HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAA a tods! Aqui vengo con un nuevo capitulo. Nagiasu no me pertenece, lamentablemente! Es solo mi yo frustrado que debe recurrir a estas historias al quedarse con deseos de ver más de la pareja más tierna del anime!

Bueno los dejo, espero les guste! No se olviden de comentar! Sus reviews me ayudan a saber si lo estoy haciendo bien o no!

Cariños!


Asombro.

-¿Qué crees que será?

La vio acariciando tranquilamente su abultado vientre, cuando aquella pregunta vino de improviso. Ambos observaron a la muchacha de cabellos castaños y mirada azulada. Guiño los ojos, siendo imitado por una curiosa mirada bastante conocida para ambos. La joven se acerco hasta Chisaki, sentándose a su lado mientras con su mano dio suaves toques en su estomago, y su esposa le dedico una expresión bondadosa dejándose tocar.

Levemente, casi imperceptible sus labios dieron paso a una diminuta sonrisa.

Él lo sabía. No era algo que se necesita decir con palabras, pero era evidente cuando agradable era para Chisaki saber que la joven de personalidad enérgica se mantenía constantemente junto a ella; acompañándola y ayudándola en esta nueva etapa, que francamente era una novedad para ambos.

Después de todo era la primera vez que Chisaki daría a luz un hijo.

Por primera vez en su vida... serian padres.

Miro a su esposa esperando su respuesta. Se hizo un leve mutismo mientras la joven madre sospesaba su pregunta. Mukaido continuaba observándola con los ojos brillando emocionados, las mismas orbes que él conoció cuando eran uno simples críos.

Finalmente Chisaki hablo.

-No lo sé - Contesto ella. En su noto de voz vislumbro dulzura y sinceridad - Me gustaría una niña... alguien tan bonita como tú, Manaka - le sonrió, acariciando esta vez la cabeza castaña, seguidamente volvió sus manos a su vientre -Pero también quisiera un niño... Aunque, claro, no es algo que dependa de mi - finalizo.

De todas formas sea lo que fuese ella se sentiría bendecida con solo tenerlo entre sus brazos. Sea varón o una fémina. Y el silenciosamente le dio la razón.

Ambos habían decidido no saber el género de su hijo. Bajo la firme convicción de que no importaba lo que fuese, de que querían recibirlo sin saber su sexo pues no lo consideraban necesario. Sea niño o niña, lo amarían de igual forma, ¿cierto?

Mukaido soltó una risa al tiempo que abrazaba a la futura madre.

-¡Yo también lo creo, Chi-chan! ¡Una pequeña Chi-chan o un pequeño Tsumugu-kun! ambos están bien- exclamo restregando su mejilla con la contraria - Ya quiero que nazca, ¡así podre cuidar de él!

-De seguro te querrá mucho, Manaka - le sonrió ella.

El, que permanecía un tanto ajeno a la escena se mantenía sentado junto a ellas a una distancia prudente. No quería entrometerse en los momentos de chicas que solían tener ambas, pero debía admitir que verlas así juntas daba una sensación tranquilizadora.

Con la intención de dejarlas charlar tranquilamente, estaba a punto de alzarse. Quizás podría ir a por un libro, o repasar la cátedra que daría pasado mañana para los nuevos estudiantes. De vez en cuando lo llamaban para dar clases a alumnos de universidad, y sinceramente era una buena fuente de ingresos. Más ahora que tendría que alimentar una familia entera.

Oh, podría estudiar la información que recolecto de su excursión bajo el mar. Había recolectado muchos datos, sería una buena fuente de conocimiento para su próximo proyecto.

También...

-Tsumugu-kun.

Justo cuando sus rodillas se doblaron para levantarse, se detuvo. Mukaido se había separado de Chisaki y esta vez lo miraba con los labios fruncidos y una de esas expresiones extrañas que solía hacer. Volteo a observar a ambas preguntándose si había algo que necesitaran de él.

-¿Qué? - soltó, sin entender a que venía su cara.

La menor entre los tres le sonrió alegremente mientras con su mano derecha le indicaba un lugar junto a ellas; justo al medio.

-¿Manaka... que sucede? - pregunto Chisaki.

Si, el también quería saber lo mismo.

-Tsumugu- kun- volvió a llamar sin dejar de golpetear suavemente el suelo.

¿Era la misma chiquilla que se escondía y sonrojaba cada vez que él solía hablarle? No podía dejar de asombrarse al notar que la pequeña que solía pulular a su alrededor se había convertido en una muchacha extrovertida y bonita.

Vaya que había crecido...

Se podría decir que le asentaba ese aire más maduro.

En silencio , ante la mirada rogativa no tuvo otra que aceptar y sin saber ni entender mucho menos la razón, termino sentándose entre ambas. Rodo los ojos hasta la menor, con la clara interrogante.

-No hemos escuchado tu opinión, Tsumugu-kun - murmuro ella, mirándolo expectante.

¿Su... opinión? ¿De qué?

