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El centro comercial esta hasta los topes de gente que se ha dejado llevar por un festivo impulso de excesos adquisitivos, aunque hay que reconocer que la decoración de este año es una maravilla. Nos encontramos en el vestíbulo principal, que ha sido trasformado en una mágica región ártica en la que abundan figuras en miniaturas de esquimales, iglus, huskies siberianos y osos polares. Son una preciosidad. He tenido que obligar a Mei a que nos acompañe y ahora finge que es demasiado mayor como para interesarse por cosas tan entupidas e infantiles - sus palabras, no las mías - Ruega por que ningún compañero de la escuela la descubra en especial un tal Konohamaru, del que cree haberse enamorado.

Ryu, por el contrario, extasiado y menos mal, porque nos queda una buena media hora de cola para ver a Santa Claus; mas vale que no resulte ser un borracho depravado con una barba postiza y regalos deprimentes. De ser asi, habra problemas.

Ah, si. Los problemas aun forman parte inseparable de mi vida. Ha de ser el problema de medio mundo, ademas desde hace unos meses asisto a un curso de autoafirmacion donde me enseñan a reclamar mis derechos de una manera tranquila y controlada. También tengo un empleo. Trabajo en una pequeña imprenta, en la oficina de administración, en la que solo estamos dos empleadas, Temari y yo. Temari también tiene dos hijos, aunque ella tiene un feliz matrimonio con un banquero llamado Shikamaru, el cual es muy agradable, aunque algo extraño. Temari y yo compartimos las tareas y organizamos en los horarios entre nosotras. Es un ambiente de trabajo agradable. No hay rastro de una rancia caseta prefabricada, ni de corrientes de aire que me ataquen las rodillas y claro, por desgracia tampoco hay rastro de Naruto.

Y es que no se puede tener todo. Al menos, la mayor parte de mi vida ha regresado a la normalidad. El sueldo es bueno y puedo disponer de todas las fotocopias que necesite. A Kiba y a mi nos separan unas semanas del divorcio, lo que valoro como un paso muy positivo. Los abogados del despacho han conseguido localizarlo y le han exigido la firma de los documentos, ni siquiera les pregunte donde esta viviendo ahora, ya que no me apetece en absoluto saberlo. Mis heridas se curaron hace tiempo, incluso las que no se aprecian a simple vista mejoran con rapidez. Empiezo a vivir con holgura y ahora mi armario contiene varios elegantes conjuntos de corte impecable, en vez de gangas de segunda mano, y aunque, este mal decirlo presento una imagen bastante distinguida.

Mei y yo, con ayuda de Sakura, hemos re decorado la casa de arriba abajo. A base se esmalte satinado anti goteo y papel pintado, hemos conseguido borrar a Kiba de nuestras vidas. Los muebles en peor estado han sido reemplazados con productos nuevos, baratos pero modernos. Me he deshecho de toda la ropa de cama y ahora la casa entera goza de una alegre convinacion de colores que recuerda alas de las revistas de decoración.

Otra decisión que tome, mas sorprendente aun, fue la de ponerme en contacto con Itachi, mi primer marido. Sin demasiado esfuerzo conseguí localizarlo gracias a amigos en común y hace unas semanas quedamos en tomar un cafe. Mi nueva e intrépida persona se puso a temblar como una hoja antes de reencontrarme con el. Si bien, cuando yo estaba casada con el, era una persona sumamente sumisa e insegura, y no quería reflejar eso nunca mas. En cambio el, siempre fue un hombre de carácter serio y pareciera que no tuviera sentimientos. Sin embargo, en los años transcurridos desde el divorcio parecen haberlo cambiado completamente. Se ha vuelto a casar y tiene unos mellizos de tres años. Me dijo que al ser padre de nuevo, se habia dado cuenta de lo que se habia perdido, y que lamentaba profundamente no haber llegado a conocer a Mei. También me explico que, aunque lo deseada, no se habia atrevido a ponerse en contacto conmigo por temor a mi reacción. Si, yo le daba miedo. Si el supiera ...

