Los personajes no me pertenecen, son de Stephenie Meyer, la historia fue creada por mi cabeza.
Hola un miércoles más, aquí os traigo otro capítulo, muchas me habéis pedido si podía actualizar más de una vez a la semana, de momento quiero deciros que me es imposible, me encantaría pero las cosas se me han complicado y tengo poco tiempo pero en cuanto tenga más adelantada la historia no dudaré en poner otro día, así que tened un poco de paciencia y eso si, os aseguro que como mínimo una vez a la semana habrá actualización.
Después de este aclaración, os dejo con el capítulo, que lo disfrutéis.
BPOV
Debía ser una broma, seguramente estaría jugando conmigo, quería ver como reaccionaría, esto no podía ser serio, mi corazón estaba latiendo de forma desenfrenada a causa de mis nervios, no conocía tanto a Edward como yo creía, a lo mejor le gustaba gastar bromas pesadas a la gente para reírse de ella, era la única una explicación que daba sentido a sus palabras.
- Si es una broma no tiene gracia – me levanté para marcharme, no le dejaría que jugara conmigo y me humillara.
- Espera Bella, te dije que me dejaras explicarte – dijo levantándose y dejando el dinero para pagar la cena encima de la mesa.
Yo no me detuve y salí del restaurante, no me iba a quedar para que se siguiera riendo de mí, sentí la rabia por todo mi cuerpo como había sido tan ingenua y confiada, de pronto sentí como me sujetaban del brazo, me detuve pero no me volteé.
- Bella, espera, déjame explicarte, no es ninguna broma, por favor – su tono era de suplica, así que suspiré y me di la vuelta.
- Pues si no es una broma, no entiendo a que viene esa proposición – veía en su cara que no estaba bromeando, estaba serio, eso hizo preguntarme que le habría llevado a proponerme tal cosa.
- Este no es el mejor sitio para hablar, ¿te importaría que fuéramos a mi apartamento y allí te explico todo?, te juro que no hay segundas intenciones – dijo levantando las manos en son de paz, sonreí y asentí.
Ambos nos dirigimos a su coche en un silencio un tanto incómodo, no entendía porque Edward me proponía que me casara con él, cuando apenas nos conocíamos y estaba segura que podía proponérselo a un motón de mujeres, las cuales estarían encantadas con la idea, tan sumergida iba en mis pensamientos que no me había dado cuenta que ya habíamos llegado, solo fui consciente de ese hecho cuando Edward sostenía la puerta para que bajara, nos adentramos al edificio todavía en silencio y así llegamos hasta su piso, abrió la puerta y me indicó que pasara, debía de reconocer que tenía un gusto exquisito para la decoración, me condujo hasta el salón.
- ¿Te apetece algo para tomar? – preguntó para romper el hielo.
- Agua si no es mucha molestia – él asintió y salió, yo me quedé observando el salón, era bastante amplio y contaba con chimenea, pude ver que en la repisa había varías fotografías, una de ellas pude distinguirle con sus padres, en otra estaba con un señor mayor, y en otra con dos chicos más o menos de su edad.
- Aquí tienes, si te apetece algo más no dudes en pedírmelo – yo salté ya que no le había sentido entrar, me sonrojé al ver que me había pillado cotilleando – bueno creo que te debo una explicación – yo asentí.
Edward empezó a explicarme toda la historia, de como su abuelo lo había prácticamente obligado a casarse porque no le gustaba el estilo de vida que llevaba, que si no hacía lo que había estipulado perdería todo por lo que había trabajado y se lo llevaría su primo James, yo estuve atenta a toda la historia, era increíble todo lo que me estaba contando me parecía inverosímil, cuando terminó el silencio nos sumió a los dos.
- Me parece surrealista todo lo que me has contado, pero tengo una duda ¿por qué yo?, quiero decir, conoces a muchas mujeres que están deseando casarse contigo – pregunté sacando mis dudas a la luz.
- No quiero hacer de ese año un infierno, además todas las que conozco solo les interesa la fama y el dinero – explicó.
- ¿Y que te hace pensar que conmigo no vivarás un infierno?, apenas nos conocemos, podría ser horrible para los dos – no me podía creer que estuviera considerando su oferta en mi mente.
