¡Hola! Perdón por tardar un poco. Pero al fin llegaron las vacaciones de las que les hablé. Tuve un evento muy importante y no podía concentrarme en otra cosa. Pero me di mi espacio para escribir este nuevo capítulo.

Ya se que vamos un poco lento en cuanto romance, pero sinceramente me gusta el ritmo que está tomando la historia, como dijera mi maestro "lento pero seguro". xD

Gracias por todo su apoyo, y por tomarse el tiempo de leer esta historia. Ya los quiero por eso. *w*

Un agradecimiento en especial para jessy moon 15, por tomarse el tiempo de darme unos comentarios constructivos *w*. Aquí hay un pequeño regalo de inicio de situaciones románticas para ti. XD

Sin más, que recordarles que la música siempre ayuda, les dejo leer el tercer capítulo en paz. :'D

Lilith D. Dram

3. Capítulo. Donde el suavizante pierde.

Abrió los ojos, cansada. La oscuridad de la habitación no la ayudaba a distinguir qué hora era, pero sentía demasiada pereza como para levantarse y correr las cortinas. Dio una vuelta sobre su cama, arropándose en la suavidad de la tela de su colcha, inspirando el aroma del suavizante de telas. Demasiado dulce, pero conciliador y agradable. Inhalo, le gustaba ese aroma.

"¡Sakura!" escuchó la voz de su madre algo ahogada por las paredes. No pudo evitar un gemido de queja, aún no quería levantarse. "¡Sakura, tienes visita!" ah, podía fingir que seguía dormida, Sakura solo podía pensar en lo rico que sus pies se sentían contra la tela, calentitos, suaves. Si no bajaba probablemente se irían. "¡Sakura, Ino está aquí, baja!" ok, quizá quedarse "dormida" sería imposible y más con Ino.

Sakura bufó incómoda y perezosa. No quería hacerlo pero se encontró ya sentada. Si conocía a Ino desde pequeña, sabía que era tan terca como ella, y que probablemente no se iría de ahí hasta que Sakura bajara, o hasta que ella la arrastrara fuera de la cama.

Caminó de la cama hasta la puerta de su habitación. Murmurando algo como 'los fines de semana son para descansar, Ino-cerda'.

"En seguida bajo, dame unos minutos" anunció con voz ronca.

"Date prisa, Sakura" escuchó la voz de Ino demandante, no era novedad que no le dijera "Frentona" en frente de su madre, eso por obvias razones.

Corrió las cortinas y cerró los ojos ante la hiriente luz de sol, debían ser casi las 11. Quizá ya venía siendo hora de levantarse. Tomó el camino hacia el baño y comenzó a desvestirse. Hacía un poco de calor, así que una refrescante ducha la pondría al día. Dejó que el agua de la regadera le acariciara la piel, despertándole cada sentido. El perfume de su champú la relajó, se dio un masaje suave pero firme en el cuero cabelludo. Puso loción en una esponja y disfrutó de la textura contra su piel. Eso sí que era un baño, no como los que solía tomar en horarios escolares, era estudiante de medicina y estrictamente pedían puntualidad. Rara vez lograba ponerse bien el champú, o tomarse algo de tiempo para ella, solía despertarse, darse un regaderazo rápido, "cambiarse", tomar su mochila y correr a la parada del bus. Y aunque ahora sí tenía tiempo, sabía que Ino la esperaba, así que no pudo consentirse como quisiera.

Suspiró quitando un poco de la alegría que le había otorgado el baño. Ino la iba a ver siempre por dos razones, una era porque ocupaba algo, ya sea ropa prestada, algún consejo, ayuda en su búsqueda de ropa en las tiendas, dinero, etc. O segunda, reclamarle algo de lo que hacía. Como sus antiguos novios, su actual falta de novio, su extrema devoción al estudio, su falta de vida social, y otra infinidad de cosas que hacía y que a Ino le parecían reprobables.

Se sintió extrañamente vacía. Si bien era cierto que había reducido bastante su vida social, no había sentido que extrañara demasiado ir a un bar con sus amigas o salir a bailar a un antro ni mucho menos tener una cita, ya sea con alguien que Ino le hubiera presentado antes, o alguien con quien Ino le planeaba una cita a ciegas, comúnmente con un final desastroso.

"Bueno, espero que este día solo sea una cordial visita" se dijo a si misma esperanzada mientras salía de la regadera envuelta en una toalla color rosado.