Quiero que conozca a Mei, que la trate con frecuencia. Al fin y al cabo es su padre verdadero. Aun no le he dicho a mi hija que lo he visto. Antes debo asegurarme de que no se trate de otro maníaco. Con uno ya ha tenido la pobre mas que suficiente. Pienso exigir que se comprometa a mantener una relación estable con la niña, no permitiré que entre en nuestras vidas y unos meses despues desaparezca para siempre. Por lo visto, a Itachi le va bastante bien con su negocio de instalación de moquetas, asi que ha decidido pasarme una pensión alimenticia para Mei, lo que sin duda ayudara nuestra situación financiera. El ofrecimiento puede ser que llegue con retraso, pero me alegro que naciera de el en vez de tener que suplicarle. Albergo la esperanza de que salga bien. He invitado a Itachi y su familia a que nos visiten en año nuevo y me imagino que partiremos desde ahi, lentamente, paso a paso.

He hecho todo esto porque quiero que mi hija se sienta orgullosa de mi; porque quiero sentirme orgullosa de mi misma. Si no fuera porque empiezo a notar el habitual estres pre-navideño y porque añoro a Naruto mas de lo que estoy dispuesta a admitir, el mundo que me rodea seria de color rosa.

Temari esta tarde ha llegado temprano a la oficina, de modo que he podido escaparme y traer a Rui a que conociera a Santa. He arrastrado conmigo a Sakura, claro, y ahora espera a mi lado, con menos paciencia que yo, mientras Yumi se balancea colgada de su brazo. Mientras tanto con su pierna mece de un lado a otro la sillita de Ayami , su hija pequeña. Ryu se muestra emocionado ante la escena de un esquimal de cara redonda montado en un trineo del que tiran cuatro perros siberianos de un blanco inmaculado. Mi hijo esta de pie, con la cara pegada a los postes de la colorida valla, lanzando ladridos. De echo va cayendo nieve artificial, que nos hace parecer victimas de una severa caspa.

-Al tio Naruto le gustaría estar aqui- Suelta Mei.

Me quedo boquiabierta y noto como a Sakura le sucede lo mismo. Hace casi un año que no se menciona a Naruto en casa.

-Le gustan los sitios para niños- prosigue- deberías haberlo llamado, mama.

-La verdad es que no se me ha ocurrido- respondo.

Me mira como si la respuesta no la convenciera.

-¿Puedo ir a la tienda de accesorios y bisutería?

-Si- aun sigo un tanto conmocionada-, pero luego vuelve directamente con nosotras. Sujeta bien el monedero y no hables con desconocidos. -No todo el mundo considera esta época un oasis de buena voluntad- Y no tardes mucho. Tenemos que marcharnos despues de ver a Santa. La tia Sakura va a asistir al estreno de una película esta noche con el tio Gaara y yo he quedado a cenar con Johnnny Depp.

Mi hija sale disparada antes de que yo pueda pensármelo mejor y quitarle el permiso.

-En fin- suspiro.

Sakura y yo llevamos meses sin hablar de Sasuke ni de Naruto. Se ha convertido en un tema tabu entre nosotras. Supongo que nos recuendan la forma en que metimos la pata.

-¿Johnnny Depp?

-Es una idea apetecible- respondo yo.

-¿Estas bien?- pregunta mi amiga.

Asiento con un gesto. Sakura me dirige una sonrisa ironica.

-En términos generales ha sido un año interesante.

- Si.

Suelta un sonoro bufido.

-Esta época del año me pone melancólica.

Me situó junto a la valla, al lado de mi amiga, a medida que la cola avanza a paso de tortuga.

-Las dos tenemos cosas que lamentar.

-Alguna que otra es verdad. Pero trato de no pensarlo, porque temo convertirme en una mujer amargada y retorcida.

-¿Te va bien con Gaara?

-Me gustaría decir que ahora me valora por mi carácter apasionado, y que se da cuenta de lo cerca que estuvo de perderme; pero la verdad es que la vida ha seguido un poco maso menos como antes- tuerce los labios en una mueca que podria ser arrepentimiento- Por las mañanas me trae una taza de te a ala cama, y aun vez a la semana me proporciona algo mas excitante.¿Eso significa que nos va bien?

-Bueno, mejor que antes.

He ahi mi nueva visión positiva de la vida.

-Lo único que he aprendido es que los hombres y mujeres no somos tan diferentes. A pesar de lo mucho que digan los libros de autoayuda, nos parecemos mas de lo que nos gusta admitir y tenemos que aguantarnos.

Sonrio y me pregunto si tendrá razón.

-Le sigo echando de menos ¿sabes?- confiesa con un hilo de voz- Pensé en enviarle una tarjeta de navidad.

-Pero no lo hiciste ¿verdad?

-No- responde- Pero estuve a un tris. Llegue incluso a elegir una felicitación.

