Hola a todos de nuevo!

En verdad pensé que jamás volvería a decir ésto, al menos no pronto (?) Como bien notaron me perdí en el espacio... la razón de ésto es que sufrí el abandono de la señora inspiración y esta vez fue grave D: apenas ando convenciendo a la señora de volver a mi xD mientras le hablo bonito les vengo a dejar ésto que me permitió escribir, gracias a todos por sus comentarios, por poner la historia en favoritos, alertas pero sobre todo por seguir pendientes de la historia, aun cuando ésta autora se pierda por el mundo, gracias en verdad.


CAPITULO XIV

— ¡Algún día vas a tener que hablar Cissy! ¡Algún día!

Se escuchó un portazo y después ella gritó.

Quería matar a Narcissa Malfoy, no había noche que no se imaginara retorciendo el delgado cuello de su hermana mientras ésta le contaba aquel secreto que tanto trabajo le estaba costando descubrir.

Ya habían pasado dos semanas desde su encuentro con Harry Potter, no podía creer su mala suerte, justo el día que se había acercado más al secreto que con tanto recelo guardaba su hermana, el estúpido Potter había hecho su aparición y lo había mandado todo al demonio, y es que después de aquel día su hermana se había vuelto malditamente cuidadosa, ya no sacaba nada con seguirla, la señora Malfoy era muy escurridiza, era por tal razón que había pasado de la etapa de seguirla a todas partes a interrogarla apenas la veía, por supuesto no había obtenido nada.

Rechino sus dientes mientras lanzaba un hechizo a un fino jarrón que estaba cerca logrando que éste estallara en mil pedazos.

— Maldita seas Narcissa, maldita seas.

Bufó molesta y trato de tranquilizarse, ya tendría tiempo de vérselas con su hermana, ahora tenía cosas mas importantes que hacer; y es que si bien era cierto había prometido un poco de tiempo a Harry Potter, simplemente se había cansado de esperar, era por tal razón que dos días después de su encuentro puso manos a la obra.

Retomar el contacto con aquellos compañeros suyos que aún estaban libres y vivos, no fue complicado. Bastaron unas palabras de su parte, las promesas y amenazas necesarias y media hora después tenía listo su pequeño ejército.

Todos tenían claro su objetivo: Matar a Harry Potter y apoderarse del mundo mágico, todo sería en honor a su señor, todo sería por él.

Respiro profundamente mientras trataba de poner sus ideas en orden, no podía permitir que las tonterías de su hermana la llevaran a cometer un error, había aprendido mucho en el tiempo que estuvo encerrada en Askaban y sabía que si quería cumplir sus objetivos tendría que aprender a no dejarse llevar por sus emociones.

Se dejó caer en un sillón que estaba cerca mientras trataba de calmarse, fue en ese momento que la puerta que daba a uno de los pasadizos de la mansión Malfoy, se abrió. Era gracias a aquellos pasadizos que hasta ahora había salido bien librada de las redadas que hacía los estúpidos auores en la mansión.

Levanto una ceja al ver que el inútil de Rodolphus entraba arrastrando los pies. Su "maridito", no se había dado cuenta de su presencia, fue por eso que cuando ella le habló el muy idiota dio un salto asustado.

— ¿Qué se supone que haces aquí?

Él no debería estar ahí, la única misión que le había encomendado al mago fue el vigilar a Harry Potter.

Rodolphus, se encogió de hombros mientras se sentaba con fuerza en uno de los sillones libres.

— No pasa nada interesante con el chiquillo, se la pasa del ministerio a su casa, dejando de lado eso no hay nada interesante, nadie lo visita… bueno casi nadie lo visita.

— ¿De qué demonios estás hablando?

Hasta ahora caía en cuenta que desde hace días su tonto esposo no le daba un informe de las actividades de Potter, era en parte su culpa, se había pasado los últimos días acosando a Narcissa, pero por supuesto que no iba aceptar aquella culpa.

— Dejando de lado a la Weasley y al otro desconocido que se la pasa saliendo de la casa, Potter, no tiene mas visitas.

Su ceja se enarcó aun más al escuchar aquella información ¿Un desconocido? ¿Acaso Potter, había encontrado un sustituto para su famoso trio de oro? Y es que después de la muerte de Granger, le veía mucho sentido a que el mocoso buscara a alguien más para considerarlo su amigo. Mordió su labio tratando de imaginar como era ese nuevo integrante de la pandilla, no pudo imaginar mucho. Bufó molesta por su falta de imaginación. ¿Sería bueno ir a dar un vistazo por ella misma? ¿Qué probabilidad había de que aquel desconocido estuviera ahora con Potter?

