Los personajes no me pertenecen, son de Stephenie Meyer, la historia fue creada por mi cabeza.

Hola a tods, espero que hayan pasado una buena semana, sin más comentario os dejo el capítulo, espero que lo disfruten.


BPOV

Huida, es así como definiría mi escapada del apartamento de Edward, mi corazón retumbaba dentro de mí y sentí mis labios hinchados, al salir a la calle el aire fresco de la tarde me golpeó en la cara, cosa que agradecí internamente, no quiero ni pensar que hubiera pasado si mi madre no hubiese llamado, aunque una parte de mi odiaba esa llamada, ya que era consciente como hubiera terminado todo eso.

Paré un taxi y me monté, quería alejarme enseguida de aquel lugar, una vez más surgía mi lado cobarde, me regañé por ser así, por qué no podía ser como Alice y Rose, ser más atrevida, tuve que haber ignorado esa llamada y acabar lo que habíamos empezado. Sacudí mi cabeza ante mis pensamientos, a quien quería engañar yo no era así y seguramente me habría arrepentido por permitir que la cosa llegara tan lejos, suspiré y miré a través de la ventana, era mejor así.

Al llegar a mi casa oí murmullos en el salón, así que me dirigí hacía allí, pero antes de entrar algo pequeño se me colgó del cuello y gritó en mi oído.

- ¡Te odio! Por qué tanto secreto, creí que era tu mejor amiga – dijo Alice.

- Sí yo también te quiero – ironicé, ella me soltó y puso sus manos en sus caderas con el ceño fruncido, pude ver a Rose y mi madre detrás de ella, intentando ocultar su sonrisa. - ¿Qué? – pregunté a Alice que no dejaba de mirarme.

- Porque no nos dijiste que te casabas con Edward Cullen, ¡no! mejor dicho, porque no nos dijiste que estaba saliendo con él. - miré a mi madre, ella solo se encogió de hombros, bufé, claro ella tenía que decírselo a mis amigas, Alice estaba esperando mi respuesta y se estaba impacientando ya que no parara de dar pequeños golpes con el pie.

- Lo siento Ali, queríamos llevarlo en secreto, solo era entre nosotros, fue el otro día cuando me propuso matrimonio, acabo de decírselo a mis padres, os iba a llamar mañana y contaros, pero parece que alguien se me ha adelantado - dije entrecerrando los ojos a mi madre.

- Pero al menos pudiste decirnos que estaban saliendo - esta vez fue Rose la que habló, yo estaba empezando a sentirme mal por engañar a mis amigas, pero no quedaba otro remedio, Edward y yo habíamos decidido que el pacto debería quedar entre nuestra familia, por mucho que me doliera excluir a mis amigas.

- Perdón a las dos, debí contaros que estaba saliendo con Edward, pero ni yo misma me di cuenta, comenzamos a correr juntos, nos fuimos conociendo poco a poco, luego empezamos a vernos fuera del parque y cuando me di cuenta él me estaba pidiendo matrimonio y yo aceptando - expliqué, parte de la historia era real, tampoco hacía falta inventarse un cuento de hadas.

Mis dos amigas suspiraron y de pronto se abalanzaron sobre mi gritando y riendo, no lo pude evitar y ve vi riendo con ellas, contagiada por su entusiasmos, incluso mi madre se nos unió.

- Bueno una vez aclarado todo, ¿a que debo vuestra visita? - pregunté.

- Bien, como Edward y tú no os queréis casar muy tarde, decidí llamar a las chicas para empezar a organizar las cosas, creí que ya habías hablado con ellas, por eso las invité a cenar y así lo celebramos.

- De todas formas, hay que hacer un anuncio oficial, y lo mejor es celebrar una fiesta de compromiso así podrás invitar a muchas personas, para que luego no te veas en el compromiso de invitarlas a la boda - explicó Alice, que se había dirigido a la mesa del salón que estaba llena de papeles.

- Edward y yo apenas hemos hablado de la boda, creo que debéis esperar un poco y saber lo que queremos antes de lanzaros a organizar cosas, además he prometido a Esme que también participaría en la boda - intenté que se relajaran pero mis palabras no había supuesto ningún cambio en sus actitud, las tres rodeaban la mesa intercambiándose papeles.