Me pongo a apilar un monton de nieve con la puntera de mis botas.

-Yo también estuve apunto de enviarle una a Naruto.

-No hay razón por la que no se la envíes- responde- eres joven, hermosa, libre y maso menos soltera- lanza una mirada a mi hijo- Y Naruto tambien.

-Ayer estuve mirando los historiales del personal de la imprenta. Por cuestiones puramente profesionales- añado, no vaya a pensar Sakura que he estado fisgoneando en mi carpeta de papel marron para ver que tiene adentro; nada mas lejos de mi intención, bueno hasta cierto punto- Eche una ojeada a las referencias que envio Naruto.

Sakura enarca las cejas.

-Me pone por las nubes. Cuando lo leí, me costo reconocerme- digo con una sonrisa- Todo era maravilloso, el es maravilloso.

-Eso es porque el también te considera maravillosa- replica mi amiga- Es evidente que no te guarda rencor por la forma tan absurda en que le dejaste plantado en un momento crucial- me encanta cuando Sakura lanza sus diatribas sin pelos en la lengua. Si no fuera por mi curso de autoafirmacion; ahora mismo me estaría encogiendo hacia abajo, intimidada por su mirada- ¿Por que no le llamas y le das las gracias?

-Lo haré.

-Lo que significa que no lo harás- concluye Sakura.

-No sabria que decirle.

En el curso, aun no llegan a la parte en donde se ocupa de la reconquista de novios potenciales abandonados.

Milagrosamente, hemos llegado al principio de la cola y entregamos nuestro dinero a cambio de ticket que nos procura una audiencia con Santa. Avanzamos arrastrando los pies a través de un centelleante iglu que provoca que Ryu, Ayami y Yumi abran sus ojos como platos y pasamos junto a otras escenas festivas con osos polares y pinguinos. Por fin, alli esta el hombre de barba blanca, Ryu retrocede preso del terror y trata de ocultarse detrás de mi falda.

-¡Feliz navidad!- Brama Santa con voz ronca y alegre, al tiempo que alarga su mano en dirección a Ryu.

Separo a mi hijo de mi pierna y le empujo hacia delante. Los niños ya no se sientan en las rodillas de Santa Claus, porque en los dias que corren podria ser un pederasta y aprovecharse de la situación.

-¿A quien tenemos aquí?

Mi hijo se ha quedado mudo, con una mezcla de éxtasis y terror.

-Se llama Ryu- digo yo.

Santa Claus, le dirige una sonrisa amable.

-¿Te has portado bien?

Ryu se mete los puños en la boca y asiente con la cabeza.

-¿Que quieres por Navidad, Ryu?

-Al tio Naruto- susurra mi niño a través de los dedos empapados de saliva.

Me hinco de rodillas a su lado.

-Este no es el tío Naruto- explico- es Santa Claus. Dile lo que quieres por Navidad.

Ryu se gira hacia mi, con los ojos llenos de lagrimas.

-Quiero tío Naruto- insiste.

Deseoso de poner fin a semejante situación, el anciano de barba blanca rebusca en el saco y saca un precioso coche de bomberos.

-Bueno- dice- ¿que te parece?

Ryu cede al chantaje de inmediato: agarra el coche de bomberos y lo aprieta contra su pecho. Bien hecho, Santa Claus. Es evidente que te has licenciado en Psicología Infantil. En caso de duda, desviase la atencion con un soborno de peso.

En mi caso, resulta mas dificil desviarme la atención.

-Da las gracias- ordeno a Ryu antes de que se aleje.

-Gracias- masculla mi hijo, absorto por examinar su juguete.

Yumi, sin rastro alguno de temor, da un paso adelante y recita de memoria una lista de regalos sin los que, ha decidido recientemente, no puede vivir.

-¡Por todos los santos!- le digo a Sakura, aun boquiabierta por la actuación de Ryu- ¿Como se le ha ocurrido? Yo habria asegurado que ni siquiera se acordaba de Naruto.

-Pues parece que si se acuerda.

-¿Sera porque Mei lo ha mencionado hace un rato?

Sakura se encoge de hombros.

-¿Quien sabe lo que pasa por la cabeza de los niños?

Puede que mis hijos estén tratando de decirme algo. Tal vez sienten que sus vidas serian mejores si Naruto estuviera con nosotros. Tengo que hacer algo al respecto. Se trata de una cuestión no resuelta, como diria mi profesor de estrategias de autoafirmacion.

