Hola a todos por aquí! Si, se que muchos pensaron que tal vez no iba a volver nunca, y es que fue mucho tiempo sin escribir nada, pero ya saben, la escuela roba todo el tiempo y la inspiración que te llega, hasta ahora tuve cabeza para poder escribir algo x.x en verdad espero que les guste y gracias a todos por seguir la historia, ponerla en favoritos, dejar sus comentarios pero sobre todo por tenerle paciencia a esta ingrata escritora, tratare de escribir el siguiente antes de entrar a clases y volver con mi estrés de diario.
CAPITULO XII
Apenas la puerta de la gran mansión Malfoy se cerro, ella se apresuró a buscar cualquier cosa en aquella casa que le dijera que demonios pasaba con su hermana, esa mañana le había dicho a Cissy que saldría de la mansión a arreglar unos asuntos, su hermana le había creído y como ella pensó apenas ella "se fue" su hermanita abandono también la casa como alma que lleva el diablo, estuvo tentada a seguirla pero mejor se quedo ahí para investigar y es que algo le decía que ahí pasaba algo raro, no era el hecho de que su querida hermana al parecer no la podía ver a los ojos, era algo mas, era su modo de comportarse, siempre estaba a la defensiva, saltaba de susto apenas ella la nombraba, la conocía muy bien como para saber que algo malo pasaba, y ella iba a averiguar que era.
Entro al cuarto de su hermanita no encontrando nada fuera de lo común, se metió incluso al cuarto del fallecido Draco para tampoco encontrar nada, sólo se dio cuenta de que el lugar parecía un santuario, estaba extremadamente limpio aunque algo le decía que desde el día de la muerte del chico nada había sido movido, sintió un poco de pena por su sobrino, después de todo no fue su culpa que la estúpida de Granger lo matara.
Bufo molesta por no encontrar pista alguna que le explicara el extraño comportamiento de la señora Malfoy, sin ganas de buscar más bajo las escaleras y se sirvió un trago de wiski de fuego, sintió como el liquido bajo quemando su garganta, no le gustaba, ni siquiera sabia porque estaba tomando, tal vez era la desesperación que sentía en ese momento y es que después de pasar ocho años de su vida encerrada en Askaban alguna consecuencia tendría que traer aquello a su persona. Pero ya pagarían todos ellos su sufrimiento, ella les haría pagar incluso la muerte de su señor, un malestar apareció en su pecho al pensar en aquel mago, si Potter no hubiera matado al señor oscuro todo hubiera sido tan diferente.
— Potter.
Al pensar en el joven Potter, sintió como el odio subía por su garganta, lo despreciaba, deseaba con todas sus fuerzas que el muy infeliz sufriera, moría por tenerlo de nuevo frente a ella y restregarle en la cara la muerte de Granger, algo le decía que después de nueve años el muy iluso seguía pensando que la encontraría con vida, una carcajada se dejo escuchar por la mansión Malfoy, se lo merecía, el imbécil se lo merecía.
Pero para ella no bastaba que Potter se estuviera retorciendo de culpa y dolor por la muerte de la sangre sucia, no, él merecía mas, él merecía ver caer uno a uno a los suyos, saberse culpable de su muerte, ella quería que él supiera que iban a ir por él, que tarde o temprano lo encararía y haría lo que hace tiempo no pudo, matarlo, hacerlo sufrir, verlo arrastrarse a sus pies e implorar piedad. Relamió sus labios, e imagino esta escena, en eso estaba cuando escucho como alguien entraba a la casa, sabía que podía ser su hermana así que se apresuró a esconderse, apenas alcanzo a ir a la otra habitación dejando la puerta entreabierta para poder espiar, después de unos segundos como imagino su hermana hizo acto de presencia, pero no venia sola.
— No creo que sea buena idea que yo este aquí, y si…
— Ella no esta en casa, ya te lo dije.
Enarco una ceja ante singular intercambio de palabras, aquella voz se le hacia extrañamente familiar, la conocía y aunque no le podía poner un nombre sabia la había escuchado en alguna parte, no podía averiguar de quien se trataba ya que si se movía un poco seria descubierta y eso no le convenía para nada. Así que simplemente se limitó a esperar.
