¡Hola! Una disculpa por la tardanza. ;w; pero es que me raptaron mis padres a la playa por unos días, pero en cuanto volví me pegue en la computadora hasta que me ardieron los ojos. De algo sirvió el aire libre y me ayudo a inspirarme.
Aproveché un pequeño descanso para poder publicarles esto. Es mi cap más largo hasta ahora. Espero les guste, la trama va avanzando.
Gracias a todos por su apoyo y comentarios. Y a todas las personas que siguen y ponen en favoritos esta historia.
Algo de música les ayudara a leer.
Lilith D. Dram
4. Capítulo. Donde se hacen recuerdos.
Miró las gotas descender por el cristal del vaso frente a ella. Las gotas de condensación comenzaban a formar un pequeño charco en la base donde se conectaba con la superficie de la barra lisa del bar. Suspiró, ayudando a que las gotas descendieran más rápido. Sus ojos siguieron una en particular que iba desde la mitad del vaso, absorbiendo a otras más pequeñas en su camino, aumentando su tamaño. Volvió a suspirar cuando la gota tocó la superficie de la barra.
Se sintió desesperada con ella misma por sentirse de un humor tan laxo, ahí atrás de ella, al otro lado del local, enmarcados por las paredes de terciopelo color rojo, estaban sus amigos.
Tomó la pajilla de su "no-edad-suficiente-para-beber-alcohol" y tomó un sorbo. Deseando que algo la ayudara a mitigar las sensaciones contritas en su pecho.
Se volvió solo lo suficiente para mirar sobre su hombro al grupo de personas que hablaban animadamente, quizá ni remotamente notando su ausencia. Hacía ya unos 15 minutos que se había ido por una bebida. Pero ¿Cómo ayudarse? Si sola en la barra se sentía más a salvo que en esa mesa llena de caras conocidas. Había tenido que elegir entre tres opciones. Escuchar quejas y reclamos de sus amigos ya que parecía una persona muy cara de ver. "Debes salir más". "Te veo todos los días gracias a las fotos que nos tomamos el año pasado". "¿Cuándo te pintaste el cabello rosa, o siempre fue así? No recuerdo, deberías venir más con nosotros". Al final todos parecían hablar de ella como si no estuviera ahí. La opción número dos era esperar a que él llegara. Y precisamente eso era lo que había hecho su humor decaer tanto. Y finalmente la última era observar las pequeñas gotas resbalar por el cristal de su vaso.
Miró detenidamente cada rostro sonriente. Desde donde estaba podía reconocer la brillante sonrisa de Naruto, mientras Ino parecía molesta con él por algo, como lo usual. Una Hinata sonrojada a lado de Naruto, por supuesto, concienzudamente planeado por Ino. Shikamaru absorto en uno de los extremos mirando a Chouji zamparse los cacahuates de las canastitas de botanas, a lado de Asuma-sensei, quien platicaba tranquilo con Kurenai-sensei, mientras le quitaba el exceso de ceniza a su cigarrillo. Y Gai-sensei mostrándole a Lee una súper técnica para apilar cubos de hielo sin dejarlos caer. Neji y Tenten manteniéndose un poco alejados de las pilas de hielo de Gai-sensei y Lee. Y el asiento vacío que le pertenecía entre Ino y Naruto, en el otro extremo de la mesa.
Suspiró, se sentía mal. Probablemente no lo decían entre ellos, o en frente de ella tan seguido. Pero la mirada que le lanzo Naruto desde la mesa, era una preocupada. Sakura sabía que de la forma en la que actuaba no solo se hacía daño ella misma, sino que lastimaba a sus amigos. Miró el otro asiento vació. Faltaba él. Pero a estas alturas del evento no esperaba verlo. No le gustaba admitir que era precisamente por la ausencia de su maestro que se sentía tan decepcionada y decaída. Para ser sinceros le perturbaba la idea de que fuera algo "que admitir". Cómo si de verdad hubiera más que solo un sentimiento maestra-alumna, como el de Gai-sensei con Lee, pero ella probablemente no se sentía en el mejor estado emocional para explicárselo. Ella deseaba que Kakashi estuviera ahí. Era ése deseo frustrado el que la hacía sentir más mal que las quejas de sus amigos por su falta de convicción en su amistad.
"¿Ya me das algo de alcohol?". Le preguntó con voz débil al sujeto tras la barra.
"¿Ya tienes 18 años?". Contrarrestó su pregunta con otra mientras limpiaba un vaso con un pañuelo blanco sin mirarla si quiera.
"Sí, dame un Martini de manzana, por favor". Lo miró con seriedad esperando que su voz no revelara la mentira.
"Muéstrame tu credencial". Acomodó el vaso sobre una pila de otros iguales en una forma piramidal.
"Dame otra limonada, entonces". Terminó, sin ganas de discutir. Mirando como él asentía dispuesto a la labor.
Mientras lo veía preparando su bebida desvió de su vista el vaso vacío dejando un rastro húmedo en su trayecto.
"Kakashi-sensei, ésta no es una de las veces que llegas tarde ¿verdad?" dijo para sí, asustada de la verdadera decepción en sus palabras. Justo ahora era cuando ocupaba una buena dosis de alcohol en la sangre. Lo demás podía esperar. "Definitivamente no vas a llegar".
Suspiró mirando el nuevo vaso de limonada frente a ella. Tomó la pajilla y sorbió un poco. Recordando el momento en que lo había invitado a esa reunión intentando descifrar si en sus palabras había un "no iré" implícito.
