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-Este es el dormitorio principal- Dijo la agente inmobiliaria.

En realidad, era el único dormitorio, pero Naruto opto por no corregirla. Ino Yamanaka, de Yamanakas inmobiliaria, le ofreció una gran sonrisa. Apenas y habia descubierto que la familia Yamanaka, no solo tenia éxito con sus grandes florerías, sino que también tenían muchos otros negocios.

-Ideal para un soltero con ganas para divertirse.

Lo que significaba un soltero triste, solo y desconsolado divorciado. Pero el tampoco la corrigio en eso. El dormitorio mostraba un ambiente completamente varonil. Una pared recubierta de pizarra gris se enlazaba tras la cama de matrimonio extra grande, que estaba cubierta con un edredón rojo oscuro. Los radiadores de acero inoxidable tenían un aspecto retro, como la de las aulas del colegio, y otra de las paredes estaba adornada por una embarazosa pintura erótica que mostraba a una pareja copulando en una atlética posición. Naruto se percato de que Ino tambien ladeaba la cabeza tratando de averiguar, quien estaba encima del otro. Se sonrieron mutuamente al caer de pronto en la cuenta de que ambos estaban mirando lo mismo.

-La habitación es perfecta- comento Naruto.

Si eso no conseguía que se sienta como un dios del sexo, nada lo haria.

-¿Echamos un vistazo al resto del departamento?- Propuso Ino.

-Vamos- respondio el y se dispuso a seguirla hasta el cuarto de baño.

Mas pizarra, mas adornos eroticos tipicamente masculinos. Un plato de ducha capaz de albergar a seis personas " con dos bastaria", penso Naruto.

El apartamento se encontraba en el edifcio de Sasuke, una planta mas abajo del piso de su mejor amigo. Era mas pequeño y con peores vistas hacia el parque, pero en cualquier caso seria un lugar fabuloso en el cual instalarse a vivir. Sin punto de comparacion con su incomodo dormitorio de la infancia de la casa de sus padres. Si se mudaba aqui, volveria a sentirse fuerte e independiente. Era claro que "como todo en estos tiempos", pero es que su espiritu hecho trizas necesitaba un buen estimulo y el director del banco habia dado luz verde a la hipoteca. Lo unico que tenia que hacer, era presentar una oferta por la vivienda. El "atractivo estudio amueblado para soltero" segun anunciaba el folleto de la agencia inmobiliaria.

Ino se hallaba en pleno discurso de promocion y venta, pero Naruto no le prestaba mucha atención. Ya se habia decidido. Se lo merecía. Se merecia un poco de comodidad y lujo en su vida. Si no cuidaba de el mismo, ¿quien iba a hacerlo? No daba la impresion de que hubiera ningun grupo de mujeres dispuestas a preocuparse por el. Con exepcion de su madre, claro.

Estaba convencido de que Kushina no le sentaría nada bien su decisión de apartarse de las garras de su amorosa progenitora, pero Naruto corria grave peligro de acabar muriendo victima de sus mimos y atenciones. Se habia propuesto tomar las riendas de su vida. Para empezar, ya habia regresado al gimnasio, con el fin de recuperar su cintura perdida tras los asaltos de calorias por parte de su madre. Se froto el abdomen, que pronto pareceria una tableta de chocolate, y noto que los ojos de Ino viajaban hacia esa zona. Como cualquier hombre hubiera hecho, contrajo el estomago.

-La cocina- anuncio convenientemente ella.

Era minimalista y reluciente, y seguro que la utilizaria para retomar sus habilidades culinarias, restringidas desde que se habia mudado con sus padres. Paso la mano por la encimera. Granito y del mas caro, resultaba de lo mas agradable. La mesa, de tamaño reducido, para dos personas, se encontraba junto a una enorme ventana panoramica, ideal para organizar cenas romanticas. Cocina casera, vino y velas en agradable compañia.

-Resulta un espacio perfecto para recibir invitados- Comento Ino, como si le leyera la mente. Se cambio de mano la carpeta llena de papeles. -¿Tienes pareja?

-No- respondio Naruto con sinceridad antes de que se le ocurriera una respuesta mejor.

-Ah- Ino le brindo otra sonrisa.

Era una mujer alta, joven, de melena larga y rubia . Esbelta y guapa. Justo el tipo de Sasuke.

