¡Hola!

Se que no hay excusas por el tiempo que estuve ausente, pero tuve unas complicaciones de salud. Pero no entraré en detalles porque ustedes vienen a leer este fic, no a leer mi expediente médico :'D

Gracias a esas personitas que dejaron reviews y que siguen esta historia, ustedes me inspiran.

Disfruten la lectura.


Solo podía escucharla suspirar mientras asaltaba su cuello con labios y dientes. Ella tenía las manos aferradas a su espalda, podía sentir sus uñas clavadas en la piel, y ¡Kami-sama, Que lo maten! Se sentía muy bien. Sus manos ambiciosas recorrieron la extensión de su piel desnuda. Sintiéndola retorcerse bajo su tacto. Incluso pudo percibir su piel erizarse. Sabía que eso le estaba gustando, y también sabía que no quería que se detuviera, ni él mismo lo deseaba.

"Ah-h" la escuchó soltar un gemido contenido. Podía verlo en su rostro sonrojado, sus labios apretados la habían traicionado.

"¿A qué le tienes miedo?" le susurró con voz ronca al oído. Sintiendo la suave piel de ella hacer fricción con sus labios.

Cualquier respuesta que precediera a su interrogante se había perdido cuando colocó suavemente los labios en su clavícula, dibujando patrones sin sentido, dejando un rastro húmedo y caliente. Las manos expertas de Kakashi la habían dejado sin aliento alguno, haciendo su respiración errante y superficial.

"No pares" gimió cuando las manos de Kakashi se detuvieron en sus muslos. Y por más que su voz fuera apenas un susurro la necesidad era palpable. Sonrió al ver su expresión, se veía hermosa con ese sonrojo y con esos ojos nublados por el deseo. Liberó uno de sus muslos mientras ejercía presión sobre el pequeño cuerpo femenino. Recostándola un poco y otro poco más. ¡Ah! No había ninguna resistencia. Él sabía que ella lo deseaba tanto como él. Sonrió para sí mismo mientras colocaba su mano sobre el inicio de su máscara. Sus ojos siguiendo cada movimiento. Brillando con expectación. Bajó poco a poco la tela, que sinceramente estaba transpirada y caliente por sus jadeos contenidos. Por la anticipación. Cuando estuvo abajo se sintió en total derecho de reclamarla. De proclamar esos labios pequeños, entreabiertos solo para él. Lo estaban invitando a tomarlos. Hacía tanto que los deseaba. Desde el momento en que la vio entrando a su apartamento. No, quizá antes.

"¿A eso le tienes miedo?" volvió a preguntar en un susurro solo a milímetros de sus labios. Y el temblor que provocó en ellos lo complació. Solo hacía falta medio milímetro para sellarlos. Y era todo lo que él pensaba hacer ahora.

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Había una cosa que Kakashi odiaba por la mañana, y no, precisamente no era tener un muy, muy duro despertar. Quizá tenía que ver más con el hecho de que precisamente sus sueños con contenido censurable eran la causa de ello. Y no, tampoco es que le molestara tener sueños subidos de tono con mujeres, es más, le parecía de lo más inspirador a veces. Lo que perturbaba a Kakashi era reconocer que estaba perdiendo el control de sí mismo. Y precisamente todo aquello había comenzado a salírsele de las manos.

"Maldición" susurró suavemente mientras rodaba en su áspera sábana. Y la verdad es que no ayudaban en nada, sí, quizá era algo rugosa por los años de uso, pero justo ahora conferían la fricción suficiente para… "¡Maldición!" masculló entre dientes muy apretados. Por primera vez se encontró maldiciendo su tacañería. Removió en un solo movimiento la sábana de encima de él y ahogó un gruñido en su garganta al verlo. Había elegido mal el día para dormir desnudo.

Suspiró mientras se ponía de pie y en marcha hacia la habitación de baño. Para esto solo había una solución. Y esa era agua, muy pero muy fría.

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Sinceramente no entendía nada. ¡Así de simple! Punto.

