Vaya, han pasado muchos días desde que subí el último capítulo de este fic. Vamos llegando poco a poco a como quería terminar este fic. Aún me quedan bastantes ideas en el tintero, así que aún no terminará. Y quizás empiece otro cuando termine este con otra cinemática. Aún no lo se.
De todas formas agradezco al grupo fb por el apoyo, y a todos en general que lo leéis y os gusta.
Este fic está completamente inventado, no tiene porque aparecer en la serie original (ojalá). Si no te gusta la pareja de Hanji y Rivaille o eres de mente sensible vete al icono de buscar y busca otro fic que si te agrade, no pierdas tu tiempo leyendo esto.
Disclaimer: Snk no me pertenece, si fuese mía ya habrían llegado al dichoso sótano.
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El sol se ponía lentamente en los campos de entrenamiento. Gunther, Auruo, Erd y Petra. Los únicos miembros del escuadrón de Rivaille recogían todo el material y limpiaban el terreno. Cuando atardecía parecia ya casi una tradición. El último escuadrón en irse, los únicos que limpiaban a esas horas.
- Venga, daros prisa. Dejad esto bien limpio. Quiero irme a descansar de una vez - decía su ruda y temperamental voz.
- Lo que el heichou quiere es irse temprano con su chica...- repuso Auruo con frustración.
- ¡Cállate, Auruo!- recibió un codazo de su compañera que se encontraba a su lado barriendo con una escoba.
- Mira, Erd, ya empezaron con sus peleas matrimoniales - Erd y Gunther reían juntos viendo a sus dos compañeros.
- Agh... como sigan así no acabaremos nunca - Rivaille contemplaba seriamente la escena mientras se replanteaba si mandarlos a limpiar letrinas hasta que amaneciese.
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Como superior, tenía que ser el último en irse a descansar. A pesar de tener que vigilar a sus subordinados tenía que hacer informes de sus actitudes físicas semanalmente. Revisó los papeles frente a él y los dio por terminados.
Se dirigió al despacho de su comandante a entregárselos como cada noche. Hoy se había retrasado más que nunca porque había tenido que imponer disciplina a sus dos miembros más jóvenes. Cuya única obsesión era pelear. Tal vez debería de aumentar su entrenamiento diario. Si se cansaban tal vez no les apeteciese tanto discutir.
Alzanzó el despacho y agarró el pomo de la puerta de roble. Si no encontraba a su comandante en su puesto, dejaría el informe y se iría de allí. No le apetecía demasiado ir a buscarle expresamente. Ya hacía rato que había alcanzado la noche.
- Ninguna persona normal seguiría trabajando a estas horas - abrió la puerta y encontró su rostro inflexible y sonriente firmando papeles - Por supuesto, tú no eres normal.
- Vaya, Rivaille, pasa.
- Aquí tienes mi informe.- soltó con desgana el amasijo de papeles sobre su mesa - Siempre estás aquí, ¿tú mujer no te echa de menos?
- Un buen líder siempre se va el último a descansar, deberías saberlo. Y ella está acostumbrada a que no podamos vernos tan abiertamente - observó como Rivaille miraba a todos lados en aquel despacho - Levi, si estás buscando a Hanji, aún está en su laboratorio.
- No dije que la estuviese buscando. - se aclaró la garganta y se sentó en un sillón cercano - De todas formas, ¿qué le has mandado hacer ahora que la tiene tan entretenida?
- Personalmente nada. Ella no me suele dejar que me meta en sus investigaciones. Estas semanas lleva inmersa en aquel diario que encontrasteis.
- ¿El cuaderno de Ilse Lagner? Pensaba que ya habíamos llegado a las conclusiones pertinentes sobre ello. No se conoce ningún ejemplar con las características que describía. Quizás estaba sufriendo alucinaciones.
- Bueno, pero ya conoces a Hanji, mientras haya algún dato sin sentido, no se detendrá hasta descubrir la razón. - Rivaille se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta - Si vas a ir a verla, llévale la comida. Seguro que se habrá olvidado de bajar, y el comedor cerrará dentro de poco.
- Tché.