Estudió sus posibilidades: Narcissa no iba a aparecer en un buen rato y eso le quitaba su actividad principal, no perdía nada con ir a dar un vistazo.

Dio un suspiro mientras se ponía de pie, con esto logró que Rodolphus la viera con curiosidad pero no pensaba darle explicaciones, sin decir más entro por la puerta por la que hasta hace un momento había salido su esposo; con su varita invoco un lummus y camino por aquel pasadizo, minutos después estaba en un pantano no muy lejos de la mansión Malfoy, dio un rápido vistazo a los alrededores para verificar que no hubiera ningún auror cerca y una vez que se aseguro de eso, cerro los ojos y se concentro en Grimmauld Place, sabía que la propiedad que había pertenecido a la familia Black, ahora había ido a parar a manos de Potter; le dieron ganas de vomitar con sólo pensar esto. El mundo mágico había ido a parar muy bajo.

Se apareció en un callejón que no estaba muy lejos de la propiedad, dirigió su mirada hacia las casas numero 11 y 13… como era de esperarse Grimmauld Place 12 estaba bajo el encantamiento Fidelio; a Potter no se le quitaba lo paranoico.

Maldijo por lo bajo mientras se escondía entre los botes de basura, sabía que no ganaba nada con quedarse de pie, debía esperar, ya que sabía que de un momento a otro Potter tenía que aparecer y si no era él ya sería uno de sus estúpidos amiguitos.

Pasadas tres horas desde que se apareció en aquel callejón, su paciencia estaba llegando al limite, el olor comenzó a calar en su nariz y es que tan peculiar olor de aquella basura le recordaba un poco a Askaban; se estremeció un poco mientras trataba de quitar aquellos recuerdos de su cabeza, maldiciendo su mala suerte se puso de pie, tenía que irse, al parecer ese día no iba a averiguar nada.

Pero fue en ese momento que algo pasó. No pudo evitar sonreír agradecida, tal vez después de todo su suerte no era tan mala.

Un desconocido, como bien había dicho Rodolphus, apareció de la nada entre las casas 11 y 13, aquel hombre dio un vistazo a los lados de la calle y sin verla se encamino hacia el norte. ¿Quién demonios era? Abandono el callejón mientras comenzaba a seguir a aquel mago, porque si algo sabía era que ese amigo de Potter era un mago, y es que sólo un mago tendría su mano guardada en la bolsa de lo que fuera que trajera encima para tener cerca su varita, sin duda aquel desconocido era igual de paranoico que Potter. Apretó los labios en una línea muy delgada cuando después de un rato de seguir a aquel hombre noto algo extremadamente extraño; las posturas y el modo de andar de aquel desconocido era muy parecidas a las del estúpido "niño que vivió"… sacudió la cabeza, tanto encierro le estaba haciendo daño, su obsesión con Harry Potter estaba rayando a lo absurdo, y es que eso de verlo en cada persona que veía era raro, extraño y preocupante.

Se detuvo justo cuando aquel hombre hizo lo propio, al parecer se debatía entre seguir caminando o aparecerse, después de unos segundos lo vio suspirar y continuar con su caminata, ella no pudo más que sonreír un poco, sin duda su suerte ese día no podía ser mejor.

Después de un buen rato de caminar, y justo cuando pensaba que aquel desconocido seguiría caminando hasta que la vida se le fuera, él por fin se detuvo, entro a una modesta cafetería muggle, aquello sólo logro que su ceño se elevara a niveles insospechados, ¿Qué demonios significaba aquello? Se alejó un poco de la puerta, camino a la acera de enfrente y espero; estaba barajeando las posibilidades de que un amigo de Potter caminara media ciudad sin motivo aparente, cuando vio algo que tenía que ser una maldita broma.

Gracias a la enorme ventana que acaparaba gran parte de la fachada de aquella cafetería tuvo una vista completa de lo que pasaba a dentro, apenas vio esa cabellera castaña sintió que el piso se le movía ¿Qué estaba pasando?

Tuvo que buscar apoyo en la pared más cercana, sentía la furia recorrer su cuerpo entero y sin pensarlo siquiera llevo su varita a su antebrazo, ella y sus amigos tenían algo que hacer.

Respiro profundamente un par de veces mientras negaba con la cabeza, tal vez estaba viendo mal, tal vez ver aquella cabellera castaña tan conocida no significaba nada… dio un paso acercándose a aquel local; la chica que en ese momento saludaba al misterioso amigo de Potter sonrió como idiota y ella tuvo un mejor ángulo de su rostro… era Granger.

No.

No podía ser posible.