— No veo por qué la urgencia de venir ahora.
— Debemos aprovechar que no esta en casa, algo sospecha, no podemos arriesgarnos.
— Te lo dije.
Escucho una maldición por parte de su hermana y después pasos, fue claro que se movían por el salón, después de eso escucho algo que le costó entender.
— Vienes por ello ¿Cierto?, Sólo dime la contraseña y será tuyo.
— Vox sanguinis est
Un chasquido y después mas pasos, su interior le gritaba que hiciera caso a su impulsividad y descubriera su ubicación, después de todo fuese quien fuese el acompañante de su hermana estaba seguro no le podrían ganar, no a ella, no a Bellatrix Lestrange. Pero no supo de donde logro reunir la suficiente fuerza como para no moverse de ese lugar.
— Deberás esconderlos, es tu deber mantenerlos a salvo.
Una mueca se dibujo en su rostro al escuchar aquellas palabras, ¿Acaso su hermana estaba suplicando? ¿Qué era eso que aquel desconocido debería mantener a salvo? ¿Qué le importaba tanto a Cissy como para obligarla a suplicar? ¿Qué secreto le escondía?
— Con mi vida.
Escucho un sollozo y después el susurro de un "gracias"
— Será mejor que nos vayamos, no quiero que nos encuentre aquí.
Instantes después escucho como la puerta de la mansión Malfoy se cerraba, fue entonces que se sintió con la libertad de salir de su escondite, apenas lo hizo inspecciono con la mirada el lugar buscando algo fuera de lo común, algo que le dijera de donde había sacado su hermana aquella cosa que debía proteger, fue entonces que se fijo en un pequeño cuadro donde dos niñas jugaban, una de ellas le sonrió y se llevo el dedo índice a los labios, ese gesto le pareció a que le pedía guardara un secreto.
No comprendió del todo, de lo único que estaba segura era de que definitivamente Cissy le ocultaba algo grave y ella lo iba a averiguar, a partir de ese día seguiría a su hermana a cualquier lugar al que fuera, tal vez así pudiera descubrir que se traía entre manos, sabia que esto atrasaba sus planes de vengarse de Potter, pero no le importaba mucho, el declive de Potter podía esperar, el mocoso lo podría tomar como un regalo de su parte, ahora lo que importaba era averiguar que secreto escondía Narcissa Malfoy.
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Sus pies la llevaron a un pequeño parque que en su vida había visitado, no era de las personas que se daban el tiempo de pasear por la ciudad, era médico, ella no tenia tiempo para darse esos lujos, pero ahora ahí estaba en aquel lugar mientras sentía que su vida era un completo caos, un dolor de cabeza apareció de la nada obligándola a buscar una pequeña banca en la cual sentarse, no comprendía que estaba mal con ella.
Por años maldijo su mala suerte, por años maldijo el hecho de haber perdido a sus padres a una temprana edad y maldijo también a su cabeza por no tener una mejor manera de superar la perdida que inventando un mundo que justo ahora se había convertido en su perdición.
Entrecerró los ojos y se puso a pensar en los hechos que habían ocurrido hace unos momentos, en el como ella había perdido el control con el tal Adam Black, y todo porque el chico tenía unos ojos verdes idénticos a los de su invento llamado Harry Potter.
Harry.
Por algún motivo al pensar en aquel joven inventado un malestar apareció en su pecho y el dolor de cabeza incremento de manera considerable, a su cabeza vino también el recuerdo que había tenido hace un momento en aquella cafetería, y es que no podía olvidar el como su hermano Benjamín, estaba ahí, con ella, en aquel castillo que se suponía era solo un invento, nunca antes aquello había pasado, nunca antes había visto a Benjamín en aquella situación y por si fuera poco le había llamado "Draco"
A su cabeza llego aquel día en el que se enteró tenía un hermano, ahora recordaba que apenas había visto a Benjamín, el nombre de Draco había escapado de sus labios, había olvidado por completo el sentimiento de incomodidad y resentimiento que sintió al verlo, pero ahí había algo que no encajaba del todo, ya que según la alucinación que había tenido hace unos momentos, "Draco y Hermione" no se odiaban.