- Tranquila, ya he hablado con Esme antes, y hemos estado hablando, mañana nos reunimos con ella, lo único que tiene que hacer Edward es opinar sobre la fecha de la boda, incluso puede dejarte a ti decidirlo, por lo tanto a él solo le necesitamos el día de la boda, para todo los demás te tenemos a tí, ese es tu día - rodé los ojos ante las palabras de mi madre, definitivamente se había vuelto loca y lo peor es que me volverían a mi loca de camino.

Me marché del salón para cambiarme de ropa, creo que no se dieron cuenta que me había marchado, estaban en un debate sobre que flores eran mejores, suspiré, todo esto iba a ser demasiado para mí, cogí mi móvil y marqué a Edward, al segundo tono respondió.

- Reserva dos vuelos destino Las Vegas para casarnos, no quiero sufrir los últimos meses que me quedan de soltera a manos de la arpías locas - dije sin saludarle, su carcajada retumbó en mis oídos, haciendo que una extraña sensación se adueñara de mi cuerpo.

- ¿Puedo saber por que quieres huir? - preguntó divertido.

- Mi madre y mis amigas se han vuelto locas, creo que eso también incluirá a tu madre, no paran de hablar de telas, flores, banquete, invitados y más tontería, pero tu tranquilo que a ti no te necesitarán, solamente a mí.

- ¡Oh! Lo siento, intentaré ayudarte en lo que pueda, todo este asunto de la boda es por mi culpa, así es lo mínimo que puedo hacer - sonreí por sus palabras, que además hicieron que mi corazón se acelerase, ¡le importaba!

- Eres muy amable, pero creo que no funcionaría, son capaces de secuestrarme, créeme, ya lo hicieron una vez, pero me has animado, bueno será mejor que baje antes que noten mi ausencia y vengan a por mi.

- Esta bien, Bella...me alegro que me llamaras, no sabía que iba a pasar después de lo ocurrido en mi casa esta tarde - hubo una pausa y yo me ruboricé ante los recuerdos - esto...de verdad...no se que paso...

- Esta bien Edward, no importa, y tranquilo no me voy a echar atrás tan fácilmente - le corté su balbuceo.

- Ok, te dejo para que puedas seguir organizando la boda - gruñí y él se rió - Adiós.

- Adiós - me despedí y colgué.

Una vez vestida con ropa más cómoda, bajé a ver lo que estaban haciendo ese trío, aunque debo confesar que me da miedo, esas tres juntas son bastantes peligrosas, solo esperaba que con Esme se calmaran, y ella me ayudara a parar a esas tres locas. Al bajar me encontré con mi padre, que acaba de entrar por la puerta.

- Hola papá - saludé con un beso en la mejilla.

- Bella - su tono era seco, y sin más se fue, no entendía la actitud de mi padre, ayer todo estaba bien con él.

Me fui al salón, sin darle más vuelta seguramente seria un mal día, no tenía por qué ser algo relacionado conmigo, después de casi una hora viendo tarjetas de invitación para la fiesta, me dolía la cabeza, en un principio me negué pero mi madre llamó a Esme y me la pasó, la cual me convenció que era una gran idea para dar a conocer nuestro compromiso y próxima boda, suspiré y acepté resignada, creo que tendría que pedirle a Edward algo más en ese contrato pre-matrimonial.

Mi padre se mostró raro en toda la cena, mi madre dijo que no era nada importante, que eran cosas de la empresa lo que le tenía así, pero yo estaba preocupada por él, así que antes de irme acostar me pasé por su despacho al ver la luz encendida.

- ¿Puedo pasar? - dije cuando abrí la puerta.

- Claro - respondió.

- Papá te pasa algo, te noto raro, ¿ha pasado algo? - vi como suspiraba y sus ojos, iguales como los míos, me miraron.

- ¿Estas segura de lo que vas hacer?, es como un matrimonio de conveniencia, salvo que esta vez los padres no han elegido al novio y no obligan a la hija a casarse, no quiero eso para ti, tu madre esta encantada planificando todo, pero yo estoy preocupado, no quiero que hagas esto por un acto de venganza contra mí por no darte un puesto mayor en la empresa, y si es por eso, mañana mismo te nombro vicepresidenta.

- Papá, te agradezco que te preocupes, pero no lo hago por eso, quiero demostrar que puedo ser una gran empresaria, pero estando en la editorial no podré explotar todo mi potencial, todos pensará que estoy donde estoy por ti, además quiero ver si soy capaz de manejar una empresa, no quiero que llegue el día de enfrentarme a ese objetivo y ver como se hunde en mis manos porque no era lo suficientemente capaz, esto también es un reto para mí y estoy ilusionada, además Edward me ayudará, creo que me servirá.

