Aclaración:
1-Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestado para poder adaptar esta historia.
2-La historia es una adaptación a SasuSaku, ya que la original esta escrita por Johanna Lindsey se titula "El amor del pirata" por lo que ESTE FIC NO ME PERTENECE.
3-La narración esta de parte de Sakura, al igual que los pensamientos.
Advertencias:
CATEGORÍA: "M".
Esta historia contiene:
AU- LENGUAJE UN POQUITO VULGAR- LEMON- LIME- VIOLACIÓN…
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Capítulo diez:
Llegó el verano trayendo un glorioso estallido de colores. Por todas partes se abrían flores hermosas que Sakura nunca había visto antes. Conoció deliciosas frutas nuevas que la fascinaban, su favorita era el gran mango de color amarillo rojizo, y Kenta Tanaka hacía un viaje especial desde el pueblo, donde vivía, para traerle dos de esas frutas maravillosas cada día.
Los días eran calurosos, pero soportables por la constante brisa, y las noches eran agradablemente frescas, y convertían a la isla en un paraíso. Pero el paraíso se hacía pedazos con los conflictos dentro de la casa. El mal humor de Sasuke había empeorado en el mes desde que llegara a la isla. Sakura evitaba estar con él lo más posible, porque cada vez que él miraba su cuerpo redondeado, su ira volvía a encenderse.
Sakura nunca había vuelto a su pequeño estanque en el bosque. Imaginaba que sería aún más hermoso con las nuevas flores que se abrían en todas partes, pero se decía tercamente que Sasuke había estropeado su placer por ese lugar secreto. En cambio, a menudo iba con su madre y a veces con Anko hasta una pequeña bahía donde estaba anclado el barco. Allí se quitaba los zapatos, se levantaba las faldas, y caminaba por la playa sobre la arena fresca y húmeda, sintiendo las pequeñas olas que lamían sus piernas.
Sakura se sentía bien con su madre. Hablaban de cosas agradables o simplemente caminaban en silencio, perdidas en sus propios pensamientos. Cuando Chiyo iba con ellas, hablaban de Francia y de los amigos que habían dejado allí, pero principalmente de la gran celebración, que había tenido lugar tres semanas antes, en honor de las nueve parejas unidas en matrimonio por el sacerdote.
La fiesta había sido un éxito, y la mala disposición de Sasuke no había logrado estropearla. A pesar de su oposición a que se celebraran las bodas, permitió que se usara el comedor para esa ocasión. Hubo música y baile. Se sirvió una gran comida que llevó todo el día preparar, y que fue totalmente consumida a medida que avanzaba la noche. Asistieron casi todos los indios del pueblo, que llevaron un enorme cerdo asado, y bailaron también hermosas danzas de su propia cultura.
A Sakura le resultaba fácil perderse en la felicidad de las jóvenes nativas que ahora se casaban por la iglesia. Pero Yuri se sentía triste cada vez que se mencionaba el matrimonio. Sakura sabía que su madre quería que ella también conociera esa felicidad. Pero no veía cómo sería posible hasta que partiera de la isla.
Una mañana, Sakura estaba sola en su habitación terminando de coser una ropita de bebé que había comenzado días antes. Se sorprendió al ver entrar a Sasuke, porque rara vez iba a su habitación por la mañana. Se acercó a la cama donde trabajaba Sakura, y vio el vestidito.
—De manera que esperas que sea una niña —dijo con sarcasmo, apoyándose contra uno de los pilares de la cama—. Entiendo que eso te divertiría si la criatura fuera mía pero, ¿qué excusa tienes para desear dar una hija a tuamado conde? Todos los hombres desean un hijo varón, y estoy seguro de que con este pasa lo mismo.
Sakura lo ignoró, porque sabía que buscaba una pelea. Como no obtuvo respuesta, Sasuke se acercó a la silla que había junto a la ventana y comenzó a pulir su espada. Parecían ignorarse mutuamente, aunque tenían absoluta conciencia de la presencia del otro. Después de un rato, la situación se convirtió en una competencia por quién hablada primero o quién se marcharía primero de la habitación. Pero en ese momento entró Yuri, agitada y furiosa, y atrajo la atención de Sakura y Sasuke.
—¡Por Dios! —exclamó Yuri en francés. -¿Qué le sucede? —Hizo un gesto señalando a Sasuke.
—¿Por qué no se lo preguntas a él? —respondió Sakura tranquilamente.
—No me lo dirá, pero tú puedes decírmelo. He tratado de no interferir, pero esta pelea ha continuado durante demasiado tiempo.
—Mamá, ¿no puedes esperar a que estemos solas?
—No. No entiende nuestro idioma y quiero hablar contigo ahora. Me acaban de decir que esta mañana hizo salir llorando de la casa a Kaino, la criada. Ella le trajo la comida, ¡y no estaba lo suficientemente caliente para su gusto! La muchacha se niega a volver. Le aterroriza que él pueda acusarla de algo.
—Sus amenazas son solamente verbales, mamá, jamás las cumple —replicó Sakura.
—Los sirvientes no lo saben. Con sus ataques de furia, tienen miedo de acercársele.
—Hablaré con las muchachas. Les explicaré que sólo busca una forma de liberar su ira, y que no les hará daño —aplicó Sakura.
—Pero Chiyo dice que podrías terminar con el malhumor de Sasuke.
—¡No lo nombres, mamá! Sabrá que estamos hablando de él —interrumpió Sakura.
Miró a Sasuke, pero él estaba concentrado en limpiar su espada y no parecía prestarles atención. Frunció el ceño ligeramente, preguntándose por qué Sasuke la había dejado hablar tanto tiempo en francés, cuando lo habitual era que la interrumpiera. Pero entonces, como si de pronto él hubiera visto algo en la mente de ella, se puso de pie y salió a grandes pasos de la habitación, murmurando curiosamente algo sobre las mujeres y sus malditos secretos.
Yuri estaba demasiado alterada como para advertir la brusca partida de Sasuke.
—¿Puedes terminar con la forma en que actúa Sasuke? —preguntó a su hija.
—Tal vez —susurró Sakura.
—Entonces, por Dios, ¿por qué no lo haces?
—¡Tú no lo entiendes, mamá!
—¡Entonces explícamelo! —exclamó Yuri, exasperada—. ¿Por qué se ha comportado Sasuke como un monstruo desde que volvió hace un mes?
Sakura suspiró y miró la puerta que había dejado abierta Sasuke.
—El piensa que el hijo que voy a tener es de Gaara.
—Chiyo me dijo que ese era el problema, pero yo no le creía —dijo Yuri acaloradamente—. La idea es ridícula. Estuviste menos de un día en la casa de Gaara. Sasuke debe estar loco si piensa que podrías llegar a tener relaciones íntimas con Gaara antes de casarte.
—Yo le di razones para pensar que fue así.
—Pero, ¿por qué?
—Me enfurecí cuando volvió a raptarme. Y además me humilló más de lo que podía soportar, para castigarme por escapar de él. Tenía que devolverle las ofensas. De manera que le mentí y le dije que me había acostado con Gaara voluntariamente. Sasuke se enfureció tanto que me asustó, de manera que admití que había mentido, Sólo que... lo hice en forma tal que le dejé la duda. Se olvidó de ello hasta que le dije que estaba embarazada. Entonces me preguntó de quién era el hijo que tendría. Le dije honestamente que el niño era suyo, pero otra vez lo dejé en la duda. Cuando me pidió que le jurara que el niño era suyo, me negué, y él pensó que Gaara era el padre.
-Pero, ¿por qué lo hiciste, Sakura? ¿Por qué no le dices la verdad?
—Le he dicho la verdad —replicó Sakura.
—Entonces, ¿por qué dejaste esa duda en su mente? —preguntó Yuri.
—Tú me disuadiste de que buscara su muerte, de manera que elegí una venganza diferente. Y esta venganza fue dulce al comienzo, pero...
—¿Pero ahora te lamentas? —interrumpió Yuri.
—Si.
—Entonces habla claramente con Sasuke.
Sakura evitó mirar a los ojos a su madre. Miró con tristeza el vestidito que tenía en sus manos.