- Ya se que no nos conocemos, pero lo poco que te llevo tratando se que conectamos, creo que la convivencia sería fácil, no te estoy pidiendo que decidas ahora mismo, solo te pido que lo pienses, todavía hay tiempo.
- No lo veo tan fácil, tendríamos que comportarnos como una pareja – esto lo dije sonrojándome, al imaginarme algo más intimo.
- Eso puede ser interesante – sonrió y su vista bajó a mis labios, eso hizo sentirme nerviosa, no lo iba a negar, Edward me atraía, todo esto me superaba así me levanté dispuesta para irme, tenía que pensarlo con calma y lejos de él.
- Bella, perdona si te he molestado... no era mi intención...- balbuceó nervioso.
- Edward todo esto ha sido demasiado, te prometo que me lo pensaré, pero necesito tiempo, te avisaré lo más pronto posible mi decisión, solo no me presiones – esto último lo rogué, lo último que necesitaba era a Edward todos los días preguntándome si había decido algo.
- Esta bien, se que te pido demasiado, pero tu también ganas, no solo te he ofrecido la revista porque esté desesperado, si no que creo que puedes llegar lejos y puedes hacer que la revista llegué a ser una de las más importante del país, créeme reconozco el talento cuando lo veo – sus palabras hicieron que volvieran a sonrojarme y porque no decirlo, me subió la autoestima, me sentía apoyada.
Decidí coger un taxi para regresar, Edward protestó un poco pero era una tontería que me llevara cuando ya estaba en casa, al final accedió no sin antes advertirme que no siempre me saldría con la mía, la verdad es que me gustaba irritar un poco a Edward.
Esa noche no dormí muy bien que digamos, no hacía otra cosa que darle vueltas al asunto, tendría que estar casada un año con un hombre al que apenas conocía, pero por el que si sentía atracción, pero me daba miedo embarcarme en algo que podía resultar peligroso, porque ¿y si me llegaba a enamorar de él?, Edward había explicado que firmaríamos un pacto, estipulando las cláusulas para que dejar todo atado, este era un matrimonio que tenía fecha de caducidad antes de empezar.
El resto de la semana la pasé absorta, apenas me concentraba en el trabajo, mi cabeza era un lío por una parte quería aceptar la proposición de Edward, para demostrar de lo que era capaz por mí misma, pero otras veces tenía miedo de salir dañada y sufrir, pero entonces una vocecita en mi interior gritaba que era una cobarde y que si de verdad quería cambiar era hora de dar el paso y arriesgarse, estaba tumbada en la cama pensado en lo mismo una vez más cuando mi móvil empezó a sonar.
- Hola Bella, ¿preparada para esta noche de chicas? – gritó Alice al otro lado del teléfono, gemí, había olvidado la salida con las chicas.
- Ali, no estoy de ánimos para salir, prefería... – pero no pude seguir porque un grito se coló por el teléfono.
- De eso ni hablar, ya estas metiendo tu culo en la ducha para prepararte, pasamos a por ti en 20 minutos y más vale que estés lista – después de la amenaza de Rose la línea quedó en silencio, y yo me quedé mirando el móvil, no tenía ganas de salir, pero pensándolo mejor pasar tiempo con mis amigas era lo que necesitaba para olvidarme de todo lo que había en mi cabeza.
Con nuevos ánimos me levanté de la cama, decidí ponerme unos jeans ajustados con una camisa verde de tirantas, con unos zapatos de tacón negro, iba a maquillarme y hacerme algo en el pelo, cuando mis dos amigas entraron a mi habitación.
- Así me gusta, que no te tenga que obligar – afirmó contenta Rose, yo solo negué con la cabeza.
- No se como puedo permitir que mis propias amigas me amenacen – ambas nos reímos y con su ayuda terminé de arreglarme.
Me despedí de mis padres, que solo nos dijeron que nos divirtiéramos y que tuviéramos cuidado, primero fuimos a cenar y después iríamos a un club que últimamente estaba muy de moda, cuando llegamos vimos que había cola pero como siempre Alice lo tenía todo previsto y pasamos sin ninguna dificultad, el club era grande y estaba lleno, primero nos dirigimos a la barra para pedir algo de beber, una vez que cada una tuvo su copa buscamos un sitio para estar cómodas.