-Prométeme una cosa- dice Sakura girando la cabeza- si el destino te ofrece la oportunidad de volver con Naruto, la agarraras al vuelo, con las dos manos.

Quiza no me resultaría dificil coger el teléfono, disculparme por haber actuado como una imbécil y decir que me gustaría intentarlo otra vez. ¿Tan complicado seria? Pues si. Ya he pasado por eso.

-¿Y a ti cariño, que te gustaría por Navidad?- Me pregunta Santa Claus.

Me quedo mirando al sonriente anciano de rostro barbudo y el muy pervertido me hace un guiño lujurioso. He tratado de portarme bien. A lo mejor, si se lo pidiera con educación, podria traerme a Naruto como regalo.

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La fina nevisca habia formado una capa de unos tres centímetros y, como siempre, en las carreteras se habia provocado el caes mas absorto. ¿Por que sera que unos cuantos copos de nieve eran capaces de arrastrar al pánico a los conductores mas sensatos?

Naruto miraba por la ventana, paralizado por el efecto hipnotizarte de la nieve caer. Por suerte, el armazón del nuevo edificio del concesionario se habia completado, lo que implicaba que los operarios podían continuar su trabajo en el interior, al resguardo de los elementos. Los dias de Naruto trascurrían ahora con el sonido de fondo de los martillos y el zumbido de las taladradoras mientras se daban los últimos toques a su obra maestras, conseguida a base de paciencia y planificación. Jugueteo con el pedazo de papel que tenia en la mano, en la que Hanabi Nakamura - la encantadora hija de la señora Hanna, divorciada y simpatizante del baile country- habia anotado su numero. Lo mas extraño de todo era que el mismo, Uzumaki Naruto, habia reunido el valor y el entusiasmo necesario para pedírselo. "Como cambian las cosas" pensó. Ahi estaba el, contemplando el embrión de su nuevo y mejorado negocio, con el teléfono de una atractiva mujer a la que tenia la intensión de llamar. Sentía una ligereza de espíritu que no habia experimentado hacia mucho tiempo atras. Iba a ser el ultimo invierno de la caseta prefabricada. Ademas eran ya las once de la mañana y aun no habia pensado en Hinata. Hasta ese momento, claro.

Había llegado la hora de pasar pagina, de entrar en el nuevo año con un cambio de actitud. Hanabi era guapa y divertida. ¿Que mas daba que sus respectivas y entrometidas madres les hubieran emparejado en contra de los deseos de ambos? El resultado habia sido positivo y Kushina se pavonearía del exito de su plan durante dias, meses, incluso años. El mismo se imaginaba en algún momento del futuro junto a Hanabi, alrededor de una mesa con amigos en comunes y comentado entre risas como se conocieron en una clase de baile country a la que sus madres los habían obligado a asistir. Naruto frunció el entrecejo. Tal vez no. Acaso deberían inventarse algo mas romántico, si se diera la ocasión. Se froto las manos, no solo para liberarse del frio, sino tambien como señal de emoción por lo que estaba por llegar. De ninguna manera pasaría Navidad a solas. Se le habia ocurrido un restaurante estupendo para llevar a Hanabi a cenar. A la romántica luz de las velas y animados por el espíritu festivo, quien sabe lo que podría ocurrir.

Cuando estaba apunto de descolgar el telefono para llamarla, vio a un joven con la cabeza afeitada que examinaba uno de los coches. El alma se le vino a los pies. Le quedaban unos pocos días antes de cerrar el negocio por vacaciones y deseaba pasarlos en un ambiente tranquilo, reflexionando sobre la maravillosa nueva vida que le aguardaba. No le apetecía la posibilidad de ser agredido por un cabeza rapada lleno de tatuajes.

Naruto se levanto, se enfundo en su cazadora y salio al gélido patio de exposición. El chico se encontraba mirando por la ventanilla de un majestuoso Volskwagen Golf GTI deportivo, la clase de automóvil que hacia las delicias de todo joven amante de las carreras. El desconocido no llevaba mas que una camiseta. Con las manos encajadas en los bolsillos del pantalón, tiritaba de frio.

-¿Puedo ayudarte?- pregunto Naruto.

-Me gustaría probarlo en carrera, colega.

Naruto volvio la mirada hacia el cielo gris y las rafagas de nieve. El joven presentaba un aspecto patético y daba la impresion de que le interesaba mas protegerse de la nevisca que examinar la dinámica de conducción del vehículo. Sinceramente, ni siquiera parecía la edad legal de conducir.