- Ah, y Levi, por favor. Si esta noche duerme contigo, no hagáis ruido. Tengo que hacer gestiones mañana temprano en la ciudad. Preferiría descansar una noche completa sin tener que oiros.
Rivaille contestó al comentario dando un portazo en la puerta.
- Añoro ser así de joven...- bostezó mientras acariciaba el colgante de su cuello contorneando con sus dedos su alianza de boda - Si mañana termino antes...
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Cinco pisos de escaleras. No había ningún soldado cerca. Todos deberían haberse ido ya a descansar. La bandeja pesaba calentaba sus manos mientras la sostenía. Encontró la puerta entreabierta y una tenue luz se discernía en el interior.
El suelo era prácticamente inexistente debido a la gran cantidad de papeles y anotaciones que había en el suelo. La palabra orden y limpieza no parecía significar nada para ella. Probablemente, a pesar del esfuerzo que realizasen los miembros de su escuadrón ordenándolo día a día, ella lo desordenaría en tan solo cinco minutos.
Al fondo de la habitación, la chica le daba la espalda mientras leía y anotaba cosas con varios libros abiertos a la vez. Comenzó a caminar hacia ella sin decir nada. Ella pareció notar su presencia y continuó tomando notas sin prestarle atención. Pero los pasos seguían acercándose.
- Moblit, te dije que te fueras hace un rato. Vete a descansar. Nos veremos mañana.
Rivaille ignoró su frase y despejó una pequeña mesa donde colocó la bandeja con comida. Se acercó a ella por detrás y cerró el libro que estaba leyendo con su mano.
- Moblit, ya te he dicho qu-, ¿Levi?¿Qué haces aquí?
- Tu turno acabó hace rato. Come - gruñó señalando la mesa.
- Aún tengo trabajo que hacer...
- Me da igual. Come.
Hanji se resignó y acercó su silla a la mesa. La bandeja parecía excesivamente llena. Aunque la comida seguía siendo la misma que tras cada día. La misma bazofia de siempre.
- Me has traído mucha comida. Yo no como tanto.
- También está mi ración - un par de cubiertos envueltos en sendas servilletas adornaban la esquina de la bandeja.
- Vaya, ¿vas a cenar conmigo? Que tierno - besó su mejilla - Gracias.
- ¿Y bien? ¿Has descubierto algo nuevo? Llevas más de una semana sin salir de aquí. Espero que sea algo grande.
- No lo sé. Sin datos de campo es difícil. Espero que en la próxima expedición me dejen apartarme un poco para buscar algún espécimen raro con el que experimentar.
- Ya veo.
- Aunque tengo una teoría acerca del diario - Rivaille la escuchó con atención - Creo que el titán que describe Lagner en su diario la confundió con otro humano. Alguien que tuviera rasgos físicos similares a los suyos.
- No creo que los titanes puedan diferenciar mucho a los humanos. Somos meras presas ante sus ojos. Probablemente seamos todos iguales. Como hormigas.
- Pero no parecía querer atacarla al principio. Quizás haya personas con capacidad de convertirse en titanes, y los propios titanes los reconozca a través de sus alter egos. ¿Qué te parece esta teoría?
- Una estupidez.
Terminaron de comer y apagaron las luces. Mientras bajaban aquellas estrechas escaleras, Hanji se agarraba sensualmente de su brazo. Probablemente en un intento de coqueteo que no surtía efecto en él. Pero tampoco parecía despreciar aquel contacto.
- Entonces, ¿me vas a dejar dormir contigo esta noche? Ya es muy tarde y alteraré a las chicas si voy allí a estas horas.
- En mi cama no te metes si no te has duchado antes. Llevas una semana encerrada en ese cuarto, y hueles fatal.
- No deberías decirme esas cosas tan bordes, podría enfadarme.
- Di lo que quieras. Pero en mi cama no entras si no te has duchado.
- Aguafiestas.
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Se sentó en el suelo mientras él le secaba el pelo con una toalla. El aspecto mugriento y sucio que portaba antes había desaparecido de su cabeza y había sido reemplazado por una cabellera algo desordenada pero más suave y limpia.
