Los personajes no me pertenecen, son de Stephenie Meyer, la historia fue creada por mi cabeza.
Hola, antes de nada, siento el retraso ha sido por fuerza mayor, hace dos días el ordenador no quiso encender, gracias que lo he podido arreglar y recuperar las cosas, así que sin más demora os dejo con el capítulo, que lo disfrutéis.
EPOV.
Las malditas palabras de James me tenían ansioso, por más que quería olvidarlas no era capaz de sacarlas de mi cabeza, volví la vista hacia Bella, la tenía abrazada mientras nos movíamos por el salón, el solo pensamiento de que le pudiera pasar algo hacía que un dolor se me instalara en el pecho, la apreté más contra mí en un intento de protegerla.
Desde hacía ya un tiempo mis sentimientos eran cada vez más confuso respecto a Bella, cada vez que la besaba o hacía el amor con ella mi corazón latía desenfrenado, nunca me había sentido así con ninguna mujer, no entendía porque me pasaba, la verdad es que desde la primera vez que la vi, ya me sentí atraído por ella, era como si una fuerza superior me arrastrara hacia ella, pero era solo atracción ¿no?, ¿por que otra cosa podría ser? ¿Amor?, ¡no!, rechacé esa idea de inmediato, yo no era de la clase de hombres que se enamora, yo amaba mi libertad y si me casaba era solo por obligación, ¿pero entonces por qué estaba tan nervioso y mi corazón latió frenético cuando vi a Bella caminando hacia mí vestida de novia? Sacudí mi cabeza para sacar todas esas preguntas de mi cabeza.
Seguí mirando por el salón repleto de invitados y mi vista volvió a recaer en James, el muy cínico seguía con una sonrisa en su estúpido rostro, como me encantaría borrársela a golpes.
- ¿Edward podemos sentarnos ahora? por favor - la voz de Bella hizo que mi atención volviera a ella, fui conciente que la canción había terminado.
- Claro, perdona estaba distraído - la cogí de la mano y la saqué de la pista de baile, la llevé hasta donde estaban sentadas sus amigas.
- ¿Os apetece algo de beber chicas? - les pregunté, necesitaba una copa para calmarme y no golpear a mi primo en mi propia boda.
- No gracias - dijo Bella al igual que Alice y Rose.
- Bien, si me disculpáis voy a tomar algo - besé a Bella y me alejé de la mesa hacía la barra, allí vi a Emmet y a Jasper conversando muy alegremente, seguro que ya llevaban algunas copas de más.
- Mira quien está aquí, el feliz marido - rodé los ojos ante el comentario de Emmet.
- No estoy de humor para tus bromas ahora mismo - dije secamente mientras le pedía al camarero una copa.
- Vaya no llevas ni 5 horas casado y ya has peleado con tu esposa - dijo Jasper, me volví hacia él, ya me tenía harto que siempre estuviera atacando a Bella, cuando ella no había hecho otra cosa que soportarle porque era uno de mis mejores amigos.
- Mira Jazz te quiero y eres un hermano para mí, pero no quiero oírte atacar a Bella una vez más, siento que María fuera una zorra y te hiciera daño, pero hay mujeres que valen la pena y Bella es una de ella, si todavía no te ha mandado a la mierda es por respecto, y porque sabes lo importante que eres para mí, pero ya te estás pasando de la raya y no voy a tolerar que hables mal de ella delante de mí y mucho menos que la vuelvas atacar ¿entendido? - dije furioso, tomé un trago grande de mi copa.
- Lo siento Ed, pero no quiero que pases por lo mismo que yo - Jasper bajó la cabeza arrepentido.
- Jazz venga anímate, verás como encontrarás a alguien que hará que cambies de opinión - dijo Emmet mientras pasaba un brazo por sus hombros - y por el bien de nuestra amistad da una oportunidad a Bella, es una chica genial, para mi es como mi hermanita pequeña - miré a Emmet enarcando una ceja, él solo se encogió de hombros.
- Gracias chicos, y de verdad lo siento Edward, se que soy como un grano en el culo, pero no puedo evitar desconfiar en las mujeres - los tres nos echamos a reír, era muy difícil para nosotros permanecer enfadados los unos con los otros.