"Cuando toques esta parte tienes que hacerlo más fuerte, con más confianza" le dijo levantándose de la silla a su lado, inclinándose sobre sus hombros. Moviendo sus dedos con demasiada gracia y precisión. El sonido fuerte y seguro resonó en su mente. Acariciando su piel con vibraciones. Aunque no estaba segura de que esas vibraciones eran por la música o por la cercanía de su maestro. Tenerlo así de cerca, imponiendo su presencia sobre ella. Probablemente no con la intención que Sakura se imaginaba y vaya que se reprendía por imaginarlo. Pero eso no ayudaba a remediarlo. Su calor se impregnaba de ella, podía sentirlo en la unión de su espalda con el pecho de su maestro. Su olor, su esencia era tenue, pero imposible de ignorar, una deliciosa combinación del ébano, del marfil, de su esencia, de café. Fuerte y segura, cómo sus manos al tocar el piano. "¿Ya lo tienes?" preguntó alejándose de ella.
"S-sí" se forzó a salir del estupor agachando un poco la cabeza intentando cubrir su sonrojo con su cabello. '¡Sakura, basta!' se reprendió, consiente del rumbo de sus pensamientos. De hecho no era la primera vez que Kakashi hacía algo así, acercándose a ella para corregirla en alguna parte o mostrarle algo nuevo. Y ella sabía que hasta hacía solo pocos días había comenzado a hacer efecto en ella. Precisamente ese efecto que tanto deseaba no sentir. Su maestro hacía más que ponerla nerviosa y ese era un camino muy pero muy peligroso.
"¿Por qué no tocas, Sakura?" preguntó con voz floja pero con genuino interés.
'No me hagas preguntas que no puedo responder, Kakashi-sensei' pensó instantáneamente.
"Perdón". Se apresuró a ponerse recta en el asiento. Desde que le había enseñado a hacerlo solo lo había olvidado dos veces más, una en genuino olvido, quizá porque estaba muy distraída con el recuerdo de su espalda, y se ganó otro boleto a la isla paradisíaca de caricias de Hatake Kakashi, claro "caricias" es decir mucho, su mentesilla le jugaba en contra. Ella sabía que su maestro era completamente ajeno a la sensación que le provocaban sus manos, deslizándose en su espalda buscando el ángulo correcto. Aunque el momento era breve y ya lo había experimentado antes, eso no le evitaba la explosión de sensaciones contradictorias en su interior. La segunda vez que había sucedido, si tenía que admitirlo, no lo había olvidado, pero se encontró en ese modo egoísta guiado por deseos encontrados, necesitaba, bueno, decir "necesitar" quizá sea demasiado. Sakura solo deseaba reafirmar su idea de la postura correcta. Eso suena mejor a la idea de "Sakura necesitaba sentir de nuevo el tacto de su maestro, Kakashi".
Sin darse cuenta Kakashi ya había vuelto a su lado y no solo eso, para su entero desmayo, había detenido una de sus manos con la suya. Envolviéndola con su calor.
Oh, no.
"¿Pasa algo?" preguntó con voz mesurada demasiado cerca de su oído para su concentración.
No encontró palabras que la excusaran de su comportamiento. Ni siquiera se encontró con las fuerzas de querer intentarlo. Solo podía enterarse de sus manos unidas y eso la frustraba.
"¿Sakura?" apretó un poco más su mano para llamar su atención. "¿No te sientes bien hoy? Usualmente no estás así de distraída." Apuntó con sincera consternación en su voz. Y Sakura solo pudo abofetearse internamente. Él sí notaba su distracción y su falta de concentración. Quizá también notaba su sonrojo al entrar a clase, o que desde hacía unos días evitaba el contacto con sus ojos.
"Lo lamento, Kakashi-sensei".
"Mm". Kakashi soltó su agarre y se sentó a lado de ella en el banquillo. "¿Algo en lo que pueda ayudar?".
'No sentándote tan cerca de mí, por favor'. Dio un respingo haciéndose a un lado al sentir la rodilla de Kakashi tocar la suya.
"Es solo que…" empezó no muy segura.
Kakashi solo levantó una ceja indicándole que continuara.
"… tengo miedo".
"¿Miedo?" era obvio que necesitaba más que eso para poder entenderla. Sakura se aclaró la garganta incómoda, apretando sus puños.
"Dentro de poco tengo una reunión con unos amigos…"explicó sin mirarlo, distraída en los patrones del estampado de flores de su falda."… yo los quiero y todo eso, pero usualmente me he aislado mucho, ahm… Me da miedo que me reprochen el haberme olvidado de ellos". Se sintió más aliviada cuando lo dijo, no solo porque era una forma de mitigar las dudas de su maestro respecto a su rendimiento y la verdad es que era algo cierto. Sino que también necesitaba decírselo a alguien, delante de sus amigos no podía admitirlo, porque ante ellos siempre mantenía una fachada orgullosa. El hecho de poderlo expresar era como sacarse una de las espinitas que tenía en el pecho. Sintió que el aire entraba en sus pulmones más libremente. Y eso solo permitió que la fragancia exótica de su maestro entrara con más fuerza.
"Mm, entiendo." Respondió, pero parecía tan incómodo en responder algo más como ella.
Entonces todo sucedió. Demasiado rápido que la mareo. ¡Eso! Y comenzó a hablar antes de que pudiera pensarlo y detenerse.
"¿Por qué no viene conmigo, sensei?" escuchó su voz entusiasta. Y sólo ahí se dio cuenta de lo que había dicho. No conforme con la idea de tener pequeños lapsos de "deseos" respecto a su maestro. Sino ahora también ¡¿Lo estaba invitando a salir?!
Él la miró mudo por un momento. Quizá buscando una excusa suave para ella.
Y no pudo evitarlo, sencillamente no pudo. La punzada del rechazó estaba comenzando a abrirse paso en su pecho, obstruyendo el paso del aire de nuevo.
"Me gustaría ayudarte" comenzó con el tono más sincero que su voz pudo proferir "pero no conozco a tus amigos, sería un estorbo más que una ayuda".
