¡Hola! Esta vez regresé antes de lo esperado. Bueno me han estado rondando en la cabeza muchas ideas. Más y más. Me gusta este capítulo. Pero ya verán por qué, no pienso adelantarles nada.

Gracias por toda la respuesta que estoy teniendo. Ésta historia me ha dado la oportunidad de acercar algo de mí a todos ustedes. Y, espero que les guste mucho, tanto como yo disfruto escribiéndola y editandola :'D

Disfruten de la lectura. Pongan algo de música. Eso siempre nos pone en la trama.

Lilith D. Dram


Capítulo. 7. Cuando no importa el sereno

Esos orbes color jade se volvieron misteriosamente impasibles, demasiado concentrados, mientras mantenía la delgada línea entre ellos. Lo podía sentir en él, lo podía sentir en ella. ¿Pero cómo definirlo?

Sintió dos suaves manos llegar hasta su rostro, sintiendo el calor a través de la tela de su máscara. ¡Oh, diablos! La sensación era abrumadora, solo podía describirse como eso, nada de exquisita, nada de placentera y sobre todo nada de excitante.

"¿Estás segura de lo que haces?" aunque por dentro sentía un torbellino de emociones contradictorias, su voz se mantenía en un tono completamente desinteresado.

En sus ojos no brilló la duda, ni siquiera una pizca. Y cómo odiaba que no fuera así. Esperaba que al menos existiera una esperanza para él.

"Tienes que hacerlo, Kakashi-sensei" sus labios se curvaron delicadamente hacia arriba. No era una sonrisa amable, ni siquiera una que lo animaba. Era una sonrisa de victoria, sabía que estaba por obtener lo que deseaba. Y Kakashi sabía que no podía negárselo. "Acércate, así podré hacerlo mejor".

Sintiendo las manos peligrosamente cálidas de Sakura aferrando su rostro, se acercó a su dirección. ¡Basta! ¡¿Qué estaba pensando?!

Mientras sentía los finos dedos de Sakura deslizarse entre la tela de su máscara, entonces se descubrió a sí mismo en verdaderos problemas. ¿Qué pasaría después?

"¿Segura?" la voz le salió lastimosamente ronca.

"Oh, claro que lo estoy". Susurró casi en un ronroneo.

_o_

"No puedo creer lo que dices, Sakura-chan" la voz de Naruto sonaba con la misma incredulidad que mostraban sus ojos.

"Yo tampoco podía, Naruto, pero no está" el suspiro que le precedió fue largo y descorazonado.

"Conociéndolo, lo más seguro es que haya llegado tarde, Sakura-chan".

"Ó quizá simplemente no le importaba cumplir su promesa". Sakura evitó mirar al rubio intentando que no adivinara su pesar con solo verla a los ojos.

"No te desanimes, frentona, mira los números que siguen, te gustarán". Ino le sonrió comprensiva.

"Sí, bueno. Eso lo puedo hacer". Tomó asiento en su butaca, quizá era por el alivio de haber terminado su presentación, o tal vez por la decepción de no resolver dónde diablos se había metido Kakashi, porque sus rodillas le falsearon justo antes de sentarse.

"El siguiente número…" la voz femenina y felina de Kurenai-sensei llamó la atención de todos hacia el escenario.

Tenía que calmarse. ¿Por qué necesitaban saber los demás de su decepción? Es más, ¿Por qué tenía que estar decepcionada? Para empezar, acababa de participar en su primer recital y había sido estupendo. Quizá no perfecto, pero lo había logrado. Se había sentido feliz y realizada. Y nadie, ni siquiera la ausencia de Kakashi le podría quitar eso.

Mordió su labio.

Tenía que superarlo. Después de todo. Solo era una tonta promesa de maestro a alumna. No es como si hubiera sido un compromiso más importante.

Y llámenla tonta, pero seguirá sintiéndose un poco mal hasta que logre verlo y restregarle en la cara lo patético que se comportaba como maestro.

La imagen de ella misma sacudiéndolo y golpeándolo como costal de papas le dio cierta calma. Y le dio además, la oportunidad de mitigar ese sentimiento molesto en su pecho.

