Hola de nuevo! Bueno aquí me tienen por fin dejando actualización de esta historia, no continuo sin antes agradecer sus comentarios, sus alertas y que pongan el fic en favoritos, en verdad gracias por eso!
CAPITULO XV
Había perdido por completo la noción del tiempo; desde la última vez que Hermione abrió la boca ya había pasado un buen rato, él se limitó a quedarse ahí sentado en aquel frio piso mientras veía a la castaña sollozar y hablar entre dientes, todo esto sin verlo a la cara claro estaba.
Suspiró, y éste suspiro logró que de sus labios saliera una maldición por el dolor que le causaba aquella herida que le había hecho Bellatrix, y es que, aunque Hermione había hecho un buen trabajo vendándolo, estaba seguro que sus cuidados no iban a ser suficientes, algo le decía que si quería seguir con vida tenía que ir inmediatamente a San Mungo, pero, por supuesto no se podía mover de aquel lugar.
Para empezar no tenía ni idea de que hacer con Hermione, no podía simplemente llevarla a su casa y hacer como si nada estuviese pasando, para mala suerte de los dos, ahora Bellatrix sabía que Hermione Granger, no estaba tan muerta como todos creían.
Desde hace un rato, y haciendo uso de todas sus fuerzas había protegido la casa para que nadie se pudiera aparecer; no le convenía para nada que alguien llegara y viera ahí a Hermione, también había inhabilitado la red flu, no quería correr riesgo alguno, era por eso que se podían considerar incomunicados del mundo exterior. Era por eso que no sabía cómo había acabado aquel episodio en Londres, sabía que había heridos pero no pudo hacer nada por ellos, ahora tenía que estar agradecido de seguir con vida y Hermione podría agradecer lo mismo.
Un nuevo suspiro escapo de sus labios justo en el momento que Hermione sollozo una vez mas… se estaba hartando.
— Deja eso, no ganas nada con llorar.
Estaba siendo grosero y la verdad no le importaba, la castaña se lo tenía muy bien merecido, Hermione, no se inmuto con sus palabras y continuó perdida en su mundo, él solamente negó con la cabeza mientras echaba la cabeza hacía atrás; estaba tan cansado. Imagino su cama, misma que lo esperaba a unos metros de distancia pero no podía moverse, no quería correr el riesgo de que Hermione huyera.
Fue en ese momento y mientras fantaseaba con ir a tumbarse a su preciada cama cuando algo pasó.
Una luz que vino de la nada se paseo por el salón, la vio viajar de un lado a otro para en instantes detenerse en medio de la habitación, segundos después un Jack Russell tomo forma ante sus ojos y la voz de su amigo se dejo escuchar con claridad.
— Han atacado en Londres, los mortífagos han regresado… ven inmediatamente Harry, tenemos trabajo.
Apenas se dejo escuchar aquel mensaje el patronus de Ron, se extinguió dejando una vez más el lugar sumido en un total y absoluto silencio. Maldijo por lo bajo; lo que le faltaba.
Como pudo se fue poniendo de pie, fue cuando intentaba esto que se fijo que Hermione por fin había dejado de llorar, ahora veía con evidente terror el lugar donde hasta hace un segundo había estado el patronus del pelirrojo, aquella reacción por parte de la castaña solamente le causo gracia.
— ¿Tanto te sorprende que Ron sea auror?
A su mente llegaron recuerdos de aquellas veces que Hermione, le reclamaba al pelirrojo su falta de dedicación al estudio, siempre diciéndole que si no mejoraba jamás iba a poder ser auror.
— Yo… Yo…
— Olvídalo.
Con una mueca de dolor se puso completamente de pie, gimió al sentir un desgarre en su herida; necesitaba urgentemente a Luna.
Con un movimiento de su varita las luces de Grimmauld place se encendieron en un segundo, sin dirigirle una mirada a Hermione, acomodo su ropa lo mejor que pudo y trato de enderezar sus gafas; tenía que irse ahora.
— ¿A dónde vamos?
Sonrió de medio lado ante la pregunta de la castaña.
— Como ya escuchaste tengo trabajo, así que debo ir ahí. Tú por otro lado no vas a ninguna parte.