—Ahora es tarde para enmendar las cosas. A menudo he pensado en ello. Aunque le contara todo, no me creería. Pensaría que sólo trato de apaciguarlo. Siempre dudaría de mí aunque le diera mi palabra.
—Ya no odias a Sasuke, ¿verdad? —preguntó Yuri con suavidad.
—Ay, mamá, realmente no lo sé. El deseo que siento por él me confunde. A veces le deseo tanto como él a mí. Otras veces todavía le odio. Es arrogante, me enfurece, y nunca puedo olvidar lo que me hizo.
—Te tomó contra tu voluntad pero ahora admites que tú también lo deseas.
—¡Pero eso no es lo que importa!
—¿No? Entonces sigue mi consejo, amor mío, y considera qué es lo que importa. El año que te pidió pronto terminará. —Dichas estas palabras, Yuri salió de la habitación, y Sakura se quedó mirando el suelo con expresión vacía.
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Sakura pasó el resto de la mañana y la mayor parte de la tarde discutiendo consigo misma. Hasta olvidó bajar a almorzar. Pero finalmente decidió que no tenía nada que perder si confesaba todo a Sasuke, y sí mucho que ganar. Echaba de menos su sonrisa perezosa y la risa alegre que iluminaba sus ojos. Echaba de menos el encanto de Sasuke y especialmente su ternura.
Quería recuperar al viejo Sasuke. Ahora se sentía feliz con la idea de que tendría a su hijo y, extrañamente, deseaba que él compartiera su felicidad. No sabía por qué de pronto era tan importante para ella que Sasuke volviera a ser el de antes. Pero Sakura salió de la habitación con la fuerte sensación de que podría lograr que él le creyera, y que se arreglarían las cosas entre los dos.
Bajó corriendo la escalera y, al no ver a nadie en el vestíbulo, se asomó a la puerta del fondo.
Sasuke oyó bajar de la escalera a Sakura desde el sofá junto a la chimenea. Se incorporó y la vio salir por la puerta del fondo. Comenzó a seguirla, pero se detuvo al oír ruidos en el patio del frente.
Sakura también oyó el ruido, pero antes de que pudiera ir a investigar, vio a unos hombres que cruzaban corriendo el patio y seguían camino hacia el pueblo. Frunció el ceño porque los hombres eran desconocidos. Luego oyó una aguda voz femenina en el salón.
—¡Sasuke, mi hermoso lobo de mar, apenas te reconocí! De manera que te has afeitado la barba. Me gusta... siempre supe que me gustaría.
—Hace tanto tiempo que no nos vemos, Ino -dijo Sasuke afectuosamente.
Sakura se volvió, confundida, y vio a una mujer con lacios cabellos rubios que caían a su espalda. Estaba vestida como un hombre, pero sus pantalones estaban cortados más arriba de las rodillas, y mostraban desvergonzadamente unas largas y bellas piernas. Hasta llevaba una espada colgada en la cadera, y también un largo látigo. Estaba parada con actitud orgullosa en medio de la habitación, mirando a Sasuke.
—¡Dios mío! Apenas puedo creer lo que has hecho con esta vieja casa. Si no te conociera mejor, pensaría que aquí hay un toque de mujer —prosiguió la rubia—. ¡Qué hijo de perra! No habrás traído aquí a esa viuda, ¿verdad? ¿O finalmente te convenció de que te casaras con ella?
—Basta, Ino —la interrumpió Sasuke, al ver a Sakura parada en la puerta del fondo -Hinata no está aquí, ni ha estado nunca.
—Muy bien. De esa manera pierde ella y gano yo —rió Ino—. Hace mucho que tenía deseos de pasar algún tiempo sola contigo. Nos encerraremos durante días en tu cálido dormitorio, ¡y al diablo con mi tripulación!
—No has cambiado —rió Sasuke—. Eres tan inmoral como siempre.
—A ti no te gustaba de ninguna otra manera, ¿verdad, mi amor? Ahora quiero que me saludes como me merezco antes de que comience a pensar que te has gastado con esas rameras del pueblo.
Sakura tenía un nudo en el estómago, y sabía que no era por los movimientos de su hijo. La mujer de cabellos rubios echó los brazos alrededor del cuello de Sasuke y acercó su boca a la de él. Lo besó apasionadamente, y... él disfrutaba de ese beso, lo devolvía de muy buena gana.
Cuando alguien le tocó el brazo, Sakura se estremeció, se volvió y vio a un hombre de aspecto rudo con una brillante cabeza calva. No llevaba zapatos, y sólo una camisa abierta cubría en parte su pecho desnudo. Sakura reconoció de inmediato la expresión en sus ojos oscuros.
—Sabía que tendría que esperar mucho tiempo en el pueblo, de manera que vine aquí a pedir algo de comer, y mira con qué me encuentro. —Hablaba más para sí mismo que para Sakura mientras sus ojos recorrían el cuerpo de ella—. ¿Hay otras como tú por aquí, o tendré que compartirte con los otros marineros?
Sakura se preguntó si Sasuke se molestaría en rescatarla esta vez, o si estaría demasiado ocupado en la otra habitación... Decidió tratar de razonar.
—¡Monsieur, estoy encinta! ¿Sin duda usted puede verlo, verdad?
Él la obligó a acercarse, con una sonrisa de lujuria en sus labios.
—¡Lo que veo es mucho mejor que cualquier otra cosa que haya visto en el pueblo! Hace mucho que no estoy con una mujer blanca.
—Déjeme, monsieur, o gritaré —dijo rápidamente Sakura subiendo el tono de voz.
—Bien, espero que no hagas eso, porque podrías molestar a mi capitana. A ella le gusta ver cómo los demás se divierten, pero creo que ahora se está ocupando de ella misma.
Sakura se liberó de la mano del hombre y echó a correr, pero cuando el hombre comenzó a perseguirla Sasuke lo vio. El hombre se abalanzó sobre Sakura y la tomó por un brazo para atraerla nuevamente hacia él. Ella gritó con voz aguda, pero Sasuke ya estaba allí. Apartó al hombre de Sakura, y se interpuso entre los dos.
La rubia había seguido a Sasuke, con una máscara de furia en el rostro. Pero antes de que pudiera decir nada, el enorme puño de Sasuke descargó sobre el rostro del hombre, que cayó al suelo con la nariz fracturada. Mientras el hombre se llevaba la mano a la nariz, la sangre manaba entre sus dedos y corría por su pecho desnudo. Sus ojos estaban llenos de terror al mirar a Sasuke.
—¡Maldito seas, Sasuke! —gritó la mujer llamada Ino—. ¡No tienes derecho a tratar así a uno de mis hombres! ¿Te has vuelto...?
Se interrumpió bruscamente al ver a Sakura. La gran habitación se llenó de un ominoso silencio mientras las dos mujeres se miraban por primera vez, y los turbulentos ojos verdes de Sakura se encontraron con los ojos azul marde la otra mujer.
—¿Quién es? —preguntó Ino. Sasuke rió y dijo.
—El nombre de esta señora es Sakura.
Ino se puso furiosa.
—¡Al diablo! ¡No me importa su nombre! ¿Qué hace aquí? Y si mi hombre la desea ¿Por qué lo detuviste?
Sasuke entrecerró los ojos.
—Eso podría haberse evitado, Ino, si me hubieras dado oportunidad de hablar antes. Ahora, en cambio, se lo diré a tu hombre. —Se volvió hacia el hombre, y sus ojos parecían de hielo—Como en tu cara hay una prueba de mis palabras, el mensaje tendrá más peso viniendo de ti. Sakura no es la única mujer blanca que hay en la isla. Hay otras... Su madre y su vieja criada... y está prohibido tocarlas. Pero esta, especialmente, está a mi cuidado —dijo, señalando a Sakura—. Mataré a cualquiera que se le acerque. Trasmitan mi advertencia a todos sus compañeros ¡y será mejor que presten atención a lo que digo!
El hombre logró ponerse de pie y salió lo más rápidamente que pudo por la puerta del fondo.
—¿Qué quieres decir con eso de que está a tu cuidado? –preguntó Ino con el cuerpo rígido de furia.
Sakura habló antes de que Sasuke pudiera responder, con una media sonrisa en los labios.
—Sasuke fue muy amable al elegir las palabras, mademoiselle. Debería haber dicho que soy de su propiedad.