Naruto se acerco a la ventana y dirigió su vista hacia el extenso y frondoso parque. Los niños corrian por la zona infantil entre gritos y risas. Las madres empujaban los cochesitos de sus bebes y los niños pequeños, ayudados por sus padres, daban de comer a los patos junto al pequeño estanque que tenia una fuente sobre dimensionada. Sintio en las entrañas una punzada de añoranza. ¿Alguna vez formaria el parte de aquel escenario? Aun se encontraba agotado desde el punto de vista emocional. Dudaba si volveria a reunir la energia necesaria para embarcarse a una nueva relacion. Pero ¿no les ocurria los mismo a todos los hombres divorciados? ¿No gruñian desde sus adentros, ante la simple idea de volver a empezar todo el proceso para volver a encontrar a su media naranja? Solo pensar en conocer a una mujer, examinar su equipaje y permitir que ella hiciera lo mismo le llenaba de angustia. Tendria que volver a contar sus viejas historias, volver a pasar por el proceso de presentarse a los padres y que ella conociera a los suyos ... suficiente para quitarle las ganas a cualquiera. Luego habria que pasar por la etapa de fingimiento que toda nueva relacion lleva consigo, para descubrir tres semanas mas tarde que no tienen absolutamente nada en comun, salvo que los dos son seres vivos y pertenecen al genero humano. Por otro lado, tambien podrian pasar meses en los que, creyendo haber acertado, la nueva pareja juegue con sus sentimientos y Naruto acabaria por ver que sus castillos en el aire se desmoronan ante sus ojos y se convierten en un monton de polvo. Lamentaba que las relaciones no fueran como los CD: uno podia saltarse las tres primeras canciones e ir directo a la que te gusta.

-¿Suficiente?- Pregunto Ino.

-Si- Respondió el. A decir verdad suficiente para toda una vida. -Siento haberte entretenido.

-No te preocupes- Ino se coloco su mechon de cabello detras de la oreja. Su actitud resuelta, profesional, resultaba muy atractiva. -¿Te interesa el departamento?

-Mucho. Me gustaría hacerte una contra oferta.

La negociación nunca habia sido su fuerte, y era consciente de que un lugar asi tendría una gran demanda.

-Genial. Llamare al propietario en cuanto llegue a la oficina.- Ino le entrego una tarjeta- Espero que no te importe - dijo en tono coqueto, - pero he anotado mi numero personal al reverso- un leve rubor le tiño las mejillas- puede que te apetezca llamarme alguna vez para salir a tomar una copa o algo asi.

Naruto le dio la vuelta a la tarjeta y se quedo mirando el numero de telefono. Se las habia arreglado para escapar de las garras de la gran Tayuya relativamente bien, pero pronto tendria que hacer un esfuerzo por regresar al mundo y empezar a alternar.

-Gracias- respondio con una sonrisa.

Era una chica encantadora. Adorable. Seria de locos no llamarla.

-Muchas gracias- repitio.

Se guardo la tarjeta en el bolsillo. Algun dia no lejano volveria a salir con mujeres. Pero todavía no.

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-¿Como esta Mei?- Me pregunta Sakura.

Estoy sentada, lloriqueando, en el familiar entorno de la cocina de mi amiga.

-Traumatizada- respondo- La he llevado al colegio esta mañana. Tenia un aspecto horrible. Nunca la habia visto con esas sombras oscuras alrededor de los ojos, pero me ha parecido mejor que saliera de casa. He hablado con su tutora y le he pedido que estuviera al pendiente de ella.

El pequeño Ryu, que por suerte no se ha dado cuenta de la revolución domestica que ha estallado a su alrededor, se encuentra en casa de la madre de Sakura, donde va a quedarse esta tarde. Aunque me moria de ganas de aferrarme a mi hijo y no dejarlo ir, mi amiga me ha convencido de que es lo mejor pues necesitaba tomarme el dia para reflexionar sobre lo ocurrido. De modo que aqui estamos solas las dos, sentadas frente a frente a la mesa de la cocina una vez mas.

Sakura me lanza una mirada de tristeza.

-No voy a decir que te lo adverti.

