Primero que nada, quiero agradecer por los 3 reviews que me llegaron, son hermosos, y me alegran mucho porque son de personas que conozco y que tengo una amistad!!. Y aquí está el segundo capítulo! Espero que les guste…
P.D: los personajes no me pertenecen son de mi gran autora Stephenie Meyer
Cap.2
Bella POV:
Los rayos de sol chocaban suavemente contra mi piel, provocando una sensación de calor agradable, pero existía otro calor más acogedor que estaba junto a mí, que me abrazaba tiernamente.
Me apegue más a ese delicioso calor, abrazándolo, y no soltarlo más.
Escuché una pequeña risa musical que venía cerca de ese calor acogedor, apreté con más fuerza a ese lugar acogedor y de nuevo escuche la risa musical. Fruncí levemente el ceño y decidí abrir mis ojos.
Me encontré con los ojos esmeraldas de mi ángel observándome con su sensual sonrisa torcida, y entonces vinieron todos los recuerdos de la noche pasada. Una gran sonrisa se formó en mi cara al recordar lo que había pasado, pero pronto desapareció al recordar una de las razones por la cual habíamos hecho eso.
-Buenos días preciosa-me saludó Edward colocándome un mechón de pelo detrás de mi oreja
-Buenos días-le sonreí.
Observe su rostro grabando cada detalle, pero me di cuenta de algo, de las grandes ojeras que tenía bajo sus ojos.
-Edward,¿dormiste mal?
-Nop
-Y, ¿porqué las ojeras?
-No dormí
-¡estuviste viéndome dormir!-le dije juguetonamente pegándole un suave golpe en su pecho-¿dije muchas tonteras?
-muchas hermosuras.
-¿hermosuras?-levanté una ceja.
Asintió
-Desearía poder dejar de hablar cuando duermo
-No!,
-Porqué?
-Me gusta mucho oírte hablar dices cosas que hace que mi corazón se aceleré.
Esa era la respuesta necesaria para que mi sangre se acumulara en mis mejillas.
-No me cansaré de repetirte lo hermosa que te vez cuando te sonrojas-dijo acariciando mi mejilla derecha con sus dedos.
Y de repente suena su celular.
-Hola?-contesta Edward-no, pero ahora lo hago, sí. Ok, adiós
-¿Quién era?
-Los de la agencia-suspiró-en tres horas más debo estar en el aeropuerto.
-Oh, verdad-dije mirando el reloj- son las 08:00 am.
-Me iré a bañar
-pero no haz dormido nada
-tonta Bella, creías que no pensé en ese detalle?, dormiré en el viaje-me sonrió con tristeza.
Faltaba poco, pero que debía hacer? Mostrarme contenta? No, ¿mostrarme triste?, no, ¿actuar normal?, quizás. Haré lo que sea lo correcto aunque no este segura.
Me fui a bañar al baño de visitas mientras Edward ocupaba el otro y se duchaba. Cuando terminé él ya estaba vestido bajando las maletas al auto.
Ya faltaba poco, unos minutos y Edward se iría de mí, pero volvería, me repetía a mi misma, volvería y estaríamos juntos. Sentí una humedad correr por mi mejilla.
-Ya Bella?-preguntó Edward abrazándome por mi espalda apoyando su barbilla en mi hombro
-s-ssi…esta todo listo-susurré.
-Oh, no Bella, no mi amor no-Edward me dio vuelta y me apego a el, nuestros pechos juntos y el mirándome fijamente, sus ojos reflejaban amor y tristeza.
Me dolía verlo así, pero que podía ser, no podía ocultar mi dolor.
-No llores mi Bella, no llores, no sabes lo doloroso que es ver a un ángel llorar?
-Si..-trague saliva-y también sé lo doloroso que es saber que tu ángel se irá de ti-sollocé.
-Y que te alejarán de él-Sus ojos se fueron cristalizando lentamente.
No, no podía verlo llorar, no, sería más difícil todavía.