Granger estaba muerta, su sobrino Draco había asesinado a la sangre sucia, Narcissa había dicho… ella había dicho…

Respiro profundamente una vez más mientras a su mente llegaba el recuerdo de aquella tarde cuando su hermana les dio la noticia de que la misión de su amado hijo estaba cumplida…

¿Y bien?

Narcissa Malfoy bajo la vista cuando su señor, le hizo la pregunta. Al ver el rostro de su hermana supo que no se trataban de buenas noticias, ella lo sabía, cuándo su señor le había encomendado aquella tarea al último de los Malfoy todos sabían era una sentencia de muerte; nadie podía matar a Granger, la maldita mocosa era astuta y muy poderosa, y el que Voldemort le haya encargado esa tarea a Draco… bueno todos sabían lo que significaba.

¿Narcissa?

Al escuchar su nombre, su hermana levanto la mirada mientras las lágrimas viajaban sin pena alguna por sus mejillas, por un segundo tuvo el impulso de ir a su lado y abrazarla pero se detuvo, no podía demostrar debilidad ante su señor, trago saliva y espero ansiosa la respuesta de su hermana.

Yo… yo…

Vio a su Cissy sollozar mientras se tocaba el pecho, para ella todo estuvo muy claro, Draco había fallado. Negó con la cabeza mientras daba un vistazo a su señor, aquello lo pondría furioso.

¡Habla de una maldita vez!

Yo… yo…

¡Habla!

¡Lo hizo!

Silencio.

Seguramente estaba alucinando, aquello no podía ser cierto, Draco Malfoy no pudo haber matado a Hermione Granger, y al parecer no fue la única en pensar esto, apenas se dejaron escuchar aquellas palabras por el lugar, todos sin excepción alguna enarcaron una ceja.

¿Lo hizo? ¿A qué te refieres exactamente con que "lo hizo"?

El escepticismo en la voz de Voldemort era más que evidente, Narcissa bajo la mirada una vez más para segundos después levantarla y con dolor ver a cada uno de los presentes. Se detuvo un segundo mas en ella. Su hermana tomo aire y después hablo con mucha seguridad, aun así era claro que la señora Malfoy sufría. No comprendía, si en verdad Draco había matado a Granger entonces ¿De que se quejaba su hermana?

La respuesta la tuvo unos segundos después.

Draco mato a Granger, pero… la maldita mocosa me lo ha arrebatado, ¡ella lo asesino!

Después de prácticamente gritar aquello, Cissy, perdió fuerza y sin que nadie lo pudiera evitar cayó de rodillas en el piso.

Nadie pregunto nada, para todos estuvo muy claro que Narcissa decía la verdad, el dolor que se veía en el rostro de la señora Malfoy era suficiente prueba, todos sabían que ella no podía fingir tan bien, su señor ni siquiera pidió detalles solamente se limitó a sonreír con burla a Narcissa mientras suspiraba, ella sabía que él jamás pensó que Draco pudiera hacer aquello y ahora por suerte había matado dos pájaros de un tiro.

Voldemort sonrió y se encamino hacia Cissy, en el gesto mas raro que ella había visto venir de su señor, él se agacho sólo un poco para poner su mano sobre el hombro de Narcissa.

Por lo menos sabes que su muerte no fue en vano.

Eso fue todo, segundos después todos aun sin poderlo creer abandonaron el lugar, ella se quedo con su hermana, una vez que estuvieron completamente solas se puso a su altura y levantó su rostro.

¿Es verdad?

Le costaba creerlo, que Draco hubiera podido cargarse a Granger era ilógico, pero apenas vio el rostro de su hermana supo era verdad, aquel dolor en sus ojos… aquella agonía de saber que había perdido lo que más amaba en aquel mundo; no pudo evitar sentir un poco de pena pero como Voldemort había dicho, su muerte no fue en vano.

¿Tú que crees Bella? ¡La maldita mocosa me lo ha quitado todo!

Miro a su hermana y sin saber exactamente que decir, se limito a abrazarla. No podía decir que no le dolía ver a Narcissa en ese estado, estaba desconsolada, pero… esperaba que con el tiempo lo aprendiera a superar, después de todo la muerte de Draco Malfoy, había sido por un bien mayor.

Negó un par de veces con la cabeza, aquello no podía ser posible.

Se movió un poco a la derecha para poder ver mejor, tal vez estaba viendo mal, después de todo aquello que ahora veía era imposible. Si bien era cierto el rostro de aquella mujer se veía maduro y diferente al de aquella chiquilla que había conocido no había duda que era ella, ¡Era ella, maldita sea! ¿Y que demonios estaba haciendo con aquel amigo de Potter? ¿Potter, estaba enterado de que la muerte de la sangre sucia no fue más que una farsa?

