Hola a todos! Por fin ando por acá para traerles un nuevo capitulo, debo decir que lo iba a publicar antes, pero como a LWDH le dio la menopausia y no podía publicar me quise esperar pero el foro sigue en sus días y creo que tardara, así que aunque me quede atrás alla en cuanto a publicación seguiré aquí, bueno creo que ya dije muchas cosas, espero que disfruten el capitulo.


CAPITULO IV

Habían pasado ya tres años.

109575 días.

1577880 minutos.

Cualquiera que llevara las cuentas del tiempo de esta forma sin duda tenía un gran problema y él lo tenía, todos lo sabían.

Justo ahora mientras trataba inútilmente de sonreír ante aquellos que tanto lo admiraban no dejaba de pensar en aquel suceso que cambió su vida para siempre.

Caminaba tratando de evitar lo más posible a la gente, cosa que era un tanto difícil por el hecho de que estaba en una celebración, misma que conmemoraba el tercer aniversario de la caída de Voldemort, caída que él mismo había ayudado a concretar.

Pero él no era feliz con eso.

Aun cuando con esto se salvaron vidas, para él no era suficiente.

No había salvado a todos.

Sintiendo como su garganta se cerraba en un ya conocido sentimiento de dolor y frustración opto por buscar algo con que pasar el tiempo, sabía que aún faltaba un rato para que Kingsley, su buen y justo ministro llegara y diera su discurso de agradecimiento.

Levantó la vista buscando a Ron, gracias a su llamativa cabellera lo encontró a unos metros de él, hablaba con Luna, aquella estrafalaria chica que tanto les había ayudado en la guerra, con una sonrisa en los labios se fue acercando a ellos mientras veía como su amigo se sonrojaba por algo que la rubia le comentaba. Algo le decía que esos dos iban a acabar juntos.

Le agradaba esa pareja.

Sintiendo como su ánimo mejoraba un poco se apresuró a llegar al lado de sus amigos evitando a toda costa a un pequeño grupo de fans que no dejaban de acosarlo por una foto.

— Y ese es el motivo de tu problema, Ronald.

— ¿Qué problema?

Ante la pregunta que involuntariamente escapo de sus labios, su amigo pelirrojo se puso aún más colorado y evidentemente nervioso negó con la cabeza.

— Nada, nada, solo hablaba con Luna de cosas sin importancia.

— ¿Sin importancia? Ronald, creo que tu salud no es cosa sin importancia, creo que debes hablar con Harry, después de todo él es hombre, te entenderá ya que yo carezco de…

— Mira, ahí viene Ginny.

La advertencia de Ron evito que Luna hablara, trato de quitarle importancia al asunto y se giró hacia donde su amigo señalaba y efectivamente ahí venia Ginny, vestida con un elegante vestido rojo, era preciosa no podía negarlo.

Rápidamente la chica estuvo a su lado y como hacen todos los novios lo saludo con un corto beso en los labios, era extraño, pero desde hace un tiempo había dejado de sentir aquellas mariposas en su estómago cuando estaba con Ginny.

Sabía que era su culpa, después de todo, Ginny, no era la que se pasaba la vida lamentándose la perdida de Hermione, era él y no ella la que después de tres años seguía cazando mortífagos con la esperanza de dar con la castaña.

Él no había perdido las esperanzas, por más que le dijeran los demás no dejaría de buscar a su castaña amiga, era cierto que parte de esa negación y esa búsqueda desesperada se debía a la culpa, pero además de eso había dentro de él un sentimiento de sentirse solo, nunca había experimentado no tener a Hermione a su lado, la chica siempre estuvo con él apoyándolo cuando los demás no lo hacían, era tal vez por eso que siempre dio su compañía como algo seguro, y ahora que no era así se sentía tan… incompleto.

Suspiro sin poderlo evitar logrando que Ginny, lo interrogara con la mirada, él no pudo más que sonreírle para tratar de tranquilizarla, Ginny no era tonta y sabía que algo le pasaba, muchas veces se lo había preguntado obteniendo de su parte el típico "no es nada", la verdad era que no sabía cuánto tiempo podía continuar así.

