(xxxHolic y sus personajes son propiedad de CLAMP)
"Ella será amada" Capítulo 8: Algo inesperado
Pasaron días, días y días en los que a Watanuki la depresión le pegó duro, y no quiso hacer nada. Realmente estaba devastado, destrozado en millones de pedazos; tanto, que en el instituto no le hablaba a nadie, no participaba en clases, simple y sencillamente, no hacía nada. Se apartó mucho de la gente que lo rodeaba y se quedó solo en cuestión de nada. No quería ni ver a la profesora Yuuko al rostro. Tan sólo verla le hacía tanto mal que creía no poder volver a mirarla.
Se moría por ella. Se moría por esas palabras difíciles de olvidar. No comía. No dormía. No hacía nada. Y era lo que menos deseaba.
-Watanuki, ¿qué es lo que te sucede?
-No es nada, Himawari. Déjalo así –espeta, no de muy buena gana.
"Si fuera inteligente, no estaría haciéndome esto… mucho menos a ella…"
-Quisiera estar solo un momento, Himawari.
-Sí…
Himawari se fue desconsolada de su lado sin siquiera volver a preguntar qué era lo que lo molestaba. Sólo dio media vuelta y se marchó con Domeki.
-¿Por qué, Domeki? ¿Por qué está así?
Ella comenzó a sollozar en el pecho de su amigo, acurrucándose en él, intentando sentir la calidez que Watanuki había dejado de darle después de deprimirse; sólo quería que todo cesara de una vez por todas y regresar a como las cosas estaban antes. Domeki sentía el impacto de la frialdad de su amigo también. No tenía a nadie a quien hablar de temas en específico… incluso extrañaba las infantiles reacciones que tenía cuando se enojaba con él.
-Domeki, ¿qué va a pasar con nosotros tres?
-No lo sé, Kunogi –le dice acariciando su largo y fino cabello- Quizá esté así por un tiempo, así que seamos pacientes con él. Tendrá que mejorar su humor alguna vez.
-Pero, aún así, ¿por qué? Nunca se comportó de ese modo. Domeki, ¿qué voy a hacer?
Volvió a llorar y esconder sus ojos llorosos entre sus caireles que caían suavemente por el pecho de Domeki. Silenció unos segundos, sin saber qué responderle en el instante de su pregunta; ella estaba así, junto a él, buscando el consuelo entre sus brazos, ya que los que la acogían en días de tormenta, granizo y ventiscas… se habían apartado de su lado… y quizá no volverían a estar con ella… ¿por qué?
-Kunogi.
-Domeki…
-No llores –le dijo quitando sus lágrimas de sus ojos con su de do índice- No vale la pena que llores ni que sufras en este momento. Hazlo cuando sea realmente necesario.
-Do-Domeki…
Se quedó prendada ante la mirada seria, pero pacífica de su amigo, creyendo que en él hallaría un refugio para su nueva tristeza. ¿Qué era todo eso? ¿Una ilusión? ¿Un sentimiento oculto? Era totalmente nuevo, un descubrimiento que era… ¿único…?
Más días pasaron en los que Watanuki no deseaba hacer nada. La profesora Yuuko se preocupó por él también, ya que sus calificaciones eran muy bajas, e intentó hablar con él muchas veces… pero sus intentos fueron en vano; simplemente no quería ni hablar.
"Ya basta. Mi cobardía ha llegado muy lejos. Hablaré con él. Sea como sea"
-Joven Kimihiro.
"Es ella… tengo que zafarme de esto ahora…"
-L-lo siento, profesora, debo irme…
-No –espetó con firmeza- Usted y yo vamos a hablar. ¿Por qué baja su rendimiento escolar? Tenía las calificaciones impecables, ¿qué fue lo que le pasó?
Él calló, retando a las palabras de la profesora, sin saber siquiera qué responderle a tal pregunta. No sabe si negarse a contestar y huir, o enfrentar la realidad y decirle la verdad a la maestra. Debía decidir en un segundo y hacer cualquiera de las dos cosas.
-Maestra, yo no…
-No venga con ese cuento de que nada pasa.
Lo había descubierto. Ahora su evasiva no era una opción. Sólo quedaba afrontar la verdad de lo que le sucedía.
-Discúlpeme, profesora, pero creo que aún ni yo mismo entiendo qué es lo que me sucede –empieza a explicar con tranquilidad- Le prometo que haré créditos extra para subir mis notas y le juro también que me repondré en cuanto sepa si hay algo mal.
Ella suspiró profundamente, finalmente estaba en paz.
-Al menos. Kimihiro, mire a su alrededor, hay muchas personas que se preocupan por usted; estos días sólo ha podido ver su propio dolor, y no ha observado que ha causado penas a sus seres amados.
Él se quedó callado después de escuchar esas sabias palabras provenientes de esos labios que parecían de seda negra. Se dio cuenta de que había dejado mucho dolor por un capricho lleno de egoísmo. En un segundo, ella se acercó a él y, muy apenada, lo besó en una mejilla.
Ambos hicieron un largo silencio, mirándose fijamente a los ojos de manera recíproca, ninguno tenía ni la menor idea de lo que acababa de pasar entre los dos. Fue tan repentino como la caída de un relámpago a la tierra y tan delicado como el roce de los pétalos de una rosa sobre la piel. Finalmente, la profesora lo entendió, y aún aturdida, pronunció unas palabras.
-So-sólo recuerde… lo que le he dicho…
Y sin decir nada más, recogió sus cosas y se marchó, dejando al chico sonrojado allí… parado sin poder abrir la boca y al menos balbucear unas sílabas. Tocó la mejilla besada por esa mujer con suavidad, rozándola con sus dedos, sin perder la desorientación que todavía tenía. Sentía cómo la boca de su profesora seguía tocando su mejilla… besándola con delicadeza…
"Ella… me…"
La depresión que había tenido por semanas, se había esfumado de repente, como si nada hubiera pasado en realidad; recuperó su sonrisa y ánimo de siempre y se fue del colegio. No dejaba de pensar en esa mujer, que también estaba feliz, aunque lo disimulaba para no levantar sospechas de nada; Domeki por su lado, planeaba hacer algo inesperado… una locura probablemente sería más que una simple locura por nada. Mientras que Himawari se preguntaba si había sentido algo cuando el mejor amigo de su novio la había consolado dulcemente…
CONTINUARÁ…
