Aclaración:

1-Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestado para poder adaptar esta historia.

2-La historia es una adaptación a SasuSaku, ya que la original esta escrita porJohanna Lindseyy se titula "El amor del pirata"por lo que ESTE FIC NO ME PERTENECE.

3-La narración esta de parte de Sakura tanto como de Sasuke, al igual que los pensamientos.

Advertencias:

CATEGORÍA: "M".

Esta historia contiene:

AU- LENGUAJE UN POQUITO VULGAR- LEMON- LIME…

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Capítulo dos:

Después de una semana en el mar, Sakura comenzó a echar de menos el placer de sus baños. El pequeño recipiente de agua que le entregaban cada día no era suficiente, y su peor problema era el cabello sucio. Pero después de dos semanas pudo lavarlo, cuando el "Canción del Viento" pasó por la primera tormenta con lluvia del viaje. Tuvo que ir a cubierta, cosa que el capitán desaprobaba severamente, y dejar que la lluvia que chorreaba por las velas cayera sobre su cabeza. Significaba mojarse hasta los huesos y tener que cruzar las peligrosas cubiertas resbaladizas, pero valía la pena.

Se ordenó a los hombres que permanecieran en las cubiertas de abajo, porque el capitán prefería no correr riesgos. Pero con Shikamaru Nara y sus oficiales vigilando, y Chiyo junto a él, Sakura se sentía muy segura.

El capitán se reunió con ella varias veces para cenar, y todas las veces insistió en que no debía dejarse ver por la tripulación. Se le permitía salir a cubierta a última hora de la noche, cuando ya la tripulación había bajado, pero sólo si el capitán o uno de los oficiales estaba con ella.

Sakura no comprendía por qué, y el capitán encontraba difícil explicárselo. Finalmente, Sakura preguntó a Chiyo por qué no podía disfrutar de su libertad en el barco.

-No debes preocuparse por eso, ma chérie -dijo Chiyo-. Limítate a seguir las indicaciones del capitán.

-Pero tú conoces las razones, ¿verdad, Chiyo? -insistió Sakura.

-Sí, creo que sí.

-¿Y por qué vacilas en decírmelo? Ya no soy una niña.

Chiyo sacudió la cabeza.

-Eres inocente, y eres una niña en muchos sentidos. Nada sabes de los hombres, y cuanto menos sepas, mejor.

-No puedes seguir protegiéndome siempre, Chiyo-baasama. Pronto tendré un marido. ¿Debo ser completamente ignorante?

-No... no, creo que tienes razón. Pero no esperes que esta vieja te diga todo lo que quieres saber.

-Bien, dime por qué no puedo tener libertad en el barco -replicó Sakura.

-Porque no debes tentar a la tripulación con tu belleza, niña. Los hombres tienen fuertes deseos, ansias de amar a una mujer, especialmente si es tan hermosa como tú.

-¡Ah! -exclamó Sakura-. Pero seguramente saben que no pueden.

-Si, pero si la tripulación te ve todos los días, comenzarán a desearte. Este deseo de un hombre puede volverse tan intenso que puede llegar a arriesgar la vida con tal de hacer el amor con una mujer.

-¿Cómo sabes estas cosas, Chiyo-baasama? -preguntó Sakura, sonriendo.

-Nunca me he casado, pero conozco a los hombres. Cuando era joven, no estaba tan protegida de ellos como tú, Sakura.

- ¿Eso quiere decir que hiciste el amor con un hombre?

-Ahora tu curiosidad va demasiado lejos, señorita. Deja en paz a esta vieja.

-Ah, Chiyo-baasama -suspiró Sakura, porque sabía que Chiyo no le diría nada más, y había muchas cosas que deseaba saber. Tal vez después de casarse todas sus preguntas obtendrían respuesta. Pero no podía evitar preguntarse cómo sería hacer el amor. Debía ser un gran placer si los hombres estaban dispuestos a arriesgar su vida por ello. Pero tendría que esperar a casarse; luego sabría lo que era.

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Después de tres semanas en el mar, ocurrió un incidente muy desagradable. Sakura estaba sola en su camarote, porque Chiyo la había dejado para lavar alguna ropa. Cuando se abrió la puerta, Sakura no levantó la mirada, pensando que era Chiyo que volvía. Pero gritó cuando sintió dos manos que agarraban sus hombros y la obligaban a darse la vuelta. El hombre no parecía oírla. Se limitaba a aferrar sus hombros, y sus ojos vidriosos recorrían lentamente su cuerpo, pero no hizo otro movimiento.

-¡Atrápenlo! -gritó el capitán.

Sakura se sobresalté, y dos hombres entraron en el camarote y atraparon al intruso. Ella los miró confundida, y vio cómo arrastraban al hombre por la cubierta, a pesar de que luchaba por liberarse. Luego lo ataron al mástil mayor y el primer oficial le arrancó la túnica.

El capitán Nara apareció ante Sakura, furioso.

-Es lamentable que esto haya sucedido, madeimoselle- El conde Sabaku no se enfurecerá cuando se entere de que han estado a punto de violarla.

Sakura no miró al capitán, porque sus ojos no podían apartarse del pobre hombre que esperaba su castigo. El primer oficial se acercó al hombre con un látigo en la mano. El látigo era de cuero de un metro de largo, con muchos nudos.