-Dímelo si quieres- me sueno la nariz estrepitosamente- por que es la verdad. Me lo repetiste una y otra vez. Después de que Kiba se marchara anoche, cerre con diestra y siniestra la puerta principal y, por si acaso, apile junto a la puerta las sillas del comedor, protegiendo así la casa con una barricada. Mei estaba sentada en las escaleras. Titiritaba y lloraba sin parar, lo que me partia el corazón. Se que tengo que hacer algo para que los niños jamas vuelvan a exponerse a un peligro semejante. No es un buen ejemplo para mi hija ver a su madre maltratada de esa manera a manos de su marido.-

Ni que decir que no es la primera vez que ha sucedido, y no es algo de lo que me sienta orgullosa. Por muchas veces de que me hayan dicho de que no tengo la culpa que Kiba sea incapaz de controlar su temperamento, me sigo avergonzando cada vez que eso pasa. Muchas veces escuchaba el "¿Por que simplemente no lo dejas?" pero es que no es tan facil, cuando vives rodeada de ese tipo de maltrato, creces pensando que es tu culpa y aunque sabes que esta mal, y tratas de evitarlo, inevitablemente vuelves a caer en la misma situación. Es como un hueco sin fondo del que por mas que escalas, si no te fijas bien, tropiezas y caes al precipicio de nuevo. Luzco en la mejilla un ojo morado y un arañazo. Tengo el cuello moreteado de manchas rojas y me duele al tragar. A pesar del esfuerzo, me bebo el te que Sakura se ha empeñado en echarle azucar, aunque siempre lo tomo solo. A pesar de que sabe dulzon a mas no poder, hace que me sienta mucho mejor.

-Tienes que ir al medico a que te examine la garganta.

-Si- respondo yo, aunque no tengo la mas minima intención.

¿Como voy a explicarle lo que ha pasado? Uno puede chocarse contra las puertas sin querer, pero es imposible tratar de estrangularse por accidente.

He pasado la noche en vela abrazando a mi llorosa hija y aguzando el oido en busca de cualquier señal que anunciara el regreso de Kiba. Pero no volvio, y cuando esta mañana hemos salido de casa seguía sin haber rastro del el. He cierto que no me he dado prisa por acudir al medico, pero a primera hora he llamado al cerrajero para que me cambie todas las cerraduras y añada algunos cerrojos a las ventanas del piso de abajo, para mayor seguridad. Tambien va a instalar un pasador de cadena en la puerta de entrada. Voy a volver lo antes posible al despacho para divorciarme de Kiba. Mas vale tarde que nunca.

-No se como se te ocurrió dejar que volviera- Dice Sakura moviendo la cabeza de un lado a otro.

-Lo hice por los niños, pensaba que seria bueno volver a ser una familia.

-No creo que la vida con un maltratador adicto al alcohol sea preferible a la de una madre sin pareja que lucha por sacar sus hijos adelante.

-Lo amaba- señalo yo.

-Pero dejaste de hacerlo, desde hace tiempo, te fías demasiado hina.

-Es verdad- confirmo- Y me porte fatal con la única persona de la que me podía haber fiado.

-¿Te arrepientes?

-Todos los días- respondo con una ligereza que no siento- Pero por alguna razon senti que tenia que darle a Kiba otra oportunidad.

-¿Por que? Desperdicio todas las anteriores.

Me encojo de hombros y caigo en cuenta de que también me duelen.

-¿No dicen que en el amor hay que aceptar a las personas con sus defectos?

-¿Y no seria bueno que la otra persona tambien hiciera lo mismo? -Me agarra de la mano y me da un apreton- Si un hombre te rompe las costillas por mirarlo de una manera que no le gusta, es que el amor no es reciproco.

-Tienes razón- digo yo.

Sakura, tiempo atras, se habia pasado largas horas en la sala de espera de urgencias mientras me hacian radiografias y me escayolaban alguna que otra parte el cuerpo.

-Cuando una persona te ama, lo normal es que te sientas mejor, mas feliz a su lado y no como una triste sombra.

Sakura asiente.

-¿Como te pasaba con Naruto?

-Ni lo menciones- con las manos me froto la frente, que me da una punzada de dolor- Así empezó la discusión. Vimos a Naruto en la tienda de coches y Kiba empezo a sospechar. Luego encontro la tanga de Marabu que compramos en el sex shop. Se puso a atar cabos y llego a unas conclusiones disparatadas.

-¡Vaya, lo siento!- Sakura hace una mueca- Ha sido culpa mia.

-Si, es verdad- respondo- Tienes suerte de preparar un te estupendo; si no, jamas te lo perdonaria.

Soltamos una carcajada, si bien mi risa suena mas llorosa de lo que me gustaría.

-Te he echado de menos- dice Sakura.

