Hola, hola! Por fin ando por aquí dejando el capitulo... En verdad siento la tardanza pero como ando terminando semestre todos abusan de mi bondad (?) pero bueno, lo que cuenta es que por fin aquí traigo esto, espero que les guste... gracias por poner la historia en favoritos y por sus comentarios.

Disfruten la lectura.


CAPITULO XIII

Burlado.

Engañado.

Utilizado.

Si una cosa le había quedado clara después de aquella extraña situación que aun no lograba comprender, era que Hermione, solamente había vuelto a su vida para burlarse de él.

Las lágrimas recorrían su rostro sin que él pudiera hacer algo por evitarlo, no es que le importara, después de todo ya había aprendido a llorar a causa de la castaña, sabía que estaba mal, sabía que no tenía por qué hacerlo pero aun así lo hacía, y lo hacía porque aunque él no quisiera seguía doliendo.

Después de despertar desorientado en aquel lugar, se había ido a refugiar a Grimmauld Place donde lo único que había podido hacer fue destrozar el lugar, maldecir a Hermione, a Narcissa, a Bellatrix e incluso a aquel muggle que aun no comprendía que tenía que ver con la viuda Malfoy. Y es que la única explicación lógica que encontraba en todo aquello era que Hermione tenía algún tipo de relación con Narcissa, y el único medio que tenían para comunicarse era atreves de aquel muggle que bien podría ser un títere de las brujas, ¿Cómo había llegado a esa conclusión? Simple. Si bien era cierto en el pasado Hermione y la familia Malfoy no eran para nada apegadas ahora todo había cambiado, después de todo la castaña y el rubio habían fingido sus muertes sólo para poder estar juntos.

Juntos.

Trato de ignorar el malestar en su pecho ante tal idea, se quiso convencer que si aquello dolía era solamente por la traición que aquello significaba para él, no es que le importara con quien estuviera Hermione, no, no era eso, solamente era el daño que le había hecho a él para poder estar al lado del rubio. Porque a la castaña no le había importado dejar amigos, su mundo entero, no le había importado irse a vivir como una simple muggle solamente para poder estar con Draco, ya veía por donde iban las cosas, ella al no ser sangre pura y él al serlo, era de esperarse que hicieran lo que fuera para poder estar juntos sin que nadie dijera nada. Él lo entendía, ¿Verdad? A él en verdad no le importaba, si bien era cierto odiaba al rubio si Hermione le hubiera hablado de sus sentimientos, él… seguramente él…

Negó con la cabeza ¿Para que engañarse? Si él hubiera sabido de los sentimientos de la castaña seguramente habría hecho hasta lo imposible para persuadirla de dejarlos enterrados en lo mas profundo de su ser. Pero no había sido así, Hermione nunca le había hablado de ellos, es más él nunca pensó en la posibilidad de que estos sentimientos existieran…

Mentira, sí lo sospechaba. Hubo muchas, muchas veces que la idea de algo raro se traían esos dos pasó por su cabeza, se sentó en uno de los sillones y se dejo llevar por sus recuerdos.

Había sido su cuarta pelea del día, tenía que decirlo últimamente él y Ginny estaban rompiendo todos los records de peleas que pudiera haber, pero no era su culpa, la culpa era de la pelirroja que le exigía mas atención de la que le podía brindar. Lo único que quería era que la chica entendiera que la seguridad el mundo mágico era mas importante que ayudarla a decidir que color se le veía mejor, si el rojo o el azul.

No pudo evitar bufar molesto mientras continuaba su carrera hacia los jardines, necesitaba aire, mucho aire.

Iba tan perdido en sus pensamientos que no se dio cuenta que alguien venía, y como él iba prácticamente corriendo, no pudo evitar chocar con ese alguien, estaba por disculparse cuando se dio cuenta que con la que había chocado era Hermione. La cual ahora se encontraba en el suelo recogiendo sus adorados libros, su amiga al percatarse que era él, el causante de tal desastre solamente lo vio con la ceja levantada.

¿Se puede saber ahora que paso?

Mientras su amiga recogía sus libros, él sintió que con aquella mirada la chica podía ver hasta lo más profundo de su alma.

No sé de que me hablas.

Se agacho a ayudarle a la castaña, así por lo menos tendría un pretexto de no verla a los ojos, Hermione, era la persona que mas lo conocía y con sólo una mirada podía descubrir cualquier pena que lo agobiara.

Harry, ¿De nuevo?

Ante su pregunta, sorprendido busco los ojos de la chica, que lo veían con evidente preocupación.

Si.