"Son estudiantes del conservatorio, Naruto irá, usted lo conoce, incluso irán otros maestros, Kurenai-sensei, Asuma-sensei y creo que Gai-sensei también." Sin importar lo mucho que se arrepentía por haberlo invitado y lo mucho que doliera el rechazo, ahí estaba de nuevo intentando que le diera un sí.
Kakashi pareció pensarlo en serio esta vez. Se llevó una mano a la nuca mientras le sonreía con los ojos cerrados gentilmente. "Intentaré ir entonces".
"Este sábado a las 6 de la tarde en Yoshi's" le informó con un tono demasiado entusiasta. Quizá demasiado. Pero eso no importaba, estaba realmente feliz.
Kakashi solo le sonrió gentilmente de nuevo y se levantó del banquillo. "Ok".
Sakura se sintió libre para poder tocar de nuevo. Quizá ahora estaba en más problemas que antes. Al principio estaba más preocupada por sus sentimientos. ¿Por qué Kakashi-sensei la hacía sentir tantas cosas extrañas? ¿Por qué lo miraba y sentía más que solo admiración creciendo en su pecho? ¿Por qué se encontraba deseando tenerlo cerca? ¿Por qué pensaba en él más de lo permitido? ¿Y por qué encontrar la respuesta a todo lo anterior la asustaba? Todo eso debería estar ocupando su mente ahora. Pero eso ya no importaba. Había invitado a salir a su maestro con pretexto de su miedo a enfrentar a sus amigos y él le había dicho que sí, bueno, más bien había dicho que intentaría ir. Pero ella ya se sentía feliz con solo eso.
"Kakashi-san" escuchó la voz familiar de Shizune irrumpir en el aula y ella detuvo sus manos.
"¿Pasa algo?" escuchó la voz de Kakashi a su lado. Volvió hacia él y lo vio con su siniestro libro en las manos. Sakura bufó internamente. ¿En serio un sujeto como ese le provocaba sentimientos dudosos? 'Has caído bajo, Sakura'.
"Ya son las 9, el intendente quiere que salgamos todos para que pueda cerrar la escuela". Sakura vio la sonrisa apenada en los labios de Shizune.
Sakura se puso de pie de inmediato, empujando el banquillo un poco.
"¿Las 9?" localizó rápido su mochila.
"Gracias". Le sonrió Kakashi bajo el cubre bocas que llevaba puesto. Shizune asintió y desapareció. "¿Todo bien?" preguntó al ver que Sakura en su premura por tomar la mochila vació torpemente el contenido de ésta, desperdigándose sus cosas por el suelo.
Sakura gruñó impaciente agachándose por sus cosas. Observó por el rabillo del ojo a Kakashi ponerse de pie y caminar hacía un pequeño tubito rosa que había rodado más lejos. "Gracias" le sonrió sin mirarlo a los ojos mientras tomaba el brillo de labios que Kakashi le tendía "es que el camión que me lleva a casa deja de pasar a las 8".
Kakashi pareció sopesar la información mientras le ayudaba con un pequeño espejo en forma de círculo y un lapicero. "Yo puedo encaminarte a casa si te preocupa ir sola".
A este tipo de ofertas Sakura las batearía con un "No, gracias, tomaré un taxi". Pero en ese momento, y quizá tenía que ver más con que era su maestro el que se ofrecía, no se sintió con sinceras ganas de rechazarlo.
Lo observó cerrar la tapa del piano, deslizando su mano sobre ella en un gesto muy personal. Desvió la mirada, aturdida, volviendo a su labor.
"Gracias, me preocupaba eso". Le sonrió con alivio. Colocando el resto de las cosas en su mochila y enderezándose. Pasó la correa por su hombro y caminó detrás de Kakashi. No muy segura de si sus pasos mantenían sincronía perfecta con sus manos.
Kakashi esperó a que ella saliera primero, con su portafolio reposando en su hombro, apagó el interruptor de la luz y cerró la puerta. Sacó una llave de su bolsillo y le puso cerrojo. "Vamos".
Sakura solo asintió, siguiéndolo en silencio.
Caminaron por el pasillo. Ninguno de los dos parecía tener la iniciativa de hablar. Probablemente Kakashi porque no estaba muy interesado en entablar una conversación y Sakura simplemente porque no podía.
Salieron de la escuela y aún no decían nada. Kakashi a lo menos había hablado unas cuantas veces. Claro no a ella, se despedía de las demás personas que quedaban en la escuela.
"¿Dónde queda tu casa, Sakura?" lo escuchó a su lado y sintió un alivio que se reflejo en la atmósfera incómoda entre ellos. Aunque probablemente solo eran ideas suyas.
"A dos cuadras del centro comercial, unas ocho cuadras de la escuela." Sakura comenzó a dibujar las calles con sus manos en concentración, Kakashi solo asentía atento. "A lado hay un pequeño parque".
"Ya me ubico". Asintió de nuevo en agradecimiento.
"Aunque simplemente puede seguirme, sensei" Sakura le sonrió con un poco de burla.
"Oh, culpa a tu pobre sensei por querer ser amable". Volvió el rostro al lado contrario de Sakura con voz ofendida.
"¿Amable para remediar el hecho de que siempre llega tarde?".
"Sakura, tu debiste de ver ese cachorrito con su patita lastimada. ¿Tu lo hubieras dejado así?" Sakura solo le frunció el ceño por primera vez mirándolo a los ojos en el día. "Ya veo que sí, pero yo no. Tenía que ayudarlo y entonces lo llevé a un hospital…"
"… Pero le dijeron que ahí no atienden animales, así que tuvo que ir al otro lado de la ciudad en busca del veterinario. Y cuando por fin llegó, había un anunció que decía 'fui por el almuerzo, regreso en 15'" Sakura lo interrumpió completando la historia. "Me lo dijo hoy cuando llego dos horas tarde, nuevo récord por cierto".