Llevo las manos a su cabeza, tantas preguntas le estaban causando un dolor terrible, rechinó los dientes mientras maldecía en voz baja aun negándose a creer lo que veía, y es que si en verdad Hermione Granger estaba con vida, eso sólo quería decir que Narcissa les había mentido, y si la chiquilla estaba con vida… ¿Qué había pasado con Draco?

Estuvo a punto de largarse de ahí e ir a buscar a su maldita hermana, tenía muchas, muchas cosas que explicarle pero se contuvo, sabía que no podía perder el tiempo, así que tomo su varita con fuerza, sentía la furia en cada célula de su cuerpo, si en verdad aquella mujer era Hermione Granger, ella haría en ese momento lo que al parecer su inútil sobrino no pudo hacer hace tantos años. Los demás seguramente no tardarían; así que apretó los dientes y sin despegar la vista de aquella pareja comenzó el ataque.

Con unos cuantos movimientos de su varita el lugar quedo hecho pedazos, no le importo para nada que cientos de muggles se quedaran viendo aquel espectáculo estupefactos. El polvo que ocasionaron sus hechizos logro que por un momento no tuviera visión, pero segundos después pudo ver todo perfectamente.

Y ahí estaba, no había duda. La chica que estaba segura era Hermione Granger, gritaba como desquiciada "Adam" ¿Quién era Adam? Apenas tuvo una visión mas clara de la muchacha simplemente se quedo sin habla, en ese momento la mocosa se percató de su presencia y ella quiso decirle algo, lo intento, lucho por hablar pero de sus labios no salían palabras.

Después de unos momentos su voz apareció.

— ¿Granger?

Tenía que asegurarse, quería escuchar de aquellos labios una respuesta afirmativa, la verdad era que aun le costaba creer que su hermana les hubiera mentido de aquella manera, no comprendía el fin de esa mentira.

— No.

Al decir aquello la sangre sucia se mostro insegura, como si no estuviera muy segura de que contestar, esto sólo logro que la furia aumentara.

Rechino sus dientes y entonces levanto la varita, aquello iba a terminar muy pronto; pero por supuesto algo paso. Apenas abría la boca para lanzar su hechizo cuando el amiguito de Potter hizo acto de presencia, el muy inútil comenzó a defender a la sangre sucia y ella solamente lo pudo maldecir, sin duda se notaba que era amigo del mocoso, eran igual de entrometidos, pero esa vez él no iba a tener la suerte de Potter, esta vez ella iba a ganar.

-OOOoooOOO-

— ¡Expelliarmus!

El hechizo salió como un grito desesperado por su garganta, aquello simplemente no podía estar pasando.

Bellatrix, esquivó con facilidad su ataque y ella no se anduvo con juegos, le lanzo un Avada Kedavra que gracias a merlín no dio en el blanco, sin saber de donde venían exactamente en minutos se vio rodeado de mortífagos, todos y cada uno de ellos atacándolo a él y a los muggles que estaban en aquella cafetería, sentía su pulso acelerado en cada parte de su cuerpo, preocupado lanzo un vistazo a Hermione y ésta simplemente no reaccionaba. Desde hace un rato se había tomado las piernas y había bajado su cabeza, meciéndose como si algo mal estuviera con su cabeza ¿Qué le pasaba? ¿Por qué no se defendía? Rechino los dientes sintiendo la furia y la decepción atacar cada célula de su cuerpo, si la castaña no se apuraba a sacar su varita ese sería el fin de ambos.

— ¡A la sangre sucia, no dejes escapar a la sangre sucia!

Maldita sea, se había dado cuenta.

Apenas escucho las palabras que la mortífaga le gritaba a los demás sintió que el corazón se le bajaba hasta los pies, no pudo evitar sentir el miedo y el terror, si todos se dedicaban a atacar a Hermione y ella no se defendía entonces todo habría acabado, ahora si que Hermione Granger moriría.

Estudió rápidamente sus opciones.

Su identidad había en cierto modo quedado expuesta y es que aunque Hermione no tenía idea de que él era Harry Potter, ahora sabía que era un mago, su plan se había ido al demonio, y es que apenas vio el rostro de Hermione cuando ella estuvo frente a frente con Bella, supo que todo había acabado.

Así que ya no ganaba nada tratado de ocultar su origen, al menos no del todo, aun podía ocultarle que él era Harry, aun tenía una mínima oportunidad de rescatar algo de lo que había construido en ese tiempo…. Pero, había un gran "pero".