- Bueno si Bella no te ha puesto de mal humor, ¿quien lo ha hecho? - preguntó Emmet mientras bebía un trago de su copa.
- James - pronuncié su nombre con rabia - el maldito esta haciendo todo lo posible para llevarse algo de la herencia de mi abuelo - tuve que inventarme algo para justificar mi enfado con mi primo, a estas alturas no podía revelar la verdad y menos con tanta gente desconocida a nuestro alrededor - el hijo de puta se ha atrevido amenazarme con hacer daño a Bella - tanto Jasper como Emmet se tensaron.
- ¿Crees que hablaba en serio? - por la expresión de Emmet vi que estaba preocupado.
- No lo sé, en realidad no nos ha amenazado de forma directa si no más bien de forma sutil, no se si iba de farol o que - expliqué dejando salir mi preocupación.
- Lo mejor será no quitarle los ojos de encima mientras se quede por aquí - resolvió Jasper.
- Gracias chicos, es bueno contar con vosotros - dije con sinceridad, por el rabillo del ojo vi aproximarse a las chicas, Bella me había contado que había descubierto que a Alice le gustaba Jasper, aunque ella lo había negado, viendo a Alice con su energía y entusiasmo sabía que era perfecta para que Jazz volviera a creer en el amor.
- ¿Sabéis de algún chico guapo que le guste bailar? - dijo Rosalie de forma inocente, y como era evidente mi amigo no dejó escapar la oportunidad de tener a su chica explosiva entre sus fuertes brazos, según palabras del propio Emmet, lo de esto dos eras más que evidente.
- Para que buscas si sabes que ese chico soy yo, vamos rubia te voy a demostrar como se mueven las caderas - dijo Emmet mientras cogía de la cintura a Rosalie.
- A mi también me apetece bailar, así que vamos vaquero - dijo Alice mientras arrastraba a un sorprendido Jasper hacia la pista de baile.
Fijé mi vista en mi preciosa esposa, ella se estaba mordiendo el labio, gesto que me provocaba sobre manera, ahora solo podía pensar en desnudar a Bella, sentí mi erección crecer, creo que iba siendo hora de retirarnos.
- ¿Tu también quieres bailar? - pregunté con voz ronca.
- No, quería algo de beber - dijo sin apartar la mirada sobre mi, y sin dejar de morderse el labio, me acerqué a ella y cogí su labio entre mis dientes.
- ¿Quieres que tomemos esa copa los dos solos arriba en nuestra habitación? - pregunté sin apenas separar mis labios de los suyos.
- ¿No es demasiado pronto para retirarnos? - preguntó Bella enarcando una ceja.
- Creo que ya nos han visto suficiente, además estoy deseando quitarte este vestido y ver que llevas debajo - contesté mientras la estrechaba entre mis brazos haciendo que sintiera lo que me provocaba, Bella dejó escapar un jadeo.
- Chicos aquí estáis, tenéis que venir a despedir a unos amigos - gritó Renné mientras se acercaba a nosotros.
- Parece que vas a tener que esperar un rato más - dijo divertida Bella, mientras la liberaba de mis brazos.
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Apenas quedaban ya invitados, sobre todo era jóvenes que disfrutaban ahora de la música moderna que el DJ estaba tocando, ahora si que era la hora de que mi mujer y yo nos retirásemos, esta noche la pasaríamos en el hotel y mañana saldríamos rumbo a las Bahamas para disfrutar de nuestras dos semanas de luna de miel.
Vi a Bella de espaldas hablando con una amiga que había sido su compañera en la universidad, me acerqué hacia ellas y la rodeé por la cintura, la chica se disculpó y nos dejó solos.
- Creo que ahora si es hora que nosotros nos marchemos, señora Cullen - le susurré mientras lamía el lóbulo de su oreja, ella gimió bajito y se dio la vuelta entre mis brazos.
- ¿Ansioso por abandonar su propia fiesta, Sr. Cullen? - dijo Bella de forma burlona.
