u.u… aun me estoy organizando con el final :'(… sé donde y cómo lo quiero terminar, pero… no sé cómo debería quedar agrupado cada capítulo. Según yo, el final debería ser el 18… sin embargo, aún hay cosas que quiero anexar tanto del pasado como del presente… Leyendo este capítulo se enterarán por qué.

A Natasha ya la convencí con el shuraxaioria :P… si alguien le interesa saber que pasará con ellos, o más cosas de la pareja o de alguna otra, díganmelo para anexarlo en el final.

Sin más que agregar, les agradezco a quienes continúan con la lectura de este fic :D

Este capítulo va para Natasha, Ylamci, Juna, Muerte 16, Dafne (Antares10), Emanue Di, Ale-dono y Patito… Las kiero mucho!

Posiblemente sea el antepenúltimo capítulo.

Capítulo 16

El principio del fin

(La rivalidad del hielo y el dragon)

Dolía. La resanción que experimentaba era placentera, pero, aún así, no podía parar de gritar que se detuviera. Lo deseaba dentro… quería sentirlo de nuevo besándole la espalda, las mejillas, sosteniéndole las caderas con las manos; pero… sufría.

Él se detuvo un momento. Su lengua pasó a través de aquella espada torneada, antes de introducirse de nuevo…

No tenía un registro de las veces que aquella escena se había repetido entre ellos; no obstante, estaba seguro, que aunque llevara la cuenta, jamás se cansaría de tenerlo entre sus brazos, de besarlo, de acariciarlo… De hacerlo suyo. Porque Milo ya había pasado a formar parte de su pertenencia.

Terminó. Jadeó estrepitosamente mientras se apoyaba en el menor, quien exhausto y adolorido, al ser libre, se dejó caer en la arena boca abajo. Kanon se recostó con él: normalmente no lo hacia. No soportaba levantarse, y si se quedaba demasiado ya no podría dejarlo.

-"¿Estás bien?"- Le preguntó. La voz no le salió normal: estaba cansado.

-"S-si…"- Jadeó el otro. No podía moverse. Las piernas le temblaban, y los ojos se le cerraban más rápido de lo normal. El mayor deseó llevárselo a una cama, dejarlo ahí, recostarse con él, verlo dormir como cuando era un niño.

-"Vístete. Debemos… Debes regresar a Escorpio."- Milo no entendía porque lo despedía tan rápido, porque siempre todo tenía que terminar tan pronto. Se preguntaba si la normalidad al tener sexo era la rudeza del trato con la otra persona al siguiente instante. Intentó moverse, no obstante el dolor al final de la espalda se lo impidió. Apretó las manos para no quejarse. Aún no se acostumbraba a ese encuentro, y ya llevaban bastante tiempo manteniéndolo.

Kanon jamás se molestó en decirle que lo hacia para no sufrir con su ausencia, porque entre más tiempo estaban juntos, menos quería despegársele…

-"Quiero dormir."- Dijo. Tenía mucho sueño. El sol griego no podía calarle porque encontraron una pequeña caverna, donde podrían esconderse; a pesar de eso, podía sentir el calor en el ambiente. A fuera el sol debía quemar como el mismo infierno. –"Tengo sed."- Aún desnudo, el mayor se arrastró hasta el sitio donde estaban sus cosas: sacó una botella de agua y se la dio. Al tocarlo se dio cuenta que tenía más alta la temperatura de lo normal.

Le tocó con las palmas las mejillas:

-"Tienes fiebre."

¿Y cómo no iba a tenerla? Mientras practicaba con Aioria por obtener su armadura, con Kanon hacia lo mismo, sumado con el sexo… El cuerpo de Milo estaba agotado, y la única forma que consiguió para hacerle descansar era haciéndole explotar.

El gemelo se asustó. No sabía que hacer. Se sentía culpable…

No podía llevarlo al templo de Escorpio, pero tampoco podía tenerlo ahí, recostado en la playa. Pensó que si lo dejaba tirado cerca del santuario alguien lo encontraría y lo llevaría de regreso a su morada. Pronto lo asaltó el temor de que eso no pasara…

¿Y si Milo… moría…?

Meneó la cabeza. Le cubrió con las ropas el cuerpo, lo cargó entre sus brazos, y se lo llevó por la playa.

Si alguien lo veía y preguntaba, diría que era Saga… aunque esa idea no le gustara. De cualquier forma, su gemelo ahora andaba jugando a ser 'la mamá de las gallinas' –léase, el manda más, o Patriarca-, y nadie podría sospechar que realmente no se trataba de él, a menos que se encontrara con Shura…

Para su mala suerte, fue a este a quien encontró de camino al Santuario. Iba a un lado de Aioria con dos toallas en la mano, seguramente para dirigirse a la playa o a la Rivera. Kanon rogaba en silencio que se dirigieran al segundo sitio, porque de ir a donde solía encontrarse con Milo, tendrían que cambiar el punto de reunión, o desistir en un momento futuro.

Entonces se le ocurrió esconderse tras un árbol, dejar al pupilo de Escorpio en aquél sitio y él escabullirse tras unos arbustos.

-"Te prometo que mañana me pongo a entrenar de nuevo."- Decía el león.

-"Eso mismo me dijiste anoche… Creo que nuestra relación te afecta más de lo que te ayuda…"

-"¡Eso es mentira! Por ti es que tengo la energía para continuar haciéndolo…"

-"Pero no lo haces…"

Los dos iban tan enfrascados en sus asuntos que Kanon temió no sintieran la presencia de Milo. Trató de pensar en algo… pero tampoco podría exponer la suya… Una ramita de pasto comenzó a picarle sin querer la nariz…

-"¡ASHUUU!"- Intentó evitarlo, pero estornudó. Se cubrió la boca mientras se agazapaba un poco más, y se arrastraba hasta ocultarse tras otro arbusto, un poco más lejos.