Mi padre se apartó del escrito y abrió los brazos para que me sentara en su regazo, igual que hacía cuando era pequeña, él me envolvió en sus brazos y yo dejé mi cabeza en su hombro, hacía tiempo que no estaba así de a gusto con mi padre.

- Eres mi niña pequeña, y siempre lo será por más año que tengas, y no dejaré de preocuparme, así que si es esto lo que quieres te apoyaré, pero voy advertir a Edward que como haga daño a mi niña se la tendrá que ver conmigo.

- Gracias papá, además esto no es una despedida, volveré dentro de un año a la empresa, por nada del mundo renunciaría a ella. - Mi padre beso el tope de mi cabeza y nos quedamos en silencio cada uno sumidos en sus propios pensamientos.

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Estaba impresionada definitivamente mi madre, Esme, y las chicas formaban una gran equipo, en menos de una semana habían sido repartidas las invitaciones para la fiesta de compromiso, la prensa también se había hecho eco de nuestra boda, y ahora cada vez que salía de casa tenía esperando a la puerta a los fotógrafos, deseosos de captar una imagen mía con Edward, creo que nunca llegaría acostumbrarme a este tipo de acoso, Edward me había dicho que solo era la novedad que pronto nos dejarían tranquilos.

Pero a pesar de todo lo que pasaba a mi alrededor, me metí de lleno en mi nuevo reto, hacer de la revista Fashion una de las mejores, Edward me acompañó el primer día para dar las instrucciones correspondiente y que todo el mundo supiera que a partir de ese día iban a estar bajo mis órdenes, al principio todo eras miradas y susurros, pero después de una semana y gracias a la prensa todo cambio, ya sabían que yo era la próxima señora Cullen, y la gente dejó de murmura por mi nuevo puesto, haciendo que ambiente de trabajo fuera mucho mejor, me costó ponerme un poco al día, pero con la ayuda de Ángela, mi secretaria y John, el editor jefe, poco a poco lo iba consiguiendo, ellos eran pacientes conmigo, y me explicaban todo lo que no entendía.

Habían pasado ya dos semanas desde que hicimos oficial nuestro compromiso a nuestras familias, era sábado y todos en mi casa estaban agitados porque hoy se celebraba la fiesta, las chicas habían venido 4 horas antes, para ayudarme a arreglarme, así que estaba encerrada en mi habitación, había comprado un vestido verde, me llegaba por encima de la rodilla, era ajustado, con solo una manga, el pelo lo llevaba recogido en una coleta con algunos mechones sueltos, y el maquillaje era suave, me encantaba como me veía.

Estábamos terminando cuando la puerta fue abierta por el huracán que se había convertido mi madre desde esta mañana, estaba atacada, quería que todo saliera perfecto.

- Estás preciosa hija, pero necesito que bajes ya, los invitados no tardarán en llegar y tu y Edward los tienen que recibir, así que espabila y baja, que tu chico esta esperando abajo. - y sin más salió de la habitación, podía oírla gritar ordenes, me reí y negué con la cabeza.

Las tres bajamos para que a mi madre no le diera un ataque, iba bajando cuando le ví, estaba guapísimo con su traje oscuro y podía ver como había intentado arreglarse el cabello, pero había sido incapaz de hacerlo, le sonreí y él lo hizo de vuelta, apenas nos habíamos visto, ambos habíamos estado muy ocupados, y solo nos encontramos por la tarde para correr, él único momento en que nos veíamos, aunque si que hablamos mucho por teléfono, sobre todo le llamaba cuando estaba a punto de sufrir una crisis nerviosa bien por culpa de las locas que estaban a cargo de mi boda o por la empresa, Edward siempre sabía que decir y me calmaba.

- Joder quienes son esos - dijo Rose, haciendo que apartara la vista de Edward para mirar un poco más allá de él, donde había dos chicos más o menos de la edad de Edward, ambos eran altos, uno era moreno y bastante musculoso y el otro rubio más o menos de la misma complexión que Edward, Alice me agarró del brazo para que me detuviera.

- ¿Los conoces? - me susurró, Rose también se acercó a mi, esperando ansiosa por mi respuesta.

- No los he visto en mi vida, supongo que serán amigos de Edward, si no me dejáis bajar no lo averiguaremos en la vida - me solté de las dos, que se había quedado estáticas en las escaleras y yo me aproximé a Edward y a sus padres.

