Capítulo 4: Los días maravillosos.
Era el primer día de las clases. La señora Jenks llegaría a las ocho en punto, así que la idea era desayunar antes. Hyoga, Shiryu, Ikki y Seiya bajaron a la cocina a las siete cincuenta, encontrándose con Shun, vestido de punta en blanco con un traje sastre y corbata, dándole los últimos toques a un ramo de flores y una pancarta que decía "Bienvenida, Señora Jenks, de su alumno SHUN".
-¿Cuándo te compraste ese traje? – quiso saber Hyoga.
-El viernes en Nueva York, después de que nos presentaron a la señora Jenks.
-¿Y no nos avisaste que había que vestirse bien? – se quejó Seiya.
-Ustedes son adultos y saben lo que hacen – respondió Shun, pasando su manos sobre su pelito peinado al "langüetazo de vaca". – Permiso que me voy a recibir a la profesora.
Los otros tragaron como pudieron y fueron con Shun, decididos a no dejar que el tal Andrómeda se luciera más que ellos.
La señora Jenks llegó puntual; era una venerable ancianita de cabello blanco y sonrisa cálida, delgada y muy derecha, nada de frágil, eso sí. Los saludó con un apretón de manos, recibió feliz las flores y alabó la pancarta. Shun estaba feliz, hasta que se dio cuenta de que la pancarta había sido cortada a la mitad y sólo se leía "Bienvenida Señora Jenks". Buscó con la mirada al culpable, pero sólo se encontró con cuatro pares de ojos que imitaban su mirada inocente.
Se dirigieron a una sala acondicionada especialmente, donde los esperaba Saori que les dio un discurso y se fue.
-Mis queridos alumnos – dijo la señora Jenks -, estoy muy contenta de tener la oportunidad de ayudarlos. Empecemos con unas preguntas para evaluar lo que saben. Primero una fácil. ¿Cuál es la capital de Grecia?
-¡Atenas! – contestaron a coro, hasta Ikki, que pensó que el asunto no sería tan terrible.
-Muy bien, niños, pero necesito que levanten la mano para contestar... segunda pregunta, ¿cuántos lados tiene un cuadrado?
-Cuatro – respondió Shun.
-Muy bien, jovencito. A propósito: debo decir que me encanta tu ropa; ustedes saben que la vestimenta que usan demuestra cuánto respetan a su profesora.
Los otros chicos hicieron propósito mental de comprar trajes formales.
-Tercera pregunta: ¿cinco por tres?
Silencio.
-Vamos, alumnos. ¿Cinco por tres?
Más silencio. Shiryu levanta tímidamente la mano.
-¿Tres? (Este es el razonamiento que siguió Shiryu para decir que cinco por tres da tres: él imaginó cinco caballeros de bronce que intentan vencer a tres caballeros dorados. Los cinco de bronce pelean contra los tres dorados , éstos vencen a los de bronce, los de bronce invocan a Athena, tres de los de bronce se sacrifican para vencer a los dorados, quedan dos de bronce vivos, y más Athena, da tres. Obvio.)
-No, lindo, es una multiplicación. Habrá que repasar eso. Otra pregunta. ¿Cómo se llama a los huesos de la pierna?
Silencio.
-¿Cuántos continentes hay? Dime, Seiya.
-¿Qué es un continente?
-Oh, vaya... ¿Alguien puede nombrarme un pronombre personal? – los chicos niegan con la cabeza - ¿Y un sustantivo? – vuelven a negar - ¿A cuántos grados hierve el agua? ¿Cuánto mide un ángulo recto? Chicos, chicos, chicos... hay mucho que hacer. Saquen un cuaderno y escriban...
Ikki levantó la mano.
-Dime, Ikki.
-No tenemos cuadernos.
-Oh, lo olvidaba; yo los tengo, igual que los lápices. Shun, por favor, reparte.
-El favorito de la maestra – se burló Seiya en voz baja.
-Profesora, Seiya se burla de mí – acusó Shun. (Shun no estaba siendo necesariamente un acusete; pudo haber considerado que si la profesora no castigaba a Seiya, entonces Ikki lo haría. Y las consecuencias podrían ser desastrosas...)
-Muy mal, Seiya; escribe cien veces "no debo burlarme de mis compañeros".
