Y la ingrata volvió! Tanto tiempo sin pasarme por aquí, creo que algunos motivos son obvios, fin de semestre xD pero bueno debo agradecer a todos los que comentan y a quienes siguen pendientes de la historia, gracias por poner la historia en favoritos, aquí les dejo el capitulo 11 que espero sea de su agrado. Por cierto feliz año nuevo... si, un poco atrasado pero bueeeno.
CAPITULO XI
Su mano se quedo congelada en la fría superficie de aquel espejo, se perdió unos segundos en el reflejo que aquel le presentaba, ladeo la cabeza y pudo ver una cicatriz que marcaba su mejilla entera, su vista se perdió en la nada recordando el momento en el cual se había hecho tan singular corte… una sonrisa irónica apareció en su demacrado rostro porque sabía que ella no se había hecho a propósito aquella marca, esa marca era un recuerdo que el estúpido Potter le había dejado, recordaba muy bien el momento, lo recordaba como si todo hubiera pasado ayer.
Aquello estaba mal.
La maldición asesina salió de sus labios mientras esta le daba de lleno en el pecho a un mocoso que trataba de hacerse el valiente, el cuerpo del estudiante cayó con un golpe seco en la fría hierba y ella no pudo evitar verlo con superioridad.
— Chiquillo estúpido.
Un rayo paso rozando su cabeza, tuvo que agacharse y seguir maldiciendo mientras recordaba que aquello era una batalla, y ellos perdían. Apretó los labios sólo para no ponerse a gritar, no podía darse el lujo de mostrar debilidad ante aquellos que sabían tenían la lucha casi ganada, pero ella no se daría por vencida, ella no permitiría que su señor…
— ¡Bellatrix!
Reconocería esa voz donde fuera, sintiendo como la furia se apoderaba de sus sentidos enderezo su cuerpo y alzando su varita encaro a aquel maldito adolescente.
— Potter.
Potter, la miro con odio mientras los maldiciones seguían volando por todas direcciones, ella relamió sus labios mientras avanzaba hacia aquel chiquillo, quería matarlo, quería acabar con su miserable vida pero no podía, las instrucciones de su señor habían sido muy claras, Potter, era de él.
— ¿A qué debo tu agradable visita?
El chico apretó los labios y ella pudo ver en sus ojos el dolor, esto ocasiono que una carcajada escapara de sus labios logrando que el que era considerado "el salvador" le lanzara un ataque que haría reír a un bebé.
— Oh, ¿A quién buscas, Potter?
Su pregunta logro que el mocoso aquel la viera con furia mientras de nuevo lanzaba una maldición en su contra, ella, sabía muy bien a quien buscaba.
Granger.
No pudo evitar la sonrisa que se dibujo en su rostro al pensar en aquella sangre sucia, tenía que aceptar que cuando su señor le dio aquella tarea al tarado de su sobrino ella dudo de que él fuera capaz de llevarla a cabo, y en cierto modo se habían equivocado, y es que aunque fue capaz de matar a la chica ella se lo llevo de corbata, para la desgracia de su hermana, la chiquilla había asesinado al chico.
Mala suerte.
Y ahora ahí se encontraba, en la batalla final con Potter buscando a la sangre sucia, quiso gritarle que la mocosa estaba muerta, quiso contarle como había muerto, si, ella tenía todos los detalles gracias a su hermana, pero no le dijo nada, no había nada mejor que el dolor de la incertidumbre, y ella gozaba viendo sufrir a Potter, viéndolo buscar a alguien que jamás volvería, ese sería su peor castigo.
— ¿Dónde está?
— Búscala en el infierno, Potter.
Después de eso todo paso muy rápido, su carcajada que escapo de su pecho causando un evidente dolor en el mago, un rayo que impacto su espalda logrando que cayera al suelo sin remedio alguno, y otro mas por parte de Potter que dio de lleno en su cara, por mas que quiso mover su mano para buscar su varita simplemente no pudo, un dolor insoportable apareció en su mejilla y un liquido caliente comenzó a viajar por su rostro, quiso gritar, quiso maldecir, pero simplemente no pudo.
Instantes después en su campo de visión apareció un Weasley, lo supo por su ridículo cabello, mientras Potter se acercaba hecho una fiera hacia ella.
— ¡Harry, no!
— Ella, ella…
— No tiene caso Harry, ella ya no causara problemas, ahora ve, sabes que tienes algo que hacer.
Potter, maldijo por lo bajo y asintió lentamente, le dedico una ultima mirada cargada de desprecio y desapareció de ahí. El Weasley que fuera se puso de rodillas a su lado mientras tomaba su barbilla con sus asquerosas manos.