- Este sitio está fantástico, además de que hay muchos chicos guapos – dijo Rose, examinando cual sería su próxima presa.
- Venga nada de chicos, hoy era una salida para estar juntas, y no quiero que me dejen sola – dije haciendo un puchero.
- Nunca te dejamos sola, siempre buscamos a alguien que te haga compañía – dijo Alice soltado una risita, podía ver como el alcohol estaba afectando a su pequeño cuerpo.
- Además Bella, no te vendría mal darte una alegría, ¿desde hace cuanto no te acuestas con un tío? – preguntó Rose.
- No voy hablar de mi vida privada, y sabes de sobra que eso no va conmigo – ellas rodaron los ojos, desde que rompí con Matt, no había vuelto a estar con un hombre y de eso hacía ya 6 meses, si Rose se enteraba le daba un ataque.
- Esta bien, no hemos venido a molestarte, tu sabrás lo que es mejor para ti, ahora chicas moved esos preciosos culitos y vamos a menearlos a la pista de baile – tal y como ordenó Rose nos dirigimos a bailar, eran muchos los hombres que nos miraban, pero ninguno de ellos conseguía llamarme la atención, vi como Alice empezó a bailar con un chico, mientras Rose hablaba con su amigo, vi como otro de los amigos iba a hablar conmigo pero me excusé diciendo que iría al baño.
Iba abriéndome paso entre la multitud para llegar a los servicios, cuando alguien me sujetó de la cintura, cuando me giré vi a un hombre de cabello oscuro y ojos azules.
- Preciosa, baila un rato conmigo – yo intenté soltarme de su agarre pero era más fuerte que yo – vamos no seas tímida - no me dio tiempo a decir nada, cuando dejé de sentir su brazo.
- Ni se te ocurra volver a cercarte a ella, ¿entendiste? – yo miré alucinada a Edward, el tipo solo se disculpó y desapareció de allí.
Edward me tomó de la mano y me arrastró hacia el otro lado del club, yo todavía estaba en shock, ¿de donde había aparecido Edward?, vi que nos dirigíamos a la zona VIP, y nos acomodamos en unos sillones.
- Gracias Edward, el tipo me tomó por sorpresa y no era capaz de soltarme de su agarre.
- No tienes que agradecer, estaba en la barra cuando vi que ese tipo te cogía de la cintura, ¿donde ibas sola? – preguntó con curiosidad.
- Iba al servicio, bueno en realidad era una forma de escabullirme, mis amigas empezaron bailar con unos chicos que conocieron y yo no tenía ganas de hablar con el amigo, así que inventé esa excusa – vi como Edward empezó a reírse a carcajadas - ¿me puedes explicar que resulta tan gracioso? – pregunté enfurruñada.
- No te ofendas, ¿pero las chicas no venís a las discotecas a ligar?.
- Yo no soy de esa forma, si vine hoy es porque mis amigas me arrastraron, no me gusta mucho salir – expliqué, y pensándolo mejor, era hora de irse a casa, así que me puse de pie pero Edward tomó mi mano e hizo que me volviera a sentar.
- No quería ofenderte, ya me doy cuenta que no eres como las demás – la intensidad de su mirada hizo que me ruborizara.
- Tranquilo no me he sentido ofendida, asumo lo que soy – dije encogiéndome de hombros y volviéndome a levantar – voy a despedirme de mis amigas y me voy a casa, por hoy ya ha sido suficiente para mí.
- Espera, ¿como te irás a casa? – preguntó algo preocupado.
- En taxi, nunca llevo coche si voy a beber, además es cómodo – mi respuesta no pareció convencerle porque le vi fruncir el ceño y murmurar algo.
- Esta bien, vamos a que te despidas de tu amigas y te llevo a casa, no voy a permitir que vayas en taxi a estas horas y tu sola – iba a protestar pero tiró de mi para que andara y le llevara donde estaba mis amigas.