-¿Quieres una prueba en carretera?

-Mi padre va a gastar una pasta en mi regalo de navidad.

-Ya, de acuerdo.

El chico tirito un poco mas.

-Iré por las llaves- dijo Naruto- Vuelvo enseguida.

Naruto regreso a la caseta prefabricada con paso pesado. Podría prestarle al muchacho una cazadora, tenia una de repuesto en el armario de la oficina. Pero eso resultaba mas propio de una madre. Si el chico ese era lo bastante estúpido para salir a la intemperie sin uno, alla el si se congelaba. Naruto cogio las llaves.

-Prueba en carretera- mascullo para si mientras regresaba al exterior, donde seguía nevando.

La adorable Hanabi Nakamura tendría que esperar.

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Ryu ya esta atado a su silla del coche.

-Venga, deprisa- apremio a Mei con tono malhumorado.

Mi hija se desliza por la nieve del jardin con sus botas nuevas. Ademas, se ha negado a abrocharse el abrigo, por lo que no me extrañaria que muriese congelada. Lo que me faltaba. Me encuentro en pleno estres prenavideño. De momento a otro me veo volviendome de color verde y aumentando de tamaño hasta dejar mi ropa hecha jirones. La visión no resultaría muy atractiva, creo yo.

Cuando volvamos del supermercado, aver si consigo penetrar hasta las profundidades de la pila de cachivaches acumulados en el garaje y encuentro una pala para poder apartar la nieve de la entrada. En un par de días se habrá convertido en fango de color gris con sospechosos parches marrones y amarillos, cortesía del perro de los vecinos.

-No me apetece ir a comprar comida- señala mi hija con excesiva insolencia para mi gusto.

-A mi tampoco- replico yo- pero tenemos que comer. Y Ruy no es lo bastante mayor para dejarse engañar y hacer la compra el solito.

Ya le llegara el momento, igual que a Mei.

-Es un rollo.

-Tienes razon, pero asi es la vida. Un dos por ciento diversión y un noventa y ocho por ciento de tedio.

-¿Que significa tedio?

-Significa ser una madre trabajadora sin pareja y con dos hijos protestones.

He de decir que describirme a mi misma como trabajadora me proporciona una dosis de placer.

-La madre de mi amiga no la obliga a acompañarla a la compra.

-Es que la madre de tu amiga no trabaja. Tiene un marido muy rico y, por lo tanto, dispone de interminables horas de ocio que llena acudiendo sola al supermercado- justo despues de gimnasia y poco antes de su cita con la manicurista.

-Cuando sea mayor, pienso casarme con un hombre rico.

-Ni hablar- replico yo- Vas a esforzarte en el colegio para estudiar en la universidad y conseguir tus ambiciones por méritos propios.

Mi hija me mira como diciendo "ni soñarlo". A pesar de lo mucho que me desesperan sus arrebatos pre adolescentes, me alegro de que haya vuelto a ser la misma impertinente de antes. Se paso cerca de un mes, desde que Kiba se marcho, siguiéndome por toda la casa como una sombra. La preocupacion me consumia. Ahora no paro de regañarla, y se que me odia, de modo que, a mi parecer, al estatus quo se ha restablecido con cierto éxito.

La razón por la que se muestra especialmente rebelde es que acabo de rechazar su lista de 10 regalos favoritos para Navidad. A pesar de que le he dicho que Santa no va a atender sus peticiones, sigue insistiendo en incluir como tres regalos principales un percing en la tripa, un anillo para el ombligo con forma de delfin y un telefono móvil. Quiere hacerse mayor demasiado pronto, a excesiva velocidad, mientras que ami no me apetece que crezca en absoluto. Ahora podre ser una madre trabajadora, pero consentir todos sus caprichos no entra en mis planes.

-Venga, vamos- insisto una vez mas. Mi paciencia se agota- Solo dispongo de una hora para ir al supermercado y luego tengo que dejarlos en casa de la tia Sakura para irme a trabajar. A ver si me facilitas un poco la vida.

A regañadientes, Mei se mete al coche. Me subo de un salto y salimos disparados calle abajo, a pesar de que las condiciones climatologicas no favorecen las prisas.

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Naruto agito las llaves ante el joven que tiritaba de frio.

-¿Quieres que te haga una demostración?

-No, colega- el chico sacudió la cabeza- Conduciré yo.