—¿Se ha casado contigo? —preguntó Ino, asombrada.
—No.
—¡Entonces eres una esclava! —rió Ino—. Tendría que haberlo sabido.
—Una esclava con pocas obligaciones, mademoise —le sonrió Sakura—. En realidad, sólo sirvo a Sasuke en la cama.
Sakura salió de la habitación sin volver a mirar la expresión divertida de Sasuke. Había ganado muy poco con lo dicho a esta mujer, excepto que ahora estaba furiosa con Sasuke. Pero, ¿cuánto tiempo duraría eso? ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que él volviera a besarla?
Ino era hermosa, y sus formas eran esculturales. Ahora que Sakura había perdido su figura esbelta, ¿Sasuke acudiría a Ino para satisfacer sus deseos? Sakura le había dicho muchas veces que buscara otra. ¿Seguiría ahora su consejo? ¿Le diría que saliera de su habitación para poder compartirla con esa mujer de cabellos rubios? ¿Y por qué este pensamiento la lastimaba tanto?
Sakura se volvió hacia la izquierda al llegar a lo alto de la escalera en lugar de ir a su propia habitación, se detuvo un momento a mirar con expresión ausente por la ventana la pequeña jungla verde de la terraza. Ahora se abrían allí las flores del verano, con formas y tamaños diferentes sobre el fondo verde.
Se preguntaba por qué Kenta no le habría traído su fruta ese día, y por qué la casa estaba tan vacía cuando ella bajara las escaleras, más temprano. Al menos una de las dos criadas nativas solía estar cocinando en esos momentos, ysiempre se veían miembros de la tripulación de Sasuke descansando en el comedor. ¿Dónde estaban todos?
De pronto Sakura temió que su madre no estuviera tampoco en la casa. Recorrió apresuradamente la pequeña distancia hasta la habitación de Yuri y abrió la puerta, sintiéndose aliviada al ver a su madre mirando por la ventana.
—Al menos tú estás aquí —suspiró Sakura.
Yuri se apartó de la ventana, con gesto preocupado.
—Vi a unos hombres que corrían hacia el pueblo.
—Sí, yo también los vi. Parece que tenemos visitantes —dijo secamente Sakura mientras acercaba una silla a la de su madre—. Pero, ¿dónde están todos? Cuando bajé hace un rato, encontré la casa vacía.
—Eso fue obra de Sasuke —replicó Yuri con cierta irritación—, Cuando bajé esta mañana, después de la conversación que tuve contigo, me pidió a mí y a todos los demás que nos fuéramos de la casa.
—¿Por qué habrá hecho eso?
—Dijo que quería estar solo, pero actuaba de forma muy extraña. No nos ordenó que nos marcháramos; lo pidió cortésmente. Yo no entendía por qué había cambiado así —dijo Yuri—. Pero, de todas maneras, las criadas fueron al pueblo con Anko a visitar a sus padres, y Kakashi llevó a Chiyo a mostrarle la casa que está construyendo. Yo no tenía ganas de salir, de manera que vine a mi habitación, cuando vi a esos hombres, tuve miedo de bajar, porque podría provocar la ira de Sasuke.
—Así habría sido, porque lo habrías perturbado —replicó Sakura.
—Entonces ¿le dijiste la verdad? ¿Ahora todo irá bien?
—No, mamá. No estaba atendiéndome a mí, sino a la capitana de esos hombres que viste.
—¿Una mujer manda a esos marineros tan rudos? —preguntó Yuri con sus ojos verdes muy abiertos.
—Sí, y es muy hermosa. La oí hablar con Sasuke. Hace mucho tiempo que la conoce, según parece, y fueron amantes. Ella sólo vino para estar con él —relató tristemente Sakura.
—Aunque lo que digas sea cierto, olvidas que Sasuke te desea a ti —le recordó Yuri.
—Ya no; le vi besarla, mamá. Le gustaba. Y mírame a mí. ¿Crees que podría elegir mi cuerpo sin forma cuando tiene cerca el esbelto cuerpo de ella?
—¿Piensas capitular? Admitiste que lo deseas. Entonces, ¡lucha por él!
—No tengo con qué luchar.
—¡Vas a darle un hijo! Dile la verdad.
—Eso pensaba hacer, pero ahora es demasiado tarde, porque ella está aquí. El pensará que miento... que tengo celos de ella.
—¿Y es así? —aventuró Yuri con suavidad—. ¿Estás celosa de esa mujer?
—Tal vez. Me enfureció que él la besara. Me sentí enferma. Pero es sólo porque hace demasiado tiempo que Sasuke sólo está conmigo.
—¿Es esa la única razón?
—Ay, basta, mamá. No le amo, si eso es lo que quieres hacerme admitir. Hay muchas clases de celos... no sólo los del amor.
—¿Qué piensas hacer?
—Sé que Sasuke me pedirá que deje su habitación esta noche para poder compartirla con ella. Me gustaría poder quedarme aquí contigo, mamá.
—Por supuesto que puedes quedarte conmigo. No hacía falta que lo preguntaras —replicó Yuri—. Pero creo que te equivocas.
—No, no me equivoco, mamá. Aún no has visto a esa mujer. Sasuke no podría resistirse a ella aunque lo deseara. Vendré directamente aquí después de la cena. No le daré la oportunidad de que me pida que salga de su habitación.
Sakura se sentía abatida, pero no se bahía resignado totalmente a renunciar a Sasuke. Seguía oyendo las palabras de su madre: Tú lo deseas, entonces lucha por él, pero tenía pocas armas para luchar. Todo lo que podía hacer era poner especial cuidado en su cabello y su ropa, y eso hizo antes de la cena.
Eligió un vestido de brocado blanco y dorado que, había terminado recientemente. Era un vestido especial que había hecho para la celebración de las bodas, pero que no había podido terminar a tiempo, y que nunca se había puesto todavía. El escote cuadrado del vestido era muy bajo y revelaba sus pechos henchidos. Las mangas eran largas y anchas, fruncidas en las muñecas, con aberturas que dejaban ver sus brazos desnudos. El vestido no tenía cintura, para acomodarse a sus formas redondeadas, y la tela se fruncía bajo sus pechos con cintas doradas.
Chiyo volvió y la ayudó a peinarse, mientras daba su opinión sobre la mujer capitana. Chiyo, como Yuri, pensaba que Sakura no tenía de qué preocuparse, pero ella no podía olvidar el hecho de que en esos momentos Ino estaba abajo con Sasuke.
Con los cabellos trenzados y recogidos alrededor de la cabeza con cintas doradas, Sakura se preparó para enfrentarse a lo que vendría. La complació ver que los grandes pliegues del vestido ocultaban sus formas.
Cuando Chiyo abrió la puerta del dormitorio, se oyeron risas que venían desde abajo. Sakura reconoció claramente la risa de Sasuke, y sintió un dolor en el corazón. Envió a Chiyo antes, porque necesitaba unos minutos para recuperarse y borrar las preocupaciones de su mente. Una vez hecho esto, salió rápidamente de la habitación, antes de volver a perder el coraje.
Cuando bajó la escalera, le sorprendió encontrar la larga mesa ocupada con miembros de la tripulación de Ino. Los que la vieron bajar la miraron con asombro, e hicieron volverse a los hombres que le daban la espalda, porque Sakura era como una luz brillante que surgiera en la oscuridad. Sasuke no podía apartar los ojos de ella, tampoco, pero ella sólo lo miró un momento; luego miró a Ino. La mujer había ocupado el asiento junto a Sasuke, y se inclinaba excesivamente hacia él.
Ino no se había cambiado ni bañado, porque probablemente no quería dejar solo a Sasuke ni un minuto. Pero no era necesario, porque la mujer llamaba la atención con su belleza, y en ese momento estaba furiosa porque toda la atención se dirigía a Sakura.
La gran habitación quedó en silencio mientras muchos ojos seguían a Sakura hasta el lugar que ocupó frente a Ino. Sakura veía el fuego en los ojos azules de Ino, mientras las dos se miraban. Sasuke observó a las dos mujeres. En su boca había una mueca divertida.
—No me presentaste a tuamiga, Sasuke —dijo Sakura en voz baja, rompiendo el silencio.
