Sakura se encontraba delante de su casa. Las rodillas le temblaban y le aterrorizaba la idea de entrar y enfrentarse a lo que pudiera esperarla. Aun asi, no habia manera de evitarlo, de modo que se armo de valor y se encamino hacia la puerta por el sendero del jardin. Cuando entro, se encontro a Gaara de pie en la cocina y se quedo estupefacta ante la vision que tenia ante sus ojos. La cocina estaba impoluta y tan ordenada que incluso la encimera quedaba a la vista. El suelo y el fregadero lanzaban destellos y en el ambiente se apreciaba un olor a limon propio del aceite abrillantador de muebles.
Sus hijas, recien bañadas y peinadas, estaban sentadas en la mesa y cenaban en armonia. Encima de la mesa, entre las dos niñas, se veia un jarron lleno de flores frescas: unos narcisos de petalos amarillos y naranjas, compartian espacio con unos tulipanes rojos. Era como si su propia casa hubiera sido sometida a un cambio radical, de esos que aparecen en los programas de television. O como si el hada madrina de los quehaceres hubiera agitado su varita magica sobre el hogar de los Sabaku Haruno.
Su marido llevaba puesto un delantal que anunciaba en grandes letras " A los hombres de verdad les gustan las tareas domesticas ( o eso dice mi mujer)" la leyenda iba acompañada de un dibujo de un hombre corpulento a medio vestir que agitaba un plumero. Varios años atras, Sakura se lo habia regalado en navidad a modo de broma, y tambien, claro esta, como una evidente indirecta. Tanto la indirecta como el delantal habian sido resueltamente ignorados, y este ultimo habia permanecido, sin estrenar, en un cajon de cocina desde entonces. Sakura descubrio que su marido llevaba puesta una camisa limpia debajo del delantal, ademas se acababa de cortar el cabello. Gaara estaba inclinado sobre la mesa, ayudando a Ayumi a cortar las salchichas. Levanto la vista cuando entro Sakura. Y los ojos de ella se le cuajaron en lagrimas.
-Gaara... - empezo a decir.
El la saludo con la cabeza.
-Sakura.
Tenemos que hablar.
-Yo no hablo, ya lo sabes.
Se acerco a el.
-Mira...
-Siempre he creido que las acciones dicen mas que mil palabras.
-Gaara-
El se reincorporo y se acerco a ella.
-Por lo que a mi respecta, es agua pasada.- Se quedo mirandola con ojos suplicantes- Tu opinas lo mismo, ¿Verdad? ¿Verdad Sakura?
Ella, ahogada por la emocion, asintio con un gesto. Gaara acerco una silla y su mujer se desplomo sobre ella.
-Se me ha ocurrido que podemos pedir comida china cuando las niñas se vallan a dormir. Abrire una botella de vino del bueno- añadio- y sacare las copas elegantes.
Sakura se mostro de acuerdo atraves de las lagrimas.
-Podemos ver una pelicula en el video- dijo Gaara- Que no sea de esas cursis y sensibleras. Elegiremos una de Arnold Schwarzenegger.
-Muy bien- respondio Sakura- Perfecto, sera genial.
-Bien- daba la impresion de que Gaara tambien se esforzaba por controlar sus lagrimas- Decidido- se volvio a mirar a las niñas- Yumi, terminate tus salchicas, no se vallan a enfriar. Buena chica.
Sakura entendio que ese momento era lo mas cerca que iba a estar nunca de decirle a su marido lo mucho que lo sentia, y a su vez Gaara le estaba diciendo de alguna manera que el tambien lo sentia mucho.
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Llevo puesta mi bata vieja y andrajosa, la mas comoda que tengo y muero por acostarme temprano. Esta drama en el que anda metida mi amiga, me resulta agotador y para recuperarme necesito esconderme debajo del edredon diez horas seguidas. Me he quitado el maquillaje meticulosamente y me he dado el capricho de ponerme una mascarilla facial que, desde luego, tambien se la he puesto a mi hija, cuyo cutis de piel de melocoton carece de la menor arruga.