- No sabes cuanto, Sra. Cullen - le respondí con voz misteriosa, vi a Bella morderse el labio, ella también estaba ansiosa por irse.
Después de la pelea y el distanciamiento de Bella, nunca creí posible volver a estar con ella de forma íntima, por más que intentaba seducir a Bella, ésta parecía inmune a mis encantos, y esto me frustraba bastante, no había conocido nadie así, todas las mujeres que he conocido caían rendidas a mis pies con una simple sonrisa, pero una vez más Bella me demostraba que era diferente y eso hacía que mi juego me gustara aún más, pero debo de reconocer que fui derrotado por esa malvada bruja y su ropa interior demasiado provocativa, pasé los peores días de mi vida, cada vez que estaba en casa estaba frustrado y con una enorme erección, gracias a dios, que eso terminó en una fabulosa y placentera reconciliación.
- ¡Edward! - gritó Bella para llamar mi atención - se puede saber en que estabas pensando, te habías quedado muy pensativo - vi a Bella fruncir el ceño y mirarme fijamente.
- En nuestra reconciliación y en como me gustaría repetirlo esta noche - susurre para que solo ella pudiera oírme y vi como se estremeció, me encantaba que los dos no pudiéramos sacarnos las manos de encima - Anda vamos a despedirnos de nuestros padres, antes que hagamos algo indecente en este salón - ese comentario provocó la risita de Bella.
Nos despedimos de nuestros padres que nos desearon un buen viaje y que le dejáramos saber que estábamos bien, también nos despedimos de nuestros amigos y como era normal Emmet no desaprovechó la ocasión para hacer comentarios con doble sentido, haciendo que Bella se sonrojase. Suspiré una vez llegamos a la suit y la cerré detrás de mí, Bella se volvió y nos quedamos mirándonos a los ojos.
- Estas preciosa - dije en un susurro.
- Me lo llevas repitiendo toda la noche - dijo ella con una sonrisa en su rostro y acercándose más a mí.
- Y te lo repetiré todas las veces que sean necesarias, ¿quieres una copa? - dije mientras veía a Bella caminar hacia mí, sus manos se posaron en mi pecho y negó con la cabeza, se puso de puntilla y beso mis labios de forma suave y tierna, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, la estreché contra mí, mi miembro poco a poco empezaba a despertar, pero cuando iba a profundizar el beso Bella se alejó de mí.
- No, no, quiero algo que dijiste una vez que harías - la miré de forma interrogante, y mi cabeza empezó a trabajar a máxima velocidad. Su risa inundó la habitación, intenté acercarme hasta ella pero dio un paso atrás.
- Dime lo que quieres y lo tendrás - mi voz salió ronca, estaba deseando quitar ese vestido y descubrir que había debajo.
- Mmm...me dijiste la primera vez que nos acostamos que tenías pensado seducirme en la noche de bodas con un streaptease, así que quiero eso como mi regalo de bodas - terminó mordiéndose el labio y un poco sonrojada, no puede evitar sonreír.
- Así que mi esposa quiere un streaptease - dije mirándola fijamente y acorralándola contra la pared, pegué mis labios a su oído, la sentí estremecerse - no puedo negarte una cosa así, pero primero voy a quitarte este precioso vestido para que estés más cómoda para el espectáculo.
Mis labios fueron bajando hasta la base de su cuello, Bella echó la cabeza hacia atrás para dejarme más acceso, mis manos fueron a la parte de atrás de su vestido y lo empecé a desabrochar, Bella era incapaz de parar de gemir, y ese sonido estaba haciendo que mi erección se pusiera cada vez más dura.
Una vez que terminé con los botones, me aparté un poco de Bella, a lo que ella hizo un adorable mohín, besé su labio inferior y dejé caer su vestido hasta sus pies, la visión de Bella solo con sujetador, bragas, medias, liga y tacones hizo que casi me corriera, parecía un ángel, no podía apartar la mirada y lo único que quería era quitarle esas últimas prendas lentamente y saboreando cada trozo de su piel. Sacudí mi cabeza para apartar esos pensamientos de momento, antes tenía que cumplir mi palabra con Bella, sin que ella se lo esperaba la cogí en brazos y la llevé hacía la cama.