Había pasado ya una semana desde el recital, y para ser más exactos, desde que Kakashi había decidido mostrarle su rostro. Y parecía que poco a poco se habían acercado el uno al otro, o al menos así era para ella. Y aunque internamente en ese momento se sintió en un sueño, teniéndolo a su merced, dispuesto a complacerla. Besando la comisura de sus labios desnudos…

…Y de pronto, es como si nada hubiese pasado. Ella ya se había encontrado nerviosa, mordiéndose las uñas mientras lo esperaba llegar a su clase. Y en el momento cuando lo vio frente a ella, dándole la espalda –y un buen cuadro de su trasero— mientras abría el aula, supo que algo no andaba bien. Pero decidió dejarlo pasar mientras contemplaba la idea de que era lo mejor para sus nervios. Pero cuando ni siquiera se dignó a dirigirle la palabra y respondía a sus preguntas con un desinteresado "hmmm" empezó a dudar que lo pasado en la noche del recital los hubiera acercado más, al contrario, había servido para alejarlos.

Estaba tan furiosa que prácticamente podrían haber hervido un huevo sobre su cabeza y hubiera queda al punto en tan solo cuestión de segundos. ¡¿Qué le pasaba a Kakashi?!

Ya había pasado una semana, por lo que de vergüenza y decepción había evolucionado progresivamente a furia e instinto asesino. ¡¿Cómo se atrevía a hacerle la 'ley de hielo'?!

Golpeó los dedos contra el posa brazos de la silla frente a la puerta del aula. Nunca antes se había sentido tan furiosa e indignada en su vida, y aunque sabía que tales sentimientos no deberían de producirse en una alumna respecto a su maestro. Aún así le valía un comino. Ella no era cualquier alumna, y él no era cualquier maestro. Por un momento lo había sentido así, por un momento había dado cuenta de que sus sentimientos no eran tan extraños para Kakashi, por una vez en su jodida vida no se sintió fuera de lugar. Y quizá estaba exagerando en ese mismo momento. Pero que la maldigan, porque ella no pensaba resistir más. Después de una semana de constantes sesiones de indiferencia propinadas por ese maldito adefesio de pelo plateado, hoy, precisamente hoy, tenía pensado pedirle una explicación y no pensaba conformarse con un 'no es nada'.

Miró el letreo 'Hatake Kakashi: Piano' con más furia de la que quizá fuera consciente, como si en ese mismo momento se encontrara siendo retada por el pequeño letrero.

"Ya te mostraré de lo que es capaz Haruno Sakura" susurró con decisión mientras sentía en su pecho crecer el sentimiento más firme que había experimentado jamás.

Esperó unos minutos más antes de ver a Kakashi llegar, y como ya se había hecho costumbre le dio la espalda mientras se dedicaba a abrir el aula. Agradecida por la posición que tomó al inclinarse un poco para insertar la llave en la cerradura, se puso de pie con todo el cuidado del mundo. Asegurándose de que cada uno de sus pasos fuera imposible de escuchar, cosa difícil de hacer sabiendo que un músico debía permanecer sordo a su aproximación, y más siendo alguien como Kakashi. Aún así logró posarse justo a su espalda, quizá ponía más esfuerzo en evitar notarla del que se había dado cuenta.

"Buenos días sen-sei" ronroneó Sakura lenta y dulcemente contra su oído. Lo observó, con mucho placer, ponerse recto al instante. Acalló la risa lo más que pudo, mordiendo su labio mientras las carcajadas cedían bajo su garganta.

Se apartó un poco mientras lo veía volverse a ella. "Ah… Buenos días, Sakura" lo escuchó musitar un poco forzado. Giró la perilla mientras le indicaba que pasara, obviamente con la intención de no volverle a confiar su espalda. Sakura no pudo reprimir la curvatura en sus labios y presidió el camino hacia el piano.

"¿Qué tal está hoy sensei?" preguntó por el simple hecho de tantear el terreno. Ya sabía que no iba a conseguir nada pero igual deseaba comprobar si se debía a ella esa actitud o quizá la semana pasada había tenido su periodo menstrual de hombre.

Kakashi suspiró al mismo tiempo que se dejaba caer en la silla.

"¿Tomo eso como un mal?" preguntó Sakura mientras se acomodaba frente al piano.

"Bien" respondió mientras sacaba su infame libro naranja con desinterés y lo abría frente a él. "Corrige tu postura, estás encorvando tu espalda".