Se quedo sólo unos momentos pensando en aquello que los unía cuando se dio cuenta de lo estúpido que era aquello, después de todo "Draco y Hermione" eran solamente ella y su hermano Benjamín. Y el tal Harry Potter, no existía, así como tampoco existía aquella Ginny, aquella que por lo que acababa de ver y por lo que recordaba era la novia de Harry.
Un malestar apareció en su pecho apenas pensó en aquello, negó con la cabeza mientras bufaba molesta, trato de pensar en otra cosa y respiro profundamente, era tiempo de irse de ahí, era tiempo de olvidar todo lo relacionado con Harry Potter, había vivido muchos años sin recaer en sus absurdos inventos, si había podido antes, también podía hacerlo ahora.
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Septiembre había llegado y él apenas se había dado cuenta, era increíble que ya hubieran pasado tres meses desde que había visto a Hermione en aquel hospital, tres meses desde que supo había desperdiciado buena parte de su vida buscando a una persona que al parecer no quería ser encontrada, a una persona que lo había traicionado de esa cruel manera. Suspiro por lo bajo y dejo de pretender que leía aquellos papeles que le habían llegado esa mañana, desde su ultimo encuentro con "Jean" había pasado ya mucho tiempo, lamentablemente la fuga de Lestrange acababa con su poco tiempo libre, no había llamado a la castaña, así como tampoco había ido a visitar al tal doctor Patterson, todo por una desquiciada que sabía muy bien dónde esconderse, él sabía que Narcissa Malfoy conocía el paradero de su hermana, pero la viuda Malfoy no hablaba, ya en más de una ocasión habían hecho redadas sorpresa en la mansión Malfoy con la esperanza de atrapar a Bellatrix, pero la bruja era inteligente, aunque había datos que indicaban que ella se escondía ahí, nunca pudieron atraparla.
Molesto, se puso de pie y se puso a caminar como león enjaulado alrededor de su oficina, aquel lugar le asfixiaba, pero no podía salir de ahí, tenía mucho trabajo que hacer, fue en ese momento que alguien toco la puerta y él agradeció mentalmente aquello, fuera quien fuera necesitaba distraerse con algo.
— Adelante.
Su visitante no era otro que Ron Weasley, traía en manos un ramo de rosas rojas y lo veía con evidente asombro.
— ¿Aun no estas listo?
Su pregunta logro que enarcara una ceja y se preguntara de qué demonios hablaba su amigo.
— ¿Listo, para qué?
Su falta de conocimiento pareció sorprender aun más al pelirrojo, entro en la oficina y cerro inmediatamente la puerta.
— Yo sé que el caso de Bellatrix nos trae locos hermano, pero, no pudiste olvidarlo.
— ¿Olvidar qué?
— Hoy es 19 de Septiembre, Harry.
Todo tuvo sentido para él entonces, claro ¿Cómo pudo olvidarlo? Ese día era en efecto 19 de Septiembre, ese día Hermione Granger cumplía años, ese día como todos los anteriores desde que ella desapareció, él y sus amigos se reunían en las tres escobas a tomar una cerveza de mantequilla en su honor y recordar viejos tiempos, era en esas reuniones cuando él en ocasiones borracho les juraba que aunque fuera lo ultimo que hiciera él la encontraría, porque él sabia que la castaña no estaba muerta. Al pensar en aquellos momentos, no pudo evitar sentir como la furia se apoderaba de cada célula de su cuerpo, ya que ahora sabia que nada de eso tuvo sentido nunca, Hermione Granger estaba viva y los había abandonado a todos por irse con el menor de los Malfoy, que también creyeron muerto.
— Yo no voy a ir.
Su declaración sorprendió aun más a su amigo, y él sabía porque, ya que a lo largo de todos esos años fue él y no otro el que insistió que esas reuniones se siguieran celebrando aun cuando sus amigos no le veían mucho caso.
