Naruto recorría la oficina de un extremo a otro. Llevaba despierto desde el amanecer y habia aliviado la resaca producida por el sake con uno de los sandwiches de beicon de su madre. Sasuke se habia reunido con el para desayunar, poco antes de las siete, con un aspecto algo mas demacrado pero de mejor humor. Una vez que Kushina hubo terminado de malcriarle durante media hora a base de copiosas cantidades de cafe, huevos revueltos y beicon, Sasuke abandono la casa con paso animado, a pesar de que aun le estallaba la cabeza. Penso con afecto que la madre de Naruto podia resultar a veces fastidiosa y entrometida, pero definitivamente se podía contar con que te ofrecería una taza de te y un oido amigo cuando asi la situación lo requeria.

Naruto no había pasado la noche en vela por culpa de la resaca, si no discutiendo que le iba a decir a Hinata. Habia ensayado mentalmente setenta y cinco discursos diferentes; aun asi, ninguno de ellos le sonaba bien, cuando lo decia en voz alta. Echo un vistazo al reloj, Hinata llegaba tarde. El retraso no le resultaba del todo insolito, pero aquel dia en concreto deseaba que se presentara lo antes posible y asi sacarse la incertidumbre que lo atormentaba.

Por otro lado, Naruto había recibido una llamada del señor Jiraya, lo que le habia proporcionado una agradable distracción. A pesar de los pequeños deslices de Hinata en la reunión con el ejecutivo japones, este habia realizado una generosa oferta de financiación para construir un concesionario de automoviles en el terreno de Naruto. Los últimos días de la caseta prefabricada de mala muerte podrían estar llegando a su fin. Era la noticia que necesitaba oir. Había concretado una cita con el director del banco para discutir el asunto lo antes posible, antes de que el señor Jiraya cambiara de opinion. Por lo que parecia, las cosas empezaban a ir viento en popa. Tenia la corazonada de que era un momento esplendido para pedirle a Hinata que se casara con el ( con todo lo que eso pudiera traer consigo). Naruto consulto su reloj. Iba a tener que marcharse dentro de poco, hubiese llegado ella o no. Deseaba el maximo respaldo por parte del director del banco, por lo que llegar tarde a la cita resultaba impensable.

En ese mismo instante se escucho el familiar chirrido de las llantas y Naruto observo como Hinata entraba en su plaza de aparcamiento sobre dos ruedas. Cayo en cuenta de que habia estado aguardando su llegada con la respiración contenida y sonrio para si mientras su ayudante ejecutiva y asesora comercial atravesaba a toda prisa el patio de exposición al tiempo que se alisaba su cabello y falda. Por fin irrumpio en la oficina.

-Siento llegar tarde- se excuso con voz entrecortada y arrojo su bolso al escritorio- Pero puedo alegar circunstancias atenuantes como excusa- levanto una mano- Te las explicare cuando recupere el aliento.

Naruto se froto las manos, nervioso.

-Siéntate. Vamos, siéntate- apremio el- Tengo que decirte una cosa.

-Mataría por algo de beber.

-Te- dijo el- De acuerdo, Te. El agua ya ha hervido.

Hinata se quito la chaqueta mientras Naruto se afanaba en prepararle la infusión. El mismo no había tenido tiempo para tomar nada, por que tenia que marcharse en cuestión de minutos.

Le entrego la taza y Hinata, agradecida, bebió unos cuantos sorbos y suspiro de satisfacción.

-Pareces muy serio- observo ella- ¿Es que ha muerto alguien?

-No, nada de eso- Naruto se sentó al borde del escritorio- Aunque podría decirse que si algo ha muerto.

-¡No me digas que eche a perder el ordenador!

Hinata miro al ofensivo artefacto con un sentimiento parecido al terror.

-No, no.

Hinata se mostro confundida, lo que era comprensible.

-No lo estoy haciendo muy bien que se diga- se excuso Naruto- Y eso que me he pasado la noche en blanco; bueno, casi, quitando el rato en el que me he quedado dormido por culpa del sake.

