Los personajes no me pertenecen, son de Stephenie Meyer, la historia fue creada por mi cabeza.

Hola gente! Esta semana me habéis impresionado por la cantidad de reviews, numero de lectoras, mensajes...sois geniales, no me esperaba esto la verdad.

Alguien preguntó cuantos capítulos tendría la historia, esto no lo puedo decir con certeza, porque todavía estoy escribiendo, cuando lo sepa seguro os lo diré, pero tranquilas todavía queda mucha historia.

Ahora si os dejo con el capítulo, esta vez desde el punto de vista de Edward ¡que lo disfrutéis!


EPOV

La cara de los señores Swan no tenía precio, estaban totalmente sorprendidos por las palabras de su hija, la madre a lo mejor esperaba que me presentara como su novio no como su prometido, y era lógico lo normal es primero presentar a tu novio y luego más adelante pasar a prometido, incluso a mí mismo me costaba creer que Bella hubiera aceptado.

La idea había surgido una noche donde buscaba de forma desesperada la solución a mis problemas, en un principio rechacé semejante estupidez, apenas nos conocíamos, pero lo poco que sabía de Isabella, me animaba a plantearle que se casara conmigo, sabía que era una persona discreta, que no buscaba la fama o el dinero, además de que me sentía atraído por ella, eso no lo podía negar más, por lo que la idea de estar casado con ella durante un año no me disgustaba, pero tenía que ofrecerle algo a cambio, ya que aunque no fuera una persona interesada era justo que ella también sacara algo de esta situación, y fue el día que me contó su situación en la empresa en que la idea se empezó a desarrollar en mi cabeza, ofrecerle la dirección de una de mis empresas era lo que ella necesitaba para que sintiera realizaba y demostrara a todo el mundo que ella también servía para este mundo de carroñeros, estaba seguro que ella iba a destacar, podía ver el talento y las ganas de triunfar en ella.

No dije nada a mis padres sobre la propuesta que había hecho a Isabella, quería esperar a que ella me diera una respuestas, se que mis padres también estaban preocupados y buscaban una solución, no querían que tomara una decisión apresurada y que fuera arruinar mi vida, así que cuando Bella me dijo que aceptaba sentí un gran alivio, algo dentro de mí me decía que este año no iba a ser tan horrible como en un principio llegué a pensar.

Así que aquí estaba frente a los que iban a ser mis suegros, no se como iba a salir todo esto, porque por la cara del Sr. Swan no le había hecho mucha gracia escuchar la palabra prometido, el silencio inundaba todo el salón.

- Decid algo imploró Bella a mi lado.

- Hija, una cosa así no se suelta de sopetón, tendrías que habernos preparado, tu padre esta mayor y una noticia así podría haberle mandado al hospital la broma de la Sra. Swan aligeró el ambiente.

- No soy mayor, por si no lo recuerdas soy un año más joven que tu respondió su marido.

- Pero no te cuidas tan bien como yo y diciendo eso se levantó y me dio dos besos en la mejilla Encantada de conocerte, llámame Renee, la verdad es que de cerca eres más guapo, no me extraña que mi hija quiera casarte contigo, si yo estuviera soltera también diría que sí.

¡Mamá! exclamó Bella, roja como un tomate, yo intenté no reírme de la situación, por lo visto la madre de Isabella, era una persona jovial y alegre.

- Hija, no se a quien has salido tan vergonzosa, solo es un cumplido, ¿a que no te ha molestado Edward? dijo Renee dirigiéndose a mí, yo negué con la cabeza.

Vi como el Sr. Swan también se levantaba para acercarse a donde nosotros estábamos, él todavía mantenía el rostro serio.

- ¿No sabía que estaban saliendo?, soy Charlie Swan y me extendió la mano para estrechársela, gesto que correspondí enseguida.

- Hemos querido mantener la relación en secreto, porque se lo reservada que es Bella y no quería que los periodistas la acosaran dije a modo explicación.

¡Oh! que amable por tu parte, pero no estemos de pie, vamos a sentarnos a la mesa, y así podemos conversar mientras cenamos, tenemos mucho de que hablar dijo Renee y nos guió hasta el comedor.

La cena transcurrió en un ambiente distendido, Bella apenas hablaba se notaba que estaba nerviosa, yo hacia todo lo que podía para que nuestra relación pareciera sólida, aunque no estaba del todo seguro de conseguirlo, sobre todo por las miradas que el Sr. Swan me lanzaba de vez en cuando, no estaba saliendo como yo quería, pero era lógico, hasta hace poco yo me dejaba ver con distintas mujeres, es normal que un padre desconfíe de un hombre así.