_o_

"¡Kakashi!" una voz aguda y cantarina lo llamó "tarde como siempre. ¡Vamos! Seguimos después de que termine ese chico con el saxofón."

Kakashi no le respondió, no se sentía con nada de humor para entablar una conversación con alguien y menos con alguien que le estuviera llamando la atención. Además, no era como si tuviera algo importante qué decir.

Caminó hasta la castaña y le ayudo a sacar el cello de su estuche.

"¿Lo afinaste, Kakashi?" preguntó mientras tomaba el arco de un compartimento del estuche.

Diablos, esta mujer no se podía mantener calmada hasta hacerlo hablar.

Kakashi asintió lentamente.

"Tu piano ya está ahí, ¿recuerdas todo, verdad?" la voz de Nuriko se le estaba antojando cada vez más y más molesta.

Asintió de nuevo con pesadez.

"¿Vas a tocar con la máscara puesta?" le preguntó mirándolo acusadoramente.

Él le dedicó una mirada tipo '¿En serio me estas preguntando eso?'. A lo que ella le respondió con un puchero.

"Perdóname por estar nerviosa, Hatake-nervios-de-acero. Si nada de esto sale bien, puedo despedirme de mi oportunidad, muchas gracias". La voz de Nuriko tuvo un ácido desdén que hizo suspirar a Kakashi en exasperación. Si bien era cierto que esa pequeña masa molesta podía hacerlo desesperar, también era cierto que no era justo para ella recibir ese trato y menos ahora que estaba hecha un manojo de nervios.

Sonrió para ella y se acercó lentamente, hasta acariciar su cabello con suavidad.

"Todo saldrá bien, Nuriko" le aseguró con una sonrisa representada en sus ojos.

Ella le torció el gesto y quitó su mano de un golpe. "No soy uno de tus pequeños alumnos, Kakashi".

"Bueno, entonces deberías de crecer más".

"¿De qué hablas? Estoy a la altura promedio de una mujer japonesa. Además tocar el cello hace que me encorve." Se defendió con un gesto que le daba a entender que estaba completamente ofendida. Siempre le había gustado ser la reina del drama.

"Escucho que el saxofón está por llegar al sistema final" para apoyar lo dicho colocó su mano a lado de su oreja para darle mejor acústica al sonido del escenario. "Es hora, Nuriko".

Ella apenas y le dedicó una mirada furibunda. Pero tras una serie de respiraciones lentas, recuperó la compostura y se encaminó al escenario con paso firme y arco en mano.

Kakashi sonrió para él, pero la sonrisa no le llegó al pecho. Se sentía extrañamente abstraído. Llevó el cello consigo detrás de su amiga.

Aplausos se escucharon después de la interpretación.

Era su turno.

_o_

No podía creer lo que escuchaba, nada. ¿De verdad acaban de decirlo? ¿Kakashi-sensei?

Entornó la vista y vio a una joven delgada caminar con gracia hacia el escenario. ¿Cómo habían dicho que se llamaba? ¿Yuriko? ¿Himiko? No lo sabía, no había prestado atención hasta que escuchó el nombre de su maestro de piano.

"¿Escuché bien?" preguntó más para sí misma mientras seguía esperando verlo aparecer. Ahí estaba su piano. Seguía ahí, brillante y hermoso. ¿Pero dónde estaba él?

"Al parecer es una joven cellista, Nuriko, creo que se llama, y Kakashi-sensei" Ino a su lado la miró no muy segura de qué más decir.

Sakura no respondió. Ahí, caminando con esas alargadas piernas, vestido con una camisa blanca de manga larga y un pantalón negro, estaba él. Dolía verlo, verlo después de tanto tiempo, verlo después de su recital, verlo yendo hacia la chica—no pensaba decir su nombre— y entregarle su cello con delicadeza. Y sobre todo verlo ahí, tan malditamente apuesto. Y darse cuenta de que la idea de haber superado sus sentimientos había sido una estúpida mentira. Una que se había esforzado tanto en creer. Una que ahora mismo la abofeteaba en la cara.

Aferró con fuerza los posa brazos de su butaca.

