¡Hola! Perdón por la tardanza, pero es que quería compensarlo escribiendo un poco más esta vez, y apenas alcancé un descanso de mis actividades.
Espero que les guste este segundo capítulo. Cualquier error, comentario u observación con toda confianza.
Y un agradecimiento especial a todas esas personitas hermosas que me apoyan 3 ya los quiero ;w;
sin más que decir, más que un poco de música siempre ayuda.
Lilith D. Dram
2. Capítulo. Donde Sakura llega tarde.
Miró su reloj, había llegado hace unos 15 minutos. Se sintió tonta cuando se dio cuenta que había perdido el camión que la llevaba al conservatorio, pero se sintió más tonta cuando pagó por un taxi y llego al tiempo justo, esperando con tantas ansias su primer clase de Piano. Pero ¿cómo no? No había señal alguna de su maestro.
Suspiró, recargándose en la silla frente a una puerta verde con un letrero que anunciaba "Piano, Hatake Kakashi".
Bueno, Hatake Kakashi ya llevaba unos 15 minutos de tardanza. Miró su reloj, ¡genial! Ahora eran 20.
Se deslizó en la silla exasperada, sentía ganas de encontrar a ese sujeto de cabello plateado y plantarle unas buenas palabras un tanto agresivas como escarmiento.
Recordó bien su breve encuentro cuando realizaba su trámite de inscripción.
Suspiró algo impaciente, llevaba una hora en la fila, pero era apremiante saber que solo había 5 personas antes que ella. Si no hubiese llegado tarde seguro ya estaría desayunando o haciendo cualquier otra cosa.
"¡Yo!" escuchó tras de ella. Se volvió en seguida. Y lo vio, en una postura como la representación misma de la despreocupación, con sus manos bien enfundadas en sus bolsillos, con una bufanda cubriendo la mitad de su rostro, y ese cabello plateado tan desordenado enmarcando sus facciones, con esos ojos aburridos que recordaba haber visto en su entrevista.
"¡Kakashi-sensei!" saludó en sorpresa por encontrárselo tan pronto. "¿Cómo está?" se sintió algo tonta por no saber decir algo más interesante, pero honestamente no encontraba otras palabras.
"Mmm… de pie, al parecer" le dijo sonriéndole, o eso intuía por cómo sus ojos se cerraron en simpatía.
Sakura suspiró. La comunicación con su maestro de piano sí que iba a ser buena. Pensó sarcástica. No es que ella realmente fuera mala en establecer lazos, en hablar con personas con las que recién tuviera un encuentro, pero es que había algo en él, que simplemente la hacía dudar de su siguiente paso. Quizá era por el hecho de que no pareciera interesado en ella por la mirada aburrida que le daba, o quizá su rostro, o bueno, la mitad de él, la que estaba cubierta, ¿Cómo sabía si no estaba en realidad fingiendo simpatía, cuando en realidad sus labios se fruncían en desagrado? ¿Cómo sabía si su sonrisa era sincera? ¿Debía confiar en esos ojos oscuros, que simplemente la hacían formularse más preguntas que respuestas?
Volvió a suspirar. No sabía cómo iba a llevar los siguientes años en su compañía como alumna de piano, el primer paso, la primera impresión, parecía un poco fallido.
"Bueno…"continuó él a falta de una respuesta verbal de la joven "debo ir a llenar unas formas. Espero verte después… ahm…" pareció titubear.
"Sakura" le recordó ella con una sonrisa forzada. Apretando un poco la carpeta de sus papeles contra el pecho. Su paciencia no era exactamente uno de sus fuertes.
"Sí, yo lo recordaba" le dijo rascando la parte trasera de su cuello. "Nos vemos, Sakura-chan" se despidió sacando una mano de sus bolsillos y agitándola un poco para ella, de una manera más que perezosa, pasó a su lado y siguió su camino.
Sakura asintió.
"Por cierto" apuntó sin volverse, llamando de nuevo su atención. "Me gusta que mis alumnos sean puntuales".
Eso había sido todo, había dejado de dormir bien, pensando ¿Qué pasaría si llegaba tarde a su clase? Si de por si lograr que Kakashi la aceptara como su alumna había sido toda una proeza, ahora si llegaba tarde ¿todo acabaría?