Ademas, nos hemos pasado un buen rato pintandonos las uñas. He elegido un rosa palido para Mei, con suerte en el colegio no lo noten, aunque dudo que dure mas de 1 dia, ya que para entonces mi hija se habra comido todo el esmalte. Luego le hemos pintado las uñas a Ryu, para que no se sienta excluido, asi me preocupo menos por su tendencia a ponerse lapiz labial cuando encuentra alguno tirado por ahi, aunque prefiero que se pinte los labios y no las paredes. Tambien me aplique en el cabello un tratamiento a base de aceite templado para que brille tanto como las cabelleras de las chicas en los anuncios de L'Oreal. Y me he pasado por las piernas la cuchilla de afeitar, una nueva, asi no hay rastro de antiesteticas incisiones. Incluso me he probado mi nueva tanga con plumas de marabu para levantarme el animo, aunque dudo que vaya a hacer delicias de ningun hombre en un futuro. Por si acaso le que quitado la etiqueta. Ahora se que este renovado interes por mi apariencia es inutil, ya que el objeto de mi afecto ha vuelto con su mujer, pero no se porque no voy a seguir cuidandome, aunque sea solo para mi.
Quiza solo lleve en las filas de los trabajadores unas semanas, pero me siento mil veces mejor conmigo misma, que cuando vivia solo de las ayudas sociales. Ahora sin embargo, siento que puedo caminar con la cabeza en alto y que soy capaz de mantenerme a mi misma y a mis hijos. Aunque sin grandes lujos por ahora, almenos se que la comida no nos faltara, siempre que a Naruto no se le ocurra despedirme. No todas las historias acaban como la de J.K Rowling, quien de forma metodica paso de ser una madre sin pareja carente de recursos a la autora mas rica del planeta. Bueno almenos lo intento. Pienso que ya es hora de cerrar con llave, apagar las luces e irse a dormir, y en ese momento suena el timbre de la puerta, y no una vez, sino una detras de otra. Un dedo insistente no para de llamar. El corazon se me acelera, presa del panico. Espero que no sea Sakura con su maleta.
-¿Quien demonios sera?
-Quiza sea santa claus- aventura Mei, esperanzada-
-Estamos en marzo- señalo yo- Nisiquiera le habra dado tiempo de deshacer el quipaje desde la ultima vez que vino.
-¡Vaya!- mi hija suspira desilusionada.
Mientras bajo corriendo por las escaleras, el timbre suena otras varias veces.
-¡Ya voy!
¡Ring! ¡Ring! ¡Ring!
-¡Calmate!
Llego a la puerta y la figura que vislumbro detras de la puerta, no parece la de Sakura. Ni la de Santa Claus. Se trata de una persona mas alta y corpulenta. Un hombre. ¿Sera Naruto? ¡Santo cielo, no puede verme asi!
Tras varios fugaces e indecisos mordiscos a las uñas y otros dos timbrazos, abro la puerta de un tiron. Cuando recobro el aliento, suelto:
-¿Que demonios haces aqui?
-Hola, Hinata.
El hombre que tengo frente a mi, grande como un armario y rebosante de salud, es Kiba, mi marido ausente. Se le ve bronceado, en plena forma. Por su actitud se diria que da por sentado un recibimiento por todo lo alto. Yo me quedo inmovil, conmocionada, y me ciño la bata al cuerpo. Kiba sonrie de oreja a oreja y me guiña un ojo.
-¿Es Santa Claus?- pregunta Mei a todo pulmon
La vision del anciano con barba blanca en mi puerta, me habria sorprendido mucho menos.
-No- acierto a responder
Pero acaba de llegar otra figura mitica que aparece una vez al año, solo que nunca trae juguetes. Ademas, probablemente se comeria todo los pastelillos de frutos secos y se beberia el jerez que se deja a Santa Claus. A decir verdad, llegaria incluso a robarles las zanahorias a los renos. Desde lo alto de las escaleras se escucha un alardido:
-¡Papa!
Mei baja los escalones de dos en dos y pasa a mi lado como un rayo en camison, con los pies descalzos y una expresion de extasis en la cara, que mira hacia arriba.
"Mierda", pienso yo, aunque me lo callo.
-¡Mi papa!- exclama entre chillidos al tiempo que se lanza a los brazos de Kiba. -¡Es mi papa!
Pues si, lo es. La escena resulta desgarradora. Kiba la levanta con sus manos y gira con ella en el aire.
-¿Como esta mi chica preferida?
Es evidente que Mei se encuentra en la gloria, pero yo estoy bastante menos emocionada. Mi marido deposita a Mei en el suelo y ella se aferra a sus piernas como si no le fuera a soltar. Hubo veces en las que yo hacia lo mismo intentando que no se marchara.
-He vuelto nena- anuncia Kiba.
Cruzo los brasos y adopto un ademan propio de una verdulera. Le clavo una mirada de hielo.
-¿Asi, por las buenas?
-Esta vez es para siempre- aclara el.
Su expresion es candida y sincera. Y no me fio ni por un segundo.
-Ah ¿si?
Sigo de pie en la puerta, como un portero de discoteca que prohibe la entrada a un cliente que le ofrece pocas garantias.
-Aqui afuera, hace un frio horrible, nena.
Para demostrarmelo, mi marido se pone a titiritar. Mei me mira con ojos suplicantes. Me doy cuenta de que le aterroriza que yo mande de paseo a mi marido, le cierre la puerta en sus narices y no lo deje volver a poner un pie en mi casa. Justo lo que deberia hacer. Mi hija empieza a temblar bajo el fino camison.
-Por favor mama- implora con ojos cuajados en lagrimas- Por favor, deja entrar a papa.
¿Como voy a negar a mi hija la oportunidad de reunirse con la unica figura paterna que ha conocido? Por muchos defectos que tenga o por muy mal que se haya portado.
-Mama, por favor- insiste Mei
Me escucho suspirar con resignacion y Kiba esboza una sonrisa. En sus ojos percibo un destello, no se si de alivio o de triunfo.
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Naruto se encontraba en el vestibulo de la casa que el y Shion habian compartido. Una vez mas el tenia la maleta a los pies. Solo que en esta ocasion no se habia quedado tiempo suficiente para desempaquetar sus objetos de aseo o reclamar el espacio que le correspondia en el armario del cuarto de baño.
-No puedo soportar esta situacion- Dijo Shion mientras agarraba a Naruto del brazo. Su rostro mostraba un tinte grisaceo a causa de la ansiedad.
-Estare bien, ¿ y tu?
-No te preocupes por mi.
-Llama a Chouji- sugirio Naruto- Haz las pases con el. Me sentiria mejor.
-Tal vez lo haga. pero puede ser que el tampoco quiera volver conmigo.- Una lagrima solitaria le rodo por la mejilla y Naruto se la limpio con el pulgar- A la hora de cuidar los hombres con los que me relaciono, no soy precisamente la primera de la clase.
A pesar de que Naruto no le guardaba rencor, tampoco podia refutar el comentario.
-No hace falta que le cuentes que he estado aqui. Dile solo que has cambiado de opinion en el ultimo momento. Que cometiste un error.
-Creo que el primer error lo cometi contigo, cuendo te deje marchar- respondio Shion con voz llorosa.
-Bueno- dijo Naruto- nadie es perfecto. Todos cometemos estupideces.
-La mayor estupidez de todas fue permitir que mi matrimonio se fuera al demonio.
La confianza que pensaron que seria el poder solucionar sus problemas en un abrir y cerrar de ojos, tambien habia sido una estupidez destacable.
-Mas vale que te vallas- dijo con voz temblorosa- Si no, podria tratar de impedirtelo.
Naruto se dio la vuelta para marcharse, pero Shion le sujeto y se abrazaron con fuerza.
-¿Como hemos podido destrozar nuestro matrimonio de esta manera? -pregunto ella sollozando sobre su hombro.
-No lo hemos hecho aproposito- respondio Naruto. - Supongo que ha ido ocurriendo poco a poco, sin que nos dieramos cuenta, son cosas que pasan.
"Si, pasan cuando te haces de la vista gorda, cuando no estas atento y bajas la guardia. Cuando das por sentado tu matrimonio"
-Estuvimos muy enamorados ¿verdad?
Naruto la beso tiernamente en la mejilla y cogiendole los brazos, la aparto hacia atras.
-Si, es verdad.
-¿Seguiremos siendo amigos?
-Pues claro- repuso el- de otro modo seria como desperdiciar el tiempo que hemos pasado juntos.
-Confio en que te valla bien con Hinata- dijo Shion con voz entrecortada- Tiene suerte de que la amas, eres un buena persona.
"Buena persona" penso el. Ya estabamos de nuevo con el maldito calificativo. Naruto emprendio la marcha sin volver la vista atras para comprobar si Shion seguia junto a la puerta."Buena persona" Abrio el maletero del coche y lanzo su equipaje al interior. Esperaba de todo corazon que Hinata le considerara algo mas que una buena persona.
-o-
Naruto habia decidido volver con sus padres, pero pasaria primero a casa de Hinata. Tenia ganas de verla. Se moria por estar con ella y hablarle de sus sentimientos antes de que el valor le flaquease. Fue recorriendo las calles. El coche traqueteaba una y otra vez contra los badenes puestos para reducir la velocidad, hasta que por fin reconocio la calle. Se metio en ella y trato de recordar cual era la casa de Hinata la noche que la llevo en taxi cuando salieron de la discoteca de solteros y divorciados. Naruto fue reduciendo la marcha. Tenia que ser aquella, por que el coche de Hinata estaba aparcado enfrente. No habia que se un detective para llegar a esa conclusion.
Se detuvo al otro lado de la calle y observo que habia un segundo coche aparcado. "¡Vaya!" debia de tener visita. Todas las luces estaban encendidas y de las ventanas emanaba una acogedora sensacion de vida hogareña. Hubiera dado cualquier cosa por poder pasar un rato de vida hogareña en compañia de Hinata. Naruto trato de sobreponerse a la decepcion. Quiza no era el momento adecuado para hablar con ella, dado que el aun se encontraba emocionalmente magullado. Deberia consultarlo con la almohada y decidir de que manera se lo diria. Ya que iba a declarle su amor eterno, mas le valia hacerlo como es debido.
Naruto puso en marcha el coche. Tal vez deberia acercarse a ver a Sasuke y comprobar si su amigo habia sobrevivido a la jornada. Luego consulto la hora. No, tenia que ir con sus padres. ellos estarian preparando la cena y debian enterarse lo antes posible de que su huesped regresaba. Ademas, necesitaba los mimos de su madre. Giro el volante y partio a su casa.
Cuando su madre abrio la puerta, tenia las manos llenas de harina, asi como la punta de la nariz. Incluso cocinando, Kushina siempre llevaba puesto su collar de perlas que le habia regalado Minato en su aniversario. Naruto penso que no podria mostrarse mas sorprendida o aliviada.
-Saca el Ramen- dijo el- el hijo prodigo ha regresado a casa.
A pesar de las manos enharinadas, su mabre lo abrazo.
-Estas herido.
Naruto se palpo la nariz inflamada.
-¿Te ha pegado Chouji el carnicero?
-No- respondio Naruto- Ha sido el marido de otra mujer.
Su madre adquirio una expresion de sobresalto.
-No voy a preguntar lo que ha ocurrido- dijo Kushina- pero, por lo que veo, Shion y tu van a divorciarse despues de todo.
Naruto asintio con tristeza.
-No ha funcionado.
-Por lo menos lo has intentado, cariño.
Sin embargo, Naruto siempre se preguntaria si se habia esforzado lo suficiente. Su madre volvio a abrazarle.
-¡Minato! ¡Minato!- llamo en voz alta.
El padre de Naruto se encontraba en el salon viendo un programa de jardineria. Minato aparto la vista del televisor.
-Abre el Sake- ordeno su mujer- Naruto ha vuelto a casa.
Kushina cogio la maleta que su hijo sujetaba y le ayudo a quitarse el abrigo.
-Esta noche tenemos pastel de manzana caliente y te preparare tu platillo favorito.
Naruto no estaba seguro si el ramen cumpliria con su objetivo de alegrarle la noche, se sentia cansado, magullado, herido y desilucionado por toda esa situacion, pero no queria entristezer a su madre con todo eso, asi que se dejo consentir por la excesiva atencion de parte de ella.
Su padre siguiendo ordenes aparecio con el Sake y tres copas.
-No te vendra mal una copita- dijo su madre mientras le guiaba a la cocina, en cuyo calido ambiente flotaba el aroma de hojaldre recien horneado.
-Es verdad- respondio Naruto.
Si pudiera, se beberia la botella entera en un santiamen.
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Sakura estaba tumbada en la cama junto a su hija, que aferrada a un osito de peluche lloraba en silencio. La lampara de la mesilla de noche arrojaba una suave luz color rosa sobre ambas, al tiempo que disimulaba la estropeada decoracion del dormitorio. Sakura acaricio el cabello de su hija.
-Tranquila cielo- murmuro- Mama esta contigo, ha sido solo una pesadilla.
-Soñe que un dragon te atrapaba- gimoteo la niña- era enorme, con dientes negros. Te llevaba lejos para devorarte y no podias escapar.
-Eso te pasa por ver el dvd de Shrerk, te hace pensar en dragones.
Ayumi, no parecia convencida.
-Ademas mama, es demasiado grande para que un dragon la devore- Sakura le dio una palmada en el trasero- ¿Quien querria masticar tanta cantidad de carne?
A regañadientes, Ayumi esbozo una sonrisa y se acurruco junto a ella.
-No quiero que te valla, mama.
Sakura noto que la garganta se le contraia.
-No voy a irme a ninguna parte, cariño.
-¿Nunca?
-No
-Algunas madres si se van.
-La tuya no.
Hablaba enserio. De pronto cayo en cuenta de lo que seria estar sin las niñas. ¿Y si Ayumi hubiera despertado de su pesadilla y ella no hubiera estado para tranquilizarla? ¿Acaso Gaara habria sido capaz de confortarla de la misma manera? ¿ Y si algo malo le hubiera sucedido a sus hijas, mientras ella, dejandose llevar por el egoismo, se dedicada a hacer de las suyas con su amante? Sakura cerro los ojos para no pensar en las tragedias que pudieron haber ocurrido. Su hija dejo de sollozar y empezo a respirar a ritmo lento y pesado en compañia del sueño.
-Buenas noches, mama- mascullo adormilada.
Sakura abrio los ojos y contemplo a su hija. Con suavidad le paso la yema de los dedos por sus parpados, la nariz y los labios.
-Buenas noches, tesoro.
Ayumi exhalo un suspiro de satisfaccion y se recosto en la cama con aire relajado. Sakura paseo la vista por la habitacion de sus hijas, las paredes seguian decoradas con los patitos y conejos de los primeros años de sus hijas. El papel pintado estaba sucio y rasgado y la parte inferior estaba cubierta por garabatos de colores. La moqueta se veia descolorida y desgastada. El propio dormitorio de Sakura estaba en un estado igual de lamentable. Las cortinas pasadas de moda y el edredon viejo. El ambiente no era precisamente un palacio que invitaba a la pasion, por lo que no le resultaba extraño que a Gaara no le apeteciera hacer el amor.
Una buena batida por toda la casa podria ayudar. Sakura debia lanzarse a limpiar la casa a fondo y decorarla. Se pondria a fregar y sacar brillo, a lijar y pintar paredes hasta erradicar cualquier rastro de antigua vida como pareja. A algunas mujeres les funcionaba un nuevo corte de cabello. Tal vez ella debia inclinarse por una nueva mano de pintura. El intento merecia la pena. Para ser sincera, no se le ocurria ninguna otra solucion. Jamas conseguiria llevar a Gaara a un consejero matrimonial que les ayudara a recuperar su relacion. Ya le constaba ayuda conseguir que cruzara con ella un par de palabras, asi que seria pedirle peras al olmo pretender que se sincerase ante un "chismoso entrometido" como sin duda calificaria al pobre consejero. Si iban a arreglar su situacion de pareja, tendria que actuar sin la ayuda de nadie.
Sakura bajo la vista hacia su hija. Pasara lo que pasara tendria que quedarse en casa, por el bien de las niñas. No podria destrozar sus vidas de forma tan cruel, cuando ellas no habian hecho nada para merecerlo. Yumi dormia tranquilamente junto a su hermana, que una vez ahuyentada la pesadilla pudo volver a dormir. Sakura apago la lampara de mesilla y permanecio sentada en la oscuridad. ¡Ojala su mayor preocupacion consistiera en impedir que un dragon la devorara!
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Kiba y Mei estaban tirados en el suelo, pasandolo en grande con Bop-it, un juego musical horriblemente escandalozo que compramos en oferta las navidades pasadas.
-¡Pulsalo!- grita Mei a Kiba, quien procede a pulsar el boton.
Yo encambio no quiero pulsarlo, quiero tirarlo a la basura. Se me esta levantando un dolor de cabeza monumental y no se si es solo por culpa de esa voz robotizada que retumba en la sala y te dice que tienes que pulsar, girar, lanzar, etc.
Mei, sin llegar a sentarse en las rodillas de Kiba, se encuentra pegada a el como le es posible. Debe de pensar que, si se da la vuelta un instante, su padre volvera a desaparecer. Se muere por que el la quiera y se me encojen las tripas al ver lo cariñoso que se muestra con ella. Si alguien viera una fotografia de la escena que tengo ante mis ojos, diria que se trata por supuesto de un padre perfecto. Y luego dicen que la camara no miente. Me pregunto cuanto tardara esta vez en cansarse del papel de amante progenitor. ¿Acaso no se da cuenta de lo que se pierde al no relacionarse con sus hijos de manera permanente?
Hace un rato he subido a mi dormitorio y me he puesto unos vaqueros, porque la inesperada llegada de Kiba ha puesto fin a toda expectativa de irnos temprano a la cama. Despues de tanto tiempo, no me apetece que me vea en bata. Ademas tengo que reflexionar sobre lo que voy a hacer, pero me resulta imposible albergar cualquier pensamiento. Da la impresion de que mi mente ha entrado en un estado catatonico y mi poder de negociacion se ha visto gravemente debilitado por el evidente deleite que demuestra mi hija con el regreso de su padre. Ryu, mi angelito, duerme en su cuna sin percatarse del torbellino de emociones. Bajo las escaleras y me siento en el sofa a ver como juegan, como representan sus respectivos papeles de padre amoroso e hija entrañable. Durante las ultimas semanas he intentado recuperar mi vida y avanzar hacia adelante. Pensaba que habia hecho algun progreso, ahora siento que he regresado al punto de partida. Justo cuando creia que porfin me habia librado de Kiba, aqui lo tengo, tumbado en la alfombra frente a la chimenea, igual que si nunca se hubiera marchado.
Como si me leyera la mente, levanta los ojos y me sonrie. Es una sonrisa irresistible, practicada durante tanto tiempo que, aunque trato de no dejarme influir, me cuesta no sucumbir ante ella. Kiba es encantador hasta decir basta, pero el encanto en los hombres ya no me parece una virtud. Mi marido - de nombre unicamente- es alto y ancho de espaldas, sus abultados musculos se debe a que se ha ganado la vida con empleos temporales en el sector de la construccion. Sabe levantar tabiques, instalar sanitarios y rehacer redes electricas. Cuando coloca baldas, no se caen. Esas si son cualidades que valoro en los hombres. Lo malo de Kiba es que siempre se muestra insuficiente a la hora de sus habilidades domesticas y familiares. Su cabello oscuro ha crecido desde la ultima vez y ahora lleva una pequeña barba que lo hace parece mientro en una banda musical de adolescentes. Tiene el cutis bronceado y aunque le asoman unas canas, no aparenta tener su edad de 34 años. Lastima que tampoco actue como de su edad.
Kiba da unas palmadas a su estomago, liso como una tabla.
-No he cenado- dice- anda, se buena y preparame algo.
Me levanto del sofa. Me alegro de no tener en el refrigerador ninguno de los alimentos favoritos de Kiba; de otro modo podria dejarme llevar por la tentacion de impresionarle y la verdad que no me apetece.
-Puedo prepararte unos huevos con beicon.
-Humm... Maravilloso- responde el- justo lo que los medicos recomiendan.
¡Maldicion! Avazo hacia la puerta con paso fatigado, tan fatigado como mi propio corazon.
-¿No tendras unas cervezas frias en la nevera? -Pregunta Kiba a mis espaldas.
-Si
Odio admitirlo, pero en mi ultima visita al supermercado compre un paquete de seis latas por si Naruto venia a verme en alguna ocasion.
Mi marido me guiña el ojo, tan satisfecho como el gato que acaba de zampar un hueco en la cama. Mientras que yo, una vez mas, me siento como el raton atrapado por ese mismo gato.
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Sakura sumida en sus pensamientos, dejo por fin a su hija dormida y se encamino a las escaleras. Mientras bajaba los peldaños, vio que su marido, con expresion sombria, se enfundaba en su abrigo.
-¿Esta bien la niña?- pregunto.
-Si- respiro Sakura con un suspiro de alivio.
-Voy por la comida china- dijo el- Si tienes que hacer algo, llamar por telefono o algo asi, aprovecha ahora.
-Gaara...
-Tardare un buen rato- la interrumpio el- ya conoces ese sitio, siempre hay mucha cola.