Cuando recogió las lleves, una mueca un tanto sádica le cruzo el semblante, lo que no ofrecia a Naruto ninguna garantía de la pericia al volante de su inmaduro cliente. No sin reticencias, se acomodo en el asiento del acompañante.

El motor arranco con un sonido efervescente y el muchacho- a quien Naruto empezaba a considerar un matón de corta edad- puso en marcha el coche de un brusco acelero. ¡Oh no, otro adolescente que se creía Jensen Button, el as de la formula 1.

-Tranquilo- advirtió Naruto. Incluso en sus propios oidos, el tono era de preocupacion- Tomatelo con calma.

El joven piso a fondo el acelerador y salieron disparados del patio de exposición con un sonoro chillido de llantas. Naruto se agarro del salpicadero " Asi que esas tenemos" lamento para sus adentros. Comprobó que llevaba bien abrochado el cinturón de seguridad, se reclino hacia atras en el asiento y trato de aparentar tranquilidad y dominio de la situación.

Los limpia parabrisas, traqueteantes, apartaban la nieve del cristal mientras el vehiculo se desplazaba por la autovia a velocidad de vertigo.

-Como ves- explico Naruto con tono mesurado- el acelerador se encuentra en perfectas condiciones. A lo mejor quieres probar los frenos.

El gamberro se echo a reir ante el sarcasmo. Naruto cerro los ojos cuando se estaban acercando a un camión a excesiva velocidad.

-Ya veo que no.

Deberia haber comprendido que una persona que no lleva consigo un abrigo con aquel frio tenia que estar mal de la cabeza. Al final de la autovía la carretera se estrechaba y serpenteaba a traves de una zona residencial. Naruto se vio forzado a admitir que el energúmeno que tenia alado habia reducido la marcha hasta alcanzar una velocidad que, peligrosa, ya no era suicida.

Doblaron una esquina demasiado deprisa, lo que provoco que los peatones que cruzaban el semáforo en verde salieran huyendo despavoridos. El gambero se moria de risa. Naruto, aterrorizado, miro hacia atras confiando en no encontrar cadáveres esparcidos por la calle. El asesino en potencia se carcajeo con mas fuerza. Su risa sonó un tanto hueca y, para mayor alarma de Naruto, también miro a su espalda para mirar los daños.

-Deberías considerar seriamente la posibilidad de reducir la velocidad- dijo Naruto, que lamentaba que el coche no dispusiera de doble pedal de freno.

Cuando ambos volvieron la vista al frente, un vehículo salia de la carretera secundaria que tenían justo adelante. Naruto y el joven gamberro soltaron un grito al ultrasonido.

-¡Frena! ¡Frena!- vocifero Naruto- ¡Pisa el puto freno!

El chico piso el freno. A fondo. Aun asi, la colision era inevitable. Se las habia arreglado para reducir la velocidad, pero el coche se deslizo inexorablemente hacia el otro automóvil. Se produjo un estrepitoso chirrido de llantas seguido de un pavoroso ruido sordo. Ambos se convulsionaron a causa del impacto. Naruto se llevo las manos a la cabeza.

El gamberro le miro ligeramente arrepentido.

-Los frenos funcionan bien.

Naruto suspiro profundamente.

Entonces se produjo una segunda colisión de mayores proporciones; un tercer vehiculo les habia golpeado por atrás, propulsandolos hacia adelante.

-Si- respondió Naruto-, pero por desgracia los de ese coche de atrás no son tan buenos.

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Si no me encontrara tan aturdida, la cólera me cegaría. Mi giro hacia Mei y Ryu. Milagrosamente parecen sanos y salvos, lo mismo que yo. Sin embargo el lateral del coche ha quedado hecho una lastima.

-¿Están bien?- pregunto con nerviosismo.

Mei asiente con un gesto aunque la noto un poco conmocionada. El labio inferior de Ryu tiembla de manera intermitente. Le entrego a Doggy a modo de consuelo.

-Quédense aquí- les digo- Vuelvo enseguida.

Salgo del coche, cierro de un portazo y avanzo con furia. Me dispongo a averiguar quien es el idiota que acaba de destrozar mi pobre y vetusto vehiculo. El conductor es un vándalo de piel tatuada que ni siquiera parece tener la edad legal para tener permiso para conducir. Esta de pie en la carretera pegando gritos al conductor que acaba de golpearle por detrás. ¡Joder, valla lio! La aleta delantera de mi coche esta abollada y el faro cuelga de los cables como si fuera un ojo de una pelicula de terror. Empieza a formarse un atasco y suenan las bocinas, pero, francamente, me importa un carajo. Solo quiero cantarles las cuarenta a ese par de lunáticos. Se van a enterar de lo mucho que he aprendido en lo que a autoafirmacion se refiere. ¿Acaso no se han dado cuenta de que llevo niños abordo?

