Hola de nuevo por aqui! Despues de mil años (?) bueno despues de un poco mas de tiempo del que acostumbro aqui ando de vuelta, el motivo de mi retraso es que ya entre a clases y en esta primera semana ya abusaron de mi T_T demasiadas tareas roba tiempo pero bueno, por fin pude escribir algo, aqui se los dejo, no quiero continuar sin antes agradecer todos sus reviews y por poner la historia en favoritos *-* en verdad que al verlos me animaba mas a escribir, y como yo no se hacerle favores al mundo 8-) les dejo este nuevo capitulo ya saben me gusta castigar a todos con mi mala escritura xDD ya pues, disfruten la lectura.


CAPITULO VII

Era increíble que ya hubieran pasado dos días.

Dos días en los cuales él inútilmente intento tener otro encuentro con Hermione, y es que por más señas y descripciones que les daba a los doctores y enfermeras de aquel hospital nadie conocía a una tal "Hermione Granger". Aun sentía esa desesperación en cada célula de su cuerpo por no obtener información alguna, pero su mala suerte no terminaba ahí. Hace un día había despertado con la sorpresa de que lo habían operado, así es, aquellos muggles lo habían sometido a una tortura que ni al mismo Voldemort se le hubiera ocurrido y es que ¿Operarlo? ¿Exiliarlo a una cama, rodeado de gente que no lo comprendía y que por alguna razón seguían creyendo que alucinaba?

Y ahora ahí se encontraba, el gran Harry Potter tendido en una cama con fierros por todos lados, hace unas horas había descubierto que pedazos de aquel material sobresalían de sus piernas, causándole un susto de muerte. Era doloroso, extremadamente doloroso, sus costillas no estaban mejor. Pero sin duda lo peor de todo era que no tenía su varita, desde que llego había exigido se la devolvieran pero según las enfermeras no sabían a que "varita" se refería. Aquella situación era frustrante.

Su única esperanza era que Ron, o alguno de sus amigos comenzara a buscarlo porque si no estaría condenado a pasar meses encerrado ahí, un suspiro escapo de sus labios justo en el momento que una sonriente y joven enfermera llego a preguntarle si necesitaba algo.

— Ya dije lo que necesito.

Sabía que estaba siendo grosero, después de todo, la chica no tenía la culpa de su mala suerte, pero al parecer esto no incomodo ni molesto a la joven.

— Todos creen que tienes un serio problema, ya sabes, los golpes en la cabeza son un tanto delicados.

Ante tales palabras no pudo evitar rodar los ojos fastidiado, si, sabía lo que se decía de él, todos en aquel hospital pensaban que había enloquecido. Y por lo mismo todos lo ignoraban.

— Yo solo quiero verla de nuevo…

No supo porque lo decía, después de todo en ese tiempo nadie le había prestado atención a su petición, todos al parecer seguían pensando que estaba dañado de la cabeza, a tal punto que en cuanto preguntaba por Hermione, todos le sonreían impidiéndole hablar y diciéndole que todo iba a mejorar, aquella chica era en verdad la primera que lo escuchaba y no se sintió con ánimos de agradecerlo. Después de todo seguramente ella también pensaba que estaba loco.

— ¿Ver a quién? ¿Algún familiar tuyo? Sabes que hemos hecho lo posible por buscar a tus familiares pero nadie parece estar buscando a un Harry Potter.

Al escuchar las palabras de la joven solo pudo rodar los ojos molesto, ¿Cómo querían que alguien llegara preguntando por él? ¿Cómo, si la única manera que tenía de comunicarse era con magia? Y él por supuesto no encontraba su varita, nadie entendía como es que no podía ni siquiera dar una dirección, para él era obvio porque no podía, lo que menos le convenía era dar la dirección de una casa que solo era visible para los magos, sin duda su vida no podía ser peor en esos momentos.