La pelirroja le quiso preguntar algo, pero la llegada del ministro le impidió tal cosa, inmediatamente todos se reunieron a su alrededor para poder iniciar aquella ceremonia.

Harry, por su parte no pudo más que suspirar de nuevo profundamente tratando de encontrar en su interior aquella falsa sonrisa que tanto necesitaba, desde hace tiempo le habían robado la alegría, le habían robado a su amiga.

-OOOoooOOO-

Se escondió detrás de un muro ocultando su rostro en la capucha de aquella túnica negra.

Cualquiera que pasara y viera a una persona con ese atuendo escabulléndose en la oscuridad sospecharía algo, y la verdad es que tenían motivos para hacerlo.

Espero unos segundos y entonces ellos aparecieron.

Venían riendo, ella se doblaba de la risa mientras los mechones castaños de su cabello iban a parar a su rostro, él sonreía de medio lado aparentemente ofendido por su actitud, segundos después como si fueran niños pequeños él comenzó a perseguirla advirtiéndole que parara de una buena vez, ella no le hizo caso.

Tuvo que apretar sus labios para no cometer alguna estupidez, después de todo aquello le había costado mucho, aun con todo y la caída del señor tenebroso ellos no estaban a salvo, es por eso que tenían que seguir con todo aquello, aun sabiendo que era lo mejor no quitaba el hecho que le dolía verlos juntos.

Sangre sucia y sangre pura conviviendo como hermanos, era una aberración. Pero era lo mejor, era lo mejor para todos.

La joven pareja avanzo impidiéndole verlos, es por eso que salió un poco de su escondite para seguir sus pasos.

Sabía que lo que hacía era muy arriesgado, pero en verdad necesitaba aquello, esa situación no era fácil, no la soportaba, es por eso que en ocasiones como aquella los seguía, veía como día a día la relación entre ellos se fortalecía más, veía con asombro como la convivencia entre ambos se daba de manera natural, si alguien en su mundo viera este cuadro no lo creería.

Llegaron a una concurrida avenida y estaba a punto de desaparecer cuando su sentimentalismo pudo más que otra cosa, se acercó a ellos sin que se dieran cuenta, en una calle mientras esperaban cruzar gracias al número de gente que ahí había se pudo acercar a ellos, tuvo que hacer un gran esfuerzo para no estirar su mano y tocar aquello que tanto añoraba.

Más pronto de lo que hubiera querido el semáforo peatonal les dio luz verde y ellos se alejaron dejando con esto un vacío en su interior, los vio alejarse riendo aun, se quedó ahí en aquel lugar tratando con todas sus fuerzas de no arruinar nada.

Solo esperaba que algún día todo volviera a la normalidad, eso es lo único que deseaba, se fue a un apartado callejón y ahí desapareció.

-OOOoooOOO-

En Hogwarts se había construido un pequeño cementerio en memoria a aquellos que habían perdido la vida defendiendo aquel castillo, decenas de tumbas guardaban los restos de personas que él mismo consideraba amigos, familia.

La ceremonia había terminado ya hace algunas horas, todos habían regresado a sus hogares a seguir viviendo sus vidas, en espera de otro año para rendir tributo a aquellos que habían fallecido en la guerra.

Él con pasos lentos y pausados fue recorriendo cada una de las tumbas de aquel lugar, en cada una él pudo ponerle un rostro; no los olvidaba, tratando de no deprimirse apuro el paso hasta llegar a la blanca tumba de Dumbledore, una vez que estuvo frente a ella le hablo como muchas veces había hecho, no podía evitarlo, al hacer eso sentía que el anciano mago lo escuchaba, que él en verdad lo entendía.

— Dicen que debo resignarme, dicen que mi búsqueda es un sinsentido ¿Usted no cree eso?, ¿verdad?

Espero un segundo como si Dumbledore, fuera a contestarle.

— Ellos no entienden.

Él dejo escapar un suspiro.

— No está muerta, lo sé, ella está en alguna parte.

Un frio viento despeino sus cabellos, otro suspiro por su parte mientras con un movimiento de varita apareció un pequeño y elegante ramo de flores en la tumba del ex director.