- Si tus subordinados te vieran así ahora te perderían todo el respeto. - lo decía con su habitual tono alegre - ¿A Erd también le cepillas el pelo? ¿Le ayudas a recogerse el pelo en las expediciones?
-...
Cesó el movimiento de la toalla en su cabeza. Le agarró por las axilas y la sentó sobre sus piernas. Introdujo sus manos bajo su pijama holgado y comenzó a lamer las finas gotas de agua que caían sobre su cuello.
- No, espera, Erwin está al lado. No quiero hacerlo con él al lado.
- No me importa. Decía que tenía que levantarse temprano.
- Razón de más, ¡suéltame!- chilló intentando apartar sus manos de sus pechos.
Utilizó su peso en su contra y la tumbó en la cama con él. Tal vez con demasiada fuerza. El mueble no soportó el impacto y se rompió una de las patas. Hanji no pudo soportar la escena y empezó a reírse a carcajadas.
-¡Rivaille, eso saldrá de tu sueldo! - gritó una voz enfurecida a través de la pared.
Hanji reía aún más alto. Golpeando la cama mientras doblaba su cuerpo sin poder controlar sus risas. Otra pata crujió y se rompió.
- ¡Comandante, está vez ha sido Hanji! - gritó acusatoriamente.
- ¡Me da igual, iros a dormir de una vez, por dios!
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Mike se acercó a sus dos compañeros que estaban sentados juntos en el comedor. Erwin comía tranquilamente mientras Rivaille miraba con furia al trío de mujeres sentado a varias mesas de distancia.
-¿Qué traman ya las chicas? - preguntó señalando a Hanji, Nanaba y Petra, que hablaban con emoción.
- No lo sé. - respondió el hombre de cabellos rubios - Aunque si Hanji está involucrada no será nada bueno. Seguramente alguna broma ingeniada por ella. Mañana revisaré mi silla antes de sentarme. Vosotros deberíais hacer lo mismo.
- Pues yo creo que Petra también aporta sus propias bromas, dado el aburrimiento que tiene que pasar con su superior aquí presente. No haces más que obligarlos a entrenar hasta la extenuación, así solo conseguirás que te odien - Rivaille gruñó en respuesta - Deberías salir con tus subordinados como hago yo. Sino terminarán odiándote. Dales un respiro.
- Ya se divierten bastante cuando no estoy – gruñó de nuevo.
- No te esfuerces, está molesto porque no le permito acostarse con Hanji cuando está en la habitación de al lado. - Erwin terminó de cortar el trozo de carne y lo llevo a su boca - Está en una rabieta ahora mismo. Como un crío – más gruñidos en respuesta del pequeño hombre.
-Vaya Erwin, ¿controlando a tu hermanita? Deberías dejar que la gente joven haga lo que quiera. - Pasó un brazo un brazo por encima de Rivaille, que le miró con disgusto - ¿Tantas ganas tenías anoche? Piensa en el jefe, tener que escuchar tus gritos de placer debe ser horrible. Seguro que es como escuchar el mismo infierno. No quiero ni imaginarme que le haces a la pobre Hanji cuando...
- Déjame en paz.
- No puedo permitirles que tengan tantos encuentros, o terminarán rompiendo el cuartel entero. Es por su bien - comentó Erwin risueño.
- ¿Rompiendo?¿Entonces lo de la cama que se rompió anoche eran ellos? ¡Rivaille, tienes que tratarla con más cuidado!¡¿Qué intentabas hacerle?!
-...
- A mi empieza a dar pena tu subordinada, Nanaba, que tiene que dormir a su lado... Pobrecita, no me imagino que habrá oído ya.
- ¿Nanaba? Creo que tiene el sueño muy profundo. Cuando hemos tenido que acampar fuera no ha tenido problema de dormir en árboles. - el brazo se cernió aún más fuerte sobre Rivaille - Aunque te agradecería que vuestros encuentros no la molestasen. La aprecio mucho para seguir disimulando cada vez que te veo salir de las puertas de nuestro barracón a las tres de la madrugada.