Cuando llegó la hora de irme, Renee hizo prometer que nos reuniríamos pronto con mi madre para empezar con los preparativo de la boda, ya que le habíamos dicho que queríamos celebrarla pronto, todavía no había hablado con Bella sobre la fecha, pero teníamos como plazo menos de 5 meses.

Al salir a la calle, me fije en Bella, estaba callada, como había estado la mayor parte de la cena, eso me preocupó a lo mejor se había arrepentido.

- ¿Todo esta bien?

- Odio mentir a mis padres, y además que no se como hacerlo, de pequeña siempre me pillaban, soy una mala mentirosa, perdona por no hablar pero no quería arruinar todo Bella mantenía la cabeza agachada, así que puse mis dedos en su mentón y la obligué a mirarme.

- Si te sientes mejor, puedes comentar lo del pacto, puede incluso que sea buena idea, mis padres lo sabrán, por lo que también es justo que tus padres los sepan, además no creo que tu padre se haya tragado lo de la pareja enamorada en su cara se dibujó una sonrisa que hizo que me sintiera mejor.

- La verdad es que me estaría mas tranquila, no dejaré que cambien de opinión, te he dado mi palabra y la pienso cumplir, aunque debemos hablar y aclara algunos puntos.

- Estoy de acuerdo, que te parece mañana, te puedo presentara a mis padres y hablar ella asintió perfecto te recojo a la una, comeremos con ellos y tendremos toda la tarde para nosotros.

Al despedirme le di un suave beso en los labios, no pude resistime desde que la había besado la primera vez era como si me hubiera vuelto un adicto y no podía pensar en otra cosa que besar sus labios, con solo imaginarme sus besos y sus caricias hacía que una parte de mi anatomía despertarse, solo esperaba que Bella no se opusiera a que tuviéramos sexo porque si no si que iba a ser un año muy largo.

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A la una en punto llegué a casa de Bella, y como siempre ella me estaba esperando, negué con la cabeza y me bajé del coche, creí que como había conocido ya ha sus padres, esta vez me esperaría en casa, pero me equivoqué como la mayoría de las veces, nunca hace lo que pienso.

- Buenas tardes, Edward me saludó animadamente.

- Buenas, te veo alegre, ¿todo bien con tus padres? le pregunté mientras le abría la puerta para que montara al coche.

- Sí, les conté la verdad, al principio pusieron el grito en el cielo, sobre todo mi padre, pero después de explicarle tranquilamente mi decisión y que no iba a cambiar de idea, no les quedó más remedio que aceptar suspiré aliviado, cerré la puerta y rodeé el coche para montarme.

- Así que ya no soy el yerno favorito dije con un puchero, Bella se rió y negó.

- Me parece que has pedido muchos puntos, pero mi madre sigue encantada con la idea de organizar la boda, a mi padre no le gusta la idea, a parte también le dije que iba a dejar la empresa, él piensa que le estas robando a su niña Bella rodó los ojos.

- Seguro que pronto se le pasará y estará reclamando que vuelvas a la empresa con el puesto que te mereces.

- Tienes mucha fe en mí, me da miedo que no este a la altura y que por mi culpa la empresa se hunda vi como se mordía el labio, y tuve que hacer un gran esfuerzo por reprimir un gemido que pugnaba por salir de mi garganta, ese gesto era sumamente sexy y deseaba ser yo quien mordiera el labio, sacudí mi cabeza para despejar y aclarar mi mente.

- Tranquila estoy seguro que podrás con este reto, además yo estaré a tu lado y te ayudaré en todo lo que pueda, pero estoy convencido que harás que esa revista este dentro de poco entre las mejores Bella sonrojó y desvió la vista hacia la ventana.

Seguimos hablando sobre nosotros para conocernos un poco mejor, y cada nuevo aspecto que conocía de Bella hacía que me sintiera más seguro de la decisión que había tomando, en el fondo esperaba que mi intuición no me fallara al haberla elegido a ella.

Aparqué fuera de la casa de mis padres, era bastante grande para vivir solo ellos, pero mi madre se había enamorado de ella tan solo verla, y como mi padre no podía negarle ninguna cosa a mi madre no tuvo más opción que comprarla. Observé a Bella, que estaba sentada a mi lado, por como retorcía los dedos, podría deducir que estaba nerviosa, aunque no entendía por qué, ya que no hacía falta que aparentásemos nada.