Cambiarse fue bastante fácil. Una falda rosa, una blusa verde pálido sin mangas, hacía calor, no le agradaba la idea de sudar en ese tipo de clima y la sensación pegajosa que dejaba. Se secó el cabello, o al menos lo que pudo antes de escuchar los gritos de Ino. "¡Sakura, es para hoy!" gritó olvidándose por un momento de los padres de Sakura.

Suspiró al verse en el espejo, no sabía exactamente si era por lo que veía en él, o por el inminente encuentro con su amiga. Como fuera ya no había salida. Caminó hacia la puerta de su habitación resumiendo que quizá el día no sería tan malo.

"Ino-cerda" le sonrió al verla un poco impaciente, o al menos contenía su furia muy bien.

"Sakura, empezaba a creer que habías escapado por la ventada" le sonrío forzosamente con un poco de fiereza en su voz.

"Tú me habrías traído de regreso a rastras si lo intentaba, ¿verdad, Ino?" le contestó con la misma fiereza impostada en su sonrisa.

No pudo más que decirle un rápido "adiós, ma—" a su madre ocupada en la cocina porque Ino la arrastraba con fuerza hacia la puerta de salida.

Caminó resignada a su lado, escuchando sus quejas de lo mucho que la había hecho esperar y sobre lo tarde que era para seguir dormida. Asintiendo ocasionalmente para darle a entender que la escuchaba, aunque parecía tener un efecto contraproducente en Ino porque volvía a quejarse con más furia en su voz dándole miradas asesinas.

Llegaron a un restaurant tranquilo, con mesas al aire libre y otras estancias dentro de un edificio pintado en verde lima, algo descuidado por las lluvias, probablemente sin pintar hacía un verano atrás. Se situaron dentro del lugar, en una mesa de dos personas, Ino suspiró intentando calmar la furia contra su amiga y Sakura hizo lo mismo.

"Bienvenidas, mi nombre es Nami, ¿les tomo la orden o quieren un menú?" preguntó amigable una jovencita que bien podía pasarles con un par de años. Sacando una pequeña libretita de su delantal y desatorando un lapicero de entre su moño de cabello marrón.

Ambas le sonrieron mientras ordenaban algo de desayunar, la joven se cohibió un poco ante su furia contenida y desapareció lo más rápido que pudo tras apuntar las ordenes.

"¿Y bien?" preguntó Sakura jugando con el salero entre sus manos.

Ino levantó una ceja confusa. "¿Y bien qué?"

Sakura suspiró exasperada. Poco dispuesta a responder su contra pregunta.

"Sakura, olvidar que tienes una cita con tu mejor amiga es muy, pero muy grosero" alargó la mano sobre la mesa y tomó el salero entre los dedos de Sakura haciendo que se sobresaltara un poco.

"¿Lo olvidé?" preguntó más para sí misma.

Ino solo asintió.

Sakura estrujó un poco su memoria pero ahí solo estaban los ejercicios de piano que tenía que hacer y las clases de medicina, que estrujaban la mayoría de sus recuerdos a un oscuro rincón. Oh, pero buscó un poco en ese rincón y ahí estaba. Ino sentada con ella en la banca de la parada del bus y le estaba mencionando algo sobre un desayuno. Se sintió algo irritada consigo misma. ¿Cómo lo había olvidado?

Subió la mirada hacia Ino y la miró con un poco de vergüenza.

"Lo siento, es que he estado algo ocupada, debí olvidarlo".

Ino asintió satisfecha y dejo escapar un poco de aire y otro tanto de furia.

"Sakura, sabes lo que pienso de tu aislamiento social, ¿hace cuánto que no nos vemos?" Sakura abrió la boca pero Ino volvió a hablar rápido. "Que no sea en el conservatorio." Ino espero respuesta, pero no hubo. Y volvió a hablar pero con un tono más paciente. "Mira, yo entiendo que estés demasiado atareada con tu carrera de medicina y ahora con las clases de piano, pero un poco de tiempo para ti y para tus amigas no te va a matar. Al contrario, mírate, te ves muy pálida. Te hace falta algo de sol."

"Ya lo sé, pero es que es así de sencillo, no-tengo-tiempo" concluyó un poco molesta porque no era la primera vez que escuchaba ese discurso, y sabía que su piel siempre había sido así de pálida.