- La verdad es que prefería cuando eran más cuidadosos porque estaban bajo vigilancia. Ahora son demasiado descarados. No sabes la vergüenza que he pasado cuando han venido a traer la nueva cama. No podía dar una explicación plausible. He tenido que inventarme que unos ratones había carcomido la base y se rompió tras un tiempo de uso - comentó Erwin.
- Si sigues tratándola así pensará que solo quieres acostarte con ella, pobre mujer.
-...
- Lo que me recuerda, que aún me debes una Levi, por hacer la vista gorda todos esos meses atrás.
- Claro, cuando encuentres la suicida que quiera quedarse contigo yo haré la vista gorda - habló por fin Rivaille en su habitual tono sarcástico.
Los tres hombres se quedaron en silencio y observaron a las dos chicas que escuchaban a Hanji con atención.
-¿Qué se propondrá ya? - pensó Rivaille.
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Se desabotonó la camisa y la colocó sobre su silla. Miró el nuevo mueble con sábanas limpias que había en su habitación. Pagado directamente de su sueldo. La causante de la rotura total del mueble, por supuesto, no había pagado absolutamente nada.
-¿Estará otra vez encerrada en el laboratorio? - pensó mientras se debatía si ir a buscarla o no.
Antes de que pudiera siquiera pensar en algo escuchó agitación en la habitación de al lado, que solía estar vacía. Los pasos eran muy fuertes. Parecían varias personas. Seguramente algunos jóvenes cabos borrachos. No le apetecía tener que escuchar como aquellos beodos vomitaban en el cuarto contiguo al suyo.
Se dirigió a la puerta de al lado que estaba entreabierta. Varios soldados con su uniforme se agazapaban sobre la pared. Algunos de ellos los reconocía del escuadrón de Mike. Divisó dos figuras femeninas más conocidas. Hanji y Petra, que también pegaban su oído a la pared.
-¿Se puede saber qué estáis haciendo todos aquí?- los cadetes se giraron asustados ante la voz de Rivaille.
- Ah, disculpe heichou, Nanaba se dañó en el entrenamiento y el capitán Zakarius la trajó a su habitación para que descansase. Han cerradon la puerta tras de sí - explicó Renne algo nerviosa- Nosotros solo veníamos a asegurarnos que estaba bien...
- S-sí, capitán, no es que estuviésemos espiando ni nada de eso - soltó Gerger en el mismo instante que Renne le pisaba un pie.
- Me da igual, ¡salid todos de aquí inmediatamente!¡Largaos a vuestros respectivos barracones! - señaló a Hanji y a Petra, ésta última miraba asustada - Vosotras dos también.
- Sí, perdone, Heichou...- Petra salió corriendo de allí avergonzada.
- Venga ya, Levi, ¡quiero escuchar si Nanaba se declara de una vez! - protestó cuando todos los cadetes salían ya de la puerta.
- Déjalos en paz. - la agarró del brazo y la sacó de allí a rastras - Se lo debemos, ¿recuerdas? - Hanji arrugó el entrecejo y accedió a salir de allí.
Mike encendió un pequeño candil y dejó que iluminase la habitación. Su subordinada le miraba tranquilamente. Examinó la herida y comenzo a vendar su brazo dolorido. Nanaba permanecía sentada sobre la cama de su superior. Culpándose por su incapacidad y su torpeza.
- Lo siento capitán. Estaba despistada. No volverá a pasar. Lo prometo.
- No te preocupes. Una caída la tiene cualquiera. No ha sido nada grave. De todas maneras, iremos a que te vea el doctor.
- Hoy no podrá ir entonces a beber con los chicos, ¿verdad? Me siento culpable...
- No te preocupes, a veces es mejor no estar rodeado de chicos borrachos y tener que llevarlos a cuestas hasta sus cuartos. Y ya me recompensarás yendo a beber tú conmigo, ¿de acuerdo? - le guiñó un ojo.
- Lo lamento de veras capitán - susurró mientras se le llenaban los ojos de lágrimas - Yo le admiro mucho y quería llegar a ser algún día como usted,.. y-y encima voy y me caigo en mitad del entrenamiento como una novata.