No tenía caso ocultarle las cosas, después de todo ella siempre lo averiguaba, y sus peleas con la menor de los Weasley no eran un secreto para nadie, mucho menos para ella.

¿Y ahora por qué fue?

Mientras ambos se ponían de pie, él se puso a pensar en como decirle el tonto motivo de su pelea, pero no pudo contarle nada, ya que en ese momento un pequeño grupo de Slytherins venía hacia ellos haciendo un gran escandalo. Hermione, termino de ponerse de pie y fue evidente que se preparaba para un ataque por parte de aquel grupo y más cuando ambos se fijaron que entre ellos venía Draco Malfoy.

No tuvieron que esperar demasiado, cuando menos lo esperaban insultos comenzaron a salir de las bocas de aquellos chicos, sus ataques iban más que nada dirigidos a Hermione, aquello logro acabar con toda su paciencia, saco su varita dispuesto a hacer pagar a aquellos idiotas cuando algo que no esperaba, pasó. Draco Malfoy, pidió que se detuvieran.

¿Pueden parar eso de una vez?

Pero…

Aquellas palabras sorprendieron tanto a los Slytherins como a ellos, Malfoy, les dedico una mirada tan dura que los pobres chicos no pudieron ignorar, inmediatamente se callaron y evidentemente molestos dieron media vuelta y se fueron de ahí, él estaba por hacer lo mismo con Hermione, cuando algo llamo su atención.

Gracias.

La voz de Hermione, se escuchaba nerviosa y un poco apenada, él esperaba que Malfoy, maldijera a la chica por dirigirle la palabra pero no fue así, el rubio asintió lentamente con la cabeza mientras a él le pareció ver una pequeña sonrisa en aquel rostro que desde siempre había sido frio y distante.

No hay de que.

Sin decir más, Draco Malfoy desapareció de ahí mientras él solamente se dedico a interrogar con la mirada a su amiga ¿Hermione estaba sonrojada? ¿Qué demonios estaba pasando ahí?

¿Hermione…?

Será mejor que nos vayamos.

La castaña tomo sus libros y prácticamente salió huyendo de ahí, dejándolo a él con aquel malestar que sin saber porque había aparecido en su pecho.

Muchas ideas pasaban en ese momento por su cabeza, la mayoría de ellas no eran buenas, al menos para Hermione. Al pensar en la castaña y en lo mucho que le había ocultado no pudo evitar apretar el puño con tal fuerza que sus uñas quedaron marcadas en las palmas de sus manos. Dio un vistazo al reloj y vio que aun no era muy tarde, tal vez era momento de poner en marcha su plan. Se puso de pie y busco entre sus cosas la poción multijugos, estuvo jugando con la botella antes de decidirse por completo. Busco aquel celular que había comprado hace un tiempo, lo compro con el único fin de tener contacto con Hermione, encendió el aparato y se dirigió al área de contactos. No fue difícil encontrar el número de Hermione, después de todo era el único que tenía, se paseo por la habitación una y otra vez pensando en hacerlo o no. Después de quince minutos tuvo su respuesta.

Dio un largo suspiro y entonces marcó.

Un tono.

Dos tonos.

Tres tonos.

Estaba por colgar pensando que tal vez aquello era una señal cuando Hermione, por fin contesto.

— ¿Diga?

Por un segundo se quedo paralizado, quiso hablar pero su garganta se seco al instante, sus manos sudaron y estuvo a punto de dejar caer el teléfono, pero el recuerdo de lo que había pasado aquella tarde le dio la fuerza suficiente para poder hablar.

— Buenas noches Jean, soy Adam Black.

Silencio.

Una exclamación de sorpresa y después, silencio de nuevo.

— ¿Jean?

— ¿Si?

— ¿Estás bien?

Y ahí iba de nuevo, aquella absurda necesidad de preocuparse por su ex-amiga, se maldijo internamente pero ya había preguntado.

— Si, yo… ¿Por qué me hablas?

Era evidente que no le gustaba mucho escuchar su voz.

— Nada, solamente quería saludarte y preguntarte si querías salir esta noche. Hace mucho que no nos vemos.

Silencio de nuevo.

Tuvo que esperar un par de minutos para seguir escuchando la voz de la castaña.

— ¿Por qué?

¿Por qué? ¿Qué le pasaba aquella mujer? ¿Acaso estaba tan enamorada del rubio que no podía salir con sus "amigos"? Tenía sentido a decir verdad, mucho sentido y aquello le molestaba demasiado.

— Sólo es una cena, nada del otro mundo.

De nuevo silencio y justo cuando pensaba que la chica le daría una negativa, ella respondió.

