Hola a todos! Bien, no quiero continuar sin antes agradecer sus reviews, en verdad gracias por ellos y por supuesto tambien por poner la historia en sus favoritos, las dudas que han surgido hasta ahora pronto seran resueltas oh eso espero xD ya ven como me gusta dejarlas por ahi xD pero bueno, no hablo mucho ahora, aqui los dejo con el capitulo seis de esta historia. La canción que sirvio de inspiación para partes de este capitulo fue Crawling de Linkin Park, nuestra pobre Hermione, si que lo tiene dificil...


CAPITULO VI

Crawling in my skin
These wounds / they will not heal
Fear is how I fall
Confusing what is real
There's something inside me that pulls beneath the surface
Consuming / confusing
This lack of self control I fear is never ending

Como la profesional que era ignoro aquellas palabras y las encerró en lo más recóndito de su mente, borró todo pensamiento de su cabeza y ordeno unos estudios para aquel joven.

Pero la única verdad era que tenía miedo.

Estaba aterrada.

Cuando entro en aquella habitación lo último que se imagino es que pasaría algo como eso, no esperaba para nada que alguien la llamara por ese nombre que para ella era en cierto modo insultante. Un nombre que se suponía solo existía en sus sueños.

No podía negar que al momento de ver a aquel chico algo en su interior se inquietó, mayor fue su sorpresa al ver aquellos ojos verdes y sin duda todo empeoro cuando él la llamo por aquel nombre.

Dudaba poder olvidar lo que vio en aquella mirada ese día… sorpresa, reconocimiento y alegría fue lo que aquellos hermosos ojos verdes le mostraron, esto por supuesto solo ayudo a que ella se sintiera peor.

¿Her… Hermione?

Estaba segura que muchas emociones se dibujaron en su rostro, para que negar que estuvo tentada a salir corriendo de ahí, pero no lo hizo, Jean Grey no era de las que huía de sus fantasmas por muy irreales que estos fueran, busco la parte racional de su pensamiento y se trató de convencer de que aquello no era más que una confusión.

Seguramente era casualidad el parecido que ese joven tenía con "él", también era casualidad el que la llamara así, después de todo había muchas Hermione en el mundo ¿Cierto? Y seguramente también era casualidad ese dolor que poco a poco iba apareciendo en su pecho.

Mi nombre es Jean, no Hermione… creo que me estas confundiendo.

Espero cualquier reacción por parte de aquel desconocido menos que él la viera con evidente dolor y decepción, sin saber exactamente porque sintió la urgencia de aliviar aquello, por un segundo estuvo tentada a sonreírle y aceptar aquella identidad con tal de que él, no la viera de esa manera.

Sacudió con fuerza su cabeza y antes de cometer alguna estupidez dio unas instrucciones para después salir huyendo de ahí, tenía que tranquilizarse, aquello no le podía estar pasando, no ahora, no cuando todo en su vida era tan perfecto.

Tenía un hermano al cual adoraba, un amigo que ahora sabia podía significar algo más en su vida, tenía un futuro, un futuro prometedor.

Sabiendo que se podía desmoronar en cualquier momento, busco refugio en un cuarto, afortunadamente encontró uno y rápidamente se encerró ahí, su respiración era agitada y el corazón parecía querer salirse de su pecho.

Aquello tenía que tener alguna explicación lógica.

Miles de ideas cruzaron por su cabeza, entre ellas estaba que todo eso se trataba de una broma por parte de Benjamín, hasta el hecho de que aquel joven podía leer la mente y solo se burlaba de ella. Hizo una mueca al darse cuenta de lo absurdo que se escuchaba aquello, por un lado sabía que Benjamín no jugaría con ese tema y por el otro ella sabía que las cosas sobrenaturales simplemente no existían y en esa categoría definitivamente entraba, el leer la mente.

Se sintió desprotegida mientras la fuerza en sus piernas se fue acabando hasta que llegó al suelo, donde derrotada sentía una opresión en su pecho que le impedía incluso respirar. Las lágrimas no se hicieron esperar.

