Hola a todos por aquí! Vaya que me había desaparecido no es verdad? Bueno, se que esta vez tarde mucho y no saben lo que deseaba poder escribir, pero ya saben que la vida muggle simplemente no deja tiempo de nada, apenas hoy me pude poner a escribir y terminar el capítulo, siento mucho haber tardado pero igual espero que el capitulo sea de su agrado, gracias a todos los que dejaron comentario y por poner la historia en favoritos, esto va para ustedes.
CAPITULO XVI
Había perdido la noción del tiempo por completo, no estaba segura de cuánto tiempo llevaba tumbada en aquella cama, pero, algo le decía que eran horas. Por la ventana, aquella que en su momento intento romper ya no entraba la luz del sol, en su lugar una tenue luz de luna iluminaba la habitación. Sintió como una solitaria lágrima viajaba por su mejilla pero no se molestó el limpiarla, dejo que ésta se fuera a perder sobre aquella almohada.
Sabía que su actitud hasta ahora podía tacharse de fatalista y dramática pero para ella era normal, y es que era muy normal sentirse como ella se sentía al enfrentarse a la posibilidad de que su vida a lo largo de los últimos años había sido una total y absurda mentira.
No podía parar de recordar aquel año en el hospital, desde que se despertó confundida después de la muerte de sus padres, hasta el día en el cual le informaron tenía un hermano, aun recordaba lo confundida que se sintió al saberlo y más al ver que aquel desconocido rubio, no se parecía para nada a ella pero, cuando el doctor Patterson le dijo que él era un Grey, no lo dudo ni por un segundo, desde entonces Benjamín había pasado a formar parte de su vida, un hermano que ella amaba con lo mas profundo de su ser, él era su única familia… era por eso, por el cariño que sentía por el rubio que aquella posibilidad le dolía, le desgarraba el corazón, ya que si Benjamín no era su hermano, si ella no era Jean Grey, si ella era en verdad Hermione Granger… ¿Por qué no lo podía recordar con claridad? ¿Por qué todo se limitaba a vagos recuerdos que bien podrían ser un sueño?
En un movimiento de su cuerpo, su mano toco por accidente una de las tantas fotos que había visto a lo largo del día, todas y cada una de ellas gritándole a la cara que su vida era una mentira.
Tomo la primera que estuvo a su alcance y en ella pudo ver el rostro de una pequeña niña castaña que con el rostro radiante de felicidad saludaba a la cámara mientras detrás de ella un pelirrojo y un moreno hacían gestos graciosos. Sin poder soportarlo más dejó aquella fotografía de lado y suspiro profundamente. Daría lo que fuera por entender quién era ella.
Fue en ese momento que su estómago hizo un ruido, llevaba horas muriendo de hambre pero no se atrevía a moverse de aquel cuarto, sabía que era cuestión de tiempo para que aquel hombre llegara de nuevo a casa y la verdad era que no quería verlo, si bajaba a la cocina corría el riesgo de que la viera apenas cruzara la puerta, estando en aquel cuarto tenía el tiempo suficiente para esconderse en alguna de las habitaciones y hacerlo pensar que había logrado escapar pero, ya no podía aguantar más el hambre.
Poco a poco se puso de pie y sin molestarse en limpiar atravesó la puerta de aquel cuarto y lentamente bajo las escaleras. No se entretuvo en merodear por la casa, fue directamente a la cocina y busco alimento. Por extraño que pareciera, aquella cocina tenía un aspecto muy normal, y con normal se refería a que no había figuras rebotando por las paredes. Respiro profundamente y busco en la alacena, no tardo en encontrar algo de comida, saco una bolsa de pan e inmediatamente fue a buscar algo al refrigerador, rápidamente se preparo un par de sándwiches; comenzó a comer, abrió la boca y prácticamente tragaba la comida, no le importo mucho, en minutos termino y fue hasta ese momento que sintió que se ahogaba, busco un vaso y se sirvió un poco de agua, más pronto de lo que hubiera pensado se encontraba con el estómago medio lleno y sin nada que hacer.
Así que hizo lo único que podía; vagar una vez más por aquella casa y torturarse con aquellas imágenes que de la nada venían a su cabeza. Suspiro.
Mientras comenzaba a moverse no pudo evitar pensar en Benjamín, seguramente a esas alturas él ya estaba fuera del país, y en cierto modo agradecía aquello, así él estaría a salvo de lo que fuera que la acechara a ella, porque, podía tener una crisis de identidad pero de lo que estaba segura, era que aquella mujer que la vio en la cafetería no era su amiga.