-Mejor vayamos saliendo-cambié de tema-no querrás llegar tarde y que te reten, no?-sonreí
-Si, mejor.
-¿Quién conduce?-pregunté
-Yo, quiero conducir por última vez mi volvo.
Partimos a las 9 del departamento, nos quedaban solo dos hora para llegar y poder desayunar algo. Edward aceleró el volvo cuando entramos a la carretera.
Miraba por la ventana de copiloto el día. Un día nublado, sin ningún rayo de luz, un día gris. El verde del paisaje era uno oscuro, sin gracia. Si era como yo creía hoy llovería.
Llegamos rápidamente, Edward estacionó el volvo y se bajó velozmente para abrirme la puerta del copiloto.
-Edward, porqué lo haces? Creo que lo debería hacer yo, no?-bromeé
-Será la última vez que lo hago-respondió.
Al bajarme del auto una ráfaga de viento helado acarició mi rostro y revoloteo el pelo de Edward.
-Estúpido aire que arruino el intento que hice de peinarme-murmuró abriendo la maleta del auto.
Me reí agriamente, Edward no sabía que el viento le dejó el pelo tal cual como estaba antes, desordenado y sensual.
Entramos al aeropuerto, las puertas automáticas se abrieron recibiéndonos el cálido aire que había. Estaba lleno, como siempre, el fuerte parloteo de las personas se escuchaba en cualquier lugar. Habían personas despidiéndose, esperando, otras dándose abrazos, besos, gritos de alegría se escuchaban que iban y venía, de todo estaba pasando.
Tomamos el equipaje de Edward, yo llevaba una maleta a ruedas en el que llevaba su ropa, él otra maleta que también venía con ropa y su maleta de mano. Nos pusimos a esperar en la fila de registro, hasta que llegó nuestro turno
-Buenos días-saludó con una sonrisa la señorita que atendía-¿a que vuelo se dirige y que aerolínea ocupa?
-E-54, hacía Alemania-respondió Edward
-Muy bien, sus boletos por favor.-pidió. Edward sacó de su billetera el boleto y se lo entregó. La señorita me miró a mí con gesto interrogativo.
-su boleto?
-Eh..no, él va solo, yo no voy.-respondí bajando la vista.
-Ok, pasé por el registro de maletas y entréguelas, luego espere, aquí tiene su vuelo, en una hora y media más saldrá. Gracias por venir.
-Muchas gracias-respondimos los dos.
Fuimos al registro de maletas a entregarlas tal como nos habían indicado. Entregamos las maletas y Edward se quedó con su maleta de mano.
-Por mientras, vayamos al Starbucks, a que comas algo-propuse
-Vamos-dijo Edward pasando un brazo por mi cintura, apegándome más a él.
En el Starbucks no habían tantas personas, pero el parloteo disminuía dándonos un poco más de privacidad.
Nos sentamos en una mesa donde se veía a los aviones partir su vuelo y elevarse hacía los grises cielos.
-Yo voy a pedir a la caja-dije-¿Qué café pedirás Edward?
-El de nosotros dos-sonrío con ese mismo maldito toque de tristeza en su voz.
Me acerqué a la caja y me preguntaron por el pedido.
-Bienvenida a Starbucks-saludo la cajera-¿qué desea?
- 2 Caramel Macchiato por favor
-¡dos Caramel Macchiato, Kevin!
-¡Altiro!-respondió éste.
Me acordé de porqué el Caramel Macchiato es nuestro café.
---FLASH BACK----
Eran las 23: 03 y la noche estaba cubierta por la lluvia. Era Invierno en Los ángeles. Andaba en la av. Principal, de vuelta de haber ido a buscar los papeles para mi colegio. Corría a través de la densa lluvia para poder coger un taxi que iba cruzando la calle. Le hice señas pero el taxista no me respondió y paso frente a mí, mojándome casi entera, me fijé en la carpeta en la que venían los papeles para llevarme la sorpresa de que ese tipo la había mojado.