-"¿Qué fue eso?"

-"Hay alguien aquí…"

-"¿No son espíritus chocarreros?"- Shura rió.

-"Claro que no Aioria."- Se aventuró a escudriñar alrededor. –"¡Mira, es Milo…!"- Se inclinó. –"No se ve… bien"- Para la mala suerte de Kanon, comenzó a toquetearlo. –"Hay que llevarlo al santuario…"

-"Si tiene fiebre quizá deberíamos llevarlo a refrescarse a la Rivera. Aioros solía…"- Se calló de golpe.

-"Si, si… Tienes razón…"- Capricornio de pronto se sonrojó hasta las orejas, pero su amante no quiso preguntar a que se debía esa reacción. El mayor lo tomó entre sus brazos y se lo llevó.

o.o.o.o.o

Bostezó. Apoyó el codo en la pierna que tenía flexionada y la barbilla en la palma. Intentó poner atención, pero… los párpados se cerraron súbitamente.

Kanon apareció de pronto. Sostenía en la mano derecha una de sus flores favoritas, mientras se acercaba a él tan sonriente, que lo contagió enseguida. Al llegar junto a él colocó las manos en su cintura, apoyó la barbilla en su hombro y le susurró un 'te quiero' que electrificó todo su sistema…

-"Me alegra contar con tu atención, Milo…"- Escuchó una voz que lo hizo sobresaltarse.

-"¿Qué?"- Aioria se tapó la boca para ahogar la risa. Shura le hizo una seña negativa, mientras que Mu se golpeó la frente con la mano. Miró al frente, donde un muchacho delgado, de melena rubia estaba parado. Su aspecto parecía ser el de un muñeco.

-"Te dormiste. De nuevo…"- Parpadeó, un poco desconcertado.

Se suponía que ya estaba bien. Después de pasar una semana en cama su cuerpo debería reaccionar como el jovial aprendiz que aún era; sin embargo, la voz de Virgo parecía que lo aletargaba más, que los antibióticos para la gripe. Y estaba seguro que no era al único que eso le ocurría.

-"Lo siento, Shaka, es que…"- El nombrado lo acalló con un gesto al levantar la palma, como lo haría cualquiera para decir 'háblale a la mano'.

-"Cuando yo entrenaba…"

-"Aquí vamos de nuevo…"- Murmuró el ariano, sabiendo que a eso seguiría el mismo sermón de siempre.

-"… pasaba veinte horas al día bajo el yugo de…"

-"Buenas tardes."- El sonido de otra voz los interrumpió. Su acento era claro, pero a diferencia del resto de las personas del santuario, se le notaba la procedía en cada uno de sus vocablos. Seis pares de ojos se dirigieron hacia atrás, a la entrada de Virgo, por donde estaba parado, con la caja dorada de su armadura, el ahora Santo de Acuario.

-"¡Camus!"- Exclamó Mu, dando un brinco; Aioria lo siguió, incluso Shura a quien realmente lo que le importaba era ignorar a su verdugo; el rubio se quedó de pie donde estaba, ofendido por aquella nueva interrupción; Milo permaneció sentado en la alfombra hindú que el sexto guardián les prestó para que se acomodaran, al principio sin creer lo que estaba viendo, luego actuando tan natural e indiferente, como la situación ameritaba.

-"¿Cuándo regresaste?"

-"¡Qué bueno que volviste!"

-"Nos da mucho gusto verte…"

-"¡Felicidades!"

-"¡Qué bueno que ya tienes tu armadura!"

-"Me esforzaré por obtener también la mía."

Milo escuchó a sus compañeros sólo porque estaba ahí, no porque realmente le importara lo que estaba ocurriendo. No tenía la intensión de voltear, pero algo le jalaba la vista: esos profundos ojos color océano estaban fijos en él. No expresaban nada. El semblante de su propietario tampoco. Se veía tan serio que ni siquiera se sabía si estaba feliz o malhumorado por las muestras de atención de sus compañeros.

El contacto visual fue breve, porque después de que Camus le hiciera un saludo con la cabeza, se dirigió al rubio. Este avanzó hacia ellos.

-"Soy Shaka de Virgo, Acuario. Espero que te incorpores pronto a nuestras actividades."- Fue todo lo que dijo. Tan serio. Tan arrogante como él mismo. El galo dejó la caja dorada en el suelo y avanzó también hacia él.

-"¿Ahora? Debo reportarme con…"

-"Su santidad no se encuentra. Perderás tu tiempo y no te pondrás al corriente con lo que debo decirte. La meditación es muy importante para los caballeros dorados. Nos permite ponernos en contacto con…"

-"Nuestro yo interno…"- Corearon el resto de los presentes, menos Milo que en ese momento bostezó.

Más que tomarlo como burla, el hindú pareció alegrarse porque 'ya estaban entiendo'.

-"Shaka, Milo y yo aún debemos conseguir nuestra armadura… ¡No tengo tiempo que perder en esto de la meditación!"

-"¡Ajá! Te equivocas, Leo, porque esto te servirá para expandir tu cosmo, y alcanzar el séptimo sentido. Yo sólo trato de ayudarlos."

-"Y te lo agradecemos…"- Comentó Mu, aunque no se sabía si lo decía en broma o enserio era un cumplido.

-"Quizá podríamos organizarlo de una forma que no los afecte a ellos y convivamos todos…"- Intervino el francés, para sorpresa del rubio. Acababa de llegar y ya estaba cambiando las cosas. Todos le prestaron atención a la situación, incluso Milo. –"Supongo que es el deseo del patriarca."

-"Si. Él me autorizó organizar sesiones de meditación todos los días."