— Pero, Harry…
— Ya dije que yo no voy, vayan ustedes si quieren pero te aconsejo algo Ron, no tiene mucho caso.
Fue perfectamente consciente de cómo su amigo quiso preguntarle a que se refería exactamente pero no dejo que preguntara nada, antes de que el pelirrojo abriera la boca, él lo invito a abandonar su oficina.
— Tengo mucho trabajo.
Ron, le dedico una ultima mirada de confusión y después lo dejo solo, dejándolo a él perdido en sus pensamientos, en verdad había olvidado por completo que ese día Hermione, cumplía años, y no pudo evitar preguntarse si es que "Jean" como se hacía llamar ahora, en cierto modo lo festejaba.
Sintió la ansiedad aparecer de la nada, sabia que el trabajo que tenía era mucho pero por unas horas que se ausentara nada malo pasaría ¿Cierto? Además Ron también se iba a tomar la tarde libre, no veía nada de raro que él hiciera lo mismo, se convenció de aquello unos minutos más y después tomo su varita dispuesto a salir de aquella oficina, no iba a acompañar a sus amigos en aquel estúpido ritual, no, él tenía planes mucho mas interesantes, como por ejemplo visitar al tal doctor Patterson y hacer una llamada a su buena amiga Jean.
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Su última paciente salió por aquella puerta y él dio gracias a Merlín que aquel día hubiera acabado.
No es que a lo largo de aquellos años no se hubiera acostumbrado a ese estilo de vida, simplemente aun no lograba dominar del todo aquella arte que los muggles conocían como psiquiatría, había aprendido lo básico eso era cierto pero aun había días que algún paciente lo sorprendía con la guardia baja, tenía mucho que aprender eso lo sabía, pero ahora se podría decir que él se defendía.
Apenas eran las cinco de la tarde, pero él jamás había trabajado hasta tarde, así que poco a poco fue limpiando su lugar de trabajo dispuesto a abandonar aquel despacho e irse a recluir a la casa en la cual ahora modestamente vivía, quien lo diría, él un gran mago, condenado a vivir todo lo que le quedaba de vida en el mundo muggle, llevando a cabo la última misión que Dumbledore le encomendó.
— Salva a la chica.
Maldijo por lo bajo a aquel viejo amigo suyo, sabía que estaba en plena libertad de abandonar aquella locura el día que quisiera pero algo en su interior no lo dejaba, ¿Era tal vez que había sido el último deseo del viejo? ¿Era acaso que en cierto modo él simpatizaba con Granger? No lo sabía, de lo único que estaba seguro es que nunca le había fallado a Dumbledore y la verdad no iba a empezar ahora.
El último papel quedo ordenado y en lugar de abandonar aquella oficina inmediatamente él se limito a sentarse en su cómoda silla a divagar un poco, con cuidado abrió uno de los cajones donde guardaba las pociones que desde hace años mandaba a inyectar a Granger, como olvidar aquel día que las uso por primera vez en la chica, había intentado de todo, hechizos, pociones, embrujos… pero Granger no cedía, incluso llego a pensar que jamás arrancaría de la cabeza de la chica aquel mundo que tan pocos conocían, pero no fue así, él lo logro, él con su esfuerzo logro que la castaña pensara que todo era un vil invento de su mente. Se sentía orgulloso de si mismo.
Pero lamentablemente aquello no duro demasiado, y es que después de años se vino a enterar que el muy idiota de Draco había persuadido a la castaña de abandonar aquel tratamiento que los mantenía a salvo a todos, siempre lo dijo, el menor de los Malfoy era un completo inútil, incluso ahora como Benjamín Grey, venia a arruinarlo todo.
Draco Malfoy, una sonrisa se dibujo en su rostro al pensar en el pálido chico, como olvidar aquel día en el de pura casualidad se entero del plan de Narcissa, tuvo sus dudas es cierto y más al ver que el chico Longbottom estaba implicado, pero algo le dijo que confiara, algo le dijo que aquella era una buena manera de mantener a salvo a Granger, después de todo eso era lo que Dumbledore, quería.