El sueño de aquella mañana apareció en sus pensamientos solo empeorando las cosas, un sollozo escapo de sus labios sin que pudiera hacer algo por evitarlo, quiso correr, quiso gritar, incluso quiso ir con aquel extraño a golpearlo por hacerla sentir así.

La idea de llamar a Benjamín cruzo por su cabeza, sabía que él era el único que la podía ayudar, no le gustaba interferir en los viajes de su hermano pero aquella situación era una emergencia, tomo su celular y cuando apenas iba a buscar el número alguien llamo a la puerta.

Rápidamente limpio su rostro y trato de sonreír, lo que menos le convenía era que por todo el hospital corriera el rumor que la gran Jean Grey había tenido un ataque de pánico.

Como pudo se puso de pie y le abrió la puerta a una sonriente enfermera que le entrego unos papeles, antes de dar media vuelta la regordeta mujer le dedico una extraña mirada, ella solo pudo sonreír de medio lado, esperaba que eso fuera suficiente para tranquilizarla. Suspiro profundamente y vio los resultados de aquellos estudios, al parecer aquel joven no tenía daño grave en la cabeza, solo algunos cortes que sangraban demasiado y causaban ese terrible dolor, no podía decir lo mismo de sus costillas y sus piernas, estas estaban destrozadas y tenía que pasar un largo tiempo para que se viera recuperado por completo, se sintió liberada ya que aquello solo significaba que no tendría que estar más cerca de él.

Sintiendo como un gran peso bajaba de sus hombros suspiro aliviada, necesitaba encontrar a alguien que se hiciera cargo de aquel caso, ella podía alegar tener mucho trabajo, nadie lo dudaría, así que rápidamente fue en busca de algún compañero que la salvara de aquella incómoda situación.

-OOOoooOOO-

Nunca había creído en las casualidades, a sus ahora veintiséis años sabía que las cosas siempre pasaban por algo.

Y ahora ahí estaba, tirado en un hospital muggle con algo más que costillas y piernas deshechas.

No podía explicar con palabras lo que sintió al verla… alegría, confusión, euforia, miedo, dolor… eran tantas las emociones que no se podía concentrar en una, ella era su Hermione no se podía equivocar, lo sentía… lo supo al ver aquellos castaños ojos, después de años de búsqueda la venia encontrar en el lugar que menos imagino, pero sin duda lo que más le preocupaba era el hecho de que al parecer ella no lo conocía o pretendía no recordarlo.

¿A que estaba jugando?

Una vez que ella abandono esa habitación él estuvo a punto de seguirla, de no ser por aquellos entrometidos que no le permitieron moverse ahora él estaría persiguiendo a la castaña. Tenía que salir de ahí y tenía que hacerlo pronto, no podía perder más tiempo, tenía que hablar con Hermione, preguntarle tantas cosas, quería saber porque no lo había buscado, que había pasado con ella en esos largos años.

— ¡Déjenme en paz!

Muchas manos hacían trabajos en su cuerpo pero nadie le hizo caso, en un instante sintió como lo movían y fue a parar a un enorme cuarto donde entre varios lo metieron a un extraño aparato, parecía una nave espacial

Cerró los ojos con fuerza rogando a Merlín que aquella tortura terminara, la verdad era que el dolor en su cuerpo aumentaba de manera considerable, después de unos minutos que le parecieron eternos lo sacaron de aquel lugar.

— Hermione… déjenme hablar con ella.

— No te muevas, tienes varios huesos rotos, puedes empeorar tu estado. Alex, llama al doctor Smith, creo que aunque no necesita cirugía en la cabeza si la necesita en las fracturas.

¿De nuevo con lo de la cirugía?

— No por favor, solo llamen a Luna, ella sabrá… ella sabrá…

Alguien levanto su pierna y esto basto para que soltara una maldición y toda idea abandonara su cabeza, fue en ese instante mientras maldecía que desvió su vista hacia la ventana más cerca y por ella pudo ver a Hermione, estaba solo ahí, parada observándolo con un extraño brillo en la mirada, al notar que él la veía apretó los labios y sin acercarse a él desapareció de su vista.

Aquello tenía que ser una broma.

— ¡Hermione!

