Capítulo 3: los combates.

Los santitos se dispersaron para luchar con sus enemigos. Los combates son simultáneos. Sigamos al dragoncito sexy para ver qué le pasa:

-¡Soy tu enemigo y te derrotaré! - dijo el Fiel Divino, un guerrero vestido como curita, pero con sotana amarillo canario.

Y comenzaron con la pelea: golpes por aquí, golpes por allá, la fuerza del dragón, rayo petrificador, Shiryu se sacó la armadura (las mujeres que contemplaban la escena lo vitorearon) y de pronto... suena un teléfono: la canción de "Casablanca".

-¿Me esperas un poquito? – pidió Shiryu. El Fiel Divino dejó de lanzarle golpes y miró a Shiryu rebuscar en su destrozada camiseta para sacar el teléfono. Era Shunrei. El dragoncito sonrió aliviado.

-¡Shunrei! ¡Qué felicidad! Pensé que nunca más me hablarías... En Nueva York. No te he llamado porque no tuve tiempo, secuestraron a Athena y... no, no es que valore mi trabajo más que a ti, sólo que... sí, mi vida, perdón, lo siento. No, no estoy siendo sarcástico. Shunrei, yo... sí, también te amo. ¿Qué? ¿Qué te llame como? No, linda, aquí hay un enemigo y... NO, si no me da vergüenza nuestro amor. Bueno, ya. Te amo mucho, mi chanchita amorocha... muac, muac, chiqui chiqui muac. Adiós, llámame en dos horas. Muac. – Y cortó, muy circunspecto. Hay que reconocer que hasta el más serio de los mortales tiene derecho a ser cariñoso con su mujer, pero estaba sospechando que tal vez exageró la cuota.

El Fiel Divino lo miraba con la boca abierta.

-¿Y tú qué me miras tanto, acaso nunca has visto a un novio pidiendo perdón? – le dijo Shiryu.

-¿"Chanchita amorocha"? ¡Guuaaaaajaaaaa!!!! ¡Qué cursi!!!!!! ¡Par de ridículos!!!!

-No llames ridícula a mi novia... – amenazó Shiryu -. Deja de reírte.

-¿O qué? ¿Me darás muac muac chiqui chiqui muac?

No debió decir eso. Shiryu es tranquilo, pero cuando lo hacen enojar se le va la furia al cerecbro y deja la grande...

-¡La cólera del dragoooooon!!!!! – Ups, creo que se me pasó la mano. Llamaré a urgencia. ¿Me podrías dar el mapa, por favor?

-Sí... – dijo el adolorido Fiel Divino, con un hilo de voz -. Felicitaciones, eres el primero que me ha ganado desde que me entrenaba en Chimbarongo con mi maestro que...

-Sí, ya; adiós – lo cortó Shiryu, corriendo para ver si alguno de sus compañeros necesitaba ayuda.

Muy cerca de ahí, Hyoga ya había terminado con su rival. Fue así:

Después de haber luchado un buen rato, ambos con espada (Hyoga fabricó una súper espada de hielo y AL FIN pudo darle un uso a su escudo) el enemigo Pierre Menard habló así:

-¿Has notado lo MUCHO que te odio, Hyoga?

-Sí, pero no me preocupa, habitualmente los enemigos se odian.

-Yo tengo una extra razón para odiarte. Soy el hijo de Camus de Acuario. ¡Por tu culpa soy huerfanito! Hyoga, tú mataste a mi padre, prepárate a morir.

-Pero fue en una pelea... espera, no entiendo. Camus es ¿tu papá biológico? O sea, tu mami y él hicieron chingui chingui y saliste tú?

-¡Claro! Pero antes se casaron.

-¡Qué fascinante! Así que los caballeros se pueden casar y tener hijos... yo creía que si uno llegaba a dorado era como ser cura... Oye, ¿me dejarías llamar a alguien? – Y antes de que Pierre le respondiera, Hyoga ya había sacado su teléfono para llamar a Fler:

-Fler, hola, te llamo para contarte que igual nos podemos casar aunque yo sea caballero, no tengo por qué renunciar, ¡qué maravilla! ¿No? ¿Tú no quieres un marido caballero? Oye, pero puedo ser dorado y ganar más plata... Bah, contigo no se puede hablar... ¡No, no cortes, mi amor, lo siento! Lo que tú digas, linda... sí, te llamo después...

-¿Terminaste de hablar con tu pareja? A mí me traumó tanto la muerte de mi papi que no puedo tener pareja.

-Qué pena, Pierre, pero así es la vida, éramos enemigos en ese momento y él lo comprendió así. Para mí igual fue doloroso, porque él era mi maestro.

-Eso hace más horrible tu crimen.

-¡Que no fue un crimen, porfiado! ¡Era una batalla para salvar a Athena!