-"Yo estoy a favor siempre y cuando Aioria y Milo puedan acoplarse. No es justo para ellos agotarlos más de lo que su entrenamiento requiere…"

-"Acuario, ni siquiera sabes…"

-"Discúlpame, Virgo, sé que acabo de llegar y que no tengo derecho a meterme en tus asuntos, pero… pasé meses… años exiliado como para no saber lo que un arduo entrenamiento requiere, y créeme que nadie más que yo agradecería un poco de paz por lo menos una hora al día."

-"Esta bien. Lo consultaré con el patriarca…"- Cedió, sólo porque sabía que no estaría de acuerdo con la tonta idea de Acuario; no obstante, se equivocaba… pues no tenía idea de quien era el hombre bajo la máscara. De haber sabido que se trataba de Saga, enamorado secretamente del galo, jamás hubiera accedido. –"Voy a ver si puedo ponerme en contacto con él…"- Y sin decir más, tomó su capa, la quitó de su caminó de forma elegante, y subió hacia Libra.

Mu explotó en carcajadas.

-"Creo que le caíste 'muy bien', Camus."- Bromeó Aioria.

-"No quiero ni pensar el sermón que nos armará mañana."- Se lamentó Shura, rascándose la nuca.

-"En fin… Hay que aprovechar para…"

-"Entrenar. ¿Recuerdas? Le dijiste a Camus también irías tras tu armadura."- Leo respingó. Les dio la espalda y emprendió la marcha por el lado contrario al de Shaka.

-"Bueno, iré a mi templo por algunas cosas… Los veo esta noche en Aries para celebrar el regreso de 'Acuario'…"- Dijo, obviamente ignorando las palabras de su 'tutor'.

-"¿Qué? ¿Mi templo?... ¡Aioria, espera!"- Mu salió corriendo detrás de él para aclarar ese punto. Se oyeron carcajadas a lo lejos.

-"Creo que hubiera sido más fácil que eligieran el mío porque está más cerca…"- Se lamentó Shura, alzando los hombros. –"Nos vemos luego."- Hizo una seña y se fue tras ellos.

Camus y Milo se quedaron solos… En silencio. El primero fue hasta su armadura, la levantó y se la puso en la espalda otra vez.

-"Nos vemos."- Le dijo al griego, quien no respondió, solamente arqueó una ceja mientras lo veía partir. Estaba nervioso e indeciso. Sabía que no tenía que ser grosero, porque Kanon no le dijo que lo fuera, sólo le advirtió –por no decir que lo mal aconsejó-; sin embargo, Camus era amable, cortés y el paso del tiempo también lo marcó tanto como a él. Se sintió nervioso mientras recordaba que si le gustaba, aunque no en una forma romántica…

Se levantó del suelo y caminó un poco más aprisa para darle alcance. Acuario pareció notar su intensión porque frenó a ratos la marcha. Cuando se encontraron caminaron juntos al mismo paso.

Extraño… pero cierto…

-"¿Te hace mejor el clima?"- Le dijo de pronto. Siendo un pupilo tan inquieto, el silencio le molestaba. Camus volteó a verlo sobre su hombro, sintiéndose –aunque no demostrándolo- un poco sorprendido.

Jamás creyó que Milo hubiera prestado atención a ninguna cosa que tuviera que ver con él.

-"Aprendí a soportarlo acondicionando la temperatura de mi cuerpo"- Dijo, sintiéndose contento.

Jamás habían hablado…

A Camus le agradaba pensar que no lo odiaba.

-"¿En Siberia?"- Él asintió.

-"Lo que traigo puesto es lo único que llevaba allá. Siberia es la región más fría del mundo."

-"¿¡Qué?"- A Camus le divirtió su expresión, así que se volteó un poco para que notara la sonrisa que se formó en sus labios.

Tenia ganas de reír, de demostrar simpatía en todas sus formas por aquella persona… pero, recordaba que Saga le había pedido no hacerlo en 'exceso', con nadie más que no fuera él, porque realmente lo hacía sentirse vivo… completo…

Se sonrojó al recordarlo. Agachó la vista, observando los peldaños y continuando adelante.

-"No puedo creerte. ¿Cómo le hiciste para no morir congelado?"

-"Muchas veces estuve a punto de hacerlo, pero me recordaba constantemente que necesitaba volver, que tenía que ser merecedor a mi armadura y…"- Al corazón de cierta de persona. Evitó decirlo. Milo arqueó una ceja por segunda vez.

No eran tan diferentes. Él mantenía esas mismas ideas…

Comenzó a pensar que si la distancia establecida entre dos amantes era factor para una superación, tal vez… debería dejar a Kanon…

-"También se dice que hay personas de sangre caliente y fría…"

-"¿Enserio?"

-"Si. Mira."- Se detuvo. Sin pedir permiso tomó la mano de su acompañante, quien sorprendido, buscó el contacto con esa mirada que expresaba algo que él no podía leer. –"Mis manos siempre son frías, y disfruto mucho más el invierno que el verano, de hecho, en esa estación sería muy común encontrarme de mal humor…"

-"Ya…"- ¿Qué podía decir? El contacto lo tensaba.

-"Creo recordarás que a mí me molesta el sol. En siberia sin él, aprendí a moderar mi temperatura corporal para que este no me afectara…"- Se calló. No solía hablar tanto con nadie y a Milo le estaba relatando detalles que no importaban…

Lo soltó y continuó el ascenso.

Escoprio sonrió ampliamente.

-"¿Qué piensas de mí?"

-"Tus manos son cálidas, y eres descendiente de poderosos guerreros, como los Espartanos."- Se quedó callado, pensativo… -"Eres como el fuego griego."- Acotó, deteniéndose y mirándole otra vez. Milo le retuvo el contacto.

-"¿Fuego griego?"

-"¿No sabes lo que es?"