"Démosles un fuerte aplauso" requirió Kurenai-sensei antes de partir hacia su lugar atrás del telón.

Los tronidos de las palmadas del público le llegaron como un zumbido. Solo podía observar a su maestro caminar hacia el piano. Y colocarse recto en el banquillo. La joven—sí, seguía sin querer llamarla por su nombre—se sentó en una silla a un lado de Kakashi y con el cello bien asegurado entre sus piernas, que estaban bien lustrosas y descubiertas de la rodilla hacia abajo. 'Quizá hacía demasiado frío para usar un pantalón' pensó Sakura un poco mordaz. Hubo un momento en el que ambos se mantuvieron estáticos, ella con el arco suspendido en el aire y él con las manos a unos milímetros de las teclas. Solo fue un instante.

Y entonces la música comenzó.

Y era hermoso, tanto que dolía. Había sido testigo pocas veces de su maestro tocando el piano. Sabía que él tocaba el piano, bueno, ¿de qué otra manera estaría dando clases? Pero no sabía que lo hacía tan bien. Sasuke tocaba el piano con gracia como si cada parte de su ser hubiera sido moldeada para la tarea. Pero Kakashi lo hacía de una manera más apasionada, incluso posesiva. Como si él se hubiera ganado el derecho de tocar. Como si se hubiera aferrado a algo que no era su naturaleza y aún así había triunfado. Era esa experiencia la que hacía que su interpretación fuera tan distinta a la de Sasuke.

Pero eso no era lo que provocaba esa pesadez en su pecho. No, ese solo era el descubrimiento, la sorpresa. Lo que la hacía sentir ese dolor era ver la sincronía entre ellos dos. Verla a ella con cada movimiento delicado de su mano con el arco, haciendo vibrar las cuerdas del cello de una manera en la que las notas del piano la hacían sonar incluso más hermosa. Ver esa correspondencia fue como un golpe súbito. Pensar que también existía el desengaño. Ella era Nuriko, —sí, se había rendido a llamarla por ahora— la joven con la que había estado Kakashi. Y por más idiota que se sintiera, por más tontas que fueran las razones de su desengaño. Odiaba el hecho de admitir que él estaba ahí, ahí con 'ella'. Y que más lejos de él no se podía sentir.

'Solo soy su alumna, nada más que eso' se repitió. Y no entendía por qué tenía que hacerlo. Supuestamente ya había aceptado el hecho de un 'amor unilateral'. Nada más que sentimientos superfluos. Ahora se preguntaba qué tanto de él había en ella.

Pero a pesar de todo, la pieza continuaba y continuaba. Y era sublime hasta las lágrimas. Demasiado sublime. Tanto que sintió una de las suyas rodar por su mejilla. Fría y traicionera.

_o_

Levantó el arco con un movimiento lento. Para su gusto tenía que imprimirle algo de dramatismo a la interpretación. Lo único que podía pensar era: 'por favor, por favor por favor, que digan que sí'.

Se dio la vuelta para mirar a Kakashi sentado al piano, le dedicaba una sonrisa por la forma en que sus ojos se curvaban. Entonces asintió para ella. Y la ovación que le siguió fue el aire que le hacía falta a sus pulmones. Se volvió hacia el público y se levantó con cuidado, sosteniendo el cello por el mástil. Le sonrió a los directivos sentados en la primera fila. Intentó disfrazar su sonrisa de suficiencia por una amable, pero no podía evitar sentir el triunfo en sus venas.

Kakashi caminó hasta colocarse a un lado de ella. Sintió su brazo rozar su espalda desnuda y ambos hicieron una reverencia. "Bien hecho" lo escuchó a su lado.

"Gracias por todo, Kakashi" su tono fue suave, en sincera gratitud "aunque parecía que no podías mantener mi paso". Agregó con sorna, mientras se enderezaban.

"Sí, Nuriko, eres perfecta" le halago en un tono demasiado sarcástico para ser un cumplido.

"¿Crees que me acepten de nuevo?" preguntó rotundamente seria, sintiendo la mirada de Tsunade clavada en ella.

