Si las hormigas comen carne infectada por los raros y me muerden ¿me convertiré en una de esas cosas? ¿Una hormiga puede volverse una de esas cosas? Sólo es una duda. Algo absurdo. No me tomen por tonta, sino por curiosa... Pues... me está inquietando sentirlas por mi espalda, brazos y piernas. No sé si es la falta de baño lo que las atrae a mí. Dale me llamó para preguntarme si me encontraba bien; supongo que fue porque notó la desesperación en mis ojos cuando me las quitaba de encima. Asentí esperando a que comenzara con el interrogatorio, pero de su boca no salió más que un animado Bien. Fruncí el ceño.
Ahora que estoy dispuesta a contarle lo que me ocurrió no pregunta nada ¿¡Es una broma?!
Subí al auto caravana y me senté en una de las sillas que allí se encontraban. La casa con ruedas de Dale, era una especie de punto de control en el campamento, estaba ubicada en el lugar más alto y se podía ver los alrededores. Para los demás era el lugar donde podían vigilar, para mí, el perfecto lugar para ver las expresiones de las personas.
Estaba entretenida observando el comportamiento entre Carl y Sophia, cuando Lori se sentó en la otra silla. Me saludo con un ademán y le respondí con un movimiento de cabeza.
-¿Todo bien? -No supe si preguntaba por mi o por el campamento. Sólo atine a responder un sí dudoso. -Eres de pocas palabras... -Continuó.
-Descuida, no le he contado a nadie lo que vi. -Le interrumpí sin dejar de observar a los niños jugar. Para eso me estaba hablando ¿no? Giré para mirarla luego de unos segundos.
-...Gracias. -Acomodó su cabello, se levantó de la silla y bajó del remolque.
De nada, señora Grimes...
Ya era hora de husmear al menor de los Dixon. Él ya se había hecho un horario para salir de caza, mientras su hermano Hitler se quedaba gritándole cosas a las personas que pasaban frente a su tienda. Admito que era creativo para poner apodos, pero no eso, eran agradables. Eso le trajo más de un problema con Shane.
Shane era una especie de líder. Hacía todo lo posible para mantener (con ayuda de los demás) el campamento. Cuando Merle se encizaño con T-Dog, fue el primero en hacerlo callar. Sin embargo, al igual que todos, intentaba mantenerse alejado del Führer.
...
Estando oculta entre los troncos de árboles me han surgido varias preguntas en relación a... Sí, Don Ballesta. Y es qué estoy segurisisima que sabe que lo sigo, pero jamás me ha dicho nada. Ignora por completo mi presencia -como los demás-. No es la clase de persona que se queda callado cuando está molesto ¿o será que le da igual? ¿Tal vez está esperando que yo hable primero? No. No, no, no. Esperar a que yo hable primero es como creer en Santa Claus. Algo descabellado.
...
Seguirle el rastro fue sencillo. Ya conocía sus pisadas; además, -Y no quiero ser presumida.- estoy dotada de la maravillosa habilidad de seguir el rastro... a mí no se me escapaba nadie.
Pude notar sangre en el tronco de un árbol, lo que me daba la señal de que Dixon estaba cerca. La sangre estaba fresca. La palpe con mis dedos. También noté las gotas de sangre que, como en el cuento Hansel y Gretel, dejaban un caminito hacia el cazador. Los pájaros no canturreaban, lo que me daba otra señal que había pasado por ahí.
Me dejé guiar por las gotas hasta que me percaté que ya no quedaba ninguna. Ni siquiera pisadas. Asumí que las había borrado. Seguramente su paciencia sobrepasó el límite y ya no quería tener a una espía observándolo. Por mi mente pasaron muchas cosas, pero luego me fui interrumpida por un crujir de hojas.
Por instinto -y reprimiendo un gritito- volteé. Y ahí estaba él.
Apuntándome.
