(xxxHolic y sus personajes son propiedad de CLAMP)
"Ella será amada" Capítulo 5: ¿Qué pasó?
-¡Pasen, pasen al festival de Navidad!
Finalmente, la época navideña había llegado a Japón y todos estaban muy emocionados. En los puestos había comida, concursos, incluso juegos temáticos no muy grandes. Pero sin duda alguna, la caseta de los bocadillos era la más exitosa de todas; de allí salían órdenes por montón, parecía que nunca acabarían teniendo una hambruna por falta de ingredientes.
-Watanuki, tus bocadillos son todo un éxito –afirmó Himawari- Te aseguro que eres una persona con mucho talento, por eso la gente va y viene.
-N-no es para tanto. Además no sólo soy yo, están tú y los otros chicos.
-Pero de igual manera, sigues siendo el chef estrella del festival.
-Es cierto –irrumpió Domeki comiendo onigiri- Esta es la séptima vez que vengo.
-¡Tú disfrutas haciendo mi vida imposible, ¿verdad?
-Simplemente me gusta que cocines para mí.
-¡Tú…! ¡Pedazo de…! ¡No siempre voy a cocinar para ti!
-Por eso aprovecho cada vez que hagas comida –respondió impertinentemente.
Siguieron discutiendo hasta que llegaron más clientes y distrajeron a Watanuki mientras lo halagaban por la buena comida que había preparado. Cuando el atardecer se iba, la gente le siguió el paso y se fue poco a poco. Después, las casetas comenzaron a desmontarse una por una y los juegos temáticos fueron devueltos a sus respectivas compañías promotoras.
-Bueno, es hora de irnos a casa, Watanuki.
-Sí. Solamente tengo que guardar algunas cosas que me traje de casa para atender la caseta.
-Claro, te esperaré allá –dijo marchándose tranquilamente.
Pronto habría acabado para llevar a su pareja a su casa y luego dirigirse a la suya, pero sin olvidarse de contemplar la luna nueva que abarcaba la noche oscura con su brillante esplendor. Eran vacaciones de invierno, por lo tanto, los chicos eran libres de hacer lo que se les pegara la regalada gana: salir con los amigos hasta tarde, ir a embriagarse de vez en cuando, hacer fiestas en secreto… en fin, el paraíso de las parrandas. Para celebrar el Año Nuevo, Himawari invitó al salón entero a su hogar. Desde hacía unos días, Watanuki no tenía la más mínima preocupación por la profesora Ichihara; así que se emocionó por la fiesta que se organizaría el 31 de diciembre, hasta caer la madrugada del primer día de enero.
Y en un santiamén, ya era hora de la fiesta de Himawari. En una mesa había cerveza, sake, botanas y demás. Todos iban de gala, y muchos planeaban arruinar sus trajes con la bebida y la locura que los rodearía tarde o temprano.
-Himawari, gracias por haberme invitado a tu fiesta de Año Nuevo –le dijo Watanuki ya algo desinhibido por el alcohol.
-¿Y cómo podría olvidarte? Si fuera por mí, nada más te hubiera invitado a ti…
-¡Oye, ya casi va el conteo regresivo! ¡Vamos! –exclamó tomando su mano y, técnicamente, la arrastró hacia un balcón para ver los fuegos artificiales que se soltarían pronto.
-¡Diez, nueve, ocho…! –gritaban todos al unísono emocionados, aunque algunos estuvieran borrachos.
-¿Sabes algo, Watanuki…? Dicen que si besas a la persona que amas en el último…
Y sin dejarla hablar más, se aproximó a ella y la besó apasionadamente.
-¡Cuatro, tres, dos, uno…! ¡Feliz Año Nuevo!
Terminando lo que Himawari iba a decir: algunas personas creen que si besas a tu pareja o a la persona que te gusta, serás feliz a su lado. O por lo menos, esa es la creencia en algunos lugares.
-¡Qué bueno! Ahora creo que ambos tendremos buena suerte en nuestra relación.
-Sí, supongo.
De eso, Watanuki no se acordó más; hasta que despertó a la mañana siguiente en una habitación que no le era familiar, estaba envuelto en sábanas que tampoco había visto antes. De pronto, la cabeza comenzó a dolerle como si tuviera espinas dentro de ella.
-Vaya, creo que me excedí anoche en el alcohol –murmuró masajeando sus sienes con sus dedos índice y medio.
Siguió explorando el paisaje que lo rodeaba con los ojos, esperando que hubiera un indicio que le dijera en qué lugar se encontraba. Vio que seguía con la ropa que llevaba la noche anterior en la fiesta que había tenido por el Año Nuevo. Lo único que tenía puesto era su ropa interior, lo demás se había ido. El resto de sus prendas estaban desparramadas en el suelo de aquel cuarto; las recogió y se vistió de nuevo, vio una puerta que lo condujo a un baño. Se dirigió al lavabo. Allí se mojó la cara para intentar "aliviar" el dolor de la resaca que tenía. No recordaba nada de la noche del día anterior desde que comenzó a beber en proporciones exageradas; ni siquiera sabía que había besado a Himawari al final de la cuenta regresiva del último día de diciembre.
-No lo puedo creer, no recuerdo nada de la noche que pasé en casa de Himawari. Ni siquiera sé en donde estoy… maldición…
-¿Eh? ¿A dónde se habrá ido? –dijo una persona que estaba al otro lado de la puerta murmurando.
-¿Qué…? E-eso es…
"¿Ahora qué debería hacer? Suena como una chica así que mejor me voy a-…"
-¡Aquí estás! Por favor, no te desaparezcas del lugar donde te dejo.
-E-eres tú… -afirmó con la cara toda roja de la sorpresa y la pena que se llevó de ver a esa persona. Le había brindado hospitalidad después de haberse embriagado hasta caer en el suelo rendido ante el poder del alcohol que se había servido- ¿Me podrías decir qué pasó anoche, Himawari…?