- Tranquila, no es necesario que estés nerviosas dije mientras ponía mis manos sobre la suya para que se calmara. Ella levantó la vista y fijó sus ojos marrones en los míos.

- ¿Qué pasa si creen que soy una oportunista que solo intento aprovecharme de su hijo? la pregunta de Bella hizo que estallara en carcajadas, solo ella pensaría que se podría aprovechar de mí.

- De verdad, no se como se te ocurren esas ideas, te puedo asegurar que eso va a ser lo último que van a pensar me bajé para ayudarla salir del coche y nos aproximamos a la puerta para llamar, le había dicho a mis padres que ya había encontrado a la persona adecuada para casarme y así cumplir la exigencia del abuelo, en un principio se opusieron, instándome a que esperara, que encontraríamos otra solución, pero por más que me tentara esa idea, yo sabía que no había otra solución, mi abuelo lo dejó claro, tenía que casarme.

A los pocos segundos de tocar, mi madre abrió la puerta, su primero expresión fue de sorpresa al ver quien me acompañaba, ya que el nombre de mi prometida lo se lo había ocultado para darles una sorpresa y pude ver como una pequeña sonrisa bailaba en sus labios, no se quien se habría imaginado pero de lo que estaba seguro es que no era Isabella, e incluso puede ver algo de alivio en su rostro, definitivamente mi madre creía que estaba desesperado y que me casaría con la primera que se me cruzara.

- Mamá, quiero presentare a Isabella Swan, Bella ella es mi madre Esme.

- Encantada de conocerla Sra. Cullen saludó Bella.

- Nada de señora, llámame Esme, pero no os quedéis en la puerta, pasad al salón mi madre se hizo un lado dejándonos pasar y guiándonos al salón donde ya estaba mi padre, y al igual que antes los presenté.

Se podía sentir un poco tenso el ambiente, no es que mis padres les disgustara Bella, todo lo contrario, con lo que no estaban de acuerdo era con mi decisión, ya que ellos seguían pensando que era apresurada, y que si les diera tiempo ellos encontrarían alguna solución.

- Muy bien, vamos aclarar todo esto de una vez dije para romper el silencio incomodo en el que estábamos se que no estáis de acuerdo con que me case, lo se, pero llevo buscando una solución mucho tiempo y no la hay, tengo que cumplir el deseo del abuelo, vosotros más que nadie sabéis el esfuerzo que he puesto en mi trabajo y no estoy dispuesto a dejar que James se quede con todo lo que he trabajado, no sería justo sentí como Bella me daba un apretón en la mano en señal de apoyo cosa que agradecí.

- Lo sentimos hijo, esto nos gusta tan poco como a ti, pero creo que tienes razón, no hay otra solución, además creo no has podido elegir a una chica mejor las palabras de mi padre hicieron sonrojar a Bella.

Le conté a mis que Bella asumiría el control de la revista Fashion, a lo que estuvieron totalmente de acuerdo, después de discutir un poco más sobre negocios, mi madre en seguida dirigió el tema de conversación hacia la boda, ya que según ella había que celebrar una boda en condiciones, porque ante todo hay que aparentar normalidad, porque de lo contrario todo el sacrificio y esfuerzo no valdría la pena, eso era algo que todos estamos de acuerdo, lo que menos queríamos es que esto se filtrara y los accionistas e inversores nos abandonaran y que se hundiera el trabajo de tantos años.

Tras la comida nos despedimos de mis padres, mi madre se comprometió a llamar a la madre de Bella, para ponerse de acuerdo y comenzar a planificar la boda, ya que no había tiempo que perder. Una vez abandonamos la casa de mis padres nos dirigimos hacia mi apartamento, los dos estuvimos de acuerdo que era el mejor sitio para hablar sin problemas y sin peligro de que alguien escuchara nuestra conversación.

- ¿Te apetece algo de beber? dije entrando en el apartamento.

- Una taza de café sería perfecto.

Me dirigí hacia la cocina, y sentí como ella me seguía, encendí la cafetera y preparé el café para los dos, cogí dos tazas y las dejé encima de la mesa que había en medio de la cocina, nos sentamos y nos quedamos mirándonos, en silencio, no sabía como empezar, todo esto era más complicado de lo que imaginaba, no quería decir nada que pudiera ofenderla y que abandonara todo lo que habíamos conseguido, ella era mi única esperanza.

- Creo que debemos empezar hablar susurró.

- Tienes razón pero no se por donde empezar, debemos aclarar los puntos de nuestro pacto, y ponerlo por escrito ¿estás de acuerdo?