"Nunca he escuchado de segundas oportunidades, y menos por parte de Tsunade-sama, pero creo que si así fuera, tendrías buenas oportunidades".

Nuriko deseó que fuera cierto mientras veía a Kurenai acercarse al centro del escenario. Lo deseó con todas sus fuerzas.

Ahora todo dependía de la directora. Y recordaba no ser exactamente de su agrado.

Sintió el brazo de Kakashi halarla fuera del escenario, con cuidado tomó su cello que fue arrebatado de sus manos por Kakashi. Él le sonrió cuando ella lo miró confundida.

"Podrás ser algo molesta a veces, pero sigues siendo una dama".

"Gracias por tanta caballerosidad". Le espetó sarcástica tras la tela del telón.

_o_

"Sakura-chan, no has dicho nada desde que el recital terminó, pensaba que estabas feliz porque todo salió bien" Naruto la miró con una arruguita entre sus cejas por la preocupación.

"Solo es el bajón de energías, estoy bien" le sonrió mientras caminaban fuera de las líneas de las butacas del auditorio.

"Sakura" escuchó una voz femenina pero fuerte llegar hasta ella. "Necesito hablar contigo".

Sakura la miró, con su hermoso vestido gris acentuando sus enormes pechos. Caminaba a zancadas hacia su dirección. Sakura evitó pasar saliva, hacerlo mientras ella venía hacia ellos podía tomarse como un insulto.

"¿Sí, Tsunade-sama?" acortó la distancia que había entre ambas. "¿Có-cómo estuvo?" preguntó mientras la veía cruzarse de brazos. El ceño fruncido en la cara de su directora no le ayudaba a descifrar qué era aquello de lo que quería hablar. Pero no le daba un buen presentimiento.

Entonces el gesto en su rostro se suavizo siendo sustituido por una sonrisa honesta de satisfacción. "Lo lograste, Sakura. Los sujetos del gobierno quedaron convencidos de que la escuela merece seguir siendo financiada".

A eso se refería, nada podía quitarle eso. ¡Nada! Ni siquiera—.

"¡Lo lograste, Sakura-chan! Nunca tuve dudas de que lo harías" Naruto la rodeo por los hombros y ella le sonrió a él y a la directora.

"Gracias por apoyarnos también, Sasuke" la directora asintió en su dirección. Él le regreso el gesto. "Necesito ir a ver unas cosas ahora, pero felicidades, Sakura. Bien hecho. Has demostrado ser digna de este conservatorio".

La calidez en su pecho mitigó el dolor que minutos antes había sentido. El abrazo de Naruto e incluso la presencia de Sasuke eran la mejor rehabilitación que tenía.

"¿Qué les parece si vamos por un poco de ramen para celebrar?" preguntó Naruto con un puño lanzado hacia el aire.

"A ti cualquier excusa te sirve para comer esa cosa". Le espetó Sasuke mientras metía las manos a los bolsillos.

"No sé por qué, pero hoy siento ganas de un poco de ramen" Sakura les sonrió. Miró a Naruto que ya había comenzado a fantasear con qué ordenar. Y miró a Sasuke, la cautelosa mirada de Sasuke. Habían hablado, sí. ¿Pero qué seguía ahora? Le sonrió y él simplemente miró hacia otro lado.

"Entonces vamos de una vez".

"¡Sí!" Naruto y Sakura emitieron al unísono.

"Aunque…" agregó Sasuke mirando un punto en dirección al escenario. "… creo que sólo seremos Naruto y yo esta vez."

Ambos miraron hacia la misma dirección en la que se posaba la mirada del moreno. Y bajando las escaleras. Ahí estaba él.

'Kakashi-sensei' pensó Sakura.

"De seguro viene a dar una excusa de cómo llegó tarde." Se quejó Naruto mientras torcía el gesto en desaprobación. "Me pregunto cuál 'sendero de la vida' siguió ahora".

"Está bien, chicos. Yo puedo sola con él" les dedicó una sonrisa y se despidió sutilmente. Caminó a pasos tranquilos y pausados. Con la mirada completamente fija en esos ojos que le devolvían la mirada.

"Sakura-chan, felicidades. Ya me enteré que el gobierno nos financiará después de todo gracias a ti." Le sonrió bajo la máscara.