Sakura rechinó los dientes mientras intentaba controlar sus impulsos de tomar el banquillo y lanzarlo a su cabeza. Pero se enderezó y levantó la tapa del piano descubriendo las brillantes teclas. Sonrió con melancolía. Extrañamente el piano de Kakashi era lo más cercano que ella lo podía tener ahora. Y no le molestaba, amaba tener el derecho de acariciar las teclas, de sentir que la música cobraba vida con cada uno de sus movimientos. Pero aún así no era suficiente. Y quizá era su culpa por crearse falsas expectativas a partir de la noche del recital, cuando él descubrió su rostro y le permitió acercarse más a él, cuando sintió que afianzaba algo más que sus labios contra la comisura de los suyos, el sereno lo había hecho todo más mágico, la luna, la brisa. Y ahora todo aquello se había convertido en un recuerdo peligrando en el hilo de la duda. ¿De verdad había ocurrido? ¿No era algo que hubiera soñado? Suspiró largo y triste.

Uno de sus dedos tocó la nota equivocada, miró por el rabillo del ojo a su maestro, pero él seguía sumergido en su libro. Desde que había retomado sus clases era como si en realidad no hubiese vuelto. Ella se había encontrado extrañando algo que en realidad no había regresado. Incluso se había puesto a considerar que quizá tener a Sasuke como mentor sería mucho mejor y más acogedor. ¡Y eso era pensar de más!

Tragó con fuerza intentando impedir el escape de sus lágrimas. Odiaba llorar y odiaba más el hecho de llorar cuando en realidad se sentía molesta. Pero no podía evitarlo, ella era por defecto muy emocional.

"¿Vas al menos escuchar si lo hago bien?" preguntó sin pensarlo. Pero sabía que si se detenía a pensarlo no se atrevería a decirlo.

No se volvió hacia él, pero supo que había bajado su libro y que le dedicaba esa mirada de fingida confusión. "¿Disculpa?" preguntó y se lo pudo imaginar levantando una de sus cejas inquisitivamente.

Suspiró antes de dejar por un momento el piano y tomando un poco de valor, cosa no tan difícil por la semana que tuvo para acumular coraje y rabia, se volvió para devolverle la mirada. "Lo que escuchaste".

Hubo silencio, un silencio demasiado largo para su gusto pero se negaba a hablar. Ya lo había estado intentando demasiado tiempo. Era SU turno de poner algo de su parte.

Para su sorpresa Kakashi no la evadió y tampoco la reprendió por su altanería, suspiró pesado y largo, mientras cerraba los ojos y tomaba el puente de su nariz. Como queriendo aclarar sus ideas antes de hablar. Entonces abrió uno de sus ojos y se permitió mirarla un momento. "Lo lamento".

Sakura no estaba preparada para eso, estaba lista para discutir, incluso había ensayado su discurso varias veces, por puntos y por gravedad de argumento. Y ahora él admitía que había faltado en alguna manera, así, como si fuera muy sencillo. Pero lo que más odiaba es que ella ya se encontraba aceptando sus disculpas. ¡Odiaba eso! Esta vez no se iba a permitir que sus sentimientos por él la dejaran sin criterio. ¡Necesitaba respuestas!

"Quiero saber por qué" musitó algo bajo mientras veía su rostro con una expresión que decía: 'esperaba que no preguntaras eso'.

"Quedan 15 minutos de clase, Sakura." le anunció mientras consultaba el reloj de pared frente a ellos. Ella siguió su mirada completamente segura de que era su maniobra para escaparse de la conversación. Pero cualquier duda murió cuando comenzó a hablar de nuevo. "Después de clase, te acompaño a tomar algo para cenar. Y hablamos de lo que quieras".

Le dedicó una mirada incrédula por un momento, pero la seriedad de la suya no le daba cabida a dudas, asintió lentamente sin dejar de mirar sus ojos. Parecían más oscuros de lo usual y logró notar unas ojeras debajo. ¿No había dormido bien? Se dio oportunidad de observarlo mejor. Y notó que estaba un poco más pálido de lo normal. Una vez que pasó por la etapa de querer arrancarle la cabeza de un golpe, se dio la oportunidad de poder observarlo sin sentimientos de furia de por medio. Y comenzó a preocuparse, aun a pesar de que se había prometido que sus sentimientos no interferirían esta vez. Se sintió un poco mal, quizá ella no era la razón de su indiferencia. Suspiró antes de regresar al piano. Al menos hoy conseguiría las respuestas que tanto ansiaba.