- Pienso que eso no es buena idea la miré incrédulo, pero antes de que dijera algo ella siguió hablando no me refiero a lo de aclarar los puntos, con eso estoy de acuerdo, me refiero a lo de ponerlo por escrito, ¿no sería mejor un trato que quedara entre nosotros?

- Las palabras se las lleva el viento, te doy un consejo y no te lo tomes a mal, pero para poder destacar en el mundo empresarial hay que dejarlo todo por escrito para evitar sorpresas desagradables expliqué, ella rodó los ojos y frunció el ceño.

- Eso lo se genio, solo intento encontrar una solución que no implique involucrar a más personas en todo este asunto, pero si lo quieres por escrito porque no te fías de mi, adelante, el que tiene las de perder eres tu la miré impresionado.

- Claro que confió en ti, sino no te hubiera propuesto semejante locura, y si la verdad prefiero dejarlo por escrito, conozco gente de confianza que no dirán nada. Bella seguía con su mirada fija en la mía y eso me estaba poniendo nervioso, no sabía que estaba pensando y eso me alteraba.

- Bien, ya que insiste en dejarlo por escrito, creo que deberíamos camuflarlo como un acuerdo pre-matrimonial, así no levantaríamos sospecha cuando nos separamos al año, además es muy común hacerlo, y nos evitaríamos que alguien descubriera todo esto parpadeé desconcertado, por que no se me había ocurrido a mi esa idea, se supone que soy un as en los negocios, y que Bella esta empezando en este mundo, y me ha dejado como un principiante, sonreí sin poder evitarlo, no me había equivocado Bella era un diamante en bruto, que solo necesitaba una oportunidad para demostrar todo su potencial.

- Swan estoy impresionado, veo que serás una gran empresaria, he quedado como un novato ante ti vi como se sonrojaba y desviaba la mirada.

A partir de ahí la conversación fluyó, aunque discutimos algunas veces sobre algunos puntos, al final llegamos a un acuerdo, escribimos los puntos importantes que queríamos que quedaran reflejados en el acuerdo, para luego pasárselo a mi abogado para que pudiera redactarlo en mejores términos.

Miré la hora y vi que habíamos pasado casi toda la tarde hablando sobre el acuerdo y cosas triviales, cada día que pasaba nos conocíamos un poco mejor, las horas a su lado volaban y cada vez me sentía más atraído hacia ella, pero había algo más, algo dentro de mi que no sabría como definir, podía sentir como en el ambiente flotaba algún tipo de electricidad que se situaba entre nosotros, sacudí la cabeza para alejar todos esos pensamientos y me puse de pie para estirarme, me sentía entumecido, vi como Bella se fijaba en la hora y también se ponía en pie.

- No me creo que ya sea tan tarde, debería irme, mañana tengo que trabajar vi como Bella recogía su bolso. Fuimos hasta la entrada y cogí la llave del coche para llevarla a su casa.

- No hace falta que me lleves, puedo pedir un taxi dijo Bella, iba a contestar cuando ella me interrumpió en serio Edward, es una tontería que me lleves a casa, cuando tu ya estas en la tuya, no me cuesta nada irme en taxi Bufé exasperado era bastante terca aunque no estaba dispuesto a que esta vez se saliera con la suya.

- Si no recuerdo mal, hoy te invitado a salir, así que es mi obligación llevarte a casa sana y salva sonreí al ver como ella me entrecerraba los ojos y dejaba escapar un grito de frustración.

- Para que lo sepas Cullen, no estamos en el siglo pasado, una chica puede salir y regresar sola a su casa sin que ningún hombre con complejo de caballero le acompañe, además... no la dejé continuar no se que me impulso pero algo dentro de mi hizo que me lanzara sobre ella.

Posé mis labios sobre los suyos y pasé mi brazo alrededor de su cintura, moví mis labios contra los suyos, al principio ella no me respondió, pero a los pocos segundos Bella comenzó a mover sus labios también, sentí sus manos ascender por mis brazos hasta posarlos en mi nuca, retorciéndome el pelo, eso hizo que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo y que la apretara más contra mí.

El beso era lento, dulce, saboreándonos, pero empecé a sentir que ardía y que quería más, un gemido escapó de sus labios y aproveché esa ocasión para introducir mi lengua, el beso se volvió cada vez más urgente y hambriento, la necesidad de respirar nos obligó a separarnos pero no por eso hizo que despegara mis labios de ella, posé mis labios en su garganta, ahora sus gemidos eran más audibles, su espalda chocó contra la pared y yo me pegué más si cabe a su cuerpo, ella dejó escapar un suspiro cuando sintió mi erección.