Suspiro frustrado mientras aquella joven checaba sus signos vitales y sus vendajes, la chica le sonreía frecuentemente tal vez tratando de ser amable. Él por supuesto que no pudo corresponder a ninguna de sus sonrisas, no estaba de ánimos para eso.

— ¿Y tienes novia?

Sorprendido por la pregunta de la enfermera enarcando una ceja dirigió su mirada hacia ella, topándose con una chica sonrojada por alguna razón, aquello sí que no lo esperaba, primero era el loco del hospital y ahora al parecer las enfermeras se fijaban en lo atractivo que era…o eso parecía al menos.

— Sí.

— Oh

¿Fue desilusión lo que vio en aquel rostro? Aquella situación logro subirle los ánimos un poco, era graciosa la manera en que la chica evidentemente apenada evadía su mirada, sonriendo sinceramente desde hace dos días negó con la cabeza, para hacerle la tarea un poco más fácil a la joven desvió su cabeza hacia la puerta esperando que la chica terminara su trabajo, pero fue en ese momento que vio a alguien a la distancia, un chico, un chico que le recordaba a alguien... a alguien que estaba muerto.

Aquello tenía que ser una broma, comenzó a dudar que aquel golpe en verdad le hubiera afectado algo en su cabeza ya que aquel joven le recordaba tanto a cierto Slytherin que por un segundo sintió un sudor frio en su nuca, y es que aquel color de cabello y aquel porte solo lo había visto una vez en su vida, así que sin quererlo un nombre escapo de sus labios.

— ¿Draco?

— ¿Decías?

La enfermera que al parecer llevaba un buen tiempo al pendiente de sus movimientos desvió la vista hacia donde el veía, él por su parte no podía despegar la vista de aquel joven que platicaba muy serio con un doctor.

— Él no se llama, Draco.

La inesperada respuesta de la joven logro que desviara su vista hacia ella.

— ¿Perdón?

— Lo veías a él, ¿No es verdad? Él no se llama Draco, su nombre es Benjamín Grey, es el hermano de la doctora Grey.

¿Doctora Grey? ¿Y esa quién era? Que el recordara ninguna doctora rubia lo había atendido.

— No conozco a la doctora Grey, lo cual es raro, al parecer todos los doctores se han pasado por aquí al menos por curiosidad.

— ¿De qué hablas? Claro que la conoces, ella fue la que te atendió el primer día.

Fue como si un balde de agua fría le hubiera caído de la nada, trago saliva dolorosamente sintiendo el fantasma de la emoción en su interior, ya que la única doctora que no había vuelto a verlo era ella… Hermione…

— ¿Doctora Grey?

La chica le sonrió, y él hizo lo posible por responder su sonrisa, al parecer el único motivo por el cual la joven le respondía sus preguntas era porque quería darle una buena impresión.

— Así es, según supe ella fue la que te ingreso.

— Debe haber un error, ella no se apellida Grey.

— Claro que sí.

— No, ¿Seguro que me hablas de la misma persona? ¿Segura que no es Hermione de quien me hablas?

— ¿Hermione?

Un bufido de frustración escapo de sus labios, ¿Cómo es que no sabía de quien hablaba? Se la había pasado los últimos días preguntando por ella, pero fue entonces que recordó a aquella linda enfermera nunca le había preguntado, se maldijo internamente por este error.

— Hermione Granger, así se llama la doctora que me atendió, yo la conozco ella, ella…

Un nudo se formó en su garganta impidiéndole continuar, la verdad que recordar la frialdad en el rostro de su amiga le dolía y mucho.

— Te equivocas, ella se llama Jean Grey, y aquel de allá es su hermano, Benjamín Grey.

La joven señalo con su mano a aquel rubio que solo veía de perfil, dirigió su mirada hacia aquel chico justo en el momento que se giraba hacia él.

Una maldita broma, aquello tenía que ser una maldita broma.

Ahí frente a él, aunque evidentemente cambiado se encontraba un chico que él mismo había visto morir hace años, un chico que hasta ahora nunca se había detenido en pensar.