Sabía que la única manera de sacar a Hermione con vida de ahí era apareciéndose y no podía llevarla a cualquier lugar, el único lugar seguro que se le ocurría era Grimmauld Place, pero al hacer eso se pondría en evidencia, si hacía eso no tendría de otra que revelar su identidad y no estaba muy seguro de querer hacer aquello.

Una lluvia de hechizos y maldiciones que ahora le fue mas difícil esquivar, su tiempo se estaba acabando, el grupo de mortifagos cada vez los rodeaban mas y sabia tenia que actuar pronto, además de eso sabía que los aurores no tardarían en aparecer y simplemente no tenía animo alguno de explicar el por qué el hacia uso de la poción multijugos mientras se veía con una bruja que en teoría llevaba años muerta.

— ¡Maldición!

En un rápido movimiento lanzó unos cuantos hechizos ganando un poco de tiempo, a ciegas busco a Hermione con su mano y gracias a todos los santos que la chica no se había movido un centímetro, tomo con fuerza la mano de la castaña y ante la frustración de Bella, cuando supuso lo que iba a hacer, cerro los ojos concentrándose en su hogar, antes de desaparecer por completo escucho un chillido por parte de la bruja y una maldición que iba en su dirección.

Todo dio vueltas, sintió el típico malestar al aparecerse pero algo mas, un ardor en su abdomen, un corte que logro que algo caliente comenzara a escurrir por la herida y entonces supo que Bellatrix no había fallado por completo.

-OOOoooOOO-

Desde que tenía diecisiete años y después de perder de una manera tan trágica a sus padres, supo que su vida no iba a ser como la de los demás, su vida simplemente no era para nada común. Y es que quitando el hecho de que tenía un hermano del cual ni siquiera se acordaba, su mente había inventando un mundo que no existía para protegerla de su dolor y su trauma, mundo que hasta esas alturas la había hecho sufrir bastante.

Hasta ahora venía a su cabeza la idea de que no tomar las drogas que el buen doctor Patterson le administraba era sin duda una mala idea, ahora por su descuido sus alucinaciones habían cobrado fuerza, era tal el nivel de éstas que ahora lo veía todo como si en verdad estuviera pasando, porque simplemente no podía ser verdad que Adam Black, estuviera luchando con aquella mujer y con un grupo más que apareció de la nada con aquella… varita.

Tenía que ser un sueño, una pesadilla.

Abrazo sus piernas y bajo la cabeza mientras se mecía lentamente, trataba inútilmente de decirle a su cabeza que ya había sido suficiente, que ya había estado bueno, que ya había sido mucho dolor; escuchaba los gritos de Adam y de los otros desconocidos, algunas palabras se le hacían extrañamente familiares y esto sólo sirvió para desquiciarla aun mas.

Sentía las lágrimas por sus mejillas y sintió como los dientes le temblaban.

— Que acabe ya.

Pensó en Benjamín, en Leo, en la vida que tenía fuera de aquellas alucinaciones, se sintió débil, tonta… no era lo suficientemente fuerte como para controlar su mente, le dolía por Benjamín, sabia lo mucho que sus ataques le afectaban al rubio, cuanto deseaba que él estuviera a su lado para que la ayudara a recobrar la compostura pero no lo estaba, esa misma mañana habían peleado y en unas horas él estaría fuera del país. Se sintió sola… terriblemente sola.

Fue en ese momento que sintió que alguien la tomaba con fuerza del brazo, levanto la cabeza asustada y vio como Adam la observaba con una determinación que jamás había visto en aquellos ojos verdes. Ella solamente se limitó a observarlo confundida, instantes después todo dio vueltas. Sintió el grito que salió de su garganta con fuerza, el mundo se desfiguraba, sentía como su estómago daba vueltas y todo a su alrededor se había transformado en manchas sin sentido. Pero tan pronto como aquello empezó termino; sin saber exactamente como el ruido y el desastre de aquella cafetería quedó atrás ahora se encontraba en la sala de una casa que no conoció en un principio; sólo en un principio ya que apenas inspecciono el lugar con la vista extraños recuerdos le vinieron a la cabeza, si bien era cierto el lugar no era idéntico a lo que había en su cabeza supo era el mismo lugar, solamente que ahora estaba mas limpio.

Grimmauld Place.

Apenas aquel nombre salió de sus labios llevo la mano a su boca, no podía creer que en verdad le estuviera poniendo aquel nombre a esa casa. Cerró los ojos con fuerza, tenía que ser en verdad una pesadilla, pero estaba en esto cuando paso algo que logró que ella abriera los ojos.

Se escucho un gemido.

Un grito de autentico dolor.