Sus manos abandonaron mi cuello y se colaron dentro de mi camiseta, acariciando mi espalda, yo dejé escapar un gemido y con desesperación volví a tomar su boca, mis manos tampoco paraban quietas y no hacían otra cosa que acariciar el contorno de su cuerpo, hasta que las posé en sus trasero para pegarla más contra mí, para que sintiera todo lo que me provocaba, nuestros besos se habían vuelto desenfrenados y nuestras lenguas batallaban para dominar, ninguno de los dos queríamos ceder en esta lucha.

De pronto el sonido de una melodía rompió la burbuja en la cual habíamos sido absorbidos, al principio ninguno de los dos hizo nada para alejarnos, simplemente no teníamos voluntad, el sonido paró pero a los pocos segundos volvió a sonar, esta vez no tuvimos más remedio que separarnos, ambos jadeantes mirándonos fijamente, vi sus labios hinchados y sus mejillas sonrojadas, me entraron ganas de volver a besarla, pero el sonido del móvil volvió a resonar en toda la instancia, Bella apartó su mirada de la mía y se agachó para recoger su bolso, no me había dado cuenta cuando lo había dejado caer.

- Hola mamá Bella hizo una pausa para después continuar si todo bien, claro que voy a cenar, si ahora mismo me dirigía a casa, si estoy con él Bella me miró fugazmente si, te cuento en casa, hasta luego.

- Bella...- me revolví el pelo nerviosamente, tenía miedo a decir algo inapropiado y estropearlo más de lo que ya lo había hecho por mi estúpido impulso.

- Debo irme, mi madre me espera no se muy bien para que, no hace falta que me acompañes cogeré un taxi, ya hablamos se dio la vuelta y despareció por la puerta, quería ir tras ella pero me había quedado paralizado, no sabía muy bien como se tomaría mi arrebato, ¡Mierda! tuve que haber dicho algo y no quedarme como un pasmarote.

Apoyé mi frente contra la pared, en la que hace unos minutos la espalda de Bella descansaba mientras la besaba frenéticamente, ese recuerdo hizo que mi erección fuera aún más dolorosa, ¡Joder! ahora iba a necesitar una ducha fría.

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Al día siguiente me desperté bastante temprano, había tenido una noche bastante inquieta, no dejaba de pensar que había estropeado todo con Bella, quise golpearme por mi estupidez y no poder contenerme, me fijé en la hora y decidí llamar a mis amigos, era hora de contar parte de lo que iba a suceder, mejor que fuera yo quien se lo dijera antes de que se enteraran por casualidad.

Llamé primero a Emmet, luego llamaría a Jasper, solo les contaría lo de la boda, prefería mantener lo del pacto en secreto, cuanto menos personas estuvieran involucradas mucho mejor.

- Ya me hechas de menos hermano exclamó Emmet nada más descolgar.

- Sabes que no puedo pasar más de dos semanas sin hablar contigo bromeé.

- Lo se soy irresistible, pero siento decirte que no eres mi tipo sus carcajada resonó en mi odio.

- Tranquilo, tu tampoco eres el mío, además llegas tarde, alguien se te ha adelantado dije con un toque de misterio.

¡NO! el soltero de oro ha sido cazado dijo con incredulidad eso es imposible, no hay mujer que consiga eso.

- Pues me temo que te has equivocado respondí y oí de fondo una puerta y unas voces.

- Jasper acaba de llegar, espera y te pongo en alta voz dijo Emmet Buenos días por Nueva York, ¿qué tal te va? saludó Jazz.

- Hola Jazz, ¿qué haces con Emmet? pregunté intrigado.

- Asuntos legales cortó Emmet impaciente no quiero que te distraigas, que es eso de que el niño bonito ha sido atrapado.

- Dios eres un cotilla Em, bueno me alegro que los dos estéis juntos, solo os llamaba para avisaros que me voy a casar.

-¡QUEEE! gritaron ambos a través de la línea telefónica.

- Oye que tiene de extraño, todo el mundo se casa sabía que mis amigos se sorprenderían ellos me conocían bastante bien y sabía lo que disfrutaba de mi soltería.

- No hagas nada hasta que nosotros lleguemos allí, como máximo tardaremos unos días, esto tenemos que tratarlo en persona dijo Jasper y la línea se cortó al otro lado, me quedé mirando el teléfono en mis manos, me vendría bien tener a Jasper y Emmet, me serviría para distraerme.


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