Su asistente se despidió de él y le deseo buena noche, se quedo solo, fue entonces que entrecerró los ojos y se dejo llevar por sus recuerdos…
La noticia del intento fallido de matar a Granger, por parte de Draco, se esparció como pólvora, todos los Mortífagos hacían apuestas de cuando sería el momento en el cual Draco, acabara muerto a manos de la bruja, la verdad nadie le tenía fe, todos sabían que aquella misión era una sentencia de muerte para el menor de los Malfoy, incluso él, y aunque no le gustaba del todo tenía que admitir que en cierto modo estaba aliviado de la debilidad de Draco, si él no hubiera fallado entonces él estaría en problemas, porque estaría fallándole al fallecido Dumbledore.
Mientras se aparecía fuera de la mansión Malfoy, recordó como en las ultimas platicas que tuvo con el anciano este le hizo jurar que protegería a Granger, él no comprendió el porqué de su petición, después de todo aquella chica no era para nada importante en aquella guerra, y así se lo hizo saber al anciano mago, pero este solo le dijo que Granger era la clave para que Harry, acabara por fin con Voldemort, según Dumbledore, sin Granger, Harry acabaría muerto, y es que según esto la chica le daría la fuerza al joven mago para terminar con aquello que hace tantos años había empezado, así que él no pregunto más, se dedico a proteger a la chica así como lo había hecho con Harry Potter a lo largo de esos años.
Se encamino lentamente al interior de la mansión, para su buena suerte los elfos que ahí trabajaban lo conocían bastante bien, así que lo dejaron pasar sin problema alguno, apenas lo guiaban al gran salón donde se suponía Narcissa se encontraba cuando escucho una discusión que llamo su atención, le pidió al elfo que se retirara y más gritos llegaron a sus oídos.
— ¡Entiéndelo, yo no puedo permitir eso!
— ¡No puedes, no puedes! ¿¡Y si te puedes permitir dañarla! ¡No te dejare que lo hagas!
— ¡Es una maldita sangre sucia, a ti que te importa!
— ¡Es mi amiga, y es por eso que estoy aquí!
Mas gritos por parte de aquella pareja que jamás creyó ver junta, fue hasta después de un rato que ambos se dieron cuenta de su presencia, para cuando lo hicieron Narcissa lo miraba con el terror dibujado en el rostro.
— Ahora tú me vas a explicar que demonios esta pasando aquí.
Un extraño sonido lo trajo de vuelta a la realidad, enarco una ceja preguntándose de donde demonios venia ese ruido, estaba por tomar su varita cuando la puerta se abrió de la nada causando un gran alboroto, no tuvo tiempo de nada, para cuando menos acordó Bellatrix Lestrange y Harry Potter estaban batiéndose en duelo ahí frente a él, se quedo paralizado por un segundo, sintió que todo se venía abajo, estuvo a punto de desaparecer de ahí pero algo le dijo que no era lo mejor, las maldiciones salieron volando por todos lados, él se escondió debajo de su escritorio rogando a merlín que no lo notaran, pero por supuesto no tenía tanta suerte, segundos después sintió un jalón en su cuello y para cuando menos acordó Bella le apuntaba con la varita mientras Potter la veía con evidente odio.
— ¿Qué pasa Potter, tan pronto se te acabo la energía?
Su corazón latía a mil por hora, agradecía a merlín que ese día había tomado una dosis extra de poción multijugos, no quería ni pensar lo que ahí pasaría si aquellos dos lo veían con su apariencia real, no quería ni imaginar lo que pasaría si veían a alguien que en teoría había muerto hace años.
— Suéltalo, él no tiene nada que ver.
Ante las palabras del chico, no pudo evitar verlo directamente a los ojos, al hacerlo sintió una punzada en su pecho, hace tanto que no veía unos ojos iguales. Por su parte Bellatrix se carcajeó.
— Por supuesto que tiene que ver Potter, este estúpido muggle me va a decir que demonios tiene que ver mí hermana con él.