- Venga, venga, no llores. El cabrón inhumano de Levi duerme a un par de habitaciones de distancia, no aquí. Si me dices eso pensaré que me estás comparando con él.
- Lo siento...- se secó las lágrimas con las manos – Capitán, quisiera seguir formando parte de su escuadrón para siempre. Estoy dispuesta a morir mientras pueda permanecer en su equipo. - Mike le pasó un brazo por debajo de sus axilas y la ayudó a levantarse.
- Vaya, menudo honor. Siempre es agradable tener a una chica guapa en el equipo.- le sonrió y la chica de cabello corto se sonrojó - Dime Nanaba, ¿encontraste ya a tu futuro marido?
- S-solo fue una casualidad que aquel ramo me cayese a mí. Eso no significa que vaya a casarme. E-es una tradición sin sentido y no implica el futuro ni nada por el estilo...- Su capitán abrió la puerta y la ayudó a salir del cuarto. Nanaba seguía colorada.
- Bueno, si no encuentras a nadie con quien casarte, puedes contar conmigo.
- No bromee con esas cosas capitán...
- Si no bromeo...
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Hanji permanecía pegada a la puerta escuchando a sus compañeros irse.
- Venga, Nanaba, ¡tú puedes!¡Solo un empujoncito más!
- Deja de armar tanto escándalo. Intento dormir - protestaba Levi con enfado desde la cama.
- ¿Acaso tú no estás intrigado por como van a acabar esos dos?
-No.- respondió secamente. Hanji se acercó a la cama y se abrazó a Rivaille por encima de las sábanas.
- ¿No te recuerdan a nosotros? Cuando aquel día, te declaraste y me abrazaste y...
- Eres una pesada, yo no recuerdo haberme declarado nunca.
- Fue como si lo hicieras. Me dijiste que creías estar enamorándote de una chica y que esa chica era yo. Es como si te declarases. Lo recuerdo perfectamente. Y mi memoria es lo suficientemente buena como para recordartelo hasta que te mueras.
- Vete a dormir ya - se hundió más bajo las sábanas intentando ocultar su vergüenza con respecto a aquel día.
- Oh, ¿te has puesto colorado? - Hanji se puso encima de él intentando quitarle la sábana - Venga déjame verte la cara.
- Que me dejes.
- Jo, venga, dime que me quieres, nunca me lo has dicho...
- Pesada...
- ¿Es que no me quieres?
-...
Unos golpes en la puerta interrumpieron la escena.
- Adelante – canturreó Hanji.
- Este es mi cuarto no tienes porqu- Su frase se detuvo cuando vio a su comandante entrar en la habitación.
- ¿Otra vez igual? Me gustaría entrar alguna vez a esta habitación y encontrar a un soldado rendido y exhausto durmiendo y no a vosotros dos jugando como siempre estáis. - Hanji se separó inmediatamente avergonzada.
- Hooooola, Erwin, ¿has venido a darme un beso de buenas noches? - se abalanzó sobre su cuello, dándole un beso en la mejilla. Rivaille no quitaba ojo de la escena.
- No, no.- liberó su abrazo y se aclaró la garganta - Mañana necesito que os encarguéis entre Mike, Levi y tú de mis labores. Me voy a tomar el día libre.
- Mike ha salido a llevar a Nanaba al médico, luego se lo diré. Pero, ¿cómo es que de repente te tomas el día libre? Tú, el comandante que está siempre en su puesto incluso antes de que yo me levante, ¿vas a tomarte un descanso? ¿Qué ha pasado? ¿Hemos ganado ya la guerra? - ironizó.
- Bueno – una sonrisa nostálgica apareció en el rostro de su comandante - Helenka lleva unas semanas enferma y parece que se ha puesto peor. Por lo visto me han comentado que está vomitando y anémica. Así que voy a ir a cuidarla.
-¿Vomitando? - Hanji sonrió para sí misma - Vaya, vaya, entonces cuídala bien. Nosotros nos encargaremos de todo. Espero que se recupere.