Abrió los ojos de golpe y asustada se puso a buscar el origen de tan aterrador sonido, no tuvo que buscar mucho, a unos metros de ella y tirado en el piso estaba Adam Black. Pero no era el Adam que ella recordaba.

El chico estaba tirado en el suelo, respiraba con dificultad mientras que por algún extraño motivo se tocaba el estómago con fuerza y trataba de ahogar los gritos de dolor que escapaban de su garganta, se acercó solo un poco, gateo a su lado y fue entonces que vio la sangre.

Adam se estaba desangrando.

Olvido todo, olvido el hecho de que ella no debería estar ahí, olvido incluso de que Adam, había manejado aquella varita. Rápidamente se puso de pie y en segundos estuvo al lado del chico, toco la frente de Adam y se percató de que tenía fiebre, hizo uso de todas sus fuerzas para poner derecho al joven mientras ponía un cojín debajo de su cabeza, quitó las manos de Adam de su abdomen y lo que vio logro que por un segundo sintiera que no tenía nada que hacer.

Un corte profundo se extendía a lo largo del abdomen del chico, pero algo le decía que no era un corte común y corriente, por la tela de la camisa aquella cortada despedía un olor extraño, un olor a viejo, a podrido.

Con las manos temblándole y sabiendo que tenía que actuar lo mas pronto que pudiera rasgo la tela de la camisa y con la vista busco algo con que trabajar, tenía que detener la hemorragia, no podía hacer nada si Adam moría desangrado. Ante tal pensamiento sintió un nudo en su garganta; no podía empezar de pesimista, estaba por ponerse de pie cuando por accidente su mano se encontró con aquel artefacto del diablo, la bendita varita de Adam… negó con la cabeza; estaba alucinando, tal vez todo era producto de su imaginación, tal vez aquello sólo era un sueño…. Fue en ese momento que Adam comenzó a gritar con mas fuerza, ella toco la sangre del joven y supo no era ningún sueño, respiro profundamente tiro aquel palo de madera y puso manos a la obra, ya tendría tiempo de volverse loca por aquello, ahora sólo importaba salvar la vida de Adam, después de todo para eso ella era muy buena.

-OOOoooOOO-

— Todo va a estar bien, vas a salir de ésta.

Todo era confuso, la cabeza le daba vueltas y de lo único que estaba consciente era de que alguien trabajaba con su herida, escuchaba sus gritos y aunque hacía lo que podía para no gritar simplemente el dolor era demasiado; no estaba seguro de que hechizo había realizado Bellatrix, pero lo que si estaba seguro era que dolía como los mil demonios.

— Debes calmarte.

Aquella voz se le hacía tan familiar… imágenes confusas llegaron a su cabeza, sabía que esa voz sólo podía ser de Hermione pero la verdad era que le costaba creerlo, la última vez que la había visto la chica parecía haber entrado en un estado vegetal, con la vista perdida en la nada y meciéndose como si no hubiera un mañana.

— Adam…

Al escuchar aquel nombre simplemente no lo pudo evitar, haciendo uso de todas sus fuerzas abrió los ojos de golpe y entonces vio a Hermione con el ceño fruncido viéndolo con evidente preocupación; abrió la boca para decir algo, pero toda intención de hablar se fue al demonio cuando Hermione apretó su herida con algo húmedo y fue tal el dolor que sintió que poco a poco fue perdiendo la consciencia…

Lo último que alcanzo a escuchar fue un "lo siento". Fue entonces que su cabeza lo llevo a otro lugar, a otro momento….

¡Hermione, no hagas eso!

Maldijo por lo bajo mientras su castaña amiga enarcaba aun más su ceja continuando con su castigo; porque aquello que hacia la chica no podía ser otra cosa que una tortura.

Tú te lo buscaste, así que cállate y déjame trabajar.

La castaña, frunció los labios hasta dejarlos en una línea muy delgada, él sabía que no tenía derecho a reclamar pero aun así no podía simplemente quedarse callado.

¡Por lo que más quieras, detente!

Siseo de dolor en el momento que Hermione, apretó aun con más fuerza.

¡Cállate, Harry!

Guardó silencio sólo porque en ese momento la bruja le dedico una de esas miradas intimidantes que sabía no podían traer nada bueno, se mordió la lengua y evito gritar y quejarse de nuevo, después de todo si ahora estaba en aquella cama siendo torturado por Hermione, era su culpa, pero… ¿Qué esperaban? Cuándo Malfoy lo reto a aquel duelo todos sabían iba a aceptar, incluida Hermione, aun cuando le suplicó que no lo hiciera, pero simplemente no podía negarse, estaba de por medio su orgullo.