Se abre la portezuela del lado del acompañante y un hombre con el rostro desencajado sale dando tumbos. Reconoceria ese cuerpo alto y desgarbado en cualquier parte. Por un momento me quedo paralizada. Entonces, respirando con dificultad, acierto a pronunciar su nombre:

-¡Naruto!

Me precipito en su dirección y el levanta sorprendido la cabeza. Esta blanco como una sabana.

-¡Hinata!- exclama.

Tambien le cuesta respirar. Me mira con inquietud y frunce el ceño.

-¿No te has lastimado?

-No- sacudo la cabeza- Aunque ese imbécil por poco me mata.

Naruto se frota la frente.

-Ese imbécil esta probando uno de mis coches.

A pesar de que mi propio automóvil esta hecho una ruina, no tengo mas remedio que sonreír.

-Ya.

-Puedo arreglar los desperfectos.- se ofrece.

Ambos dirigimos la vista hacia mi medio de locomoción y entendemos que no tiene remedio. El ambientador con olor a pino que cuelga del espejo retrovisor debe de valer mas que el resto del coche.

-Da igual. De todos modos, tenia que comprarme uno nuevo.

Pero ¿que digo? ¿Uno nuevo? ¿Con que dinero? El cerebro se me ha debido dañar del golpe.

-Ademas, seguro que mi póliza cubre los gastos.

En realidad, estoy convencida de que los del seguro me recomendaran que los despeñe por el acantilado mas proximo.

-Dentro de poco abriremos un nuevo concesionario.

A pesar de su evidente malestar, se nota que lo dice con orgullo. Ahora los dos nos mostramos un tanto azorados. Varios conductores se han unido a la escaramuza que se desarrolla junto a la parte trasera del coche de Naruto. El trafico se ha detenido en ambos sentidos. Por el rabillo del ojo veo que el gambero de cabeza afeitada propina un golpe a uno de los automovilistas, que se desploma en el suelo. Un par de hombres se le echan encima y empieza una batalla.

-Bueno, confiaba en "tomarme" contigo alguna vez- bromea Naruto, que trata de aligerar la tensión.

-Pero no de esta manera.

-Pues no- corrobora el.

Me aliso los vaqueros con las manos. Los puñetazos vuelan a diestro y siniestro en la bronca que se desarrolla a nuestras espaldas. Clavo la mirada en mi encantador ex jefe. Se le ve bien, en forma y feliz.

-¿Que tal estas?

-Bien, muy bien- responde- Aunque mañana se me resentirá el cuello.

Se escucha el sonido de una sirena de policía y una patrulla se detiene al otro lado de la carretera. Dos policías jovenes y de buena estatura se bajan de un salto del vehículo y tratan de separar al tipo afeitado y al otro conductor, que se pegan empujones entre si y se asestan puñetazos un tanto comicos.

-No me refiero al accidente- hago un gesto en dirección a mi coche, gravemente herido- si no a todo lo demás ¿Como te va con Shion?.

-Bien, muy bien. Bueno, nos hemos divorciado. Nos concedieron el divorcio hace un par de meses. De mutuo acuerdo. He vuelto a recibir filetes gratis de parte de Chouji, el carnicero. Y yo he vuelto a casa de mis padres, provisionalmente.

No se que decir ante esas noticias. Naruto se da una palmada en el estomago y añade inmediatamente:

-Tengo que mudarme antes de que mi madre me convierta en una persona con diabetes y obesidad. Voy a comprarme un apartamento fabuloso en el edificio de Sasuke.

-Estupendo.

Naruto se remueve inquieto.

-¿Como te va a ti con ... como se llame?

-¿Con Kiba?

Naruto asiente en silencio. Los policías se esfuerzan por devolver a todo el mundo a sus respectivos automoviles, pero fracasan en el intento. Se escucha otro chillido de frenos y un coche que circulaba en sentido contrario colisiona con el vehículo policial.

-Muy bien- respondo- Se ha marchado definitivamente.

Por descontado, Naruto ignora lo que semejante circunstancia supone para mi.

-¡Ah!

Vuelvo la vista para mirar a los niños, que permanecen en el coche.