Un nuevo dolor de cabeza apareció obligándola a recostarse en el sillón mas cercano, quería que aquellos malditos dolores desaparecieran, mataría por una aspirina, pero claro, no la tenía a la mano, su bolsa, con todas sus pertenencias, incluido un kit de medicamentos para esas ocasiones se había quedado botada en algún lugar. Cerró los ojos y trato de concentrarse en que no le dolía, tal vez pudiera funcionar; estaba en eso cuando escucho algo extraño.
Un forcejeo en la puerta principal de la casa.
Se puso de pie de un brinco, y trato de pensar con coherencia. Tenía dos opciones, la primera era esconderse detrás de esa puerta y cuando aquel hombre o lo que fuera, abriera, saltar y huir de ahí, o la opción número dos era esconderse y esperar tener el valor suficiente para enfrentar a lo que fuera que le esperaba para así, poder averiguar que demonios era ella, ya después buscaría la forma de escapar.
Mordió su labio de aquella manera que tanto desesperaba a Benjamín. Un nuevo golpe a la puerta, su tiempo se acababa. Conto hasta tres y antes de que aquella puerta fuera abierta, ella salió disparada hacia la habitación de aquel hombre, esa donde había estado la mayor parte del día, sin pensarlo, se metió debajo de la cama y espero.
Instantes después escucho voces en la planta baja de aquella casa; no pudo evitar tragar saliva con temor, aun no estaba lista para hacerle frente a aquel hombre, si lo veía no sabía lo que iba a decir, en cómo iba a enfrentar todo aquello.
Así que sin saber aun que hacer, siguió esperando.
Escuchó más movimiento, siguió esperando y minutos después escucho pasos en la escalera; comenzó a temblar. Estuvo a nada de salir debajo de aquella cama, gritar como loca, y hacer lo posible por escapar de aquel lugar, pero a su mente llegaron imágenes de ese mundo que siempre creyó un sueño y por eso se quedó ahí, esperando.
— No sé que es lo que buscas, deberíamos irnos de aquí.
— No, conozco a Harry, Luna, y sé que me está ocultando algo.
— No lo sabes Ronald, es tu paranoia hablando.
— Estoy seguro que algo oculta.
Detuvo su respiración al escuchar aquella plática, Ronald, Luna… aquellos nombres se le hicieron tan familiares.
Escuchó los pasos de aquellos desconocidos, al parecer se pasearon por todo el pasillo, escucho puertas abrirse, reclamos por parte de la mujer y defensas por parte de el hombre, justo cuando pensaba que estaba a salvo, supo se habían detenido frente a la puerta.
— ¿Y se puede saber por qué no empezaste a buscar por aquí?
— Lo mejor se deja al final.
— Eso dijiste de las demás puertas
— Es la habitación de Harry, seguro hay algo.
Un bufido y después, la puerta se abrió.
— No puede ser.
Pudo ver un par de pies detenerse en seco apenas entraron en la habitación, escuchó un pequeño grito de sorpresa y después una maldición.
— ¡Oh, Harry!
La que seguramente era la mujer, camino adentrándose en el cuarto y se coloco a los pies de la cama, justo al lado de donde ella estaba escondida. Ya se imaginaba lo que habían visto, el desastre que ella había ocasionado, las cientos de fotografías y aquellos libros esparcidos por el lugar.
— No puedo creer que volvió a esto.
— Ronald…
— No, no, no… él… yo pensé que…
La mujer, se encamino hacia el chico y se puso frente a él, ella imagino que lo abrazaba. Segundos después la pareja se separó y ambos se acercaron a la cama.
— ¿Era por esto que aseguro la casa?
— Tiene sentido, no quiere que nadie se entere.
— Por eso lleva días actuando extraño, lo acuse de haber engañado a Ginny.
— ¿Tú hiciste, qué?
— Lo sé, fue estúpido pero cuando Ginny me contó, le creí, en verdad le creí.
— Claro, es tu hermana después de todo.
Tal vez era su imaginación, pero el tono de aquellas palabras no era muy amable, pero al parecer el chico no se dio cuenta de esto.
El hombre dio unos pasos y se sentó en la cama.
— Debí darme cuenta, yo creí que… que…
— No lo ha superado, todos sabemos eso.