"¿Le contaron el chisme después de su interpretación?" no pretendía que su tono sonara tan resentido, pero, ¿a quién diablos pretendía engañar? ¡Estaba dolida después de todo!

"Tanto como chisme no. Pero Tsunade-sama me informó." La corrigió con un tono despreocupado y casual. "Necesito hablar contigo. Pero ahora tengo que ayudar a guardar unas cosas. Y a llevar mi piano a su lugar. ¿Te molesta si te veo en el jardín de la escuela, en unos veinte minutos?"

Ella suspiró mientras pretendía pensarlo. Ya sabía qué le diría, pero de igual forma llevó su mano a su barbilla pensativa. Incluso hasta emitió un sonido como "ehm", alargando la 'm' por supuesto. Eso solo era un extra para hacer desvariar a su sensei. Eso solo como castigo por haberla dejado plantada. Castigo que no parecía surtir mucho efecto, después de todo era Kakashi-sensei. Es más ella se sentía más desesperada por saber su respuesta. "De acuerdo".

Él asintió. Y le sonrió. "Por cierto, me gustó tu interpretación".

Se giró sin más, dejándola completamente boquiabierta.

¿Cómo había dicho?

_o_

El camino del auditorio escolar hacia el jardín fue lo más apaciguador y placentero que había sentido en el lapsus del día. Después de dejar a una inconforme Nuriko haciendo rabietas por rechazar su invitación para celebrar, se había apurado—claro, hablamos de Kakashi, tomemos apurado por 'caminar más o menos a tiempo'— a llegar al lugar acordado.

Pensar en la frase 'necesito hablar contigo' le hacía recapacitar qué era lo que en verdad quería decir. No era algo tan serio como para tener que usar eso como encabezado. Pero sí necesitaba hablar con ella. Y no tenía nada que ver con separarla de su grupo de amigos que se disponía a marcharse, probablemente a celebrar, y tampoco tenía nada que ver con que Sasuke estuviera en ese grupo de amigos.

Caminó un poco más hacia una pequeña colina, ahí la vio. Sentada en el pasto, sin importar que su vestido impecable se arrugase, y sin importar lo húmedo que estaría por el sereno nocturno. Sonrió, la imagen de la menuda figura de Sakura sosteniendo su vestido en su lugar por la brisa le resultó demasiado encantadora. Acortó la distancia entre ellos al subir por la pequeña colina de uniforme pasto verde, haciendo ruido cuando sus zapatos tocaban el húmedo cojín de hierba.

"Llegas tarde, Kakashi-sensei" la voz de Sakura apenas fue un susurro. Él la imitó y se sentó en el pasto, de todas formas no saldría a ningún lado. Después de esto iría directo a la cama, a leer un poco de Icha Icha hasta perder el conocimiento. Ya se había visualizado girando las páginas del capítulo donde Yunko comete el error de retar a Suichi— "¿Kakashi-sensei?". La voz de Sakura lo sacó en abrupto de su ensoñación y la mirada de Sakura rimaba perfecto con su actual tono de voz exasperado. Ahora la imagen era más terrorífica que encantadora.

"Sakura-chan". Respondió un poco para molestarla. Decir extrañar es decir mucho, quizá solo echar en falta era lo correcto para una situación como la de ellos dos. Extrañar no, extrañar su libro cuando lo olvidaba en casa. O extrañar a su piano cuando salía de viaje. Incluso extrañar el agua caliente cuando olvidaba pagar el gas. Pero a una alumna no se le extraña. Porque afrontando la idea. Solo es tu alumna. Nada más, una relación comprometida por el deber de 'enseñanza'. Quizá una modesta camaradería, pero ni la añoranza ni el deseo tenían cabida.

"¿Qué necesitabas hablar conmigo?" preguntó al darse cuenta que por parte de él no iban a llegar a ninguna parte.