-¿No les habrá ocurrido nada? - Naruto contorsiona el rostro preocupado.

-No- respondo- Estan sanos y salvos. A su edad parecen de goma- que comentario mas estúpido- Los dos te echan de menos.

-Ah, eso esta bien. Bueno, puede que no este tan bien.

Es mi gran ocasion. El destino me ha devuelto a Naruto y Sakura me ha echo prometer que agarraría con las dos manos, cualquier oportunidad que se me presentara. El caso es que me encantaria hacerlo, pero no se como empezar. Y aquí estoy, incapaz de articular palabra y en actitud patética, aunque se podría culpar de ello al accidente.

-Bueno- voy a probar con un enfoque desenfrenado- ¿Como va el archivo de documentos?

-He hecho lo que he podido- responde Naruto- pero sigue siendo un desastre.

Me armo de valor.

-Quiza ... Si quieres, podría ir a organizartelo.

Naruto adquiere una expresión de seriedad.

-Veras, Hinata, no podria soportar que regresaras a la oficina, volvieras a poner todo patas arriba y despues te marcharas sin mas. Acabo de conseguir un cierto orden, así que, si no te importa, preferiría arreglármelas sin ti.

-Entiendo.

Se produce un incomodo silencio y ninguno de los dos es capaz de moverse. El caos sigue reinando a nuestro alrededor, pero en cuestión de segundos, en cuanto hayan puesto fin a la pelea y hayan interrogado al hombre que embistió por detrás el coche de Naruto, los policías se acercaran a nosotros para preguntar que papel jugamos en todo este lio. Mi ocasion habra pasado. Tengo que decidirme.

-¿Y si te prometo que no me marchare?- me aventuro. En mi voz se distingue una nota de pánico y los ojos se me empiezan a cuajar en lagrimas. -¿Y si te prometo que no me marchare nunca, que esta vez me quedare hasta el final?

Naruto me mira fijamente, pero no consigo descifrar su expresión. Esbozo una sonrisa llorosa y me acerco a el.

-Naruto...

El desbarajuste mas absoluto nos rodea, pero me importa un bledo. El griterio, la disputa y los bocinazos se van apagando. Entonces los dos policias, con libreta en mano, se acercan en nuestra dirección. Naruto desvia su atencion hacia ellos. Mi ocasion ha pasado.

-A ver, Señorita- me dice el mas fornido- ¿es este su coche?

Y me conduce a la parte trasera de mi monton de chatarra. Naruto, por su parte, es escoltado hasta automovil. Vuelvo la vista atras y veo que el tambien me esta mirando.

-¿Están bien los niños?- pregunta el policia mientras mira a través de la ventanilla.

-Si, muy bien.

-¿Y usted?- prosigue- ¿Esta herida?

Si, estoy herida. Profundamente.

-No. Estoy bien, gracias.

Pero no estoy bien. Ni mucho menos. Me siento desolada, rota y se que es mi culpa, pero ya no puedo hacer nada. He perdido a Naruto, tal vez, para siempre.

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¡Hola! Les traigo el penúltimo capitulo :D.

Ya casi termino con esta historia. Muchas gracias por sus comentarios, ya tengo casi listo el final, aunque no se cuando subirlo, no quiero subirlo enseguida, me parece que hay algunas cosas que quiero modificar, pero no estoy muy convencida. Me lo pensare mejor. Pero realmente espero que les este gustando. Lo que no quería es que sea como muy típica la historia. Verán, quería darle esa faceta de realidad, no es que sea pesimista pero, es una realidad que en la vida real no todo es color de rosa. Como ya he explicado anteriormente, quiero que los personajes conserven su humanidad. Que sufran, que sientan amor, desilusión, temor, etc. Comento esto por algunos comentarios que me hacen, donde me dicen que soy muy mala y no junto definitivamente a Naruto y Hinata. Pero es que así es la vida realmente, las cosas no son tan fáciles y aun cuando lo son, lo cierto es que nos complicamos las cosas. xD

En fin, no desespereis ( jajaja)

Por cierto, ¡Uf! Parece que mis exámenes han llegado a su fin. Pero no pase todas mis materias :(

Debí una, y tengo que ponerme al corriente. xD ( es que las matemáticas y yo no damos una) Pero me esforzare. ¡Lo prometo! :D

Creo que ya es todo xD.

No se cuando subiré el capitulo final. Posiblemente el viernes. :B , gracias por seguirme de cerca.

¡Un beso! ¡Nos leemos pronto!