— Pero, yo creí… después de su accidente ya no había mencionado nada, en cierto modo pensé que eso le había ayudado a darse cuenta.
La mujer, se sentó junto a su acompañante y suspiro.
— No creo que lo pueda superar tan pronto.
— Luna, ya han pasado nueve años, creo que es hora de que lo supere.
— ¿Tú lo has hecho?
Silencio.
Escucho un nuevo suspiro.
— No, pero por lo menos lo acepte.
— Él aún no puede.
— Debería, tiene toda una vida por delante, Ginny dice que…
— Ginny no sabe lo que dice, era su mejor amiga Ronald, que Hermione muriera fue lo peor que le pudo pasar…
Dejo de respirar.
Aquellas palabras tardaron en ser asimiladas por su cerebro, cuando lo hicieron pudo sentir perfectamente como su corazón parecía detenerse sólo por un segundo, para después latir desaforadamente.
"Ginny no sabe lo que dice, era su mejor amiga Ronald, que Hermione muriera fue lo peor que le pudo pasar…"
¿Muerta? ¿Hermione, estaba muerta?
No supo el tiempo que estuvo ahí asimilándolo, para cuando menos lo pensó aquella pareja se levanto de la cama y se encaminó a la puerta.
— Ahora veo por qué Harry hechizó la casa y sello la puerta, no quería que lo descubriéramos.
— Es mejor que siga pensando eso, debemos darle tiempo para…
No escuchó más, aquellas personas desaparecieron por la puerta e instantes después supo la habían dejado encerrada de nuevo pero, por increíble que pareciera aquello no le importo demasiado. Abrazó sus rodillas y cerró los ojos con fuerza, las palabras de aquellos desconocidos aun resonaban en su cabeza con fuerza, si antes no entendía que pasaba ahí, ahora menos, porque, ahora resultaba que Hermione, esa que creyó por un segundo podría ser ella en verdad, estaba muerta. ¿Qué demonios pasaba ahí? ¿Qué era real y que no?
No lo sabía, pero tenía que averiguarlo. Sintió las cálidas lágrimas viajar por sus mejillas, se abrazó con fuerza mientras se daba consuelo ella misma, algo le decía que todo aquello no era más que el comienzo de algo terrible.
-OOOoooOOO-
Ya había pasado una semana.
Una semana en la cual Luna, lo había mantenido preso en San Mungo. Él lo intento por días, le rogo, le suplico que lo dejara ir pero la rubia no dio su brazo a torcer, y es que al parecer había aprendido de sus errores y ahora no había sido tan fácil escapar. Casi le dio el infarto la primera vez que lo intento, la rubia lo sorprendió en el momento cumbre de la misión, lo tomo por la oreja y lo arrastro de nuevo a su cama; y así había sido las otras dos veces.
Estaba desesperado.
No es que le desagradara mucho estar en un hospital, a lo largo de su vida se había logrado acostumbrar a eso, ahora lo que le preocupaba era aquella mujer que él mantenía secuestrada en su casa; Hermione.
Y es que no tenía idea de como estaba ella ahora, o si seguía estando en su casa, la última vez que la vio ella gritaba desesperada que la dejara salir, después de eso el intento de Ron de sacarle la verdad y su amenaza de ir a Grimmauld place, aun recordaba el terror que sintió ante tal amenaza, pero después de siete días estaba seguro el pelirrojo no había pisado la casa, si lo hubiera hecho ya habría ido a hablar con él de, "el tema".
No es que su pelirrojo amigo no había ido a visitarlo, de hecho lo hacía todos los días, le llevaba noticias de los avances del ataque a aquella cafetería muggle, al parecer no había duda que todo había sido obra de mortífagos comandados por Bellatrix, eso él lo sabía muy bien, ya que había sido la bruja la que le había lanzado aquella maldición que hasta el día de hoy lo tenía postrado en aquella cama. Según Luna, su recuperación iba por buen camino, incluso la chica le insinuó que si continuaba así lo daría de alta, y él rogaba a Merlín porque así fuera; necesitaba ir con urgencia a Grimmauld Place.