-Ya, profesora – respondió Seiya, aparentemente resignado, y comenzó a escribir.
La señora Jenks escribió algo en la pizarra ese día, explicó un poco de matemática y los hizo resolver ejercicios hasta las nueve de la noche. Ninguno reclamó; lo veían como un asunto de honor.
Cuando la señora Jenks se fue, Seiya le dio un golpe en la nuca a Shun.
-¡Acusete! Ahora no tienes a la señora Jenks que te defienda...
-No, pero estoy yo – dijo Ikki, pegándole de vuelta a Seiya.
Después, Hyoga fue a comprar un traje de etiqueta junto a Shiryu para las clases, Ikki fue a repasar las tablas de puro orgulloso (las del dos y del tres... el pobre Fénix no entiende los números, si fuera por él los mataría a todos) y Shun fue a hornear un pastel para la maestra. Seiya quedó aturdido hasta el día siguiente a las siete y media cuando Shun lo despertó para que se bañara porque olía a rayos.
En la segunda clase ya todos – menos Ikki – estaban de punta en blanco (Shiryu se apiadó de Seiya y le compró ropa). La señora Jenks les entregó una prueba, y la mejor nota fue de Shiryu, que lucía unas hermosas ojeras porque se había quedado en vela estudiando. Ella lo alabó profusamente. Shun lo miró con envidia...
Fue un año durísimo. Clases de las ocho de la mañana a las nueve de la noche, las horas de comida también eran clases de cultura general y buenas maneras; incluso ellos preparaban la cena, ya que la señora Jenks aprovechaba de darles clases de cocina. Después, tenían estudio individual hasta las once, por lo menos, aunque Shiryu seguía despierto a veces hasta las cuatro de la mañana. Su orgullo lo obligaba a resaltar.
Hubo varias pruebas, siempre eran descubiertos cuando intentaban hacer trampa, vicio en el que todos caemos, excepto rocas inconmovibles como Shiryu y Shun.
Shiryu se distinguió como el más listo, ya que estaba todo el tiempo estudiando. Shunrei incluso viajó desde China para ayudarle a repasar (ella ya había salido de la universidad... estudió enfermería. Qué tierno.)
Hyoga, por su parte, se reveló como todo un artista, poeta, músico y declamador. Tenía una buena voz y una actitud natural sobre el escenario. Era capaz de hacer aflorar sus emociones en las actuaciones, sabía manejar su cuerpo y tenía una gracia especial para moverse. Además, estaba más rico que el pan con chancho, perdón, era muy apuesto.
Shun se dedicaba a sobarle el lomo a la maestra (o sea, hacerle la pata; o sea, halagarla), porque tenía obsesión con caerle bien a la viejecita que era como la abuela que nunca tuvo.
Seiya fue el payaso del curso; no podía evitarlo, era su naturaleza. Se reía en clases, hacía caricaturas, bromas, de todo para hacer reír a los demás y ganarse algunos castigos. Miho lo aconsejaba, pero él no hacía caso. El único ramo en que destacaba era Golf, pues su entrenamiento con el "meteoro pegaso" le daba una pericia y una habilidad inigualables. (Aprendían golf porque era un deporte individual; como eran cinco, hubiera sido complicado entrenar con otros deportes que requieren equipos. Por eso, aunque ella hubiera preferido que aprendieran ajedrez, tuvo que decidirse por el golf. )
Ikki sólo estudiaba lo mínimo para sacarse una nota superior a Seiya, pero no le gustaba verdaderamente ningún ramo, hasta que la señora Jenks los llevó a un taller y les mostró el Maravilloso Mundo de la Mecánica. Recién ahí se interesó por linduras tales como los ángulos, las potencias, las fórmulas y la energía. En cierta forma, los motores le recordaban los volcanes. De esta manera, y gracias a la Física, Ikki se reconcilió con la matemática.
Así fue como estos lindos niños llegaron en tiempo récord a cubrir los nueve años que les faltaban de educación. Tuvieron su ceremonia de graduación e incluso se armaron un anuario.