"Los alumnos de ahora no tienen fe en sus maestros" suspiró resignado sin intenciones de querer discutir.
Siguieron caminando atravesando cuatro largas cuadras, ya a mitad del camino. Sakura se distrajo con la vista a su alrededor. Las personas caminando, algunas de prisa, otras en total calma. Sonrió al ver a unos niños correr unos tras otros. Y su vista se detuvo en una pareja. La mujer sonreía aferrada del brazo de su amado. Mirándolo a los ojos con un sonrojo de felicidad en sus mejillas mientras le susurraba algo al oído a su pareja. Él pareció sonreír. Y ambos unieron sus labios en un beso. Sakura desvió la mirada en seguida. Ahora no era el momento para pensarlo, pero aún así eso no la detuvo. Estaba caminando a lado de Kakashi. Sintiendo el tenue calor a su lado. Escuchando sus pasos. ¿Las personas los veían como una pareja? Se sonrojó hasta el inicio del cabello. ¿Pareja?
"¡Tonta!" Sakura se dio un golpecito en la frente intentando alejar ese riel de pensamientos.
"¿Todo bien?" escuchó la voz de barítono de Kakashi irrumpir su reprimenda mental.
"Ahm, sí. Solo recordé que olvidé algo".
"Mm. Extraño". Apuntó con un tono curioso.
¡Mierda!
Él había notado algo en ella. Algo que le parecía 'extraño'. ¿Había notado su sonrojo? ¿Había notado que ahora su respiración se había disparado en una errante hiperventilación? ¿Había notado lo difícil que le había parecido tragar?
Carraspeó y trató de inferir un poco de indiferencia a su voz. "¿Qué cosa es extraña?" no estaba segura de si quería una respuesta, pero tenía que preguntarlo.
El pareció meditarlo durante unos eternos segundos antes de abrir la boca. "Recordar que olvidaste algo, ¿No te suena un poco extraño?" él se concentro de nuevo llevándose una mano a la barbilla en gesto pensativo "es como decir, 'dormí cuando desperté" aunque fue una afirmación, sonaba más a pregunta. Dudando si lo había dicho bien.
Sakura no pudo evitar suspirar en alivio. "Sensei, ese es un pésimo ejemplo" le increpó con la voz algo temblorosa por la abrupta calma. "Recordar que olvidaste algo, sí está bien dicho".
Cruzaron una calle. El farol de una esquina se apagó. Y caminaron un poco a oscuras.
"Aún así suena extraño". Guardó su libro naranja a falta de luz.
Sakura frunció el ceño. ¿Hacía cuanto tiempo que estaba leyendo esa cosa? Agradeció un poco por la falta de luz, ya era suficiente verlo sentado en el aula leyendo su pornografía, pero ver que podía caminar por las calles sin inmutarse por nada y leer su libro, era demasiado de lo que su temperamento podía soportar.
"¿Sensei?".
"Mm".
"¿Por qué le gustan tanto esos libros?" Sakura lo observó esperando que un poco de vergüenza aflorara por sus facciones. Pero bien podría haber esperado sentada. Nada apareció.
"¿Cuántos años me dijiste que tenías?" le preguntó esquivando un poste de luz acercándose más a Sakura para poder lograrlo.
"Diecisiete". Respondió sintiendo un incontrolable retortijón en su estómago. Enrollo sus dedos en su cabello, nerviosa.
"Un par de años más y podré decírtelo" respondió simple.
Sakura infló los cachetes en puchero. "Ya soy casi una adulta, Kakashi-sensei".
"Y te creo" le respondió tranquilo "pero es ese "casi" el que me prohíbe perturbar tu inocencia".
"Tampoco soy una niña". Se quejó chasqueando la lengua y doblando los brazos frente a su pecho. Probablemente una actitud demasiado infantil como para apoyar su argumento.
Y Kakashi simplemente pareció percibirlo "Claro, claro".
Caminaron la última cuadra en silencio. Hasta que llegaron a la casa de dos pisos en la que Sakura detuvo sus pasos. "Aquí es, gracias, Kakashi-sensei".
Él asintió sonriéndole. "Nos vemos entonces, Sakura-chan". Agitó un poco la mano para ella y comenzó a volverse.
"No olvide lo de este sábado, a las 6pm en Yoshi's" le recordó abriendo la puerta con sus llaves.
Él dio un ligero asentimiento y se alejó.
Sakura lo vio caminar por un rato más, hasta que llegó a la cuadra donde el farol había fallado y le fue imposible verlo. Sonrió mientras cerraba la puerta a su espalda. Comenzando a tener renovadas expectativas para la reunión con sus amigos. Aunque se sentía un poco culpable porque la razón no fuera otra más que su maestro de piano.
Sonrió de nuevo antes de encaminarse a su habitación.
Deslizó un dedo por el vaso de su limonada. Solo quedaban unos sorbos. Suspiró pesado, era momento de volver a la reunión. Miró sobre su hombro y no pudo evitar un mareo que la obligó a sentarse de nuevo en el pequeño banquito.
Él estaba ahí. Sentado a un lado de Gai-sensei. ¿Hacía cuánto había llegado? ¿Por qué no lo notó antes? ¿Por qué carajo no se dignó a saludarla? Después de todo, ella lo había invitado.
No sabía qué ganaba la batalla en su pecho, la sorpresa de ver que su sensei sí había llegado como había dicho y que había venido aquí porque ella se lo pidió. O el desasosiego que sentía porque él no se había dignado a saludarla. Sakura lo miró un rato más. Quizá maldiciendo un poco a su sensei. Quizá un poco a sus piernas que se oponían a capa y espada a moverse de donde estaba.