— Esta bien, pero deberá ser en una o una hora y media mas, acabo de salir de mi turno.

Estuvo que morderse la lengua para no gritar eufórico, estaba cerca, muy cerca de llevar a cabo su plan, Hermione, se la estaba poniendo fácil, le estaba dando acceso a su vida.

— Entonces, dime a dónde voy por ti.

Hermione se negó a darle su dirección al parecer aun no confiaba del todo en él, le dijo que se verían fuera del hospital, él no dijo más y acepto sus condiciones.

— Te veo en un rato entonces, Her… Jean.

— Nos… nos vemos.

Colgó el teléfono y maldijo su estupidez, estuvo a punto de echarlo todo a perder, no quería ni pensar lo que pasaría si Hermione se daba cuenta de que el tal Adam Black, no era otro que Harry Potter, su antiguo mejor amigo.

Trato de poner en orden sus ideas, en un rato estaría frente a la castaña y tenía que controlarse, no podía llamarla Hermione simplemente por su estupidez, respiro profundamente. Subió a su habitación para bañarse y cambiarse, llevaba en mano aquel frasco de poción multijugos mientras pensaba que aquella noche sin dudas seria muy divertida, después de todo el día lo merecía, ese era el día del cumpleaños de Hermione Granger.

-OOOoooOOO-

Caminó lo más rápido que sus pies le permitían, de vez en cuando se detenía y miraba a su alrededor para comprobar que nadie la seguía, ahora tenía que ser más cuidadosa que nunca, ahora todo estaba por irse al demonio.

Cuando recibió aquella tarde la lechuza de Severus, no se imagino que serían tan malas noticias, aun recordaba cómo le había faltado el aire cuando leyó la nota dónde le avisaban que Bella, había ido en busca del "Doctor Patterson" a exigirle respuestas, y que por alguna extraña razón ahí también se encontraba Harry Potter.

No pudo evitar sentir un escalofrío al imaginar lo cerca que estuvieron aquellos dos de descubrir todo, fue una suerte que Severus, tomara una dosis extra de poción multijugos, ya se imaginaba lo mal que se pondría todo si es que Potter y Bella, vieran ahí a Severus Snape, un mago que según fuentes oficiales había muerto hace años.

Dio un rápido vistazo hacía atrás de nuevo y después de que se aseguró que nadie la seguía se apresuró a llegar a aquella casa que tan bien conocía, bastaron unos toques en la puerta para que esta se abriera al instante, no espero invitación, entro rápidamente y cerro la puerta suspirando de alivio. Una vez que sus ojos se acostumbraron a la luz de aquel lugar pudo ver a Severus Snape paseando de un lugar para otro mientras Neville, enarcaba una ceja pensativo, era obvio que tramaban algo, había aprendido a lo largo de esos años a conocer a ese par.

— ¿Cuál es el plan?

Desde que recibió aquella carta, supo que todo iba a cambiar, y no sabía si eso sería bueno o malo.

Severus, detuvo su andar para pararse frente a ella, pudo ver en su rostro que en verdad estaba preocupado.

— Esto no puede seguir así.

— Lo sé.

Siempre lo supo, el que Bella estuviera libre les iba a traer problemas, fue un poco tonta al pensar que aquellos problemas serían mínimos, pero ahora ahí estaban, pensando en que demonios hacer para que todo siguiera como estaba, para que nadie supiera que su hijo aun estaba con vida. Conocía su hermana y sabía que su sed de venganza era tanta que no le temblaría la mano para asesinar a su sobrino una vez que supiera que habían engañado a su señor.

— ¿Dónde esta Bellatrix?

— No lo sé.

Y en verdad que no lo sabía, apenas recibió la carta de Severus, abandono su casa con temor de que su hermana apareciera y le exigiera respuestas a ella, respuestas que simplemente no quería y no podía darles.

— Tenemos que hacer algo ya.

Neville tenía razón, no podían perder el tiempo hablando, tenían que actuar y tenían que hacerlo ya, conocía a su hermana, sabía que en ese momento seguramente estaba planeando como descubrir la verdad, se detuvo a pensar por un momento en que hacer pero nada llego a su cabeza, no podía creer que años de sacrificios ahora estuvieran a punto de irse al demonio por culpa de la impulsividad de Bella, simplemente no podía creerlo.

— Esto tiene que terminar.

Las palabras de Severus, la sacaron de sus pensamientos, parpadeo un par de veces tratando de averiguar si en verdad había escuchado aquello ¿Terminar? ¿Qué tenía que terminar?

— No te entiendo, yo…

— Debemos sacar a Hermione y a Draco de Londres lo más pronto posible.