Solo 15 minutos más y saciaría las interrogantes. Solo un poco más y…

"¡KAKASHI!" un grito rompió la calma de tregua que apenas se había esparcido entre ellos. Sakura dio un respingo mientras sus dedos fallaban en todos sus aterrizajes. Se volvió hacia el aludido pero lo vio ya de pie camino hacia la puerta.

"¿Nuriko?" preguntó Kakashi apenas la vio asomarse por la puerta. "¿Qué sucede?" lo escuchó inquirir en voz baja mientras seguía caminando al encuentro de la recién llegada.

Sakura regresó su vista al piano, sabía que si los miraba se sentirían observados y llevarían su plática fuera del salón, pero también sabía que si se mantenía de espaldas sin tocar su pieza se darían cuenta de que los estaba espiando. Así que con su pie buscó y empujó la sordina del piano en su lugar y acalló un poco el volumen de las notas. Siguió moviendo sus dedos a un paso un poco más lento mientras intentaba descifrar los cuchicheos y susurros que compartían entre ellos.

"Por favor, Kakashi, Tsunade está buscando cualquier excusa para sacarme de nuevo de aquí, necesito tu ayuda".

"Ya sabes que cuentas conmigo, Nuriko, pero precisamente hoy tengo algo que hacer". Ambos hicieron una pausa en su plática, Sakura se puso rígida y aumentó la velocidad de sus manos, sintiendo sus miradas en su espalda mientras se repetía una y otra y otra vez: '¡Maldición! ¡Finge que tocas, finge que tocas!'

"¡Vamos, Kakashi! Tú sabes todo lo que trabajamos para que yo pudiera regresar, solo esta vez, vamos. Mira todo el cochinero nuevo que inventó con ayuda de Shizune, ¡¿Qué es eso de 'Políticas y formas evaluativas del maestro hacia el estudiante'?!" gritó la vocecilla de ardilla de Nuriko, unas octavas más aguda por la histeria. "Antes pasaban o no pasaban".

"Bueno, creo que quieren asegurarse que tus alumnos sean evaluados de manera correcta". Musitó de una forma muy floja, tanto que Sakura no pudo evitar rodar los ojos.

"¿Los alumnos? o ¿Mis alumnos?" preguntó Nuriko con un deje de confusión.

"Tus alumnos" le afirmó Kakashi. "Eres la única maestra en el conservatorio que deberá pasar por esos papeleos de evaluación. Según recuerdo, Tsunade lo estableció como una condición en el acuerdo que hicieron en caso de que fueras reincorporada al personal docente".

"¿Solo yo?" preguntó en una voz tan baja que Sakura tuvo dudas de haberla escuchado de verdad. Esa mujer puede sentir algo parecido a… ¿tristeza?

"Nuriko—".

"No, Kakashi, no hace falta que lo digas" lo interrumpió con voz entre irónica y ahogada. "Es por eso, ¿verdad?" aún a pesar de que hizo una pregunta la dejó suspendida al aire. "Ella aún no puede olvidar lo que paso".

"Nuriko, estoy seguro de que entiendes por qué Tsunade toma esas medidas". Dejó salir un largo suspiro antes de volver a hablar. "Te ayudaré". Cedió.

De alguna forma Sakura lo interpretó de inmediato. Podía irse olvidando de su cena de 'aclaración'. Forzó una sonrisa para ella misma intentando contener una mueca de tristeza. El dolor no se hizo esperar. De nuevo sentía el rechazo. Rechazo por parte de él. Insoportable.

"Sakura, la clase ha terminado" anunció después de que los pasos de Nuriko se perdieron fuera del aula.

Cerró los ojos con fuerza antes de sentirse completamente capaz de fingir indiferencia. Una vez que logró apaciguar todo tipo de pesar. Tragó con fuerza intentando descender el dolor cuesta abajo y recogió su mochila del suelo. "Gracias por la clase de hoy, sensei". Susurró esperando que no sonara en su voz ningún tipo de reproche oculto.

"Sí, bueno, respecto a esta noche—" comenzó inseguro, llevándose una mano a la nuca y desordenando un poco más su cabello rebelde.

"Respecto a eso" Sakura lo interrumpió sonriéndole un poco avergonzada "recordé que le había prometido a mi mamá ayudarla hoy con unas cosas en casa".

Él se quedó mirándola por un momento. Como si no creyera en la mentira que le había ofrecido. Pero solo fueron unos escasos segundos antes de que sonriera para ella y aceptara su excusa. "De acuerdo, entonces, será otro día ¿no?"