En ese momento alguien entró por la puerta de su habitación sacándolo de sus pensamientos. Al levantar la vista vio a Ginny, que con una sonrisa en el rostro entró a su cuarto, él no pudo mas que maldecir por lo bajo aquella visita, y es que las últimas visitas de la pelirroja habían sido todo un martirio para él; primero la chica se presento preocupada por su ataque, después ofendida, para pasar inmediatamente a la etapa de enojo y es que según sospechaba su novia seguía teniendo aquella estúpida teoría de que él la engañaba, después de unas cuantas palabras de su parte la menor de los Weasley había pasado a ser toda amabilidad con él y eso sin duda no le gustaba.
No la sentía sincera.
Ginny, avanzó unos pasos y se coloco junto a su cama, deposito un rápido beso en sus labios y le sonrió aun más.
— Harry, cariño ¿Qué tal te sientes?
— Bien.
Silencio.
No tenía ánimo alguno de hablar con su novia, porque quitando el hecho de que él sentía todo su comportamiento era una farsa, desde hace un tiempo que simplemente no se sentía a gusto en presencia de la pelirroja, él lo atribuía al hecho de que había descubierto el engaño de Hermione, y esto ocasionaba que solamente pensara en eso y no pudiera disfrutar de la compañía de la que se suponía era la persona mas importante para él.
O así había sido en su momento, ahora, no estaba seguro de nada.
— Hable con Luna de camino a tu habitación, creo que te tiene muy buenas noticias.
Su novia le sonrió con ternura y acaricio su frente, él sintió como su corazón comenzaba a latir con fuerza, pero estaba seguro no se debía a aquel gesto de la chica, se debía mas que nada a que sabía estaba a poco, de volver a ver a Hermione, en caso de que la castaña siguiera estando donde él la dejo.
— Espero que me de el alta, necesito irme de aquí.
Ginny asintió lentamente y le dio otro beso.
— Lo sé, no sabes las ganas que tengo de que por fin estés fuera de aquí, tenemos tantas cosas que hacer.
No pudo evitar enarcar una ceja.
— ¿A qué te refieres?
— A nada en especial, solamente que desde hace tiempo no salimos como antes, y quería volver a eso, y si estas dentro de un hospital las posibilidades de salir se reducen bastante.
Una mueca se dibujo en su rostro, era clásico de Ginny, pensar solamente en ella y en que el mundo se enterara de lo perfecta que era su relación, aquella actitud era lo que siempre le había molestado de la pelirroja, pero últimamente todo se había puesto peor.
Le sonrió un poco esperando que esto fuera suficiente para la chica, vio que tenía intención de hablar de nuevo pero, gracias a Merlín en ese momento alguien más entro en la habitación. Casi salta de la cama al ver a Luna, la rubia lo saludo con una sonrisa y entro al cuarto.
— Harry, ¿Qué tal te sientes hoy?
— De maravilla.
No estaba exagerando, desde hace dos días que se sentía como nuevo, no tenía idea de lo que Luna le estaba dando pero sin duda funcionaba.
— ¿Has tomado tus pociones?
— Todas, y a tiempo.
La rubia asintió pensativa mientras se acercaba a él, subió aquella fea bata que le habían puesto y quitó la venda de su herida. Ahí, donde hace una semana estaba expuesta su piel con aquel hedor a viejo, ahora solamente estaba una mancha rosada con buen aspecto. Sin duda Luna, sabía lo que hacía.
— Se ve bien, al parecer las pociones hacen lo suyo.
— ¿Se pondrá bien?
— Lo superara Ginny, afortunadamente Bellatrix no se ensaño tanto con él, de haber sido así ahora no estaría tan recuperado.
Él solamente pudo asentir pensativo, por supuesto que la bruja no se había desquitado como quería, el hecho de ver a Hermione con vida había afectado su concentración y por lo tanto su repertorio de maldiciones, así que en cierto modo tenía que agradecer algo más a la castaña. Al pensar en su ex – amiga solamente pudo apretar los dientes con ira.
Aun no la perdonaba.
— ¿Entonces, podré irme ya?
Luna, suspiro.
— No puedo retenerte mucho tiempo aquí, y al parecer mueres por irte a casa, así que si, te daré de alta pero con una condición.
Enarcó una ceja con desconfianza.
— ¿Qué tipo de condición?
— Que debes estar en reposo, nada de ir a trabajar por lo menos en otros siete días.
— No puedo hacer eso.
La respuesta salió de sus labios sin planearlo, y es que en verdad no podía guardar reposo como Luna quería, Bellatrix estaba ahí afuera haciendo de las suyas y él no podía simplemente estar en casa mientras inocentes morían.