— Tú y yo vamos a un lugar muy especial.
No tenía que ser adivina para saber que se refería a Askaban.
La furia apareció de nada, casi podía jurar que vio el patético rostro de Potter en aquel espejo, eso fue suficiente para que su mano saliera disparada hacia aquel objeto y con fuerza y odio se fuera impactar, logrando que este se hiciera añicos logrando unos cortes en su mano, la sangre no se hizo esperar y su alboroto llamo la atención de su hermana que en segundos entro en su habitación.
— Bella, ¿Pero qué…?
Noto como su hermana veía horrorizada su mano ensangrentada, para en instantes mandar llamar uno de los tantos elfos que servían en la mansión Malfoy. Con mucho cuidado le fue curando sus heridas con la ayuda de un elfo, ella lo único que pudo hacer mientras hacían su trabajo es estudiar aquel rostro que conocía desde su infancia.
— ¿Cissy?
— ¿Si?
Su querida hermana levanto la vista y le dedico una extraña mirada, era raro, era casi como si temiera de ella.
— ¿Aún te duele?
No tuvo que especificar que se refería a la muerte de su adorado Draco, después de todo, él era lo único que en verdad quería. Ante su pregunta, la única Malfoy sobreviviente se puso tensa y evidentemente nerviosa, desvió su vista impidiendo que ella pudiera estudiar su mirada. Abrió la boca para contestarle pero de sus labios no salió palabra alguna, fue al segundo intento que por fin pudo hablar.
— Siempre.
Cissy, se levantó abandonando la habitación en un segundo, dejándola a ella con un extraño sentimiento, algo le ocultaba, algo escondía y presentía no era algo que le iba a gustar, gruño molesta, lo que menos le convenía era un absurdo y no grato secreto de su hermana, no ahora, no cuando ella tenía planeado el declive de Potter y el mundo mágico, porque ellos, ellos iban a pagar lo que le habían hecho a su señor.
-OOOoooOOO-
Dio la última vuelta a su frio café y suspiro frustrada ¿Acaso nunca iba a llegar? Dando un vistazo a su reloj de muñequera y maldijo por lo bajo la impuntualidad de aquel desconocido, ya había pasado media hora de su acordada cita y él no aparecía. ¿Pensaba que tenía su tiempo? Apretó los dientes tratando de tranquilizarse, él tenía algo que a ella le interesaba y por más impuntual y grosero que fuera simplemente no se podía ir, ya cuando tuviera el celular en sus manos, ahí ya sería otra historia.
— Claro tárdate lo que quieras, después de todo no tengo vida.
— ¿No tienes vida?
Aquella pregunta cargada de sorpresa y burla la obligo a levantar la vista topándose con aquel chico que con sólo verlo una vez la había impresionado y todo por contar con aquellos ojos verdes que en ese momento la veían divertidos.
— Perdón por la tardanza Jean, tuve unos asuntos de trabajo que arreglar.
¿Fue su imaginación o una sombra de preocupación apareció en aquellos verdes ojos? No pudo quedarse con la duda y sin importarle el hecho de que no se conocían tuvo que preguntar.
— ¿Problemas? ¿Todo bien? ¿En que trabaja?
Demasiadas preguntas para alguien que no conocía y hasta donde ella sabía podría ser un ladrón.
— Lo siento, no debí…
— Soy... Una especie de agente y en estos días hemos tenido problemas.
¿Agente? ¿Eso quería decir que era una especie de policía? Trato de quitarle importancia al hecho de que él, había titubeado al contestarle, por otro lado la idea de que aquel chico fuera un ladrón ahora le sonaba absurda y por algún motivo se avergonzó por haberlo pensarlo. Bajo su vista para ocultar su rostro y aquel desconocido la vio con curiosidad mientras sonreía.
— ¿Todo bien, Jean?
— Si yo…
Fue hasta ese momento que recordó el hecho de que él no tenía por qué saber su nombre, así como tampoco ella conocía el de él, se maldijo internamente y trato de reponer la compostura, dejando la curiosidad que sentía por aquel chico muy adentro de su mente.
— ¿Cómo sabe mi nombre?
Enarcó una ceja tratando de descifrar el rostro del joven, lo único que pudo ver fue la ironía en su rostro y además de eso, nada. Estaba por contestar su pregunta cuando un mesero llego ofreciéndole la carta.
— ¿Algo de tomar, señor?
— Un café esta bien, ¿Jean, gustas otro?
Gruño un "si" por respuesta y aquel mesero desapareció.
Su reacción arranco una carcajada de aquel chico.
— Estamos un poco gruñonas esta mañana, ¿Verdad?