-¿Sake?

-He vuelto a casa de mis padres. A mi antigua cama- Naruto la miro con aire timido- Shion y yo hemos terminado. Para siempre.

Hinata arqueo las cejas en señal de sorpresa.

-¡Pero si acababan de volver!

-Ya lo se- respondio Naruto- Tenias razón, fue una equivocación. Una terrible equivocación. Me di cuenta... bueno Shion se dio cuenta de que ya no la amaba. Mis sentimientos por ella se habia esfumado. Hace mucho. Se habían muerto, de una vez por todas.

Hinata le brindo una sonrisa de compasión.

-De verdad lo siento, Naruto.

-No, no, nada de eso. Yo no lo siento en absoluto - repuso el- Por que la ruptura me ha ayudado a entender otra cosa sobre otra persona...

La expresión de su encantadora ayudante reflejaba la confusión mas absoluta. Naruto se desanimo, preso de la frustración.

-Estoy actuando como un imbécil ¿verdad?

Hinata esbozo una amplia sonrisa. Naruto suspiro profundamente y siguió adelante.

-Lo que intento decir es que..., es que... creo que podría sentir algo..., algo muy fuerte... por otra persona.

Hinata lo miro con expectación.

-Por ti- concluyo Naruto con un susurro- Siento algo muy fuerte por ti Hinata.

-¿Por mi?- Hinata cayo hacia atrás en el sillon.

-¿Tanto te sorprende?

-Si. No.- Balbuceo ella- ¡Ay no lo se! - escondio la cabeza entre las manos mientras Naruto permanecia de pie, arrastrandolos - ¡Dios mio- gimio ella- es horrible!

Naruto sonrio débilmente.

-No creia que fuera tan horrible, la verdad.

-Pues si lo es- repuso ella con voz tensa- No te imaginas hasta que punto.

Se froto la frente, fruncida por la ansiedad. Cuando levanto la vista para mirar a Naruto, sus ojos denotaban preocupacion.

-Kiba volvio anoche.

-¿Kiba, tu marido errante?

Hinata asintio con expresión melancolica.

¡Dios, que situacion tan embarazosa!

-Es un momento espantoso- insistio ella- Si, no podria ser peor!

Daba la impresion de que Hinata se echaria a llorar, nada mas lejos de la intencion de Naruto. De alguna manera, este habia albergado la esperanza de que tambien ella le declarase su amor etero, de que se hubieran lanzado el uno en brazos del otro, etcetera. Mierda. ¿Por que nada le salia bien? ¿Es que habia nacido bajo el signo zodiacal inadecuado o algo asi? ¿Acaso todo los libra sufrian la misma maldicion?

-¿Piensa quedarse?- la voz de Naruto tenia una nota apagada, de desilucion.

-No lo se- admitio ella- No lo aceptaria en mi casa de ninguna manera si dependiera de mi unicamente. Dice que ha cambiado, de modo de debo darle una oportunidad. Por el bien de los niños- con los ojos, suplicaba a Naruto que entendiera la situacion. Y lo malo es que el la entendio-. No se que es lo mejor. Mei le trata como una especie de super heroe. Necesita un padre.

-Si, pero un padre que sea bueno.

-Parece diferente- replico Hinata, un tanto a la defensiva. -Puede ser que esta vez si que haya cambiado.

-¿De verdad lo crees?

-No- Hinata se recosto en el respaldo del sillon.- Ay, no lo se.

Naruto consulto su reloj.

-Maldita sea- dijo- me tengo que ir. He concretdo una cita con el director del banco. Es importante. El señor Jiraya nos ha ofrecido el dinero.

-Entonces no eche a perder por completo la reunion.

-Todo lo contrario.

Naruto esbozo una amplia sonrisa al acordarse, mientras cogia su abrigo. Se daba cuenta de que Hinata esta consternada y no deseaba dejarla en ese estado. Le agarro de la mano y le dio un apreton. Al instante ella se puso de pie de un salto y se lanzo hacia el. Se estrecharon mutuamente, con fuerza. Ella se notaba muy pequeña entre los brazos de Naruto.