-Y yo a ti.

Me acerco a ella y la abrazo, pero doy un respingo cuando aprieta mis costillas contra su cuerpo. Sakura tambien tiene los ojos cuajados en lagrimas.

-Me siento fatal- dice- Yo estuve pensando en abandonar a mi marido porque me aburria con el dentro y fuera de la cama, y aqui estas tu, aferrada a una relacion de abusos por culpa de un exagerado sentido de lealtad hacia tus hijos.

-Me tome enserio mis votos matrimoniales.

Es cierto, aunque ahora, a la luz de los ultimos acontecimientos, me parece una excusa demasiado pobre.

-Pues desde mi punto de vista, mientras antes los rompas, mejor.

En el ultimo año he aprendido mucho acerca del amor y, en numerosos aspectos, las lecciones me han resultado dolorosas. Si amas a alguien, debes dejarle el espacio suficiente para que pueda realizarse como ser humano; es la unica manera de mantener a tu pareja cerca de ti. No pretendo que mi vida este llena de sonrisas radiantes, interminables dias soleados y jarrones rebosantes de flores, pero si quiero a alguien que me ayude a crecer como persona y no me detenga de un pisoton en el momento que intento dar un paso.

Sakura me suelta. Lanzo una mirada al reloj y digo:

- Tengo que volver- aunque la idea me preocupa- el cerrajero llegara en cualquier momento.

Sakura recoje su bolso.

-Te acompaño.

No discuto con ella, por que en este momento realmente necesito de su amiga me pasa el brazo por los hombros mientras me ayuda a encaminarme por la puerta.

-Te recuperaras- asegura- Hay que dejar pasar el tiempo.

-Si- asiento con la cabeza, e intento no recordar que ninguno de los sueños que me he atrevido a albergar se ha hecho realidad.

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Cuando nos detenemos delante de mi casa, siento alivio al comprobar que el coche de Kiba ha desaparecido y que la furgoneta del cerrajero espera con paciencia aparcada junto a la acera.

-Iba a dejarle una nota señora- dicel el hombre- pense que no habia nadie en casa.

-Lo siento- dijo yo.

-Tranquila, no pasa nada.

Intenta no fijar la vista en mis magulladuras y yo viro la cara apenada. Mi amiga toma el mando: -Quiere cambiar la cerradura- explica- y colocar una cadena. Tambien cerrojos de seguridad en las ventanas.

-Perfecto- dice el cerrajero- Ahora mismo me pongo a la tarea.

Abro la puerta con llave y compruebo que las sillas del comedor siguen tiradas por el suelo, despues de haber servido de barricada provisional. Se que Kiba no esta en casa, pero me siento como en una de esas películas de terror en las que la chica inocente recorre habitación tras habitación a sabiendas de que el malo esta al acecho, esperando atacarla. Yo debería ir vestida mas ligera de ropa y agarrar un cuchillo con una mano temblorosa.

-¡Eh! ¿Hay alguien?- Grita Sakura y me da un susto de muerte.

Como percibe mi malestar sugiere:

-Vamos, revisaremos todos los cuartos. Empecemos por el piso de arriba.

Engancha su brazo con el mio, y con aire decidido, me conduce hacia las escaleras. Las rodillas me tiemblan del puro miedo. La impresion que da mi dormitorio es que han entrado los ladrones. Los cajones están fuera de su sitio y los objetos que guardaba, tirados por el suelo. Las puertas del armario se encuentran abiertas y mi ropa, hecha trizas y jirones, se apila en un monton. Es evidente que Kiba ha pasado por aqui.

-Dios santo- susurra Sakura.

Pero al darme cuenta de que las cosas de mi marido ya no estan se me alegra el animo. No ha dejado nada. Se ha llevado hasta la ultima prenda.

-Se ha ido.

-¡Buen viaje y que se pudra!- replica mi amiga al tiempo que recoje los cajones, dobla con aire energetico la ropa interior y la vuelve a guardar. - No tardaremos mucho en que todo esto vuelva a la normalidad.

-No.

Aunque puede ser que yo tarde un poco mas de tiempo en reponerme. Da la impresion de que tengo el cerebro tan echado a perder como mi vestuario. Ordenamos la habitación lo mejor que podemos, recogemos del suelo mi arruinada vestimenta y la llevamos abajo para meterla en grandes bolsas negras destinadas al basurero municipal.