Y tuvo que golpearse interiormente ante la clara respuesta a sus preguntas. Mukaido quería saber que sentía al convertirse en padre, ¿verdad? O era si le molestaba el asunto del genero de su hijo... No estaba muy seguro de a que se refería exactamente, y también se le sabia mal preguntar algo que parecía evidente para ellas.

Chisaki sonrió nerviosamente intentando persuadir a la muchacha sobre la importancia de su opinión. Que prefería reservársela para sí mismo y a sí también no era necesario que la compartiese con ellas; era un asunto de él.

Aun cuando el sabia mejor que nadie que se moría de curiosidad por saber si realmente era de su agrado el que ella estuviese embarazada.

Si amaría de igual forma al fruto de ambos.

Si lo pensaba bien, tampoco es que el podría afirmar esto. El amaba a Chisaki, eso era un hecho. Pero claramente no podía sentir el mismo vinculo que ella sentía por su hijo... todavía. No compartía esos momentos íntimos que solo eran privilegio de la madre al ser quien lo cuidaba dentro de su vientre.

Aun cuando el intentaba no perderse detalle de su embarazo, era algo bastante difícil teniendo en cuenta sus ir y venir del pueblo a la ciudad. Su profesión y su necesidad de perfeccionarse. Todo resultaba un impedimento para estar con su familia.

Es por eso que cuando tenía el tiempo, se dedicaba a estar junto a ella, a compartir esas minucias que les entregaba la espera de su hijo y la compañía de su esposa.

Era su única forma de compensar su ausencia.

-¿Tsumugu?

Chisaki lo sujeto de la manga mirándolo preocupada. Nuevamente se perdía en sus pensamientos, y ambas tenían los ojos pegados en el preguntándose quizás que era lo que ocupaba sus reflexiones. Manaka bajo la mirada, un tanto apenada.

-Lo siento, Tsumugu-kun. Es un asunto privado y yo...

Pestaño para luego darle una fugaz sonrisa. - No. No es nada.

Y ella le sonrió agradecida al tiempo que cambiaba rápidamente de tema. Finalmente entre una charla animada la muchacha termino por rendirse a la extenuación mientras se apoyaba por inercia en su hombro.

Bajo la mirada hasta el rostro femenino, notando que efectivamente estaba dormida. Aguanto el deseo de reír al ver que murmuraba palabras que no lograba entender y la saliva parecía haber creado un pequeño camino en la comisura de sus labios.

Como aquella vez en el tren...

Si bien recordaba, la situación era bastante similar. Los tres juntos.

-Oh, se durmió - susurro Chisaki, con ese tono maternal que solía guardar para su amiga de la infancia.

-Si... - asintió sin moverse; si lo hacía aunque sea un poco la cabeza contraria tendría un feo golpe y lógicamente la despertaría. Busco el rostro de su esposa en busca de ayuda, no sabía bien que hacer en esta situación.

Ella le dedico una sonrisa comprensiva, tirando una de sus mejillas - Por ahora debe recostarse en el futón, ¿puedes llevarla, Tsumugu?

Claro que podía. Era el único hombre y Chisaki en su estado era impensado que la pudiese levantar y llevar tranquilamente a la cama. Asintió ante la obvia necesidad. Por lo mismo, cuidadosamente sujeto el cuerpo femenino asombrándose ante lo liviana que resultaba, pese a su edad. Ya tenía 17 años, ¿verdad?

Se alzo con ella entre sus brazos, y Chisaki se acerco hasta ellos para apartarle un cabello rebelde que se había anclado en el rostro de la menor. Un gesto tierno mientras sus ojos brillaban tiernamente al ver a su pequeña Manaka siendo la misma que hace un par de años. Seguidamente subió los ojos hasta el, besándole la mejilla al tiempo que el pálido rostro se tornaba rojizo.

¿Aun se avergonzaba de esas simples muestras de afecto?

Bueno, era Chisaki después de todo.

-Acompáñame, preparare el futón.

Y obedientemente la siguió. Chisaki dentro de lo que su embarazo de 8 meses le permitía, se las apaño para dejar el futón decentemente puesto sobre el suelo, y acomodar las frazadas para que la muchacha no sintiese frio. Siempre siendo tan diligente, incluso en estas condiciones.

Una vez hubo terminado, le indico que la dejase sobre el colchón, acto que hizo cuidadosamente. De algún modo logro recostarla suavemente, evitando que se golpeara. Una vez que lograron meter a la chica dentro y cubrirla bien, Chisaki se permitió sonreír al ver el tierno rostro que Mukaido hacia al dormir. Acaricio su rostro, depositando un corto beso en su frente.

Se le quedo viendo largo rato, con esa expresión tan de madre que solía poner debido a su condición. Luego se llevaba las manos hasta su vientre tocándolo gentilmente, y sus ojos se iluminaban al saber que prontamente tendría aquel bebe entre sus brazos.

Se sentó a su lado, permitiendo que ella recargase su cabeza sobre su hombro izquierdo.