¡Genial! ¡Simplemente genial! Ahora estaba atrapada en la barra. En un banco que comenzaba a cobrarle la factura a su entumido trasero, con un bartender que se negaba a darle el dulce alivio de algo con un poco de alcohol, con la dulce vista de todos sus amigos divirtiéndose sin ella. Y con la extraña mirada que le lanzaba Kakashi desde su lugar.
Espera.
¡Mierda!
¡La estaba viendo! Sakura apartó rápido la vista de él. Intentando volverse, pero de nuevo sus piernas parecían no querer cooperar. "¡Oh, vamos!"
Regresó la mirada a la mesa de la reunión para ver si veía que Kakashi había perdido interés en ella, que aunque parecía un poco doloroso de pensar, francamente ahora sería más que un alivio. Bueno, ahora a lo menos no miraba en su dirección. Pero entonces lo vio poniéndose de pie. Y de nuevo, su mirada encontró la de Sakura.
¡Doblemente Mierda!
Ahora si sus piernas parecieron cooperar, se volvió hacia la barra, quizá demasiado rápido, con la imagen de un Kakashi disculpándose con los demás y caminando en su dirección. "No, no, no, no". Sakura agachó la cabeza entre sus manos. Mirando el vaso casi vacío de limonada. Levantó la vista ante el sujeto atrás de la barra. Aún tenía algo de tiempo. Necesitaba algo de alcohol. "Por favor, dame un poco de sake o algo".
"¿Ya eres mayor de edad?" inquirió en el mismo tono que había usado dos o tres limonadas atrás.
"Lo ocupo ahora" le espetó más brusco de lo que pretendía. Aunque sinceramente el bartender no se había ganado lo mejor de su juicio esa noche.
"Lo siento, pero no" le sentenció sin sentirlo en realidad "mientras no tengas mayoría de edad, abstente a la fuente de sodas".
Sakura gruñó en exasperación. Aunque si había algo bueno que destacar, era el hecho de que no escuchaba los pasos de Kakashi a su espalda. Tal vez solo se había levantado al baño o algo así.
"Shochu y una botella de sake, por favor". Escuchó a su lado una voz que era dolorosamente familiar.
El sujeto asintió y les dio la espalda en busca de lo pedido.
Sakura no podía ni quería hablar, pero tenía que hacerlo, al final de cuentas, ella lo había invitado, ¿no?
"No pensaba verte aquí" le ganó la palabra.
Sakura solo lo miró con la boca abierta por las palabras que murieron en su boca.
"Sí, llegué y no te vi. Pensé que te habías ido o que estabas en el baño" Explicó él. "pero no esperaba verte aquí, excluyéndote, era en serio lo que me dijiste".
"¿Pensó que mentí, Kakashi-sensei?" ella preguntó mientras veía al bartender depositar lo pedido en la barra.
"Pensé que era uno de eso trucos para engatusar a tu viejo sensei, para poder emborracharlo y seducirlo, Sakura-chan, estaba en verdad preocupado". Le sonrió con gentileza desentonando con lo mordaz de sus palabras.
"Entonces cayó en mi trampa, sensei" Sakura le sonrió fingiendo culpabilidad en su gesto. Aunque en realidad no fue tan difícil evocarla, ya se sentía un poco culpable, porque si bien no pretendía 'engatusarlo', sí había puesto un poco de esfuerzo para que viniera. Se levantó del banco y caminó con él de regreso a la mesa.
En el camino Kakashi deslizó la botella de sake en sus manos y con un "tómalo con calma" se separó de ella caminando hacia su lado de la mesa con los demás maestros.
"¡Frentona, empezaba a creer que ya no volverías!" la apuntó Ino acusadora, probablemente ese sonrojo en sus mejillas era por el alcohol. Y aunque Ino aún no era mayor de edad, tenía amigos mayores como Tenten que no se rehusaban a comprarle un poco de sake a cambio de un poco de paz.
"El señor gruñón no-vendo-nada-a-menores no me daba otra elección, Ino-cerda, estuve ahí intentando persuadirlo de mi mayoría de edad, pero no se rendía y simplemente no podía darle la satisfacción de renunciar". Frunció el ceño al recordarlo.
"¿Y esa botella?" preguntó Naruto francamente sorprendido porque el bartender hubiera cedido.
"Es la Victoria". Dijo levantándola para todos y sonriéndoles con suficiencia.
"Eso me da una idea" apuntó Ino mientras Sakura tomaba su lugar a su lado y al de Naruto. "Podemos jugar a algo".
"Definitivamente está hablando el alcohol" Shikamaru espetó aburrido de ver a Chouji acabar con los cacahuates.
"¡Shhh!" Ino le hizo un gesto con su mano para que guardara silencio. "Solo unas rondas inocentes de sake, hasta que el cuerpo aguante, ¿eso tiene algo de malo?".
Sakura y Naruto pusieron su pequeño platito enfrente de Ino pidiendo que se les sirvieran de acuerdo con lo dicho por Ino. Shikamaru suspiró pero no se rehusó a un poco de Sake, Chouji siguió concentrado en la nueva bandejita de botanas que trajo una mesera y Hinata simplemente miraba a todos preocupada.
Los primeros sorbos de sake corrieron por su garganta quemándola en el proceso. Era fuerte. Sakura carraspeó, para aclararse la garganta. A partir de unas cuantas más el licor pareció pasar como agua por su boca. Ya no quemaba. Y el juego siguió, hasta que Shikamaru pensó que sería demasiado problemático no poder regresar a casa por no poder recordar el camino o incluso por no poder caminar, Naruto, Tenten, Sakura e Ino siguieron con las rondas. Hasta que Tenten decidió que era demasiado estúpido para seguir. Solo quedaban los tres. Naruto tuvo que parar porque tuvo un asunto urgente que atender en el baño y quedo descalificado.
"De nnnuevo tu y yooo-hip, Frentona" la miró Ino con unos ojos entreabiertos arrastrando las palabras.