-Te advierto que te ha echo un gran favor- dice Sakura en plan de broma- Algunas de estas ropas, estaban mas que pasadas de moda.

Suelto una carcajada, pero cuanto llegamos al vestibulo con paso vacilante, a causa del peso, me entran unas enormes ganas de llorar. Se me ocurre que seria una buena idea limpiar la casa entera con jabon desinfectante, pues deseo eliminar cualquier rastro de ese hombre.

El cerrajero trabaja en silencio y con resolución, ocupado por convertir nuestra vivienda en una replica de carcel. Ojala fuera tan facil poner un candado a mis pensamientos y emociones.

-Se te ve agotada- dice Sakura.

-Es que lo estoy.

-Esta noche vendré a dormir contigo- anuncia- no puedes quedarte sola.

Me faltan fuerzas para protestar. En este momento me gustaria contar con uno de esos guardaespaldas que tiene Britney Spears, que miden mas de dos metros y pesan ciento veinte kilos por lo menos. Casi es la hora de recoger a Mei del colegio y no quiero llegar ni un minuto tarde. Me asaltan terribles imagenes de Kiba intentando secuestrarla.

Cuando recojo las llaves del coche me doy cuenta de que mi lata de te se encuentra fuera de su sitio. Es la lata en la que guardo todo mi dinero. Levanto la tapadera y, como no, esta completamente vacia.

Suelto un hondo suspiro.

-Había 500 libras ahí dentro ... ¿Como voy a pagar el cerrajero?

Sakura se acerca y me rodea con los brazos.

-Hazme caso- dice- resulta un precio ridiculo si con eso desaparece de tu vida para siempre.

Y se que tiene razón.

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La navidad habia regresado, como tiene por costumbre, por monotona regularidad. La casa de los Uzumakis se encontraba adornada por toda clase de ornamentos festivos: ninguna superficie de la casa se salvaba de campanitas plateadas, luces o odornos. Un gran arbol navideño estaba justo en el rincón de la casa. De la radio de la cocina sonaban los villancicos que se mezclaban con el aroma a pasteles de picadillo de frutas recien horneadas.

El exterior estaba cubierto con una ligera capa de nieve, la suficiente para dar un toque navideño pero no tanta como para resultar peligrosa a la hora de pisarla. Minato se había visto obligado por Kushina a colgar en los cerezos las luces intermitentes y en medio del jardin destacaba una extraña figura de mimbre que, según aseguraba Kushina, representaba un reno. Aun asi podia haber sido peor. Los Akimichi que vivian al otro lado de la calle, habian instalado un santa inflable de tamaño monumental.

En el salón, una tarjeta navideña con motivos religiosos enviada por Shion y Chouji- que expresaban sus mejores deseos a toda la humanidad- descansaba sobre la ventana. Naruto no habia recibido felicitacion alguna por parte de Hinata. Habia transcurrido casi un año desde que ella se habia marchado de la oficina sin despedirse y no habia vuelto a verla desde entonces. La unica señal de que seguia viva fue por una peticion de referencias procedente de una empresa. Naruto habia llenado la solicitud con termino halagadores hasta el absurdo, y esperaba que Hinata hubiera conseguido el empleo, si bien confiaba en mayor medida en volver a verla algun dia. La navidad se convertia en la epoca mas deprimente del año, cuando no la pasabas alado de la persona que amas.

-Naruto, vamos a llegar tarde- Le apremio su madre.

No era el precisamente quien se tardaba horas arreglandose.

-Estoy listo- respondio mientras agitaba las llaves del coche para demostrarlo.

Kushina se ahueco el peinado y se enfundo en su abrigo invernal. Era la fiesta navideña de los alumnos del baile country y Kushina se habia puesto para la ocasion un conjunto del medio oeste norteamericano de color escarlata ribeteado de piel blanca. " La señora se santa, aterrizo en su casa" penso Naruto. Se habia visto obligado de ejecer de acompañante una vez mas, porque no se le habia ocurrido ninguna excusa, aparte de que la sola idea le espantaba.

-Minato- ni te acerques a esos pasteles de picadillo de frutas- advirtio Kushina- los he contado.

Bajo el brazo Kushina llavaba una lata de esos mismos dulces para la mesa del bufe, de modo que Naruto al menos tenia un pequeño incentivo. Acompaño a su madre hacia el gelido exterior para subir al coche - de gama alta- que de inmediato se apaño con su nuevo consecionario.