Hermione, abrió los ojos como platos y él pudo ver el pánico en su rostro; no le agradaba para nada la idea pero no podía dejar que se fuera, sabía que el lugar mas seguro para la chica en ese momento era aquella casa y la verdad le importaba un cuerno si a ella le gustaba o no esa idea.
— Pe… pero… Benjamín, necesito… yo… no…
— Draco puede esperar. Puedes usar lo que quieras, siéntete en casa Hermione.
Le hizo una reverencia a la castaña que le dolió hasta el alma, en verdad necesitaba ir a ver a Luna. Sonrió con burla a Hermione mientras ésta trataba de poner en orden sus ideas y entender lo que él había dicho; para cuando lo hizo ya era demasiado tarde. Apresuro el paso y justo en el momento que él salió por la puerta de su hogar pudo escuchar como Hermione le gritaba la dejara salir mientras golpeaba con fuerza, él solamente con un movimiento de su varita sello el lugar.
— Creo que no irás a ninguna parte, mi querida Hermione.
-OOOoooOOO-
La puerta se cerró y por más intentos que hizo simplemente no pudo hacer nada para evitar quedarse encerrada en aquel lugar. Sabiendo que era inútil continuar desistió y recargándose en la puerta de aquella casa fue a parar en segundos al suelo; cerró los ojos y deseo por última vez que si aquello era una pesadilla ya era hora de despertar.
Esperó.
Cerró los ojos.
Deseo estar en su cama, deseo estar dormida.
Esperó.
Cerró los ojos con más fuerza mientras suspiraba profundamente.
Abrió los ojos y seguía estando en aquella casa.
Era difícil explicar la frustración que sintió en ese momento, sabía que su actitud era de una cabeza dura pero no lo podía evitar, aunque sus ojos estuvieran viendo aquello que se suponía era un invento, simplemente no lo podía aceptar. Porque aceptarlo era tratar de entender que era de su vida, aceptarlo era tratar de entender quien era ella; así que lo más fácil era negarlo todo y desear estar soñando.
Le asustaba.
Le aterraba aquella situación.
Por años creyó que aquel mundo no era más que un invento de su trastornada imaginación, ahora se encontraba en aquella casa que sabía formaba parte de sus inventos, y todo era tan malditamente real, que le daba miedo.
— No puede ser real, no es real.
Repitió aquellas palabras que llevaba diciendo todo ese tiempo, era eso lo que murmuraba cuando aquella misteriosa luz apareció en mitad de la habitación, después aquella voz que salió de la nada y que se le hizo tan familiar, después las palabras de Adam… de Harry.
— ¿Tanto te sorprende que Ron sea auror?
Cerró los ojos con fuerza una vez más mientras a su cabeza llegaba la imagen de un pelirrojo, Ron… él era Ron.
Mordió su labio para no ponerse a llorar de nuevo, lo que tenía que hacer ahora era escapar de aquella casa, si bien era cierto Adam… Harry; había cerrado la puerta, sabía no había hecho nada con las ventanas.
Se puso de pie rápidamente, no sabía de cuanto tiempo contaba pero la verdad era que no tenía ánimo alguno de esperar a aquel hombre. Corrió hacia la sala de aquella casa y encontró lo que buscaba, no pudo evitar sonreír al ver aquella enorme ventana que la invitaba a escapar; se acercó y busco una manera de abrirla, por supuesto no encontró nada. Bufó por lo bajo y busco con la mirada algo que pudiera usar para romper aquel vidrio, no le importaba mucho deberle un cristal a aquel hombre. Su suerte era buena aquel día ya que a unos metros de ella encontró una estatuilla de hierro, sabía que con esa pieza podría hacer añicos fácilmente aquel vidrio.
Hizo sus cálculos y se situó en un lugar estratégico para que los pedazos de vidrio no saltaran a su cara; tomo aire y entonces lo hizo.
Un grito de autentico terror escapó de sus labios.
¿Qué demonios era aquello?
Y es que la figurilla que en teoría debió romper aquel vidrio, ahora se encontraba rebotando por la habitación, apenas la estatuilla toco el vidrio, ésta reboto como si fuera una pelota de goma y el vidrio una cama elástica.