-Hola. Mi nombre es Pierre Menard. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir.( Pierre Menard había ensayado muchas veces esa frase. La sacó de una película.)

Hyoga estaba punto de perder a paciencia con ese obsesivo, hasta que recordó que él igual era obsesivo con su madre. Empezó a comprender mejor a Pierre.

-Oye, Pierre, perdóname por haber matado a tu papi.

-Bueno, te perdono. De todas maneras, seguramente a mi papi no le gustaría que matara a su alumno. Toma, acá está el mapa.

-Ya. Nos vemos.

-Adiós.

Seiya estaba aún peleando con el Gran Jefe. Era una pelea muy aparatosa, mucha gente los rodeaba animando a uno u otro, y Seiya caía y caía para volver a levantarse y seguir sufriendo... El Gran Líder era mucho más poderoso en apariencia, podía volar, desaparecer, levitar, pero Seiya es el héroe, y todos saben que el héroe no puede ser vencido. Así que Pegasito lindo hizo arder su cosmos pensando en Athena – y seamos sinceros, pensar en el pastel de porotos verdes con queso que preparaba Miho igual ayudó – y golpeó a su adversario con rapidez y pericia, hasta que lo noqueó y le quitó el mapa.(A mí tampoco me gustan los porotos verdes, pero Seiya tiene un paladar muy especial. Además, hay que pensar que con queso todo es rico.)

Más allá Shun se encontraba con sus enemigas, las tres Gracias.

-Qué lindo es – comentaban entre ellas – sería una lástima golpearlo...

-¿Hay alguna manera de resolver esto sin violencia? – preguntó él.

Ellas rieron.

-Claro – dijo Aglae.

-Es una prueba muy difícil – dijo Eufrosina.

-¿Crees que podrías superarla? – preguntó Talía.

-Soy capaz de lo que sea para evitar la violencia.

-Qué bien – dijo Aglae -, porque es precisamente lo opuesto a violencia...

Ikki, por su parte, estaba enfrentándose a Coyote Loco, lo que le causaba más problemas de los que quisiera:

-¡Oh, sí, nene, sigue así! – decía Coyote Loco cada vez que recibía un golpe de Ikki, lo que hacía que éste se enojara más y fuera más violento aún.

-¿Qué te pasa, infeliz? ¿Te gustan los golpes?

-Me encantan... oh, sí... dolooooooorrrrr...

-Tú estás loco.

-Claro, por algo me llaman Coyote Loco.

-Será mejor que me pases de una vez el mapa, porque estoy perdiendo la paciencia y ya no te aguanto.

-Sí, pierde la paciencia... más dolor, qué rico... Oye, ¿podrías aplicarme el puño fantasma? Eso sí debe ser placentero.

-Estás loco...

-Ya te dije que sí lo estoy.

-¡Toma esto, enfermo! – y lo golpeó.

-¡Sí, sí, sí, justo ahí, ayyyyy, síiiiiiiííí!!!!

-No me dejas alternativa. ¡Toma tu puño fantasma!!!!

-Uuuuuyyyyyyy!!!!!

El Coyote Loco cayó de espaldas con una escalofriante sonrisa de placer, y mientras Ikki le sacaba el mapa, susurró: Gracias, fenixcito... contigo yo me ex...

-¡Adiós! – se escabulló el Fénix. Iba de prisa, para salvar a su hermanito y alejarse de ese extraño ser.

Olfateó el ambiente, y siguió la pista de Shun (Haber pasado tanto tiempo dentro de un volcán -cuando le dio por arreglar su armadura- arruinó el setenta por ciento de la capacidad olfativa de Ikki. Sin embargo, tenía la cualidad de percibir tres cosas: el pan recién horneado, los duraznos en conserva, y el aroma personal de Shun. Lo que nos demuestra que hay cierta obsesión sobreprotectora de parte del Fénix).

Lo encontró al poco rato, en una habitación de un famoso hotel, y la visión lo dejó traumado...

Su tierno, dulce y presuntamente inocente hermanito menor estaba DESNUDO con tres mujeres...

Bueno, no estaba desnudo, tenía su ropa interior; y no estaba con ellas, sino frente a ellas. Las mujeres estaban dibujándolo.

-¡Hola, Ikki! Ya casi termino. Estas señoritas fueron tan amables que cambiaron la lucha por una sesión de modelaje.

-Él tiene una musculatura perfecta – dijo Aglae.

-Una textura de piel ideal – repuso Eufrosina.

-Y es muy lindo – afirmó Talía.

-¿Sólo han estado dibujando todo este rato?

-¡Claro, hermano mayor! ¿Qué más pudimos haber hecho? – Shun lo miró con sus grandes ojos llenos de inocencia y el Fénix se arrepintió de haber pensado mal de su hermanito.