Trato de ponerse de pie de nuevo y de nuevo se lo impidieron, sentía la frustración apoderarse de su ser, no podía permitir que Hermione se fuera, había pasado los últimos años de su vida buscándola, no podía darse el lujo de perderla, no ahora.

— ¡Hermione!

Sus gritos fueron en vano, su castaña amiga no volvió, sentía las lágrimas viajar por sus mejillas y él no hizo nada para detenerlas, en ese instante una de las tantas enfermeras pregunto si el chico traía alguna identificación para notificar a sus parientes. Fue ahí que recordó que no traía papeles con él, después de todo lo último que esperaba era que alguien lo atropellara, tampoco esperaba encontrar a Hermione en aquel hospital, así como tampoco esperara que la chica lo ignorara de esa manera.

— Necesito una lechuza, quiero mi varita.

— Alex… ¿Seguro que la tomografía salió bien? Creo que tenemos un grave caso de alucinaciones.

Fue lo último que escucho, después de eso alguien le inyecto algo y fue ahí que perdió el conocimiento, se sumió en la inconsciencia deseando con todas sus fuerzas que aquello solo fuera una pesadilla.

-OOOoooOOO-

Nueva York siempre había sido de sus ciudades favoritas, ya fuera de negocios o simple viaje de placer disfrutaba sus visitas a aquel lugar, pero ahora sentado en aquella oficina en el piso más alto de aquel rascacielos maldijo el estar ahí.

Benjamín Grey, era una figura muy conocida en el mundo de los negocios, él lo sabía y disfrutaba de esa fama, pero esa fama le traía momentos como aquellos, donde tenía que estar sentado por horas frente algún empresario que hacía uso de todos sus medios para impresionarlo. Rara vez lo lograban, así que él hacia lo único que podía en una situación como esa: ver por la ventana admirando el cielo o simplemente perdido en sus pensamientos.

Mientras aquel estadounidense seguía abriendo la boca, él se limitó a divagar en lo que había sido su vida los últimos años.

Graduándose con honores de la Universidad, y después de trabajar algunos años en las empresas más importantes de Londres, ahora él se encontraba sumergido en su puesto en una de las empresas aseguradoras más importantes de Inglaterra. No se podía quejar, tenía la vida que cualquiera podía desear, pero aun así sentía que algo le faltaba.

Tal vez era el hecho de no recordar nada de su infancia, tal vez era que nunca supero por completo la perdida de sus padres, tal vez fue el estar internado en aquella clínica por un año, no lo sabía pero en su vida había algo que no le acababa de gustar.

No encajaba, así de simple.

Y es que era extraño pero al parecer con la única que se sentía bien era con Jean, su hermana, que ahora por su trabajo veía tan poco, no podía negar que la extrañaba, después de todo ella era lo único real que tenía en la vida, su única familia, y aunque el Doctor Patterson había estado pendiente de ellos todos esos años, aquel viejo no le acababa de gustar, atrás había dejado la gratitud que sintió por él, ahora, no sabía porque aquel hombre lo exasperaba.

Porque la sonrisa idiota que ponía cada vez que veía a Jean… le molestaba, era como un padre orgulloso. ¿Orgulloso de que? No lo sabía, pero no le gustaba, sus pensamientos viajaron de aquel viejo a cierto chico que sin duda se ganaba el primer lugar de las personas menos queridas para él.

Cooper.

Estuvo tentado a ponerse de pie y escupir el suelo como si en el estuviera aquel tipo.

No lo soportaba.

Desde el momento en que lo conoció supo que se trataría de una piedra en el zapato, y no se equivocó, después de aquel singular encuentro con Jean, el hombre no la dejaba ni a sol ni a sombra, era claro que él quería algo mas con su hermana y eso no le agradaba. Había algo en él que no le acababa de gustar, no es que fuera un hermano celoso… bueno tal vez sí, pero el disgusto que sentía por Cooper rayaba a lo absurdo, muchas veces trato de entender por qué aquel chico le desagradaba tanto.

¿Era su estúpida sonrisa?

¿La cara de idiota que ponía al ver a Jean?

¿Era ese horrible cabello que tenía?