El capitán habló duramente a su tripulación, pero Sakura estaba demasiado perturbada como para escuchar sus palabras. Luego el capitán Nara dio la señal y el primer oficial hizo sonar el látigo en el aire dos veces y luego lo aplicó con fuerza brutal a la espalda del hombre. Se vieron correr gotas de sangre por la espalda temblorosa. Luego apareció otra marca cuando el látigo volvió a bajar.

-¡No, por Dios! ¡Basta! -gritó Sakura.

-Hay que hacerlo, mademoiselle Haruno. La tripulación recibió advertencias, de manera que no es culpa suya.

Una y otra vez el horrible instrumento cayó sobre la espalda del hombre, cuya sangre salpicaba la cubierta y las ropas de quienes estaban cerca. Sakura corrió hacia la barandilla casi sin darse cuenta. Tal vez fue cuando el hombre empezó a gritar, pero eso no duró mucho. Cuando terminó de vomitar, todavía oía el horrible sonido del látigo que azotaba la carne del hombre, y eso era todo lo que se oía.

Finalmente terminó. Se le habían dado treinta latigazos, según le dijeron más tarde, el hombre estaba medio muerto. Sakura pensaba que ese hombre sólo la había asustado, y que por eso le infligían este horrible castigo que lo dejaría inútil durante el resto del viaje.

Sakura lloró esa noche, y vomitó tres veces más, siempre pensando en la horrible escena. Un hombre había estado al borde de la muerte por haber intentado violarla. ¡Violarla!

-¿Qué quiso decir el capitán, Chiyo-baasama, cuando dijo que el hombre estuvo a punto de violarme? –preguntó Sakura esa misma noche-. Sólo me miró, y por eso sufrió ese horrible castigo.

Chiyo, tendida en su camastro, miraba el techo del camarote. Estaba tan perturbada como Sakura por lo sucedido ese día.

La miró con expresión preocupada.

-Habría hecho algo más que eso si el capitán no hubiera llegado a tiempo. Yo tengo la culpa, Sakura. No tendría que haberte dejado sola.

-¡Pero ese hombre no hizo nada, y ahora lo han arruinado para toda su vida por mí!

-Desobedeció las órdenes y por eso fue azotado. Se advirtió a los hombres que no se acercaran a ti, Sakura, pero él no escuchó la advertencia. Te habría sometido si el capitán no te hubiera oído gritar -dijo Chiyo en voz baja.

-¿Entonces por qué dijo eso en lugar de decir que estuvo a punto de violarme?

-¿Tú querías que el hombre te tocara?

-Por supuesto que no -replicó Sakura.

-Bien, él no habría tenido en cuenta tus deseos. Te habría forzado contra tu voluntad, y eso es una violación.

Sakura se recostó en la almohada, con un remolino en la mente. Entonces eso era una violación. Hacer el amor con mujeres que no lo deseaban. ¡Qué terrible! Pero de todas maneras, aún no sabía qué era hacer el amor. ¡Ah, qué estúpida era! ¿Cuándo aprendería? ¿Cuándo descubriría cómo era hacer el amor? Cuando estuviese casada, se recordó a sí misma, y ello sucedería muy pronto.

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El "Canción del Viento" avanzaba rápidamente por aguas más cálidas, pero aún debía recorrer una gran distancia antes de llegar a Saint Martin. El tiempo había cambiado considerablemente, y el viento ya no era tan helado.

Sakura sabía que podía esperar un clima tropical en la pequeña isla de Saint Martin. El capitán Nara respondía a muchas de sus preguntas cuando cenaba con ella. Supo que su futuro marido poseía una gran plantación en la isla, y que había obtenido grandes riquezas exportando algodón.

Después del horrible castigo sufrido por el marinero azotado, no volvieron a ocurrir otros incidentes. Los hombres de la tripulación tuvieron cuidado de no acercarse a ella cuando le permitían salir a cubierta.

Después de un mes en el mar, sufrieron otra tormenta, moderada al principio, lo cual permitió a Sakura volver a lavarse la cabeza. Pero apenas había terminado cuando la tormenta adquirió más intensidad, y ella se vio obligada a volver a la seguridad del camarote.

Parecía que se hubieran abierto los cielos y que arrojaran su venganza solamente sobre este barco. La tormenta continuó durante toda la noche, y los violentos movimientos impidieron dormir a Sakura. Trató de pasearse por su camarote, pero los vaivenes del barco la arrojaban contra las paredes. Por suerte, todos los objetos de la habitación estaban bien sujetos, y volvió a acostarse para sentirse más segura.

Sorprendentemente, Chiyo se había dormido, y Sakura no sabía qué hacer, porque estaba muy asustada. Estaba segura de que el "Canción del Viento' se hundiría y que todos se ahogarían.

Pero en algún momento en mitad de la noche, con las manos aferradas a los lados de la cama y su cabello todavía húmedo colgando a un lado, finalmente se durmió.

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El mar estaba sereno cuando se despertó a la mañana siguiente. Se regañó a sí misma por asustarse tanto la noche anterior, y pensó que seguramente la tormenta no había sido tan terrible. Chiyo ya se había levantado y vestido, y traía en un pequeño recipiente el agua fría para el lavado matinal de Sakura.

-¿Has dormido bien, pequeña? -preguntó alegremente.