- Hola, bienvenidos - dije saludando a todos, Esme me abrazó y se disculpó para ayudar a mi madre, Carlisle me saludó también y volvió para seguir hablando con mi padre.

- Hola, estas preciosa - dijo Edward y me dio un tierno beso en los labios - ven, quiero presentarte a mis mejores amigos - Edward me arrastró hasta donde estaban los dos chicos, pude ver por el rabillo de mi ojo como Alice y Rose seguían petrificadas en medio de la escalera, sonreí esto iba a ser interesante.

- ¿Saben la verdad? - susurré para que solo él pudiera oírme, Edward negó con la cabeza.

- Chicos os quiero presentar a Isabella, Bella ellos son Jasper y Emmet - los saludé a los dos, aunque ellos me miraban de forma evaluadora.

- Estamos encantados de conocerte, nos ha tomado por sorpresa todo esto de la boda - dijo el rubio con un tono que no supe identificar, Jasper creo se llamaba.

- Jazz, vale ya, no voy a permitir que seáis grosero, ya os explicado todo - dijo Edward un poco enfadado.

- No queremos ofenderla y menos ser groseros, pero hermano compréndenos, te conocemos de toda la vida y sabemos como piensas y de repente nos dices que te casas con una chica de la que nunca nos has hablado...

- Que tratas de insinuar - le cortó Rose, por lo visto tanto ella como Alice se habían descongelado de la escalera y ya estaban delante de mí defendiéndome - Tu no conoces a Bella, no puedes opinar, y si de alguien hay que sospechar es de Edward, así que cuidadito con lo que dices.

- Esto no me lo esperaba de mis mejores amigos, ellas han apoyado a Bella sin cuestionar sus decisiones, y vosotros no podéis hacer lo mismo, no podéis pensar que no hay nada raro y que simplemente quiero esto porque me hace feliz - el tono de Edward era de decepción y salió del salón, donde todos estábamos, le seguí para hablar con él.

- Edward, porque no le dices la verdad, así sería más fácil y ellos te comprenderán - intenté razonar con él.

- Dijimos que cuanta menos personas lo supieran mejor, tu no se lo has contado a tus amigas y ellas han confiado en ti, incluso están inmersas en la planificación de la boda, esos es lo que hacen los verdaderos amigos - dijo Edward.

- Si y también te ayudan abrir los ojos cuando estás equivocado, y ellos te conocen muy bien, ellos han adivinado que algo hay detrás de esta boda, aunque no saben el que, solo quieren lo mejor para ti, creo que has sido un poco duro con ellos - Edward me miró y me agarró de la cintura para pegarme a él.

- Odio que tengas razón, pero no quiero que sean groseros contigo, tu solo estas salvado mi patético culo - ambos nos sonreímos.

- Pero ellos no lo saben, además estoy encantada de salvar tu culo - en cuanto las palabras abandonaron mis boca me sonrojé furiosamente, ¡Maldito Cullen! me deslumbra y hace que diga cosas que no quiero.

- Así que te gusta mi culo ¿eh? - Edward sonrió burlón y enarcó una ceja, pero gracias a Dios en ese momento Olivia, nuestra asistenta de toda la vida, entró para decirnos que los primeros invitados acaban de llegar, Edward me liberó aunque por su sonrisa sabía que no lo iba a olvidar tan fácilmente.

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No sabía a cuantas personas había saludado a lo largo de la noche, y parecía que no terminaba nunca, ¡a cuanta gente habían invitado!, a muchas de ellas ni siquiera las conocía, pero eso no importaba, todo lo que tenía que hacer era sonreír y charlar un rato con ellas, gracias a Dios Edward estaba sufriendo la misma tortura que yo, eso hacía sentirme un poco mejor, por lo menos no estaba sola en esto.

Edward y yo llevábamos toda la noche juntos, apenas había visto a mis amigas y menos a sus amigos, no volvimos a sacar el tema que había ocurrido justo antes de llegar los invitados, y tampoco vi a Edward hacer el mínimo esfuerzo por buscar a Emmet y a Jasper para hablar con ellos, tendría que hablar muy seriamente con él no iba a permitir que se peleara por una tontería con sus amigos, ellos solamente habían dicho la verdad, nuestra boda era extraña para los que conocían muy bien a Edward.

Ahora mismo me encontraba entre sus brazos, bailando en el centro del salón, con otras parejas, mis pies dolían y estaba cansada, lo único que podía pensar era en subir a la planta de arriba y tumbarme en mi cómoda cama.