— Pero…

— No se irán, no por su cuenta.

— Exacto.

Vio como Neville, miraba a Severus con desconfianza, ella misma miro al mago sin entender a que se refería exactamente ¿Acaso pretendía secuestrarlos? Porque conocía a su hijo, incluso a lo largo de aquellos años había aprendido a conocer a Granger, no abandonarían todo lo que tenían sólo porque si.

— No entiendo que es lo que planeas hacer.

— Será temporal, sólo mientras Bella regresa a Askaban, después de todo esto nos puede servir, Hermione, esta teniendo recaídas necesita alejarse de Londres y te aseguro que Draco la seguirá a donde sea.

Aquellas palabras lograron que un malestar apareciera en su pecho, si, ella sabía que su hijo ahora mismo daría hasta la vida por la sangre sucia.

— No.

Dirigió su vista hacia Neville, que apretaba los puños con fuerza mientras la furia aparecía en sus ojos, era evidente que aquel plan no le había gustado, y ella sospechaba el por qué, no le convenía para nada alejarse de Granger, para todos era bien conocido que el chico, estaba enamorado de la castaña.

— ¿No, por qué? ¿Acaso tienes un mejor plan?

Neville, se levanto de golpe y se puso a pasear como león enjaulado en la habitación.

— Ella no se irá.

— Por supuesto que lo hará, ahora no importan tus sentimientos estúpidos, ¿O acaso quieres que Potter la encuentre? ¿Quieres perderla? Porque es por eso que no quieres que se vaya, tienes miedo de que te la quiten, pues te diré algo, eso me importa un carajo, Jean Grey y Benjamín Grey dejan Londres en dos semanas, ¿Entendido?

El rostro del joven Longbottom, no podía estar más rojo, pero no pudo ponerse a discutir con Severus, se limito a asentir lentamente bufar molesto y dar media vuelta, ella sabía porque lo hacía, él no era nada a comparación del viejo mago. Ella solamente se quedo pensando en cómo demonios le iban a hacer para sacar a la pareja de la ciudad, algo le decía que no iba a ser fácil, algo le decía que no lo hicieran pero como Neville, ella tampoco le pudo discutir a Severus, después de todo él era el que los había mantenido a salvo tantos años, ahora de nuevo podría hacerlo ¿Cierto?

No tenía de que preocuparse, sólo tenía que esperar dos semanas, dos semanas y su hijo estaría a salvo, esperaba que Bella estuviera tranquila ese tiempo, era todo lo que pedía.

-OOOoooOOO-

¿Qué estaba haciendo?

¿En que estaba pensando cuándo dijo "si"?

La respuesta a aquello era muy simple, no estaba pensando.

Cuando Adam Black le llamo aquella noche se había sorprendido mucho, casi había olvidado al chico… mentira, no lo había olvidado para nada, la verdad era que había pasado días deseando que él por fin le marcara, ya había perdido sus esperanzas cuando de la nada el buen Adam le llamo. Aún no entendía de donde venia esa obsesión que sentía por el chico, si, obsesión. Después de pasarse horas hablando de él con su hermano Benjamín, había llegado a esa conclusión, no entendía el porque le atraía de esa manera, eran tal vez sus verdes ojos que no había podido sacar de su cabeza desde el día que lo vio.

Suspiro resignada mientras ponía el último cabello en su lugar.

"Una cena" había dicho Adam, no sabía a que lugar la llevaría así que no se vistió muy formal. Un pantalón de vestir negro, una blusa roja que le quedaba un poco larga y unos zapatos de un tacón decente fue lo que eligió para esa noche. Se daba el último vistazo cuando Benjamín, llegó a casa.

Su sorpresa al verla fue evidente, sorpresa que se transformo rápidamente en fastidio.

— ¿Aún después de cómo te trato vas a salir con Cooper?

Escuchar que su hermano nombraba a Leo no le gusto, no le gusto por que desde aquel ataque suyo y desde aquel beso algo había cambiado para mal entre ellos, ya que aunque Leo, seguía hablándole, ya no era lo mismo, algo había cambiado y no podía decir el qué.

— No voy a salir con Leo.

Ver cómo Benjamín abría y cerraba la boca sin saber que decir era en verdad gracioso, no culpaba a su hermano ya que era normal que creyera que saldría con el doctor, después de todo las pocas veces que ella salía sólo era con él.

— ¿Entonces con quién?

No le sorprendía para nada la sobreprotección que su hermano tenía hacia a ella, así que lo mas tranquila que pudo le contesto.

— Con Adam Black.