-No -se quejó Sakura, y sacó sus piernas de la cama. Su cabello húmedo caía sobre sus hombros, e hizo una mueca.

-Chiyo-baasama, por favor, pregunta al capitán si puedo secarme el cabello en cubierta.

-No haré semejante cosa. No saldrás de aquí por la mañana -respondió Chiyo con tono terminante.

-Si el capitán me da permiso, lo haré. Sabes que mis cabellos son tan largos que tardan mucho tiempo en secarse. Estoy a punto de resfriarme.

-En cubierta puede pasarte algo peor que resfriarte -replicó Chiyo.

-Por favor, Chiyo-baasama, haz lo que te pido.

-Lo haré, pero no me gusta la idea.

Chiyo salió del camarote, gruñendo, mientras cerró la puerta. Sakura se puso rápidamente un vestido de terciopelo color violeta oscuro que hacía un marcado contraste con su cabello. Cuando volvió Chiyo, llevó a Sakura a la cubierta posterior del barco.

-Esto no me gusta señorita, de manera que date prisa -dijo Chiyo con severidad.

Sakura rió.

-No creo que pueda hacer soplar más fuerte al viento, Chiyo-baasama. Pero no llevará mucho tiempo.

Enfrentó la amplía extensión del mar para que el viento secara sus cabellos. Después de unos minutos volvió a hablar.

-¿Dónde está el capitán?

-En la galería. Me sorprende que te haya permitido salir a cubierta después de lo que sucedió con el pobre marinero.

Sakura se volvió y vio al capitán que discutía con un hombre de la tripulación.

- ¡Mira, Sakura, un barco! -gritó Chiyo.

Sakura se volvió y vio el otro velero a lo lejos.

-Señoras, deben volver inmediatamente al camarote. -Sakura dio un salto cuando el capitán se le acercó-. Si este imbécil hubiera estado cumpliendo con su deber en lugar de mirarla habría visto a tiempo el navío. Se dirigen hacia nosotros.

- ¿Hay motivo de alarma? -Preguntó Sakura, preocupada, frunciendo el ceño.

-El barco no tiene bandera. Puede ser un barco pirata.

Sakura jadeó.

-¡Pero no atacará a "Canción del Viento"!

-Es improbable que lo hagan, mademoiselle, pero nunca se sabe. Trataremos de poner distancia, y le pido que se encierre en su camarote. No abra por ningún motivo hasta que haya pasado el peligro. Y no se preocupe, ya hemos luchado antes con éxito contra los piratas.

Sakura se sentía enferma… ¡No preocuparse, había dicho el capitán! ¿Cómo podía dejar de preocuparse? Había oído historias sobre piratas contadas por otras muchachas en el convento. ¡Los piratas eran hombres horribles! Eran los malvados del mar, los trabajadores del demonio, que invadían, asesinaban y violaban. ¡Mon Dieu, no era posible que esto estuviera sucediendo!

-¡Chiyo-baasama, tengo miedo! -gritó Sakura al borde de las lágrimas.

-No te preocupes. Este es un buen barco, pequeña. Los piratas no podrán abordarlo. Y además, tal vez sea un barco amigo. Nada temas, Sakura. El capitán te protegerá, y yo también.

Las palabras de Chiyo eran tranquilizadoras, pero Sakura seguía alarmada, y aún más cuando oyó cañonazos. Los ojos de Chiyo miraron a Sakura, que de pronto había palidecido. Se oyó el trueno del cañón en el pequeño camarote, y luego ruido de maderas rotas y un gran estallido. Había caído uno de los mástiles de "Canción del Viento".

Pronto sintieron una sacudida, cuando se acercó el otro barco. Se oían gritos y explosiones, y los hombres aullaban al encontrarse con su muerte.

Chiyo cayó de rodillas para rezar, y Sakura hizo lo mismo. Después de un rato cesaron los disparos, y se oyeron risas. Tal vez había ganado la tripulación de "Canción del Viento". ¿Era demasiado esperar que estuvieran a salvo? Pero luego oyeron canciones inglesas entre las risas. La tripulación de "Canción del Viento" era totalmente francesa, y sólo hablaban francés. ¡Habían triunfado los piratas!

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-¡Capitán! La muchacha de la que le hablé debe estar escondida en la bodega o en uno de los camarotes.

-¡Al diablo, no tenemos mucho tiempo! Busquen en todo el barco, pero rápido.

Sakura temblaba de miedo, y deseaba morir. - ¿Por qué, por qué no nos habrá dado un arma el capitán? -susurró, retorciéndose las manos.

-No esperaba que perdiéramos la batalla -respondió Chiyo en voz baja-. Pero no te preocupes, Sakura. Diré al jefe que puede obtener una gran fortuna si te entrega sana y salva al conde Sabaku no. El conde seguramente pagará lo que le pidan. Es francés y un hombre honorable.

- ¡Pero son piratas, Chiyo-baasama! -gritó Sakura-. ¡Nos matarán!

-No, pequeña. No nos matarán sin razón, y no demuestres que estás asustada cuando nos encuentren. Finge que no sabes inglés. Yo hablaré por ti. Y, por Dios, no pierdas los estribos con estos hombres -advirtió Chiyo-, si lo haces, pensarán que no eres una dama bien educada y rica.