Él se llevó una mano a la nuca no muy seguro de qué decir. Al principio pensaba que tenía que explicarle algunas cosas. Pero después simplemente supo que era una excusa para sacarla de sus compromisos. Quizá para tener un momento a solas con ella para felicitarla, después de todo ¿qué tiene de malo extrañ—echar de menos a una alumna? También quería disculparse por faltar las últimas tres semanas y por haberlo hecho cuando ella más lo necesitaba. Además de haberle asignado al energúmeno de Sasuke como maestro, que probablemente la hubiera torturado con su perorata de 'yo soy mejor que tú y puedes intentar hacerlo bien, pero nunca mejor'. Actualmente no sabía por qué pensaba cosas así de su alumno prodigio. Pero cada vez que recordaba a Sasuke, venía el recuerdo no muy grato del gesto tan íntimo que vio entre ellos y… simplemente no deseaba llevar su mente por ese curso.

"Quería disculparme" anunció finalmente, después de unos segundos que al parecer de ambos fueron eternos. "Por haber faltado tanto tiempo a tus clases y más ahora".

Ella sonrió de una manera extraña, de esas sonrisas cuando en navidad te dan un suéter cuando en realidad esperabas el paquete de colección Icha Icha edición especial con pasta dura y autografiada. De esa manera en la que solo sonríes cuando esperabas algo más que no ocurrió. "¿Solo eso? Sensei, puede dormir tranquilo. No me dejó desamparada después de todo. Gracias por pedirle a Sasuke-kun que viera por mí".

'Sasuke-kun' resonó en la cabeza de Kakashi. Y no de la manera en la que le gustaba.

"Bueno, sabía que el recital se acercaba, eres mí alumna después de todo".

"Dígalo de nuevo". Sakura miró a la luna que brillaba en el firmamento. La luz que otorgaba jugaba demasiado con el tono de la piel de Sakura, de una manera que resultaba un riel muy peligroso de pensamientos en este momento.

"Bueno, sabía que el recital se acercaba, eres mí alumna después de todo". Repitió de una manera más mecánica y monótona.

"Eso no". Le corrigió suavemente. Aún sin dirigirle la mirada. Sus manos se pasearon por su cabello enredando un mechón rosa.

"¿Quería disculparme?" preguntó no muy seguro de qué había dicho después de eso.

La risa de Sakura fue contenida y rítmica. Se volvió lentamente y le dedicó una mirada con forzada paciencia. "Por cierto, me gustó tu interpretación". Repitió lo que le había dicho en el auditorio con un poco de esfuerzo por imitar la voz de su sensei.

Él sonrió abrumado por tal recuerdo. "En serio me gustó".

"¿Alguien la grabó y se la mostró?" adivinó sin torcer su gesto en acusación, parecía totalmente segura de que él no la había visto tocar. Y parecía que ya lo había perdonado por eso.

"Nop, te vi yo mismo" le aseguró con la voz arreglada en una tonadita. "Estos de aquí" apuntó a sus ojos "me ayudaron mucho".

Entonces ella pareció confundida. "¿Está mintiendo?".

"¿Te parece que estoy mintiendo?" preguntó con un tono un poco más serio.

Ella lo miró por unos instantes más. Detenida y minuciosamente. Buscando el más pequeño atisbo de falsedad en su gesto. Buscó, buscó y buscó. Pero. ¿Qué veía?

"¿Está diciendo la verdad?".

Esa pregunta le gustaba más a la anterior. Le sonrió mientras asentía para ella. "Vi cada segundo".

Las mejillas de Sakura se sonrojaron mientras le sonreía abiertamente. Se levantó apenas un poco y se acercó con cuidado a él. "Entonces, ¿Sí le gustó?"

Los ojos de ambos estaban a escasos centímetros, podía sentir la suave y respingada nariz de Sakura hacerle cosquillas. Y pensar que sus ojos estaban demasiado cerca era mejor que pensar que sus labios estaban demasiado cerca. Kakashi tragó. Ésta no era la mejor manera de afrontar las cosas. Así que mientras más rápido le diera lo que quisiera más rápido volvería a casa, se ducharía con agua demasiado fría y arrumbaría ese pequeño libro naranja en un rincón de su buró, porque solo de ahí podía haber sacado la idea de que desear besar a una alumna estaba bien.