Las lágrimas se hicieron presentes y no hizo nada por evitarlas, tenía miedo, quería largarse de ahí. Vio como la figura que había tomado regresaba a su lugar como por arte de magia. Negó con la cabeza. La magia NO EXISTIA.
Ya sin fuerzas se sentó en un sillón que tenía cerca, algo le decía que aquel truco aplicaba para cada ventana de aquella casa. Estaba atrapada.
Sabiendo que no tenía nada que hacer se recostó en aquel sillón y trato de poner en orden sus ideas, tenía que hacerlo, tenía que encontrar un punto de equilibro, tenía que creer de nuevo que todo aquello no era mas que producto de su imaginación, pero… era difícil, muy difícil, y más viendo cosas como las que acababan de pasar, el vidrio, la luz que salió de la nada, a Adam cambiando de apariencia ante sus ojos… a Adam convirtiéndose en Harry Potter.
Más lágrimas aparecieron ante aquel recuerdo. Toda su vida, toda su vida había luchado por reprimir aquel rostro de su cabeza, toda su vida le habían dicho que no existía y ahora de la nada la persona que le juraron no existía venía a aparecer como un fantasma ante ella.
Mordió su labio.
Tenía que irse de ahí.
Se puso de pie rápidamente e inspecciono aquel lugar con la vista, la casa era grande… extrañas imágenes en su cabeza aparecían de la nada, tenía esa molesta sensación de dejavu, sentía como si ya hubiera estado en aquel lugar y no solamente en sueños. Trago saliva. Tenía que dejar de pensar en tonterías.
Se paseo por cada habitación, trato con cada puerta y ventana que vio y el resultado fue el mismo, aquel hombre la había dejado más que atrapada. La escena de la sala se había repetido mínimo unas cuatro veces y cada una de las veces sentía que el corazón le daba un brinco por el temor de que todo fuera verdad. Una vez que termino con la planta baja de aquella casa se dirigió a las escaleras, puso un pie en el primer escalón y se detuvo. Sabía que si continuaba tal vez no habría marcha atrás, no estaba segura de querer ver mas cosas extrañas y que en teoría no existían pero tenía que intentarlo todo, tenía que escapar de ahí.
Respiro profundamente y enterrando sus miedos muy dentro de su ser comenzó a subir las escaleras, a cada paso que daba un extraño dolor de cabeza la atacaba, por mas que intentaba no podía librarse de aquella sensación de que ya había subido por aquellas mismas escaleras.
Negó con la cabeza y trato de poner sus ideas en orden, tenía que concentrarse.
Llegó a su destino, frente a ella un buen número de puertas la invitaban a merodear por cada una de ellas. Suspiro y giro hacia su derecha, estaba frente a la primera habitación; en la puerta un letrero de Harry, le dejó claro que aquella habitación pertenecía a su "no soy un invento de tu mente", mordió su labio… tal vez no era buena idea después de todo vagar por aquella casa, o si lo hacía no era buena idea empezar por esa habitación.
Frunció los labios. Tenía que dejar de ser tan cobarde, si en verdad quería averiguar que demonios era todo aquello, sin duda tenía que entra ahí. Suspiro profundamente y lentamente abrió la puerta.
Había imaginado cualquier cosa menos lo que ahora veía; el cuarto de aquel hombre era completamente normal, la verdad era que esperaba ver objetos volando por todo el lugar o una habitación oscura con un caldero en medio… sonrió sin poderlo evitar.
El cuarto era espacioso y una enorme cama estaba colocada estratégicamente para hacerla lucir cómoda y bien ordenada, las paredes de aquel cuarto estaban pintadas de un color crema, logrando que las cortinas y la colcha de la cama contrastaran con todo el lugar, y es que al ser de color escarlata no se podía esperar otra cosa, un enorme ropero estaba en la esquina y del otro lado un escritorio con docenas de libros esparcidos por todos lados, aquella era la única parte de la habitación que no estaba ordenada. Entro en el cuarto y cerró la puerta, en primer lugar se dirigió a la ventana y una vez que comprobó que por ahí no podía escapar se dedicó a vagar por el lugar. Abrió el ropero y se encontró con una gama de prendas que aunque a simple vista se veían normales no era así; capas de color negro ocupaban la mayoría del espacio en aquel guardarropa, los zapatos estaban desordenados y en su mayoría eran negros también, examinaba una de las capas cuando algo llamo su atención. Una escoba estaba medio oculta por las prendas, enarcó una ceja y con un poco de temor tomo aquel objeto.