-"Claro que si, no soy tonto…"- Pero no lo sabía. Jamás había escuchado de él. Avanzó, pasándolo.

Después de eso se sentía incómodo, fuera de lugar.

El templo vacío de Libra los cobijó. Ambos caminaron a través del pasillo central, pero Milo se detuvo frente al sitio -como si se tratara de una repisa de piedra- otorgado para la armadura dorada. La caja reposaba tan sola, pero al mismo tiempo tan brillante, como si su dueño aún cuidara de ella. El polvo no la había tocado.

Camus lo observó en silencio, pasando la mirada de aquellas pupilas añorantes, al ropaje dorado.

Entendía ese sentimiento…

-"Conseguirás la tuya…"- Dijo Acuario de pronto.

El griego se quedó parado, en silencio. La voz de su amante le retumbó en la cabeza con las cualidades clásicas y propias de Saga, reflejadas de pronto en el galo…

-"No necesito tu lástima."- Volteó a verlo, frunciendo el entrecejo. Camus por fin mostró sorpresa. Parecía haber ofendido al pupilo de Escorpio sin pensando. Luego consideró que en sus palabras sólo había existido la buena vibra.

-"No es lástima. ¿Por qué tendría qué sentirla por la ti?"

-"No lo sé, ¿por qué de pronto tendrías que apoyarme?

-"Jamás he tenido nada contra ti."

-"Tampoco nada a favor."

-"¿Qué?"

-"No te hagas el sorprendido ni el bueno conmigo, Acuario. Yo sé la clase de persona que eres…"

-"¿Cómo puedes argumentar algo como eso? Tú ni siquiera me conoces…"

-"Y ni falta me hace, fíjate. No necesitamos otro Saga en el santuario…"- Camus apretó los puños y los dientes.

-"¡No tengo porque soportarte!"

-"Pues no lo hagas Acuario. Tú y tu arrogancia pueden desaparecer del santuario…"- El ofendido tragó aire mientras buscaba una gama de insultos en varios idiomas, para pronunciarlos en el volumen exacto.

Una presencia los distrajo…

Milo fue el primero en voltear y observar la silueta de alguien que lo hizo emocionarse. Con decepción descubrió que no era quien pensaba… Al desviar las pupilas hacia el francés, observó que este sonreía tanto o más que la persona que tenían en frente…

-"Hola."- Dijo el gemelo mayor.

Camus avanzó despacio, casi al mismo paso que la otra figura. Saga pareció no aguantar más las ganas de realizar un contacto, porque enseguida apresuró la marcha, levantando los brazos, para regalarle a su protegido un caluroso abrazo…

El pupilo de Escorpio no oyó lo que decían, pero sabía que se hablaban en francés.

Parecía que Saga sólo había vuelto por su Camus…

o.o.o.o.o

Milo estaba muy enojado. Mientras sostenía un emparedado preparado por Kanon y lo mordía salvajemente, le relataba a su amante la llegada de Acuario y Géminis al Santuario, que sin levantar ninguna clase de sospecha, coincidía con la desaparición del Patriarca.

-"Y el muy arrogante hizo exactamente lo que tú me dijiste. Primero se portó todo 'amable y bueno', pero luego sacó el cobre… ¡Cómo no lo viste!"- Volvió a morder el pan. –"Si hasta presumió 'lo culto que es'… ¡Bah!... y luego me dijo «conseguirás la tuya»…. ¡No lo soporto…!"- Kanon no aguantó las ganas y se rió. –"¿Por qué te burlas?"

-"No lo hago…"- Pero no podía contenerse. El saber que Milo despreciaba tanto a Acuario como a su 'mentor' era una idea deliciosa. No paraba de entusiasmarse con su logro. Después de todo, notaba que a Camus le simpatizaba, y que aquellas palabras habían salido con buena fe y no en el modo que el otro pensaba.

Mientras más lejos estuvieran, mejor.

-"No es cosa de gracia. Tú porque no estas en el santuario para verlos, pero juntos son intolerables."- Frunció los labios. Parecía… ¿celoso?

-"Yo te lo advertí."- Mordió una manzana. –"Lo mejor es que te mantengas alejado de Acuario. No quisiera tener que dejarte si se te pega algo de ellos…"

-"¡Eso no pasará! Porque yo entrenaré duro y conseguiré mi armadura para demostrarle que no necesito su caridad…"- El gemelo le sonrió. Dejó la manzana de lado, lo empujó contra la arena y se le tendió encima.

-"Eso si me gusta…"- Y sin darle tiempo a responder, comenzó a besarle el cuello.

o.o.o.o.o

Camus ya llevaba un mes en el santuario el día que Milo encontró a Aioria sentado en las escaleras de su templo, con las vendas que protegían los nudillos de sus manos, teñidos por sangre. Y aunque al inicio pensó que eran producto del entrenamiento, una vez que avanzó y descubrió que este se aguantaba las lágrimas, comprendió que algo no andaba bien.

Mu estaba con él, aunque se mantenía distante.

-"Era la mejor…"- Le oyó decir.

-"¡No intentes consolarme con eso!"- Le gritó el castaño. Con las manos se limpió la nariz. –"Si es todo lo que tienes que decir, mejor vete."

-"No quiero dejarte así."

-"¿Qué pasa?"- Les preguntó Milo en cuanto quedó cerca. El pelilila, se quedó callado. Como su cabello era muy largo y lacio, decidió distraerse deslizando los dedos a través de esas bonitas hebras.

-"Shura se fue del Santuario."- Habló Leo. La voz se le quebró. Milo ahora entendía porque tenía los ojos tan rojos. No derramaba ni una lágrima, pero, a juzgar por aquella apariencia, se moría por hacerlo.

-"¡Oh, no!"- Lo entendía porque Kanon hizo lo mismo.