Pero ahora, ¿Dónde estaba él?
Miró a la puerta verde de nuevo, ceñuda. Había intentado abrir el aula, con la esperanza de que él estuviera ya ahí, pero nada, estaba cerrada con llave. Claramente su sensei, ese mismo que alegó la preferencia hacia alumnos puntuales, no estaba, ¿y lo peor? Llegaba tarde.
Se levantó de la silla con algo más que enojo, suspiró intentando abandonar la exasperación. Se alisó la falda y contó hasta diez. Sintiendo su trasero desentumirse en el proceso. Quedándose ahí sentada no iba a lograr nada, quizá debía preguntar por él en la dirección, o en la oficina de maestros, ¿Qué había pasado si en realidad un camión de pasajeros lo había atropellado dejándolo como tortilla en el asfalto y entonces de alguna forma, su única mano sana llamara a la escuela reportando su retraso? ¿Habría entonces dejado una nota? ¿Un mísero mensaje?
'Por su bien', pensó Sakura mordazmente, 'Espero que sea lo del camión'.
Caminó por el pasillo siguiendo las indicaciones que le había otorgado una muchacha con un estuche de violín al hombro. Iría a la oficina de maestros primero.
"Disculpe" comenzó a llamar la atención de una mujer que lucía algo ocupada con unos papeles resbalándose de las manos, maldiciendo al aire por su estupidez. Sakura sintió algo de pena acercándose a ella para ayudarle a ordenar los papeles.
"Ah, perdón, es que tengo tantas cosas en la cabeza" se disculpó mientras tomaba los papeles que Sakura le ofrecía. "Soy la secretaria de la directora, Shizune, ¿Cómo puedo ayudarte?" le ofreció mientras se ponían de pie.
"Ah, gracias, Shizune-san" le sonrió "Soy Haruno Sakura, alumna de Kakashi-sensei, ahm, quería saber si había algún reporte de su retraso, bueno, ya sabe, es que llevo como media hora esperándolo y no ha llegado. Estoy empezando a creer que me dejó plantada"
Shizune le dio una pequeña sonrisa que parecía algo apenada, como si supiera algo que ella no y lo lamentaba por ella.
"Lo siento, Sakura, ahm, al parecer no estás enterada". De verdad parecía que lo sentía.
Sakura dio un respingo, empezó a lamentarse por la idea del camión de pasajeros atropellando su sensei. Siempre, siempre tienes que tener cuidado con lo que deseas. Esperaba que este no fuera el caso.
"¿Paso algo malo?" preguntó Sakura algo renuente, la verdad es que se debatía entre querer saber o decidir ignorar.
Shizune hizo un puchero como queriendo buscar las palabras correctas.
"Bueno, verás…"
"¡Shizune!" se escuchó un grito, y Sakura no podía definir si eran cerca o lejos de ahí, pero se escuchó tan fuerte que la hizo respingar.
Shizune tragó visiblemente pesado.
"¡Voy en camino, Tsunade-sama!" anunció con un gritito débil. Con las facciones de su rostro algo asustadas. Miró a Sakura en disculpa. "Lo siento Sakura, pero debo entregar estos" levantó los papeles en sus manos.
Sakura asintió algo preocupada por Shizune, seguro que ella estaba en más aprietos en este momento. Y la dejó irse. Se asusto un poco más al ver que corría a una oficina algo alejada de la sala de maestros. La directora Tsunade daba miedo, resumió Sakura en su mente.
Sacudió esos pensamientos, debía encontrar a Kakashi.
Preguntó, caminó, preguntó y volvió a caminar. Pero nada. Todos parecían sonreírle con pena, del mismo modo que lo había hecho Shizune, al parecer todos estaban al tanto de la tardanza de Kakashi, o algo similar, ¿Pero por qué la miraban con pena al decirles que era su alumna?
Suspiró derrotada caminando de vuelta al pasillo del aula de su maestro. Reconoció la silla en la que había estado sentada. Pero se veía algo distinta, más clara. Caminó un poco más y cayó en la cuenta de que era por la luz que salía del aula.
La puerta estaba abierta.