"Lis-ta 'ra limpiar el pisssso connnntigo, Ino-cheerda" le respondió Sakura con la misma apariencia y con la misma falta de soltura en la lengua.
Ino sirvió otra ronda tirando un poco del contenido en la mesa. Pero eso no pareció importarle a ninguna.
"¡Sakura-san, la llama de la juventud está en ti!" apoyó Lee animado desde el otro lado de la mesa.
Sakura escuchó la voz de Kurenai-sensei hablar con un tono de ligera desaprobación. Le pareció entender "Estos niños de ahora".
"¡Shikamarrrr-uh!" le gritó la rubia haciendo que el sonrojado moreno la mirara. "¿Por qué no me apoyas a mi?"
"Porque no quiero" se encogió de hombros y desvió la vista.
"¡Chouj-hip!" llamó la atención del joven que comía tranquilo las botanas.
"¡Hurra Ino!" dijo rápido para volver a llenar su boca de comida.
Ino asintió complacida, demasiada borracha como para reclamar algo. "Bueno, Frenton— … ¿Sakura?" el tono algo compuesto de su voz hizo que todos se volvieran hacia ellas de nuevo.
Sakura solo podía mirar directamente a la mesa. No muy segura de si estaba mareada o si estaba a punto de vomitar. O no muy segura de que estaba despierta.
"Uh" fue todo lo que salió de entre sus labios. Y lo siguiente que sintió fue su sudorosa y caliente frente chocar contra el charquito de sake en la fría mesa de madera.
Se sintió ciega en ese mismo instante. Y solo pudo escuchar a gente poniéndose de pie llamando su nombre.
"¡Sakura!" reconoció su voz entre todas. Y entonces ya no pudo ser consciente de nada más.
_o_
Naruto se enjuagó las manos mientras sentía la consoladora sensación del agua fría, llevó un poco de ésta a su rostro. Un poco más despierto se miró en el espejo. Ponerse ebrio no era una de las cosas que más le asentaban, pero rendirse tampoco. Lástima que había tenido tantas ganas de orinar, sino estaba seguro que para entonces, ya habría ganado en las rondas de sake.
Pasó las manos por el cabello rubio, desordenando más su aspecto. Y entonces lo escuchó.
"¡Sakura!"
Naruto se quedó estático frente al espejo. No muy seguro de haber escuchado bien.
"Ino, eso es lo que ganan por sus concursos tontos".
Naruto cerró la llave del lavamanos y sin detenerse a secarlas salió a prisa. En cuanto estuvo a fuera los vio. No era un escándalo. En este bar cosas así solían pasar. Pero lo alarmó ver cómo Sakura estaba acostada contra la mesa. Sin moverse.
"¿Qué paso?" preguntó abruptamente lúcido.
"Se desmayó por la cantidad de alcohol que bebió" le informó Kakashi quien tomaba de los hombros a la joven inconsciente intentando reincorporarla.
"Hay que llevarla al médico" sugirió Naruto ansioso llegando al costado de Kakashi.
"No seas tonto, Naruto" lo interceptó Ino. "Estas cosas pasan, lo que necesita es despertar, vomitar, hidratarse y descansar. Si la llevas al médico solo se van a reír de ti."
"Ino tiene razón, Naruto" la secundó Tenten.
Naruto miró a Ino con el ceño fruncido. "Esto no habría pasado si—"
"¿Quieres empezar con eso, cabeza hueca?" lo retó Ino.
"Amh" se escuchó el murmullo ahogado de la pelirrosa contra la mesa. Estaba despertando. Naruto ayudó a Kakashi a incorporarla. "¿Qué pass-ó?" preguntó desorientada.
"Sake, eso pasó" le explicó Kakashi con reprobación.
"Ahg" fue todo lo que pudo responder. De repente, Naruto la vió cambiar de color, de un pálido gris a uno un poco verde. La sintió temblar bajo sus manos.
"Creo que es mejor que la llevemos al baño". Kakashi levantó a Sakura de la silla. Y antes de que Naruto pudiera pensar en algo más los vio caminar hacia el baño de mujeres.
"Muy bien todos, se acabo la fiesta" Naruto se volvió a la voz de Asuma y lo vio apagar su cigarrillo en el cenicero.
_o_
"¿Mejor?" Kakashi le tendió un pañuelo desechable a Sakura, quien estaba sentada en el suelo, con su espalda recargada en una de las paredes de un baño.
Asintió débilmente tomando el pañuelo.
"Lo mejor es llevarte a casa".
Volvió a asentir.
Kakashi suspiró, llevándose las manos a los bolsillos. ¿Exactamente que le dices a tu alumna después de que la ves vomitar por exceso de consumo de alcohol? No era exactamente que hubiera sentido aversión, solo que no esperaba tener tanta confianza en tan poco tiempo, no era su estilo. Pero ahí estaba. Ayudando a su alumna a sostenerse el cabello mientras esta volvía probablemente todo lo que había comido durante el día. Evito verlo, concentrándose en mantener todo su cabello rosa atrapado. Aunque habían sido unos pocos minutos de violentos espasmos y arcadas. Ahora podía verla un poco mejor. Y no podía hacer otra cosa. Se sentía culpable. Él le había dado el sake. Ahora entendía bien al sujeto de la barra. "No alcohol para menores de edad" era una buena opción. Aunque comenzaba a creer que en el caso de su alumna debería ser "No alcohol por el resto de su vida, ni una sola gota".
Cuando la vio luchando un poco para ponerse de pie, la tomó gentilmente del brazo para ayudarla. Ella no lo miró a los ojos. Probablemente avergonzada.
"Gracias". La escuchó hablar con un tono más desintoxicado. La siguió con la mirada mientras se detenía frente a los lavamanos. Ahuecó sus manos bajo el agua y sorbió un poco. Seguro quitarse el sabor de sake y vómito como prioridad.