— Draco.

El tiempo se detuvo por un instante, un instante en que aquel joven lo veía con una ceja enarcada regalándole una extraña mueca, para después como si no lo conociera dar media vuelta y desaparecer de ahí, mientras él simplemente no podía pensar con claridad… ¿Qué hacia Draco en aquel hospital muggle? ¿Y porque demonios aquella enfermera juraba que era hermano de su Hermione? ¿Qué demonios estaba pasando ahí?

¿Era en verdad todo una pesadilla?

Esperaba que sí, aquello, no le gustaba.

-OOOoooOOO-

Después de dos días supo era el momento de salir de aquella casa.

Con lentitud se deshizo del brazo de Jean, brazo que lo tenía atrapado de la cintura y lo apretaba con fuerza aun cuando ella dormía. Poco a poco se fue poniendo de pie dando un vistazo al demacrado rostro de su hermana, y es que desde hace dos días que ella no era la misma.

Un suspiro escapo de su pecho al ponerse a analizar la situación, ya habían pasado un poco más de cuarenta y ocho horas desde que había encontrado a su hermana en ese estado, y aun no sabía que es lo que le había pasado, porque por más que le preguntaba a la castaña esta se limitaba a estremecerse, ver a la nada y murmurar cosas como "él me encontró". No entendía, y sabía que la única manera de saber qué es lo que le había pasado a su querida hermana era ir a ese hospital, pero la verdad era que no quería dejarla sola, temía que en su ausencia Jean, tuviera una crisis.

Aun con ese temor sabía que no podría lidiar más con esa situación, así que ese día había decidido averiguar qué es lo que había pasado, por esa razón estaba ahora despertándose a las seis de la mañana, saliendo con sigilo de la habitación de Jean para ir a la suya y prepararse para salir, porque si, desde hace dos días dormía con su hermana.

Mientras tomaba un baño y se cambiaba, estudiaba las posibilidades, sabía que desde hace años Jean había dejado de inyectase aquella estúpida droga del Doctor Patterson, esto porque ambos estuvieron de acuerdo que ya no las necesitaba, después de todo habían pasado años desde su ultimo sueño con aquel mundo. Fue ahora que pensó que aquello tal vez no fue una buena idea. Aunque no le gustara tenía que tener en cuenta el hecho de que tal vez fuera necesario ir a visitar a Patterson, ante este pensamiento hizo una mueca, odiaba esa idea, pero más odiaba el ver a su hermana en ese estado.

Con el ánimo por los suelos se vistió sin prestar mucha atención y en unos minutos estuvo listo, para cuando fue a la habitación de Jean ya pasaban las siete de la mañana, su querida castaña seguía sumida en un profundo sueño, esperaba que siguiera así para cuando él volviera, con cuidado llego al lado de la chica y deposito un beso en su frente.

— Volveré pronto.

Cerró con extremo cuidado la puerta y se encamino hacia aquel hospital, esperaba poder encontrar las respuestas que buscaba.

De camino hacia aquel lugar, aprovecho para dar unas cuantas llamadas, telefoneo a su oficina donde aviso que no podría asistir tal vez en toda la semana, no hizo caso a la alarma de su secretaria ante tal aviso, después de todo él podía darse esos lujos, piso el acelerador deseando llegar cuanto antes a aquel bendito lugar. Una vez que llego se dirigió rápidamente con la recepcionista que al reconocerlo se sonrió y lo saludó efusivamente.

— Benjamín, que gusto verte.

— ¿Cómo estas Susan?

— Bien querido, pero dime ¿Qué te trae por acá? ¿Vienes a darnos noticias de Jean? ¿Se mejoró?

Sonrió por mera cortesía, él sabía que la enfermedad de Jean era un invento suyo, pero fue lo mejor que se le ocurrió, no quería para nada que alguien se entrara del problema de la castaña.