Mordió su lengua para no contestarle a aquel chico y simplemente sonrió falsamente mientras asentía.
— Algo así, pero no me ha contestado ¿Cómo conoce mi nombre?
— Creí que dejaría pasar ese detalle, Jean.
El desconocido le sonrió dulcemente y por un segundo ella creyó ver dolor en aquellos verdes ojos, sólo fue un segundo, después no vio nada, fue tan rápido que pensó lo había soñado todo.
— ¿Y bien?
Tuvo que presionarlo ya que al parecer aquel hombre no tenía ganas de hablar, en ese momento el mesero llego de nuevo interrumpiendo su platica y ella tuvo que aguantarse las ganas de gritarle al pobre mesero se largara. El chico de los ojos verdes, sorbió su café y le sonrió.
— Adoro el café.
Enarco una ceja ante tal comentario y al parecer esto le dio a entender a aquel joven que no estaba de humor para esperar más.
— Se tu nombre porque atendiste a un amigo mio.
¿Eso era todo? No podía negar que estaba un poco decepcionada por aquella respuesta, y tenia que aceptarlo, por un momento pensó que ese extraño agente la vigilaba, dio un largo trago a su café quemándose la lengua en el acto, se lo merecía, por tonta.
— ¿Jean?
Estuvo a punto de escupir el café, pero eso no estaba bien, así que como pudo se trago aquel líquido logrando que el "agente" se riera de ella.
— ¿Necesitas agua?
— No, no, estoy bien yo… ¿Qué amigo? No recuerdo haberlo visto por el hospital hasta aquel día.
Espero una respuesta inmediata pero no la obtuvo, al contrario aquel hombre dio un largo trago a su café y pareció perderse en sus pensamientos, por algún motivo sonrió de lado aunque a ella le pareció que esa sonrisa estaba cargada de tristeza.
— Su nombre, es Harry.
Sin verse en el espejo supo los colores de su rostro se habían perdido, tuvo que agarrarse a la mesa para no derrumbarse aunque estuviera sentada, trago saliva para no ponerse a gritar, entrecerró los ojos para no ponerse a llorar, tenía que ser fuerte, el hombre aquel la veía con curiosidad y casi podía jurar que vio la burla en aquel rostro, pero sacudió la cabeza pensando que tal vez estaba soñando, una nube en su cabeza comenzó a aparecer, sabia lo que eso significaba, no era la primera vez que aquello pasaba, así que trato de mantenerse en sus cinco sentidos aferrándose a la realidad, pero no pudo, justo cuando abrió los ojos se topo con aquellos ojos verdes que eran tan parecidos a los de él, y entonces ella se fue…
Corría todo lo que sus piernas le permitían, aun cuando su cuerpo le suplicaba parar y simplemente sacar el dolor que en ese momento atacaba su corazón sin piedad alguna, pero no podía, no podía permitirse el parar porque el hacer eso sabia que era en cierto modo la rendición a aquel sentimiento que tanto se había negado a aceptar.
Después de todo ¿A ella que le importaba el que Harry, se viera a escondidas con la menor de los Weasley para demostrarse lo mucho que se querían?, nada, a ella no le debería de importar y mucho menos doler aquello. Pero lo hacía, le dolía y mucho, logrando con esto que la vocecita en su cabeza hablara con mas fuerza y le pidiera aceptar lo inevitable.
Estaba enamorada de Harry Potter.
Un sollozo escapo de sus labios y como pudo se fue a el primer rincón que encontró, era una suerte que Hogwarts fuera así de grande, y ella como premio Anual tenía el permiso suficiente para andar a esas horas de la noche fuera de la cama, aunque fue ese derecho que tenía la que la llevo a aquel salón a presenciar la escena mas repugnante que pudo imaginar.
Y es que estaba segura de que Harry, había perdido algo de suma importancia en la garganta de Ginny. Había visto besos entre sus amigos, si, pero nada como lo de aquella noche, un escalofrió recorrió su columna justo cuando recordó como las manos de Harry…
— ¿Granger?
Escuchar aquella voz fue suficiente para que asustada levantara la vista y se pusiera de pie rápidamente, encontrándose en un instante con una platinada mirada que aunque la veía con molestia era claro que estaba sorprendido.
— Malfoy.
Aunque había aun un sentimiento de incomodidad entre ambos, no quedaba nada de ese odio declarado que antes se tenían, no sabía explicar con exactitud el momento exacto de ese cambio, lo único que podía decir es que de la nada el menor de los Malfoy, dejo de llamarla "sangre sucia" y ahora se limitaba a llamarla por su apellido, no eran amigos, pero por lo menos ya podía caminar a su lado sin temor a ser atacada, ella creía que todo tenia que ver en el como ella lo defendió de los ataques de los demás estudiantes de Hogwarts cuando se supo la muerte de Lucius.