"Sakura, eres joven, estas en tus 17 años, casi 18 y tienes la vida social de un ermitaño" Sakura iba a protestar pero volvió a cerrar la boca e Ino continuó. "Yo sé que no estamos aquí para darte sermones, pero ¿Hace cuánto que no tienes un novio?"

Sakura no pudo evitar rodar los ojos. "No necesito uno".

Ino negó con una sonrisa sarcástica. "Oh, claro que sí".

Sakura negó más firme. "No, ¿recuerdas cómo me fue con Taiki?"

"Pero eso es porque tienes un gusto pésimo, si yo te ayudara…"

"¡Nada de ayuda! Tú me concertaste citas pésimas también". La interrumpió apoyando sus manos en el borde de la mesa, quizá un poco más fuerte de lo necesario.

"Eso es porque ya ibas con la idea de que no te iban a agradar". Atacó de regreso con la misma fuerza.

Sakura suspiró y se recargó en el respaldo sin ganas de seguir peleando. Y milagrosa Nami que regresó con sus bebidas, prometiendo que la comida saldría más rápido temiendo que las miradas furiosas eran dirigidas a ella.

A veces siempre pasaba algo parecido, bueno quizá no a veces. Siempre era lo mismo con Ino. Sakura sabía que su vida social no era algo para sentirse orgullosa, pero ella no lo notaba como algo realmente malo. O quizá simplemente no quería notarlo. Pero en el fondo, como casi siempre pasaba. Sabía que Ino no se equivocaba, al menos en lo que su vida social se refería. Hacía mucho que no salía con ella, o con sus demás amigas. Hacía mucho que no compartía con una pareja, pero honestamente después de sus desastrosas relaciones las ganas que le quedaban eran muy pocas.

Se acercó lentamente a su vaso con té helado y tomando la pajilla sorbió mientras observaba a Ino ponerle azúcar a su capuccino.

"Vamos a hacer una fiestecita para celebrar nuestro ingreso al conservatorio".

Sakura dejó de morder la pajilla y la miró extrañada. Aunque algo contenta de que ella ya no fuera el tema de la conversación. "Pero hace ya unas semanas que estamos en el conservatorio".

Ino suspiró resignada. "Pero estábamos esperando a que pudiera verte para avisarte."

Sakura la miró sintiendo un calorcito en su interior y también algo de culpa. Ella se había dado a la tarea de olvidarse un poco de sus amigos, pero aquí estaba Ino diciéndole que sus todos habían pospuesto una fiesta solo por ella.

"Gracias" susurró sin poderla mirar a los ojos. Con sincera gratitud.

Ino asintió quitándole espuma a su capuccino, quizá pensando en una forma nueva de comenzar.

"¿Qué tal las clases de piano, frentona?" preguntó con honesta sinceridad.

Sakura se arrimó un poco a la mesa con renovadas expectativas de una buena tarde. "Kakashi-sensei me lo hace un poco difícil, el se esfuerza mucho en hacerme enojar" comenzó recordando a su poco ordinario sensei. "Por ejemplo, ni una sola vez ha llegado temprano a darme clases, en serio, termino esperándolo una hora de más de la que ya habíamos acordado. Y también está su manía de sacar el Icha Icha en clases, mientras yo ahí reventándome los dedos tocando los ejercicios que me pone" se dio cuenta de que su pulso se aceleró en rabia al recordad la actitud de la que había sido testigo las últimas semanas. "¡Pero lo que más me saca de casillas es su cara!"

Ino levantó una ceja contrariada. "¿Pero que no la tiene cubierta?"

Sakura asintió y la miró como si fuera lo obvio. "¡Eso es! ¡Exactamente eso! ¿Por qué diablos cubre su cara?"

"¿Por qué diablos tu frente está grande?"

"¿Por qué rayos eres una cerda?" cerró los ojos herida, tocándose inconscientemente la frente con sus dedos.

"No eso, frentona" negó con la cabeza, reprimiéndola. "¿Por qué te cuestionas eso? ¿Qué te molesta de que tenga la cara cubierta?"

Sakura no encontró respuesta por más que busco. "No lo sé, me molesta y punto. ¿Por qué no me muestra su rostro y ya?".

Ino se rió un poco, pero no pudo continuar con lo que iba a decir porque en ese momento llego Nami con la comida. Por el momento la frustración de Sakura desapareció al olisquear lo que iba a comer. No había desayunado, seguro que esto servía para aplacar un poco su mal humor.