-Estoy demasiado asustada como para enojarme.

-Bien, Ahora debernos rezar porque su voracidad de riqueza sea más poderosa que su lujuria.

-No comprendo, Chiyo-baasama.

-No importa, ma chérie -replicó Chiyo, pero su voz traicionaba su preocupación-. Recuerda que no debes decir nada.

La risa y el ruido se hicieron más fuertes cuando los hombres se acercaron a la puerta del camarote.

-No está en la bodega, capitán, y los otros camarotes están vacíos.

-Echen abajo la última puerta -replicó una voz profunda muy cerca del camarote, y los golpes comenzaron de inmediato.

-¡Dios mío!

-Ahora, cállate -dijo rápidamente Chiyo-. ¡Recuerda que no debes hablar en inglés!.

Sakura estaba aterrorizada. Estaba segura de que ese día moriría, y Chiyo no podría hacer nada por impedirlo. Unos momentos después, la puerta cedió, y Sakura gritó al ver a los hombres barbudos y sonrientes.

-¡Dios mío, qué hermosas son las francesitas! -dijo un marinero de baja estatura con un parche sobre un ojo.

-Sí, compañero, hoy daría cualquier cosa por ser el capitán.

-¿Dónde está su Capitán? -Preguntó Chiyo.

-Pronto lo verás, mujer -dijo uno de los hombres, conduciéndolas fuera de la cabina.

Sakura evitó mirar los cadáveres de la tripulación de "Canción del Viento, al cruzar la cubierta y pasar al otro barco. Chiyo iba junto a ella, rodeándole la cintura con un brazo para protegerla.

El barco pirata era de tres mástiles, y aproximadamente del mismo tamaño que "Canción del Viento", pero los hombres de la tripulación parecían salvajes. Dejaron la tarea que estaban realizando y miraron fijamente a Sakura. Algunos no usaban camisa otros sólo camisetas cortas para cubrir el torso desnudo, y todos iban descalzos. Muchos llevaban aros de oro en las orejas, y todos eran muy barbudos.

-Exijo ver a su capitán -dijo Chiyo al hombre que las había llevado al barco pirata.

Otro hombre saltó desde la cubierta de "Canción del Viento' y las saludó.

-De manera que hablas inglés -dijo-. Bien, al menos ahora sabremos quién eres.

Era un hombre muy corpulento, y Sakura se sentía pequeña y frágil junto a él. Estaba acostumbrada a ver hombres de su propia estatura o más bajos que ella.

Pero este hombre medía por lo menos un metro ochenta y su pecho era muy amplio. No era grueso, pero sí muy musculoso, y esto se veía claramente en sus brazos desnudos. Su cabello gris era corto y estaba totalmente alborotado. Pero la barba cubría su rostro y le daba un aspecto siniestro, peligroso. Sakura se estremeció.

-Bien, ¿qué has descubierto, Kakashi?

El que había hablado era el hombre de voz profunda, que parecía estar al mando de los demás. Saltó a cubierta tras ellos.

-Hablan inglés, Sasuke; al menos la vieja.

Sasuke se había situado detrás de Sakura, y ella se volvió para mirarlo. Lo que vio la asustó, porque este hombre era aún más alto que el otro, ¡Era realmente un gigante! Estaba a pocos centímetros de ella y Sakura tenía que levantar la cabeza para ver su rostro. Sus ojos eran de un increíble color negro tan negro como la noche, y una larga y delgada cicatriz comenzaba en la mitad de la mejilla derecha y llegaba hasta su barba.

Sakura miró unos momentos la cicatriz, y los músculos se pusieron tensos y sus ojos helados. La tomó por un brazo, causándole dolor, y la obligó a caminar por la cubierta.

-¡Monsieur, espere -gritó Chiyo-. ¿Dónde la lleva?

El hombre se volvió y sonrió frente,

-A mi camarote, madame, para hablar con ella. ¿Tiene algo que objetar?

-¡Por supuesto!

-¡Bien, no me interesa! -dijo el hombre brevemente, y siguió arrastrando a Sakura.

-Monsieur, ella no habla inglés -gritó Chiyo.

Esto provocó risas en la tripulación, y el hombre volvió a detenerse.

-¿Cómo hará para decirle lo que debe hacer, capitán?

-Para lo que piensa hacer el capitán, no se necesitan palabras.

Hubo más risas, que obviamente molestaron al capitán, porque apretó todavía más el brazo de Sakura. Ella gritó de dolor, y él la soltó de inmediato.

-¡Malditos sean! -gritó a su tripulación-. Ya se han divertido bastante por hoy. Vuelvan a sus obligaciones y sigamos adelante. -Luego se volvió hacia Sakura-. Lamento si la he lastimado, madeimoselle.

Ella no había esperado una disculpa de este capitán pirata. ¿Sería tan peligroso como parecía? Lo miró con curiosidad, pero no habló.

- ¡Al diablo! -dijo él, furioso, y se volvió hacia el otro hombre corpulento-. Kakashi, trae a esa mujer aquí.

Chiyo se acercó a ellos sin ayuda, muy asustada. -¡No le haga daño, capitán!

El capitán miro sorprendido a Chiyo, y luego, de pronto, estalló en una carcajada.

-¿Me está dando órdenes, madame?