-Te amo- dijo Hinata con un hilo de voz.

El corazon de Naruto dio un vuelco de alegria.

-Y yo te amo ati.

De pronto, cayo en cuenta de lo mucho que habia anhelado escuchar aquellas palabras. Los labios de Hinata buscaron los de el. Eran unos labios calidos, suaves y dulces a mas no poder. El insipido ambiente de la caseta prefabricada se esfumo y fue reemplazado por un radiante paisaje de cielo azul plagado de flores. Jamas habia sentido eso, nisiquiera con su ex mujer. Una vivida alucinacion de tecnicolor. Las piernas le flojeaban de pura alegria. Una oleada de sensaciones le ahogaba, le abrumaba, le provocaba que la cabeza le diese vueltas. Hinata apoyo la cabeza en su hombro y el le beso el cabello.

-No quiero dejarte.

-Tienes que irte - insistio ella- Es importante.

-No tanto como esto - respondio el en voz baja.

Naruto notaba mariposas en el estomago a causa de la ansiedad.

-Ve - dijo ella.

Naruto corrio con los dedos el rostro preocupado de Hinata, que tenia los ojos cuajados en lagrimas.

-Habra que decidir lo que tenemos que hacer. Prometeme que hablaremos de ello cuando regrese de la reunion.

Hinata asintio. Naruto, a regañadientes, se aparto de ella.

-Mientras este afuera, haz la declaracion de objetivos, o como quiera que se llame- dijo el- añade un apartado donde se nos prohiba echar a perder nuestras vidas - salio disparado hacia la puerta- Volvere pronto.

Hinata se quedo inmovil con aspecto desvalido, y Naruto se dio la vuelta para besarla apasionadamente otra vez.

-Regresare lo antes que pueda- aseguro- No te vayas.

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Lo mas triste es que ya he decidido lo que tengo que hacer. Me siento en el sillon, me quedo mirando por la ventana y contemplo las bolsas de patatas fritas vacias y los periodicos que revolotean por la calle, arastrados por el viento. Mientras organizo los papeles del escritorio distraidamente, recorro con una mirada añorante la destartalada y marchita oficina que tanto he llegado a amar, casi tanto como a su propietario. Hace frio. Me pongo la chaqueta, pero no consigo entrar en calor. Me rodeo el cuerpo con los brazos y me los froto con energia al tiempo que me pregunto si deberia dejar una nota a Naruto.

Me pongo de pie, recojo mis cosas y me encamino a la puerta. La oficina sigue hecha un desastre y odio dejarla en semejante estado. Pero no tengo mas remedio, lo se. Es la forma correcta de actuar. Si me lo repito con la frecuencia necesaria, puede que llegue a convencerme. El tiempo que he pasado entre estas paredes ha significado mucho para mi, mucho mas que un simple trabajo. Ha supuesto la salida de mi antigua vida y la entrada a una mejor. Me escandalizo al pensar que soy capaz de darle la espalda a Naruto, pero ya le he explicado que no se trata de mi, sino de los niños. Kiba es su padre y llegado este momento no puedo apartarlos de el una vez mas. Obligo a mis pierna a encaminarse hacia la puerta. Las noto pesadas, apenas consigo moverlas, y siento escalofrios por todo el cuerpo como si tuviera gripe.

Salgo de la caseta y echo llave a la puerta. Me subo al coche, y no se como, me las arreglo para conducir atraves de la cuidad. Un concierto de bocinas me asalta por culpa de mis erraticas maniobras al volante. Deberia ir a ver a Sakura, pero me falta valor. Mi amiga acabaria por convencerme de que pusiera a Kiba de patitas en la calle e iniciara una relacion con Naruto, una muy maravillos relacion. Pero no es eso lo que quiero escuchar. Quiero tener la sensacion de que, despues de todo por lo que he pasado en mi turbulento matrimonio, al menos he conseguido algo bueno. Quiero que mi decision sea corroborada y demostrar que los años que hemos pasado juntos no han supuesto un desperdicio de tiempo y esfuerzo.