— ¿Adam? ¿De que Adam me estas…? ¡Oh no, con él no!

Lo esperaba, en verdad lo esperaba pero esa reacción por parte de Benjamín era un tanto exagerada, suspiro lentamente y se giro hacia su hermano.

— ¿Por qué él no?

— Porque robo tu celular, porque seguramente es un psicópata no lo conoces.

— Es la idea de esta cena, conocerlo.

— ¿Por qué? ¿Acaso te gusta?

La pregunta de Benjamín la hizo sonreír, ya extrañaba esos celos que tenía siempre que salía con alguien, bueno siempre que salía con Leo.

— Puede ser.

Por alguna razón sintió sus mejillas arder al contestarle a Benjamín, la verdad era que ni ella sabia si le interesaba o no, solamente al estar con Adam, se sentía bien, completa… cosa que era una reverenda tontería, después de todo apenas conocía al chico.

— Se me esta haciendo tarde Benjamín, debo irme.

Sin hacer caso de las protestas de su hermano, le dio un beso en la mejilla y salió de casa, la verdad era que estaba nerviosa, muy nerviosa y algo le decía que sólo se sentiría tranquila cuando estuviera junto a Adam Black.

-OOOoooOOO-

La sonrisa idiota apareció en su rostro, lo supo apenas paso y solamente se pudo maldecir internamente por ser tan estúpido.

Fingió leer los papeles que tenía en ese momento en su escritorio mientras trataba de ponerse serio, sabía que Ron lo estaba observando y sabía también que su amigo moría por saber que es lo que Harry Potter estaba haciendo aquellas ultimas dos semanas, él por supuesto no le podía contar nada, no le podía decir que había pasado los últimos días saliendo con Hermione Granger, aquella chica que ahora se hacia llamar Jean Grey.

Desde aquella primera vez que salieron a cenar, esas salidas se estaban convirtiendo en cosas de todos los días, como era de esperarse "Jean" cayo rendida a los encantos de Adam Black y tenía que admitir que Adam Black, había caído rendido a los pies de Jean Grey, aquello estaba terriblemente mal, él no tenía que sentirse involucrado, ese no era el plan pero era muy difícil no hacerlo, después de todo era Hermione, la persona que más lo conocía, la que tanto le había dado con la que se sentaba cada noche a platicar.

Gracias a aquellas salidas había aprendido mucho de la inventada vida de Hermione, supo por ejemplo del accidente que según ella la había dejado huérfana, por supuesto omitió el detalle del hospital psiquiátrico en el que supuestamente estuvo internada, le conto de su hermano Benjamín, de su trabajo, incluso le conto de un tal Leo Cooper.

Nunca lo ha querido, es raro pero pareciera que se odiaron sólo con verse.

Recordó las palabras que Hermione, le había dicho en alguna ocasión, él entendía aquel sentimiento de odiar a alguien sólo con verlo y siendo una de esas personas Draco Malfoy en verdad tenía mucho sentido.

Un carraspeo lo saco de sus pensamientos, tardo un segundo en averiguar que era Ron el que trataba de captar su atención, cuándo lo logro, el pelirrojo con la preocupación grabada en el rostro le pregunto si estaba bien.

— ¿Por qué no lo estaría?

Se encogió de hombros quitándole importancia al asunto mientras su amigo se acercaba a él.

— Ginny esta preocupada.

Al escuchar las palabras de su amigo solamente pudo bufar lo molesto, él sabía que Ginny estaba preocupada, muchas veces se lo había hecho saber a gritos, no la culpaba la verdad que no pero en verdad aquellos reclamos por parte de la pelirroja lo estaban cansando, sabía que era normal, después de todo desde que él dio con Hermione, las cosas con su novia ya no eran las mismas.

— Sé que esta preocupada.

— ¿La estas engañando?

Una carcajada escapo de sus labios al escuchar la pregunta de su amigo, tenía que ser una broma, pero al levantar la vista y ver la seriedad en el rostro del pelirrojo supo que no estaba bromeando para nada, en verdad Ron Weasley pensaba que engañaba a su hermana.

— Yo no le haría eso a tu familia.

— ¿A mi familia no? ¿Entonces si fuera sólo por Ginny, si lo harías?

Era evidente que su amigo se estaba molestando, y sabia que nada bueno podría salir de aquello, eran los riesgos que se corrían cuando salías con la hermana de tu mejor amigo.

— No Ron, por supuesto que no, no digas tonterías.

— No son tonterías y tú lo sabes, tienes meses actuando de una manera extraña, las ultimas semanas ha sido peor, creo que aquel accidente te afecto algo en el cerebro.