-¡Imbéci!l-le grite al taxi que ya iba metros mas adelante que yo-Genial, y ahora que haré-susurré haciendo que mi tibio aliento se evaporaba en el frío y mojado ambiente.
Me acomodé el gorro de mi anorak y metí mi carpeta mojada entremedio de mi ropa. Caminé toda la avenida lentamente, porqué si corría que iba a sacar, que cuando empezara a correr mis pies empezaran a salpicar agua para mojar más mis jeans y con lo torpe que soy, terminaría en el suelo. Cruce la calle sin fijarme si venía un auto, ya que a esa hora y con la tormentosa lluvia las calles estaban casi vacías.
Levanté mi vista al cielo oscuro, haciendo que la lluvia chocara contra mi rostro, observé el cielo mientras caminaba. La noche estaba iluminada con pequeñas estrellas que apenas se veían y corría un aire frío junto a la helada lluvia.
Bajé la vista en la siguiente calle para doblar y seguir caminando sola. Iba mirando el suelo, levantó la vista y veo un Starbucks frente en la calle que estaba. No dudé y la cruce corriendo. Me faltaban varios metros cuando tropiezo y caigo de trasero a una posa de agua.
-¡Argh!-gruñí.
Me paré y entré al Starbucks. Me recibió una suave ola de calor, aspiré el aroma a café que había y mis sentidos se despertaron. Recorrí la tienda a paso normal, no había mucha gente, solo unos cuantos que estaban leyendo o conversando.
Estaba llegando a la caja, cuando alguien con un anorak negro entra apresuradamente y se pone en la caja en la que iba yo.
-Disculpa, pero yo venía a esta caja, podrías ir a la otra-le dije a esa persona.
-Enserio?, oh, lo siento, pero es la única caja que está abierta si no te haz dado cuenta.-respondió esa otra persona que no se le notaba su rostro por su el gorro de su anorak
Miré las demás cajas que tenían un letrero de cerrado.
-Si tienes razón, es la única, pero no por eso vas y..-miro al tipo que estaba haciendo su orden en la caja-¡Oh! Tramposo yo voy en esa caja! No tú!-le grité pero ni se en mutuo
Me acerqué más a la caja, me puse al lado de él, no iba a permitir que me quitara mi puesto, la cajera lo estaba mirando con cara de babosa.
-D-Disculpe, que era lo que deseaba-preguntó la cajera
-Un Caramel Macchiato- respondimos los dos.
-Tú!-dijo dándose vuelta para mirarme-¡¿qué haces aquí?!
-Pidiendo MI orden, en el puesto que me pertenecía A MI-le respondí enojada
-¡Dos Caramel Macchiato!-gritó la cajera
-Así, te pertenecía a ti?-todavía no podía ver bien al chico por el gorro de su anorak-entonces porque te saliste de la fila!
-¡Porqué una persona, que no conozco, que ahora esta frente a mí y que anda con un anorak negro, me desconcentro haciendo que me saliera de la fila!
-¡Queda solo un Caramel Macchiato, y aquí está-dijo la cajera poniendo el café frente a nosotros dos.
Nos miramos fijamente(contando que nuestros gorros no nos dejaban ver bien), luego al café y luego a nosotros. Entrecerré mis ojos y tomé el café, pero no lo pude sacar ya que ese chico también tenía su mano puesta en el café.
-Es mío-le dije
-Pero yo lo pagaré-dijo el chico y saco de su billetera un billete que dejo en la mesa.
-Ah, sí, yo también-y saqué un billete que lo deje en la mesa junto al de él.
-Mejor suéltalo chica-me amenazó
-Y que me harás si no lo suelto?
-Algo de lo que te arrepentirás.
-Hazlo, si te atreves.
Tomó el café con sus dos manos y me lo sacó.
-¡Oye!-le grité
Tomé el café que estaba en sus manos, sintiendo una leve corriente eléctrica pasar en el choqué de nuestras manos y lo tiré con fuerza, pero no valió la pena, el chico no lo soltó.