Conforme caminaba, se dio cuenta que a pesar de la prisa que sentía, la firmeza de sus pasos decaía y estos se hacían relativamente más y más lentos. En su interior rezaba porque Kakashi-sensei no estuviera en el aula. ¡Que por todos los cielos, solo hubieran abierto el salón por motivos de limpieza! O cualquier otra excusa. Todas eran buenas. Pero sus esperanzas cayeron abruptamente al escucharlo. Esa dulce melodía que se escapaba por la entrada al aula. Sentía que era dulce, pero a la vez algo tétrica, si la tomamos en ésta situación en particular.
Caminó un poco más, a dos pasos de la puerta, la melodía tomaba un momento cumbre, se escuchaba más fuerte, más viva, con más sentido. Subiendo y descendiendo.
Otro paso más, el forte de las teclas le hizo más difícil el tragar. Sus manos sudaban aferradas a su falda.
Otro paso más, la música se detuvo. Y su corazón pareció hacerlo también.
Se asomó al aula.
Sentado sobre el banco, con una posición sólida y erguida, raro en él, las manos pausadas sobre las teclas de marfil y ébano. Su cabello desordenado que no parecía tener un sentido en común hacia donde acomodarse.
Otro paso más y ya estaba en la entrada.
"Llegas tarde" lo escuchó con voz desganada.
Oh dios, por favor, ten piedad
_o_
La vio sentarse, nerviosa, en una silla a un lado del banquillo en el que él estaba frente al piano. Retorciendo un poco la tela de su falda. Kakashi no pudo evitar sonreír para sus adentros.
"Llegas tarde" repitió malicioso, viendo la reacción de la joven que parecía querer hablar, pero aún sin estar segura de hacerlo.
"Lo-lo siento" enunció cabizbaja.
Kakashi volvió a sonreír bajo su máscara.
"¡Ah! Bueno, pero que no se repita".
Ella levantó una cara sonrojada y con un ligero puchero inconforme en sus labios, parecía un poco distinta. Kakashi alzó una ceja extrañado.
"¡Fue usted sensei!" lo apuntó con una cara indignada. Sus manos firmes, sin rastro de la ansiedad que había tenido al entrar al aula. "¡Usted llego tarde!"
¡Atrapado!
_o_
Lo vio sonreír en disculpa. Sabía que no debía llevarse con tanta confianza con su nuevo maestro, pero ¿Cómo podía aceptar la culpa de algo que no cometió? Su pequeña, y poco paciente, vocecita interior no dejaba de gritarle que dijera la verdad. Y de nuevo, se encontró disuelta dejando que su interior saliera.
"Llegué temprano, lo esperé por más de media hora" siguió, aun cuando Kakashi no había pedido confirmación de los hechos no la interrumpió. "Pero usted no daba señales de nada, y fui a preguntar por usted… y aquí, aquí estaba, simulando haber llegado temprano." Dejó que su voz se apagara poco a poco.
Acabó y lo miró con un poco de resentimiento.
Kakashi solo suspiró.
"Perdón, sí, llegué tarde, pero…" se rascó la cabeza mirando al techo, probablemente en busca de una buena excusa. "… no podía encontrar las llaves de mi auto, el día anterior las había dejado en la mesa, verás, yo no suelo perder las cosas, así que me resultó muy extraño no encontrarlas. Las busqué durante toda la tarde, pero al final tuve que venir a pie desde mi departamento. Y bueno, no es como si viviera muy cerca."
Sakura alzó una ceja incrédula.
"Kakashi-sensei, ¿a qué distancia vive de aquí?" le preguntó suavemente.
"Dos cuadras" le contestó sincero.
"¿De las largas?"
"Sí" mintió.
"Ah"
Hubo una pausa, ella acariciaba la tela de su falda beige, intentando arreglar un poco el daño que había causado en ella por el nerviosismo anterior.
"¿Kakashi-sensei?" empezó de nuevo.
"¿Mm?"
"¿Tiene auto?"
"No"
"Ah" concedió Sakura, sin sorprenderse.
Kakashi carraspeó. Recuperando la compostura frente a ella.
"Bueno, empecemos con las clases, Sakura-chan" le dijo mientras sonreía sin ningún atisbo de vergüenza por su fallida excusa, dejando el tema de lado.
Sakura solo asintió luego de un suspiro de resignación.
"Antes de empezar, quiero conocerte. Así podré adecuar las clases a tu persona" aclaró mientras cerraba la tapa del piano.