No lo sabía, y la verdad ya no le interesaba mucho averiguarlo, a esas alturas se había resignado a no querer a aquel chico, solo esperaba que su hermana continuara siendo solo su amiga. Porque él lo había notado, a Jean, le gustaba aquel bicho.

Muchas veces quiso comentárselo, pero se mordió la lengua pensando que si su hermana no se había dado cuenta de esto, él no sería el que la lanzara a los brazos de aquel tonto.

Negó con la cabeza mientras se trataba de concentrar en su reunión, no era bueno ni sano pasar todo el día pensando en la vida amorosa de su hermana, ahora sabía por qué Jean, le insistía tanto que necesitaba una novia.

Suspiro por lo bajo y antes de girarse hacia la mesa de juntas, pudo ver una lechuza volando muy cerca de ahí, el animal traía un papel atado a las patas.

Confundido tallo sus ojos pensando que tal vez eran alucinaciones suyas, pero una vez que busco con la mirada aquella ave no encontró rastro alguno de esta, sin duda todo había sido producto de su imaginación, trato de ponerle atención a aquel hombre cuando de repente su celular se escuchó, sin importarle disculparse con los presentes abandono la sala de juntas al ver que era Jean, la que lo llamaba.

— ¿Jean?

Escuchó un leve sollozo y eso basto para poner todos sus sentidos alerta.

— ¿Jean, eres tú? ¿Estás bien?

Murmullos y más sollozos se escuchaban del otro lado del celular, él sabía que era su hermana, la había escuchado llorar muchas veces como para asegurarlo.

— ¿Jean, paso algo?

Espero unos minutos que se le hicieron eternos, conociendo como conocía a Jean, sabía que lo mejor era dejar que se tranquilizara un poco, después para su alivio noto como los sollozos disminuían y al parecer su castaña hermana tomaba valor para hablar.

— Benjamín…

— Con un demonio, Jean ¿Qué pasa?

— Él está aquí.

Las palabras de su hermana no tenían sentido ¿Él? ¿Cuál él? Inmediatamente pensó en Cooper, seguramente el idiota le había hecho y ahora la estaba acosando, pero ya vería esa cucaracha.

— Te dije que Cooper no te traería nada bueno, pero deja que yo…

— No es Leo.

— ¿Qué? Entonces quien…

— Es Harry, Harry Potter.

Estuvo seguro que perdió todos los colores de la cara al escuchar aquel nombre, suspiro profundamente sintiendo un terrible dolor en el pecho, y él que tontamente había pensado que aquello había quedado en el pasado, desde hace tiempo que ella no mencionaba aquello, desde ya hace años que ella había dejado de despertarse en las madrugadas llorando diciendo que el tal Harry, la buscaba. ¿Por qué ahora de buenas a primeras le hablaba de él?

— Jean, yo…

— Lo vi, Benjamín… yo lo vi, él… él me llamo Hermione…

Mas sollozos, al escucharlos él sintió que se desmoronaba junto con Jean, nunca le había gustado verla llorar, al verla en ese estado él sentía que había fallado en la misión que él solo se había encomendado de protegerla, era obvio que lo necesitaba.

Y él iba a estar ahí para ella.

— Tranquilízate, tomo el primer vuelo a Londres, todo estará bien Jean, te lo juro.

Escucho un "gracias" y después nada.

Sintiendo como la frustración lo atacaba maldijo por lo bajo mientras desordenaba su cabello, Jean, le preocupaba y la verdad era que no sabía cómo ayudarla, la idea de visitar al doctor Patterson cruzo por su cabeza e hizo una mueca ante esta idea, por muy poco que le gustara era él tal vez el único que podía ayudar a su querida hermana. Sin molestarse en avisar se encamino a la salida deseando encontrar un vuelo a casa lo más pronto posible.

-OOOoooOOO-

La fría brisa de aquella noche despeino sus cabellos.

Era tarde… muy tarde.

Apretando los puños con fuerza dio un vistazo a su alrededor, no había nadie que no le dirigiera miradas cargadas de pena. Otros tantos hablaban entre si viéndola con evidente burla, esto solo logro que apretará los dientes furiosa, esperaba que aquello tuviera una explicación.