Hizo uso de toda su fuerza de voluntad para no levantarse y partirle la cara a su amigo por decir estupideces, él no estaba mal del cerebro, aquel accidente que tuvo lo único que le dejo fue un corazón destrozado al descubrir la mentira de su ex-amiga, sólo eso.

— Yo no estoy mal de ningún lado, y por favor deja de entrometerte en los problemas que tengo con Ginny, eso es cosa de ella y yo, a nadie más le debe interesar.

— Pero es mi hermana, ella…

Ron, no pudo terminar su frase ya que en ese momento un ruido se escucho por el lugar, su amigo, giro la cabeza buscando el origen de aquel singular sonido, él no lo hizo porque sabía de donde provenía. Sin importarle demasiado la presencia de Ron, de uno de los cajones de su escritorio saco el celular que utilizaba para comunicarse con Hermione, el pelirrojo con una ceja levantada lo vio tomar el aparato y ver la pantalla. Un mensaje, Hermione le había mandado un mensaje pidiéndole verse esa tarde, según esto tenía algo importante que decirle.

Sonrió sin poderlo evitar, al parecer la castaña iba necesitando cada vez más su presencia, eso estaba bien, la verdad es que esta muy bien. Guardo el teléfono y fue cuando noto que Ron veía con atención el cajón donde hace apenas un segundo había guardado el teléfono.

— ¿Qué fue eso?

— Nada que te importe.

Estaba siendo grosero con su amigo pero él se lo había ganado, eso de andar por la vida metiéndose en los problemas de los demás no era bueno.

Vio como Ron, comenzaba a ponerse rojo del coraje, él sabia lo que venia y antes de que su amigo explotara mejor opto por irse de ahí, después de todo aun tenia que tomar poción multijugos para ir a ver a Hermione, tomo el celular del cajón y sin darle tiempo a su amigo salió de la oficina. Escucho a lo lejos como Ron lo llamaba pero no se regreso a escuchar sus reclamos.

Salió del ministerio rápidamente, no quería que alguien se interpusiera en su camino y le hiciera perder el tiempo, apenas tenía el tiempo justo para llegar a casa, tomar la poción, cambiarse y encontrarse con Hermione, mientras avanzaba no pudo evitar sonreír al recordar las ultimas dos semanas con "Jean". Aunque todo formaba parte de su plan tenía que admitir que aquellas salidas no eran un castigo para él, era cierto que aún dolía estar en presencia de la castaña, escuchar como simplemente se había olvidado de él y su mundo, pero con el tiempo había aprendido a tolerarlo, ahora cuando le sonreía aunque dentro de él vivía el resentimiento contra la chica y su deseo de venganza, en cierto modo sus sonrisas eran sinceras, Hermione, tenía esa magia aunque a él no le gustara para nada. Negó con la cabeza mientras en su mente aprecian los momentos que paso con la chica en aquellas salidas, desde su evidente nerviosismo y desconfianza de aquella primera salida hasta la ultima dónde ambos se trataban como si fueran viejos amigos. Aquella ironía logro que en su momento su corazón se retorciera de incomodidad y dolor.

Él lo es todo para mí, después de la muerte de mis padres, Benjamín se convirtió en mi todo.

Apretó los dientes al recordar aquellas palabras que la castaña le había dicho, le molestaba mucho que hablara de esa manera del rubio, ¿Por qué seguir con su mentira de que eran hermanos, cuando era evidente que se alejaron de todo por el amor que seguramente sentían el uno por el otro? ¿No podían simplemente ahorrarse ese circo de los padres muertos y los dos pobres huérfanos? No sabía si fue Hermione o Draco el que invento esa historia, pero algo le decía que fue el rubio después de todo Hermione no era tan tonta.

Hubo ocasiones que llegó a su cabeza la idea de que esos dos no se traían nada romántico, pero eso no tenía mucho sentido, ya que ¿Si no fue eso lo que los motivo a alejarse de todo, entonces qué? Amor, era la única explicación lógica a aquella mentira.

Llegó a un callejón y se concentro para aparecerse.

A Benjamín, no le gustas, insiste que eres un tipo de secuestrador.

Es como si estuviera viendo la ceja levantada de Hermione y aquel gesto de burla hacia su "hermano", según le había contado Draco era un tanto celoso en cuanto a las relaciones de la castaña, con todo lo que Hermione le había contado en el como era su relación con el rubio, aún le costaba creer que ese par se llevara tan bien cuando por años se odiaron a muerte.

