DISCLAIMER: Todos los personajes y/o lugares conocidos del mundo de HARRY POTTER le pertenecen a la maravillosa escritora J.K. ROWLING. Sólo la trama es mía.
Este capítulo participa en el mini reto de Marzo "Doce meses, una historia" del foro Amor de Tercera Generación.
Primera nota de la autora: Este fic tiene exactamente según word 400 palabras y de mi lista de doce personajes de la Tercera Generación, este fic trata sobre: Hugo Weasley. Mi tema es: Primavera.
BESOS DE ETERNA PRIMAVERA
Se había quedado en la Madriguera a pasar las vacaciones de primavera completamente deprimido y confundido. Había discutido con Lorcan, porque éste quería que su relación fuera pública, pero él no había sido lo suficiente valiente para afrontarlos a todos. Lorcan lo había llamado cobarde y había terminado la relación.
Apenas había podido dormir en toda la noche pensando en él. Esa tarde celebrarían el cumpleaños de Roxanne y toda la familia iría a la Madriguera. Y eso incluía a Lorcan.
Salió de la cocina hacia el jardín y fue a su lugar preferido. Bajo el almendro. Solía sentarse allí a leer y a pensar, pero ese día no había tenido tiempo, porque su abuela lo había llamado para que la ayudara con los preparativos de la fiesta.
Durante todo el día estuvo de un lado hacia otro ayudando, pero no había podido borrar a Lorcan de su cabeza. Lo amaba, pero no sabía cómo afrontarlo.
La familia y los amigos fueron llegando a la madriguera. El día estaba cálido y la fiesta se celebraría en el jardín. La primavera siempre era cálida en la Madriguera. Le gustaba el jardín con sus flores, cedros y almendros. Esa era su época favorita del año.
Se encontraba sentado al lado de su padre, cuando la familia Scamander llegó. Los tíos junto a Lysander se acercaron a saludar. Lorcan se había quedado parado bajo el almendro. Allí donde se habían declarado su amor y se habían dado su primer beso.
Era por eso que amaba la primavera. Porque le recordaba que fue una hermosa y cálida tarde de primavera que le había dado su primer e inocente beso.
No sabía en qué momento se había levantado de la silla y había caminado hacia Lorcan. Éste lo observada confundido e intrigado.
—¿Qué estás haciendo, Hugo? –preguntó Lorcan dudoso.
Había pasado los peores días de su vida pensando que lo había perdido y solo porque se estaba comportando como un cobarde. No pensaba perderlo ni ahora ni nunca. Pasarían esas y más primaveras juntos.
—Demostrándote que no soy un cobarde y que te amo–dijo con una sonrisa antes de terminar de cortar las distancias y besarlo.
Porque los besos de Lorcan eran cálidos y tiernos como la primavera; y él no iba a privarse de eso por miedo a lo que dirían los demás. Porque su amor es como la primavera, que florece eternamente.
Segunda nota de la autora: No tengo que decir que me ha sacado canas verdes editar, porque eso lo saben con creces. Espero que les gusten.
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