No podía soportarlo más.

Había pasado los últimos nueve años de su vida luchando contra un fantasma, esa era una batalla que haría huir a cualquiera, pero no a ella, no a Ginny Weasley.

Levantando la vista orgullosa camino entre aquellos que sabía se burlaban de su situación, y es que no era por todos conocida la obsesión que su novio, Harry Potter, tenía por Hermione Granger. Aun después de tantos años el chico se negaba a aceptar su muerte y aquello solo los llevaba a situaciones como aquellas:

Harry faltando a la fiesta de compromiso de Ron y Luna porque había salido hacia Brasil donde según él tenía una pista del paradero de Hermione.

Harry olvidando su aniversario porque estaba demasiado ocupado ideando planes de caza de Mortífagos.

Harry pelando con ella por "su falta de tacto" ante un tema tan delicado.

Estaba cansada.

Y no es que a ella no le doliera la perdida de la chica, después de todo había sido su amiga, pero como muchas veces le dijo al moreno, "ya era momento de superarlo". No veía la hora de que por fin el cuerpo de Hermione apareciera para así ponerle fin a aquel asunto, deseaba con todas sus fuerzas que aquello pasara.

— ¿Segura que vendrá?

La voz de su hermano, Ron, la saco de sus pensamientos.

— Más le vale que venga.

— Ginny...

— Él vendrá, es su fiesta de cumpleaños después de todo ¿No?

— Pero hace dos horas que debió llegar, ¿No crees...?

— Él está bien, seguro que anda tras una pista.

La amargura en su voz alerto a su pelirrojo hermano.

— Ginny, debes entenderlo.

— ¡Y qué crees que eh hecho estos años!

Nunca había sido de las mujeres que lloraban por cualquier cosa, pero ahora sentía que no era ella misma, Hermione, le había quitado todo.

Su hermano suspiro por lo bajo y le poso su mano sobre sus delgados hombros, pudo sentir su apoyo pero eso no le sirvió de nada, lo único que la podía ayudar era ver a Harry llegando a aquella fiesta, eso era lo único que necesitaba. Sonrió a Ron, y se alejó de él paseando por el lugar.

Porque en verdad más le valía a Harry Potter llegar a esa celebración, estaba segura que aquel era el último descuido que le pasaba, era tiempo de ponerle un ultimátum… porque tendría que elegir entre ella y Hermione.

Estaba segura que la elegiría, después de todo… ella no estaba muerta.

-OOOoooOOO-

Desde hace rato había perdido la noción del tiempo, no sabía cuánto llevaba en aquella misma posición, desde que había colgado la llamada de Benjamín se había acostado en el piso abrazando sus piernas, necesitaba sentirse segura.

Y es que todo estaba mal.

Después de escapar de esa manera del hospital e irse a encerrar a su casa, nada mejoraba, al contrario todo iba de mal en peor. Primero estaba el asunto de Leo.

Tuvo que abrazarse con más fuerza ante este pensamiento. El chico le había hablado hace unas horas preguntándole donde estaba, fue hasta entonces que recordó había quedado con él, se sintió estúpida al no poderle explicar lo que pasaba con ella, sin darle alguna explicación le pido al chico no la molestara y la dejara en paz, todo era parte de su histeria lo sabía pero aun así no lo podía controlar, después la dolida voz de Leo diciéndole que estaba bien.

Sabía que después tendría un problema ahí, pero ahora era lo que menos le importaba, ahora lo único que estaba en su mente era cierto chico que había visto aquella mañana.

Y es que desde entonces no había dejado de tener aquellas extrañas visiones.

Le asustaban, era como si sus sueños hubieran tomado el control de su mente y ahora estando despierta veía todo aquello que solo había visto en sus sueños. Con la vista perdida en la nada nombres, lugares, criaturas… llegaban de repente a su cabeza logrando que sin saber que hacer gritara de pura frustración.

Soy Hermione, Hermione Granger.

Lágrimas escapaban de sus castaños ojos sin que pudiera hacer algo por evitarlo, se sentía ridícula, ahí estaba ella, la gran Jean Grey tumbada en el suelo, llorando y sintiéndose atacada por los inventos de su trastornada mente.