-¡Suéltalo!-le grité
-¡Suéltalo, tú!
Empezamos a tironearnos el café que estaba en nuestras manos, tiraba con toda mi fuerza pero él tenía más. Sentía las miradas de las demás personas mirándonos sorprendidos, por nuestra actitud de niños. Yo no tendré fuerza para tironear pero sí para agarrarlo firmemente
Entre tanto tironeo, nuestros cuerpos se movían bruscamente, los gorros de nuestros anoraks se salen y nos deja los rostros libres y lo vi. Vi a la persona más hermosa del mundo, vi a un ángel de ojos esmeraldas que me miraron justo en el instante en el que se salieron nuestros gorros, pude ver el rostro con más detención, vi su pálida piel, igual a la mía, su hermoso pelo cobrizo que estaba oscurecido por la lluvia, sus rasgos, sus pómulos, sus mejillas que estaban teñidas con un pequeño rojo por causa de los movimientos, su cuello, su nariz, sus hermosos labios, él era un ángel, definitivamente un ángel. Un ángel con el cual me estaba peleando un café.
El chico se quedo mirándome fijamente, suelta su aflojé que me sostenía a mí y me caigo de espalda al suelo con el café incluido que venía hacia mi pecho.
-Ahh!!-grité cuando el café cayó derramándose en todo mi pecho
-L-Lo ssiento-tartamudeó el chico, acercándose a mí-yo…yo no sé que me paso, yo antes nunca había reaccionado así, lo siento mucho.
-Ay! Te perdono pero ayúdame que me quema!
-Sí…-el chico pensó un momento antes y se acercó más a mí, levantándome como un bebé.
En ese momento ni siquiera alegué por como me cargo, sólo quería que el ardor en mi pecho saliera. Me llevó al baño y me sentó en un banco que había ahí.
Sacó un poco de papel para secarse las manos, lo mojó en la llave del lavamanos, se sentó juntó a mí y empezó a limpiar, sentí como mi sangre se acumuló en todas mis mejillas por el sector en donde estaba tocando, de repente el chico se detiene y se tensa. Lo observé, su rostro estaba rojo como un tomate.
-lo..lo siento..de nuevo-bajó la vista el chico
-No…no importa. Sigo yo- le sonrío en el momento en el que él levanta la vista y se topan nuestros ojos, él me devuelve la sonrisa y hay fue el momento en el que me di cuenta que este chico me había tocado mi corazón.
Me levanto a buscar más papel para secarme, me saqué mi anorak que lo dejé al lado del lavamanos y se cayó mi carpeta. Me agacho recogerla pero una mano se interpone con la mía, la mano de ese chico. Ahora la corriente eléctrica fue mayor, haciendo que al choque nuestras manos se alejaran de ellas y de la carpeta.
-eeh..
-Yo la recojo-dice el chico
-Gracias-me sonrojó cuando me la entrega con su sonrisa torcida.
La dejo junto a mi anorak y empiezo a limpiarme, sentía sus ojos fijamente en mí, en cada movimiento que hacía, lo sentía en mis ojos, observando mi rostro. Lo miró y él cambia la dirección de su mirada, sus mejillas estaban con un rubor rojo que lo hacía ver más hermoso aún.
El silencio se fue haciendo cada vez más incómodo, no sabía quién lo rompería, el o yo, hasta que el dice:
-Y, ¿cuál es tu nombre?
-Bella, Bella Swann-lo miró a sus profundos ojos, que me perdieron por completo.-y..y el tuyo?
-Edward Cullen-me sonríe
-Mucho gusto de conocerte Edward.
-Igualmente…Bella-y sonríe de nuevo…
---FIN FLASH BACK---
-Listo señorita, aquí tiene sus cafés-
-Gracias-
Le pagué a la cajera, tomé la bandeja y me fui hacia donde Edward me esperaba.
Tenía su vista perdida en el gran ventanal que daba hacía los aviones y el verde paisaje.