-No puedo permitir que la lastime, monsieur.

Kakashi volvió a reír, pero el capitán le dedicó una mirada asesina, y luego volvió a centrar su atención en Chiyo.

-¿Es usted su madre?

-No, pero fui su niñera, y también la niñera de su madre. También cuidaré a sus hijos -replicó Chiyo orgullosamente.

-¿Espera un hijo ahora?

-¡Monsicur! No puede usted preguntar...

-¡Al diablo, respóndeme, mujer! -dijo el capitán interrumpiéndola bruscamente.

-No, no espera un hijo.

La preocupación del capitán pareció disminuir con esta respuesta.

-Ahora, dime, ¿Por qué hablas inglés y ella no?

-Yo... nací en Inglaterra. Fui a Francia cuando era niña con mis padres -respondió Chiyo sinceramente.

-¿Ella no habla inglés en absoluto?

-No, capitán.

El hombre suspiró y observó a Sakura, que los miraba todo el tiempo.

-¿Quién es ella?

-Mademoiselle Sakura Haruno.

-¿Y dónde la llevaban?

-A Saint Martin, a casarse con el conde Sabaku no -replicó rápidamente Chiyo.

-Y la fortuna que hemos encontrado en su navío... ¿era su dote?

-Sí.

El capitán sonrió perezosamente, mostrando sus blancos dientes

-Su familia debe ser muy rica. ¿Y su prometido es también un hombre muy rico?

-Sí, pagará bien si ustedes la llevan a Saint Martin sana y salva... sin daños.

El rió al oír esta última frase.

-Estoy seguro, pero tendré que pensarlo. -Se volvió hacia Kakashi.- Lleva a la niñera a tu camarote Y enciérrala allí. La mademoiselle vendrá conmigo.

Se llevaron a Chiyo arrastrándola; ella gritaba y daba puntapiés para liberarse, y de pronto Sakura tuvo un miedo horrible. No podía dejar de pensar en las historias que había oído en el convento. ¿No sería preferible una muerte rápida? Miró la barandilla del barco. No estaba tan lejos, y podría arrojarse a las frías aguas azules...

-Ah, no, Sakura Haruno, todavía no, de ninguna manera -dijo el capitán, como si leyera sus pensamientos.

La tomó de un brazo y la llevó a su camarote. En la pequeña habitación desordenada, el capitán obligó a Sakura a sentarse en una silla junto a una larga mesa. Llenó dos vasos con un vino tinto seco, le entregó uno, y se sentó también. Obviamente la larga mesa servía de escritorio, porque estaba cubierta de cartas e instrumentos náuticos.

Se apoyó en el respaldo de su asiento y la miró en silencio. Ella miraba nerviosamente los ojos negros de él, y sentía que sus mejillas enrojecían bajo su mirada.

-Mis hombres piensan que eres una belleza, Sakura -dijo él distraídamente-. Pero no entiendo cómo se dan cuenta con todo ese polvo negro que cubre tu cara.

Instintivamente Sakura trató de limpiarse la cara. Pero al ver su mano limpia, se dio cuenta de que había caído en una trampa.

-De manera que entiendes inglés. Eso pensaba. ¿Por qué mintió tu criada?

Sakura vaciló antes de contestar.

-Ella... no quería que yo hablara con usted. Creo que tenía miedo de que yo me enfadara.

-¿Y te enfadarás?

-No veo razones para ello.

El capitán rió.

-¿También mentía la vieja con respecto a tu matrimonio?

-No.

-¿Entonces realmente el conde Sabaku no es un hombre rico?

-Sí, muy rico, capitán -replicó Sakura, que ahora se sentía un poco más tranquila.

Ese hombre no parecía un peligroso como ella pensaba. Tenía que admitir que era apuesto, y parecía joven, aunque su barba azabache le hacía aparentar más edad.

-Se hará usted rico si me lleva a mi prometido -dijo Sakura.

-No tengo duda -replicó él de inmediato-. Pero su dote por sí sola me ha convertido en un hombre rico, y no me gusta llevar mujeres en mi barco.

-Entonces, ¿qué hará usted conmigo, monsieur, arrojarme al mar... después de violarme? -preguntó sarcásticamente Sakura.

-Exactamente.

Ella lo miró, estupefacta. Esperaba una negativa, pero, ahora ¿qué podía decir?

-¿Es... es esa su intención? -preguntó con temor.

El miró su vaso de vino por un momento, como si considerara la pregunta. Luego la miró, con expresión divertida.

-Quítate la ropa.

-¿Qué? -susurró Sakura.

-Quiero hacer el amor contigo, Sakura Haruno, y luego te llevaré a tu prometido. De manera que quítate la ropa. No me gustaría tener que violarte y podría lastimarte en el acto.

-!Non, monsieur, non! ¡El conde Sabaku no, no me aceptará si estoy deshonrada.

-Le aseguro que sí, niademoiselle, la aceptará, Y pagará un alto precio por ello. El la ha visto, ¿verdad?

-Sí, pero...

-Entonces no hay nada más que decir. Tu falta de virginidad no le importará mucho.

-¡No! -replicó Sakura-. No iré a él deshonrada. Avergonzaría a mi familia. ¡No lo haré!

-Creo que no tienes opción- Pero estoy seguro de que el conde ocultará el hecho de que no eres virgen en tu noche de bodas -comentó el capitán con calma.

