Capítulo III
Al principio Akane no se dio cuenta de lo que estaba pasando. Tan solo se le puso todo oscuro, paso previo a desmayarse. Luego, justo antes de que el ogro se llevara a Ranma para siempre, alcanzó a articular un ruego.
-Por favor, no te lo lleves.
-Me has engañado, muchacha. ¡Y eso que yo venía a disculparme! ¡Qué tonto que soy!
-¿A disculparte?
-Pues sí; en realidad nunca tuve la intención de haceros daño. Solamente tenía hambre y me inventé una historia para conseguir un buen postre. ¿Sabes? Hace más de cien años que solo me alimento de lagartijas y otros bichos. Aunque al final, salió todo mal, no tenía derecho a descargar mi frustración sobre ti.
Akane intentó ocultar su desconcierto y se acercó al monstruo. Razonaba con cierta madurez después de todo.
-Das a entender con tus palabras que no eres tan malo pero al mismo tiempo te lo llevas. Hazme el favor de aclararte.
-Me habéis engañando. Sé perfectamente que en el mundo de los humanos mentir es normal. Pero en el mío no. Tenemos un estricto código moral. A este me lo quedo yo hasta que se repare el daño.
¿Hasta que se repare el daño? -pensó Akane. La verdad es que no veía a Nabiki aceptando su error ni mucho menos pidiendo disculpas. Tampoco se imaginaba a Shampoo y compañía ayudándole ahora que Ranma se había confesado. Para bien o para mal, se había quedado sola.
Mejor así -volvió a decirse Akane para sus adentros-. Mañana salvaré a Ranma como yo realmente sé; con los puños.
Al día siguiente, sin embargo, la gruta ya no estaba en su sitio. Akane buscó y rebuscó por los alrededores, imaginando que había perdido el rumbo o que algún derrumbe había tapado la entrada. Sin embargo, pronto tuvo que rendirse a la evidencia de que algo mágico había ocurrido. Las huellas de ella y de sus amigos todavía mostraban el sitio por el que habían ingresado días atrás. Solo que en este caso, se detenían abruptamente sobre un precipicio profundo y no, frente a una cueva.
-Yusuf-Den-Parim, déjame entrar, por favor.
La tierra entera tembló suavemente dejando salir una pequeña exhalación de vapor por una pequeña grieta. Y aquel silbido, similar al que produce un hervidor, pronto se articuló de una forma menos aguda y más reconocible: "No".
-Por favor -imploró Akane-. Te lo ruego.
-No -volvió a silbar el vapor que se despedía por la grieta.
-Por favor -repitió por tercera vez la chica.
Solo entonces, la voz de Yusuf-Den-Parim se oyó desde otro sitio, justo por detrás de Akane.
-Magnifico, muchacha. Eres la primera humana en cien años que rompe el hechizo. Solo hacía falta pedirlo de forma educada tres veces. Fácil, ¿verdad? Y sin embargo, ¡cuánto os cuesta a los humanos comportaros con humildad! Más de mil idiotas me visitan a la semana desde siempre y nada; solo les escucho: "Ábrete, Sésamo" o todo tipo de insultos hacia mi persona. Y los que lo intentan con educación a la primera, ya en la segunda o tercera ocasión muestran su verdadera naturaleza, dando golpes al aire o ladrando su decepción.
-Los humanos pueden cambiar si les das una oportunidad. Incluso Ranma ha cambiado.
-No, muchacha. A veces lo parece porque se desvanecen temporalmente las circunstancias que les empujan a ser malos. Pero ten por seguro, que todos, actúan de la misma manera cuando se ven otra vez entre la espada y la pared.
A Akane le parecieron aquellas palabras de desconfianza un tanto rimbombantes. Como si se tratara de una simple coraza que le servía de excusa para ser injusto. Aún así, intentó seguirle el juego.
-Por favor, por favor, por favor, devuélveme a mi prometido.
-No es tan fácil, muchacha. No se ha reparado el daño.
-En tal caso, Yusuf-Den-Parim. Yo también tengo una afrenta que reparar. Esta vez voy a salvar a Ranma usando mis verdaderas cualidades. Lo que vengo practicando desde que nací: las artes marciales.
-¿Has visto, humana? Incluso tú, utilizas la fuerza a la primera contrariedad.
-No me has entendido, Yusuf-Den-Parim. Las artes marciales son para defensa. No pienso hacerte daño. Solo tengo una cosa en mi cabeza: ¡Coger a mi novio con todas mis fuerzas!
Akane se precipitó, entonces, sobre el ogro utilizando todas y cada una de las técnicas que había aprendido en el Dojo Tendo. Cada tanto le daba la impresión de que podría vencerle fácilmente si dirigía sus ataques a un punto vital de su contrincante en lugar de solamente intentar recuperar la botellita. Pero no lo haría. Había prometido vencerle sin causarle daño.
Al rato, Yusuf-Den-Parim se sintió acorralado o simplemente perdió la paciencia y pronunció un nuevo encantamiento.
-Vuelve cuando hayas entrenado más. Dibu-dibu-du.
A Akane le rodeó, entonces, una especie de nube mágica que le teletransportó hasta el Dojo.
Al día siguiente y durante los próximos treinta días se repitió la escena de forma idéntica. Ausencia de entrada; ruego por triplicado de Akane; moralizaciones sobre la maldad de los humanos por parte de Yusuf-Den-Parim y finalmente el duelo singular.