Sasuke miró los asombrosos ojos verdes de Sakura y se aclaró la voz un poco nerviosamente.
Pero Ino dijo con frialdad:
—Soy Ino Yamanaka, capitana del "Dragón Rojo". Sasuke me dijo que te había adquirido, Sakura. Pero no quiso decirme tu nombre completo... ¿cómo te llamas?
—Ya te dije antes que tenía razones para no dar esa información, Ino —dijo Sasuke con frialdad—. Te pido que dejes las cosas como están.
Sakura miró a Sasuke enigmáticamente; recordó que él tampoco había querido decir su nombre completo al capitán Ryota cuando los presentaron.
El nombre Haruno no daba motivo alguno para avergonzarse, pero Sakura miró a su madre y sonrió porque, en realidad, ella no tenía derecho a usar ese nombre.
Ino se puso rígida al ver sonreír a Sakura a una mujer mayor, que obviamente era su madre. De modo que la muchacha se enorgullecía cuando Sasuke salía en defensa suya. Estaba segura de recibir su protección, pero Ino pensaba que esto no duraría mucho tiempo.
—No sabía que ahora las esclavas llevaran ropas tan principescas, ni que se les permitiera comer a la mesa con sus amos -argumentó Ino—. ¿Las distinciones de clase han cambiado, Sasuke, o es sólo Sakura quienrecibe estos honores?
Kakashi se atraganto, yYuri se puso de pie, muy enojada para protestar, pero Sakura respondió con rapidez con una dulce sonrisa en los labios.
—Sasuke es un amo bondadoso. El...
—¿Siempre le llamas Sasuke? –interrumpió Ino, con la voz llena de veneno.
—¡Basta! —gritó Sasuke, mientras los músculos de sus mejillas se estremecían peligrosamente—. Te dije claramente cuál era la situación, Ino, de manera que basta de fingir, y no la molestes más.
—Me contaste muchas cosas interesantes, incluido el hecho de que el hijo que tendrá no es tuyo. —Ino soltó una risíta—. ¿Quién es el padre, entonces? ¿Uno de tus hombres? ¿Tal vez el buen amigo Kakashi? ¿El la consiguió antes, Sasuke?
—¡Vas demasiado lejos, mujer! —gruñó Kakashi, descargando un puñetazo sobre la mesa—. Jamás he tocado a esa señora... ni la ha tocado ningún, otro hombre, sólo ese estúpido que está sentado a la cabecera de la mesa ha tenido ese placer. —Sasuke sonrió al oír esto, aunque nadie lo notó, porque Kakashi atraía la atención de la gente, mientras seguía hablando con furia—: Y te equivocas al pensar que Sakura es una esclava, porque no lo es. Está aquí solamente porque dio su palabra de que se quedaría, se marchará a fin de año.
—¿De verás? —la risa de Ino llenó la habitación mientras se volvía hacia Sakura—. ¿No te gusta este lugar?
La risa de Ino resonó dentro de la cabeza de Sakura. Miró a Sasuke y vio que tenía los ojos clavados en su vaso, con una expresión divertida. Sintió lágrimas en sus ojos, y se levantó rápidamente antes de que alguien las viera. Pero mientras corría escaleras arriba, la risa de Ino parecía crecer.
Las lágrimas rodaron por sus mejillas mientras iba a su habitación a recoger sus ropas y luego corría a la habitación de su madre.
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—Te he traído algo de comer, Sakura, ya que esta noche no has tocado la comida —dijo Yuri al entrar en la habitación—. No deberías haber permitido que esa mujer te alterara. Lo hizo a propósito, ¿sabes?
Sakura estaba acurrucada en la silla junto a la ventana, y sólo tenía puesta una enagua de color amarillo pálido.
—¿Sasuke todavía está con ella? —preguntó con calma mientras recibía el plato que le daba su madre.
—Sí, pero no están solos. Él hizo ademán de seguirte, pero... esa perra le obligó a quedarse. ¡Ah! ¡Cómo me enfureció, tenía ganas de arrancarle los ojos!
Sakura sonrió con esfuerzo.
—Esas palabras podrían haber sido mías, mamá, sólo que yo no tengo ganas de decirlas. Ya has visto cómo se ha comportado Sasuke desde que ella llegó. Ella le hace olvidar su furia. Ya no está de mal humor.
—¿Otra vez te rindes? ¿No has pensado que Sasuke sólo trata de ponerte celosa?
—¿Para qué? No sabía que yo lo estaba mirando cuando la besó. Bien, no hablemos más de esto. Es tarde, y estoy agotada.
—No es extraño, después de lo que has pasado hoy. Pero debes comer. Debes...
—Ya lo sé, mamá —interrumpió Sakura con una sonrisa—. Debo pensar en el niño.
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Las alas del tiempo parecían cortadas porque la semana se arrastraba con desesperante lentitud. Sakura pasó esa semana torturada, aunque hizo todo lo posible por no demostrarlo. Pero lo pasaba muy mal de noche, y no podía ocultar sus ojos, enrojecidos por la falta de sueño y las lágrimas.
Todas las noches permanecía despierta mucho tiempo después de que su madre se hubiera dormido a su lado, esperando y rogando que Sasuke viniera a buscarla, que la arrastrara con él a su habitación. Tontamente imaginaba que Sasuke le pedía perdón, que le decía que ella era la única mujer que él deseaba, que Ino no significaba nada para él. Pero sus fantasías no podían durar mucho tiempo, porque la realidad volvía a su mente y las lágrimas rodaban silenciosamente por sus mejillas. Después de dormir siete noches en la habitación de su madre, Sakura supo que Sasuke no vendría. Pero, por Dios, ¿por qué le dolía tan terriblemente?
Nadie, excepto su madre, sabía dónde pasaba sus noches ahora, porque nadie la veía entrar ni salir de la habitación de Yuri. Los otros suponían que nada había cambiado, pero Sasuke e Ino conocían la verdad, pensaba Sakura.
Suponía que Sasuke se había sentido aliviado al ver que ella no estaba aquella primera noche, porque de esa manera no había tenido que decirle personalmente que otra mujer había ocupado su lugar. Ni siquiera se había molestado esa noche, ni ninguna de las noches siguientes, y esto era lo que más lastimaba a Sakura... Que él pudiera olvidarse totalmente de ella.
Los días eran muy duros porque veía a Sasuke y a Ino hablando y riendo juntos. Pero Sakura apenas podía soportar las noches, porque sabía que Ino estaba en sus brazos, que compartía la habitación con él y que lo hacía feliz.
Sasuke estaba todos los días de muy buen humor, siempre sonriente. Chiyo y Anko no podían entender por qué Sakura se mostraba tan abatida ni por qué Yuri miraba a Sasuke con tanta hostilidad que él encontraba divertida. Y cuando Chiyo preguntaba a Sakura qué le sucedía, sólo daba excusas.
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A última hora de la tarde del octavo día después de la llegada de Ino, Yuri encontró a Sakura junto al corral, mirando pensativamente al hermoso caballo blanco. Yuri Haruno rara vez perdía la paciencia, porque era una mujer tranquila por naturaleza, pero Sasuke acababa de ordenarle que llevara un mensaje a Sakura. Yuri le había dicho lo que pensaba de él, y él se limitó a burlarse de su ira. Yuri seguía alterada, pero al acercarse a Sakura, y atraer la atención de su hija, logró controlar su furia.
—Sasuke insiste en que te reúnas con todos a la hora de la cena —dijo Yuri, rechinando los dientes para no decir más.
—¿Para que me ignore como ha hecho durante esta última semana? No puedo soportar el evidente placer de esa mujer al atraer toda la atención de Sasuke.
—Yo sólo te transmito su mensaje —replicó Yuri. Luego añadió pensativamente—: Él se sentía molesto anoche cuando no bajaste a comer, y a mí personalmente me encantaría volver a verlo enojado.
—Cómo me levantas el ánimo, mamá —sonrió Sakura—, si esta noche tengo un dolor de cabeza, ¿crees que podrás traerme algo de comer?
—Con toda seguridad —rió Yuri.
—¿Sasuke está en el salón? —preguntó Sakura, seria nuevamente.
-Sí.
—¿Y ella ...?
—Estaba solo cuando habló conmigo —dijo Yuri.