Tras un trayecto que completo en estado de trance, entro en el aparcamiento publico de un parque al que solia ir de pequeña. El resinto esta desierto, salvo por algunos coches. Veo una furgoneta juento a otra de BT, y ambos conductores comparten un termo de cafe. Aparco junto a ellos en busca de seguridad, con el fin de que nadie me destroze las ventanillas mientras me encuentro ausente. La superficie del cemento esta salpicada de montones de hojas empapadas. Los escuetos arbustos de tono gris y los rosales silvestres que tan coloridos resultan en verano, se ven frios y desnudos bajo la mortecina luz invernal. A pesar de su apariencia desolada, este lugar es magnifico para detenerse a reflexionar sobre la propia vida. Necesito esta soledad para poder pensar.

Llevo una cazadora gruesa e impermeable en el maletero del coche, pues vivo constantemente con el temor de que mi ruinoso cacharo sufra una averia y siempre llevo a mano un equipo de emergencias. Se trata de una de las pocas areas de mi vida en el que soy organizada. Tambien me quito los tacones y me enfundo en unas deportivas que han conocido mejores tiempos y tambien forman parte de mi vestuario de supervivencia. Por extraño que parezca, no se me habia ocurrido que iba a usarlas en una situacion como esta, en la que soy yo, y no el coche, quien se ha venido abajo.

-¿Te apatece una taza de cafe caliente, guapa?- pregunta uno de los conductores de furgoneta, levantando la voz. - Por lo que se ve, no te caeria mal.

-No, gracias-respondo yo- ¿Van a quedarse aqui un rato?

Ambos asienten al unisono.

-¿Les importaria cuidar del coche?

-Pues claro que no.

Por la manera en la que me preocupo por el, se diria que se trata de un Mercedes de gama alta, pero como es mi unico medio de trasporte, lo ultimo que quiero es que le ocurra alguna desgracia.

Me despido de los hombres con un gesto de mano y emprendo por el empinado y serpenteante sendero que conduce a un edificio blanco, en lo alto de una colina, que disfruta de esplendidas vistas sobre la amplia superficie del lago. En las laderas de la colina hay plantados de un millan de cerezos y de cedros que provienen de una antiquisima aldea japonesa, famosa por la belleza de sus arboles de flor. Ahora la hierba esta demasiado alta y manchada de barro. Con todo, los flameantes brotes verdes que se aferran a las ramas de los cerezos en espera del calor de la primavera me proporcionan un halito de esperanza. Dentro de un mes, empezara a nevar y entonces todo tendra un estallido de color blanco inmaculado que relucira austero y orgulloso. Me ciño la cazadora para protegerme del viento y lamento que mi equipo de emergencia no incluya tambien un gorro de lana.

Asciendo las escaleras de marmol, y sumida en mis pensamientos, doy una vuelta completa al edificio. Al final me siento en los escalones, flaqueados por dos leones de piedra y contemplo el lago. No puedo seguir con mi trabajo. Si las cosas salen mal con Kiba, tendre que encontrar una solucion. No puedo mantener a Naruto, tan amable y servicial, en segundo plano, siempre dispuesto a ayudarme. Asi Kiba y yo jamas conseguiriamos reconciliarnos. Y aunque ni yo misma lo entiendo, siento que debo darle a mi marido una segunda oportunidad.

El viento forma olas de espuma en la oscura superficie del agua. Los gansos elevan sus graznidos de protesta mientras remontan el vuelo luchando contra los elementos. Estoy completamente sola. Tengo los dedos entumecidos de frio, y lo peor es que mi corazon se encuentra en el mismo estado. Espero con todo mi corazon que Naruto, algun dia, sea capaz de entenderlo y perdonarme.