"Sí, otro día" repitió mientras le daba la espalda y levantaba su mano sobre su hombro para despedirse de él. "Hasta la siguiente clase".

No recibió respuesta, pero tampoco era como si la estuviera esperando. Caminó sintiéndose una idiota, sintiéndose físicamente mal, y odiando a todo aquél que se atreviera a sonreír en su presencia. Caminó por los pasillos dejando a todo aquél que pasaba a su lado un poco abrumado por la escalofriante expresión en su cara.

"¡Sa-ku-ra-chan!"

Bueno, algunos no tienen suficientes instintos como para apartarse de una muerte segura.

_o_

No podía evitar el sentimiento de inconformidad en su pecho. Por más que intentaba desalojarlo. Y se sentía molesto, muy molesto.

"La pregunta 37 dice—ah, ¿Kakashi?" volvió al presente cuando Nuriko chasqueó sus dedos frente a él. "Si serás, ¿estás o no intentando ayudarme?" preguntó fastidiada.

"Claro que lo hago, estoy aquí pagando por la cena y leyendo un formulario que no es mío".

"No es suficiente con eso, también necesito que me pongas atención, Hatake" lo miró con reprobación en sus orbes marrones. "En fin, dejémoslo por un momento" suspiró mientras tomaba su taza de café y le acercaba a él la suya. "Gracias por hacerte un espacio, Tsunade no está en sus cabales últimamente".

Kakashi no dijo nada mientras la veía ponerle cuatro cucharadas de azúcar a su café. Movió un poco el cuello buscando aliviar un poco la tensión que se había formado.

"Juro que nunca había visto tantos absurdos enumerados" tomó una de las hojas apiladas en un extremo de la mesa y se la mostro "o sea, vamos, '¿su alumno se mostro dispuesto al momento de interpretar?' o '¿su alumno se interesaba más por sus clases que por conocerlo a usted en cualquier aspecto personal?' ¿De verdad?" bajó la hoja molesta. "¡Esto es un castigo!"

Kakashi asintió mientras observaba su café. Probablemente era la forma que tenía Tsunade de advertirle que las cosas podían ponerse peor si volvía a fallar. Crear un cuestionario de 50 rasgos a evaluar era una abominación, pero podía entender la preocupación de Tsunade. Nuriko tenía que madurar y hacerse cargo de sus responsabilidades. Suspiró mientras pensaba en eso: 'responsabilidades'. ¿Qué tanto se estaba haciendo cargo él de las suyas? Las cosas con su alumna no iban precisamente bien. Y no es que le gustara admitirlo, básicamente había estado evitando el tema y a la misma Sakura por igual. Las cosas se habían estado saliendo de control tan rápido en tan poco tiempo que terminaron por abrumarlo. Necesitaba darse un espacio. Necesitaba pensar las cosas con claridad. Pasarse las noches soñando obscenidades era una cosa, pero pasarse el día pensando en lo que le gustaría que pasara y sabía que estaba prohibido era algo más grave. ¡¿Cómo diablos había llegado a esa situación?!

"Kakashi, ¿desde cuándo dejaste de ignorar intencionalmente a las personas?" preguntó Nuriko con ironía, de nueva cuenta sacándolo de su trance.

"Ah, lo siento, estaba… pensando" le explicó a medias.

"Me asustaría si no lo hicieras". Le soltó tan mordaz que Kakashi tuvo que mirar a otro lado para evitar hacerle una mueca. Y entonces la vio.

Estaba sentada a unas cuantas mesas de distancia, parecía mantener una conversación algo distraía con un acompañante, desde el ángulo en el que estaba no podía verle la cara, pero no necesitaba hacerlo, solo hacía falta asociar ese peculiar corte de cabello para saberlo. Sasuke. Kakashi no pudo evitar sentir una punzada de incomodidad. ¿Sakura le había mentido? Bueno, para empezar no es que hubiera quedado convencido con su excusa de ayudarle a su madre, pero ¿estaba mintiéndole para cubrir el hecho de que se veía con su ex alumno? Y lo que era peor aún, ella se había desfallecido en asegurarle que no pasaba absolutamente nada entre ellos, y precisamente ahí estaban ellos dos, sentados en una mesa, comiendo y conversando. Apretó inconscientemente los puños, solo se dio cuenta de ello cuando sus uñas comenzaron a hacerle daño al interior de sus palmas. ¡Eso no estaba bien! ¡Para nada bien! Y ahí estaba él… sintiendo algo tan horrorosamente parecido a los… ¿celos?