—Bien, debo pedirle algo. Si no está de acuerdo, tendré muchos dolores de cabeza en el futuro —dijo Sakura con cierto humor en su voz.
—¿Qué le pedirás?
—Deja que yo hable primero con él, mamá, y luego te lo diré —replicó Sakura. Echó a andar por el césped, mientras su madre se preguntaba qué se propondría.
Cuando Sakura entró en la oscuridad del salón, se sintió desalentada al ver que Sasuke ya no estaba solo. Estaba de pie, de espaldas a la chimenea, frente a Ino, que estaba sentada en el sofá. Aleia encendía las velas de la araña.
Los ojos de Sakura se encontraron con los de Sasuke, y la sonrisa perezosa de él la decidió a hablarle de inmediato, pero cuando se acercó al sofá, se puso rígida al oír la voz de Ino.
—Bien, es la futura madrecita.
En otra ocasión, Sakura habría reído ante semejante comentario, porque era más alta que Ino, pero en este momento no lo encontraba en absoluto divertida.
—Espero que te sientas mejor hoy —continuó Ino, aludiendo a la ausencia de Sakura la noche anterior.
Ino llevaba un hermoso vestido de encaje negro sobre una enagua de seda del mismo color de sus ojos. Estaba hermosa y lo sabía, y le alegró ver que Sakura lo notaba.
—¿Puedo hablar contigo... a solas? —Preguntó Sakura a Sasuke con tranquilidad, ignorando a Ino.
—Realmente deberías enseñar buenos modales a esta muchacha, Sasuke —comentó Ino, indignada.
—Tienes razón —replicó Sasuke, sonriendo—. Pero no ahora.
Tomó a Sakura de la mano y la llevó al patio delantero, dejando a Ino, furiosa, en el sofá. Una vez que se alejaron un poco de la casa, Sakura se detuvo y lo miró.
—Sasuke, quiero que me liberes de mi promesa. Quiero marcharme de la isla ahora.
—Yo creía que siempre habías querido marcharte —dijo él con una sonrisa burlona, con sus ojos llenos de alegría.
—Sí, pero...
—¿Por qué habría de ser diferente mi respuesta a la que te di la última vez que hablarnos de esto?
—¡Tú sabes por qué! —gritó ella, e inmediatamente sus ojos tomaron un color turbulento—. ¡No tienes ninguna razón para detenerme más tiempo aquí!
—Bien, ¿por qué dices eso, pequeña? —se burló él.
—¿Me permitirás marcharme ahora?
—No —replicó él.
—Muy bien, Sasuke —respondió ella con frialdad—. Eres terco, y siempre lo has sido.
—Me alegra ver que te rindes tan fácilmente —rió Sasuke—. Ahora, vamos, casi ha llegado la hora de la cena.
La tomó del brazo para llevarla hacia la casa, pero ella se apartó de él.
—No cenaré contigo esta noche —dijo con altivez.
—¿No? —arqueó las cejas.
—Creo que dentro de unos minutos tendré un terrible dolor de cabeza. En realidad, creo que en los próximos días tendré muchos dolores de cabeza y otros malestares.
—¡No comenzarás otra vez con este juego, Sakura! —dijo él severamente.
—¡Vete al infierno! —le espetó ella, se volvió y corrió hacia la casa.
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—Sakura, ¿qué le dijiste a Sasuke? —preguntó excitadamente Yuri cuando entró en la habitación con la comida de Sakura—. Se ha comportado de una manera muy extraña durante la cena.
—Le pregunté si podía marcharme de la isla, pero se negó. Entonces le hablé de los malestares que esperaba sentir en los próximos días —replicó Sakura en voz baja.
—Entonces eso es probablemente lo que le preocupa esta noche. Tendrías que haberlo visto, machérie. No tocó su comida ni dijo una palabra. Ni siquiera esa mujer pudo hacerlo hablar. Después de un rato, ella se enojó y se retiró. Sasuke la miró irse, luego suspiró y la siguió. Yo subí detrás de ellos.
—¿Entonces él está con ella ahora?
—Supongo que sí —replicó Yuri de mala gana—. Pero sigo pensando que trata de darte celos.
—Es algo más que eso, mamá. Esa es la mujer de Sasuke, y yo debo aceptarlo. No quiero hablar más de ellos.
Sakura puso la bandeja en su falda y comenzó a comer con expresión ausente, pero Sasuke seguía en sus pensamientos. No podía entender para qué quería retenerla. A menos... a menos que la estuviera castigando por los meses de angustia que ella le había causado... Pero si él pensaba que al retener a Ino hería a Sakura, debía ser porque pensaba que Sakura le quería. Y Sasuke sería un tonto en creer que ella le quería sólo porque se había entregado a él en medio de la pasión. No... tenía que haber otras razones por las que quería retenerla.
Chiyo entró bruscamente en la habitación de Yuri en ese momento, pero se detuvo al ver a Sakura.
—¿Qué haces aquí, pequeña? —preguntó ella, y continuó- ¡Ella se ha ido!
—¿Quién se ha ido? —preguntó Yuri pacientemente.
—Esa mujer… Ino... ¡Se fue!
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Yuri, mirando el rostro desconcertado de Sakura.
—Ella bajó, con su ropa de marinero, y roja de furia. Yo todavía estaba sentada a la mesa con Kakashi y Anko, e Ino me echó una mirada asesina. Luego se volvió hacia uno de sus hombres y le gritó que fuera a buscar su arcón, y mandó llamar al resto de su tripulación para que se encontraran con ella en la bahía. ¡Y luego salió como un basilisco por la puerta de la casa!
—¿Estás segura de que se irá de la isla? —aventuró Yuri.
—Sí, Kakashi dijo que nunca se había quedado tanto tiempo antes. El esperaba que se fuera días atrás.
—¡Mamá, debes ayudarme! —dijo Sakura, poniéndose de pie—. Ahora que Ino se ha ido, no volveré a su habitación. Me niego...
—¿Volver? —interrumpió Chiyo—. ¿Quieres decir que te has quedado con tu madre toda esta semana? ¿Por qué...? —Chiyo se interrumpió cuando la puerta volvió a abrirse y Sasuke entró lentamente en la habitación.
—¡No! —gritó Sakura cuando Sasuke fue directamente hacia ella y la tomó de la mano.
El no dijo una palabra mientras la llevaba con suavidad pero con firmeza por el corredor hacia su habitación. Sólo después de cerrar la puerta y apoyarse en ella le soltó la mano. Ella se apartó de él.
—Ahora estamos en paz, Sakura. Aunque una semana no es lo mismo que los meses de tormento que tú me has causado, he decidido ser piadoso —dijo Sasuke en voz baja.
—¿De qué hablas, Sasuke? —preguntó Sakura.
—¿No lo sabes pequeña?
—Si lo supiera, no te lo preguntaría —se enfureció ella, mientras sus ojos verdes centelleaban salvajemente—. ¡Hablas de forma enigmática!
—Me refería a esta semana, Sakura. Ino llegó en el momento adecuado, y me dio una solución para mi problema.
—Por supuesto, yo era el problema —dijo Sakura con frialdad—. La llegada de Ino fue muy conveniente para ti, estoy segura. ¿Por qué se ha ido tan repentinamente?
—Porque yo le dije que se fuera.
—¿Y tú esperas que yo crea eso?
—Puedes creer lo que quieras —dijo Sasuke sonriendo.
Sakura lo miró fijamente. Frunció el ceño. Sasuke había usado la misma frase que ella había empleado tantas veces. ¿A qué jugaba ahora?
—¿Te confundo, Sakura? Pensé que ya te habías dado cuenta de la verdad. Eché a Ino porque ya había cumplido con mis propósitos... demasiado bien. No tenía sentido continuar con el juego si tú no querías bajar a observarlo.
—¿Tratas de decirme que toda la atención que dabas a Ino era sólo para ponerme celosa?
—Por supuesto.
—Y supongo que cuando hacías el amor con ella también era para ponerme celosa... —dijo Sakura—. ¡No volveré a ti a través de esas mentiras!
—No necesito lograr que vuelvas a mí... nunca te perdí, Sakura. Ven conmigo —dijo Sasuke con suavidad. Abrió la puerta y fue con ella hasta la habitación en el otro extremo del corredor.