Era difícil de creer que con el poco tiempo que tenían de conocerse, Hermione, le contara aquellos detalles de su vida, por mera curiosidad en una ocasión se lo pregunto, no pudo evitar sonreír al recordar el rubor de la castaña al contestarle, evidentemente avergonzada.

No lo sé, siento como si te conociera de toda la vida, sé que es loco pero me inspiras confianza Adam, me siento muy bien cuando estoy contigo.

¿Serán acaso mis ojos verdes, que según recuerdo son cómo los de mi madre?

No estaba pensando del todo cuando le contesto aquello, casi al instante que lo dijo se arrepintió de ello, Hermione, se puso tensa y desvió sus castaños ojos de los de él, era claro que el tema le incomodaba.

Tienes un color de ojos un peculiar.

Y eso fue todo, después de aquellas palabras nada mas se dijo de sus ojos, él pensaba que ver a Adam Black, a ella le recordaba a Harry Potter, aquello le gustaba en cierto modo, era bueno saber que por mas que ella quisiera no se podía olvidar del todo de él.

Llego a casa y lo primero que hizo fue tomar un frasco de poción multijugos, el amargo sabor del liquido le hizo recordar en cierto modo lo amarga que era su existencia en ese momento… negó con la cabeza lentamente, se estaba convirtiendo en un sentimental sin remedio y como siempre la culpa era de Hermione Granger…

-OOOoooOOO-

Aún sentía el calor en su cara por la discusión que acababa de tener con Benjamín, en verdad ¿En que demonios pensaba su hermano?

Hecha una furia tomo asiento en la habitual mesa de aquella cafetería, consulto su reloj y se dio cuenta de que Adam no tardaría en aparecer, el chico era muy puntual, dejo de pensar en Adam y concentro toda su atención en Benjamín Grey.

Unas ganas locas de ahorcar al rubio se apoderaron de su ser, tuvo que apretar los puños con fuerza y se vio obligada a respirar profundamente, tenía que controlarse, no podía estar alterada para cuando llegara Adam, después de todo el chico no tenía la culpa de nada. Trato de quitarle importancia al asunto pero no pudo hacerlo, era desesperante que Benjamín se comportara de aquella manera tan infantil ¿A él que le importaba que saliera o no con Adam? Y por otro lado estaba aquel viaje que tenía que hacer esa misma tarde, nadie le tenía la consideración suficiente como para avisarle con tiempo, no, un buen día llegaba el jefe de cirujanos y le avisaba que tenía que volar a Chicago, para representar al hospital en alguna tontería. Estaba molesta, muy molesta. Eso sin duda contribuyo a que su pequeña discusión con Benjamín, se convirtiera en toda una batalla campal.

Ella no quería viajar, ella no quería irse de Londres, por un lado estaba su trabajo en el hospital, sus pacientes, y por otro estaba Adam Black.

Un rubor comenzó a extenderse por sus mejillas al pensar en aquel joven, era verdad que tenía poco de conocerlo pero en ese corto tiempo se había convertido en alguien que ella necesitaba desesperadamente, sabía que era tonto, sabía que aquello no tenía sentido pero ella no podía controlar aquella paz y alegría que sentía cuando estaba en compañía del joven, ni siquiera con Leo, llego a sentirse así, era cómo si algo que llevaba años fuera de lugar por fin encajara. Era por eso que simplemente no podía irse de Londres, pero por supuesto no tenía otra alternativa, una orden era una orden, así que ahí se encontraba, en aquella cafetería a punto de despedirse de Adam.

No tenía mucho tiempo, apenas le diera las malas noticias a Adam, tenía que volver a casa a prepararlo todo, y a arreglar las cosas con su tonto hermano, aunque en ese momento lo detestara con toda la fuerza de su ser sabía que no podían abandonar el país enojados como estaban, porque si, Benjamín, también salía de viaje. Aunque él, iba a Nueva York.

Pensaba en la suerte que tenían ambos, era raro que el mismo día los sacaran a los dos del país, aunque a diferencia de ella, a su hermano si le avisaban con el tiempo suficiente cómo para arreglarlo todo. Maldecía internamente a su jefe cuando alguien llego.

No pudo evitar las mariposas en su estómago al ver a aquel chico frente a ella, sonrió como adolescente enamorada cuando Adam, hizo lo mismo.

— Jean, un gusto volver a verte.

Un beso en la mejilla fue con lo que la saludo Adam, por un momento enloqueció y se imagino girando la cara para que sus labios y los de él se tocaran. Estaba loca.

— Adam, gracias por venir tan rápido.

— Siempre que me necesites.