— ¿Qué demonios… estabas llorando?
Rápidamente limpio las lágrimas que ni ella misma había notado, logrando con esto que el rubio enarcara una ceja.
— ¿Paso algo malo?
Noto la ansiedad en su voz y supo a que se debía, desde hace tiempo él temía por su vida y por la de su madre.
— No, no es nada, sólo una basura en el ojo.
Una sonrisa de medio lado fue lo que obtuvo por respuesta, era claro que no le había creído ni media palabra, esto por alguna razón la hizo sonreír.
— ¿Aquí es donde finjo creerte y…?
Pero no termino de hablar porque en ese momento una risita se dejo escuchar al inicio de aquel pasillo, sabiendo a quien pertenecía no pudo evitar ponerse tensa y abrazarse a si misma como protegiéndose, Malfoy noto esto ya que pudo ver en sus claros ojos la comprensión.
— Ya veo que clase de basura te entro en el ojo.
No pudo contestar ya que en ese momento alguien se unió a ellos.
— ¿Hermione, todo bien? ¿Te esta molestando?
Tuvo que entrecerrar los ojos y suspirar profundamente antes de darte media vuelta y contestarle a aquel chico.
— No Harry, Draco y yo, sólo hablábamos.
Para nadie paso desapercibido el hecho de que llamo al rubio por su nombre de pila y aunque esto tomo por sorpresa al chico, no comento nada al respecto. Harry, por su parte enarco una ceja y la vio con evidente molestia.
— Oh, ya veo, entonces creo que interrumpimos algo.
No entendió del todo aquella insinuación pero supo no era nada bueno, Harry, tomo la mano de Ginny y se la llevo de ahí mientras la pelirroja reía como tonta. Los vio desaparecer en una esquina sin saber como hacer ignorar esa molestia que apareció en su pecho.
Pudo sentir una sola lágrima escapar de sus ojos, después un roce en su mejilla que se llevo todo rastro de la misma, para cuando reacciono noto como Malfoy, retiraba la mano de su rostro para sonreírle de medio lado. Después de eso, el rubio dio media vuelta y sin decirle más desapareció de ahí, este gesto la confundió y trato de buscarle una razón, después de estar veinte minutos ahí parada tratando de entenderlo se dio por vencida, ya tendría oportunidad de hablarlo con él, pero de algo estaba segura esa noche algo había cambiado entre ellos dos.
Una sacudida en su hombro que la hizo volver a la realidad, no tenía que ser genio para saber que las lágrimas viajaban por sus mejillas sin que ella lo quisiera del todo, parpadeo un par de veces topándose con verde mirada cargada de preocupación de "el agente desconocido"
— ¿Jean, estas bien?
— Yo, yo…
Pero aquel recuerdo llegó de golpe a su cabeza, sintió incluso el dolor que "Hermione" había sentido aquella noche, si bien era cierto todo era un maldito invento, el dolor no lo era, llevo una mano a su pecho como queriendo aplacarlo, aquello no le podía afectar tanto, no se podía derrumbar por el amor no correspondido de su "yo" inventado, simplemente no podía. Negó con la cabeza y trato de levantarse, tenía que huir de ahí, necesitaba a Benjamín, lo necesitaba ahora, pero apenas trato de ponerse de pie unas manos se lo impidieron, al levantar la vista se encontró con aquellos verdes ojos que tantos malos recuerdos le traían.
— No, no me toque.
— Pero Jean, necesitas…
— ¡Que no me toque!
Su grito llamo la atención de todos los clientes de aquella cafetería, avergonzada se sentó de nuevo en su silla y trato de calmarse. Respiro profundamente un par de veces hasta que todos los curiosos habían vuelto a sus asuntos, después de eso reunió el valor suficiente para enfrentar a aquel hombre, trato de no verlo a los ojos, porque sabia que si lo hacía todo se iría al demonio.
— Perdone esto… yo… perdone, no estoy bien.
Casi podría jurar que vio preocupación en aquel rostro pero eso era imposible, él no se podía preocupar por ella porque simplemente no la conocía.
— Jean, ¿Necesitas que te lleve a algún lado?
— No, yo… ¿Me podría regresar mi celular?
Sintió la urgencia de desaparecer de ahí, sabia que no podía estar mas ahí, aquellos ojos eran peligrosos. El agente, metió la mano a su bolsillo y le entrego su celular, ella le dio un débil "gracias" e inmediatamente marco a Benjamín. Sin importarle que él pudiera escuchar su plática espero que su hermano contestara.