— Aun no está muy bien del todo, creo que necesitara unos días más de descanso.

— Es una lástima, aquí la echamos mucho de menos.

— Lo imagino, Susan, ¿Me podrías decir donde esta Cooper?

No era nada común que él buscara al joven y esto quedo claro por la cara de sorpresa de Susan, pero él se limitó a sonreírle, a él tampoco le gustaba la idea pero algo le decía que si alguien sabía que es lo que le pasaba a Jean, ese era Cooper.

— Claro cariño, está ahora en el segundo piso, realizando sus rondas.

— Gracias, Susan.

Con una última sonrisa se despidió de la mujer y se encamino al segundo piso, esperaba que Cooper aun estuviera ahí, la verdad no tenía muchas ganas de andar preguntando por él en todo el hospital.

Pero al parecer ese día la suerte le sonreía, ya que apenas salió del elevador, pudo ver a Cooper, el chico revisaba unos papeles al parecer muy concentrado, rápidamente estuvo a su lado, no fue necesario hablarle ya que al sentir su presencia el joven levanto la vista, fue evidente su sorpresa al verlo ahí.

— ¿Benjamín? ¿Está todo bien? ¿Le paso algo a Jean?

Una mueca se dibujó en sus labios al notar la preocupación del chico hacia su hermana.

— Tranquilo Cooper, no pasó nada, Jean está bien… yo vengo a hablar contigo.

— ¿Ah?

— Quiero saber qué demonios le hiciste a Jean, y lo quiero saber ahora.

Fue al grano, lo último que quería era tener una plática amena con el idiota ese, aunque Jean le había dicho que él no tenía nada que ver, algo en su interior le decía que no era así.

La cara de Cooper era algo digno de una fotografía, era evidente su sorpresa, pero pudo ver algo más, pudo ver la culpa… y entonces lo supo, Cooper era el causante del ataque de Jean, y al parecer su hermana lo encubría. Apretó los puños sintiendo la furia apoderarse de sus sentidos, si por él fuera lo golpeaba en ese momento pero lo que menos quería era armar un escándalo.

Cooper cambio su semblante al ver lo que su muda aceptación había causado.

— No creo que deba hablar eso contigo, es un asunto entre Jean y yo.

— Todo lo que le afecte a Jean, es asunto mío Cooper, quiero saber en este maldito momento que es lo que le hiciste.

Tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para no partirle la cara al niño bonito ese, se merecía una buena paliza por el daño que le había causado a Jean.

— Y te dije que no…

Las palabras de Cooper fueron interrumpidas, ya que alguien comenzó a bocearlo con carácter de urgente, dirigiéndole una última mirada cargada de desafío dio media vuelta y se fue de ahí, estuvo tentado a seguirlo y pedirle explicaciones pero sabía que aun con lo odioso que era seguramente alguien lo necesitaba con más urgencia, suspiro por lo bajo y negó con la cabeza, estaba por irse cuando se sintió observado, reconociendo ese sentimiento rápidamente busco a alguien, fue extraño ya que en esta ocasión si encontró un par de ojos que los lo veían.

Era un chico, un chico que lo observaba con evidente asombro, era joven casi podía decir que de su edad, platicaba con una enfermera sin quitarle la vista de encima, pudo ver por los yesos de sus piernas, los cortes en su rostro y los vendajes en su abdomen que no la estaba pasando muy bien, pero lo que no entendió es ese sentimiento de repulsión que sintió por él con solo verlo, era como el fantasma de un sentimiento llamado odio, no comprendía porque sentía eso, después de todo él no tenía por qué odiarlo, presto un poco más de atención a su aspecto y descubrió que si no fuera por esos lentes podía pasar como el hermano perdido de Cooper, así que seguramente era por eso, aquel chico le recordaba tanto a Cooper que no podía evitar sentir eso por él al verlo, negó de nuevo con la cabeza y simplemente se alejó de ahí, definitivamente el encierro en el que vivía actualmente le estaba haciendo daño.