"Aunque si debo admitirlo" continuó Ino una vez que terminó un bocado. "Sí que me desconcierta un poco".

"¿Mm?" preguntó Sakura demasiado inmersa en su comida.

"La cara de Kakashi-sensei, Sakura" le recordó apuntándola con el tenedor. "¿No me digas que no te has preguntado si acaso es muy muy apuesto?"

Sakura se atragantó mientras intentaba reír y tragar al mismo tiempo. Tuvo que tomar un poco del té helado para permitirse respirar y responderle a Ino. "Ino, por favor, ¿lo has visto? ese hombre es un repelente de mujeres. Además es mi sensei, solo a ti se te ocurre semejante cosa".

"No es nada malo, solo sincera curiosidad" se defendió jugueteando un poco con su comida.

"Además" continuó Sakura ignorando el comentario anterior. "Si llegara a ser un poco apuesto, todo quedaría reducido ante su actitud retorcida y pervertida". Lo sentenció llevándose un bocado satisfecha por lo dicho.

"Bueno, yo pienso que aunque sea raro" miro un poco extrañada su comida, como escogiendo sus palabras. "Resulta que tiene un buen cuerpo. ¿Qué? No me veas así, Sakura. Es solo una observación, no estoy diciendo que me lo voy a llevar a la cama o algo así."

Sakura no pudo evitar sonrojarse hasta el inicio del cabello por sus comentarios.

Ino sonrió maliciosa. "Ah, se me olvidaba que alguien en la mesa aún es virgen". Y vio como la pelirrosa le fruncía el ceño incómoda. Ino rió entre dientes. "Vamos, ¿no le has visto la espalda? Es un triangulo perfecto. ¿Saben lo difícil que es encontrar uno así?" con sus manos dibujo un triangulo invertido.

"Creí que tu novio tenía uno así". Intentó cambiar el tema incómoda por hablar de los atributos de su maestro.

"¿Cuál novio? Eso ya paso, soy libre de nuevo. Libre para apreciar algo de anatomía masculina si quiero." Apuntó como si fuera la cosa más simple del mundo.

"¿Y Sora?" preguntó Sakura aturdida.

"Ese inepto nunca fue mi novio, solo el juguete del momento. Sakura, no me mires como si fuera una ninfómana. Sabes que si encontrara alguien que valiera la pena lo respetaría. Pero por ahora solo son juegos, y él lo sabía." Se encogió de hombros sin darle importancia.

"¿Entonces con que moral me reclamas el no tener novio?" se defendió Sakura retomando el tema apuntándola con el tenedor.

Ino rodó los ojos y le regaló una mirada exasperada. "Yo sí he tenido novios, o bueno algo así, el punto aquí Sakura, es que yo no me excluyo de los placeres de la vida y tu sí".

Sakura negó en desacuerdo. "La única forma en la que disfrutaría de los placeres de la vida sería si tu tuvieras que pasar por lo mismo que yo". Tomó una pausa reorganizando sus ideas. "Tú tienes que salir con alguien que yo te elija y yo con alguien que tú me elijas".

"Esto no es sobre mí, Sakura" le recordó con un tono que prometía ser más agresivo si continuaba con la idea.

"Solo así es justo". Continuó con la idea ignorando las advertencias de su voz.

"Claro que no. ¿Crees que quiero salir con alguien que tú me escojas sabiendo tu gusto en novios?" se rió con sarcasmo soltando sus cubiertos en la mesa y girando su rostro. "Simplemente es un no a tu estúpida idea".

"Simplemente es un no a todas tus ideas". Sakura tomó el último bocado y se lo llevo a la boca, pero hubiera preferido no hacerlo, al menos no en ese estado de ánimo. Le había caído muy pesado.

Ino respiró hondo antes de volver a mirar a su amiga. "Solo un poco más de tiempo para ti, Sakura, es todo lo que te pido. No por mí, por ti".

Sakura se tomó su tiempo para asimilar lo dicho. Valorando cada palabra. Sabía que Ino la quería, era su amiga, lo último que quería era alejarse de ella. Alargó su mano a través de la mesa y tomó la de Ino. Le dio un pequeño apretón y le sonrió con gratitud. "Lo sé, gracias. En verdad entiendo lo que me dices".

Ino asintió y después de devolverle un apretón a Sakura, deshizo el contacto para tomar el capuccino.