— Pues si no puedes, olvídate de irte a casa.
Gruñó.
No podía estar en aquel hospital un día más.
— Está bien.
— Así me gusta, iré a preparar los papeles para tu alta, regreso en un segundo.
La rubia abandono la habitación y apenas lo hizo se puso de pie de un brinco.
— ¿Pero que crees que estás haciendo?
No le hizo mucho caso a la pregunta de Ginny, no tenía tiempo para hablar con ella, tenía que salir de ahí cuanto antes e ir a ver si Hermione, seguía en Grimmauld Place.
— Me voy a casa, escuchaste a Luna, puedo irme.
— Pero…
Se detuvo en su tarea de ponerse el zapato, giro la cabeza hacia Ginny y enarcó una ceja.
— ¿Pero, qué?
— Creí que vendrías a la Madriguera conmigo.
— ¿Por qué iría a casa de tus padres?
Negó con la cabeza y continúo vistiéndose.
— No precisamente con mis padres, conmigo, necesitas cuidados y yo puedo cuidarte.
— No creo que sea lo mejor que yo este ahí contigo.
— Pero…
— Pero nada Ginny, no necesito que cuides de mi.
— ¡Pero soy tu novia, yo debo cuidar de ti!
Bufo molesto, conocía a Ginny, y ahí venía una pelea. No estaba de ánimos pelear.
— No es tu obligación.
— ¡Lo es, soy la próxima señora Potter!
Se detuvo en seco.
Trago saliva y sin poder creer lo que había escuchado encaro a Ginny.
Si, era cierto que hace años ambos se habían planteado esa posibilidad, incluso hablaron de los invitados que asistirían, de la casa que compartirían, de los hijos que querían tener juntos, pero, eso había sido hace muchos años, eso había sido cuando él era otro Harry. Ahora, no se veía con esposa, al menos no se veía con Ginny como esposa.
Respiro profundamente mientras Ginny, respiraba agitadamente.
— No vuelvas a repetir eso, por favor.
— ¿Por qué no? ¡Lo prometiste, lo prometimos… lo hablamos maldita sea! ¡Cuándo será el día que me pidas me case contigo!
Las lágrimas aparecieron en el rostro de la pelirroja y él se sintió mal por ello, no le gustaba hacerla llorar, pero sabía que ahora no podía hacer nada por detener ese llanto, si lo hacía, tendría que entregar un anillo de compromiso. Y no quería hacerlo.
— No es el momento de hablar de eso.
— ¿No? ¿Y cuándo va a ser ese momento? ¿Cuándo vas a poder dedicarme un poco mas de tiempo? ¡Maldita sea Harry, le prestas más atención al recuerdo de Hermione, y ella ya esta muerta!
Un estallido se escucho fuerte por el lugar.
Ginny gritó y hasta entonces él se dio cuenta que tenía los puños apretados con fuerza y todos los vasos y floreros de vidrios de la habitación quedaron hecho añicos.
Había sido él.
Bufo molesto mientras sentía la furia en cada célula de su cuerpo; habían sido pocas las veces que perdía el control de esa manera, pero Ginny lo había logrado, había logrado que sacara al monstruo que dormía dentro de él, ese que salía a destrozarlo todo cuando estaba enojado, ese que ahora mismo quería zarandear a Ginny con fuerza y desquitar su coraje.
Respiro profundamente un par de veces, la pelirroja tenía una mano en su boca ahogando una exclamación de sorpresa, sólo con verla su enojo aumentaba, así que hizo lo único que podía; largarse de ahí.
Sin decir una palabra termino de vestirse y abrió la puerta de la que fuera su habitación por aquellos siete días, cuando lo hizo, se encontró con Luna que evidentemente sorprendida por verlo de pie, abrió la boca para decir algo, él no se lo permitió.
Antes de que dijera más, tomo los papeles que traía la rubia en la mano y se fue casi corriendo de aquel lugar. No presto atención a las miradas de los curiosos que lo veían prácticamente huir del lugar, salió de San Mungo, busco un lugar apartado y se apreció.
Iba tan enojado que el típico malestar por aparecerse no le importo. En segundos estuvo fuera de su hogar. Tomo su varita y abrió la puerta. Apenas estuvo adentro sin saber que más hacer arremetió con lo primero que tuvo a la mano, aquella mesita que adornaba el recibidor en el cual reposaba un florero que le había regalado Ginny hace unos años recibo toda su furia. El delicado adorno se fue a estampar contra el suelo y se hizo añicos; gritó con fuerza.