-¡No, no puede hacerme esto! -gritó Sakura, con sus ojos jades llenos de miedo.

-Te repito, Sakura, que haré el amor contigo. Nada te salvará de eso. Pero no quiero forzarte. No me gustan las violaciones.

-¡Pero es una violación, monsieur, porque yo no deseo hacer el amor con usted!

-Llámalo como quieras, siempre que no te pelees conmigo.

-Usted... ¡debe estar loco! No puede esperar que me someta, que le permita... ¡no! -gritó Sakura, sintiendo que su miedo era reemplazado por la furia-. Lucharé con todas mis fuerzas.

-Lleguemos a un acuerdo, mademoiselle. Además de ti y de tu criada, hemos traído algunos otros prisioneros a bordo, incluido el capitán del barco francés.

-¿Para divertirse?

-Mis hombres son despiadados. Les complace matar lentamente a un hombre. Primero le cortan las orejas, luego los dedos, luego los pies... ¿Es necesario que continúe?

Sakura se sentía enferma. -Y usted... ¿usted lo permite?

-¿Por qué no?

Sakura palideció ante esta respuesta. Seguramente él también participaba del juego. ¡Mon Dieu!

-Usted habló... de... un trato -dijo débilmente Sakura.

-Que te sometas para salvar las vidas de esos hombres. Serás mia te opongas a ello o no. No aceptaré que te niegues. Pero perdonaré las vidas a los prisioneros y los liberaré en el próximo puerto con una condición: que no te resistas. -Hizo una pausa y sonrió-. Ya has perdido, Sakura, porque serás mía independientemente de lo que decidas. Pero los prisioneros pueden ganar. Vivirán y no serán dañados si aceptas. Quiero tu respuesta ahora.

-¡Usted no tiene piedad! -jadeó Sakura-. ¿Por qué quiere violarme?

-Me sorprendes. Eres un premio que vale la pena ganar, y te deseo -dijo.

-¡Pero yo no lo deseo a usted!

-Te diré, Sakura, que eres la única razón por la que capturé tu barco.

Generalmente sólo ataco los navíos españoles. Mi vigía te vio en cubierta y me describió tu belleza. Deberías estar agradecida, ya que no pienso compartirte con mi tripulación. Pero, basta, ¡quiero tu respuesta!

-Usted no me deja opción -replicó lentamente Sakura, sintiéndose completamente desvalida por primera vez en su vida-. Debo salvar las vidas de esos hombres.

-¿No ofrecerás resistencia?

-No, monsieur, no me resistiré.

-Bien. Has tomado una buena decisión. Estoy seguro de que los prisioneros te estarán muy agradecidos. Diré a los hombres que no los molesten. Entretanto, quiero que te quites la ropa y esperes en mi cama.

Salió y cerró la puerta tras él. No había escapatoria. Sakura ya no podía hacer nada, y ni siquiera tendría la satisfacción de luchar contra él.

Sin ganas, y muy lentamente, Sakura comenzó a desvestirse. Finalmente sabría qué era hacer el amor... o qué era una violación, en todo caso. Bien al menos al someterse salvaría las vidas de algunos franceses. Pensaba eso para ayudarse a soportar lo que vendría.

Cuando el capitán volvió al camarote, Sakura aún tenía puestas sus prendas interiores. El cerró la puerta, y la miró con el ceño fruncido.

-No has cambiado de idea, ¿verdad? -preguntó bruscamente.

-No, ¿y usted?

Entonces él rió, y atravesó la cabina para pararse ante ella. Ella se sentía pequeña y desvalida ante ese hombre tan corpulento.

-No, pequeña. Nada puede hacerme cambiar de idea. -Tomó la masa de los cabellos de la muchacha en sus manos y los acarició, sintiendo su textura suave y sedosa. Luego dejó caer los cabellos sobre los hombros de Sakura.

-Quítate la ropa, Sakura. No puedo esperar mucho.

-Le odio, monsieur -dijo ella con los dientes apretados.

El volvió a reír.

-Aunque la palabra monsieur suena hermosa en tus labios, preferiría que me llamaras Sasuke. Ahora, termina tu vino, Sakura, porque eso puede ayudar. Nunca he estado antes con una virgen, pero dicen primera vez es doloroso.

-Se necesitarían dos barriles de vino para lo que usted va a hacer, monsieur Sasuke.

-¡Llámarne Sasuke, nada más! Y no juegues con mi paciencia, Sakura. Esto sucederá de todas maneras, pero aún puedo cambiar de idea con respecto a los prisioneros. Bebe el vino y luego quítate toda la ropa sin hacer más comentarios.

Sakura ya no podía seguir demorándose. Bebió el vino, le volvió la espalda, y se quitó lentamente la ropa que aún le quedaba puesta.

Cubrió su cuerpo con sus cabellos rosas que le llegaban hasta las rodillas, y se volvió para mirarlo.

Sasuke no tomó el gesto como un desafío, sólo como una manifestación de modestia, pero ni siquiera permitió eso. Separó los cabellos y se regocijó mirando el cuerpo esbelto durante un rato. Luego tomó el rostro de la muchacha en sus manos y la besó tiernamente.

Sakura no esperaba esto. ¿Por qué la besaba? ¿Por qué no terminaba de una vez?