— La encontrare, aunque sea lo último que haga, yo… lo necesito, la necesito a ella.

Dio un último vistazo a la tumba del que fuera su mentor y se dispuso ir al castillo cuando supo no estaba solo, al girarse se topó con Ginny, que lo veía con evidente enfado.

— Te he estado buscando por horas.

Harry, solo se encogió de hombros.

— Pensé que ya estarías en tú casa.

— Vine contigo Harry, y contigo me voy a ir.

— Esta bien, vámonos.

— ¿Qué hacías aquí?

La pelirroja levanto una ceja mientras apretaba sus labios, era evidente lo enojada que estaba.

— Harry, ¿No crees que ya es momento que lo dejes?

Al escuchar las palabras de su novia, él simplemente se puso a la defensiva, sabia a donde iba ir a parar todo esto.

— Ya lo hemos hablado, Ginny, sabes que yo no…

— ¡Tienes que superarlo! ¡Tienes veinte años! ¡Tu vida apenas empieza! Harry, esto te está acabando, ¿Crees que no me doy cuenta lo mucho que te afecta?

— No sé de qué hablas.

Y la verdad si lo sabía, de lo que Ginny se quejaba era que últimamente le ponía muy poca atención a su relación, la pelirroja se molestaba por los frecuentes viajes que él hacía con el único fin de recaudar información.

— Harry, ella está muerta, por Merlín entiéndelo de una vez.

Algo frio y pesado se instaló en su estómago al oír las palabras de la pelirroja, sintió la furia en cada célula de su cuerpo y tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no gritarle a su novia, ella solo estaba preocupada eso lo entendía, pero lo que no entendía era su falta de tacto ante un tema que sabía a él le afectaba demasiado, después de todo, Hermione, no solo era su amiga, ella… ella era la persona más importante en su vida y eso tal vez era lo que le molestaba a su novia.

Le dirigió una fría mirada a la pelirroja y endureció su semblante, para cuando hablo lo hizo dejando claro lo molesto que estaba.

— Hermione está viva y yo la voy a encontrar.

Sin esperar más dejo a la pelirroja con la palabra en la boca y se encamino hacia el castillo, porque no descansaría, él no descansaría hasta encontrarla y tenerla de nuevo a su lado.

Porque para él era simple, sin Hermione Granger, Harry Potter venía siendo nada.

-OOOoooOOO-

Era tarde, demasiado tarde a decir verdad ¿Cómo le fue a pasar eso a ella? A ella, que era sin afán de presumir la mejor de su generación, ese día presentaba un examen importantísimo y ella tenía que quedarse dormida.

Bufó frustrada mientras prácticamente corría hacia su examen, esperaba que sus buenas notas le ayudaran a convencer a su profesor que la dejara presentar.

Pero no había sido del todo su culpa, no, la culpa era de aquellos benditos medicamentos que tomaba, eran muy fuertes, tanto que había días como esos en que la tumbaban en la cama donde no había fuerza ni poder humano que la despertaran, aunque tenía que admitir que contar con Benjamín era bueno, ese día la despertó con un buen vaso de agua fría, después de maldecirlo le agradeció infinitamente el haberla despertado.

Y ahora ahí se encontraba, camino a su salón de clases deseando más que nunca poder volar; hizo una mueca ante tal pensamiento y trato de quitarlo de su cabeza, y es que la verdad era que Jean Grey era un poco sensible en cuanto al tema de magia se trataba, ella odiaba todo eso porque le recordaban sus patéticos sueños, que ahora debía decir iban disminuyendo pero aun así ella sabía que ahí seguían esperando el momento oportuno para atacar, sacudió la cabeza desapareciendo esos pensamientos de su mente, no era tiempo para sus tonterías.

Dio vuelta en un pasillo y de repente sintió como el aire le faltaba a sus pulmones, y sin saber porque cayó al piso ganándose un buen golpe en la cadera, estaba por maldecir al tonto que le había ocasionado esto cuando alguien grito su nombre.

— ¡Jean!