- Ahora Sra. Cullen póngase cómoda para disfrutar del espectáculo - dije con voz ronca, Bella me dedicó una mirada ardiente.
Me puse delante de ella, mientras lentamente dirigía mis manos hacia los botones de mi camisa, muy lentamente fui desabrochándomelo uno a uno, una vez que me deshice de todos los botones me quite la camisa y se la tiré a Bella, que la cogió riendo, el siguiente paso fue quitarme los zapatos y los calcetines, no tenía música pero intentaba que todos mis movimientos fueran los más sensuales y provocativos que pudiera, y por como me miraba Bella y con la fuerza que se estaba mordiendo el labio creo que lo estaba consiguiendo, a continuación fui hasta el cinturón y el botón de mis pantalones, una vez que bajé la cremallera, éstos cayeron solos al suelo, quedando solo con mis boxer y me fui bajando éstos lentamente, cuando me los quité mi erección saltó libre, una vez desnudo fui andando de forma sigilosa hasta la cama, Bella se sentó en el medio y yo me quedé entre sus piernas.
- Espero que hayas disfrutado el espectáculo - vi a Bella asentir - pero para estar seguro voy a comprobarlo personalmente - Bella enarcó una ceja y yo dirigí mi mano hacia su entrepierna acariciando su sexo sobre la tela de sus bragas, note la humedad, eso me hizo sonreír.
- ¡Edwarrdd! - chilló pero la callé con mi boca mientras seguía acariciándola por encima de la tela, Bella se removió. Quité mi mano y gruñó como protesta.
Pero tenía otro planes, así que fui subiendo mi mano, acariciando de paso el contorno de su cuerpo, hasta llegar a su sujetador, se lo quité rápidamente, dejando libre sus pechos, esas pequeñas cumbres coronadas por unos pequeños pezones rosados, que me volvían loco, no lo dude y me lacé a por ellos, uno lo cogí entre mis labios y el otro con mis dedos, Bella se retorcía debajo de mí, y de sus labios solo salían sonidos incoherentes y gemidos, su respiración era agitada. Decidí dejar de torturar sus pechos, para seguir mi viaje hacía el sur, pasé mi nariz entre sus pliegues, su olor era intoxicante, me había vuelto un adicto, sin poder resistir más la penetré con la lengua.
- Edwarrdddd...ufff...no aguanto más... - Bella se agitaba cada vez más, yo no le daba tregua y segundos después ella se vino, lamí sus jugos y aparté mi boca de entre sus piernas, la miré sonriente, ella todavía estaba tratando de recuperar su respiración.
- Ahora es mi turno de jugar Sr. Cullen - dijo Bella con voz autoritaria, incorporándose y empujándome para que me tumbara en la cama, no pude hacer otra cosa que obedecer.
Bella se sentó a horcajadas en mi cintura, bajó su cara y me dio un beso que me dejó sin aliento, rara veces Bella tomaba el control en el sexo y esta nueva cara me gustaba y me excitaba más de lo que ya estaba, poco a poco Bella fue bajando poco a poco, sus manos me acariciaban mi pecho y mis abdominales, me encantaba la fascinación que tenía Bella con ellos, siempre se quedaba embobada mirándome, su boca mordió uno de mis pezones, lo que me hizo gritar y gruñir al mismo tiempo, mi erección dolía por ser liberada, de pronto sentí su mano en mi miembro, acarició con el pulgar la punta y eso me hizo sisear de placer, no puede evitar embestir contra su mano, después bajó su cabeza y me tomó con su boca, eso hizo que mi mente se quedara en blanco, no era capaz de pensar de forma coherente.
- Dios Bella...no sabes lo que me hace sentir - Bella siguió tomándome con su boca, cada vez más rápido, me estaba llevando al límite y no sabía cuanto tiempo aguantaría - Bella...para estoy a punto... - pero Bella ignoró mis palabras y siguió hasta que por fin estallé en su boca, ella se lo tragó y luego levantó la cara mirándome con una sonrisa de satisfacción en su boca, yo me lacé sobre ella y estampé mis labios contra los suyos, era un beso hambriento y llenó de necesidad.