El último día de clases los caballeritos se reunieron para realizar la tan ansiada convivencia de fin de curso. En un clima de paz y armonía conversaron acerca de los sucesos de ese año, los problemas, conflictos y soluciones; además, comieron como sabañones, se atracaron casi hasta el punto de vomitar y se dieron el gusto de tener su primera borrachera cuando se hubo retirado la profesora. (Si no estás acostumbrado a tomar, medio vaso de vino te emborracha. Eso es lo que tomaron los caballeros. Entre los cinco no alcanzaron a terminarse la botella de vino que les había regalado Saori. Y eso que la botella era de medio litro.)
En este estado etílico escribieron este anuario. Y como dice el refrán, "Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad"
Aclaración: El anuario fue escrito por Shiryu en computador. Él puede estar muy ebrio y no saber lo que escribe, pero igual lo escribirá correctamente. No puede evitarlo.
Anuario: (sin fotos, obvio)
Nombre: Hyoga Kido.
Este patito, perdón, santito, se caracteriza por ser muy independiente, ser aparentemente frío y calculador, y llevarse mal con el simpático Ikki.
Apodo: Rubio, teñido, pato, patito, ganso, gansito, ganso congelado, pato a la naranja, cubo de hielo, refrigerador, metrosexual.
Frase típica:1) Mi mamá decía... 2)¡No te vayas, mamá! 3) Mis alfombras sí combinan con mis cortinas.
Regalo útil: una foto de su novia que no se gaste de los besos que le da, y un diccionario con tallas para Ikki.
Sueño: Ser actor, ser rubio natural, poner una fábrica de helados de pato, ganarle a Ikki en las vencidas.
Nombre: Ikki Kido.
Este pollito, perdón, fénix, es el matón del curso y les quita la colación a todos, menos a su hermano.
Apodo: Bully, abusón, pollo, pollo al spiedo, rostizado, pajarraco, candycandy. (Era una ironía. Ikki no es parecido a la dulce Candy, excepto, quizás, en su afán de ayudar a su hermano.)
Frase típica: 1)Soy un solitario,2) cállate, Hyoga, 3)¿estás bien, hermano?
Regalo útil: una foto de su novia que no se gaste de los besos que le da, un pasaje a Asgard, y un diccionario con tallas para Hyoga. Y una peineta no estaría mal.
Sueño: Asustar a alguien, inyectarse bótox ©, vivir en Asgard en un palacio sin adelantos tecnológicos, un chaquetón de piel para aguantar el frío (su umbral de tolerancia al frío es muy bajo.)
Nombre: Seiya Kido.
Este personaje alegra la clase con sus preguntas ingenuas sobre la vida. Nunca olvidaremos cuando nombró a Grecia como un planeta nuevo.
Apodo: Pegaso, caballo, pony, payaso, pagaso, chistín, chico, pulga atómica (sigue siendo el más bajito del grupo)
Frase típica: 1)Mi hermana piensa que..., 2)no entiendo, profesora, 3)¡Yo no fui!
Regalo útil: una foto de su novia que no se gaste de los besos que le da, unas pastillas de relajación muscular, un libro de chistes, neuronas que hagan sinapsis más seguido. (Cuando Seiya leyó esto, preguntó ¿qué es sinapsis?)
Sueño: Casarse con Miho para al fin debutar (como marido, se entiende). Y que la gente entienda sus bromas. Ah, y que la profesora no lo culpe por todo.
Nombre: Shiryu Kido.
El señor aquí presente se caracteriza por su amplio vocabulario, su erudición e inteligencia, y por tener siempre la razón, menos con Shunrei, porque en ese caso ella tiene la razón.
Apodo: Lagartija, stripper, chino, shunreio, hippie, sabelotodo, nerd, Sócrates, sometido.
Frase típica: 1)¿Cuándo me he equivocado? 2)Mi novia me ayudó a estudiar anoche 3)Shunrei, tírame un besito
Regalo útil: una foto de su novia que no se gaste de los besos que le da, y un bálsamo desenredante.
Sueño: Ser científico o escritor o ingeniero (le da para todo eso), que su novia lo deje salir a jugar con sus amigos.
Nombre: Shun Kido.
Este jovencito es conocido por acusar a todo lo que se mueva para congraciarse con su seudo abuelita, perdón, su profesora. También es conocido por coquetear con todo lo que use faldas desde que descubrió que es matador. (Eso sucedió cuando oyó los gritos de las admiradoras en el Torneo. Desde entonces que le cuesta mucho decirle "no" a una mujer. Claro que todas se creían "la primera", por la cara de niño bueno que se gasta.)