"Esperaré a fuera".
La vio asentir una última vez más antes de salir por la puerta.
_o_
Cuando la puerta del baño de mujeres se cerró Sakura no sabía bien que haría después. Giró hacia la ventana en la pared del baño. Demasiada chica para escapar.
"Diablos". Se miró en el espejo. La persona desaliñada y pálida tenía que ser otra persona. Otra completamente, una que no se había emborrachado después de que le dijeran que lo tomara con calma, una que no se había desvanecido en la mesa sobre un charquito de sake, una que no había vomitado frente a su sensei. Una que no había jodido el día completamente. Pero sabía que esa persona era ella, Sakura Haruno, por su mirada de preocupación. ¡¿Qué iba a hacer ahora?!
Miró a la puerta de nuevo. Se sentía mejor, después de vomitar siempre todo era mejor. No era una persona con problemas con el alcohol. Pero probablemente era una de esas personas que llevaban un letrero en la frente que decía "Cero tolerancia al alcohol" y también otro como "Incapaz de hacer algo bien". No quería salir, salir significaría tener que confrontar a Kakashi y francamente no era una de las cosas que más le llamaran la atención. ¿Ahora como mirarlo? Si ya con el simple hecho de saber que le gustaba ya era algo difícil. Sí, mierda, le gustaba su maestro. ¿Qué tenía de malo? Ahora con una cantidad considerable de alcohol en su sistema, se sentía libre para poder admitirlo. Le gustaba, poquito, pero le gustaba, ¿Qué tanto es poquito? Sí, le miraba el trasero cuando se paraba, ¿y qué con eso? Sí, también disfrutaba de su calor y de su cercanía, ¿y qué con eso? Sí, su fragancia era su nuevo olor favorito, ¿y qué con eso? Su mente estaba llena de imágenes suyas. ¿Qué carajos de malo tiene todo eso? Sí, de acuerdo, le gustaba ¿y? Ahora eso no era lo importante, lo importante era saber que sí, le gustaba, y que con solo saber eso su comportamiento a su alrededor era la de un monigote sin gracia. Ahora, después de su escena en el bar, después de eso, ¿cómo iba a poder mirarlo a los ojos de nuevo?
"Ah, mierda" gruñó Sakura enjuagándose por última vez la boca, notando que el sabor a ácido y a sake ya no estaban. "Tengo que salir y ya, como si nada" Se prometió.
Se alejó del lavamanos rumbo a la puerta. Tomó un largo y profundo respiro antes de abrirla de golpe.
Lo localizó en la mesa vacía de la reunión. Recargado en una de las esquinas con su Icha Icha elevado hacia su rostro. Caminó tambaleante hacia su dirección.
"Kakashi-sensei" no le gustó el tono rasposo de su voz pero después del trato que le dio a su garganta no esperaba más. "¿Y los demás?"
Giró una página. "Ya se fueron, debo agradecerle a Asuma que pagara mi cuenta, yo estaba tan ocupado ayudando a mi pobre alumna que no recordé dejarle dinero para cubrir lo mío" se excusó innecesariamente. ¿La había usado de excusa para no pagar? Sintió un poco de furia. Pero si le lanzaba un golpe en su estado, aún a la corta distancia, sabía que fallaría. Se limitó con apretar sus puños. Él guardó su libro antes de mirarla. "Vamos".
La noche no estaba tan mal, olvidando completamente lo sucedido en el bar, la brisa nocturna le ayudaba a aclarar su mente. Sentía un calor aferrarse a su cintura, probablemente por el brazo de Kakashi que la rodeaba. Su olor le llegaba más fuerte, mareándola aún más si era posible.
"Lamento que tenga que verme así, sensei" se disculpó, aunque su tono carecía de lamento, probablemente por el agarre de su maestro.
"No hay problema, Sakura, es lo mínimo que puedo hacer" ¡Oh, su voz! Vibrando y acariciándola. Era más fresca que la brisa, era música para sus oídos.
Cerró los ojos para concentrarse en las sensaciones que se le presentaban. Todo, todo estaba mejor. Pero con los ojos cerrados era aún más imposible evitar tropezar. Kakashi afirmó más el agarre en su cintura.
"Creí decirte que lo tomaras con calma, Sakura" la reprendió suavemente sobre su cabeza gacha. "No quiero pensar en la reprimenda que me espera por parte de tus padres".
Sakura soltó algo parecido a una risa. "Mis padres no se enojaran, no son así. No se preocupe, sensei".
"Eso es un alivio" ella no podía ver su rostro pero ese usualmente era el tono que usaba cuando le sonreía.
Caminaron un poco más hasta que se detuvieron. Ella no pudo evitar la desilusión al sentir el brazo de Kakashi deshacer el agarre en su cintura. "Gracias, sensei".
Sakura levantó la mirada hacia él y lo vio aún frente a ella. Mirándola de una manera extraña.
"Tienes que hidratarte, recuérdalo" le dijo serio.
Sakura asintió.
"Y evitar beber, nunca más lo hagas".
Sakura asintió enérgicamente de nuevo. Mientras lo veía llevarse una mano en la nuca, incómodo. Ahora, justo en ese momento, con la luz de la luna a su favor, Kakashi era el sujeto con el medio rostro más apuesto de la historia. "¿Sensei?"
"¿Mm?".
Sakura subió un escalón de la entrada de su casa y lo miró sonrojada. Kakashi no pudo esperar el siguiente movimiento y no pudo detenerla. Sakura pasó ambas manos, misteriosamente firmes, tras la nuca de su maestro y lo acercó con una fuerza que él no esperaba de ella. Se inclinó contra su rostro y lo besó en la mejilla cerca de la comisura de sus enmascarados labios. "Gracias por cuidar de mi hoy".