"¿No tocaremos hoy?" preguntó extrañada al ver que se volvía hacia ella después de cubrir las teclas.
"Un paso a la vez" se acomodó en el banquillo y se rasco un poco la cabeza, revolviendo su cabello. "Háblame de ti, Sakura"
De repente se sintió en blanco. ¿De qué iba servir saber eso?
"Me llamo Haruno Sakura, tengo 17 años, estudio medicina" hizo una pausa para pensar en otras cosas sobre ella. "Tengo una gatita llamada Kari, me encantan los Dangos y los dulces, no me gusta el picante. Mi abuela tocaba el piano, pero esa historia ya la conoce. Padres felizmente casados, ahm… Hola".
Se sintió cohibida por hablar tantas cosas, pero no sabía bien hacia qué rumbo llevar la conversación, se sorprendió que a pesar de la expresión aburrida de su rostro, él asintiera con atención.
"En la entrevista tocaste una pieza. ¿Cómo la aprendiste? ¿Has tenido contacto con el piano o con la música antes?" preguntó colocando su barbilla sobre su mano derecha, pensativo.
Ella se retorció un poco en la silla intimidada por toda la atención puesta en ella.
"Lo más cercano a la música que tuve fue mi abuela" contestó honesta, su rostro se tornó algo rojo cuando comenzaba a responder a la otra pregunta "No estoy segura de cómo la aprendí, pero yo supongo que escuché tantas veces a mi abuela tocar esa pieza, que recordaba la melodía, todo lo que tuve que hacer fue intentar reproducirla de nuevo" arrugó un poco la nariz "no fue fácil llegar hasta donde llegué, pero aún así ya sabe que no sirvió de nada."
Él no dijo nada por un momento. Y ella se negaba a agregar algo más.
"¿Cuánto tiempo tardaste en reproducir esa parte de la pieza?"
Ella desvió la mirada de la suya y depositó su atención en sus manos.
"Unos meses".
Kakashi asintió asimilándolo.
"Interesante" concedió en voz alta. "De ahí hacia afuera. ¿Algún conocimiento de música?"
Sakura negó.
"Bueno, ahora empezamos, necesito tu cuaderno de apuntes" le pidió.
Ella se miró las manos de nuevo, consciente de que eso era todo lo que traía.
"No traje". Admitió después de unos segundos, aún sin mirarlo.
Kakashi suspiró. Relajando los hombros.
"En mi portafolios hay un cuaderno pautado, puedes usarlo" le señaló el pequeño portafolio que estaba al lado de la silla en la que ella estaba. Ella lo tomó y comenzó a buscar mientras asentía en agradecimiento.
"Gracias, se—" sintió el cuaderno y lo sacó, pero eso no era un cuaderno, era un… "¿Icha Icha Paradise?" preguntó sonrojada hasta las orejas. Recordaba ese libro con peligroso contenido, su papá tenía uno escondido en su buró. Ella estaba segura de porqué lo escondía. Ese pequeño encuadernado de pasta naranja era un libro con alto contenido pornográfico. Ella lo buscó con la mirada y lo vio suspirar. No sabía que le sorprendía más, que su sensei tuviera ese libro ahí en su portafolio de trabajo, o que no le extrañara tanto saber que su sensei tenía uno.
"El otro libro en el portafolio" la corrigió sin vergüenza, pero exasperado.
Sakura devolvió el escandaloso libro al portafolio y buscó a tientas el cuaderno pautado, con miedo de mirar y encontrar algo peligroso o no apto para su edad. Pero su mano dio al blanco sintiendo el espiral del cuaderno. Lo sacó nerviosa, mirando la portada en la que solo aparecía el dibujo una clave de fa.
"Ábrelo". Le indicó mientras le acercaba un lapicero.
Sakura lo hizo lento, disfrutando de la textura fresca de la pasta gruesa contra sus dedos. Se dio cuenta del lapicero ofrecido y le sonrió en disculpa mientras lo tomaba de su mano. La prisa por venir a tiempo a clase la había hecho olvidar que usualmente cuando vas a una escuela llevas ciertos materiales de apoyo.
Kakashi se acercó más a ella y señaló un conjunto de 5 líneas. "¿Qué piensas que sea esto Sakura?" preguntó con voz apacible.