Su orgullo y su castaña amiga.

Hizo una mueca que capto la atención de Hermione, pero no le dijo nada, ella siguió con lo suyo.

Y es que desde hace tiempo que sabía las cosas habían cambiado entre Malfoy y Hermione y tenía que aceptarlo, aquello le molestaba mucho, se sentía traicionado, usado, dolido y por alguna razón abandonado.

Así que cuando Malfoy lo reto a aquel duelo simplemente no se pudo negar, sabía que era una reverenda tontería, después de todo el que alguien te sonría con burla sólo porque saluda a tu mejor amiga, no era motivo suficiente para debatirse en duelo con nadie y esto Hermione lo había dejado muy claro.

Pero ninguno de los dos había hecho caso, era evidente para todos que los dos buscaban el menor motivo para pelear y ahora ahí estaban las consecuencias, si bien era cierto Malfoy le había hecho daño a él no le había ido mejor; sonrió con superioridad al recordar como la nariz del rubio se había deformado.

Hermione vio su sonrisa y apretó aun más su herida.

¡Ahhhh!

Lo siento, no me fije.

Pero él supo que había sido a propósito, aún así no dijo nada.

Listo.

Suspiro aliviado cuando por fin Hermione dijo aquello, vio como con un movimiento de su varita limpiaba el lugar y daba un último vistazo a su vendaje, aquel duelo con Malfoy le había costado una herida de tamaño considerable en el lado derecho de su espalda, y aunque no era nada grave, si era dolorosa. Había decidido no ir a la enfermería porque no tenía ánimo alguno de explicar como se había hecho aquella herida, fue por eso que Hermione lo había curado.

Gracias.

Ante sus palabras su amiga lo miro con enojo y él sabía lo que venía; el regaño.

No tendrías que darme las gracias si fueras mas considerado, Harry, yo no se…

Déjalo Hermione.

Su amiga cerró la boca de golpe y lo vio como si hubiese enloquecido.

Pero…

Ya sé que fue insensato, ya que se no tenía por qué hacerlo pero…

¿Pero, qué Harry?

Y ahí estaba su oportunidad de decirle que le dolía que de la noche a la mañana fuera tan amiga de Malfoy, que se sentía traicionado cada vez que le dedicaba aquellas sonrisas que en algún tiempo sólo fueron para él… bueno para Ron también.

Abrió la boca para hablar pero en ese momento algo dentro de su cabeza le dijo que no estaba siendo muy justo con la castaña, después de todo ella sólo era su amiga, no le debía nada, ni que fuera su novia como para que él se sintiera como se sentía, traicionado, dolido, humillado y abandonado.

Se asustó ante al pensamiento, Hermione era sólo su amiga, nada más, él no tenía derecho alguno sobre ella, si le daba la gana Hermione podría estar saliendo con Malfoy y él no debería de quejarse.

Le dolió el pecho al pensar en esa posibilidad.

Negó con la cabeza y Hermione lo vio con tristeza.

Olvídalo, no es nada.

Pero al parecer Hermione pudo ver algo en sus ojos, ya que dejando de lado el enojo que hasta hace un momento dominaba sus acciones, la castaña se lanzo a sus brazos y lo abrazo con fuerza, él se quedo por un momento sin reaccionar y sin corresponder a ese abrazo, para cuando lo hizo Hermione le decía algo al oído.

Lo siento.

La castaña se separó de su lado y salió huyendo de ahí sin que él pudiera hacer algo por evitarlo, le pareció escuchar como su amiga sollozaba, ¿Por qué? ¿Qué había visto en sus ojos? ¿Qué era eso que no le decía? Porque de algo estaba seguro, Hermione, le ocultaba algo.

Abrió los ojos.

La habitación estaba a oscuras y cuando trato de moverse se dio cuenta de que el cuello lo estaba matando, un gemido de dolor escapo de sus labios.

Punzadas en su cabeza y un malestar en su abdomen hacían más difícil la tarea de ponerse de pie; no recordaba del todo lo que había pasado, lo último que recordaba era él huyendo de aquella cafetería junto con Hermione…

— Hermione.

Su voz se escuchaba pastosa y no se le entendió nada de lo que dijo, pero hizo uso de toda la fuerza que le quedaba para aclarar su mente, la castaña había huido con él, ella debería… debería…

La luz de la luna entraba por una de las ventanas iluminando un poco la habitación, si no se equivocaba se encontraba en la sala de su hogar, busco a tientas mientras se arrastraba buscando su varita; afortunadamente no tuvo que buscar demasiado, estaba a unos metros de él y se sintió aliviado cuando por fin la tuvo en su mano.