"Sí" le otorgó la calma que no sentía a su voz y la miró de una forma que él lograba pensar era desinteresada y vaga.

Ella recorrió su rostro con la mirada y sonrió de una manera extraña. El sonrojo en sus mejillas aumentó, probablemente porque se había dado cuenta de la cercanía de ambos. O quizá, y pensando de una manera más sana, probablemente porque le había llegado el cumplido.

"No le creeré…" le soltó mientras lo seguía atrapando con su mirada.

"Pero—"

"… hasta que…" continuó sin importarle la interrupción "… pueda verlo en todo su rostro. Ver que de verdad le ha gustado mi interpretación". Concluyó. Y Kakashi simplemente no entendía a qué se refería. Pero probablemente la respiración de Sakura haciéndole sentir calidez a través de la máscara no ayudaba a elucubrar ninguna respuesta.

"¿Cómo?".

Levantó una mano y la llevó hasta el pómulo de Kakashi, justo donde comenzaba la máscara. Y entonces Kakashi entendió. Se alejó de ella unos cuantos centímetros. No le estaba pidiendo eso, ¿verdad?

"¿Por qué necesitarías algo así?" preguntó con honesta contrariedad.

"Porque constantemente me pregunto si las sonrisas que me da son sinceras, si de verdad su boca no se tuerce en exasperación o disgusto. Quiero que me dé una respuesta completa. Si entiende a lo que me refiero".

"No entiendo por qué es necesario". Objetó.

"Para mí lo es".

"Para mí no".

"Si tomamos en cuenta que usted me hizo pensar que había roto su promesa y por eso pase un mal rato—".

"Pensé que ya habías dicho que no importaba". Le recordó Kakashi acusador.

"Bueno, importó en su momento. No me cambie el tema" infló los cachetes, exasperada. "Usted me lo debe, por todo el tiempo que faltó. Por todo el tiempo que necesite de sus clases y más cuando fue el recital".

Kakashi se giró. Siendo su turno de mirar a la luna. De verdad lo estaba considerando. Era cierto que se lo debía. Pero, bueno, no esperaba que a tales grados fuera a cobrarse. Ella definitivamente era un caso especial.

"Si con eso estas satisfecha". Le espetó mientras la miraba por el rabillo del ojo, resignado.

Esos orbes color jade se volvieron misteriosamente impasibles, demasiado concentrados, mientras mantenía la delgada línea entre ellos. Lo podía sentir en él, lo podía sentir en ella. ¿Pero cómo definirlo?

Sintió dos suaves manos llegar hasta su rostro, sintiendo el calor a través de la tela de su máscara. ¡Oh, diablos! La sensación era abrumadora, solo podía describirse como eso, nada de exquisita, nada de placentera y sobre todo nada de excitante.

"¿Estás segura de lo que haces?" aunque por dentro sentía un torbellino de emociones contradictorias, su voz se mantenía en un tono completamente desinteresado.

En sus ojos no brilló la duda, ni siquiera una pizca. Y cómo odiaba que no fuera así. Esperaba que al menos existiera una esperanza para él.

"Tienes que hacerlo, Kakashi-sensei" sus labios se curvaron delicadamente hacia arriba. No era una sonrisa amable, ni siquiera una que lo animaba. Era una sonrisa de victoria, sabía que estaba por obtener lo que deseaba. Y Kakashi sabía que no podía negárselo. "Acércate, así podré hacerlo mejor".

Sintiendo las manos peligrosamente cálidas de Sakura aferrando su rostro, se acercó a su dirección. ¡Basta! ¡¿Qué estaba pensando?!

Mientras sentía los finos dedos de Sakura deslizarse entre la tela de su máscara, entonces se descubrió a sí mismo en verdaderos problemas. ¿Qué pasaría después?

"¿Segura?" la voz le salió lastimosamente ronca.

"Oh, claro que lo estoy". Susurró casi en un ronroneo.

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Después de un momento que le había parecido estúpidamente largo llegó el momento en el que podía al fin verle el rostro. Lo había logrado y no es que se sintiera orgullosa de haber utilizado el chantaje emocional, pero, ¿a quién demonios le importaba? Él se lo merecía.