Los labios de él separaron los de ella, buscando, exigiendo una respuesta. Ella quería apartarse, pero a él no le gustaría esa resistencia. Sakura tenía que pensar en los pobres cautivos y nada más. Tenía que permitirle que hiciera con ella lo que quisiese.

Los brazos de él la rodearon y apretaron su cuerpo desnudo contra él, y su boca se volvió más exigente, más dura, aunque sin lastimarla. Y de pronto Sakura sintió una sensación extraña, algo que nunca había experimentado antes. Era una sensación rara, como si realmente sintiera fluir la sangre en sus venas. Era una sensación excitante, y la hizo relajarse contra él y aceptar de buena gana sus besos, y olvidar que estaba desnuda en los brazos de un desconocido.

Luego él dejó de besarla y la levantó en sus poderosos brazos. Ella se endureció mientras él la llevaba a la cama y la colocaba allí con suavidad. El se quitó las ropas con lenta deliberación, sin apartar sus ojos de ella en ningún momento. Ella a su vez no podía dejar de mirarlo, aunque lo deseaba. Cuando por fin él quedó desnudo, Sakura miró con asombro su cuerpo delgado y musculoso; los hombros anchos y las caderas estrechas, las piernas largas y firmes.

Sasuke se acercó a ella y se acostó a su lado en la estrecha cama. La miró a la cara durante largo rato y luego acarició sus pechos. Esperaba la reacción de la muchacha, que llegó de inmediato, mientras sus ojos se agrandaban por la confusión.

Rió suavemente y cerró una mano sobre uno de los pechos, oprimiéndole suavemente.

-¿Esperabas que lo hiciera rápidamente?

-Sí. Ay, por favor, Sasuke, no me hagas esto. Te lo pido una vez más, ¡por favor ahórrame esta vergüenza! -rogó ella inútilmente.

-No, pequeña, es demasiado tarde para eso.

-¡Entonces que sea rápido! -exclamó ella.

Los ojos de él se entrecerraron con furia. Entonces se colocó sobre ella, y su gran peso la aplastó en el suave colchón. Penetró en ella con rapidez, provocándole un intenso dolor. Ella gritó y hundió sus uñas en la espalda de él, pero el dolor desapareció tan rápido como había venido.

El se movía dentro de ella, con lentitud al principio, luego más rápido, mucho más rápido, y en realidad a Sakura le gustaba. Se relajó y disfrutó con vergüenza la sensación de sentirlo dentro de ella. Pero luego él se movió por última vez y se desplomó completamente aplastándola con su cuerpo gigantesco.

Sakura no sabía qué hacer. ¿Eso era todo? Admitía que había sido placentero después del dolor inicial, pero si hacer el amor era simplemente eso, podía prescindir de ello. ¿Dónde estaba el placer extremo que podía hacer que un hombre se arriesgara a morir? Tal vez sólo el hombre experimentaba placer al hacer el amor.

-Lo siento, Sakura. No quería ser tan rápido, pero hablas demasiado. La próxima vez, será mejor para ti.

-¡La próxima vez! -gritó ella-. Pero... yo pensaba que...

-No, pequeña -interrumpió él con una sonrisa divertida-. Saint Martin está muy lejos. Y como compartirás el camarote conmigo, haré el amor contigo cuando lo desee. Será un viaje muy placentero.

Cuando se levantó y comenzó a vestirse, Sakura se cubrió rápidamente con las mantas. ¿Qué haría ahora? Acostarse con él era bastante malo, pero no había tenido opción y podía vivir con esa vergüenza. Pero someterse a él una y otra vez, no poder luchar contra él... iser su amante! ¿Cómo podría vivir así?

Sasuke la contemplaba en silencio. Se inclinó sobre ella y rozó suavemente sus labios con los de Sakura.

-Ahora debo dejarte, para ver a mi tripulación y cambiar el curso hacia Saint Martin. No quiero que salgas de esta cabina bajo ningún pretexto.

-Pero quiero ver a Chiyo-baasama. Quiero ver a los prisioneros y decirles que no tienen nada que temer.

-No -respondió él de inmediato-. Tu criada puede ver a los prisioneros, y tú la verás a ella más tarde... ahora no.

Con esto salió de la cabina. Sakura pensó en cerrar la puerta con llave. Pero él la echaría abajo, y ella tendría que sufrir su ira. Se estremeció al pensar cómo sería. Hasta ese momento, Sasuke había estado de buen talante y sólo había mostrado un lado de su carácter, y sin embargo la había tomado contra su voluntad. No deseaba ver su aspecto violento.

¡Estaba a merced de un pirata despiadado! El podía matarla si lo deseaba. Estaba totalmente en sus manos y no sabía qué hacer.

Bajó de la cama y miró estúpidamente la sangre en las sábanas... Su propia sangre. Te odio, capitán Sasuke pensó con amargura. Me has arruinado, me has avergonzado, ¡me has deshonrado! Dio un puntapié de furia contra el suelo.

Poco a poco se fue calmando. No tenía sentido alterarse tanto, ya que no podía demostrárselo a él. ¡Pero lo deseaba... cómo lo deseaba!