Sintió como el peso de un edificio le caía en el estomago, aquello tenía que ser una broma, cuando Narcissa le informo de la fuga de Bella, temía que algo como aquello pasara, no estaban equivocados cuando creían que aquella bruja podía traer el declive de su perfecto plan. Las palabras de Bella, sorprendieron mucho a Potter, él aun no se explicaba como es que Potter, había llegado ahí, ¿Acaso había seguido a Bellatrix hasta ahí? ¿Había sido mera casualidad?
No, no lo creía, seguramente Bella había averiguado algo de él y Potter como el buen auror que era había logrado seguirle la pista, ¡maldita sea! Ahora si que estaba en problemas.
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Apenas tenía tiempo de ir a hacerle una visita al tal doctor Patterson, así que se cambio rápidamente de ropa y se encamino a la dirección que estaba anotada en aquella tarjeta que Hermione, le había dado por error.
Estuvo a punto de simplemente aparecerse pero algo le decía que lo mejor era que hiciera el viaje de la manera mas muggle posible, así que como buen ciudadano tomo el transporte publico y se encamino a aquel consultorio medico que según sus cálculos estaba a unos veinte minutos de ahí, el camino fue tranquilo, dejándole el tiempo suficiente para autocastigarse con sus recuerdos, el viaje fue rápido, cuando menos se acordó se encontraba enfrente de un viejo edificio, parecía mas bien un hospital, la información que había leído acerca de Hermione llego a su cabeza, ahí decía que había estado internada en un hospital junto con su hermano, y algo le decía que aquel hospital era le mismo que ahora tenia frente a él. Dio un rápido vistazo al reloj que se encontraba en aquella estructura y descubrió que ya eran las 5 de la tarde, aquel día se le había pasado demasiado rápido, suspiro y pensó en las preguntas que le haría a aquel muggle, sabia que tendría que hacer uso de sus trucos para poder obtener algo de información y estaba dispuesto a ello, tomo el ascensor y cuando estaba por entrar una señorita bajo del mismo, con una sonrisa lo saludo y continuo su camino, según el directorio la oficina de Patterson se encontraba en el tercer piso, así que apretó el botón y espero que aquel cubo lo acercara a su destino, pero, apenas salió de aquel elevador vio a alguien que en verdad no esperaba ver ahí.
Bellatrix Lestrange se contoneaba exageradamente mientras se acercaba a un escritorio, no había notado su presencia, él simplemente respiro profundamente y saco la varita de su bolsillo, a un lado dejo el hecho de que no entendía el por qué ella estaba ahí, ahora lo único que importaba era que tenía una oportunidad única para atraparla y mandarla a Askaban de nuevo, pero claro, la vida no era justa ya que apenas abrió su boca para lanzarle un hechizo a la mortífaga esta se percato de su presencia y comenzó a defenderse.
— ¡Potter!
Como si fueran viejos amigos, así fue como aquella maldita lo saludo, pudo ver que los años no habían pasado en vano en aquella mujer, pero aun así seguía siendo despreciable y lo único que le inspiraba era odio, lanzo unos cuantos hechizos mas que la bruja rechazo como toda una profesional.
— ¿¡Es todo lo que tienes, Potter!
Una carcajada y él lanzo decenas de hechizos mas, en un instante uno de ellos le dio a aquella puerta que estaba cerrada, Bellatrix se dio cuenta de esto y se metió a aquel cuarto con él pisándole los talones, el duelo siguió y él no le dejo descanso alguno, pero esto cambio cuando noto que Bellatrix tomaba un rehén.
— ¿Qué pasa Potter, tan pronto se te acabo la energía?
Apretó los puños con fuerza sintiendo como la furia se apoderaba de cada célula de su cuerpo, no podía poner a aquel muggle en peligro, con tan solo verlo a los ojos supo que estaba aterrado, seguramente no entendiendo que demonios pasaba ahí, era viejo, y tenia un rostro regordete y al parecer bondadoso.
— Suéltalo, él no tiene nada que ver.