Después de haber descargado toda su furia, sintió que las fuerzas lo abandonaban. Sin poderlo evitar fue a parar al piso donde se sentó esperando que todo pasara, y por supuesto que el enojo desapareció, pero en su lugar dejo el dolor. El dolor de saberse traicionado por Hermione, porque aquellas palabras de Ginny, sólo habían servido para que él recordara el engaño del cual fue victima.
Las lágrimas se hicieron presentes y él no hizo nada por limpiarlas, dejó que cayeran, dejó que el dolor que sentía en ese momento se reflejara de aquel modo.
Fue en ese momento que un ruido extraño llamó su atención. Levantó la vista y pudo ver que detrás de una pared se asomaba una cabellera castaña, aun con lágrimas en sus ojos pudo ver que Hermione lo veía con temor y preocupación.
Con la poca dignidad que le quedaba se puso de pie y limpio su rostro, con un movimiento de su varita limpió todo su desastre y una vez que lo hizo busco a Hermione con la mirada. La encontró en el mismo lugar, escondiendo su cuerpo con aquel muro. Carraspeó aclarando su garganta y fue entonces que se dio cuenta no tenía idea de que decir, tenía mucho que reclamarle a aquella castaña y no tenía idea de como empezar.
— Yo…
Apenas hablo, Hermione abrió los ojos con miedo y corrió escaleras arriba, él se apresuró a seguirla.
— ¡Hermione!
La chica era muy veloz, eso aunado a su pésima condición por estar una semana entera postrado en una cama le impidió alcanzarla a tiempo. Antes de que pudiera hacer nada, la castaña subió las escaleras y para su sorpresa se fue a encerrar a su habitación.
Golpeo la puerta con fuerza, grito a su ex amiga que le abriera pero ella no lo hizo, era tan su enojo que tardo en darse cuenta que él poseía una varita y sería fácil abrirla. Suspiro cansado.
No tenía ánimo de pelear con ella ahora.
— Está bien, si no quieres hablar, no hables.
Dio media vuelta y se topo con otra puerta, esa puerta que daba a la habitación que Hermione ocupaba años atrás cuando todo era normal. Sonrió con ironía mientras se metía en aquel cuarto. Estaba igual a la última vez que se atrevió a entrar en él. Sin importarle demasiado, se fue a tumbar a la cama, fue hasta entonces que se dio cuenta que estaba agotado, al parecer el tiempo que paso en aquella cama de hospital no fue suficiente, cuando menos acordó los parpados le pesaban y sin poderlo evitar se quedo dormido en aquella cama que por años perteneció a la chica que ahora se escondía de él como si fuera un asesino.
— Maldita seas Hermione Granger.
Fue lo ultimo que supo, después todo dejó de tener sentido para él.
-OOOoooOOO-
Esa mañana se sentía diferente.
No podía decir exactamente que era, tal vez era su imaginación, después de todo estar encerrada en aquel lugar por siete días trastornaría a cualquiera, incluida a ella, Jean Grey.
Bostezó mientras se ponía de pie, aquella noche como todas las demás en esa casa había sido extraña. Y es que nunca antes había tenido tal cantidad de sueños, tal vez se debía al hecho de que todo el día se pasaba vagando por aquella casa y topándose con cosas se suponía no existían. A lo largo de ese tiempo había aprendido a controlar sus ataques, ahora cada vez que se topaba con objetos extraños, fotos, o cosas que le recordaban ese mundo que por años tuvo bien guardado en su cabeza, no se ponía llorar, simplemente se limitaba a estar horas viéndolo mientras trataba de entender quien era ella, porque si, seguía tratando de averiguarlo.
Busco su ropa, esa que estaba perfectamente doblada en una silla, y es que para dormir ahora usaba una vieja playera que se encontró en aquel cuarto, suponía pertenecía a aquel hombre, pero trato de no prestarle mucha importancia al asunto. Si él la tenía secuestrada, y por su fuera poco no se había aparecido en esos días, ella se sentía con la total libertad de tomar lo que quisiera, de usar aquella vieja playera que le quedaba enorme, y usarla para dormir, así como también se sentía en plena libertad de husmear por la casa, comer la comida que parecía jamás acabarse y usar los electrodomésticos que afortunadamente ahí estaban, como la lavadora y secadora, esas que usaba para lavar su ropa cada vez que se bañaba, sólo tenía un cambio y no podía permitirse usarla sin que estuviera limpia.