Ella dudó en responder por un segundo. La verdad, no es como si pudiera pensar la respuesta, porque no lo sabía, pero no le gustaba responder algo y equivocarse.
Suspiró y negó suavemente, dándole una respuesta muda.
Kakashi asintió. "Éste conjunto de 5 líneas se llama pentagrama" comenzó a explicar mientras apuntaba en el cuaderno. "Se cuentan de abajo hacia arriba, esta de aquí es la línea uno, la que sigue es la línea dos…" continuó mientras seguía las líneas con la punta de su dedo sobre la hoja del cuaderno. Sakura lo miró un poco, éste hombre sabía concentrarse. Se sintió feliz por darse cuenta de que estaba en buenas manos, eso descontando la tardanza de su llegada y el libro pornográfico.
La sumergió en una explicación de figuras y tiempos, le enseñó la duración de una redonda, de una blanca, de una negra y una corchea, le dio una leve introducción de las claves de Sol y la clave de Fa. Para Sakura era fascinante todo el nuevo conocimiento, si bien era cierto que entraba a un nuevo mundo de conocimientos, a un terreno desconocido, siempre se había sentido cómoda al aprender, ese era uno de sus fuertes, su convicción, ella estaba determinada.
"¿Qué figura es esta, Sakura?" le preguntó al apuntarle un ejercicio en su cuaderno y sacándola de sus cavilaciones.
Sakura lo pensó por un momento.
"Es una blanca" respondió con confianza.
Kakashi asintió y volvió a hablar. "¿Cuántos tiempos dura?"
"Dos".
Kakashi asintió y continuó preguntándole, confirmando los conocimientos que acababa de impartirle, visiblemente complacido por el rápido aprendizaje, aún a pesar de que había vuelto a su postura y mirada de despreocupación.
"A este paso, la próxima clase podremos empezar ya con el piano. Pero no olvides tu cuaderno, haremos muchos apuntes" señaló el cuaderno en las piernas de Sakura. "Éste es ahora tuyo".
Sakura abrió la boca para protestar, pero lo pensó mejor y solo pudo asentir en agradecimiento, volviendo su vista a su nuevo cuaderno.
"Gracias, Kakashi-sensei" respondió mientras colocaba la cabeza del lapicero en sus labios, pensativa, mientras resolvía el ejercicio. "¿Sus alumnos siempre olvidan traer un cuaderno?" preguntó para llenar el silencio.
Kakashi no dijo nada por un tiempo, pero suspiró y hablo en tono tranquilo "algo así, siempre estoy preparado."
"¿Cómo que algo así?" preguntó sin mucho interés, terminando su último ejercicio.
"No tengo muchos alumnos, Sakura".
Ella tuvo que volverse hacia él para mirarlo, su voz parecía demasiado oscura, pero cuando depositó la mirada en la suya, él le sonreía con los ojos cerrados y probablemente con la mitad de su rostro oculto también.
Ahora sí que quería preguntar, pero sentía que no debía hacerlo. Al contrario se desvió a otra dirección.
"¿Por qué suele ocultar la mitad de su rostro, Sensei?"
Él miró hacia el cuaderno, quizá revisando el ejercicio, quizá simplemente pensando.
"Tengo alergias".
Sakura no respondió. Le parecía una respuesta muy simple y válida. Quizá demasiado simple, por eso simplemente no la creyó, pero no se sentía con ganas de interrogar a Kakashi, y más porque él no parecía querer ser interrogado.
"Ya ha pasado una hora, y no, no conté el tiempo que tardaste, perdón, es cierto, tardé en llegar" contestó rápido ante los gestos de protesta de Sakura. "Ya puedes salir, repasa tus apuntes, eso siempre es productivo" y sin más tomó el portafolio. Acomodando las cosas dentro de él.
Sakura cerró su cuaderno, pasando el lapicero por el espiral.
"Gracias por todo, Kakashi-sensei" le sonrió en serio agradecida. Y tras un leve asentimiento por parte de él. Ella comenzó a caminar a la salida.
Se volvió solo por curiosidad, ¡¿Y cómo no?! Él leía, ensimismado, ese pequeño librito naranja. Se sonrojo indignada. ¡No esperó siquiera a que ella saliera del aula! Caminó fuera de ahí con unas pisadas más fuertes de lo usual.