Como pudo se sentó, al hacerlo un dolor que le calo hasta el alma lo hizo voltear a su abdomen, ahí donde sabía había pegado el hechizo de Bellatrix, estaba una venda bien puesta. Sin prender ninguna luz aun, llevo las manos a su rostro y se percato de que había vuelto a ser él, el efecto de la poción multijugos seguramente había pasado ya hace horas. Suspiro.

— Accio, anteojos.

Cuando tuvo sus lentes en la mano se los puso y por fin se sintió él de nuevo; no tenía idea de dónde estaba Hermione y lo más seguro es que hubiera salido corriendo de ahí, ahora tenía que pensar bien sus movimientos para saber que demonios hacer, no podía simplemente abandonarla, después de todo ahora Bellatrix sabía que estaba con vida.

— Maldita seas Bellatrix.

Sin ganas de ponerse de pie, tomo con fuerza su varita.

— Lummus.

Apenas pronuncio aquellas palabras, la habitación se ilumino un poco y fue ahí cuando la vio.

No estaba muy lejos de él, se encontraba a no más de cuatro metros escondida en la oscuridad. Hermione Granger estaba sentada en un rincón mientras tomaba sus rodillas y pudo ver como las lágrimas aparecían en sus castaños ojos.

La chica levanto su rostro y negó con la cabeza, él no supo que decir, él no supo como defenderse. Estaba muy consciente del aspecto que ahora mostraba, había dejado de ser Adam Black, para convertirse en Harry Potter, lo había descubierto, todo se había ido al demonio. Tomo aire, porque sabía lo que se venía.

Reclamos, gritos, y posiblemente alguna que otra maldición.

Respiro profundamente.

— Yo…

— ¿Qué clase de broma es ésta?

Ante la pregunta de la castaña solamente enarcó una ceja, no entendía a que demonios se refería.

— ¿Perdón?

— Tú… tú… no eres Adam.

— ¡Bingo!

Sonrió con burla a la castaña, aquello era más que evidente, por supuesto que no era Adam, ella sabía muy bien quien era. A su mente llegaron todos los años que paso sufriendo por causa de aquella chica y simplemente se dejo llevar por su enojo, por su frustración.

— Creo que los años te han hecho menos inteligente Hermione, por supuesto que no soy Adam, tú sabes muy bien quien soy.

La castaña negó nuevamente con la cabeza.

— No.

— ¿No? ¿Qué demonios te pasa? ¿Tan poco te importo como para que ahora me estés negando? ¿Qué te hicieron Hermione? ¿Qué te hiciste?

Hermione, sollozo con fuerza mientras continuaba negando con la cabeza, ahora con más fuerza.

— ¿Ahora vas a decir que no me conoces?

Silencio.

Sólo se escuchaba el llanto de Hermione y esto sólo lo desesperó aun más.

— ¡Habla maldita sea! ¡Habla!

Una vez más Hermione, negó.

— No.

Rechino sus dientes sintiendo la furia en cada célula de su cuerpo, aquello tenía que ser una maldita broma.

— Hermione…

— Yo no soy Hermione.

Sus palabras lo dejaron sin habla ¿Qué no era Hermione? ¿Qué le estaba diciendo?

— Claro y yo no soy Harry.

Se burlaba de ella, y tenía todo el derecho de hacerlo, pero algo muy dentro de él le decía que las cosas no eran como parecían; trago saliva.

Después de unos minutos en los que pensó ella jamás volvería hablar por fin lo hizo.

— Mi nombre es Jean Grey, y una cosa si te voy a decir… Harry Potter no existe.

La voz le tembló al decir aquello y una vez que lo dijo bajo la cabeza y comenzó a repetir las mismas palabras una y otra vez, como tratando de convencerse de aquello, esto logro que él enarcara una ceja confundido ¿Qué no existía? ¿Por qué le decía aquello? ¿Por qué en verdad parecía que le afectaba saber su identidad? ¿Por qué? ¿Por qué sentía que no lo sabía todo? ¿Por qué?


Y eso es todo por hoy, sé que soy ingrata por dejarlo justamente aquí pero era necesario terminar el capítulo se estaba extendiendo demasiado como bien pudieron notar, lo de Bellatrix vi necesario ponerlo ya que en el capitulo anterior surgió la duda de cómo la bruja había encontrado a Hermione y como notaron solamente fue suerte, la bruja es suertuda xD

En fin, los veré pronto por aquí, haré todo lo que pueda para ésto, mientras tanto gracias por leer y ya saben espero sus comentarios, son gratis :)

Hasta la próxima.