Fue al segundo tono que su hermano contestó.
— ¿Jean, eres tú?
— Si, yo…
— Jean ¿Qué paso, te hizo algo?
— No, no, yo… pasó de nuevo.
No tuvo que explicarle a que se refería, él rubio lo entendió al instante.
— Voy para allá, espérame y en unos minutos…
— No, te veo en casa, allá hablamos, necesito pensar.
Por supuesto que Benjamín reclamo, pero lo convenció de que era lo mejor, colgó la llamada y cuando levanto la vista noto como aquel agente desconocido, la veía con curiosidad.
— ¿Su hermano?
— Si, Benjamín.
Se mordió la lengua para no seguir hablando ¿Qué le pasaba? ¿Por qué le daba datos a aquel tipo si ni siquiera sabía su nombre? Además estaba el hecho de que él había mencionado a un Harry, el rostro de un chico llego a su cabeza obligándola a respirar profundamente para controlarse.
— Usted menciono a un Harry, ¿Cuál era su nombre completo?
El agente desconocido sonrió de medio lado y a ella le pareció que pensó su respuesta, después de unos minutos vio como suspiraba.
— Harry Smith.
Estuvo segura que él pudo notar su alivio al escuchar que el apellido no era "Potter".
— ¿Se encuentra bien?
— Si, yo… creo que me voy.
Sin esperar más se puso de pie y apenas dio media vuelta alguien tomo su mano impidiendo darle un paso más. Sorprendida se giro y se topo con el agente desconocido tomando con fuerza su muñeca.
— ¿Podríamos vernos de nuevo?
No.
Esa fue la respuesta que su cabeza grito, pero al ver aquellos ojos verdes supo diría que sí, así que se aferro a lo único que tenia para darle la negativa a aquel desconocido.
— Ni siquiera se su nombre.
El agente desconocido sonrió de medio lado sin soltar su muñeca.
— Ian Black, mucho gusto, ahora ¿Podrías darme tu número?
De nuevo quiso decir no, pero por alguna razón asintió con la cabeza sabiendo que aquello estaba mal, terriblemente mal.
— No traje mi teléfono.
Suspiro y cuando él la soltó de su agarre tomo el primer papel que tuvo a la mano, ni siquiera se fijo que era, aquellos ojos verdes la ponían tan nerviosa que casi sin pensar garabateo su numero telefónico. Después de eso con un simple movimiento de cabeza se fue de ahí, prácticamente corrió alejándose de el agente Black que la ponía tan nerviosa, pero lo que Jean Grey no sabia es que en aquel papel que le dio estaba la llave para que el buen agente Black, descubriera toda la verdad.
-OOOoooOOO-
Giro la tarjetita que Hermione, le había dado.
"Doctor Patterson, Psiquiatra"
No pudo evitar enarcar una ceja y preguntarse ¿Qué demonios hacia Hermione visitando a un psiquiatra? Pagó la cuenta que el mesero le llevo en segundos apenas la había pedido mientras recordaba el extraño ataque que había tenido la castaña con la mención del nombre de "Harry" fue como si se hubiera ido de este mundo para después ponerse a llorar por algo que él jamás sabría ¿Acaso había recordado a Harry Potter? ¿Se habría puesto a pensar en el daño que le hizo al largase de esa manera?
Negó con la cabeza, no, no era eso, aquello era demasiado bueno para ser verdad, sabía que la Hermione que ahora se hacía llamar Jean, no podía albergar un sentimiento como aquel, no después de la manera en que lo abandono.
Apretó los puños con fuerza, sabía que tenia que vengarse de la castaña, pero aun así la idea de que ella estuviera visitando un psiquiatra le preocupaba ¿Ella estaría bien? ¿Tendría alguna enfermedad?
Maldijo por lo bajo, ya que aun después de todo él, se seguía preocupando por ella, suspiro un par de veces mientras pensaba en alguna solución, después de unos minutos de caminar por las calles de Londres, encontró su respuesta, tenía que ir a visitar a ese Doctor Patterson y hacer uso de sus beneficios de auror, porque necesitaba saber que tenía Hermione Granger. Y sabía que el tal doctor Patterson, le podría ayudar bastante.
Y si, eso es todo por hoy, juro por Merlín y mis traumas que me pondré a trabajar en el capitulo 12 lo mas pronto posible porque justo hoy se me ocurrió algo medio loco para el fic que podría cambiar algunas cosas, pero bueno ya veremos mas adelante ¿Les gustó? Espero sus comentarios, recuerden son gratis :O