Apodo: Brote de lechuga, arrastrado, regalón, nerd, infiel, casanova, guat'e foca.
Frase típica: 1)Mírelo, profesora...2)Muy bien, señora Jenks, yo la apoyo. 3)No es mi culpa ser tan lindo.
Regalo útil: Una novia nueva (June rompió con él después de que se destapó el escándalo de las tres Gracias), un hermano menos hablador, un estómago nuevo.
Sueño: Paz en el mundo, una novia comprensiva, que se acepte la poligamia y que la señora Jenks sea su abuela de verdad.
Epílogo:
Shun entró a estudiar Leyes yCiencias Políticas en una prestigiosa universidad y se convirtió en un estupendo diplomático. A muy corta edad logró el cargo de secretario de la Organización de Naciones del Mundo y viajó por el mundo promoviendo la paz. Se reconcilió con June, que se había convertido en una famosa tenista, y se casaron. Tuvieron dos hijos. Uno de ellos fue santo de Athena.
Seiya se convirtió en Gerente General de la Fundación, se casó con Miho muy joven y tuvieron tres niñitas. Se dedicó sobre todo a conseguir jóvenes que pudieran entrenarse en Grecia, y él mismo siguió una carrera de Kinesiología para ejercer mejor su labor. Miho fue una feliz ama de casa y devota madre y esposa. Después siguió una carrera de gastronomía y abrió varios restaurantes.
Shiryu pudo haber entrado a cualquier carrera pues era bueno en todo, pero le encantaba la filosofía, así que estudió eso en Francia. Al mismo tiempo siguió cursos de literatura, mientras Shunrei se preparaba en terapias alternativas. Escribieron un libro de autoayuda que fue todo un éxito, después comenzaron con un pequeño programa de televisión en una provincia de China. Este programa fue muy exitoso, lo transmitieron a todo el país, y ambos se convirtieron en personalidades de la TV. Después vinieron más libros, la consagración internacional, el imperio... Shiryu y Shunrei conquistaron el mundo. Ah, se casaron mientras estudiaban y tuvieron diez hijos. Dos de ellos se entrenaban en el Santuario.
Hyoga siguió la carrera de Arte Dramático y llegó a ser considerado el sucesor del gran Terry Granchester (¡Terry! Ese nombre produce escalofríos. ¡Terry! Era el actor más legendario de esos años, ganador de siete premios al talento interpretativo y autor de varias obras de teatro y guiones de cine.), tanto por su personalidad reservada como por su talento interpretativo, porque a Hyoga no le costaba llorar; le bastaba con recordar a su mamá, y ahí tenemos el mar de lágrimas. Actuó tanto en cine como en teatro. Fler se convirtió en modelo de alta costura y tuvo una importante carrera sin caer bajo la sombra de su glamoroso novio. Se casaron después de que Hyoga se ganó tres premios de la Academia, y adoptaron un niño de cada continente.
Ikki no quiso estudiar en la universidad, sino que buscó trabajo en un taller de reparación de autos porque quería ser mecánico-sexy. Así mantenía su independencia. (Ikki despreciaba los inventos del siglo XVI en adelante, pero sostenía que los motores no eran invento, sino obra de arte.) Hilda se enfureció, porque dijo que una sacerdotisa de Odín no podía casarse con un simple mecánico. Así que lo tuvo de amante. Todos los años él le proponía casorio y ella se negaba. Aceptó recién cuando nació el decimocuarto de sus hijos.
Saori siguió siendo secuestrada cada dos años, pero su marido Julián era lo bastante hábil como para salvarla. Tuvo dos hijos que, para intranquilidad de sus padres, eran simples mortales. (De hecho, los niños salieron demasiado normales. Tanto, que Saori desesperó y los llevó al sicólogo, pensando que unos padres demasiado divinos habían dañado las autoestimas de sus hijos. Pero nada; lo que pasa es que después de haber estado rodeada de gente que lanza poder, salta, muere y se recupera, lee la mente y es perseverante a más no poder, un niño normal le parecía inquietante, por decir lo menos.)
Y esto es todo cuanto puedo decir de ellos.
Fin.
Notas al pie:
