Temo este momento. Mei esta en la cama y ya no tengo excusa para rezagarme. Ya es mayor para permitir que le lea un cuento en voz alta; nisiquiera accedería por complacerme. Reconozco que cuando la veo con su padre, siento celos de su expresión de entusiasmo, de sus ansias de agradar. Nunca he visto que haga lo mismo con su pobre madre, que la mima y le procura todo cuanto necesita sin fallar un solo dia. No me encuentro en la lista de objetos de veneración, sino que me encuentro en un listado de elementos a tolerar, junto con las revisiones dentales, la verdura fresca y la ducha diaria.

Cuando Kiba ha subido a darle las buenas noches, Mei a mostrado tal grado de emocion que se diria la reina de Inglaterra. Es verdad que hubo un tiempo en el que Kiba provocaba en mi un efecto parecido. En este momento se encuentra abajo, en el salon, y oigo el siseo de otra lata de cerveza abrirse.

-Buenas noches cariño- planto un beso en la mejilla de Mei.

-Mama- dice ella- me alegro de que papa haya vuelto a casa.

-Duérmete- le doy un golpesito en su nariz- Mañana estaras agotada.

Mi hija me lanza una mirada de desdén, como diciendo: "podría quedarme despierta toda la noche y aun asi estar tan fresca" y no lo dudo pero yo me encuentro al borde de la extenuación. Para demostrar su energía de sobra, Mei abre los ojos de par en par y se pone a tararear una canción que habla de echar un polvo a cualquier cosa que se mueva.

Haciendo caso omiso a tan lasciva canción, le doy una palmada en el trasero por encima del edredon y le dijo:

-Duermete de una vez.

-Mama...

-¿Y ahora que?

Una expresión de preocupación ensombrece el rostro de mi hija.

-¿Crees que papa se quedara esta vez?

-Mañana hablaremos de eso.

-Me encanta que este en casa- Mei insiste, clavando unos cuantos alfileres mas en mi pobre y magullado corazón- ¿Y ti?

-Si- miento con el fin de apaciguarla- Y ahora, por ultima vez ¡A dormir!

Salgo de la habitación y una vez afuera, en el rellano me apoyo contra la puerta y trato de concentrarme en la respiración con el fin de serenarme. Para ser sincera, ni siquiera me apetece que Kiba respire el mismo aire que yo.

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Naruto y su padre se encontraban sentados en uno frente al otro. En silencio, ambos atacaban sus respectivos postres que consistía en pastel de manzana caliente. Naruto había consumido una cantidad suficiente de Sake como para encontrarse en un estado de entumecimiento. De echo se sentia tan aturdido que hasta el florido papel pintado del comedor, habia dejado de deprimirlo. Su padre como de costumbre, habia evitado cualquier conversación en la cual incluyera expresar su opinión. Aunque a decir verdad agradecía ese hecho. Minato era un hombre sereno, reservado y aunque generalmente no expresaba su pensar a menos que se le pregunte, cuando era necesario siempre tenia algo bueno que decir. Kushina aun con su delantal de flores puesto, entro en la sala.

-Tienes visita cariño- anuncio

Naruto levanto la vista, animado. Quienquiera que fuera no podia ser Shion, por que su madre se mostraba demasiado satisfecha.

Unos instantes después, con paso lento y aire avergonzado, Sasuke entro en el comedor y agito su mano con timidez a modo de saludo.

-Hola, dobe.

-¡Sasuke!

Hacia meses que su amigo no se presentaba en casa de sus padres. Ese era el motivo por el que Kushina se mostraba tan euforica.

-Hola, señor Uzumaki- Dijo Sasuke y se acerco a estrechar la mano de Minato.

Este cabeceo con entusiasmo y le dio al recien llegado un fuerte apretón de manos. Era evidente que había olvidado el nombre del mejor amigo de su hijo.

-Aver sientate- ordeno Kushina mientras le ofrecia una silla- ¿pastel de manzana?

Sasuke puso cara de mosquita muerta y respondió:

-Si no es mucha molestia.

Kushina le dio un palmadita en el hombro.

-Querido Sasuke, nada es mucha molestia cuando se trata de ti.

Antes incluso de acabar la frase, la madre de Naruto ya habia sacado un cuenco y empezaba a servir una racion descomunal.

-Minato... ¡Minato, termínate el postre de una vez! Los chicos querran estar solos.

El padre de Naruto ataco su pastel de manzana a toda velocidad, pero no debio ser lo bastante rapido, pues su mujer le arrebato su plato. Acto seguido, le apremio a salir con ella del comedor y cerraron las puertas a sus espaldas.

Sasuke y Naruto se miraron a la cara.

-Tu madre da miedo- dijo Sasuke.

-Y es que no vives con ella- Dijo Naruto en un suspiro.

-Lo que pasa es que jamas has entendido a las mujeres dobe.

-¿Y tu si?

-No- Sasuke empezó a comer su pastel de manzana -¿Queremos estar así, de solos?

-Por lo que parece, no tenemos opción.

-Otra vez dos solteros tristes- Sasuke suspiro con aire melancólico- He pasado por tu antigua casa y Shion me ha contado que habias vuelto con tus padres. Lo de ustedes no ha durado mucho ¿eh?

Naruto sacudió la cabeza.

-A los diez minutos nos hemos dado cuenta de lo equivocados que estábamos al pensar que podíamos volver a empezar donde nos habiamos quedado, asi, sin mas.

-Ha llovido demasiado desde entonces ¿verdad?

-Algo asi.

Kushina volvió a asomar la cabeza por la puerta.

-Mas salsa de natilla para pastel- dijo a modo de explicación.

Acto seguido, deposito una jarra sobre la mesa con tanta discreción como fue capaz y se retiro.

-¡Natilla!- Sasuke levanto la jarra e inspecciono el contenido- Ademas, caseras- fruncio los labios en señal de admiracion- Nada de esos envasados.

-Dios nos libre de esos.

Su amigo parecia exhausto y demacrado. Círculos oscuros le rodeaban los ojos enrojecidos, cuyo irresistible centelleo habitual destacaba por su ausencia. Sasuke se mostraba mas silencioso que de costumbre, y su entusiasmo natural, se habia evaporado.

-¿Una copa de Sake?

-¿Sake?- Sasuke pregunto sorprendido-¿ Es que la gente lo sigue bebiendo?

-En esta casa, es lo que se entiende por alcohol de alta graduación.

-Pues entonces que asi sea.

-¿Brindamos?

Sasuke negó con la cabeza.

-No hay mucho que celebrar.

-No- coincidió Naruto. De todas formas entrechocaron sus copas y Naruto exclamo: -¡Por nosotros!

-¡Por nosotros!- Coreo Sasuke y se bebió toda la copa de un trago. Se estremeció al sentir el liquido algo dulce de la bebida. -¡Aunque no seamos mas que unos putos desgraciados!

-Unos putos desgraciados- corroboro Naruto arrastrando ligeramente sus palabras.

Sasuke dejo la copa sobre la mesa y empezó a devorar su pastel de manzana.

-¡Madre mia- exclamo con la boca llena, mientras se relamía los labios- ¿Me dejaria tu mama mudarme aquí con ustedes?

-Hazme caso- advirtio Naruto- no compensa ni por todos los pasteles caseros del mundo.

Su amigo agacho la cabeza y siguio masticando con sombria determinación.

-Dado que estas aqui bebiendote el Sake de mis padres y comiéndote tu postre, es de suponer que has terminado con Sakura.

Sasuke asintió y Naruto sospecho que utilizaba la tarta como excusa para evitar poner a prueba su voz.

-¿Estas bien?- Le pregunto Naruto.

Sasuke no levanto los ojos.

-Si. Mejor que nunca.

Naruto le propino un puñetazo en el brazo de su amigo, que miro hacia arriba. Naruto nunca le habia visto tan afectado, y sintio lastima por el. Habia dado por hecho que Sasuke no habia dejado de ser el caprichoso de siempre en su relacion con Sakura, pero ahora comprendia que lo habia juzgado mal. Y es que no hay nada peor que no tener a la mujer que uno ama. Naruto lo sabia de sobra.

-Lo superaras- le aseguro.

-Si- respondio Sasuke, a punto de atragantarse.- Estoy bien, mejor que nunca, ya te lo dije.

-Asi me gusta- dijo Naruto, al tiempo que juraba apoyar a su amigo en ese momento tan malo. -Podemos ir al CINCUENTA POR CIENTO otra vez ¿Eh? A romper unos cuantos corazones.

Sasuke asintió. Entonces se llevo las manos a la cara y Naruto se dio cuenta de que estaba apunto de llorar.

-¡Joder!- protesto Sasuke- !Este Sake me esta cociendo los ojos, de lo bueno que esta!

-En ese caso, sera mejor que nos tomemos otra copa- sugiero Naruto y procedió a llenar las copas hasta el borde.

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Sakura estaba tumbada en el sofa y, con aspecto sumiso, abrazaba un almohadón. Gaara regreso media hora mas tarde con una abultada bolsa de papel marrón llena de exquisita comida china. Como de costumbre, la televisión estaba encendida, pero Sakura no tenia ni idea de lo que estaba viendo. Su marido entro en el salón y se quedo quieto, sin saber que hacer.

-¿Has terminado?- pregunto.

Sakura asintio con la cabeza. Gaara le lanzo un DVD.

-No les quedaba nada de Arnold- protesto entre bufidos- He tenido que coger una del puñetero de Hugh Grant.

Sakura le brindo una sonrisa llorosa. Gaara estaba ondeando la bandera blanca. ¡ Una pelicula de Hugh Grant! Era el equivalente a que le hubiera traido un anillo de diamantes.

-Gaara...- dijo-, lo siento.

Su marido solto un gruñido a modo de respuesta.

Sakura alargo el brazo y lo cogio de la mano.

-Te quiero de verdad.

-Voy a repartir esto en los platos ¿vale?- se ofrecio el.

Sakura volvió a sonreir. Jamas llegaría a cambiar a aquel hombre en lo fundamental, pero la sutil transformacion que se habia producido era un buen comienzo.

-Lo prepararemos juntos.

Entonces Gaara la cogió de la mano y la ayudo a levantarse del sofa. Coloco la bolsa de comida sobre la mesa y rodeo a su mujer con los brazos. Sakura comprendió que había estado apunto de cometer un grave error al dejar a ese hombre. Tal vez las cosas mejorarían desde ahora, dicen que cuando tocas fondo y decides cambiar, solo puedes ir hacia adelante ¿no? Ellos lo comprobarían. No seria fácil pero valia la pena intentarlo.

-Si la película es una mierda, podríamos... En fin- vacilo-, podríamos irnos temprano a la cama.

-Me parece una gran idea.

-A mi también- confirmo Gaara- que la trajo hacia si y escondio su rostro en su cuello.

Sakura se pego a el y percibio en su marido ciertas emociones y muestras de interes desconocidas en los ultimos tiempos.

-¿Tienes hambre?- Pregunto el con voz quebrada por la emocion.

-No mucha.

Sakura noto que su marido estaba luchando contra el mismo.

-Podemos meter la cena en el microondas mas tarde- sugirio- La comida china recalentada sabe estupendo.

Sakura miro a Gaara y no pudo evitar una sonrisa.

-Eso me han dicho, si.

-¿Y si nos vamos a la cama ahora mismo?- propuso Gaara.

-Me encantaria.

Cogio a Sakura de la mano y la condujo hacia las escaleras.

-¿Sabes que? - suspiro el- Deberiamos hacer esto mas a menudo.

Sakura asintio.

-Podriamos dejar a las niñas a dormir en casa de mi madre para pasar solos mas tiempo.

Sakura dio un cariñoso apreton a la mano de su marido y Gaara se detuvo para mirarla. Sus miradas chocaron por un segundo, fue en ese instante que el tuvo la necesidad de besarla como hacia mucho no lo hacia.

- Entonces ...¿Te parece bien mi idea? - Aventuro el.

-Me parece perfecta. - Respondió Sakura, al tiempo que cerraban la puerta de su habitación.

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Cuando paso por delante de la puerta de mi dormitorio descubro que Kiba se encuentra como en su propia casa en todos los sentidos. Se ha quitado la camisa y esta tirado a lo largo sobre el edredon, mientras una lata de cerveza descansa en la mesilla de noche. Suspiro profundamente y me apoyo en el marco de la puerta. ¿Como me puede seguir atrayendo una persona que al mismo tiempo me provoca tanta repugnancia?

-Parece que estas cómodo- comento con toda la aspereza que soy capaz.

Me resulta extraño verlo de nuevo tumbado ocupando gran parte de mi cama.

-Te he echado de menos- responde Kiba- Los he echado de menos a los tres. Son unos niños geniales.

-Si, lo son- le clavo las pupilas- Y no se merecen que entres y salgas de sus vidas a tu antojo. Yo tampoco lo merezco.

-No empecemos a discutir la primera noche que paso en casa- Kiba sacude la cabeza- He vuelto. Ya te he dicho que voy a quedarme.

Me agarro un mechón de la frente y empiezo a retorcerlo con el puño.

-Puede ser que me hayas repetido lo mismo demasiadas veces.

-Ven a la cama- Dice Kiba y proyecta hacia mi toda la fuerza de su sonrisa adolescente.

-¿No te parece un poco presuntuoso de tu parte?

-Antes nunca te habías quejado- su voz suena melosa, zalamera.

-Tal vez las cosas han cambiado- le respondo.

-Mira- mi marido se reincorpora y se apoya sobre los codos- Quiero que lo nuestro funcione. Enserio. Se que hemos tenido nuestros problemas...

-Te quedas un poco corto.

Ignora mi comentario y continua como si nada:

-Quiero quedarme, por los niños. Y también por ti.

-¿Y a que se debe ese cambio de opinión?

-Tal vez me haya convertido en una persona diferente- sugiere el.

Se me escapa un soplido desdeñoso.

-Me he dado cuenta de donde están mis prioridades- afirma con aire sincero- Estoy madurando. Si... - Levanta una mano- Ya era hora, lo se.

Me ha quitado las palabras de la boca. Kiba es el máximo exponente del síndrome de Peter Pan, del adulto que se niega a crecer.

-¿Donde has estado todo este tiempo?- pregunto

Baja la vista hacia su estomago bronceado.

-En España- responde- En marbella, un sitio precioso.

-Ya me imagino.

-Hinata, te lo prometo- dice con suavidad mi hiriente marido- esta vez es para siempre. Lo juro por la vida de mi hija.

Se muestra tan convincente que empiezo a flaquear. Seria tan bueno volver a ser una familia. Si Kiba cambiara...

-Ven aqui- da una palmadita a la cama. Mi cama.

-No- respondo. - Es demasiado pronto.

-Pero puedo quedarme ¿no?- pregunta con nerviosismo- Necesito tiempo para demostrarte que voy enserio.

-Si, puedes quedarte- respondo exasperada- Puedes incluso dormir en mi cama- Kiba me brinda su mejor sonrisa- Pero yo me voy al sofa- añado.

-Hinata Hyuga, eres una mujer fría y obstinada.

-Y tu eres un hijo de puta embustero y tramposo- contraataco yo.

-Me encanta cuando sueltas insultos- comenta Kiba.

Ha llegado el momento de marcharme.

-Todavía te amo- Declara mi marido.

Me pregunto si con eso basta. Después de haber despedazado el corazón de una mujer y haberlo arrojado a los perros; después de haber vuelto su vida al reves; después de dejarla magullada, maltratada y sin dinero ¿ es suficiente presentarse como caído del cielo y anunciar que todavía la amas? ¿ Asi se arregla todo? En opinión de Kiba, eso parece. Contemplo a mi marido de la manera mas desapasionada posible que me resulta posible. Se le ve guapo, tranquilo, bronceado. No esta hecho un manojo de nervios e inseguridades como yo.

No da la impresion de que durante los últimos seis meses haya tenido que batallar contra la adversidad, como me ha pasado ami. Por el simple hecho de que aun tenemos un documento que nos vincula, no le da el derecho de colarse en mi vida otra vez. Cada uno a nuestra manera, hemos funcionado sin el otro. Aun asi, yo lo amaba con todas mis fuerzas ¿De verdad podría volver a amarlo? Hubo un tiempo en el que la vida sin el me aterrorizaba. Pero ahora he recuperado mi independencia, mi autoestima. Y se que no quiero volver a sentirme asi nunca mas. Sin embargo tengo que pensar en los niños. Obtener el divorcio es lo mas facil del mundo. Un matrimonio puede disolverse en cuestión de segundos. Pero no es tan sencillo que los pequeños comprendan que sus padres ya no estaran juntos o en mi caso, que su padre ya no los vera mas. Si ya es doloroso para ellos tener que soportar que entre y se marche de sus vidas cuando se le da la gana. Me duele esta situación por que yo misma soy testigo de lo difícil de crecer sin una madre y sin un padre, y no quiero que mis hijos pasen por eso. Realmente hago esto por Mei y Ryu. Si no tuviera hijos en los que pensar, si solo dependiera de mi, lo mandaria al diablo y lo obligaria a salir por la puerta. En ese orden.

En cambio, digo:

-Buenas noches, Kiba.

Y me marcho en busca de mi edredón de repuesto.

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Naruto estaba tumbado en su estrecha cama de su antiguo dormitorio. La botella le estallaba por culpa de la media botella de Sake, el estomago le dolia por culpa de las raciones exageradas de pastel de manzana y el corazón se le resentía a causa de su fracaso matrimonial. Habia que regresar de nuevo al bufete de abogados para volver a poner en marcha el tramite de divorcio.

Su madre asomo la cabeza por detras de la puerta.

-He instalado a Sasuke en el cuarto de huésped- le informo con alegria- igual que cuando eran niños-

Excepto que cuando eran niños, Sasuke se quedaba a dormir por que le resultaba divertido y no por que estuviera al tope de borracho, y por lo tanto, no pudiera conducir.

-¿Se encuentra bien?

-Me parece que si- respondio su madre- Aunque puede que mañana tenga una buena resaca, mejor verifico si tengo Alka-Seltzer en el botiquin.

Uzumaki Kushina tenia en su botiquín mayor cantidad de medicinas que cualquier farmacia. Bromeaban diciendo que siempre le llamaban de cualquier farmacia cuando se les agotaba algún medicamento.

-¿Y tu?

-Yo estoy perfectamente.- respondio Naruto- Menos mal que no te decidiste a alquilar mi habitacion.

-Jamas se me ha ocurrido. - replico Kushina- esta es tu casa.¿ A donde mas irias en momentos dificiles?

-Gracias mama.

Su madre se inclino y le beso la frente.

-No te preocupes- Dijo- pronto dejaras todo esto atrás y pasaras de pagina. Eso es lo que dicen los jóvenes de hoy en día ¿no?

Naruto asintio.

-Buenas noches- dijo Kushina- Hasta mañana.

-Buenas noches,mama.

-Encontraras a una mujer que te quiera mucho mas que Shion- le aseguro su mama antes de que cierre la puerta de su habitación.

Naruto cruzo los brazos detrás de la cabeza y se quedo mirando la luna atraves de la ventana. Dejo vagar su mente y empezo a pensar en Hinata. Con un poco de suerte y el viento a su favor, confiaban en conseguir a la mujer de la que hablaba su madre.

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Saco mi edredon de repuesto del armario del pasillo. Esta un poco deshilachado y el relleno se ha apelmazado y forma bultos, pero por el momento tendra que servir. Encajada en una esquina, veo una almohada que desprende olor a rancio y la arranco de un tiron antes de bajar penosamente las escaleras con mi ropa de cama. Kiba podra insistir que ha regresado para siempre, pero ahora mismo soy incapaz de meterme en la cama con el como si nada hubiera ocurrido. Seria como tener una aventura de una noche con un desconocido. Ademas, no se que habra estado haciendo desde que se marcho, pero seguro que lo habrá estado haciendo en compañia. Necesito tiempo para adaptarme a esta nueva situación y decidir si va a ser permanente o no.

La televisión sigue encendida en un rincón del salón. Por lo que se ve, a unos cuantos famosos con poca ropa están en medio de un cultivo e introduciendo gusanos en la ropa interior del otro, mientras se debaten en quien soporta mas. ¡Menuda clase de entretenimiento! ¿En que piensan las cadenas de television ultimamente? ¿Que ha sido de las apasionantes y dramaticas series? En mis tiempo no habia nada como sentarse frente al televisor y contemplar a un hombre de aspecto varonil sumergido en una bañera con el torso desnudo, dispuesto a seducir a una mujer ardosa. ¡Eso si eran buenos programas! No se por que pero parece que me paso las noches viendo en la pantalla a toda clase de personas ocupadas en sus respectivos empleos: policías, bomberos, enfermeras, controladores de vigilancia, peronal aeroportuario, agentes inmobiliarios, peluqueras... Todos ellos trabajando sin parar. Y ami no me interesa en lo absoluto, la verdad. Para eso, podrian acercarse a la tienda de coches a grabarnos a Naruto y a mi. Considero que mi vida supondría un programa televisivo mucho mas interesante que la mitad de las historias que se emiten- por descontado la mia cuenta con mucho mas dramatismo-, pero por nada del mundo la compartiría con el gran publico.

Apago la television y empiezo a prepararme para la cama. Lanzo los cojines a un extremo del sofa. Acto seguido, extiendo el edredón, ahueco la almohada. Se me ha olvidado coger mi camisón pero de ninguna manera pienso subir a mi habitación para buscarla. La calefacción se ha apagado y hace frió en la sala. Esta noche no voy a contar con mis angelitos para mantenerme en calor y me pregunto si Mei se habra quedado en su cama. Me quito los vaqueros, pero me dejo la camiseta y los calcetines. Acto seguido, me meto debajo del edredón. El cordoncillo que remata los almohadones del sofa se me incrusta en las caderas y las clavículas. Tengo que doblar las rodillas para caber en este espacio tan reducido.

Estoy acostada de lado y contemplo la luna a través de la ventana, pues se me ha olvidado correr las cortinas. Grises retazos de nube pasan por delante de la luna y van adquiriendo un tono plateado. El viento agita los arboles y observo como las hojas muertas son zarandeadas de un lugar a otro. No es un buen comienzo. Si Kiba estuviera de verdad dispuesto a volver a empezar, seria el quien estaría encogido en el sofa y yo me estiraria a ims anchas en la confortable cama.

La puerta del salón se abre y me pongo en tension. Espero que Kiba no tenga la intención de probar suerte, ya que no me va hacer cambiar de opinion. Falsa alarma. Mei, adormecida, se encuentra en el umbral. La luz de una farola en la calle recorta su silueta.

-Papa esta roncando- dice con un bostezo- Me ha despertado.

-Ven aqui- levanto el edredon y se acomoda a mi lado- Estas helada.

-He ido a meterme en tu cama- dice ella- pero te habias ido. No sabia donde estabas- su voz suena entrecortada.

-Chiss- le acaricio el cabello-. Estoy aqui.

Mei se acurruca a mi lado, en los tres centimetros de espacio libre.

-¿Por que no estas en la cama con papa?

-No es asunto tuyo, doña fisgona- digo yo plantandole un beso en la mejilla.

Mei remueve el trasero hasta acaparar la mayor parte del almohadón del sofa.

-Me parece que ya no estas enamorada de el- dice con la voz somnolienta.

Puedo engañarme a mi misma en cuanto al estado de mi relación, pero esta claro que no soy capaz de hacer lo mismo con mi perspicaz hija de diez años. A oscuras, trato inutilmente de conciliar el sueño, cuando deberia estar dormida hace horas, y me pregunto que demonios voy a hacer ahora.

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Los ojos me duelen como si les hubieran arrojado varios kilos de arena y los parpados me erosionan los globos oculares, inyectados en sangre. Estoy vestiga y preparada para irme a trabajar, pero me encuentro hecha un desastre. La cocina parece escenario de guerra. Montones de ropa y juguetes esparcidos por la sala y mis hijos entretenidos con la tele me estan poniendo los nervios de punta.

-¡Venga, venga! ¡Vamos- le grito a Mei-, come mas de prisa!

Mi agotada hija ingiere sus cereales Zucaritas de uno en uno. Por mucho que alardeara de que podia pasarse la noche en vela sin notarlo, ahora sufre como yo la falta de sueño. No es el caso de Kiba, claro esta. Entra como armonia en la cocina con unos vaqueros y desnudo de cintura para arriba. Tiene el pelo enmarañado y se nota que acaba de despertar.

Mi marido se frota los brasos con ambas manos.

-En esta casa hace un frio de muerte- protesta.

-Pues vistete- replico con sequedad.

Se apoya en la encimera ocupando el espacio. Procurando esquivarle, arrojo los platos sucios al fregadero al tiempo que me zampo a toda prisa una tostada fria. Ryu golpea la cuchara contra su sillita. Le arranco la cuchara de la mano y se echa a llorar. Kiba se muestra aturdido.

-¿A que viene todo este jaleo?

Le miro boquiabierta.

-Es por la mañana- respondo- hay que darles de desayunar. Mei tiene que ir al colegio. Yo tengo que ir a trabajar. Si te apetece tomar algo, tendras que arreglartelas tu solo. Deberiamos haber salido hace diez minutos. - mientras pronuncio eso, le dirijo una mirada de furia a Mei- Mi hija, con notable apatia sigue llevandose lentamente los cereales a la boca. ¡De acuerdo- estallo-, se acabo!- retiro el cuenco de un tiron y le doy una manzana. Llevatela para el recreo.

Guarda la manzana a regañadientes y, no sin cierto placer perverso, observo que hace caso omiso de su padre.

-Ponte tu abrigo- le digo mientras la empujo hacia la puerta.

-¿Es que no vas a despedirte de tu padre?- Dice Kiba.

Mei a regañadientes y paso tranquilo, le planta un beso poco entusiasta. Kiba se queda un tanto desconcertado.

-Hasta luego, cocodrilo.

-Adios- masculla entre dientes.

Ni siquiera el regreso del heroe es capaz de hacer mella en su caparazon preadolescente. Desato a Ryu de su sillita.

-Volvemos a las cinco.

Ahora Kiba se queda desconcertado de verdad.

-¿Desde cuando tienes un empleo?

-Desde que te marchaste y nos dejaste para que nos las arreglemos por nuestra cuenta- respondo yo- ¡Mei, termina de una vez!

-¿A que hora volveras?

-Ya te lo dije, mas tarde.

No me apetece despedirme con un beso, de modo que rodeo la mesa y me dirijo a la puerta.

-Sabes que no me gusta que trabajes- dice Kiba mientras una expresion sombria le cubre el semblante.

Suelto una carcajada carente de humor.

-Y a mi no me gusto que desaparecieras en mitad de la noche dejandonos sin un quinto. pero tuvimos que acostumbrarnos. Ahora te toca acostumbrarte a ti.

Kiba relaja un poco la expresion, lo que me sorprende. Me estaba preparando para una pelea, y al parecer, el se ha echado atras.

-¿Que voy a hacer solo, todo el dia?

-Por lo que dices, estas sin trabajo.

-De momento si- admite- pero tengo varios contactos.

-Puedes empezar lavando los trastes.

Dirijo la mirada hacia la pila de trastes. No parece que le haga mucha gracia, pero responde:

-De acuerdo.

-Hay un monton de ropa para planchar y no queda comida en la nevera.

-Me pondre con la planchada- dice mi marido- pero eso del supermercado... ¿Que compro?

En contra de mis intenciones, me ablando.

-Ahi esta apuntado- señalo la lista, esperanzada aunque creo que seguira en el mismo sitio cuando regrese.- Hasta luego.

Antes de salir sujeto a Ryu en lo alto y lo acerco a su padre.

-Dale un beso a papa.

Ryu obedece y luego choca la palma contra la de Kiba.

-¡Que gracioso!- comenta mi marido- ¿Quien le ha enseñado eso?

-Todas sus malas costumbres las aprende de la tia Sakura- respondo yo- ¿Verdad, cielo?

-Choca- balbucela Ryu y alarga su diminuto puño gordinflon.

Kiba propulsa con entusiasmo su puño de adulto y yo retiro al niño.

-Le vas a hacer daño.

Kiba deja caer su mano.

-Les he hechado de menos- dice- Y a ti tambien nena- me clava una mirada que parece sincera- Te prometo que las cosas van a cambiar de ahora en adelante.

-Si- respondo yo- cambiaran- y le hablo enserio. Si kiba peinsa quedarse bajo ningun concepto pienso volver a lo de antes.

-Bueno, voy con retraso y mi jefe se va a poner hecho una furia.

Es una vil mentira,por que el amable, afectuoso y encantador Naruto se mostrara tan comprensivo como de costumbre.

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Enfilo la calle de Sakura a toda velocidad y freno a las puertas de su casa con un chirrido de llantas. Como he salido de casa con tanto retraso, he tenido que dejar antes a Mei en el colegio, para lo que me he visto obligada a dar un rodeo que me ha atrasado todavia mas. De pronto me pregunto como no se ha ocurrido dejar a Ryu con Kiba. Puede que la desconfianza con mi marido, sea mas profunda de lo que pense.

Es otro dia deprimente. El cielo esta cargado de lluvia que se muere de ganas por caer sobre nosotros. Unas nubes de aspecto siniestro penden a baja altura. Los arboles y la hierba se ven vencidos por el viento y la humedad.

Saco a Ryu del coche de un tiron y subo el sendero a toda velocidad. La pobe Sakura me espera en la puerta, y sin mas preambulo, le planto el niño en los brazos extendidos.

-¿Seguro que no te importa?- señalo a mi hijo.

-Seguro- promete ella.

-Por lo que veo, Gaara no te ha asesinado.

-No.

-¿Todo esta bien?

-Muy bien. Estamos perfectamente. -Responde con una sonrisa.

Caigo en cuenta de que tiene el pelo enmarañado y aun sigue en bata. En las mejillas se aprecia un ligero sonrojo que resulta alentador, pues ayer tenia la palidez de un muerto.

-¿Has hablado con Sasuke?

Sakura asiente. Baja la voz para responder:

- Sabe que hemos terminado.

Le pongo la mano sobre el brazo.

-Me alegro- digo- Has hecho lo que tenias que hacer.

-Si, ya se- me sonrie, pero aun noto una cierta tristeza en su semblante- Venga, marchate, despues te cuento.

-Mas te vale- le advierto, pero en vez de salir corriendo al coche me quedo frente a su puerta, sin decir nada.

-Sueltalo- dice mi amiga, que capta que algo ha ocurrido. Me conoce demasiado bien.

-Kiba ha vuelto- anuncio mientras me muerdo el labio.

-¡Ay, Hina!- suspira ella.

-Se presento como caido del cielo- explico- Lo deje quedarse. La verdad que me tomo por sorpresa.

Sakura me mira como para darme a entender que con eso de "sorpresa" me estoy quedando corta.

-No sabia que mas hacer.

Mi amiga sacude la cabeza con vehemencia.

-No puedes permitir que ese hombre vuelva a tu vida, de ninguna manera.

Pienso en Kiba, grande y fuerte, de pie en la cocina esta mañana. Le veo otra vez en mi casa- aunque sin mi, por ahora- Miro a Sakura con ojos tristes.

-Puede que ya sea demasiado tarde.

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¡Hola! :D Actualize rapido, la verdad que estoy tratando de adelantar, ya que el lunes empiezan mis clases y mi trabajo de nuevo y se me va a dificultar un poco escribir, pero prometo que no tardare mucho. Ya me lo pense bien y en definitiva son 16 capitulos. Asi que solo faltarian 5 mas. :)

¡Muchas gracias a los que me mandaban animos para recuperarme! Ya estoy mucho mejor, aunque aun sigo enferma, ya estoy con los animos y la energia de siempre.

Como siempre, gracias por seguir el fanfic y por el apoyo. Los quiero y lamento hacerlos sufrir, jajaja muchos de ustedes me dicen que quieren el romance al 100% entre Naruto y Hina, pero lamento informarles que lo mio es el drama, lo divertido y aunque si trato de que sea romantico, no caigo en lo meloso. Mas bien trato de que tengo un poco de todo. Ademas me gusta que sufran todos los personajes ( MUAJAJAJA) y que no sea demasiado ovia la historia.

¡En fin! Les mando mil besos, abrazos. ¡Nos leemos pronto!