Pero apenas toco la madera, algo paso con su cabeza… un recuerdo borroso apareció en su mente…
— ¡Vamos Hermione, no te pasará nada si te subes!
La pelirroja sonrió con burla mientras tomaba su escoba y se perdía en el cielo; ella solamente pudo morder su labio con nerviosismo y tomar con fuerza aquella escoba. No le gustaba, nunca le había gustado volar pero no podía ignorar aquel desafió, porque lo era… ella y Ginny lo sabían. Desde hace un tiempo su amiga había cambiado con ella, ya no la trataba con amabilidad ni le contaba sus cosas, ahora la menor de los Weasley se limitaba a burlarse de ella y a tratarla mal cuando Harry no estaba con ellas. No comprendía a que venía su actitud, pero algo le decía que no eran más que los infantiles celos de la pelirroja actuando.
Miró con furia el punto exacto donde Ginny había desaparecido, no soportaba que la chica fuera así, ella tenía el amor de Harry ¿Qué más podía esperar? No veía porque la chica no entendía que ella solamente era la mejor amiga de Harry, sólo eso… aunque a ella no le gustara, Hermione Granger era como la hermana que él nunca tuvo… trato de ignorar el dolor que se instalo en su pecho ante esta verdad.
Negó con la cabeza y se monto en la escoba.
Respiró profundamente y trató de pensar en otra cosa, no le convenía para nada imaginar que en segundos estaría a varios metros sobre el suelo, se elevo… un metro… dos…
— ¿Hermione?
Perdió toda concentración, con un grito saliendo de su garganta vio como el suelo se iba acercando poco a poco a su rostro… cerró los ojos con fuerza esperando el golpe, pero nunca llegó. En su lugar sintió como caía en algo que definitivamente no era el suelo, escucho un gemido de dolor y fue entonces que abrió los ojos. Harry, se las había ingeniado para salvarla de su caída, logrando con esto que ella cayera sobre él.
— ¡Oh Harry!
— ¿Estás bien?
Mordió su labio. Por supuesto que estaba bien, más que bien a decir verdad y es que quitando el hecho de que estuvo a punto de partirse la cara, ahora se encontraba sobre su "hermano" Harry, y tenía que decirlo, aquella sensación le gustaba demasiado.
— ¿Hermione?
Sintió como sus mejillas se encendían y se apresuró a levantarse.
— Si, si… lo siento.
— ¿Qué se supone que hacías?
— Yo… yo…
Harry, enarcó una ceja.
— ¿Segura que estas bien?
Trago saliva, y es que aun no podía quitarse la sensación de estar sobre Harry, de sentir como su cuerpo de algún modo se acoplaba perfectamente al de él.
— Si, lo lamento Harry.
— ¿Qué se supone que lamentas?
Era evidente la confusión de su amigo, pero no le podía contestar, no podía decirle que lamentaba sentir cosas que no debía hacia él, no podía decirle que le dolía que la viera como su hermana.
— Nada.
Sonrió con tristeza y le entregó la escoba a su amigo, pudo ver como Ginny se acercaba a ellos y la verdad era que no tenía ánimo alguno de ver como la pelirroja besaba al moreno. Dio media vuelta e ignorando el llamado de Harry, le ordeno a su corazón estarse quieto, tenía que controlarse, tenía que enterrar donde fuera esos sentimientos que simplemente no podían traerle nada bueno…
Soltó la escoba como si le quemara.
Sacudió la cabeza mientras sentía el fantasma de aquel viejo o inventado dolor aparecer de nuevo… ¿Ella y aquel hombre…? No era la primera vez que recuerdos como aquellos la atacaban, así como tampoco era la primera vez que la idea de que su invento llamado Hermione, sintiera algo por su invento llamado Harry, se le presentaba pero… ahora era diferente, ahora se enfrentaba a la posibilidad de que aquello no fuera un sueño…
Limpió las lágrimas que amenazaban con escapar de sus ojos, respiro profundamente y trato de calmarse. No podía ponerse mal por aquello, no podía… ni siquiera sabia si había pasado o no.