Benjamín tan oportuno como siempre entre murmullos de preocupación y mientras la levantaba le preguntaba si estaba bien, tuvo que decirle más de cinco veces que no tenía nada para que su hermano se tranquilizara un poco, después de eso busco al causante de su caída y la verdad es que por poco cae de nuevo al piso de la impresión.

Un chico le sonreía con evidente nerviosismo y vergüenza, era alto más que ella, era casi tan pálido como Benjamín, aunque él contaba con una hermosa cabellera azabache y unos profundos e increíbles ojos azules.

— Lo siento, en verdad no te vi.

— Pues tendrías que tener más cuidado, idiota.

Benjamín le contesto al joven arrastrando las palabras, era claro que estaba molesto, ella trato de tranquilizarlo tomando su mano, afortunadamente esto surgió efecto ya que Benjamín se relajó al instante.

No pasó desapercibido para ella, que el chico desviaba la vista hacia las manos de ella y su hermano. No supo porque, pero sintió la necesidad de aclararle que no se trataba de nada romántico.

— No es nada y disculpa a mi hermano, a veces es un poco sobreprotector.

El chico le sonrió al escuchar sus palabras.

— No importa, soy Leo, Leo Cooper, mucho gusto.

Le tendió la mano y ella la tomo ansiosamente.

— Jean Grey, y él es mi hermano Benjamín Grey.

Benjamín lo saludo a regañadientes, ella podía jurar que lo desafiaba con la mirada, mientras ella no podía dejar de sonreír como estúpida.

Leo Cooper, le gustaba.

Y al parecer ella también le gustaba, esto lo sabía por la manera en que él le sonreía, pero fue en ese momento que su hermano rompió el encanto.

— ¿No tenías un examen?

La realidad llego de golpe, olvidándose por completo de todo soltó un grito y salió disparada, mientras corría escucho que Leo le gritaba.

— ¡Te veré luego, Jean!

No pudo evitar sonreír ante esta promesa, era extraño no se había sentido así nunca al menos no que lo recordara, se podía decir que Leo, era el primer chico que le gustaba, pero mientras pensaba en esto sin saber porque su mente le jugo una broma muy pesada, mientras pensaba en el perfecto rostro de Leo, por algún extraño motivo lo vio con unos hermosos ojos color esmeralda…

Casi tropieza de nuevo por la impresión, pero hizo uso de toda su fuerza y sacudió la cabeza sacando eso de sus pensamientos, no… esos sueños suyos no arruinarían esto.

Algo le decía que en efecto no sería la última vez que vería a Leo, y eso le gustaba mucho.

Y haría todo lo que estuviera en sus manos para nada echara a perder aquello.

— No esta vez, Harry Potter.


Y eso es todo... si, no es tan largo pero gradualmente tratare de escribirlos un poco mas extensos, como ven con este capitulo notamos varias cosas.

1.- Harry, esta obsesionado con encontrar a Hermione, ya que no se cree que ella este muerta ¿Le durara esto o con el paso del tiempo lo dejara pasar? Esto como notaron le trae problemas con Ginny.

2.-Hermione-Jean, por su parte sigue su vida... odiando todo lo referente a la magia y despreciando mas que nunca sus sueños, sueños que ya sabemos son muy reales ¿Lograra olvidar ese mundo mágico?

3.- Y ya por último, aquí hace su aparición un personaje que por el momento no revelare ni su sexo D: porque como pudieron notar este fue uno de los que planeo todo, no le agrada la idea de tenerlos juntos pero como notamos "es lo mejor para todos" ¿Creen que esto durara mucho? ¿Quien creen que sea?

Ahora si es todo, ya escribí otro testamento y aquí me retiro, no sin antes agradecer en verdad todos sus reviews estos me animan a seguir escribiendo y tratar de publicar lo mas pronto posible, espero que me sigan acompañando, gracias también por poner la historia en sus favoritos *-* nos vemos en la próxima y recuerden.

Los reviews son gratis y salvan al planeta y así (?) xDDD

PD: Por ahí me preguntaron cuando se reencontraran Harry/Hermione y bueno puedo decir que pronto, tal vez en el próximo capitulo tengamos este encuentro, ahora si me voy, gracias de nuevo por leer.