Se sentó a su lado y lo abrazó al apoyar la mano en su hombro contrario. Aioria se deshizo del contacto bruscamente.

Cosas como esas lo volvían débil…

-"Y no fue todo."- Intervino en un susurro el ariano.

-"Antes de decirme que se iba, terminó conmigo porque dijo que me distraía mucho… luego le rompí la nariz…"- Se rió un poco mientras observaba las vendas de sus puños, aunque Milo sabía que lo hacía para no comenzar a llorar.

-"Yo creo que tiene razón…"- Leo esta vez no se lo toleró.

-"¡Mu, basta!"- Se puso de pie y le dio la cara. Tenía los puños puestos a la altura del pecho.

-"Sólo te estoy diciendo la verdad porque soy tu amigo…"

-"¿Mi amigo?"- Volvió a reírse. –"En todo este tiempo lo único que tú has querido es lo que acaba de suceder… ¿No es cierto, Mu? Siempre te la has pasado criticando mi relación con él, y argumentando que no es lo correcto, que no es lo propio…"

-"Y no me equivoqué. Saga dijo que esto no debería distraerte… y Mira, no tienes tu armadura."

-"Eso no te importa. Estas celoso porque no tienes ni quien te eche un hueso… Eres tan raro… tan ególatra, que nadie te soporta…"

-"Aioria, ya basta…"- Intentó detenerlo Milo. El ariano permaneció serio.

-"No me extrañaría que jamás supieras lo que es querer a alguien, o que te corresponda un beso… Después de todo, ¿quien querría andar con alguien tan anormal como un sin cejas?"

-"¡Cállate!"

-"¿Eso es todo?"- Se burló Aries. Riendo comenzó a caminar hacia su templo. El octavo pupilo lo miró marcharse. No parecía afectado, pero juraba que en cuanto estuviera solo, se permitiría sucumbir ante la pena.

-"Mu, Aioria no lo dijo enserio…"

-"Estoy seguro que es más real de lo que piensas Milo. Adiós."- Ni siquiera volteó a verlo, sólo le hizo un gesto de despedida con la mano. El castaño avanzó unos pasos hacia él.

-"¡Vete, lemuriano! ¡Nadie aquí te necesita!"

-"No digas eso. Mu es nuestro amigo…"

-"Por mi puede irse al diablo… Y tú también."- Mientras Aioria lo pasaba de largo y se encerraba en el templo, Milo se quedaba indeciso, sin saber si debía intervenir o no, tomando partido por el más razonable de los dos…

Suspirando decidió que no lo haría.

o.o.o.o.o

Aunque intentara disimularlo se sentía triste. El saber que no podía ayudar a su amigo a superar esa perdida lo angustiaba… le robaba cualquier idea…

Kanon notó su distracción. Milo normalmente le contaba todo lo que ocurría en el santuario, pero le estaba ocultando algo…

Mientras lo observaba calentar para retomar la practica, él se apretaba los dedos al tanto que pensaba cuales serían las palabras que diría para despedirse… o ayudarlo.

-"Necesito que hablemos."- Dijo por fin. El menor continuó con sus movimientos.

-"Hoy no. Tengo que entrenar…"- Normalmente él hacia todo lo que Kanon quería, pero ese no parecía ser el día.

-"Es importante… y necesario."- Ante su insistencia, Milo se detuvo.

-"¿Acerca de qué?"- El mayor no respondió. Temía mirarlo a los ojos, así que se sentó en la arena con la vista sobre sus manos.

-"… debo desaparecer unos días, tal vez serán varias semanas…"

-"¿Qué? ¿Por qué?"

-"Tengo algo importante que hacer."

-"¿Qué puede ser más importante que ayudarme a conseguir mi armadura?"- Kanon levantó la vista: mientras más lo contemplaba, cuanto más tiempo estaba a su lado, representaba un mayor grado de dificultad para sus planes. Ahora comprendía porque Saga apartó a Camus…

-"Quiero… conquistar el mundo."

-"¿Qué?"

-"¡Es broma!"- Rió sin ganas. La expresión de Milo le había causado temor, casi sentimiento de culpa.

Se preguntaba cómo podría realizar sus planes, conquistar a otro para llegar a su gran presa, y fingir que realmente no amaba a su 'discípulo'. Se arrepintió incluso de haberlo separado de Camus… Luego pensó que él era con la última persona que quisiera verlo…

-"¿Qué te pasa a ti?"- Intentó olvidarse del tema. Milo continuó calentando, obviamente para alejarse malas ideas de la cabeza.

-"No sé si deba contarte. No es algo que tenga que ver conmigo…"

-"Pero te preocupa."

-"Si porque tiene que ver con dos personas que quiero mucho…"

-"Eso lo convierte en tu problema también. Puedo ayudar a desahogarte o aconsejarte algo…"- Milo exhaló. Caminó hacia él y se sentado de frente, también sobre la arena.

-"Mu y Aioria pelearon… Y Mu se fue del santuario… La verdad no entiendo por qué, pero me dijo que no estaba de acuerdo con algunas políticas del Gran Maestro y que prefería irse… Tenía tiempo planeándolo, y si continuaba ahí era por nosotros…"

-"¿Por qué fue la pelea? Digo, siempre me ha caído mal tu amiguito el sabelotodo…"

-"Mira. Aioria no anda muy bien. Shura pidió una misión para estar tanto tiempo como fuera posible lejos de él, y pues… las cosas se pusieron tensas entre ellos... Todo terminó con una nariz rota…"- Kanon quiso reírse, pero lo evitó.

-"¿Por qué? Creí que lo quería mucho."