Sakura le siguió, sólo por curiosidad, pero le sorprendió lo que encontró. La habitación estaba completamente desarreglada. La bañera estaba llena de agua sucia, y había charcos a su alrededor. En el suelo se veían toallas pisoteadas, junto con la hermosa manta. Las sábanas estaban arrugadas, y Sakura vio cabellos rubios en las almohadas.
—¿Por qué está así esta habitación? —preguntó Sakura.
—Aquí estaba ella en sus visitas anteriores, y siempre dejaba la habitación así. No permite que nadie la ordene ni la ordena ella misma. Sólo dejó que Kaino le trajera agua para la bañera... Puedes preguntárselo a ella misma.
Sakura miró la gruesa capa, de polvo que cubría los muebles y advirtió que en la mesa de noche había un mensaje escrito con el dedo, unas pocas palabras que llenaron de alegría el corazón de Sakura:
"La preferías cuando podías haberme tenido a mi... Jamás te lo perdonaré, Sasuke".
—¿No has estado en esta habitación desde que ella se fue? —preguntó Sakura mientras pasaba la mano por la mesa y borraba el mensaje.
—No.
—Y supongo que ahora me dirás que durante toda esta semana dormiste en otra parte, que no compartiste tu cama con esa mujer.
—Te juro que esa es la verdad. ¡Te doy mi palabra!
—Me resulta difícil creerlo, Sasuke. Es una hermosa mujer. Se te ofreció. ¿Cómo podías negarte?
—En otra época me resultaba intrigante, pero eso fue hace mucho tiempo —respondió él—. Ahora sólo te deseo a ti.
—¿Cómo puedes decir eso ahora que he perdido las formas, y... y ella es tan esbelta?
—Ay, Sakura —suspiró Sasuke—. ¿Qué tendré que hacer para que me creas? Te he dado mi palabra... ¿Qué más quieres?
—Quiero saber por qué hiciste esto, por qué me dejaste creer que ella compartía tu habitación.
—Para darte celos... ¡Ya te lo he dicho!
—Entonces...
—Si piensas hacerme más preguntas esta noche, vamos a mi habitación donde estaremos más cómodos.
Ella permitió que él la llevara por el comedor a su habitación. Estaba enojada con él, pero también tan eufórica que pensaba que estallaría. Tenía ganas de reír, pero no podía dejar ver su alegría a Sasuke.
—Si te tranquilizas y te quedas quieta unos minutos, creo que puedo responder a las preguntas que todavía tienes que hacerme —dijo Sasuke mientras se sentaba en la cama para quitarse las botas y la camisa—. Inmediatamente antes de la llegada de Ino, yo estaba tendido en el sofá en el salón, tratando de decidir qué hacer contigo. Vi a alguien que bajaba la escalera, y cuando entraste en la cocina, comencé a seguirte. Pero entonces apareció Ino. Yo sabía que tú podías oír todo lo que ella decía. Y cuando me besó, prolongué el beso sólo porque sabía que estabas mirando. Fue el contacto más íntimo que tuve con ella durante todo el tiempo que estuvo aquí.
—¿Entonces por qué parecías tan satisfecho todas las veces que me veías? —preguntó Sakura.
—Ella sabía lo que tú pensabas, lo mismo que yo. Era demasiado orgullosa como para permitirse pensar otra cosa, sabía que te habías trasladado a otra habitación, y pensaba que podría conquistarme de nuevo. Fue la única razón por la que se quedó tanto tiempo. Si tú no hubieras corrido a la habitación de tu madre la noche en que llegó Ino, la habría hecho dormir en el sofá abajo para hacerte creer lo que quería. En realidad, te adaptaste a mis planes.
—¿Por qué te has tomado la molestia de explicarme esto?
—Porque quiero que vuelvas a mi cama como si nada hubiera sucedido —replicó tiernamente Sasuke.
—¿Tengo alguna otra opción?
—No —dijo él, sonriendo.
A Sakura le gustó la respuesta, y se volvió a mirar el patio iluminado por la luna, para que él no viera su alegría. Pero todavía había algo que no comprendía.
—Sasuke, dime una cosa más —dijo Sakura—. Cuando llegó Ino, tu estado de ánimo cambió completamente y eras feliz. Bien, tal vez ella no era la causa. Tal vez sentías placer al pensar que yo me sentía muy mal... No era así, créeme. Pero ahora que ha terminado esta farsa ¿por qué no has vuelto a ser el tirano que eras antes de la llegada de Ino?
—Me sentía feliz antes de que ella llegara, Sakura. Por eso pedí a todos que salieran de la casa ese día... porque no quería que se dieran cuenta. La llegada de Ino me dio una excusa para mostrarlo abiertamente.
Sakura dio media vuelta para mirarlo; sus ojos estaban enormemente abiertos y llenos de furia. ¡Sasuke había hablado en francés! ¡Hablaba francés con fluidez!
—Será bueno que sepas todo esto ahora —dijo Sasuke en inglés nuevamente—. Pero antes de que me insultes, piensa en todo lo que sé, Sakura... Todo lo que dijiste a tu madre hace una semana. Ese día salí de la habitación, pero no fui abajo de inmediato. Esperé en la puerta y oí todo. ¿No podemos decir que estamos en paz?
Sakura rechinó los dientes y se apartó de él. Recordó todas las veces que había hablado en francés frente a Sasuke, y se sintió furiosa por el engaño. No era extraño que él la hubiera interrumpido aquella vez que pidiera al capitán Ryota que la ayudara a escapar... y había oído toda su confesión a su madre.
—Bien, di algo, pequeña.
—¡Te odio!
—No, no me odias. Me deseas —susurró Sasuke.
—¡Ya no! —gritó ella—. Me has engañado por última vez.
—¡Maldita seas, Sakura! ¡Esta vez deberías estar contenta de que te haya engañado!
Fue hacia ella y la tomó de los hombros, obligándola a mirarlo. Luego prosiguió en tono más suave:
—Querías que supiera la verdad sobre el niño, la verdad sobre lo que habías hecho, pero tenías miedo de que yo no te creyera. Bien, tenías razón. No te habría creído si me lo hubieras dicho tú misma. Pero después de oír lo que le decías a tu madre, cuando pensabas que yo me había ido y que estabais solas, me convenció de que el niño es mío. Debería haberme enojado contigo, pero estaba encantado de que tuvieras a mi hijo.
Sakura no se apartó de Sasuke cuando sus brazos la rodearon. Y cuando la besó, con un beso dulce, suave, se alegró y lo gozó. Estaba cansada de discutir con él. Y él siempre tenía razón. Se alegraba de que supiera la verdad.
—¿Todo perdonado? —preguntó Sasuke, oprimiendo la cabeza de Sakura contra su pecho.
—Sí —susurró ella, y levantó la cara para mirar sus sonrientes ojos negros—. Pero, ¿cómo aprendiste a hablar tan bien el francés? ¿Se enseña en las escuelas inglesas?
Sasuke rió de buena gana.
—La única escuela que he tenido jamás, fue un viejo capitán inglés. Trabajé en su barco cuando tenía catorce años. Y, por necesidad, me enseñó a leer y escribir y a hablar inglés.
—¡Pero tú eres inglés! —dijo Sakura, sorprendida.
—No, pequeña, soy francés. Nací de padres franceses en un pequeño pueblo de pescadores en la costa de Francia —dijo Sasuke.
—¿Entonces por qué navegas para Inglaterra?
—No tengo lazos con Francia, e Inglaterra ha sido buena conmigo. Francia es mi país, también el país de Kakashi, pero no hemos vuelto allá desde que teníamos doce años. Hemos navegado con los ingleses y hemos vivido en el Caribe desde entonces. Ahora éste es mi hogar.
—¿Entonces Kakashi también es francés?
—Sí. –le respondió Sasuke sería bueno que la tripulación se enterara de que navegan bajo un capitán francés. ¿No lo repetirás?
—Como tú quieras —rió Sakura. Lo miró con curiosidad—. Pero, ¿por qué mantuviste en secreto mi apellido? No quisiste decir a Ino ni a Ryota mi nombre completo; sin embargo saben que soy francesa.