Mientras esperaban a que el motor se calentara, Kushina intentaba con grandes espavientos abrocharse el cinturon de seguridad sin volcar la lata de pasteles de picadullo de fruta.

-¿Como va el apartamente?

-Bien- respondio Naruto.

Ino Yamanaka estaba tratando de llevar a un bien termino la negociación de la venta, pero era un proceso lento y Naruto detectaba cierta tension entre ellos dos, por que no habia aceptado la sugerencia que ella le habia echo para invitarla a salir.

-Imagino que me mudare esta semana que viene, mas o menos.

-No tienes por que marcharte de casa- observo su madre.

-Ya lo se.

Naruto metio primera y se pusieron en marcha. Tendria suerte si el apartamento estuviera listo antes de navidad, aunque no le importaba demasiado. El nuevo edificio destinado al concesionario avanzaba a buen ritmo y tambien estaria listo, afortunadamente, en las proximas semanas. Para el mes de enero, habia planificado una inaguracion formal por todo lo alto. ¡Estaba pasando su ultimo año en la caseta prefabricada!

-Te echare de menos.

-Y yo a ustedes, mama.

Por extraño que pudiera resultar, era sincero. Encuestas recientes habian revelado que los varones solteros experimentaban el peor estado de salud mental de todo el pais. Y Naruto estaba convencido de que los solteros que vivian con sus madres eran los que sufrian el deterioro mas vertiginoso.

-De todas formas- repuso Kushina- tienes que vivir tu vida.

Aparcaron frente a la sala parroquial, adornada con bombillas de colores. Cuando se bajaron del coche, Kushina añadio:

-Nunca se sabe, puede que la vivas con alguien especial.

Entonces le guiño el ojo, lo cual, pensado a posteriori, deberia haber hecho sonar una alarma en su cabeza.

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-¡Hanna!- su madre beso, sin llegar a rozarle la mejilla a una mujer que iba vestida de manera similar, aunque no tan festiva. Kushina renuncio cambiar de sitio los pasteles y empujo a Naruto hacia adelante, agarrandole del brazo- Te presento a la señora Nakamura. Hanna, te presento a mi hijo, Naruto. Esta divorciado.

-¡Caramba!- repuso Hanna- Encantada de conocerte.

Naruto le brindo una debil sonrisa, la clase de sonrisa forzada que esbozan los recien nacidos cuando padecen de gases. La señora Nakamura, a su vez, empujo hacia adelante a una joven que acechaba a su espalda con aire sombrio, y Naruto entendio de pronto que deberia haber previsto lo que le aguardaba.

-Esta es Hanabi, mi hija. ¡Tambien esta divorciada!

-¡Que coincidencia!- gorjetearon las confabuladas al ultrasonido.

Hanabi como es narutal, parecia humillada.

-Si, que coincidencia.

Naruto trato de asesinar a su madre con los ojos, pero Kushina se encontraba tan ocupada intercambiando una mirada orgullosa con la señora Nakamura, su complice en conspiracion.

-¿Por que no los dejamos a solas, jovencitos?- sugirio su madre- seguro que no les apetece cargar con dos vejestorios como nosotros.

Naruto sintio ganas de recordarle la unica razon por la que habia accedido a acompañarla era efectivamente cargar de una lado a otro con vejestorios. Desde el arcaico tocadisto llego la cancion "No rompas mas, mi pobre corazon" ¿Acaso existiria una directiva de la Union Europea sobre la prohibicion de practicar el baile country con cualquier otra cancion que no perteneciera a Billy Ray Cyrus? Kushina y Hanna salieron disparadas hacia la pista de baile.

Hanabi se volteo hacia Naruto.

-Nos la han jugado- comento Hanabi.

-¿Seria ir en contra del espiritu navideño estrangularlas con las luces de colores?

Su avergonzada compañera en el divorcio se echo a reir.

-Menudo peligro que son.

Hanabi bajo la vista hacia su camisa de cuadros, sus vaqueros y sus botas. El sombrero tejano le quedaba grande y se le caia por encima de los ojos, lo que le provoco otra carcajada.

-Acepte vestirme asi porque no me imaginaba que pudiera conocer a nadie ni remotamente apetecible...- Hanabi se detuvo en seco al darse cuenta de lo que acababa de decir- Me refiero- prosiguio con timidez- a que estaba convencida de que todos los hombres de la fiesta usarian dentadura postiza y peluquin.