Dio media vuelta cuando de repente un chico pelirrojo choco contra él logrando que por poco perdiera el equilibrio, con una disculpa rápida y sin dirigirle una mirada tomo de la mano a una chica rubia que estaba igual de perdida que él. Mientras se alejaba alcanzo a escuchar un poco de la conversación de esta singular pareja.

— Vamos Luna, tenemos que encontrar esa maldita habitación, ¿Qué habitación dijeron?

— Doscientos veintinueve Ronald, deberías aprender a poner atención.

— Fue culpa de esa muggle, me confundió… Oh Luna, aquí esta... mira ahí esta Harry.

Fue lo último que escucho antes de subir al elevador.

-OOOoooOOO-

Tenía que aceptarlo, cuando Harry no llego a su fiesta pensó que se trataba de un berrinche de su gran amigo, y en cierto modo lo entendió, pero eso ya había pasado, ahora después de dos días de no saber nada del moreno sabía algo malo había pasado. Inmediatamente se puso en contacto con sus amigos para que estos le ayudaran en la búsqueda de Harry, era cierto que podía contar con todo el cuerpo de aurores para esta tarea, pero no quería hacer un escándalo con la desaparición de Harry. Tenía que encontrarlo con sus medios.

Y ahora ahí se encontraba, en la madriguera tratando de dirigir la búsqueda, aunque debía admitir que con Ginny ahí no podía hacer mucho, su hermana estaba histérica, gritándole a todos y llorando por los rincones que Harry, estaba muerto. No podía creer el pesimismo de su hermana, esa situación era en verdad difícil ya que esta los hacia viajar a nueve años en el pasado cuando Hermione había desaparecido de la misma manera que Harry.

Un nudo se instaló en su garganta ante tal recuerdo, al parecer su esposa Luna se dio cuenta de esto, ya que deposito una mano sobre su hombro dándole su mudo apoyo.

— Debemos mandarle una lechuza, ¿Tiene que contestarla cierto?

— Ya lo hemos intentado ¿Recuerdas?

— Pues entonces no sé qué hacer, ¿Y si está muerto?

— Ginny, cállate.

La chica ofendida comenzó a llorar y se levantó corriendo a su habitación, mientras él y Luna negaban con la cabeza.

— No puedo creer que diga eso.

— Esta nerviosa, debemos entenderla.

— Yo también estoy nervioso Luna, y no por eso ando diciendo que Harry está muerto.

— Bueno, eso fue lo que dijiste cuando Hermione desapareció no es así.

Ante las palabras de la rubia, él no pudo más que bajar la vista avergonzado, sabía que aunque Luna jamás le dijo nada, nunca le perdonaría su falta de esperanza cuando la castaña desapareció.

— No es lo mismo y lo sabes, Hermione, llevaba meses desaparecida cuando dije aquello.

Escucho un suspiro por parte de su esposa.

— Lo sé, lo siento, solo que aun duele.

Asintió dándole la razón, por supuesto que aun dolía, a él mismo aun le costaba creer que su mejor amiga estuviera muerta.

— No quiero perder a Harry, Luna… no a él.

— Y no lo harás, dime Ronald… ¿Seguro que eres auror?

— ¿Qué quieres decir?

— Que no entiendo porque no has hecho un hechizo localizador.

Lo simple de aquellas palabras fue como una bofetada y se sintió tonto, pero al ver el rostro de su Luna, todo sentimiento desapareció, agradecía a Merlín tenerla a su lado.

Así que sin molestarse en avísale a Ginny, comenzaron a buscar a Harry por medios mágicos, no fue fácil, después del quinto intento estuvo a punto de darse por vencido pero Luna no lo dejó, después de varios intentos más por fin lograron tener una pista, sin perder tiempo se apresuraron a seguirla, tenían que encontrar a Harry pronto y el que algo de su esencia mágica estuviera localizable era una buena señal, solo esperaban encontrarlo con bien.