"¿Cuándo es la fiesta?" preguntó Sakura con sincero interés.

"Dentro de ocho días, sabemos que no puedes en horario escolar, pero en fin de semana no hay excusas" le sonrió con suficiencia, sabía que Sakura no podría negarse por motivos de trabajo.

Sakura asintió.

"Y puedes invitar al sexy de tu maestro de piano" le guiñó el ojo traviesa.

Sakura se sonrojó abriendo la boca si saber que decir. "¡Ino!"

"¿Qué? ¿No me digas que no le has visto ese trasero?" le preguntó como si fuese lo más natural del mundo. "Vamos, Sakura, no seas mojigata, que sea tu maestro no significa que no puedas apreciar un poco sus atributos."

"Ya se eso, pero—"

"Pero nada, el tipo podrá tener oculta la cara, pero no me jodas, tiene buen cuerpo" el brillo en los ojos de Ino le provocó un escalofrío a Sakura.

"Tienes prohibido acercarte a mi sensei, Ino-cerda".

"¿Tu sensei? ¿Lo quieres para ti acaso?" le preguntó divertida con la reacción de la pelirrosa.

"¡No, no, no es eso!" negó con fuerza intentando ahuyentar su sonrojo.

"Oh, vamos, Sakura. A mí no me engañas. Te calienta tu sensei, ¿Verdad?" le sonrió maliciosa.

"¡Ino!" gritó desesperada, tapándose el rostro con las manos. Sintiéndose observada por todos en el restaurant. Siendo testigo de las carcajadas de su amiga.

_o_

Levantó la capa que cubría las teclas, había llegado temprano, pero no se podía hacer nada si la directora le había exigido que formara parte de la reunión de docentes. Suspiró un poco aburrido. Ahora solo tenía que esperar a su alumna.

"Así que esto se siente esperar a que las personas lleguen". Le dijo al piano mientras acariciaba las teclas, sintiéndolas lisas y frías a su tacto. "Bueno, ¿Te parece si tocamos un poco mientras llega Sakura?".

Pareció esperar unos segundos la respuesta del instrumento. Debió ser afirmativa porque comenzó a presionarlas, dejando que la melodía se escapara de la caja. Martilleo insistente los fortes, los pianos. Incrementó la velocidad, y entonces le dio un giro lento y melancólico. Cerró sus ojos dejándose llevar por la música. Dejando que sus manos pensaran por él.

Y entonces se detuvo. Escuchaba unos pasos. Suspiró y alejó las manos de las teclas.

"¿Kakashi-sensei?" escuchó una voz cantarina a su espalda.

Él no se volvió de inmediato, algo en la voz que lo llamaba le pareció extraño.

"¿Mm?"

"¡¿Si es usted?!". Kakashi se volvió por completo y vio a una Sakura que se tapaba la boca con la mano, en obvia sorpresa.

"Ahm, sí, todo yo" levantó una ceja extrañado. "¿Algún problema con eso?"

Ella exhaló con un poco de alivio. "Usted nunca llega temprano, pensé que habían usurpado su piano". Explicó como si hubiera sido la respuesta más obvia.

"Ah". Kakashi se levantó del banquillo y se sentó en la sillita a lado. Miró a su alumna, pero esta no se movía. Parecía congelada. Excepto por su respiración entrecortada y un sonrojo en sus mejillas. "¿Sakura?" preguntó extrañado por su comportamiento.

Ella tardó en mirarlo. Pero cuando se volvió hacia él. No lo miró a los ojos. Murmuró algo que Kakashi no distinguió y se sentó en el banquillo de una manera muy torpe.

Kakashi se levantó de su asiento algo curioso, pero sin intención de preguntar nada. Y la tomó de los hombros. Sintió un ligero temblor en ellos. Y escuchó un gemido de sorpresa escapar de los labios de Sakura.

Ok ¿Qué diablos pasaba?

_o_

En cuanto se dio cuenta que se levantaba del banquillo fue demasiado tarde para reprimirse. Y se avergonzaba de ella misma por haberlo hecho, pero honestamente no se arrepentía.

¡Le había visto el trasero a su maestro!

Se sonrojó, Ino no se había equivocado. Y esa era una de las pocas veces que le daba la razón. ¡Carajo! ¡¿Por qué no tenía un trasero plano?!