-Me pregunto si nuestro hijo será igual... - murmuro sin despejar los ojos de la joven durmiente.

El se quedo en silencio escuchando la voz que casi se convertía en un sumiso susurro. Llevo una de sus manos hasta la cabeza azulada, enterrando sus dedos entre su cabellos proporcionándole caricias lentas. Suaves. Ella continuo hablando.

-Ahora mismo parecemos una familia, ¿verdad?

Y él se vio a si mismo asintiendo ante aquella afirmación. No era que no estuviese consciente que una chica de 17 años era un mal ejemplo para hacerla ver como su hija, pero... ¿sería algo como esto ser padre? Para el Mukaido era como una hermana pequeña a la que cuidaba inconscientemente, protegía y aconsejaba cada vez que ella lo necesitaba

¿Sería el sentimiento similar cuando naciera su hijo?

¿Lo recostaría con el mismo cuidado que recostó a la menor? ¿Se apoyaría de igual forma en él cada vez que cayese dormido? ¿Reirían juntos como el solía hacer con la chica de ojos grandes?

Exactamente, ¿que era ser padre?

Frente a este tema sin poder evitarlo se preguntaba que sintieron sus propios progenitores al enterarse de su existencia. ¿Su padre lo habría querido cuando estuvo dentro del vientre materno? ¿Sintió un vinculo especial con él, dentro de ese proceso?

No lo sabía. Y por razones lógicas tampoco estaba en sus intenciones averiguarlo.

Chisaki se apego a él cuando comenzó a sentir que sus parpados se hacían un tanto pesados. Eso le permitió volver a la realidad.

-Chisaki - llamó tocando su rostro - ¿Que sucede?

-Es fatiga, creo - su mano viajo hasta su cara, tanteándose en busca de fiebre - Dicen que a las embarazadas les ocurre...quizás deba consultarlo con el médico. Me podría recetar suplementos, ¿verdad?

- No te sobre esfuerces.

Ante su simple consejo la mujer sonrió satisfecha - Lo hare. Así que por ahora... ¿podría prestarme su hombro, señor científico?

-Es oceanógrafo - corrigió con una pequeña sonrisa. Ella le acompaño, acomodándose a su lado.

De pronto el cuerpo le pesaba, y comenzaba a sentir un leve letargo.

-¿Sabes, Tsumugu? No mentía acerca de lo que dije hace un momento... Me gustaría que si es una niña; nuestra hija sea tan enérgica y amable como Manaka...

-¿Por qué? - pregunto

-¿No es obvio? De ser así, seguramente se hará de muchos amigos... Será una niña muy alegre...también...

Y el suspiro, mientras volteo para mirar a su esposa que ya parecía estar a punto de dormirse. Con cuidado intento despertarla antes de que esto ocurriera; sería peligroso si por cargarla hasta su cuarto terminaba por ocurrir un accidente.

La sujeto del brazo ayudando a que se levantara; con su avanzado embarazo cosas simples como estas parecían una verdadera proeza.

Justo cuando intentaba que se pusiera de pie, la muchacha abrió sus ojos soltándose de su mano para llevársela hasta su estomago. Casi temió que se cayera ante la velocidad en que se movió, así que de la misma forma se sentó a su lado mirándola sin entender.

-¿Chisaki?

¿Qué había pasado?

-¡Se movió! - chillo ella, pero luego se cubrió los labios apenada al recordarse que podría despertar a Mukaido.

El abrió sus ojos asombrado, al principio sin comprender que era exactamente lo que se había movido. La respuesta la obtuvo al fijarse en el vientre que la mujer acariciaba extasiada

- Tsumugu, nuestro hijo está moviéndose...

Sin saber muy bien que hacer observo el rostro femenino iluminarse ante la sensación del bebe dentro de ella. Ablandaba sus ojos sin dejar de tocar el lugar que protegía a su hijo. Emocionada ante las emociones de ser madre.

Nuestro hijo...

Aquella frase resonó en su cabeza y de igual forma un sentimiento desconocido que comenzó a quemar dentro de él. Su hijo estaba vivo; podía moverse, sentir, comer y otras sensaciones más que lo definirían como humano. Existía. Era real. Y era suyo.

De ambos.

Era nada menos que la consecuencia de haber amado a una mujer del mar, de que ella se hubiese entregado a él, de hacerla suya. Era la consecuencia del amor que tenían ambos.

¿Podría amarlo?

Su respuesta la obtuvo, cuando al posar su mano sobre aquel lugar, sintió como su hijo golpeteaba y se movía como dando una contestación a su pregunta. Como reafirmando que sí.

Para su asombro un cálido sentimiento lo embargo y sin poder evitarlo beso el rostro femenino repetidas veces, agradecido de que gracias a ella el podía experimentar esta nueva emoción que parecía fundirse dentro de él. Un sentimiento abrumador pero cálido en igual forma.

Llego a la conclusión que después de todo... era asombroso ser padres.

Continuara...


Próxima Palabra: Ternura.