Suspiré y me rendí, nada iba a conseguir con ponerme terca, llegamos a la pista de baile, la cual estaba completamente llena, por lo que Edward se puso detrás mía con sus manos en mi cintura, ese momento sentí una corriente por todo mi cuerpo, volví a ruborizarme, sentir el cuerpo de Edward a escasos centímetros del mío me ponía nerviosa. Divisé a mis amigas, que en cuanto me vieron abrieron sus ojos como plato, ahora si que no me libraba del interrogatorio.
- Chicas me voy a casa, estoy cansada y me están matando los zapatos – informé a las dos que se habían acercado para que pudiésemos hablar.
- Espérate un poco más y nos vamos las tres, no quiero que te vayas sola – suplicó Alice.
- Tranquila Edward me va a llevar a casa – expliqué y pude ver en las dos una sonrisa, rodé los ojos, seguramente estarían pensando cosas que no son.
- Esta bien, mañana te llamo para ver que llegaste bien – afirmó Rose, y con eso me despedí de ellas.
Edward como todo un caballero, me abrió la puerta del copiloto, una vez en el coche nos pusimos rumbo a mi casa, los dos íbamos callados, podía sentir el ambiente tenso, aparcó frente a mi casa y bajó para abrirme la puerta y ayudarme a salir.
- Gracias por traerme, no has debido molestarte.
- No ha sido nada...Bella se que te dije que no te iba presionar y que esperaría a que me dieras tu respuesta, pero me gustaría saber si lo has pensado – era lógica la duda que Edward tenía, para él era importante mi decisión.
- Si lo he pensado, pero no estoy segura, en algunos momentos pienso que debería aceptar pero en otros momentos pienso que es un completo error, te prometo que un par de días te doy mi respuesta, necesito un par de días más para seguir pensando – dije con sinceridad.
- Tranquila tomate todo el tiempo que necesites, se que es una decisión importante, por eso mismo no quiero presionarte, pero a lo mejor necesitas un pequeño empujón para decidirte y despejar algunas pequeñas dudas.
Lo siguiente que sentí después de sus palabras fueron sus labios que acariciaban tiernamente los míos, a los segundos respondí a su beso, mis manos viajaron a su cuello y Edward me apretó más contra él, sentí su lengua delinear mi labio, gemí, ese momento fue aprovechado por Edward para introducir su lengua, el beso estaba subiendo de intensidad y sentía como si mi cuerpo en cualquier momento pudiese prenderse en llamas, más pronto de lo que deseaba nos separamos en busca de aire, los dos estábamos jadeando.
- Buenas noches Bella, que tenga dulces sueños – Edward se despidió y esperó a que entrara en casa para marcharse.
Una vez tumbada en mi cama todo me daba vueltas en la cabeza, y no pude evitar llevar los dedos a mis labios, recordando el sabor de los labios de Edward sobre los míos, me gustó esa sensación, nunca había sentido algo tan intenso por nadie, y pensé que si yo no aceptaba el trato, Edward se casaría con otra, porque de eso no tenía duda, él no me lo dijo pero lo pude notar en su voz, Edward no se iba a dejar quitar la empresa por lo que tan duramente había trabajado, ese imagen de Edward con otra mujer hizo que sintiera celos, y fue ahí cuando me di cuenta de que Edward Cullen me gustaba, más de lo que estaba dispuesta admitir.
.
.
.
El resto del fin de semana pasó tranquilo, seguía dándole vuelta a todo el asunto de Edward, pero cada vez tenía una idea más clara en mi cabeza, también tuve que explicar a las chicas que entre Edward y yo no había nada, que solo éramos amigos y se ofreció a llevarme, pero por las caras que pusieron ambas sabía que no me habían creído ni un pelo.
El lunes por la mañana teníamos una junta, cuando llegué Jacob ya estaba allí, le saludé y me senté a su lado, una vez llegó mi padre comenzamos con la reunión, la cual transcurrió sin ningún incidente y cada departamento informó sobre las últimas novedades, Jake expuso las nuevas propuestas, las cuales fueron alabadas y fue felicitado por todo el mundo, pero eso no fue lo que me molestó, si no el comentario de unos de los ejecutivos a mi padre, diciendo que había hecho una excelente incorporación y que Jake llevaría lejos a la empresa. Cuando se dio por finalizada, salí de allí para dirigirme a mi despacho, había tomado una decisión y no había vuelta atrás, antes de hacer nada le envié un mensaje a Edward.