Naruto sonrio abiertamente y se quito el sombrero tejano.

-No llevo peluquin- aseguro- Dime, ¿Cuanto tiempo llevas divorciada?

-Un año- respondio Hanabi. - Lo malo es que me siento incapaz de relacionarme con la gente- se encogio de hombros con aire melancolico- la sola idea de aterroriza.

-A mi me pasa lo mismo - admitio Naruto.

-¿Cuanto hace de tu divorcio?

-Alrededor de un año, como en tu caso- respondio Naruto, que no quizo admitir que entre medias habia sufrido otra decepcion amorosa.- Pensaba que con el tiempo resultaria mas facil.

El golpeteo de los talones de los ancianos se encontraba en pleno apogeo. Kushina y Hanna no dejaban de lanzar miradas en direccion a sus hijos.

-Nos observan como buitres- dijo Hanabi.

-Vamos a beber algo y a tomarnos un pastel de frutas, asi nos libramos de tener que bailar- dijo Naruto- Mi madre, a pesar de sus muchos, variados e irritantes defectos, hace unos pasteles de picadillo sensacionales.

-Estupendo.

Agarro a Hanabi por el codo y la condujo en direccion al bar, esquivando el muerdago con sumo cuidado. Si se detenian demasiado tiempo bajo una de las ramas de esta planta relacionada con los besos, Kushina podria sufrir de una combustion expontanea. Naruto pidio una bebida para cada uno y ambos se apoyaron en la pared, intentando no mirar a sus respectivas progenitoras.

-Gracias por ser tan comprensivo- dijo Hanabi- mi madre lleva tratando de emparejarme con toda clase de hombres desde que Neji me dejo.- dio un sorbo a su vino blanco- Primero me lanzo a un economista del club de golf. Apestaba a sudor pero estaba forrado. Luego me presento a un hombre, bajo, gordo y calvo de su club de bridge- Naruto la miro bien, la chica era una monada, la verdad- Mi madre tiene un gusto, espantoso en cuanto a los hombres. Exeptuando lo presente, se entiende.

-Gracias.

-Eres muy normal- observo ella.

-Me suelen describir como una buena persona- dijo Naruto.

No una persona sensual, ni apasionada en la cama, ni forrada de dinero, ni bien dotada sexualmente. Simplemente buena.

-Hay cosas peores- repuso ella- ¿Y tu madre? ¿Te ha querido emparejar con un monton de mujeres inadecuadas?

-No- respondio el- Hasta ahora no. Y no quiero decir que tu lo seas.

Hanabi se echo a reir.

-Todo lo contrario- prosiguio Naruto.

Santo cielo, a su manera un tanto cortada, ¡Estaba ligando! ¿Como era posible? La sensacion resultaba agradable, como si se le hubiera quitado un peso del corazon. Cogio el vaso de Hanabi y lo devolvio a la barra del bar.

-Venga- dijo- enseñemos a estas viejecitas como se baila.

Naruto le agarro de la mano e intercambiaron una timida mirada al llegar a la pista de baile. Como no querian desvelar la intrinseca falta de pericia al mundo en general, se encamino hacia la ultima hilera de bailarines. Cuando pasaron junto a Kushina, esta le agarro por la manga y le susurro al oido:

-Y ahora dime que tu madre no sabe lo que te conviene.

Naruto le sonrio y se pregunto si por una vez su madre no tendia razon.

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¡Hola! Como les prometi, aqui traigo el antepenultimo capitulo :) Solo dos capitulos mas y ¡TACHAN! it's over :) Bueno, me siento muy contenta de escribir, me relaja muchisimo y ultimamente estoy de la cabeza a los pies de estress por mi escuela, en fin, me voy a dormir un rato, que les juro que no he dormido casi nada, mi cerebro esta a punto del colapso. x_x

¡En fin! Mil gracias por sus reviews, me encantan todos. Solo para aclarar, no me gusta el incesto ni anda jajaja. Si recuerdan al principio Hinata habia dicho que su madre habia muerto por lo que no piensen mal, Hanna no es la madre de Hina, y por logica, Hanabi tampoco su hermana, aqui cada personaje tiene otro rol diferente, recuerden que es un mundo alternativo asi que no voy por ese lado. Aclarado esto :) Supongo que es todo por ahora, ahora si, me retiro.

¡Nos leemos pronto!

Pd: El chapter 15 lo subire la prox semana :) Chao.