No podía soportar ni un minuto más sin enterrarme en ella, así que de una sola estocada la embestí, ambos gritamos por la deliciosa sensación, sentía como sus paredes abrazaban mi miembro, estar dentro de ella era uno de mis sitios preferidos últimamente, comencé a moverme lentamente, Bella arañaba con sus uñas mi espalda, y eso me encantaba, su gemidos en mi oído y su aliento entrecortado hacía que mi corazón latiera frenético, comencé acelerar no sabía cuanto más podía aguantar, sentía como sus paredes aprisionaban cada vez más mi miembro.
- Edwardddd...- gritó Bella cuando alcanzó el clímax, y poco después la seguí yo, caí exhausto sobre ella, pero rodé llevándola conmigo y dejándola encima, nuestras respiraciones eran irregulares, Bella intentaba aguantar con los ojos abiertos pero era incapaz, había sido un día bastante largo y lleno de emociones.
- Duerme preciosa - cogí la sabana y nos tapé, ambos caímos en un profundo sueño.
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Me acerqué a la barra del bar a por dos cóteles, necesitaba estirar las piernas, llevábamos aquí 10 días y esto era el paraíso, playas de arena blanca, agua cristalinas, bebidas a todas horas, pero sobre todo buena compañía, en todo el tiempo que llevábamos de luna de miel nos había sido muy difícil quitarnos las manos de encima, y debo admitir que eso me encantaba, yo mismo estaba sorprendido por mis propios actos, nunca antes me había comportado así con ninguna mujer, normalmente no me gustaban estar así con nadie, pero con Bella era diferente además de sencillo, y eso me tenía más confuso aún, todavía no había querido analizar con detalle mis sentimientos, tenía miedo de lo que podía descubrir.
- Señor aquí tiene sus cócteles - dijo el camarero sacándome de mi ensoñación.
- Gracias - cogí las copas y me dirigí hacia la zona de las tumbonas, donde un ángel de cabello marrón estaba tumbada al sol.
Me paré un momento para poder contemplarla desde lejos, su piel estaba un poco más bronceada al igual que la mía, y resaltaba aún más con el minúsculo bikini blanco que llevaba puesto, todavía recuerdo divertido como se puso cuando descubrió que sus bikinis habían sido reemplazados por unos nuevos gracias a sus amigas.
Flash back
- ¿Bella que te pareces si vamos a darnos un paseo por la playa antes de ir a comer? - pregunté mientras veía a Bella revisar toda la suit en la que nos alojaríamos.
- Me parece perfecto, voy a ponerme un bikini - dijo mientras se dirigía a la maleta y cogía una bolsa para luego entrar en el baño. Yo aproveché también para coger un bañador y ponérmelo, de pronto Bella pegó un pequeño grito y abrió la puerta del baño de forma brusca.
- ¿Qué ocurre? - pregunté preocupado por su reacción.
- Las voy a matar, no mejor primero las torturaré para luego matarlas de forma lenta y dolorosa, esas brujas se creen que no me voy a vengar, pero esta vez me las pagan...- yo dejé de oír las maldiciones de Bella en cuanto la vi, traía puesto un minúsculo bikini de color azul, que apenas cubría las partes necesarias, recorrí su cuerpo de arriba a abajo varias veces, sentí mi miembro reaccionar ante tal visión - ¡Edward! - el grito de Bella me obligó apartar mis ojos de su cuerpo.
- ¿Qué?- pregunté todavía deslumbrado por su cuerpo.
- Como que y ¿qué?, no pienso ir a la playa con este bikini, si es que se le puede llamar así, porque apenas cubre nada - dijo señalándose y yo no pude reprimirme y me la volví a comer con la mirada - las odios, estoy segura que las dos se aliaron y cambiaron mis bikinis, lo que no se cuando lo hicieron.
Bella se sentó refunfuñando en la cama y cogió una de mis camisas para taparse, la verdad es que estaba muy sexy enfadándose.