Al atardecer del día treinta y uno, el pie de Akane por fin consiguió rozar la botellita y esta cayó al suelo haciéndose añicos. Akane se echó sobre su prometido envuelta en una ardiente pasión. Por fin podría darle el beso que el ogro había interrumpido ya hacía un mes.
-Gracias, marimacho. Ya pensaba que me quedaría a vivir allí por siempre.
A Akane le sorprendió un poco escuchar aquella muletilla de nuevo en boca de Ranma pero no le molestó. Tan solo quería llevárselo bien lejos antes de que al ogro se le ocurriera tomar venganza.
-Vamos, Ranma.
-¿Cómo conoces mi nombre, marimacho?
La risa de Yusuf-Den-Parim resonó por toda la cueva. ¿Qué piensas ahora de los humanos Akane? ¡Qué fácil que lo olvidan todo!
-¿Qué le has hecho?
-Es muy sencillo. La botellita que has destrozado era mágica. Pasar un día allí equivale a un mes entero en el mundo de los humanos pero hacia atrás. La primera vez que le liberasteis, su cuerpo y mente retrocedió cinco meses pues había pasado cinco días de encierro. En ese entonces nadie lo notó porque el Ranma que encerré y el de cinco meses atrás eran prácticamente idénticos. Pero ahora, ya no recuerda haberse confesado, sencillamente porque para él, no ha ocurrido. Te digo más. Han pasado treinta días. Es decir, dos años y medio. Él no te conoce, nunca ha ingresado en el Dojo Tendo ni luchado por ti… Lo que queda de él, es el Ranma de hace casi tres años. Más inmaduro y torpe que nunca.
Akane sonrió como nunca.
-¿De qué te ríes, tonta humana? ¿No lo entiendes? Le has perdido. Ahora tendrás que volver a empezar.
-Me río de esto, Yusuf-Den-Parim -dijo Akane mientras se acercaba a un charco de agua y salpicaba a Ranma-. Hace dos años y medio todavía no había ido a Jusenkyo.
-Bueno, supongo que es un efecto colateral no deseado: le he curado de su maldición. Aún así, tú pierdes. No puedes estar contenta.
-Mi felicidad da igual. Solo me importa la suya.
Akane no tuvo tiempo de arrepentirse de sus últimas palabras, más allá de que las sentía con todo su corazón, porque le invadió en seguida un escalofrío horrible, un presentimiento de que las cosas ya nunca serían como antes. Se giró hacia la posición de Ranma para explicarle las cosas pero ya no pudo hacerlo. El muchacho simplemente se había marchado.
Fin del Capítulo III
Historia bonus (por amor)
Las ideas de Gohan
Gohan ya tiene el argumento de sus dos próximos fics. El de Dragon Ball y el de Ranma. En ambos casos, me cede el asiento para que sea yo el que escriba lo que el me dicta. ¡Qué amable! El de Dragon Ball va sobre un Cell Jr que se salva y crece hasta convertirse en el nuevo Cell y obviamente se hace bueno y ayuda a Goku a pelear contra Buu.
Es curioso pero esto me trae muchos recuerdos. El primero creo que ya lo he contado en alguna ocasión pero igual lo repetiré. Tengo un trauma aún peor que con la historia de Rumiko. Hace ya mucho leí un manga: Dragon Quest, inspirado en un juego. La obra es anterior a Dragon Ball y conserva un montón de similitudes con las historias de Akira Toriyama. El personaje principal es igual a Goku, los malos a los que vence se van haciendo buenos, etc. Y sobre el final, tienen que pelear contra unos soldados caracterizados como piezas de ajedrez. Luego de ganarle al jefe (la reina), los héroes tienen que enfrentarse a un peón que se salvó y coronó, convirtiéndose en el nuevo jefe.
Y luego de un sinfín de aventuras y peleas contra el jefe del jefe del jefe del que parece el último malo, logran vencer y salvar al mundo. Eso es en la penúltima página. En la última un personaje menor explota y mata al protagonista. ¿POR QUÉ? ¿CÓMO? ¿PARA QUÉ? Si quería terminarlo mal, que lo terminara mal. Si quería terminarlo abierto, pues que lo hiciera. ¿Pero esto? SOBRA UNA PÁGINA PORQUE SÍ. POR PURA MALDAD.
Por otro lado, también está la historia de Fantaghiro. Que es un cuento popular italiano del que se hicieron varias películas. La primera es súper romántica y también aparecen soldados malos disfrazados de piezas de ajedrez. Cuando conocí a Minefine7 estaba tan obsesionado con esa película que le puse de nombre a su mochila: Fanta. No preguntéis por qué. No aparece ninguna mochila en la peli. Bueno, aparece una piedra que habla y que funciona como un boomerang. Hasta el día de hoy la mochila de minefine7 nunca me habló que yo recuerde pero sí puedo afirmar que su dueña la utiliza como un boomerang (suele estar llena de libros así que si os veis en la situación como yo, huid…es más letal que mazo de Akane).
Fin de la historia bonus (por amor).
Comentarios
Estimada minefine7. Le dijo "marimacho" en tono amable. Es que ustedes, las mujeres, no sois capaces de descifrar nuestros tonos.
Estimada Ai. Yusuf no es ni bueno ni malo…es rimbombante. Está inspirado como Hernández, en otro personaje de mi novela. Si lo conocieras, ahí sí que te daría ganas de matarlo.
Sobre la intuición…creo que ya hemos hablado demasiado del tema intuitivo y yo no soy de repetirme…repetirme…repetirme.