_o_
Se sintió más relajado cuando pudo tomar Icha Icha de su portafolio, hacía ya un tiempo que no daba clases, y no era que se hubiera puesto nervioso, por favor, él era Hatake Kakashi, él y nervioso no podían existir en la misma oración.
Paso un dedo sobre las sagradas hojas del libro, dándole la vuelta a la página con solemnidad. Si tan solo se pudiera sentir más respeto hacia la tan bella literatura encontrada en estos libros, la gente solo pensaba en sexo, sexo, sexo y más sexo. ¿Qué hay de la trama del libro? Siempre es importante encontrar un nudo importante. Algo que atrape al lector, leer sobre actos sexuales sin un alma en la historia simplemente era burdo. Pero el Icha Icha era más que solo sexo, y era lamentable que las personas solo lo vieran como un libro pornográfico, apto para viejitos verdes pervertidos.
Suspiró triste por el camino de sus pensamientos. Pero algo extraño paso, sus labios se curvaron en una sonrisa, recordando la cara de su nueva alumna al descubrir el Icha Icha en su portafolio. Había visto gente ofenderse al verlo pasar caminando sumergido en su libro. Pero nunca había recordado un rostro como el suyo, sonrojado hasta el inicio del cabello, con las orejas más rojas destacando de un cabello rosa, y eso era mucho decir.
De seguro su alumna se había llevado una excelente impresión.
Se sintió feliz, era extraordinario tener al fin la oportunidad de volver a dar clases, él era un maestro estricto en todo el sentido de la palabra. Y no está de más decir que Sakura era una de las pocas afortunadas en conseguir un lugar como su estudiante. Solo ella y otra persona habían sido capaces de demostrarle convicción, un verdadero deseo a la música, al piano. Eso era algo que simplemente no podía ignorar.
Despegó la vista de su lectura y miró al piano a su lado. Levantó su mano y acarició las teclas aún cubiertas por la tapa. "Ya hacía tiempo que nadie más te tocaba, ya te habías aburrido de mis manos, ¿verdad?" asintió para sí, como si el piano le hubiera respondido y reanudo su lectura.
Sakura Haruno, definitivamente una persona distinta. Una persona digna de ser su aprendiz.
_o_
"Aún no puedo creer que ese viejo pervertido de Kakashi-sensei esté dando clases de nuevo, Sakura-chan tu eres lo máximo" la elogió Naruto con la boca llena de ramen.
Sakura le sonrío avergonzada.
"Sí, frentona" comenzó Ino, y por su tono de voz dedujo que estaba a punto de enterarse de uno de sus chismes de alta calidad. "Kurenai-sensei, mi maestra de violín, me contó que Kakashi-sensei, solo ha tenido otro alumno aparte de ti"
Sakura la miró extrañada. "¿Cómo? ¿Solo yo y alguien más?"
Ino asintió. Satisfecha por haber creado conmoción con su información.
"No lo creo" Sakura susurró, y se volvió a Naruto. "Tú has estado en el conservatorio por dos años más, ¿tú sabes algo Naruto?"
Él terminó de tragar una tanda de fideos y asintió entusiasta. "Solo uno".
"¿Por eso todos me ven con sorpresa cuando me presento como su alumna?" preguntó aún sin creerlo. "¿Cuántos años lleva dando clases?"
"Unos diez años, casi, creo" apuntó Naruto.
"Oh, Dios" Sakura tomó un poco de té helado. "¿Por eso todos me ven con pena? ¿Porque es jodidamente estricto?"
Ino y Naruto asintieron al mismo tiempo.
"Diablos" maldijo en voz alta. Mientras dejaba caer sus hombros. Aunque la situación parecía un poco extraña. Aún así no logró bajarle mucho el ánimo. Ella sabía que podía con el extraño y poco ortodoxo de Kakashi. Pero aún así no entendía por qué un pequeño espasmo de ansiedad se anidaba en su estómago.
Un poco de ayuda al cielo, ¿no, nada?
Esto es todo por ahora, prometo traerles el otro capítulo lo más pronto posible. Ya se vienen unas vacaciones en mi escuela, así que espero aprovechar.
Gracias por leer.
Hasta la próxima.
Lilith D. Dram