-Aquí están nuestros cafés, Edward-él me miró y sonrió.
Me senté frente a él, tomé mi café entre mis manos, sintiendo el agradable calor que emanaba de la tasa caliente, me lo acerqué a los labios y respiré el aroma dulce del caramelo y vanilla. Tomé un pequeño trago y lo deje en la mesa. No me había dado cuenta que Edward tenía clavada su mirada en mí, sus ojos en los míos, quietos sin moverse.
Seguimos tomando nuestro café hasta que suena una voz por el alto parlante que anuncia que ya saldrá el vuelo de Edward.
Dejamos nuestros cafés y acompañó a Edward hasta la sala de embarque. El último lugar y el último momento que estaremos juntos. Ya llegó el momento, el último momento
-Bella..-me llama Edward
-Sí?-dije intentando controlar mis lágrimas.
-Abrázame-susurra cerrando sus ojos y apretándolos fuertemente.
No lo dudo , me acerco a él y pasó mis brazos por su cuerpo, Edward pasa sus brazos por mi cintura y me abraza fuerte. Él entierra su cuello en mi hombro y susurra:
-Bella..por favor, porfavor no olvides lo mucho que te amo, no olvides que tu eres mi vida, que si desapareces yo también lo hago. Que no hay lugar en este mundo si uno de nosotros desaparece por siempre. No olvides que tú tocaste mi corazón, que tú te lo robaste, y te lo quedaste y te lo quedarás. No olvides cuanto te amo, no olvides que tú eres la única razón que tengo de vivir, no olvides ningún hermoso momento junto vivido los dos. No olvides que tu eres todo lo que pedía, lo que mi alma vacía quería sentir, tú eres lo que tanto esperaba, lo que en sueños buscaba y que en ti descubrí…-Tragó saliva- No olvides que no tengo corazón ni ojos para nadie, sólo para ti.-Gimoteó- Si..si alguna vez te sientes triste, recuerda…recuerda que yo estaré pensando en ti, estaré pensando en lo hermosa que eres, en lo feliz que me convertiste cuando te conocí, estaré pensando en tus te amo, en tu voz, en los latidos de tu corazón, en tu sonrisa que hará que todo lo malo que me llegara a pasar desapareciera, con sólo….recordarte. No lo olvides..porfavor.-susurró haciendo que sintiera caer una lágrima de sus ojos. Me apretó más fuerte.
Mi alma estaba siendo rota, estaba perdiéndose. Lágrimas mías empezaron a caer, mi vista se estaba nublando, perdiendo todo lo demás, pero no perdiendo los últimos segundos junto a Edward.
Entierro mi rostro en su pecho, intentando ocultar mis lágrimas, intentando pararlas, pero no podía, no.
Edward se separa de mí, toma mi mentón con su dedo índice y me observa a los ojos, y veo, veo sus esmeraldas cristalizadas, veo dolor, tristeza y amor.
Entonces se acerca a mi rostro lentamente, permitiéndome sentir su calido aliento rozar mi rostro y junta suavemente nuestros labios. Sus labios se empiezan a mover lento, pausado, con ternura. Él enreda sus manos en mi cabello y yo paso mis brazos por su cuello, separamos nuestros labios embriagándonos con nuestras respiraciones, inclino mi cabeza a la derecha y él a la izquierda .Su lengua lame mis labios y entra a mi boca. Nuestras lenguas se juntaron y se empezaron a mover, no alegremente, si no con tristeza pero igual así con energía. Se memorizaron cada roce, cada toque, cada lugar.
Apegué más mi cuerpo al de él y nos seguimos besando, pero me di cuenta que este beso era diferente, era un beso de despedida, un beso con sabor agrio, aún así era un beso con ternura a pesar de lo que pasaría. Nuestras bocas se empezaron a mover con más fuerza, haciendo que nuestras mejillas se empezaran a rosar, y me di cuenta de que Edward ya no tenía más los ojos cristalizados, si no que tibias lágrimas corrían por el
-ejem, disculpe señor y señora pero el que se tenga que ir que sepa que su vuelo ya partirá en menos de 5 minutos.