-"Shura piensa que entre más está con Aioria, menos podrá conseguir su armadura…"

Otro que se sacrificaba. Primero Saga, luego Capricornio… ¿a todos les gustaba hacerse los héroes? Al gemelo menor le hubiera gustado hacer más bromas acerca de las medallas al mérito como lo hacia con Aioros, pero… el corazón comenzó a palpitarle de una forma que dolió. Sintió un vacío en el estómago y un ardor en la garganta que le impidió hablar.

Milo era lo único que le importaba. Si lo dejaba, esa parte buena en él desaparecería, y entonces… No… Su venganza era más importante. Eso lo mantuvo vivo los momentos de desesperación vividos, encerrado en los cabos… Tenía que acabar con el Santuario, pero sobre todas las cosas, con su hermano…

Si se apartaba de él, aunque fuese doloroso, confiaría en que lo instruyó bien, y que tal vez, con su armadura algún día pelearían juntos…

Y lo harían, aunque no del modo que Kanon pensaba…

-"Tiene razón."- Dijo, levantándose. Escorpio lo miró sin entender.

-"¿Estás de acuerdo con Mu?"- El mayor frunció los labios.

-"Creo que eso es lo mejor. Mientras tú y yo estemos juntos…"

-"¿Qué?... No me vengas con eso."

-"Es cierto, Milo. Antes de que tú y yo nos encontráramos por accidente en esta costa, llevabas un progreso superior al de cualquier otro pupilo… Nuestra cercanía, mi relación contigo, lo único que ha provocado es que Acuario obtenga antes su armadura porque no estaba con Saga…"

-"¿Tenías que mencionarlos?"

-"¿Es qué no lo ves? Yo ya no debo estar contigo…"

-"Puedo conseguir mi armadura… No tienes que abandonarme de nuevo…"

-"Si, si tengo. Y lo voy a hacer."- Apretó los puños, decidido. Milo se puso de pie de un brinco.

-"¡No puedes!"- Lo tomó por los hombros. –"Si me quisieras… si al menos…"

-"No te quiero."- El corazón de ambos se detuvo: uno lacerado bajo el peso de 'una verdad' que no había querido ver, y el otro, presa de una mentira necesaria.

El mayor se soltó.

-"Es extraño que a pesar de todo no te hayas dado cuenta. Eres más lento de lo que creí."- Milo retrocedió. Kanon no podía mostrar ningún tipo de expresión, solamente tenía la cabeza agachada.

-"Si no me quisieras… ¿por qué querrías ayudarme en mi entrenamiento?"

-"¿Lo hice? ¿Dónde está tu armadura?"- No respondió. Era obvio que aún no la tenía porque todos los días, el mayor obtenía lo único que parecía querer de él… -"Fue divertido mientras duró, pero ya me cansé…"- Escorpio apretó los puños. Lo observó en silencio avanzar hacia el mar sin volver la vista hacia atrás…

Las piernas se movieron, retrajo el brazo, y apuntando con su dedo perforó de un golpe, la piel de su asesino…

o.o.o.o.o

¿Cuántas cosas había pasado ya? Milo podía llevar entre sus manos un puñado de arena y ni sus graos podrían compararse en número, con lo ocurrido todos esos años…

Había amado, aprendido que duele hacerlo en todos sus formas. Tuvo experiencias, adquirió conocimientos de todo tipo, pero ninguno de ellos le sirvió para escapar de las garras de Kanon una vez más.

Bastó con hacer un favor a la persona que él le enseño a odiar, verlo morir, al igual que al resto de sus compañeros. Luchar con ellos ante la maldad… verlo de nuevo, odiarle, cobrarle su traición con la técnica que él le ayudó a perfeccionar… Morir… volver a la vida… Ver a sus compañeros, a quien solamente trataba de forma cortés, y a él; quedarse solos una noche y simplemente oírle decir 'te quiero' para caer rendido de nuevo con la magia del amor…

Pero el gemelo no quería comprometerse aún. Lo amaba, siempre fue así, sin embargo, como antes, cada vez que estaban juntos, nacía en él esa sensación de temor… de no querer dejarle ir…

Se equivocó al apartarlo, al dejarle solo cada noche en su cama, porque Milo no era el mismo, y decidió darle una lección…

¿Qué podría resultar más efectivo que encelarle con alguien que odiara?

De todo el santuario, al único que parecía detestar a muerte era a Saga, por obvias razones. Al mirar, escondido tras un pilar, la triste despedida entre el gemelo mayor y su Acuario, entendió que no solamente era un problema suyo: ambos hermanos parecían insensibles al amor. Camus se quedó solo… A él se le vino una idea a la mente.

Le propuso que fueran amantes, aunque fuera una treta contra ambos gemelos; sin embargo, jamás se imaginó que la inexperiencia y la 'misteriosa' conexión que ambos tenían, pronto lo llevaría a sentirse mayormente atraído y que su gusto de la infancia por Acuario se transformaría en amor…

Aquella tarde en su cita descubrió que lo quería demasiado y que podría continuar acrecentándose ese sentimiento en su corazón de seguir juntos. Si alguien le preguntaba a él diría que estaba de acuerdo con la idea, pero si pasara lo contrario con Camus… ¿qué respondería este?

Kanon le trajo la respuesta aquella noche que llegaron juntos.

Escorpio penetró en su recinto sosteniendo la mano del galo, quien no parecía afectado por el contacto. Los dos hablaban muy animadamente, incluso el segundo reía a rienda suelta sin importarle que alguien los viera.

-"¡Para ya…!"- Se detuvo Acuario, soltándole la mano mientras se la llevaba al estómago. Escorpio lo contempló con una sonrisa, seguro que preferiría estar con alguien que lo hiciera reír, antes que un tipo que lo hiciera llorar. Su encanto lo atrajo como imán. Lo tomó por la barbilla, callándolo súbitamente, se acercó y simplemente lo besó.

¡Ahí estaba otra vez ese comportamiento! Asustado, Camus retrocedió. Milo parecía ya no estarlo tomando como juego… No era que no le gustaba esa atención, pero de pronto lo confundía…

El griego lo supo… Abrió de nuevo la boca, esta vez para hablar antes de callar para siempre…

-"Buenas noches."- Una tercera voz interrumpió su momento. El griego menor estuvo a punto de matarlo: había decidido decirle a Acuario toda su verdad en aquél momento.

-"¡Agh! ¿Qué quieres?"- Se molestó Milo, cruzándose de brazos. Camus se aventuró a colocarse entre ellos por si habría que intervenir.

-"Desaparece, Kanon. ¿No ves que sobras?"

-"Necesito hablar contigo…"- Miró a su coterráneo a los ojos. Este rodó los suyos.

-"¿Necesitas? ¿Se supone que tiene que estar a tu disposición, dispuesto a cumplir tus caprichos cada vez que a TI se te antoje?"

-"Acuario, sólo lo diré una vez: NO-TE-METAS."

-"¿Qué no me meta? ¿Acaso crees que te permitiré acercarte a él? Milo está conmigo… ¿Tan difícil es para ti entender algo tan simple? De tu hermano y tú ya he averiguado quién de los dos se quedó con la inteligencia…"- Cruzó los brazos mientras le dirigía un gesto despectivo. Kanon estuvo a punto de soltarle un golpe, cuando Escorpio le alcanzó el brazo.

-"¡Cuidado! Estas en mi templo… Y en mi templo no te permito que le faltes a quien sale conmigo."- El gemelo supo que había cometido un error. Si quería el favor de su ex amante tendría que ser más audaz que su galo rival.

-"Por favor, necesito hablar contigo. Sólo será un momento. Si me escuchas, te prometo que no te volveré a molestar."- Camus notó que Milo parecía considerar la oferta.

"Si este se queda, yo me voy…"

-"Pues vete, Acuario."

-"Tú eres quien tiene que desaparecer, Kanon. ¿Cómo podría explicártelo para que lo entiendas?"

-"El que debe entender algo aquí eres tú. Yo y Milo hablaremos te guste o no."

-"¿Enserio? ¡No me digas!... Pierdes tu tiempo… Él no necesita nada de ti porque me quiere a mí."

-"Tal vez, Acuario, pero ¿y tú? No hace mucho te morías de amor por Saga, ¿recuerdas? ¿Qué pasó con todos esos ruegos? Eres un falso…"

-"¡Cállate! ¡Eso a ti no te interesa!"

-"Saga es mi hermano, y está sufriendo mucho."

-"¡Ja! ¿Desde cuando te importa lo que le pase a Saga? Que yo sepa tú lo odias…"

-"Lo odiaba, pero ya no… Es mi hermano, te lo repito, y por TU CULPA…"

-"¿Mi culpa? Ni siquiera sabes de lo que hablas…"

-"Claro que lo sé. Viví mucho tiempo a su lado como para no saber la forma en que se desvivía por su pequeño francés…"- Hizo un gesto de asco. –"Yo no hubiera desperdiciado mis noches leyendo libros para poder comunicarme contigo… Yo sí te hubiera dejado morir de hambre, pero mi hermano es tan estúpido que se enamoré de ti. Se desvivía en preocupaciones y pensamientos por su pupilo… Incluso siendo el patriarca te envío a Siberia para que estuvieras mejor… ¡Todo este tiempo ha estado enamorado de ti, y tú eres tan egoísta que sólo piensas en revolcarte con otro…!"

-"¡Cállate!"- El francés no lo soportó y le soltó un golpe en el rostro. El gemelo, satisfecho, sonrió mientras el cabello le cubría la cara, pues no sólo había estocado a su enemigo, sino también, sembró la duda en Milo.

Escorpio observó que Acuario había perdido de nuevo el control, pero esta vez no con él, si no por Saga. A su 'novio' le dolía aquél nombre, sobretodo por ese agradecimiento ante saber que las palabras de Kanon eran ciertas. Nadie en el santuario se había preocupado por su desempeño o estado, como Géminis.

La culpa… el arrepentimiento… la duda… envolvían a Camus en su espasmo…

El octavo guardián se le acercó, colocando las manos en sus hombros y dándole la vuelta. Le extrañó que el otro no le hubiera respondido con un golpe, pero pensó que eso hablaba mejor de su madurez.

-"Lo siento…"- se disculpó el francés. No podía ni mirarlo a los ojos.

-"Descuida… Yo lo entiendo."- Resultaba fácil hacerlo porque a diferencia de que Kanon fue manipulador y vil con él, Saga fue dulzura y tormento con Camus. –"Pero tú, no entiendo como te deleitas con el dolor ajeno."- Reprendió al gemelo.

-"No lo hago Milo, pero tienes que darte cuenta que Acuario no te quiere…"

-"Te lo puedo demostrar a golpes…"

-"Por favor, Camus. Si esto puede terminar esta noche mejor."- Barrió al gemelo con la mirada. –"Veamos lo que tiene que decir…"

-"A solas."

-"¡Ni lo sueñe!¡De ninguna manera te dejaré solo con este… ¿Caballero? No, si ni siquiera lo eres… No entiendo por qué sigues aquí…"- Kanon tuvo la clara intensión de responder, pero a Milo ya le dolía la cabeza de oírlos reñir.

-"¡Basta! Por favor… Camus, no tardaré mucho."

-"¿Qué? ¿Vas a escucharlo?"

-"Él promete no meterse con nosotros otra vez. ¿Tienes idea de todo lo que yo haría por ti?"- Acuario enrojeció. De nuevo esas palabras iban más sinceras que cualquier otra. Sus intensiones iban más allá de protegerlo, pero si estaba seguro de hablar con él, contra eso no habría ya argumentos. –"Espérame en la habitación. Iré enseguida."- El galo asintió, lo tomó por la nuca, lo besó. Kanon rodó los ojos mientras se cruzaba de brazos. Escuchó pasos alejarse y supo que era hora de comenzar a 'jugar'.

Milo se cruzó de brazos mientras, con la punta del pie, golpeaba el suelo.

-"¿Y bien?"

-"Te amo."- No entendió porque esas palabras lo hicieron enrojecer. Quizá porque nunca se las había dicho sin el afán de llevárselo a la cama.

-"¿Eso era todo? Buenas noches…"- Le dio la espalda, dispuesto a irse, pero el mayor le tomó el brazo con un gesto suave.

-"Milo, es enserio… Te amo."- El nombrado lo miró a los ojos. Cuando era más pequeño era difícil no perderse en ellos. Hace algunas semanas podría haber sido fácil continuar contemplándolo. Esa noche… no quería mirar otras pupilas que no fueran las de su Acuario.

-"Pero yo a ti no. Me enamoré de la persona con quien espero pasar esta noche…"- Respondió sincero, sin darse cuenta de la sonrisa enamorada que formaron sus labios.

-"¡Siempre te ha gustado ese bobo! ¿No es cierto?"- El apretón del mayor se volvió brusco.

-"¡Suéltame!"- Se zafó. –"Por tu grosería no debería responderte, pero lo haré para que te duela, Kanon: ¿Qué si me gustaba? Si, pero no de esta forma. Justo como hoy estoy dispuesto a dar lo que sea por él, también lo hice por ti. ¿Lo olvidas?"- A pesar de haberlo superado, aún dolía.

-"No… No lo olvide… ¡Era un tonto, Milo!"

-"Aún lo eres, Kanon. Yo ya no te quiero…"

-"¡Él tampoco está enamorado de ti!"

-"¿Tú como lo sabes? ¿No notas como me defiende de ti?"

-"¿Y qué me dices de Saga?"- se señaló la cara. –"Esto lo hizo por él, no por ti. Él todavía lo quiere, me lo demostró esta noche y yo lo vi esta tarde."

-"Yo no vi que él…"

-"No necesita besarlo o decírselo. Se le nota en los ojos. Si está contigo es porque lo odia, quiere darle celos…"

-"Solamente dices eso porque sabes que me puede molestar, pero Camus me quiere."

-"Te quiere, si. Eso es obvio, pero… ¿Crees que jamás se preguntará como hubiera sido si él y Saga se hubieran dado una oportunidad?"

-"Tu hermano se lo negó. No es mi culpa."

-"Pero tú sabes que ahora daría lo que fuera por estar a su lado, y tú se lo estas impidiendo"

-"Yo no fui el bobo que lo rechazó. Yo tomé algo valioso que él tiró y pienso conservarlo sin importar si le parece o no…"

-"Correcto, hazlo. Sólo no olvides que tú rechazaste muchas veces al bobo ese y quién siempre estuvo ahí por él lo ama tanto como para intentar recuperarlo. ¿Crees realmente que tu 'niño' olvide todo lo que Saga hizo por él…?"

-"Eso nada tiene que ver."

-"Tiene todo que ver, Milo. Camus lo ama y creo que sabes, lo sientes. A puesto que cuando te besa sólo desea que sea él quien lo haga… Imagina que piensa en lo diferentes que son amabas relaciones… ¡Oh, pero ellos nunca tuvieron una! ¿No crees que eso empeora las cosas? ¿Cómo saber que estar contigo es realmente lo que quiere, si nunca tuvo lo que antes quería? No hay un punto de comparación para que sepa realmente que le conviene estar contigo."- Escorpio no podía hablar. Kanon estaba acertando a las mismas dudas infundadas en su cabeza. –"Te conozco. Y sé que aunque él te diga que te ama, tú jamás sabrás que tanto. ¿Si Saga que entregó su vida entera por ese niño que ahora lo odia, tú que lo abanaste, crees tener mejores posibilidades?"

-"Kanon, ¿por qué no mejor te vas? Si esto era todo lo que querías decirme…"

-"Yo sólo quiero que entiendas quien si te ama. Yo he cambiado Milo. Y no buscándote más es como te lo voy a demostrar. Si realmente quieres estar con el bobo ese, allá tú. Mañana estaré donde nos besamos por primera vez por si quieres cambiar de opinión… Tú sabes… Darnos una segunda…"

-"¿Segunda? Que yo sepa es la tercera."- Lo corrigió, provocando que este sonriera.

-"¿Lo ves? Aún me quieres…"

-"Y siempre lo haré, pero mi amor por Camus es más fuerte que tu recuerdo."- Esperaba que así fuera, porque después de hablar con él, el corazón le latía de un modo que no sabía reconocer…

El gemelo partió después de darle un beso en la mejilla. Ni siquiera le buscó los labios a pasar de que el más joven no se quitó.

Milo no se atrevió a dirigirse a su recamara todavía. Permaneció parado cerca de uno de los pilares, mirando la luna.

¿Y ahora, qué iba a hacer?

Continuará…

Bueno… explico. La razón por la que lo corté ahí, cuando kanon y milo terminan, es porque me pareció que liaria mucho explicando cuando consiguió su armadura qué pasó después, la muerte de camus, cuando regresa como espectro y demas… los detalles más importantes los pienso anexar como pequeños recuerdos si hace falta aclarar algo. Si tienen alguna duda, o como dije antes, les interesa saber algo de alguna persona, díganmelo con confianza

Espero que me digan que parte les gustó… aunque creo que no hay mucho de donde escoger en esta continuación.

Mi parte favorita creo que fue cuando llega Camus *w*… esas miradas entre Milo y él dicen mucho jajaja… o cuando le dice que es como fuego griego… Lo explicaré en el siguiente, espero :o… Gracias por leer!