Camino un poco y fue hacia el escritorio, tomó uno de los libros que ahí se encontraban y leyó el titulo: "Historia de Hogwarts". Tiró el libro al piso.
Sin saber a donde huir se subió a la cama y se hizo bola, cerró los ojos con fuerza y rezó a todos los santos e imágenes divinas despertar por fin, aquello era demasiado…
— Hogwarts, no existe.
— La magia no existe.
— Harry Potter, no existe.
— Tú eres Jean Grey, Hermione Granger no existe.
Una a una las palabras que el doctor Patterson le había dicho a lo largo de esos años llegaron a su cabeza, aun recordaba aquellos primeros años cuando sus recuerdos habían comenzado, esos días después de la muerte de sus padres, ella estaba segura que todo eso que había en su cabeza era real pero le habían dicho que no era así, la habían convencido que ella estaba loca, que ella inventaba aquel mundo… y ahora ahí estaba, en una casa que sólo había visto en sus sueños, con un hombre que solamente existía en su cabeza… con nombres, cosas, objetos que se suponía no existían.
¿La habían engañado?
¿Todo lo que un día estuvo en su cabeza era verdad?
¿Eso que aun estaba en su mente, existía?
Abrió los ojos de golpe, fue cuando hizo aquello que se fijo en el buro que había a aun lado de la cama se encontraba una fotografía… pero no era cualquier fotografía. Aquel retrato se movía, se movía como si fuera una película… ella sabía que las fotos no deberían moverse… se levantó y tomo aquel portarretrato.
En ella unos niños sonreían y bromeaban entre si; un pelirrojo, un moreno y una castaña. En el fondo, un castillo imponente brillaba en todo su esplendor.
— Hogwarts.
El nombre escapó de sus labios sin que ella pudiera hacer algo por evitarlo, con la mano temblándole llevo su dedo a aquella foto, acaricio justo el lugar donde la pequeña niña sonreía a aquel moreno…
Sintió el golpe en su pecho sin esperarlo, más lágrimas se hicieron presentes, y fue en ese momento que comprendió nada era como ella lo creyó a lo largo de todos esos años.
-OOOoooOOO-
— ¡Pues yo no me voy a quedar aquí como si mi hermana no estuviese desaparecida!
Su grito logró que el inepto oficial de policía se encogiera en su silla, estaba seguro de que si por él fuera el pequeño hombre, habría salido huyendo como rata ante su presencia.
— Pero, señor Grey debe entender que nosotros…
— ¡Me importa un carajo lo que ustedes estén haciendo, evidentemente es inútil!
Golpeó con tal fuerza el escritorio que éste tembló por su golpe, aquel estúpido oficial trago saliva mientras lo veía con evidente temor, sabía que su comportamiento no era del todo educado pero no podía detenerse a pensar en comportarse cuando su hermana estaba desaparecida.
Jean.
Sintió un dolor subir por su garganta, quiso gritar pero hizo todo lo que pudo por contenerse, ya había gritado demasiado.
Ante la atónita mirada de aquel oficial, se sentó con un movimiento brusco en aquella silla, llevo la mano al puente de su nariz y lo apretó con fuerza, aquello en verdad no podía estarle pasando a él, a ellos.
Aquella mañana cuando Jean había salido bufando molesta, maldijo a su hermana y a aquel idiota de Adam. Entendía la molestia de la castaña pero él no podía hacer nada por evitar aquel desagrado que sentía por ese hombre; no le gustaba. Sentía una repulsión que jamás había sentido cuando lo veía, ni con Leo se había sentido de aquella manera. Y ahora ahí estaban las consecuencias, era ahora cuando sabía que todo ese tiempo él tuvo razón… Adam era un psicópata que seguramente había secuestrado a su hermana.
Apretó los dientes con fuerza… sin tan solo Jean le hubiera hecho caso… si la chica no fuera tan cabeza dura a esas alturas él estaría fuera del país y ella también… pero claro todo se fue al demonio cuando aquel idiota hizo que su hermana se esfumara de la faz de la tierra.