Hasta que vio algo...

-¿Por qué tienes la boca hinchada?

Una de las Gracias se rió.

-Me dio alergia la comida del avión.

-¿Y por qué tienes un chupón en el cuello?

Otra Gracia se rió.

-No es chupón, es que la bufanda me dio alergia.

-¿Bufanda en verano?

-¡Mi garganta es débil!

-¿Y ese mordisco en tu muslo?

La tercera Gracia se rió.

-No es mordisco, es alergia al tejido de los pantalones.

-¿Por qué alergia en esa única parte?

-ES ALERGIA, IKKI.

-Ya... mi hermano el alérgico. ¿Nos vamos?

-Sí, ellas terminaron, me visto y nos vamos. ¿Puedes recibir el mapa mientras me preparo? Necesito una ducha...

Ikki se acercó a las sonrientes Gracias para que le entregaran el mapa, y pudo ver el dibujo que habían hecho de su hermano...

Eran puros palotes.

-Nunca hemos sido buenas para dibujar – dijo Aglae. – Pero siempre lo intentamos.

Ikki parecía estar a punto de llorar.

Shun salió del baño y tomó a Ikki de la mano.

-Mejor no pienses en el tema, Ikki – le recomendó Eufrosina antes de que se fueran. (¿Qué pasó entre Shun y las Gracias? Shun es incapaz de decir que no; además, puede hacer de todo para evitar la violencia. Por otra parte, es un joven saludable mayor de edad. En conclusión, ¡sí, pasó justo lo que están pensando!)

Shun e Ikki se reunieron con los demás, que los estaban esperando hace un buen rato.

-¿Qué les pasó que se demoraron tanto? – quiso saber Seiya.

-Pregúntale al alérgico – dijo Ikki. Shun sonrió con inocencia.

-Tienes el tremendo chupón en el cuello – se burló Hyoga.

-Alergia – aclaró Shun.

-Ordenemos el mapa – dijo Shiryu.

-Nunca he sido bueno para los rompecabezas – advirtió Hyoga.

-Ninguno de nosotros lo es; necesitamos un niño que nos ayude – dijo Shun.

Lo intentaron infructuosamente por quince minutos.

-No va a resultar... – se quejó Hyoga.

-El rompecabezas está numerado, en verdad es muy sencillo armarlo – dijo alguien.

-¡Cierto! – dijo Ikki – Hay números. Yo lo ordeno.

Ikki usó su coordinación visomotora y armó el rompecabezas mientras seis pares de ojos seguían sus movimientos.

-Vaya... así que Saori está atada en el puente de Brooklyn, con una cuerda que una rata esta royendo rápidamente... vamos – dijo Seiya.

-No se molesten, chicos – dijo una voz a sus espaldas. Era Saori, y estaba con Julián "Encarnación-de-Poseidón" Solo.

-Les dije que era sencillo armarlo – dijo Julián muy sonriente.

-¿Tú la salvaste, Julián? – preguntó Seiya.

-No exactamente... yo la secuestré.

-¿Por qué? – preguntaron ellos.

-¡Porque la amo! Así quería demostrarle mi amor.

Los cinco caballeros estaban con la boca abierta.

-¿No es romántico? Me secuestró y me mantuvo amarrada en el puente por tres horas, hasta que nos dimos cuenta de que era simplemente... amor. (A pesar de las apariencias, Saori no sufrió el llamado "Síndrome de Estocolmo", según informó Tatsumi en la conferencia de prensa en que se anunció el compromiso de su jefa con Julián.)

-¿Qué? – dijeron ellos.

-Para celebrar, iremos todos al mejor restaurante de Manhattan, y a los que están en el hospital, les enviaremos flores – dijo Julián.

-Ah, sus novias me llamaron hace media hora, para explicarme ese problema de que ustedes no tienen educación formal y no pueden optar a trabajos... tengo la solución – avisó Saori -. ¡El lunes comienzan las clases!

-¿Qué? – preguntaron ellos.

-Sí, justo la tía de Julián es profesora con montones de doctorados y ella será su tutora particular. Las clases serán en la mansión. La idea es que en doce meses de clases intensivas cubran los nueve años de educación que les faltan, para que puedan ir a alguna universidad.

-¿Qué? – volvieron a preguntar los pobres niñitos.

-¿No es maravilloso? ¡Podrán trabajar en otra cosa, y se casarán! ¡Cinco bodas! ¡Es tan lindo!

-Seis, Saori. ¡Te olvidas de la nuestra! – reclamó Julián.

-Sí, seis bodas. ¿Pero por qué se tiran al suelo, chicos? ¡Hay que celebrar! ¿Chicos? ¿Se durmieron?

Continuará...