Y fue cuando la observó ponerse de pie y encaminarse a la barra de postres, antes de que pudiera pensar en lo que hacía ya estaba caminando en su dirección, a pesar de las protestas furibundas de su acompañante.

¡¿Qué estaba pasando?!

_o_

"¿Disculpa?" comenzó con voz amigable mientras veía al dependiente de la barra de postres sonreírle. Era joven, con unos ojos azules y vibrantes que le recordaban un poco a los de Naruto.

"¿En qué puedo ayudarte?" su sonrisa se prolongó un poco más. Y Sakura dedujo que quizá era un poco más agradable de lo que debería ser con los demás. Aún así, no se sintió incómoda con el trato y colocó ambos brazos sobre el mostrador. "¿Algún postre que desees ordenar?"

"Sí, sí" le devolvió la sonrisa, contagiada por su optimismo, se encaminó a la vitrina que exponía pasteles de todo tipo. "Ese de ahí me ha llamado la atención toda la noche" apuntó a un pastel con glaseado de mantequilla y fresas. "¿Crees que podrías darme una rebanada?"

"Claro que sí—ahm" la miró inquisitivamente mientras se encaminaba a la vitrina con un pequeño plato.

"Sakura" le ofreció mientras lo observaba correr el cristal de la vitrina.

"Lindo nombre" le apremió mientras le entregaba el pastel. "Sakura, ésta rebanada va por cuenta de la casa, por tener una sonrisa tan hermosa".

Ella le sonrió un poco avergonzada mientras tomaba el pastel de entre sus manos. "No hace falta, ¿ves al chico de la mesa del centro? Es mi novio, cárgalo en su cuenta." Ni siquiera tuvo que volverse para saber que el chico había captado la imagen del perfecto Uchiha sentado en la mesa, y lo más seguro con su usual cara de apático. Sonrió un poco para sí mientras veía las expectativas morir en la mirada del joven, y no era porque le gustara hacer sufrir a las personas, pero ella no estaba en su jodido mejor día, así que era mejor que no se atrevieran a sonreír ni coquetearle con tanta soltura en uno de esos días.

Se dio la vuelta comenzando a sentirse un poco mal por lo que había hecho, pero todo sentimiento de culpa murió al verlo ahí, de pie a pocos pasos de ella, mirándola de una manera en la que no lo había visto antes. Se veía… ¿molesto? Se descubrió caminando hacia él antes de poder decidir hacerlo y se maldijo por eso.

"¿Sensei?".

"Así que, ayudando a tu mamá, ¿no?" su tono era tranquilo, con esa usual voz ronca e indiferente. Pero había un trasfondo de reproche que le hizo arrugar la nariz en desazón.

"¿A qué se refiere, sensei?" inquirió mientras cruzaba sus brazos frente a su pecho, dedicándole una mirada que decía: 'más vale que tengas algo bueno que decir'.

Lo observó cambiar el peso de una pierna a otra en gesto de incomodidad. "No esperaba verte teniendo una cita aquí".

Sakura no pudo evitar el gesto confundido en su rostro. Pero se negaba a hablar si él no iba a llegar a un punto.

"No contaba con que mintieras" susurró con un suspiro tan lleno de cansancio que ella misma sintió el aire más pesado.

"Yo no—".

"Ahórrate más mentiras" la interrumpió mientras se disponía a alejarse dando por terminada la conversación.

¡¿O sea cómo?! El maldito se atrevía a ignorarla y después se atrevía a reprocharle que le hubiera mentido, ¿en serio? Antes de que pudiera volverle la espalda lo pasó y lo detuvo.

"Honestamente, no te entiendo" sintió que las palabras salieron muy precipitadas, pero no tenía control, sentía que se desbordaba de furia y de indignación. "Primero, pasas toda una semana y cacho ignorándome, y después, te das el lujo de reclamarme algo. Honestamente, Kakashi, ¿Qué sucede contigo?" con un dedo pinchó el centro del pecho de su maestro y lo vio retroceder ante el gesto, pero eso no la hizo detenerse "podrías ser tan amable de explicarme ¿por qué te molesta tanto?" hizo una pausa para recobrar el aliento y para calmar un poco su humor.