— Señor, ¿Está usted seguro que…?
— Ya le dije que si.
Llevaba un buen rato insistiéndole al idiota de aquel oficial que su hermana estaba desaparecida ¿Cómo lo sabía? Simple. Por muy molesta que estuviera Jean con él jamás dejaría de contestar sus llamadas, además estaba aquel mal presentimiento que tuvo aquella mañana cuando esperaba su vuelo; algo había pasado y sin duda estaba muy preocupado, aun no podía quitarse de la cabeza de que Jean estaba en aquella cafetería donde los terroristas atacaron, su corazón se oprimió al pensar en esa posibilidad, pero, después se convenció de que era mas probable que el tal Adam, la hubiera secuestrado…. Si, ya había buscado en hospitales y en todos los lugares que se le ocurrieron y Jane, no estaba.
Y él tenía que encontrarla.
Cuando murieron sus padres se prometió a él mismo que cuidaría por siempre de su hermana, la protegería de cualquier mal que la asechara y eso incluía sin duda a psicópatas secuestradores.
— Señor, pero sólo han pasado horas desde la última vez que supo de su hermana, nosotros no podemos…
— ¡Le estoy diciendo que desapareció, no me venga con políticas absurdas de esperar días sin saber de ella para que comience a buscarla!
El oficial se puso pálido y se limitó a asentir con la cabeza, sabía que su actitud causaba miedo pero no le importaba, si con eso conseguía que aquellos inútiles buscaran a Jean, él podría ser el monstro que aquel oficial creía que era. Fue en ese momento que su celular comenzó a sonar, con la esperanza de que fuera Jean, se apresuró a contestar pero se llevó la desilusión de su vida al escuchar del otro lado del teléfono a su jefe.
— Benjamín, se puede saber ¿Por qué demonios sigues en Londres?
Resopló, con las prisas de buscar a su hermana había olvidado el pequeño detalle que no le avisó a su jefe que él no podría viajar.
— No puedo hacerlo, señor.
— ¿Pero que me estás diciendo?
Lo veía venir, su jefe se enfadaría pero no le importaba, si quería podría correrlo a él no le importaba.
— No puedo, mi hermana esta desaparecida.
Una expresión de sorpresa se escucho del otro lado de la línea, después de eso un bufido.
— Lo siento mucho Benjamín pero te quieren a ti en Nueva York, el cliente pido específicamente tu presencia, no podemos…
— Lo siento señor, pero no me importa.
— Pero…
— No saldré de Londres hasta que Jean aparezca.
Colgó el teléfono. Sabía que se había metido en un buen lio pero era verdad que no le importaba, si lo despedían podría conseguir otro trabajo fácilmente, ahora lo único que importaba era la seguridad de su hermana. Guardó su celular y justo cuando se disponía a gritarle de nuevo a aquel inepto oficial le pareció ver una cara familiar.
Era aquella mujer.
Esa que había visto en un par de ocasiones.
La rubia desvió su mirada en el momento que él volteó a verla, fue evidente su vergüenza y nerviosismo, pero aun a la distancia pudo ver mas en aquel rostro… desesperación, dolor… miedo.
Negó con la cabeza y desvió la vista de aquella mujer, a él no le importaba que aquella desconocida se estuviera muriendo o desmoronando por algo, a él solamente le importaba su hermana y castigar al idiota de Adam.
-OOOoooOOO-
— ¿Qué demonios te pasó?
Ron, le dedico una mirada cargada de preocupación mientras iba a su lado, el pelirrojo veía con temor su ropa manchada de sangre y su rostro que sabía estaba mas pálido que nada. Sonrió de medio lado y trato de bromear con su estado.
— Mal día, no te pongas delante de un autobús es peligroso.
El pelirrojo enarcó una ceja y lo ayudo a caminar.
— Estoy hablando enserio Harry, ¿Qué te pasó?
Lo condujo a la acera más cercana y lo ayudo a sentarse, era obvio que lo necesitaba, desde que había salido de su casa y dejado a Hermione encerrada a cada minuto que pasaba sentía que la consciencia le faltaba, le costó mucho llegar a aquel lugar, aquel lugar donde Bellatrix lo había herido. Un gran número de aurores se encontraban en aquella cafetería borrando la memoria de los muggles que lo presenciaron todo y encargándose de los reporteros que husmeaban por ahí, tenía que parecer que en efecto aquello fue un ataque terrorista.