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La zona donde era la reunion tenia que ser uno de los peores lugares del mundo en lo que al aparcamiento se refiere. Naruto llevaba una eternidad rastreando la zona en busca de un espacio libre y mientras tanto los minutos que le quedaban para su cita transcurrian a toda prisa. Habia parquimetros grises, azules, rojos y negros, cada uno con tarifas direrentes y distintas restricciones que solo conseguia recordar una persona dotada con memoria fotografica o acaso alguien cuya vida gozara de escasas fuentes de felicidad. Y ese no era el caso de Naruto aquel dia, en el que la fortuna le mostraba su mejor sonrisa. ¿Que mas daba que el aparquimetro que consiguiera encontrar se tragara su dinero o que cuando tenia la impresion de haber encontrado un espacio libre se encontrara con un vehiculo diminuto aparcado justo al fondo? Nada podia hacer mella en su inmejorable estado de animo. Hinata lo amaba, y eso era lo unico que de verdad importaba.

Por fin se las arreglo para aparcar y atraveso corriendo el bolevar, esquivo el unico autobus que ocupaba el carril reservado al trasporte publico y consiguio llegar a tiempo a su cita con el director del banco. El banquero de Naruto era, sin lugar a dudas un hombre amable. Le habia ofrecido apoyo en varias situaciones dificiles relativas al local de vehiculos usados y estaria bien recompensar su perseverancia consiguiendo para el negocio un exito soñado. Mantenian una relacion de tanta confianza que se tuteaban y ese dia en concreto Shikamaru se encontraba mas locuaz que de costumbre. En medio de una serio de divagaciones acerca de sus hijos, su esposa Temari, su perro, su suegra, su coche y las vacaciones del año siguiente. Naruto se las ingenio para plantear la solicitud de fondos adicionales destinados a pagar la parte que le correspondia en la financiacion del nuevo concesionario y los elegantes edificios que traeria consigo. Al mismo tiempo, hacia un esfuerzo sobrehumano por no mirar el reloj mas de una vez por minuto. A pesar de que Shikamaru era una persona de lo mas fiable, Naruto no queria perder el tiempo en conversaciones banales. Lo que deseaba era obtener cuanto antes el acuerdo sellado para poder salir disparado a los brazos de Hinata y averiguar a que dedicarian el resto de sus vidas.

Tras un interminable periodo durante el cual Naruto se vio forzado a ingerir una taza de cafe de maquina que no le apetecia en lo mas minimo, Shikamaru telefoneo a alguna persona de nivel superior para conseguir la aprovacion del prestamo. Una vez alcanzado el trato, Naruto salio del banco sin perder un minuto. Apreto los documentos contra su pecho. Ya estaba. Por fin, veia cumplido su sueño. Habia llegado el momento de concentrarse en otro asunto que ni en sus fantasias mas inverosimiles se habia atrevido a imaginar. De camino al coche entro en "Yamanakas" y compro apresuradamente, el ramo de flores mas grande y colorido que pudo encontrar. Incluso estuvo silbando mientras hacia cola para pagar.

Una vez en el coche, entrego su tiket de aparcamiento a otra persona que escarbaba en su bolsillo en busca de monedas para que utilizara el tiempo no consumido por Naruto, que apesar de que las normas lo prohibian estrictamente " Que se jodan" penso. Aquella mañana albergaba buenos deseos para toda la humanidad. Salio del aparcamiento y se dirigio a la tienda de coches con un exelente acuerdo bancario en el bolsillo y una alegre melodia en su corazon.

Deberia haberse fijado que el coche de Hinata no estaba en lugar acostumbrado, pero no se percato debido a la prisa que tenia por entrar en la oficina y volver a verla. El segundo indicio podria haber sido que la puerta de la oficina estaba cerrada con llave, pero tampoco se dio cuenta. Cuando abrio de un empujon la puerta, que se bamboleo sobre las desgastadas bisagras, se quedo de piedra al comprobar que la estancia se encontraba desierta. Los papeles del escritorio se encontraban ordenados en pulcros montones, lo que no era una buena señal. Noto que la sangre le abandonaba el rostro y tuvo que hacer un esfuerzo para evitar que las rodillas se le doblaran y no caer al suelo. El corazon, ese inestable pedazo de musculo, le retumbaba en el pecho a toda velocidad. Hinata se habia marchado. Instintivamente supo que no iba a volver.