Era lo que quería, que lo soltara para así poder darle su merecido a aquella bruja, pero sabia que ella no era tonta, con el muggle tenía un gran ventaja. Ante sus palabras, Bellatrix lo miro con furia y apunto con más fuerza al muggle aquel.
— Por supuesto que tiene que ver Potter, este estúpido muggle me va a decir que demonios tiene que ver mí hermana con él.
Bien, aquello si que no lo esperaba, sorprendido y sin entender nada le dedico una mirada a aquel muggle que ahora parecía se lamentaba en silencio, ¿Él y Narcissa? ¿Qué tenía que ver la viuda de los Malfoy con aquel muggle? Pero no pudo seguir con sus cuestionamientos, Bellatrix continuo gritando a aquel muggle, exigiéndole respuestas, él aprovecho esto y lanzo un hechizo paralizante a la prófuga, para su mala suerte aquella maldita tenia buenos reflejos así que lo esquivo, olvidándose del muggle se dedico solamente a atacarlo a él, así estuvieron por no menos de cinco minutos, justo cuando sentía que podía ganar aquella batalla Bellatrix despareció de ahí, tenia que ser una maldita broma.
Maldijo todo lo que pudo por lapso de un minuto, estuvo tentado a seguir a esa mujer, pero sabía que no tenia mucho caso, ahora mismo podría estar donde fuera, desordeno su cabello y bufo molesto, fue entonces que recordó donde estaba y aquel tipo que tanto él como Bellatrix buscaban, basto un rápido vistazo a la habitación para encontrar a aquel hombre aun sin poder creer lo que pasaba en su oficina, poco a poco se acercó a él, este lo veía con desconfianza y algo más que no pudo identificar.
— Ahora tú, me vas a decir porque demonios ella dijo que tenías que ver con su hermana.
El hombre no contesto, solamente trago saliva y negó con la cabeza, era obvio que no encontraba las palabras, pero él se encargaría de ayudarle a encontrarlas, abrió la boca para decir algo pero justo en ese momento sintió un duro golpe en su cabeza, todo le comenzó a dar vueltas y después no supo más.
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El lugar hecho un desastre supo no era buena señal, saco su varita dispuesto a luchar cuando escucho una voz extremadamente familiar.
— Ahora tú, me vas a decir porque demonios ella dijo que tenías que ver con su hermana.
Segundos después en su campo de visión estuvo una espalda que él conocía muy bien, por muchos años la estuvo cuidando, esa era la espalda del que por años fue su amigo, ¿Qué demonios hacia Harry Potter ahí? Negó con la cabeza y tomo una tabla que estaba ahí, era un regalo que aquel desastre le había dejado, sin hacer ruido se fue acercando a Harry y cuando menos lo espero le dio un buen golpe en la cabeza, si, pudo usar algún hechizo, pero estaba demasiado sorprendido para pensar coherentemente, una vez que el joven Potter se desplomo en el piso, Patterson, se puso de pie.
— ¿Qué demonios paso aquí?
El hombre que tenía frente a él no le contesto inmediatamente, se limito a darle la espalda y tomar algunas pociones de su cajón, le lanzo algunas y le indico con la cabeza que tenían que salir de ahí.
— No tarda en despertar y para cuando lo haga, créeme Longbottom que tenemos problemas.
— Pero Patte…
— Snape, Longbottom, para ti soy Snape.
No dijo nada y se limito a seguir a su antiguo profesor y cómplice, aunque no sabia que había pasado exactamente el que Harry, estuviera ahí era indicio de verdaderos problemas, algo le decía que a partir de ahora todo se iba a poner muy difícil para ellos.
Y si, eso es todo por hoy ¿Qué les pareció? ¿Les gustó? Debo decir que Patterson-Snape fue otro de los motivos de mi retraso y es que para Patterson tenía otra opción, la estuve pensando mucho la verdad porque el que no fuera el personaje que tenia en mente cambiara algunas cosas, cosas sobre todo de un final que tenia planeado para esta historia, pero bueno ya veremos como se van dando las cosas, espero que les haya gustado, espero sus comentarios en un review, son gratis *O*
Hasta la próxima y gracias por leer.