—Sólo quería mantener en secreto tu nombre. No hay duda de que habrá una recompensa por cualquier información acerca del lugar donde vives. Aunque confío en Ryota, no confío en su tripulación, ni desde luego en Ino. Si no saben quién eres, no pueden vender información sobre ti. Y quiero que se mantenga en secreto que estás en esta isla.
Sakura sonrió. Eso era lo más que Sasuke le hubiese dicho nunca, y se sentía contenta por su nueva confianza en ella. Pero, ¿cómo entraba don Katsu en la vida de Sasuke? ¿Alguna vez le contaría él esa parte de su pasado?
—Ahora respóndeme una pregunta.
—¿Qué es? —preguntó Sakura.
—Cuando tú y tu madre hablaron ese día en esta habitación, ella dijo algo que no tenía sentido... que estuviste en la casa de Sabaku no, menos de un día.
—Hubo una tormenta, como recordarás. Tú mismo la sufriste —respondió Sakura con rapidez.
—Sí, así es, venía del oeste y siguió hacia el este, obligándome a salir de rumbos. Pero tu barco estaba mucho más adelante y pudo escapar a la tormenta. Tendrías que haber llegado a Saint Martin dos días antes que yo.
—Sí... tuve dificultades para encontrar al conde, eso es todo. —Sakura había olvidado aquel horrible primer día en Saint Martin, y no le gustaba que se lo recordaran.
—¿Qué sucedió?
—Nada —respondió, mordiéndose los labios.
—¿Qué sucedió, Sakura? —volvió a preguntar él. Sabía que ella le ocultaba algo.
—Muy bien, Sasuke —suspiró, sentándose en el borde de la cama. Le contó todo lo que le había sucedido hasta que encontrara finalmente a Gaara, incluso que realmente había deseado que él la rescatara.
—Y después de todo eso, yo te ato y te violo nuevamente —dijo Sasuke, desalentado—. No es extraño que quisieras vengarte. ¡Merecería que me azotaran!
—Tú no sabías todo lo que yo había pasado, Sasuke. Sólo tratabas de darme una lección, y la aprendí bien.
—¿Sabaku no, se hizo cargo de este Kazuki Susuki? —preguntó Sasuke.
—Ni siquiera le dije lo que sucedió, ni a mi madre. Ya había pasado, y yo deseaba olvidarlo. Eres el único que lo sabe. Pero dudo de que Gaara hubiese hecho algo. Tenías razón sobre él, Sasuke. Es un hombre que sólo piensa en sí mismo, como Nibori Haruno.
—Bien, parece que cada vez que escapas de mí, terminas en peligro —dijo Sasuke con una media sonrisa—. Tendré que remediarlo no dejando que te apartes nunca de mi vista.
Entonces se acercó a ella con deseos en la profundidad de sus ojos. Mientras la tendía suavemente en la cama, ella se olvidó de todo lo demás.
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Sasuke ayudó a Sakura a levantarse de la silla junto a la mesa y caminó con ella hasta el sofá frente a la chimenea. El fuego estaba encendido, y también la enorme araría sobre la mesa, y en las paredes había otras velas, porque aunque sólo era media tarde, el salón estaba oscuro y frío con la tormenta que se aproximaba.
Sasuke removió el fuego, y luego se sentó junto a Sakura, mirando su gran vientre donde ella había apoyado las manos.
—¿Se mueve otra vez? —preguntó Sasuke, avergonzado. El niño era parte de Sakura hasta el punto que él sentía que no podía compartir la experiencia con ella... todavía no, en todo caso.
—Sí —rió ella—. Parece que da volteretas.
Sakura extendió una mano para tomar la de Sasuke, y la colocó sobre su vientre, sonrió al observar el placer en el rostro de Sasuke al sentir los movimientos de su hijo dentro de ella.
—¿Aún deseas una hija? —aventuró él, tomando la mano de Sakura.
—Sería hermoso tener hija. Pero, como tú dijiste, todo hombre desea un hijo varón.
Los ojos de él brillaron ante la respuesta, y se inclinó a besarla con ternura.
—Volveré pronto, Sakura. No hay más leña para el fuego, y tengo que reunir alguna antes de que comience la tormenta.
Cuando Sasuke se fue, Chiyo se sentó junto a Sakura frente a la chimenea, y hablaron de la doble boda que se planeaba para la semana siguiente. Las dos hermanas de Anko serían las novias, y Chiyo estaba muy excitada, tanto como si fuera la madre de las muchachas. Le encantaban las ceremonias.
Era mediados de julio, y Sakura debía esperar hasta mediados de septiembre el nacimiento de su hijo. Después de siete largos meses de llevar al bebé, deseaba que el resto del tiempo pasara rápidamente. Pero el último mes, a pesar de la incomodidad causada por el aumento en su tamaño, la había colmado de felicidad.
Tocó sus pendientes de esmeraldas, que llevaba todos los días, y recordó que Sasuke le había dicho que siempre harían juego con sus ojos. Sus ojos seguían siendo verdes oscuros desde la noche de la partida de Ino, ySakura no veía razón para que cambiaran en el futuro próximo. Dejaba que cada día siguiera su curso y no trataba de analizar sus sentimientos por Sasuke ni de pensar en lo que sucedería cuando llegara diciembre y terminara el año.
Sasuke la trataba con el mayor cuidado y se ocupaba personalmente de todas sus necesidades. Se comportaba como un marido en todo sentido, y Sakura estaba contenta. Nunca hablaban de matrimonio ni de amor, pero su felicidad era obvia para todos.
—Tenemos visitas —dijo Kakashi al entrar por la puerta principal.
Sakura suspiró profundamente, recordando las últimas visitas que habían tenido. Pero le alivió ver que se trataba del capitán Ryota, que estaba parado en la puerta, mirando el cielo amenazador.
—Me pregunto si mis hombres llegarán al pueblo antes de que estalle la tormenta —comentó Ryota a Kakashi con una risita. Luego se volvió y mostró obvia sorpresa al ver a Sakura ya Chiyo junto al fuego:
Sakura se puso de pie para saludar a Ryota, y rió cuando los ojos de él se agrandaron aún más al ver sus formas redondeadas. Luego él sonrió cálidamente y se aproximó a ella.
Se oyó ruido de cristales rotos contra el suelo; Sakura se volvió y vio a su madre inmóvil junto a un jarrón con flores roto a sus pies. El rostro de Yuri se había puesto muy blanco, y miraba con los ojos muy abiertos al capitán Ryota. Este también estaba asombrado, y no podía moverse.
—¿Yuri? —Susurró Ryota con voz quebrada—. Por Dios, ¿es posible?
Sakura estaba muy confundida cuando miró a su madre que corría hacia Ryota y lo abrazaba. El la oprimió contra su pecho como si tuviera miedo de dejarla ir y entonces Sakura supo quién era él, incluso antes de que su madre pronunciara su nombre.
—¡Ryan... mi Ryan! ¡Creía que jamás volvería a verlo! —gritó Yuri, mientras lágrimas de alegría corrían por sus mejillas—. ¿Por qué tuvo que pasar tanto tiempo?
—Pasaron catorce años antes de que tuviera libertad para volver aquí, pero antes de eso estaba seguro de que tú no habrías esperado. Aunque aún te amaba pensaba que era lo mejor no interrumpir tu vida.
—Te dije que te esperaría siempre.
—Catorce años no es "siempre". Y tú eras tan joven cuando nos separamos... Sólo tenías dieciséis años. Un corazón joven cambia —dijo Ryota, reteniendo el rostro de ella entre sus manos.
—Abandoné las esperanzas de que volvieras, pero nunca dejé de amarte, Ryan.
Se besaron, olvidando a todos los que los rodeaban. Sakura no podía apartar los ojos de su padre. ¿Por qué no había sentido la verdad al encontrarse con él por primera vez? Él seguía siendo como su madre lo describiera... un irlandés de cabellos rojos y rientes ojos verdes.
Sakura echó una mirada a Chiyo y se sorprendió al ver que sonreía.
—Sabía que tu madre nunca había amado a Nibori Haruno, y hace muchos años supuse que había encontrado otro amor —susurró Chiyo a Sakura—. Me alegro de que hayan vuelto a encontrarse.