Ya he tomado una decisión, podemos vernos para comer.
Bella.
Una vez que envié el mensaje, me sentí más liberada, y porque no decirlo ansiosa por el nuevo rumbo que iba a tomar mi vida, iba siendo hora de demostrar lo valiosa que era y que no necesitaba el apellido Swan para llegar lejos, a los pocos segundos llegó la contestación de Edward.
Te espero fuera de tu edificio a las 2, estoy ansioso por saber la respuesta.
Edward.
Todo estaba decidido y no iba a dar vuelta atrás, iba a lanzarme a esta aventura y a ponerle un poco de acción a mi monótona vida. Tan puntual como siempre, cuando salí del edificio Edward ya estaba esperándome, le saludé y me subí al coche sin ninguna vacilación, tenía un nudo en el estómago por los nervios ante lo inesperado, llegamos a un restaurante que estaba a pocos minutos de la empresa, cuando se retiró el mesero fue el momento de hablar a lo que habíamos venido.
- Bien, quiero que sepas que lo he pensado mucho y que lo hago sobre todo por la oportunidad que me das de estar al frente de una empresa, así que si acepto casarme contigo – Edward estaba un poco sorprendido.
- ¡Vaya! - exclamó perplejo - sinceramente creí que te negarías, pero me alegro que aceptes, seguro que podrás demostrar lo muchos que vales – las palabras de Edward me hizo sonreí – bueno pues entonces te tengo que conseguir un anillo.
- ¡Qué!, ¿por qué?...no necesito anillo, de verdad, no es...- pero Edward me interrumpió.
- Tranquilízate, además es necesario, se supone que estamos comprometidos y que yo sepa lo normal es que el novio le de a la chica un anillo ¿no? – preguntó enarcando una ceja.
- Si, tienes razón, lo siento, es que esto de pasar de soltera a estar comprometida es un poco surrealista.
- Tenemos que hacer esto lo más natural posible, nadie debe sospechar que es un arreglo, se que te estoy pidiendo mucho y que no tengo derecho a exigirte nada ... –
- Edward, no me estas exigiendo nada, ambos sabemos lo que hay, y además los dos ganamos con esta boda, tu quedarte con lo que es tuyo por derecho y yo demostrar que soy fuerte para este mundo – ambos nos sonreímos, cuando la comida llegó ninguno de los dos dijo nada más.
Una vez terminamos Edward insistió en pagar y eso que yo me negaba, pero me salió que era su prometida y me tenía que cuidar, resoplé y lo dejé por imposible, algunas veces discutir con él era caso perdido.
- ¿Tienes mucha prisa? – preguntó Edward sacándome de mis pensamientos.
- Mmm...depende ¿que quieres hacer?
- Había pensado que fuéramos a una joyería y que tu misma eligieras tu anillo ¿qué te parece? – me quedé pensando en mis opciones, si iba yo podría elegir uno sencillo y barato, pero por otro lado quería que fuera él que lo eligiera.
- Bueno dijiste que había que hacer todo esto de lo más normal, así que te toca elegirlo – dije sonriendo.
- Perfecto, pero luego no quiero quejas sobre el anillo ¿entendido? – yo asentí con un poco de miedo, esperaba que no comprara uno muy extravagante.
Edward se dirijo a mi empresa para dejarme en el trabajo, me ayudó a bajar como siempre, pero esta vez cuando se despidió me dio casto beso en los labios, yo le miré sorprendida, él solo se encogió de hombros y se marchó, algunos empleados se habían quedado mirando, pero no le di mayor importancia, total dentro de poco todo el mundo sabría que yo iba a ser la señora de Edward Cullen.
El resto de la tarde pasó sin mayor novedad, redacté mi carta de renuncia para entregársela a mi padre pero no estaba segura cuando hacerlo, suspiré con la carta en la mano sin saber que hacer, miré mi móvil y decidí llamar a Edward, a ver que opinaba él.
- No llevamos ni 3 horas de pareja y tu ya me quieres controlar – dijo Edward de forma burlona al otro lado del teléfono.
- ¿No es eso lo que hace las prometidas? – pregunté siguiéndole el juego, el soltó un hermosa carcajada.