Mas sollozos escaparon de sus labios deseando con todas sus fuerzas que Benjamín estuviera pronto a su lado, sabía que él era el único que la podía ayudar.

-OOOoooOOO-

Abrió la puerta de la casa con mucho cuidado, lo último que quería era asustar aún más a su hermana, para su sorpresa la casa estaba sumida en una total oscuridad, camino a ciegas hasta llegar al interruptor y al encenderlo casi se va de espaldas.

Jean estaba hecha bola en el suelo, con la vista perdida en la nada mientras las lágrimas viajaban por sus mejillas, rápidamente corrió hacia ella y la tomo entre sus brazos, la chica al percatarse de su presencia lo abrazo con fuerza.

— Jean…

— Benjamín.

No hablaron por un buen rato, él simplemente no podía decir nada ya que no se le ocurría nada bueno que decir, muchas preguntas estaban danzando en su cabeza pero sabía por el estado de su hermana que ella no las podía contestar, así que la dejo llorar sobre su hombro mientras él no hacía más que repetir que todo iba a estar bien.

Se sentía un mentiroso al decir aquello.

No tenía una maldita idea de cómo ayudarla, se sintió débil e inútil.

Pasaron las horas hasta que los primeros rayos del sol entraron a la habitación, esto le ayudo a ver el verdadero estado de Jean, se asustó al verla así, pálida y con la vista perdida en la nada, mientras sus ojos estaban hinchados por tanto llorar, ¿Qué demonios le había pasado?

— Jean, ¿Qué fue lo que paso?

Separo un poco a la chica para poder ver su cara, ella seguía con la vista perdida en la nada pero al parecer lo escucho ya que las lágrimas se hicieron de nuevo presentes. Después de unos minutos que se le hicieron eternos, por fin abrió la boca.

— Me encontró, él vino por mí.

Estaba por preguntarle a que se refería cuando el teléfono se escuchó, como pudo estiro la mano y tomo el aparato, en cuanto contesto una voz le pregunto por Jean. Él explico que no podía atender a ningún llamado en ese momento, la amable enfermera le dio un recado y él colgó el teléfono. La curiosa mirada de su hermana le dio a entender que quería saber de quien se trataba.

— Era del hospital, te buscaban al parecer un compañero tuyo, te quería hacer unas preguntas de un ingreso que hiciste ayer.

Al escuchar aquello noto perfectamente como Jean, se estremecía y temblaba un poco.

— No quiero volver ahí, Benjamín… por favor no dejes que me vea así de nuevo.

No le pudo preguntar a que se refería exactamente ya que de nuevo ella se puso a llorar, sintiéndose aún más inútil que antes él se limitó a apretar los labios tragándose sus preguntas, pero al parecer después de horas Jean, le había dado una pista de lo que la había puesto en ese estado, ya que por lo que pudo entender todo eso se había iniciado en el hospital y algo le decía que si iba ahí encontraría las respuestas que necesitaba.


Y eso es todo por hoy, espero en verdad que les haya gustado y me digan que les parecio en un review... recuerden que son gratis *O* y estos ayudan a mi inspiración, en verdad que si :)

Ahora, tenemos el ataque de Hermione... bueno tenemos que entender a la pobre, no todos los dias tus sueños se vuelven realidad, cierto? ahora esperemos que pronto pueda salir de este y continue con su vida... si es que puede continuar porque se vienen cambios importantes en ella :B Tambien vemos como Ginny se canso de Harry y su eterna busqueda de Hermione... como reaccionara cuando se entere de que Hermione, esta todo... menos muerta :O?

Benjamín no soporta a Leo... eso es algo que se venia venir xD pero veamos a quien preferira nuestro rubio... al muggle que tanto odia o al mago que en un tiempo fue su peor enemigo? y algun dia recordara él que tambien pertenecio a este mundo? como ven, me encanta sembrar dudas xD es algo que no puedo evitar, pero bueno por ahora me retiro, como ya dije espero que les haya gustado, gracias por leer :)

PD: Debo agradecer publicamente a Linkin Park por ayudarme con la inspiración, ah y al pastel de chocolate xDDD