Tragó pesado. Intentando reprimir los pensamientos de querer saber si se sentía tan suave como la vista lo promet—. "¿Sakura?"

¡Carajo!

Reaccionó y tenía que hacerlo, pero no quería, se volvió hacia él, sin molestarse en mirarlo a los ojos. "Maldición" murmuró para ella entre dientes.

Hizo gala de su torpeza encaramándose temblorosa en el banquillo.

'¡Basta, Sakura, basta de pensar en él!' se reprendió mientras intentaba acomodarse en el banquillo. '¡Pareces una jodida quinceañera, dejándote llevar por tus hormonas y la vista de un buen cu—!'

Sintió sus manos apoyándose sobre sus hombros. No pudo, por más que se arrepintió después, reprimir un gemido de sorpresa. El contacto inesperado le había causado escalofríos. ¿Cuándo se había puesto de pie?

"¿Todo bien?" preguntó Kakashi con un tono de voz que más que pedir una respuesta parecía esperar no tener una.

"Sí, sí" respondió demasiado rápido. No, no estaba nada bien. Pero él no pareció querer insistir en el asunto, para alivio de Sakura.

"Bien, creo que ya hemos practicado unas semanas con el piano, pero nunca te había enseñado cómo sentarte." Le dijo mientras deslizaba su mano por la extensión de la espalda de Sakura, hasta llegar a la mitad y empujar un poco.

'¡Oh, Kami!' pensó Sakura sintiéndose demasiado débil.

Sakura enderezó la postura arqueando su espalda. Aún así la mano de Kakashi seguía ahí.

"Tienes que estar sentada a la mitad del banquillo. Vas a tocar, no es un descanso". La empujó un poco más y Sakura solo pudo rezar para que no se diera cuenta de que la temperatura de su cuerpo había aumentado. Y claro, esperando que los pequeños temblorcitos no fueran tan notorios. "Y tu trasero…".

"¿Ah?" se le escapó a Sakura. Demasiado quebrado para su gusto y para su vergüenza.

"Solo tienes que apoyar la mitad de él en el asiento". Explicó inclinándose un poco hacia ella.

Sakura inspiró calmándose y asintió.

Kakashi despegó la mano de su hombro y de su espalda. Caminó de vuelta a la silla y le dio una mirada de aprobación a su postura. "De ahora en adelante, te sentaras así. ¿Se siente incómodo?"

Sakura negó un poco. Sintiéndose aún incapaz de hablar. Concentrándose en calmar los latidos de su corazón.

"Bueno, quiero que comiences con la escala de do mayor a dos octavas. ¿Ya la puedes hacer con las dos manos?" preguntó mientras rebuscaba en su portafolio.

"Sí". Respondió sintiendo fuerte su voz. Fuerza que le faltara en las manos que seguían temblorosas.

Kakashi asintió colocando su vista en su libro naranja. "Adelante".

Sakura necesitó un momento para terminar de calmarse. Y puso sus manos sobre las teclas. Se convenció de que estaba pensando estupideces. Todo gracias a su querida amiga Ino. Antes de eso ni siquiera le había llamado la atención su maestro. ¿Pero ahora?

La respuesta estaba clara. Aún se encontraba saboreando el aroma de su maestro de piano. En el momento que él se inclinó para darle unas últimas instrucciones para su postura, ella había inspirado intentando calmarse. ¿Pero cómo no? Su nariz había sido inundada por una esencia fuerte, con un claro matiz definido, característico, y que si debía ser sincera, le había gustado. Quizá demasiado. No podía pensar nada más mientras dejaba caer sus dedos en una tonadita "do, re, mi, fa, sol….".

¿Ahora qué iba a hacer?

Por el momento eso no le preocupaba. El aroma aún seguía impregnado en su nariz. Se sentía en paz. Le gustaba ese aroma.

Para ser honesta, amé este pequeño acercamiento entre Sakura y Kakashi. Claro, algo pervertido. ¿Pero que sería de la vida sin esos pequeños piquitos de perversión?

Gracias por leer, prometo tener el próximo capítulo pronto. Ya lo tengo hecho en mi mente. X'D la cosa es escribirlo, leerlo y editarlo, y volverlo a leer y editarlo. :'D

De nuevo, gracias. Este capítulo también va dedicado a todas esas bellas personitas que siguen este fic y lo pusieron en sus favoritos. *w*. Repito, ya los quiero. X'D

Hasta la próxima.

Lilith D. Dram