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"Ella será amada" Capítulo 6: Un reencuentro y alguien más

-¿Qué pasó anoche, Himawari?

-Pues… -dijo la chica llevando su índice hacia su mentón para recordar lo que había pasado- Llegaste a mi casa, y como a los 10 minutos empezaste a beber. Poco después te excediste en la cantidad y de repente, te desmayaste. De hecho, fuiste el único que se desmayó aquí.

-P-p-pero… ¿cómo es que acabé en tu cama?

-Domeki te trajo cargando. Supongo que era el único chico que estaba medio sobrio, o por lo menos lo suficiente para haberte traído de la sala hasta acá.

Se sorprendió al oír todo lo que pasó en la noche anterior, en especial lo que vendría después de eso.

-Y al final, dormimos juntos.

-¡¿Qué? –Gritó con horror de no saber ese minúsculo detalle- ¿D-dormimos juntos?

-Sí. Me abrazaste toda la noche desde que me acosté a tu lado.

El tan sólo escuchar lo que hizo lo sacó de sus cabales y se puso todo rojo de los nervios y la pena de saberlo. No se acordaba de lo que su novia le había dicho. Y al no recordar que había dormido junto a ella, en la misma cama, con la palabra "abrazar" se le ocurrieron mil y una cosas de las que pudo haber hecho inconscientemente, en especial si estaba ebrio; a ella no se le notaba nada parecido en sus expresiones, estaba tranquila y ya.

-H-Himawari, esto… ¿cómo decirte…? –dijo algo inquieto e indeciso- Con sutileza, ¿podría preguntarte una cosa?

-Claro, dime.

-¿Anoche pasó algo más entre tú y yo? Digo, algo más que un simple abrazo.

-¿Insinúas que si tú y yo…? Tú sabes…

-Te lo quise preguntar sutilmente, si algo pasó… -afirmó algo nervioso.

-Tranquilo, tranquilo; entre nosotros no sucedió nada. Tan sólo unas caricias inocentes.

Tomó sus manos para darle confianza a sus palabras. En ese instante, Watanuki se sonrojó más de lo que ya estaba; sin embargo, ésta vez no era por pena o vergüenza, era más bien por felicidad. La abrazó fuertemente, llevando a su pecho la cabeza de la chica. El palpitar de su corazón hizo suspirar a la chica enamorada.

Su respiración estaba en sincronía; claro… era mejor que estar dudando si algo malo había pasado la noche anterior, ¿o no?

-Himawari, me tengo que ir a casa.

-Sí, tus zapatos están en la entrada. Te veré luego. Adiós.

-Adiós.

Y así partió el muchacho rumbo a su hogar, aún con la ropa algo desordenada. Llegó y vio el desorden que había dejado un día atrás. Suspiró y comenzó a limpiar. Se puso a ordenar todo lo que estaba fuera de su lugar; pero, una persona deseaba con ansias verlo al final de las vacaciones.

-Kimihiro… me pregunto que hace ahora…

La profesora Yuuko quería verlo una vez más, sólo para grabar en su corazón el rostro tan dulce del chico. Lo quería hacer, aunque negara sus pensamientos a sí misma.

Incluso si se le hacía difícil el dolor que había experimentado en el pasado gracias a su ex marido; Watanuki era una especie de salida del sufrimiento, para olvidar lo que su vida había dejado que pasara. Todo por haber escapado joven de casa para quedarse con ese hombre que, al poco tiempo, empezaría a engañarla.

Cometer un error a tan temprana edad, desató el dolor en su corazón y alma, que pronto, harían que se volviera una persona cerrada, distante, fría, callada… parecía que no tenía emociones. Le era indiferente lo que la gente hiciera o le dijera. Por un tiempo se alejó de las cosas que le gustaban, incluso se fue apartando de sí misma; pero cuando llegó a ese instituto, entró en aquel salón y vio el rostro de ese chico, algo golpeó su pecho con fuerza. Fue tan fuerte, que sintió que el aire se le iba y que no podía recuperarlo. No había palabra para describir lo que le pasó en tan sólo un instante. Desde ese momento, la felicidad regresó a ella, entró a su vida para volver a llenar el vacío que se hallaba en su interior. Sin embargo, él, tenía una relación con una de las chicas más codiciadas de la escuela; ella era alguien a quien había amado en secreto mucho tiempo, hasta que se atrevió a declararle su amor y descubrir que esa persona sentía lo mismo. Para acabar, junto la basura acumulada y la puso en una bolsa y la sacó de su apartamento hacia un bote de basura cercano. Pero, en su camino…

-¿Joven Kimihiro?

-¿Eh? –preguntó algo confundido. Volteó la cabeza para ver quién era la persona que lo llamaba- ¿Profesora Yuuko? ¿Qué hace aquí?

-El café al que vengo a desayunar está a una calle de aquí. ¿Y dónde están mis modales? ¿Necesitas ayuda?

-No, no. Ya acabé. Muchas gracias –dijo algo apenado- Oh, profesora, feliz año nuevo.

-Gracias, igualmente –respondió sonrojada- Bueno, ya me tengo que ir… nos vemos en unos días, Kimihiro.

-Sí. Adiós.

Se encaminaron de nuevo en lo que estaban y no borraban de su mente la imagen del otro, que tanta felicidad les había provocado verse, que una sonrisa adornaba su rostro ingenuamente. No podían esperar a su reencuentro definitivo aunque las cosas no se hayan aclarado aún para ambos. Watanuki seguía con Himawari, y Yuuko apenas había salido del divorcio; además, ninguno de los dos sabía que alguien más estaba involucrado en esta extraña relación: Domeki Shizuka. Uno de los miembros del grupo de arquería, callado y reservado, que parecía no tener a una "persona especial", por así decirlo. Prefería no estar metido en muchas actividades, se apartaba de las demás personas como si pocas cosas le fueran importantes, cuando realmente no era así.

Por lo menos no desde… esa llegada…