— Sólo es una pequeña herida.
El pelirrojo levantó su playera y descubrió el vendaje que en ese momento estaba empapado de sangre.
— Ya, ¿Esto es una pequeña herida? Vamos a San Mungo, necesitas atención.
No se resistió demasiado, la verdad era que en ese momento sentía que flotaba. Sintió como Ron lo ayudaba a levantarse y lo conducía a un lugar donde se pudieran aparecer; casi no sintió típica molestia al aparecerse, para cuando menos lo espero la preocupada voz de Luna llegó a sus oídos.
— ¿Qué ha pasado?
— No estoy seguro, llegó así, lo traje inmediatamente es obvio que necesita atención.
Vio como Luna asentía y lo llevaban a una habitación.
Lo recostaron y un gemido de dolor escapó de sus labios, el dolor iba en aumento.
— Harry, necesito que me digas que te pasó.
Cerró los ojos y trato de pensar en algo coherente que decirles a sus amigos, no podía exponer a Hermione, no aún… no podía hablar porque ni siquiera él entendía lo que pasaba con su ex amiga, y es que si bien era cierto todo ese tiempo pensó que aquel teatro había sido obra de la castaña, ahora no estaba del todo seguro.
Suspiró.
— Bellatrix me atacó.
— ¡Qué! ¿Cuándo? ¿Cómo?
— Después de que salí del ministerio esta mañana… ella… ella me tendió una trampa, no estaba sola… no lo esperaba, apenas pude escapar.
— ¿Esta mañana? Pero Harry, dónde estuviste todo este tiempo ¿Por qué te apareces hasta ahora?
Maldición. No había pensando en ese detalle, así que dijo lo primero que se le vino a la cabeza.
— Estuve en casa, no creí que la herida fuera tan grave pero… ha ido empeorando.
Pudo ver que sus palabras no convencieron del todo a sus amigos pero no dijeron más, era obvio que ahora importaba más atenderlo que otra cosa.
Cerró los ojos y sintió como Luna comenzaba a atender su herida, le pidió que bebiera una poción y él la tomó al instante, apenas tragó sintió como la inconsciencia se apoderaba de su ser… tenía tanto sueño.
— ¿Le crees?
— No.
— Yo tampoco.
— Al menos no toda su historia, aquí hay algo raro Luna.
— Lo sé, pero al menos podemos estar seguros que esta herida si es obra de Bellatrix, sólo ella usaría este tipo de magia negra.
— ¿Estará bien?
— Si, solamente necesitara unas pociones y mucho descanso.
Escuchaba la conversación de sus amigos, quiso hablar pero la lengua le pesaba.
— Iré a Grimmauld place.
El corazón se le detuvo… no… no… no.
— ¿Para qué Ron?
Luna continuó curándolo y él espero la respuesta de su amigo, quiso gritarle, decirle que no era necesario, que en Grimmauld Place no había nada que ver, pero por supuesto no pudo hablar.
— Tengo que averiguar que paso hoy, y estoy seguro que ese puede ser un buen lugar para empezar a buscar.
No.
El efecto de la poción hizo mayor efecto y él se sintió a la deriva. Hizo uso de todas sus fuerzas para mantenerse despierto pero no pudo hacer mucho, maldición… si Ron iba a su casa y encontraba ahí a Hermione… no estaba seguro de como iba a salir bien librado de aquella…
Y si, eso es todo por hoy ¿Qué les pareció? ¿Les gustó? ¿Qué creen que pase ahora? ¿Qué hará Narcissa, Snape y Neville con todo ésto? porque ahora si que su plan se esta viniendo a bajo... y Harry... ¿Por fin se detendrá a escuchar a Hermione? Como vemos Ron y los demás estan a nada de descubrir a Hermione... ¿Lo harán? ¿Qué pasará con Draco? hahaah muchas muchas preguntas que espero poder contestar conforme avance esta historia, espero sus comentarios ya saben que son gratis... gracias por leer hasta la próxima!
