con sus roces, besos y caricias, mientras lo llevaba a un lugar apartado para consumar su acto.

Continuará…

Hola!
Espero que no sea muy confuso el porque este vistazo al pasado. Mi intensión con esto es recapitular lo más relevante en su relación para entender el porque le afectó tanto la conversación que aparecerá en el próximo capítulo con respecto a Camus.
Digamos, más que otra cosa, que Milo siempre quiso mucho a Kanon… al menos espero que se haya notado eso … y, por consiguiente, ese cariño y fidelidad hacia su relación provocará muchas metidas de pata futuras con Camus…x eso es hasta que se cansa de Kanon que decide 'intentar' algo con él… ... Lo explico en el sig cap… Lo prometo!
Ojala no sea muy confuso. Prometo que para el siguiente no me tardo =)-… tanto u.u…

Por favor, díganme si alguna parte les gustó en especial! Me encantaría saberlo… una de mis favoritas fue cuando Kanon besó a Milo la primera vez. La otra, cuando Milo se encuentra a Camus tirado en el suelo, y la última… lo diré en el siguiente capítulo

Y Muchas gracias de nuevo a todas las personas que esperaron y siguen esperando las actualizaciones de este fic. Tambien agradezco a quienes me han apoyado y ayudado a continuar escribiendolo cuando mis musas ya no pueden más XDD
Mil Gracias Chuy-chan, Cangrejo-Ale-chan (si, si, yo sé que eres sama… pero…), Neo-chan, hatori-chan-Kiri-chan, aya-chan, K-chan, DD-chan, Caly-chan, estre-chan, Nat-chan, Zuce-chan, Pati-chan, Muerte-chan (muerte 16 XD), Dafi-chan, jami-chan, Matashi-chan (XDDD puro chan, lo siento… es que me dan ternurita *w*)

También gracias a quien me lee sin postear :D… Un beso! Y un abrazo! Y una mordida! ^w^