Sus dedos recorrieron la piel antes de que sus ojos pudieran registrarlo todo. Se sentía suave, quizá no como la piel de un bebé. Pero lo suficientemente suave para decir que se había rasurado esa misma mañana. Registró cada milímetro libre de tela, uno a uno. Sin pecas, sin cicatrices de varicela, sin lunares extraños con pelitos oscuros. Ni siquiera una jodida y espantosa verruga. Y entonces la nariz, firme y completamente a cuadro con su rostro. Malditamente perfecta. ¿En serio? No veía vellitos sobresaliendo de sus fosas, ni siquiera el vestigio de un bigote más abajo. Podía sentir la mirada penetrante de Kakashi. Pero eso no la detuvo. Ahora no podía atender su mirada. Estaba concentrada en la mitad del puente de la nariz hacia abajo. Menos y menos tela, más y más piel. Blanca, con el fantasma de la barba, la cual seguramente era plateada al igual que su cabello, pero él era tan minucioso al rasurar que cualquier rastro de ésta había desaparecido. Entonces unos labios que evitando rayar en lo extremadamente abultado y en lo escaso de materia. Estaban ahí, del tamaño justo, no muy llenos y no muy delgados. De un pálido color apenas destacable de su piel. Pero era de noche, ¡lástima por la iluminación! Un poco más abajo y entonces tenía ante ella un fuerte mentón. Con un, nada fuera de lugar, lunar pequeño a un lado, casi imperceptible. Acarició el punto con su dedo índice. Completamente absorta de todo y de él. Terminó de bajarla y pudo apreciar el cuadro perfecto. Su quijada fuerte y marcada, con la piel nívea destacando sus rasgos, sus ojos oscuros. ¡Diablos! Sus ojos. ¡Sí! La había estado observando en cada momento. ¿Qué caras había puesto? No recordaba. Pero esperaba que no hubiese pasado su lengua con ansiedad por sus labios y esperaba que no hubiera dejado la boca abierta en algún momento.

"¿Y?" los labios de Kakashi se movieron, pero parecía algo totalmente distinto sin la tela de por medio. Era tan abrumador que no podía recordar ahora su rostro con la tela.

"Estoy esperando". Anunció con lo más que pudo de firmeza en su voz.

Le sonrió de una manera que ella no conocía. El lado izquierdo de su boca se elevó unos centímetros, regalándole una media sonrisa. Lo vio cerrar los ojos lentamente. "Sakura, me gustó tu interpretación". Abrió su ojo izquierdo para tantear su expresión. Pero ni ella estaba segura de cuál era la que estaba en su rostro en esos momentos. De todo lo que era consciente era de cada movimiento de sus músculos faciales. Y sobre todo de sus labios.

No supo qué la motivó. Bueno, decir que no supo es mentira. Sí sabía que la había motivado. Pero podríamos dejar que por el momento se engañara un poco. "Gracias". Se inclinó lentamente hacia él y justo en el punto en el que tiempo atrás, tras una noche de copas de más, le había expresado su gratitud. Justo en ese punto lo hizo de nuevo, solo que esta vez en carne viva. "De verdad". Susurró contra la piel de la comisura de los labios de Kakashi.

Se sentía demasiado bien. Supo en ese momento que algo iba a pasar. Que tal vez las cosas ya no serían las mismas. Pero tal era el sentimiento de bienestar que eso no le importaba ahora.

De todas formas, todos nos vamos al infierno por algo.


Cabe mencionar que describir a Kakashi es algo totalmente difícil, al menos su rostro sin máscara, porque al final se reduce a algo de perspectiva personal. Ésta es la mía. Honestamente me imagino a Kakashi perfecto, beseable y ... (sangrado nasal)... X'D Pero intenté calmar esos impulsos al escribir.

Gracias por tomarse el tiempo para leer. Lamento comunicar que ya llegó el tiempo de mi examen final en música y u.u espero sacar el tiempo para poder escribir.

Los quiero por leer :'D Gracias a aquellos que siguen ésta historia y también a aquellos que la ponen en favoritos. ¡Son geniales!

Me despido. ¡Nos leemos!

Lilith D. Dram