Lo observó pestañear varias veces en asombro. Y ella aprovechó ese momento para deslizarse hacia atrás y alejarse de él demasiado rápido como para que pudiera reclamarle algo. Como si nada hubiera pasado.
"Nos vemos en clase, Kakashi-sensei" se despidió de él antes de que pudiera decirle algo más. Entrando a casa y cerrando la puerta tras de sí. Sintiendo su corazón acelerado por la adrenalina. No sabía si había sido el alcohol, si había sido la luz de la luna, la brisa, o sus sentimientos que comenzaban a actuar por ella. Pero estaba feliz.
Tocó sus labios sonriendo contra sus dedos.
No sabía cómo lo iba a ver en clases, cuando el efecto de la valentía que le había dado el alcohol ya no estuviera. Pero por ahora, nada podía arrebatarle ese momento.
Sonrió de nuevo camino a su habitación. Sintiendo aún su corazón latiendo extasiado.
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Levantó la capa del piano. Hoy era otro de esos extraños días en los que llegaba temprano. Acarició las teclas frías. Calentó un poco mientras tocaba unas escalas. Y después improviso. Miró distraídamente el pequeño reloj en la pared. Sakura llegaba tarde. Eso era algo extraño. Pero si tenía que pensarlo, probablemente tenía miedo de encararlo. No es que Kakashi fuera un maestro exageradamente estricto que gritaba a diestra y siniestra, su naturaleza tranquila no se lo permitía. Quizá una de las razones del miedo de Sakura sería que se había emborrachado frente a él la última vez que se habían visto y que en su estado de embriagues…
Pausó sus manos sobre las teclas.
… le había robado un beso.
Inconscientemente se llevó una mano a la mejilla. Ahí solo sentía la tela de su máscara. Pero ayer, había sentido el calor de los labios húmedos de Sakura, había sentido el olor a sake, había sentido esa gentil presión de sus labios. Y por un momento se preguntó ¿cómo se hubiera sentido si hubiera sido a viva piel?
"Qué estupideces, ¿no es así?" le preguntó al piano tras suspirar desganado. "Por favor, recuérdame tener una nota mental de no acercarla nunca más a algo con alcohol, aunque sea un enjuague bucal".
Era algo muy egocéntrico de su parte pensar que él era la causa de que Sakura estuviera llegando tarde ya unos 15 minutos. Pero bien podría ser una rutina que ya tenía marcada, Kakashi nunca llegaba a tiempo y probablemente ella llegaba algo tarde pensando en eso. Además Sakura no era la que lo había besado, había sido el alcohol. Ojalá alguien se lo hubiera dicho las noches anteriores, así hubiera podido dormir sin obnubilar su pensamiento. Pero no, ahí estaba él, preocupándose cómo debería actuar si su alumna llegase a tener sentimientos por él. ¡Pero por favor! Eso era lo más absurdo del mundo.
Sonrió para sí mientras devolvía sus manos a las teclas para una tonada más animada.
La sola idea de Sakura viéndolo como algo más era un absurdo. ¿Por qué se molestaba en pensarlo?
"Tiene que ser el alcohol, solo eso" le aseguró al instrumento, aunque por su tono era más para sí mismo.
"¿Sensei?" escuchó una voz atrás de él.
Se detuvo. Usualmente siempre escuchaba sus pasos. Estaba con la mente en un lado totalmente lejano si había dejado pasar eso.
"¿Mm?" se volvió hacia ella y la vio con un poco de ojeras bajo sus ojos. "¿Mala noche?"
Ella se sonrojó un poco y le sonrió con vergüenza. "Resaca".
Kakashi no pudo evitar una sonrisa interna. "¿Eso no tenía que haber sido ayer?"
Ella suspiró como dándole la razón. "Lo sé, pero es que a mí el alcohol no me sienta, ayer estaba mucho peor".
"Debo ser el peor sensei de la historia" apuntó con culpa fingida en su voz.
Ella le dirigió una mirada apenada y Kakashi no pudo evitar evocar lo que había pensado antes. ¿Le tenía miedo? Tenía que preguntarlo, pero esperaba que viera la pregunta implícita en su mirada y que hablara ella primero.
"Perdón" ella le devolvió por un momento breve la mirada y notó la duda en los ojos de Kakashi. Desvió de nuevo la mirada al suelo en busca de sus palabras. "Si hice algo de lo que me avergonzara esa noche".
Kakashi pestañeo dos veces en sorpresa. "¿No recuerdas?"
Sakura lo miró alarmada. "¿Recordar qué?"
Kakashi le sonrió, internamente aliviado. "Nada".
Ella no pareció creerle por la mirada que le lanzó.
"Vamos a practicar". Le ofreció mientras se dirigía a la silla a lado del piano. Ella asintió con la mirada clavada en el suelo y tomó su lugar en el banquillo.
Así estaban mejor las cosas, era un asunto que no valía la pena comentar. Al menos no si quería matarla de la vergüenza y ya sabía que con todo lo que había atravesado esa noche y con la resaca de los días siguientes era más que suficiente. Y además se sintió libre de poder conservar ese recuerdo para él. No tenía por qué considerar cosas de más ni cosas de menos.
Se llevó de nuevo los dedos a la comisura de sus labios no muy seguro del por qué, pero demasiado flojo como para preguntárselo.
Ahora ahí había más que solo tela, había un recuerdo.
Francamente me gusto este capítulo, algo largo para compensar el tiempo fuera.
Los quiero a todos por el apoyo dado ;w;
¡Nos leemos!
-Bla, bla XD... lamento las tremendas faltas de sintaxis y ortográficas, puff. xD regresé de un pequeño viaje y lo releí y yo de "Kami-sama! D'x así que lo edité de nuevo. Pero así suele pasar, no importa cuantas veces releas y edites, siempre se te escapa algo.. pero seré más minuciosa la próxima vez-
Lilith D. Dram