Separamos nuestras bocas lentamente, apoyando nuestras frentes en la del otro, observándonos, perdiéndonos en este último momento en nosotros.
Mis lágrimas no me dejaban ver bien a Edward, me estaban nublando la vista. Edward separa nuestras frentes y me limpia las lágrimas con suaves besos en ellas, para después parar en mis labios y besarlos por última vez, sentí el sabor salado de una de mis lágrimas que se interpuso entre nosotros
-Te amo Bella, no lo olvides..por favor-susurró Edward cerrando sus ojos haciendo que corrieran lágrimas de él.
-Yo también te amo Edward, por siempre, nunca, jamás, pero nunca dejaré de amarte.
-¡TRES MINUTOS PARA EL VUELO E-54!
-yo igual mi ángel, mi angelito de mi corazón, de mi vida, te amo.-Edward tocó mi corazón con su palma.
-¡TODOS LOS PASAJEROS ABORDO!
Sonrío agriamente. Edward acaricia mi mejilla como siempre lo hacía.
-Adiós. Te amo.
Edward POV.
-Adiós. Te amo-fueron las últimas palabras que le dije a mi Bella.
Le di la espalda y empecé a caminar hacia la entrada para abordar el avión.
Cerré mis ojos fuertemente y una tibia lágrima cayó por mi mejilla. Mi corazón palpitaba rápidamente causa del dolor que estaba pasando. SI seguía controlando mis lágrimas sería peor. Les dejé el camino libre y partieron cayendo lentamente. Me daba lo mismo si alguien me veía llorar, si me veía destrozado, me daba lo mismo.
Y ahora me alejaré de mi vida; ya me alejé de mi vida, ya viví el último momento, el más doloroso y triste, pero al mismo tiempo hermoso porque estaba ella.
Mi corazón se apretaba cada vez que me acordaba del sabor de sus labios, la miel de su boca, de sus profundos ojos chocolate, de haber sentido por última vez su corazón.
Pasé por el detector de metales, luego a la sala de embarque y me subí al avión.
Dejé mi maleta en el suelo y me senté en mi asiento, justo al lado de la ventana, que daba hacia el aeropuerto.
Observé todo Los Ángeles por última vez, también observe la pista por la que partiríamos y a un rincón apartado, estaba ella, estaba mi ángel, con sus bellos ojos rojos e hinchados, su rostro manchado en lágrimas que no paraban de correr, su semblante era doloroso, triste. Cambié de vista ya que más lágrimas aparecieron en mis ojos porque eso fue como una daga clavada en mi corazón. Sentí como apretaban mi corazón cuando el avión empezó a partir. Miré de nuevo hacia donde ella, y Bella se paró del asiento en donde estaba y empezó a correr tras el avión, dos guardias de seguridad la empezaron a seguir, pero Bella se los alejaba, y seguía corriendo hasta que su tierna torpeza la traiciona y se cae. Como habría dado mi vida en ese instante con solo poder haber sido YO el que la hubiera parado o haber evitado esa caída sosteniéndola entre mis brazos. Los guardias la pararon y la sostuvieran mientras ella gritaba y lloraba fuertemente.
-¡EDWARD!¡EDWARD! TE AMO! NO TE VAYAS POR FAVOR, NO!-
En ese momento quise morir, quise estar junto a ella y consolarla y decirle que todo va salir bien, pero estábamos volando entre los cielos.
Mi vista se nublo y mi corazón se rompió en trisas.
********
Les gusto? Es algo triste, tal vez yo no sea muy buena expresando sentimientos o describiendo un beso, ya que esa experiencia no la he vivido, pero lo que vale es el intento, no?jejejeje
Una cosa que quiero aclarar es que todo esto pasa en el invierno.
Y no se olviden de hacerme feliz con un comentario!