Tomo a Luna de la mano y juntos se aparecieron en un barrio muggle, este no tenía nada de mágico pero según su pista ahí era el lugar correcto, aquel lugar le recordaba un poco a San Mungo, un jadeo por parte de Luna lo hizo girar su vista hacia ella, pudo ver en su esposa el miedo en sus hermosos ojos azules.

— ¿Luna?

— Es un hospital Ron, Harry debe estar herido.

Aquello fue suficiente para hacer a sus sentidos reaccionar, arrastrando a Luna entro en aquel edificio donde le exigió a una mujer le diera informes de un Harry Potter, la verdad esperaba que la señorita le dijera que no había ningún Harry Potter, pero su sorpresa fue enorme cuando la chica sorprendida le indico que efectivamente ahí estaba un Harry Potter, sin perder tiempo le pidió el número de habitación y prestándole muy poca atención a sus indicaciones se apresuró a subir las escaleras, sabia ahí había un cubo mágico que sería para llegar más pronto, pero él no se iba arriesgar, no confiaba en esos inventos muggles.

Faltándole el aire y sin soltar a Luna, llego al segundo piso de aquel blanco edificio, en su paso chocó con un joven, le dio una rápida disculpa y continuo su camino.

— Vamos Luna, tenemos que encontrar esa maldita habitación, ¿Qué habitación dijeron?

— Doscientos veintinueve Ronald, deberías aprender a poner atención.

— Fue culpa de esa muggle, me confundió… Oh Luna, aquí esta... mira ahí esta Harry.

Fue raro el ver a su amigo.

¿Qué demonios le habían hecho?

— ¿Harry, eres tú?

Evidentemente demacrado, Harry, su hermano abrió los ojos evidentemente sorprendido mientras parecía salir de un trance, no parecía él. Con cortes por toda la cara, vendas en su abdomen, con algo blanco en sus piernas… con metal por todas partes… le asusto.

— ¿Harry, que te paso?

Su amigo abrió y cerró la boca varias veces, pudo ver unas lágrimas resbalar por sus mejillas, con lentitud se acercó a él mientras Luna se separaba de él para acercarse a Harry con ojo crítico.

Estuvo a su lado en segundos y tomo sus maltrechas manos con las suyas, sintió un gran alivio al verlo con vida, al convencerse que era real.

— No sabes el gusto que me da encontrarte amigo.

— Harry, ¿Qué demonios te hicieron?

Esa era la voz de Luna, que evidentemente ofendida negaba con la cabeza, pero su amigo no respondió, al contrario apretó los labios fuertemente mientras entrecerraba los ojos, estuvo a punto de preguntarle que le pasaba cuando dijo algo que le sonó a broma.

— La encontré Ron, encontré Hermione.

Intercambio una rápida mirada con Luna mientras esta negaba tristemente con la cabeza, sin decir nada palmeo la mano de su amigo, por lo visto aquello que le habían hecho le había afectado más de lo que pudo imaginar, porque él no pudo haber encontrado a Hermione, la chica estaba muerta.


Y si, eso es todo por hoy ¿Qué les parecio? ¿Les gusto? ¿Creen que Ron y Luna le crean a Harry que en verdad encontro a Hermione? Como ven nuestro querido Benjamin esta seguro que Leo tiene la culpa de todo, no lo podemos culpar xD solo esperemos que no le pegue al buen doctor D: Y ahora que Harry fue encontrado por sus amigos ¿Que hara para ver a Hermione de nuevo? Como vimos ya encontro la manera de averiguar cosas... esperemos que le siga funcionando, bueno me retiro que debo seguir con mi tarea :( espero sus reviews ya saben son gratis :B Hasta la próxima.

PD: Creo que ya va siendo hora de otro encuentro Harry/Hermione, que piensan? tengo uno planeado para el proximo capitulo, si todo sale como tengo planeado pronto veremos un encuentro, ahora si me retiro.