Él la miró por un largo momento, antes de relajar sus hombros y de devolverle una mirada que casi rozaba en la vergüenza.

"Tienes razón". Sakura no sabía por qué el suelo estaba tan frío, pero quizá era porque su quijada había llegado hasta sus pies. ¿Qué cosa acababa de decir? ¡¿Le estaba dando la razón?! "Pero debes admitir" ¡oh, no! Aún no terminaba, pero ya tenía el presentimiento de que el repentino asombro positivo que se había creado en ella estaba a punto de convertirse en uno muy, muy, negativo "que me mentiste. Sí estas saliendo con él".

"¿Con él?" preguntó Sakura en voz alta, confusa.

"Con él" Kakashi movió la cabeza indicándole un escenario a sus espaldas.

Sasuke…

… Y Naruto saliendo apenas del baño. Secándose las manos húmedas en su pantalón de mezclilla.

Sakura apretó sus labios intentando acallar una carcajada mientras veía a Naruto sentarse en la silla vacante en su mesa.

"Bueno, Kakashi-sensei" se volvió lentamente hacia él con una sonrisa juguetona en sus labios. "Debo regresar, mi cita me espera". Le guiñó un ojo traviesa antes de darle la espalda.

La verdad es que su cara de sorpresa nadie la iba a borrar de su memoria. Lo había tomado con la guardia baja, pero todo parecía concertado de cierta manera que solo el karma podía ser culpable de tal cosa. ¡Al fin había logrado un tipo de compensación por toda una mala semana! Con un dedo arrebató un poco de glaseado al pastel antes de llevarlo a su boca.

¡Ah! ¡La venganza es tan dulce!

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¡A la mierda todo! ¡En serio! Así como se oye. ¡Al carajo y ya!

Ya se había dado por vencido. Después de haber protagonizado una de las peores escenas—una de las más estúpidas también— de celos injustificados se había dado completamente por vencido. Ya no podía luchar contra ello. ¡Estaba jodidamente atraído por su alumna! Y 'jodidamente' era la palabra clave. Metió las manos en sus bolsillos y las volvió puños. No podía soportar la idea de haber perdido la guerra contra algo como eso.

Él, Hatake Kakashi. Una de las personas más centradas y difíciles de perturbar se encontraba atraído por alguien que le hacía perder el control de sí mismo, al punto de hacerle cometer las mayores estupideces, ¿y lo peor? ¡Que ni siquiera lo hacía adrede! Y sí, lo abrumaba el simple hecho de no saber cómo sobrellevarlo. ¿Cómo reaccionar ante algo así? ¡¿Cómo?!

Llegó hasta la mesa donde lo esperaba Nuriko, aunque el hecho de que se esforzara mucho en actuar como si no estuviera ahí, leyendo esos formularios de evaluación con presunta atención, le hizo saber que estaba enojada. Pero no, no tenía tiempo para eso. No ahora, con todas esas revelaciones y dudas en la cabeza.

"Me marcho a casa" informó mientras sacaba su billetera.

Los ojos marrones de Nuriko siguieron sus movimientos antes de mirarlo a los ojos. Donde por un momento la vio vacilar por lo que encontró ahí. "De acuerdo" accedió mientras extendía la mano en su dirección.

Suspiró con pesadez mientras sacaba un billete grande y lo colocaba en su mano. "Espero el cambio de regreso".

"Cuando dejes de leer pornografía te lo devuelvo" le sonrió de una manera tan dulce que no pudo soportarlo por mucho, desvió la mirada hacia el centro del lugar y la vio de nuevo. Sonrió un poco para sí antes de guardar su billetera y marcharse del lugar.

Eso no estaba nada, nada, nada bien.

¿Ahora qué iba a hacer? Evitarla ya no era una opción, pero había otra que simplemente había descartado por ser una muy, muy mala opción. ¿Pero desde cuándo él ha sido alguien bueno?


Se que parece un capítulo de relleno, pero honestamente necesito este capítulo para la transición de la trama.

Pero que no cunda el pánico, que ya vienen las partes más importantes de la historia.

Gracias a todas las personas pacientes que creyeron en mi regreso. ¡Amor para todas ellas!

Sus reviews son siempre bien recibidos. Igual que comentarios, quejas y sugerencias.

Lilith D. Dram