- Tranquila seguro que pronto la gente empezará a irse - susurro Edward en mi oído.

- ¿Como sabías lo que estaba pensando? - pregunté intrigada, ni que me hubiera leído la mente.

- Eres fácil de leer, se te nota cansada y cada poco tiempo miras las escaleras deseosa de ir al piso de arriba - explicó, yo me sonrojé por lo obvia que era.

- No es que me moleste tu compañía, pero no me gusta esta clases de fiestas y menos en una en la que soy el centro de atención - suspiré resignada mientras nos seguíamos moviendo con gracia.

- Es lo que tiene ser la anfitriona, eres el centro de atención - su risa inundó mis oídos - por lo que veo tu madre esta encantada - giré mi cabeza para ver a mi madre hablar con unos hombres, sonriente, ella estaba encantada que la fiesta saliera como ella había planeado.

- A ella le encanta tener cualquier excusa para organizar una fiesta - dije resignada.

Al girar por la improvisada pista de baile, vi apostado en una lado a Emmet y a Jasper, ellos nos veían bailar, sabía que era el momento adecuado para que Edward solucionara sus problemas, le tuve que insistir un poco ya que se negaba a dar el primer paso, así que una vez que terminó la canción fui yo la que le guié a sus amigos y me disculpé con ellos para ir a buscar a mis amigas.

Empecé a caminar entre la multitud que cada vez era menos numerosa, al final iba a tener razón Edward y la gente ya se estaba empezando a ir, iba tan sumida en mis pensamientos que choqué contra alguien.

- Lo siento no te vi - me disculpé inmediatamente.

- Tranquila yo tampoco te había visto - el hombre también se disculpó, subí mi mirada y me encontré con un joven más o menos de mi edad, rubio, con los ojos azules, pero tenía una extraña mirada, cuando sus ojos se fijaron en los míos un escalofrío me recorrió toda la espalda, en ese instante supe que tenía que alejarme de ese hombre, pero no me dio tiempo a darme la vuelta, ya que me tomó del brazo.

- Creo que no me he presentado, soy James Cullen, creo que pronto seremos primos - en su cara se dibujó una siniestra sonrisa.

- Encantada de conocerte James, Edward me hablado de ti, si me disculpas tengo que ir a ver a mis amigas - pero James no soltó mi brazo, sino todo lo contrario me pegó más contra él.

- Sabes me tomo por sorpresa la boda de mi primo, no sabía que tuviera novia, además a él le gusta demasiado su libertad como para atarse a una mujer - yo intenté forcejear pero James no soltaba mi brazo - Isabella se muy bien vuestro juego, y solo quiero advertirte que no me rendiré tan fácilmente, tengo la oportunidad de hacerme con todo y no me voy a rendir.

- Nada es tuyo, no has trabajado para ganarte ese derecho, Edward es el dueño de todo, y no habrá nada que se lo impida - espeté furiosamente, James me acercó más a él y sentí su aliento en mi cara.

- Yo que tú tendría cuidado, no estoy jugando, si sabes lo que te conviene romperás este compromiso - siseó James.

- ¿Me estás amenazando? - vi como sonreía y se encogía de hombros.

- Tómalo como una advertencia y ...

- Será mejor que la sueltes James - la atronadora voz de Emmet llegó a mis oídos e hizo caso sus palabras.

- Tranquilo McCarty solo estaba conociendo a mi futura prima - y si más se alejó, me di cuenta que estábamos solos, no había sido consciente que estaba en el pasillo. Emmet llegó a mi lado y colocó una mano en mi hombro.

- ¿Estás bien? te ves pálida - Emmet me miraba con detenimiento.

- Si, prométeme que no dirás nada a Edward - Emmet me miró sin comprender, pero al cabo de unos segundos asintió, no quería preocupar a Edward.

- Bueno olvidemos este desagradable encuentro y ayúdame a encontrar a esa amiga rubia tuya, quiero que me la presentes, que he intentado acercarme a ella pero me ignora - Emmet sonrió mostrando dos hoyuelos, le cogí el brazo para ir a buscar a Rose.

Cuando entramos de nuevo en el salón, sentí una mirada, vi que James tenía sus ojos fijos en mí, así que sonreí y le ignoré, si pensaba que me iba asustar y abandonar a Edward a la primera adversidad no me conocía, me había comprometido con él y además tenía que demostrar lo lejos que podía llegar.


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