- Me parece perfecto, ¿en que te puedo ayudar? – preguntó dejando las bromas aparte.
- Esta tarde redacté mi carta de renuncia y no si entregársela ya a mi padre o esperar hablar con él en casa.
- Bella, antes que tu jefe es tu padre, lo mejor es que ambos vayamos hablar con tus padres y me presente formalmente, y después le puedes decir que vas a dejar el trabajo temporalmente – me quedé reflexionando sobre lo que Edward me estaba diciendo, y vi que tenía razón, porque si le entregaba la carta iba a querer una explicación y la noticia de mi boda quería hacerlo junto con Edward.
- Creo que tienes razón, gracias por escucharme.
- De nada, para eso estoy, por cierto ¿qué te parece mañana para hablar con tus padres? – me mordí el labio, me daba miedo decir a mis padres que me iba a casar, pero había que empezar a preparar la boda, que llevaría su tiempo.
- Si creo que es lo mejor, hablamos mañana para ver la hora – con eso dimos por finalizada la conversación, me quedé pensando en lo que dirían mis padres sobre mi repentina boda, seguro que se sorprendían, entre Edward y yo acordamos no decir nada sobre el pacto que habíamos llegado cuanta menos personas lo supieran mejor para todos.
Al día siguiente tenía los nervios a flor de piel, en el desayuno les dije a mis padres que esta noche tenía que hablar con ellos algo importante, intentaron sonsacarme algo pero me negué, tendrían que esperar, no era capaz de concentrarme en el trabajo, odiaba cuando eso pasaba, pero hoy era un día de esos en que quería que llegara el final de día para así soltar todo lo que me consumía por dentro, Jacob me preguntó en varias ocasiones que me pasaba ya que andaba distraída y en mi mundo como él decía, le dije que no era nada y que no se preocupara, después de contarles a mis padres tendría que contárselo a mis amigos.
Después de trabajar habíamos quedado para ir los dos juntos a mi casa, cuando salí a la calle le vi apoyado en su Volvo esperándome, me acerqué a él y sin esperármelo me dio un tierno beso en los labios, evité suspirar.
- ¿Preparada para dar la noticia del año? – preguntó con una sonrisa en su rostro.
- No, pero estoy deseando que todo esto pase lo más rápido posible – dije mientras me metía en el coche.
El camino hacia mi casa fue en silencio, nos dejamos envolver por la música que salía de la radio, no sabía como iba a resultar todo, solo esperaba que mis padres me apoyaran y no hicieran muchas preguntas, Edward aparcó en frente de mi casa y cuando iba a bajarme me sujetó y me hizo voltearme para verle.
- ¿Qué ocurre?, no me digas que te has arrepentido – bromeé.
- No, solo quería darte esto antes de entrar, creo que es algo imprescindible – Edward me dio una cajita de terciopelo, con un poco de miedo la abrí y allí reposaba un hermoso anillo de oro blanco, con un diamante en el centro, no excesivamente grande, era elegante y sencillo, con dedos tembloroso cogí el anillo para ponérmelo, era preciso, pero antes de colocármelo, Edward me lo arrebató y fue el quien lo introdujo en mi dedo.
- Me encanta, es sencillo – agradecí a Edward con un beso.
- De nada, aunque no te lo creas te conozco más de lo que te crees – dijo pagado de si mismo.
Tomados de la mano nos dirigimos hacia mi casa, abrí la puerta y llamé a mis padres, que me dijeron que me esperaban en el salón, los dos nos dirigimos hacía allí y antes de entrar tomé aire, Edward apretó mi mano en señal de ánimo y apoyo, cuando entramos al salón mis padres nos vieron con sorpresa, los ojos de mi madre recayeron en nuestras manos unidas y una sonrisa se formó en su rostro.
- Mamá, papá, quiero presentaros a Edward Cullen mi prometido.
Gracias por leer.
Gracias también por los favoritos, alertas, reviews, mensajes privados y lectoras silenciosas. Y especialmente a:
camiTomlinson, Nikki Hale, littlevampireMajo, emmalup, lizairy cullen y ALE
Os invito a que dejéis vuestra opinión, hasta el próximo miércoles ;)