Descolgo el telefono y marco un numero. Su respiracion era irregular, entrecortada, como si hubiera corrido un maraton y se encontrara al final de sus fuerzas. Y tal vez, de alguna manera, aquello era el final. ¿De verdad podia soportar mas desengaños? ¿Podia seguir aferrado a sus sueños apesar de quel constante enfrentamiento contra la adversidad?

Sasuke respondio tras un par de timbrazos. Naruto se escucho a si mismo respirar hondo.

-Necesito una terapia de emergencia a base de pizza.

-De acuerdo, dobe - respondio Sasuke- Dame diez minutos.

Naruto y Sasuke estaban sentados frente a frente en la oficina. Por una vez, Naruto tenia el privilegio de sentarse en el sillon de imitacion de cuero mientras Sasuke estaba en una silla de plastico. Era evidente que su amigo estaba haciendo una exepcion a causa del delicado momento que atravesaba Naruto. Cada uno de ellos sostenia en sus rodillas una caja de carton y ambos comian con sorprendente lentitud.

-Mujeres- Dijo Sasuke al tiempo que daba un bocado a los pimientos picantes con extra queso- Son como los bombones, hazme caso; mientras mas elaborado sea el envoltorio, mas decepcionante lo que esconde.

-Es verdad- suspiro Naruto sobre su jamon con piña.

Sasuke agito un trozo de pizza en direccion a su amigo.

-A partir de ahora, las casadas quedan terminantemente prohibidas.

-Estoy por renunciar a las mujeres en general. Esto podria dejarme marcado de por vida- confeso Naruto. Tenia el estomago revuelto y no solo por que la pizza estuviera grasienta y medio fria. - Me dara tanto miedo comprometerme con cualquier otra mujer que me veo aun dentro de diez años acompañando a mi madre a los bailes de country.

-No lo permitire- le aseguro Sasuke- Soy tu mejor amigo. Tenemos que mantenernos unidos en momentos como este.

-Me cuesta creer lo que ha pasado- Dijo Naruto con tristeza - Entro en mi vida, puso mis ficheros patas arriba y se marcho, asi sin mas.

-Tus ficheros se recuperaran- Repuso Sasuke- Y tu tambien, con el tiempo.

Naruto levanto la vista en la taza de Hinata. La taza de te que habia dejado a medio acabar en una esquina del escritorio.

-Ni siquiera ha lavado su taza.

-Menuda cerda - concluyo Sasuke.

Naruto penso que fuera o no una cerda, la echaria de menos desesperadamente. Solto un prolongado suspiro de hastio y volvio a atacar su pizza.

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¡Hola! :D

Primero que nada, lamento tardar en actualizar, la verdad es que este mes termina mi semestre en la universidad, asi que como se imaginaran, los maestros estan atacandonos con examenes y trabajos finales. Ademas de que los fines de semana me la paso trabajando de 11 a 7, por lo que cuando llego no tengo muchas energias mas que para adelantar ( obligadamente ) mis tareas. Por eso no he subido los tomos, que ya los empeze pero no avanzo mucho por las razones anteriormente explicadas. ¡Lamento muchisimo dejarlos esperando! Pero es que el tiempo pasa volando y siento que no avanzo. Yo espero que a finales o mediados del mes todo este mejor, mas tranquilo.

Por otro lado :) muchas gracias a todos por sus sugerencias en la historia, algunas me gustaron y puede que las incluya, pero no dare detalles de lo que pasara. Y ¡no me maten! JAJAJAJJA queria hacer este capitulo mas romantico pero es que ami no se me da, xD ya lo he explicado anteriormente, pero creo que quedo bien :) (espero) Aun faltan 4 capitulos mas. Y muchas cosas mas que pasaran. En fin, mil gracias por seguirme y apoyarme. Realmente espero que esten disfrutando la historia tanto como yo. Les mando muchos saludos, besos, etc, etc :)

¡Nos leemos pronto!

:)