Sakura asintio con un gesto y se quedo observando como Gaara salia por la puerta. Entro en la cocina y se fijo que su marido bajaba el camino de acceso a la casa en su coche, quiza demasiado rapido. Luego se quedo junto a la ventana hasta que los faros traseros el automovil desaparecieron calle abajo. Solo entonces agarro el movil y marco el numero de Sasuke. Tras un par de timbrazos, sono el contestador.
"Hola. Estas llamando a Sasuke Uchiha. He salido con Cameron Diaz, o puede que con Angelina Jolie. Te llamare luego"
-Sasuke, soy yo, Sakura- dijo ella- Si estas ahi, coge el telefono. Tengo que hablar contigo.
Nadie respondio. Solo se escuchaba el zumbido de la cinta a medida que se iba enrollando. Tal vez habia salido al centro a tomar unas cervezas con Naruto, para ahogar sus penas. Quizas habia decidido que Sakura le traia demasiados problemas y estaba buscando otra mujer para remplazarla. Esa idea le provoco una punzada de dolor.
-Preferiria no decir esto por telefono y tampoco me apetece dejarte un mensaje, pero quiza no vuelva a tener la oportunidad de llamarte- explico Sakura- Se ha terminado, Sasuke. No hay mas remedio, tengo que pensar en Gaara; a su manera un tanto brusca, me quiere. Debo pensar en todos los demas, exepto en ti.- Hizo una pausa para secarse las lagrimas- Pero sobreviviras. Eres joven, guapo y sobre todo estas muy pero muy soltero- Sakura emitio una risa llorosa- La semana que viene te habras olvidado por completo de mi, aunque yo nunca podre olvidarte- un "te quiero" se le quedo encajado en la garganta, negandose a salir- Cuidate, Sasuke.
Sakura colgo el movil. Arranco un trozo de papel de cocina y rompio en sonoro llanto. Habia hecho exactamente lo que tenia que hacer. Su futuro se encontraba con Gaara y las niñas. Ademas, el recuerdo de Sasuke iria borrandose en el tiempo. Tendria que componerse el maquillaje antes de que su marido regrese con la comida; borraria de su rostro, cualquier rastro de transgresiones. Igual que quienes sufren una perdida de un ser querido, ella seguiria adelante hasta que el tiempo, que todo lo cura, consiguiese el milagro. Sin embargo Sasuke no estaba muerto; estaba vivo, y su departamento no se encontraba a mas de diez minutos. Pero no podia ir. Nunca mas. Lo sabia perfectamente. Sasuke pasaria de pagina, se olvidaria de ella. Nunca habia imaginado que existiera un dolor tan insoportable.
Y el dolor le habria resultado aun mas insoportable si hubiera visto a Sasuke, sentado solo en su dormitorio, a oscuras, rebobinando una y otra vez el mensaje que Sakura recien le habia dejado en el contestador, mientras las lagrimas le corrian por las mejillas.
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¡Hola! Este capitulo me ha costado mucho trabajo escribirlo, realmente espero que halla podido trasmitir los sentimientos de los personajes, aparte de que estoy enferma y he tardado mucho pues no me siento bien. Tengo un resfriado terrible, apesar de que disfrute mis vacaciones, me he enfermado a causa de meterme en aguas heladas cuando estaba calurosa. u_u
Pero es que habia mucho calor y no quize esperar y bueno he aqui los resultados de mi comportamiento y desesperacion.
¡Bueno pues que mas! :D Apesar de eso, queria actualizar pronto, aparte ya estamos en la recta final de la historia. Yo creo que seran unos tres o cuatro cap. mas y ¡Tachan! Acabamos.
Ah si, antes de que me olvide, me han pedido que mande saludos en especial a :
Alex gonzalez1
Mina-chan-
Alitzel Duran
SaraHyuga
Bueno me ha faltado mas, y tambien todos los demas que siempre leen mi fanfiction y me dejan sus reviews, como candy, Stella T. Whiteney, calderonsabuza, anita-chan, netokastillo, madarauchiha, Mare-1998, Karliss, etc. Me faltan muchisimos y sepan que agradezco a todos. Mil gracias por todo, por leer y apoyar la historia. Bueno me voy, no puedo estar mucho en la compu, que me empiezo a sentir mal de nuevo u_u.
¡Los quiero! ¡Nos leemos pronto! 3