Junto a la cama había un pequeño recipiente con agua en un lavabo, y Sakura se lavó lo mejor que pudo. Se vistió apresuradamente, luego, con rebeldía, sirvió más vino en un vaso. Se sentó y comenzó a beber, y entonces oyó unos golpes en la puerta. Un segundo más tarde la puerta se abrió y Chiyo entró corriendo y cerró la puerta tras ella.

-Ay, Sakura, ¿estás bien? El... él no... él...

-Nos llevará a Saint Martin, pero...

-¡Entonces no te ha hecho nada... gracias a Dios! Temía por ti, Sakura. ¡Mon Dieu! No sabía qué pensar cuando me encerró con llave. El capitán es un hombre bueno... temía que te hubiese hecho daño.

-No me perdonó -dijo Sakura con tranquilidad-. Estaba decidido a tomarme, y lo hizo.

-¡Sakura... no! -jadeó Chiyo. Se echó a llorar.

-Está bien -dijo Sakura, rodeando con un brazo los hombros de su vieja niñera-. Al menos aún estamos vivas. Y me ha prometido llevarnos a Saint Martin.

-¡Dios mío, Sakura! No debía haberle violado. ¡Ese hombre no tiene honor!

-Traté de disuadirle, pero él me deseaba. Dijo que me tendría a pesar de todo. Ahora ya está hecho, y yo no puedo hacer nada al respecto. Pero al menos pude salvar a los prisioneros.

-¿Qué prisioneros?

-¿Aún no los has visto? -preguntó Sakura.

-No sabía que los hubiera -replicó Chiyo-. Ese grandote llamado Kakashi me dejó salir de su cabina y me dijo que fuera a ayudar en la cocina. El cocinero del barco murió en la última batalla que libraron. Pero vine aquí primero.

-Bien, ve a buscar a los prisioneros. El capitán Nara es uno de ellos. Diles que no se preocupen por su destino, que los liberarán en el próximopuerto. Y si hay algún herido, cuídalo, y luego ven y dime como está. El capitán no me permite salir de la cabina.

-¿Puedo hacer algo por ti, ahora? -preguntó Chiyo, con sus ojos llenos de preocupación-. No me gusta dejarte después de lo que has sufrido.

-No, estoy bien, Chiyo-baasama. Pensé que sería una experiencia horrible, pero no fue tan mala -dijo Sakura-. El fue suave conmigo, y es joven y agradable. Lo único que me dolió es que no me dio opción... no le importaron mis sentimientos.

-Me alegro que lo hayas tomado tan bien.

-No puedo hacer otra cosa -dijo Sakura.

Chiyo salió, pero volvió pocos minutos después.

-No hay prisioneros, Sakura. Pregunté a uno de los hombres de la tripulación si podía llevarme hasta ellos, pero dijo que no había nadie a bordo excepto tú y yo. Pregunté a otro, y me dijo lo mismo.

Sakura se endureció. Cada nervio, cada fibra de su cuerpo se crispaba de furia.

-¡Me mintió! Me mintió... ¡Me hizo caer en una trampa! ¡Maldito sea!

-¡Sakura! -jadeó Chiyo-. ¿Qué te sucede?

-¡Me... me mintió! Me dijo que había prisioneros, que les perdonaría la vida si... Si yo no me resistía -gritó Sakura, con intensa furia en sus ojos verdes.

-¡Ay, Sakura!

-Entonces me sometí. Dios sabe que quería luchar, pero no lo hice. Lo soporté porque pensaba que salvaba la vida de esos hombres. ¡Mon Dieu! ¡Lo mataré!

-No, Sakura, ¡no debes hablar así! Lo que sucedió ya no puede cambiarse. Y dijiste que no había sido tan malo -dijo Chiyo.

-¡Eso no, importa! El me engañó. Este capitán Sasuke se enterará de lo que pienso del engaño. Lamentará haberme traído a este barco. ¡Me vengaré! Lo juro... ¡Sasuke pagará por esto!

-Por Dios, Sakura, ¡sé sensata! Sólo lograrás que nos maten.

Pero Chiyo podría haberse ahorrado estas palabras, porque Sakura se paseaba furiosamente, y la advertencia de su vieja criada no interrumpía sus pensamientos asesinos.

¿CONTINUARA?...

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Hola! =)

Me alegra de que les haya gustado el principio de esta historia :D Pero y ahora que me dicen¿? Apuesto lo que sea a que más de uno odia a Sasuke jaja, pero no se preocupen él va a pagar por todo lo que hace jaja :p También creo que no les gusta para nada un Sasuke con barba, jaja, a mi tampoco, pero va a cambiar dentro de poco, ¡DE VERAS!

Bueno cuídense.

SAYO!... xD

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LES AGRADEZCO A TODOS LOS QUE DEJARON SUS COMENTARIOS O QUE SÓLO LEYERON, Y QUE TAMBIÉN PUSIERON ESTA HISTORIA EN SUS FAVORITOS Y ALERTAS… ¡MUCHAS GRACIAS!...=)

*Elaine Haruno de Uchiha*

*DULCECITO311*

*Princess019*

*Zembre98*

*Candice Saint-Just*

*Love and Dead*

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Por favor dejen sus "REVIEWS", positivos o negativos, esa es mi forma de saber si continuo o no… ONEGAI… :) no necesitan tener una cuenta para poder comentar. Hasta pronto.

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"…SaKu-14…"