- Bella estas espectacular con ese bikini, tienes un cuerpo fabuloso, te lo digo yo que lo compruebo a diario - vi como Bella se ruborizó y agachó la mirada, cogí su mentón y la miré a los ojos fijamente. - No te vas a pasar toda la luna de miel aquí encerrada, además quiero presumir de esposa, así que tienes dos opciones, o te levantas de esa cama, te pones un bonito vestido y nos vamos a la playa o te cojo, te pongo en mis hombros y nos vamos a la playa, tu eliges - dije seriamente, aunque por dentro encontraba bastante divertida toda esta situación.
Bella se levantó refunfuñando y se fue hacia su maleta en busca de un vestido, no pude evitar y solté una pequeña risita que fue cortada enseguida por la mirada fulminante de mi esposa.
Fin flash back
Sacudí mi cabeza para salir de mis recuerdos y reemprendí mi camino hacia Bella, ella sintió mi presencia, se quitó las gafas de sol y se incorporó.
- Ya era hora, creí que me iba a deshidratar - dijo haciendo un puchero.
- Anda toma, no seas exagerada - le tendí su cóctel y me senté en mi tumbona al lado de ella.
- No me creo que nos queden solo 4 días, voy a echar de menos estar tumbada todo el día al sol y sin hacer nada - dijo Bella mirando hacia el mar.
- Si quieres nos quedamos a vivir aquí - dije burlonamente.
- Aunque suena tentador, seguro que al final me terminaría cansando, además tengo una revista que dirigir - me contestó siguiendo la broma.
Estaba muy orgulloso de ella y varias veces se lo había dicho, había hecho grandes progresos con la revista en poco tiempo, y estaba seguro que la llevaría hasta lo más alto, siempre he sabido reconocer el talento y en cuanto conocí a Bella sabía que ella lo tenía y como siempre no me había equivocado.
Vi como Bella dejaba su copa sobre la mesa que había al lado de la tumbona y se volvía a recostar para seguir tomando el sol, yo la imité pero a los pocos minutos ya estaba cansado además tenía mucha calor, necesitaba refrescarme. Me levanté y fui decidido al agua, me metí de cabeza, ¡dios esto era vida! me quedé nadando un rato, necesitaba ejercitar mis músculos, cuando volví a fijar mi vista en la orilla vi que Bella estaba allí, con sus pies en el agua, poco a poco me fui acercando hacia donde estaba ella.
- ¡Vamos Bella! el agua esta buenísima - dije animándola para que se bañara, ella negó con la cabeza, salí del agua y fui directo a abrazarla.
- Arrggg...Edward me estas mojando - grito e intentó zafarse de mis brazos, pero yo fui más rápido y la cogí al estilo novia - ¡Edward bájame inmediatamente! - exigió.
- Me gusta tenerte entre mis brazos - dije mientras me iba introduciendo en el agua, me encantaba hacerla de rabiar.
- Ni se te ocurra... - pero no pudo terminar porque la solté haciendo que se hundiera en el agua, se levantó con todo el pelo por su cara y bastante cabreada, salió del agua sin dirigirme la mirada y se fue directa de nuevo a las tumbonas.
- Venga Bella, no te enfades, solo estaba jugando, mujer no tienes sentido del humor - dije detrás de ella siguiéndola, Bella se volvió para mirarme y me fulminó con la mirada.
- Esta te la guardo Edward Cullen, así que vigila tu espalda - siseo, se volteó y se tumbo en la toalla, yo no pude resistir más y estallé en carcajadas, Bella decidió ignorarme y yo intenté calmarme un poco, tampoco era cuestión de enfadarla más.
De pronto el sonido de mi móvil sonó dentro del bolso que Bella siempre se traía a la playa, ella fue más rápida y me lo tendió, vi que se trataba de mi padre y fruncí el ceño.
- Hola papá, ¿ocurre algo? - pregunté un tanto preocupado, vi que Bella se incorporó de la tumbona y ponía atención a la llamada.
- Hola hijo, siento molestarte, pero ¿es posible que adelantéis vuestro regreso?, ha surgido un problema en la empresa.
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