Otra sonrisa por parte del joven y ella sintió que se derretía, por un segundo se perdió en aquella verde mirada y estuvo a punto de perder el piso, siempre le pasaba, siempre que veía aquellos ojos verdes sentía que sus sueños la atacaban, pero afortunadamente había aprendido a controlar aquellos ataques que le daban, ahora cada vez que veía aquellos ojos tan parecidos a los de Harry Potter, lo único que sentía era como su corazón se aceleraba, pero nada de desmayos y perdidas de consciencia.

— Bueno, la verdad es que no te tengo muy buenas noticias.

— ¿Paso algo malo?

Fue evidente la ansiedad y preocupación con la que Adam, pregunto aquello, esto por alguna razón la hizo sonreír como una tonta.

— Tanto como malo, no, pero digamos que no es una buena noticia.

Adam, la veía con curiosidad mientras ladeaba su cabeza esperando que ella hablara.

Trago saliva mientras pensaba en cómo decirle, abrió la boca para contarle pero en ese momento un ruido ensordecedor invadió el lugar, un fuerte movimiento se dejo sentir y fragmentos de tierra, piedra y vidrio se esparcieron por todo el lugar, ella sin saber que demonios estaba pasando se tiro debajo de la mesa, si aquello era un ataque terrorista sabía que tenía que buscar refugio, la tierra le impedía ver con claridad, busco a ciegas a Adam, le preocupaba que el chico pudiera resultar herido.

— ¡Adam! ¡Adam!

Otro estruendo, sintió como algo pesado y duro le daba con fuerza sobre la cabeza, después algo caliente comenzó a viajar de su frente hacia su rostro.

Sangre.

La desesperación y el miedo se hicieron presentes, siguió buscando a Adam, los gritos de las demás personas comenzaron a aumentar sonando ya histéricos.

— ¡Adam!

Grito hasta que sintió su garganta desgarrarse, con la sangre escurriendo por su rostro, limpio sus ojos y como pudo se puso de pie, fue hasta que hizo eso que sintió un dolor insoportable en su tobillo, maldita sea.

Se puso de pie, gimió de dolor y entonces pudo ver el desastre a su alrededor, la entrada de la pequeña cafetería estaba en ruinas, gente corría desesperada tratando de huir del lugar, otros tantos estaban inconscientes y algunos más gritaban buscando algún conocido, apenas se había logrado poner de pie cuando paso algo que sin duda tenía que ser producto del golpe en su cabeza, frente a ella se encontraba una mujer, estaba vestida completamente de negro y su cabello negro, con algunas canas era un completo desastre, pero eso no fue lo que llamo su atención, lo que lo hizo fue que ella la veía como si estuviera viendo a un fantasma, con la boca abierta por la sorpresa y con el rostro desencajado por la incredulidad y el odio, esa mujer la veía como si la quisiera matar. Entonces, la extraña mujer abrió y cerro la boca varias veces, era claro que no sabía que decir, para cuando lo hizo ella deseo que jamás hubiera hablado.

— ¿Granger?

— No.

La voz le tembló al contestar, pero tenía que hacerlo, aunque se estuviera muriendo del miedo tenía que decirlo, ella no era…

Pero no pudo terminar con sus pensamientos, en ese momento una persona que ella conocía muy bien se coloco frente a ella escondiéndola de la vista de aquella desconocida, Adam Black, apunto a aquella mujer con un extraño palito de madera, mientras la extraña hacía lo propio, hasta ese momento no se había fijado que la mujer traía aquel extraño artefacto en sus manos, fue entonces que los sueños en su cabeza atacaron, miles de imágenes pasaron por su cabeza en ese momento, en todos ellos cientos de rostros desconocidos sostenían un palo como aquellos y de ellos salían luces de colores.

— Varita.

Fue como si el peso del mundo entero le cayera encima, en ese momento la mujer grito unas palabras que no logro comprender del todo y Adam, respondió con otras, estaban luchando… estaban haciendo magia… ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Quién era aquella mujer? ¿Quién era Adam Black? Pero sobre todo ¿Quién demonios era ella?

Las lágrimas se hicieron presentes mientras el terror invadía cada célula de su cuerpo, aquello tenía que ser un sueño, tenía que serlo… la magia, las varitas, los hechizos… Harry Potter y su mundo no existía, nada de eso existía.


Y si, eso es todo por hoy ¿Qué les pareció? ¿Les gustó? ¿No les gustó? ¿Qué creen que pase ahora que nuestra Jean-Hermione vio lo que vio? Pero sobre todo ahora que Bella vio que nuestra Hermione esta más viva que nada... espero sus comentarios, son gratis :B

Hasta la próxima.