Hongos

Últimamente he despertado por las noches teniendo pesadillas del día en que todo se volvió un completo caos. Supongo que es por causa del interrogatorio diario de Dale...

Jamás le respondo algo, pero insiste en preguntar sobre ese día.

Él no es un mal hombre, de hecho, es quien me ha cuidado desde aquel día en la caravana de autos. Se ha preocupado de las hermanas, Andrea y Amy, y de mí. Pero tiene un parecido a mi padre lo que hace que lo evite. No sé qué es, la barba blanca, las ojeras bajo sus ojos marrones o su ética.

Al final del día, los dos terminamos sentados, en sillas de playa, sobre su remolque. Él contándome cosas de su vida y yo oyéndolo, mientras mis ojos, inconscientemente, se desvían hacía Don Ballesta.

...

Ha ocurrido algo entre nosotros dos.

Andrea entró al remolque con un balde en su diestra, con su típica cola de caballo desordenada y rubia, vistiendo una blusa sucia y color verde claro, pantalones con bolsillos y unas botas. Se puso al lado de la mesa para comer y se cruzo de brazos. Noté que estaba de mal humor y deduje que se había peleado con su hermana.

-¿Estás cómoda? Porque mientras tú lees, los demás estamos intentando sobrevivir.- Me levante del asiento como su me hubiera sentado en una aguja.

-Perdón, yo... -Dejo el balde en la mesa y luego puso sus manos en la cintura.

-Ve por algunos hongos.

Dicho esto, no hizo más que mirarme por última vez y marcharse. Me encogí de hombros y tome el balde con la timidez que me caracteriza. Salí del remolque y miré a alrededor, buscando el caminito por donde todos se adentraban al bosque.

Oh sí... él debe estarse preguntando por qué no estoy siguiéndolo como pato recién nacido sigue a su mamá... O tal vez, ni siquiera le importe eso y está atravesando a una pobre ardilla con su saeta.

Me golpeé mentalmente. ¡Debía poner atención en los hongos!

Los hongos eran cada día más escasos. No eran la comida predilecta del campamento, pero servían para calmar la tripa. A mí, lo único que me gustaba comer eran los tarros con comida... que también estaban escasos.

Continúe caminando por los árboles sin obtener ni un maldito hongo, lo que me estaba poniendo de mal humor, porque si no llevaba algún hongo, Andrea y los demás creerían que no busqué nada, sino que me senté en un tronco a pasar el rato.

Sí, me había pasado. Y no. No fue grato. Menos cuando Merle, quien había escuchado la discusión, grito que era una "maldita muda floja". Mi único testigo era Don Ballesta, pero estaba demasiado ocupado comiendo ardilla rostizada.

Por motivos como esos, yo creía que no encajaría jamás en el campamento.

...Pero siguiendo con lo ocurrido. En el bosque solo había troncos viejos, pasto y pisadas de las personas que ya habían sacado hongos. Mi travesía fallida "En busca de los hongos mágicos" estaba llegando a su fin cuando me topé de frente con el cazador.

Fue como si hubiera visto a uno de esos raros o al mismísimo diablo. Mis ojos estaban tan separados de mis cejas y mi corazón era un tambor golpeándome el pecho. Una gota de sudor recorrió mi frente hasta mi mejilla y mis manos soltaron el balde de los hongos. Tragué saliva, mientras en mi mente me preguntaba qué demonios hacer.

¿Salgo corriendo? ¿No digo nada? Seguramente cree que los estoy siguiendo ¡Oh, Dios! Jamás lo había visto de frente...siempre fue de espalda, pero ¡Rayos! ¿Qué hago?

-Apártate del camino, niña. -Dijo en tono autoritario a lo que respondí encogiéndome de hombres y cerrando los ojos por temor a que me golpeara (aunque no parece la clase de hombre que haga eso).

Me di media vuelta para ver como se alejaba. No traía su chaqueta con alas, si no una polera sin mangas y llena de sangre de las ardillas que colgaban de su hombro.

Volví al campamento luego de unas horas. El balde rojo para hongos contaba con 5 hongos.

Se los lleve a Lori, quien estaba junto a Amy conversando.

-Es todo lo que pude conseguir. -Le dije casi murmurando.

-No es mucho que digamos...-Comentó Amy inclinándose para ver el balde. Lori lo recibió sin mirarme (No lo hacía desde que de casualidad la había descubierto besándose con Shane en el bosque). Y yo tampoco tenía interés en que lo hiciera.

...

Hongos.

Estaba soñando con hongos cuando escuché que alguien entraba al remolque. Abrí mis ojos asustada por el estruendo. Al darme cuenta que era Amy me calme. Se sentó frente a mí. Apoyo los codos en la mesa y se agarró la cabeza con las manos.

Desde afuera, Andrea la llamó. Había discutido otra vez...

-Amy, por Dios... no te enfades, yo sólo quiero ayudar al grupo. Además, irán más; Glenn conoce la ciudad. -La rubia intentaba convencer su hermana sobre el viaje a Atlanta que Shane había comentado la noche anterior.

-Es un suicidio...

"Suicidio" "Suicidio" "Suicidio" Aquella palabra dio vueltas por mi cabeza hasta el otro día y sentí, por primera vez, la necesidad de contarle a alguien como había llegado hasta allí.


¡Holaaa! Me tarde un montón en escribir porque la verdad me he entusiasmado en leer fics de otras personas. Pero, bueno... aquí estoy. Con otro capítulo raro jeje... Acepto cualquier critica constructiva, opiniones, halagos y claro, consejos.