—Parece que ni siquiera saben que estamos aquí —rió Kakashi al acercarse a Sakura.
—¿Puedes culparlos? —preguntó Sakura—. Hace veinte años que no se ven.
Sakura se recostó en el brazo del sofá y miró a sus padres con ojos tiernos, se preguntaba cómo reaccionaría Ryota al enterarse de que tenía una hija y que pronto lo haría abuelo.
Yuri y Ryota se miraron con ternura, perdidos para todos excepto para sí mismos. Tenían mucho que decirse, muchas cosas que compensar, y no sabían por dónde empezar.
—¿Cómo llegaste aquí, en primer lugar? —preguntó finalmente Ryota—. ¿Tu marido también está aquí?
—Nibori murió el año pasado.
—¿Entonces podemos casarnos de inmediato? —dijo Ryota, tomándole las manos.
—Sí, mi amor. En cuanto al por qué estoy aquí, vine al Caribe para la boda de nuestra hija, que nunca se realizó. Sasuke me trajo aquí cuando raptó a Sakura en Saint Martin.
—Sakura —murmuró Ryota—. Cuando la vi por primera vez me recordó a ti, pero jamás soñé que era mi hija.
—¿La conoces?
—Cuando Sasuke me trajo por primera vez aquí —respondió Ryota—. La muchacha me pidió que la ayudara a escapar. Por Dios, ¡qué tonto he sido! —Miró a Sakura, y sus ojos se entrecerraron al ver su vientre agrandado—. ¿El muchacho se ha casado con ella?
—No, pero... —Yuri se interrumpió cuando Sasuke entró por la puerta de la cocina.
—¡Ryota! Es estupendo verte aquí otra vez —dijo Sasuke.
—No pensarás eso durante mucho tiempo, amigo mío —gruñó Ryota dando un puñetazo a Sasuke en la mandíbula.
Sasuke cayó hacia atrás por la fuerza del golpe y chocó contra la pared. Sacudió la cabeza y se frotó la mandíbula. Luego miró a Ryota confundido.
—¡Diablos, hombre! ¿Por qué demonios has hecho eso?
—Recibirás otros iguales, muchacho —dijo Ryota con mal humor, mientras esperaba que Sasuke fuera hacia él. A pesar de su pesadez, Sakura cruzó corriendo la habitación y se detuvo frente a Sasuke, mirando a su padre con ojos plañideros.
—No quiero que le hagas daño —dijo Sakura en voz baja.
—No querrás defender a ese muchacho después de lo que te hizo —gritó Ryota.
—Traté de decírtelo, Ryan, son felices —dijo Yuri en voz baja.
—¿Alguien podrá explicarme lo que sucede? —preguntó Sasuke, perdiendo la paciencia.
Ryota ignoró a Sasuke y miró a Yuri
—¿Le hablaste de mí? —preguntó frunciendo el ceño.
Yuri sonrió.
—Se lo dije el año pasado, cuando se fue de casa para casarse.
—¿Ustedes dos se conocen? —preguntó Sasuke, sorprendido.
Ryota suspiró mientras miraba a Sasuke.
—No sé qué hacer contigo, muchacho. Me gustaría destrozarte, pero mi hija no quiere que te lastime.
—¡Tu hija! —Sasuke miró la expresión severa de Ryota y luego la sonrisa de Sakura. Se puso rígido y dijo:
—¡No lo creo!
—Es perfectamente cierto —replicó Ryota—. Has dormido con mi hija durante todos estos meses, y si lo hubiera sabido antes, ella no estaría en el estado en que se encuentra.
—¿Es cierto, madame? —preguntó Sasuke a Yuri.
—Sí —respondió ella con orgullo.
—¡Madre de Dios! ¡Los dos padres están bajo mi techo! —explotó Sasuke—. ¿Por qué tú, Ryota? ¡Jesús! De todos los hombres del mundo ¿por qué tienes que ser tú el padre?
—Esa es una pregunta tonta, muchacho —respondió Ryota—. La madre de Sakura es la mujer que amo, y hace veinte años que la amo.
—Muy bien, eres su padre, pero eso no cambia nada —dijo Sasuke.
—Cambia una cosa, Sasuke. Te casarás con mi hija.
—¡No lo haré! —gritó Sasuke.
—Entonces Sakura partirá conmigo cuando pase la tormenta.
—¡Nunca! Me ha dado su palabra de que se quedará conmigo un año. ¿Quieres que rompa su palabra?
—¿Es cierto, Sakura? —preguntó Ryota.
—Sí.
Ryota suspiró profundamente.
—Si no te casas con ella, muchacho, tampoco dormirás más con ella. Y yo me quedaré aquí para asegurarme de que así sea.
—Nadie me dice lo que debo o no debo hacer, Ryota, ¡especialmente en mi propia casa!
—Entonces la única opción que me dejas es llevarme a Sakura.
Sasuke veía que Ryota pensaba hacer lo que decía. ¿Qué podía hacer él? No estaba preparado a renunciar a Sakura todavía.
—¿Por qué no le preguntas a ella qué piensa sobre todo esto? —replicó Sasuke.
—No tiene importancia lo que ella piense —replicó Ryota—. Es mi hija, y no admitiré que se acueste con un hombre con quien no está casada.
—¡Al diablo, Ryota! De todas maneras yo no puedo hacer nada ahora en el estado en que se encuentra ella. ¿Qué diferencia hay en que comparta mi habitación o no?
—Una buena pregunta —dijo Ryota sonriendo—. Ya que debes dejarla sola ¿por qué eres tan obstinado, muchacho?
—Quiero que siga junto a mí cuando duermo —respondió él tercamente.
—Lo lamento Sasuke, pero no puedo permitirlo.
Sasuke comprendió que había perdido y que no podía pensar nada más al respecto.
—Entonces será mejor que vayas a ver al padre Hidan antes de que estalle la tormenta, insisto en que tú también te cases con tu dama si piensas compartir una habitación con ella —fijo sarcásticamente Sasuke y se retiró.
Ryota vio la expresión entristecida de Sakura, y dijo:
—Soy tu padre, muchacha, aunque el marido de Yuri te crió. Yo me equivoqué al dejaros a ti y a tu madre y lo he lamentado durante más de la mitad de mi vida. Pero yo era un hombre pobre y no podía apartar a tu madre de los lujos a los que estaba acostumbrada. A menudo he pensado en vosotros, aunque creía que eras un hijo varón. Pero me alegro de que seas lo que eres. Nunca fui tu padre, Sakura... hasta ahora. No me odies por cuidar tu honor en lo que respecta a Sasuke.
—Jamás podría odiarte, Ryota -replicó Sakura, conmovida.
Fue hacia él y lo abrazó, sintiendo que lo había conocido toda la vida. Pero luego volvió a mirar a Sasuke, y sus ojos se llenaron de lágrimas. Salió rápidamente del salón sin decir palabra y fue a su cuarto. Una vez sola, las lágrimas silenciosas se convirtieron en profundos sollozos.
—¿Me he equivocado, Yuri? —preguntó Ryota después de mirar a Sakura que subía corriendo la escalera.
—No puedo decirlo —replicó Yuri—. Sakura era muy feliz últimamente.
—Cuando estuve aquí antes, Sakura odiaba a Sasuke. Él la retenía contra su voluntad. ¿Eso ha cambiado? ¿Ahora ella lo ama?
—Sí, pero todavía debe admitirlo ante sí misma —respondió Yuri—. Tal vez sea la mejor forma. Si Sasuke se separa de ella durante el tiempo suficiente, tal vez ceda y se case. Pero creo que para ti será difícil mantenerlos separados entre tanto.
—Ya me preocuparé de eso —sonrió Ryota—. Pero Sasuke mencionó un sacerdote. ¿Hay uno en la isla ahora?
—Sí, lo trajo porque algunos de sus hombres deseaban casarse como Dios manda.
—Entonces, ¿por qué seguimos aquí?, ¿me gustaría saber? —preguntó Ryota con una risita.
Yuri rió alegremente, sin poder contener la felicidad que estallaba dentro de ella. Después de tantos años perdidos, el hombre que amaba con todo su corazón finalmente sería suyo. Si su hija podía tener la misma alegría sería la mujer más feliz del mundo.
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"…SaKu-14…"