- Os dejo esta noche solos - miró hacia Rivaile que se había incorporado en la cama -. Podéis aprovechar si queréis, y continuar - cerró la puerta tras de sí y dejó a sus subordinados en una vergonzosa situación.
- Maldito Erwin,... me pienso vengar por esas palabras. - Hanji volvió a tumbarse con él abrazándose a su cuello.
- Déjalo. Y ahora, aparte, ¿cuándo crees que Erwin se dará cuenta?
-¿Darse cuenta de qué?
-¿Tú tampoco te has dado cuenta? Sin duda todos los hombres son unos ingenuos.- reía con sorna.
-...- se quedó mirándola extrañado. Al cabo de unos segundos pareció más pensativo - Hanji...
- ¿Qué te pasa?. Si es por lo de Erwin, no te preocupes, ya se dará cuenta.
- Me da igual Erwin.- sacó una mano de la manta y acarició su pelo que volvía a estar tan enredado como el día anterior - Hanji, tú no pensarás que solo quiero acostarme contigo, ¿verdad? - ella se sorprendió con el comentario.
- Claro que no - depositó un tierno beso en la nariz. Él frunció el ceño con molestia - Aunque no me lo digas, yo se que en el fondo me quieres.
-...
- No vas a decirlo ni aunque te lo suplique, ¿verdad?
- Eres una pesada, ¿de veras necesitas oírlo?
- Jeje – sonrió – realmente no.
La chica se metió bajo las sábanas y comenzó a levantar suavemente la ropa de su acompañante.
- Acabo de decirte qu- intentó decir el hombre.
- Ya lo sé...Pero Erwin no está aquí, y Mike tampoco...Y tú cama es nueva y el colchón es tan blando...- besó sus labios tiernamente.
- Mañana tenemos que levantarnos temprano, y...- casi sin darse cuenta había comenzado a desabrochar los botones de la camisa de su compañera.
- Hoy no me he duchado, ¿me vas a echar de tu cama?- sus dedos ya habían comenzado a deshacer el arnés de seguridad de ella
- Creo que haré una excepción. - se dirigió a su cuello y comenzó a besarlo sensualmente - Mañana hay que estar temprano en el cuartel, ¿no nos quedaremos dormidos?
- Si quieres podemos pasar la noche despiertos... - se incorporó sobre él y su camisa cayó por sus hombros - Yo ya estoy acostumbrada a pasar noches en vela en el laboratorio, ¿serás tú capaz?
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Afrontó con paso decidido su destino. Había estado esperando durante días el momento oportuno. Con todo su valor tocó fuertemente la puerta. Una chica con cabellos rubios despeinados y con un semblante algo cansado abrió la puerta.
- Buenos días Helenka, ¿estás mejor?
- Ah, Hanji... pasa. ¿Quieres algo? ¿Te ha mandado Erwin?
- No, he venido yo sola - su coraje aún latía en su interior - Erwin dice que estás enferma...
- Bueno, no, tan solo llevo unas semanas algo decaída. Solo es un mal resfriado. Algún virus se ha cebado conmigo pero ahora estoy mejor.- parecía que se encontraba incómoda ante ella. A pesar de que habían llegado a conocerse bastante bien, su actitud le delataba.
Hanji sabía muy bien que pasaba por su cabeza.
- ¿Solo un resfriado? No lo parece...
- De veras que no pasa nada, me encuentro mucho mejor.
- ¿Seguro que no es otra cosa?- Hanji dejó la taza de café de la que estaba bebiendo sobre la mesa y miró directamente a su presa.- Parece que has engordado en estos últimos dos meses.
- ¿Q-qué estás insinuando?- la esquivó nerviosa.
- Helenka, ¿estás embarazada?
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Ay, que dolor de dedos. Este capítulo ha sido más corto de lo habitual porque tengo un dedo lesionado y me duele al teclear.
Bueno, la esposa de Erwin está embarazada, y a pocos meses de la caída de las murallas, ¿qué pasará? Si os interesa que siga, dejadme reviews, así me alicientarán a seguir escribiendo.
Ya que el lunes entro a clases y me costará más escribir, pero si veo que os gusta lo continuaré hasta el final.
Un saludo al grupo de facebook.