Así que empezó con la rutina de aquellos siete días, bajo al cuarto de lavado y puso su ropa a lavar, subió a aquel cuarto en el cual había dormido esos días y tomo una toalla, se metió a bañar y una vez que estuvo lista bajo con solamente la toalla atada a su cuerpo a desayunar. No le gustaba mucho pasearse por aquella casa con solo eso sobre su desnudo cuerpo, pero no podía hacer mucho. El temor de que alguien entrara mientras estaba en esas condiciones había desaparecido poco a poco, por lo que había escuchado de aquella pareja, el hombre que la había secuestrado no iba a volver en un buen tiempo, al parecer esa herida que ella trato de curar seguía cobrándole factura.
Termino su desayuno y fue a vestirse, una vez que lo hizo comenzó con su tarea de todos los días, vagar por el lugar y tratar de entender quién demonios era ella.
Paso buena parte de la mañana con esa tarea, mientras de vez en cuanto se detenía a pensar en Benjamín, en cómo estaría llevando su desaparición, aun sentía unas ganas enormes de escapar de ahí, pero primero tenía que averiguar que pasaba ahí.
Era medio día, estaba revisando uno libros cuando escucho la puerta abrirse. Se puso de pie rápidamente y se escondió donde pudo. Instantes después un fuerte ruido se escucho, como si alguien estuviera destrozando el lugar, ella no supo que pensar, tal vez estaban robando… pero esa idea dejo de tener sentido cuando un grito se dejo escuchar por el lugar, apenas lo escuchó supo que aquel hombre, había vuelto.
Las manos comenzaron a temblarle y sintió como las fuerzas la abandonaban. Tomo aire y trato de encontrar las fuerzas perdidas, si quería salir de ahí tenía que averiguar quien era ella y para eso tenía que hablar con él; aunque esa idea no le gustara para nada.
Avanzo lentamente hacia la puerta, se coloco detrás de un muro y respiro profundamente, era ahora o nunca. Poco a poco asomo su cabeza y lo que vio no le esperaba para nada. Ahí estaba, ese hombre que se suponía existía sólo en su mente, pero lo que veía ahora no era ni la sombra de lo que él era en su cabeza, estaba tirado en el suelo, llorando y maldiciendo por lo bajo, él sufría. Pero no fue eso lo que la asusto, lo que logro que se aterrara fue el hecho de que deseo con todas sus fuerzas aliviar su dolor, sintió deseos de hacer hasta lo imposible porque él estuviera bien… ¿Por qué demonios sentía eso?
En ese momento aquel hombre, levanto la cabeza y la vio.
Pudo ver como su mirada cambiaba, sin que lo esperara él se puso de pie y limpio sus lágrimas, le dio la espalda y pudo ver como sacaba aquella "varita" y con un simple movimiento el desastre que había causado se arreglaba como si nada, después de unos segundos aquel hombre la encaró y carraspeó tal vez tratando de encontrar su voz, ella espero, deseo que hablara, deseo escuchar su voz. Era estúpido pero en verdad lo necesitaba.
— Yo…
No pudo.
Simplemente no pudo.
Sin esperar a que hablara más, comenzó a correr, tenía que huir de ahí.
— ¡Hermione!
Escuchar que él la llamaba así fue peor, sintió la angustia en su pecho y comenzó a correr con más fuerza, iba al único lugar en el cual se sentía a salvo. Irónicamente, la habitación de aquel hombre. Sentía los pasos de él muy cerca, pero por alguna razón no la atrapaba, tal vez era más rápida de lo que ella misma pensó.
Vio la puerta de la habitación y se sintió a salvo, rápidamente se encerró y le puso seguro, con el corazón latiéndole con fuerza termino sentada en el suelo tratando de recuperar el aliento.
Sintió los golpes que él daba sobre su espalda, le grito que le abriera pero por supuesto ella no lo hizo, era cierto que quería hablar con él pero por algún motivo no podía, el sólo escuchar su voz lograba que su imperfecto mundo se pusiera aun mas de cabeza, él la hacía sentir vulnerable.
— Está bien, si no quieres hablar, no hables.
Escucho como la madera del piso crujía y después una puerta cerrarse, espero unos minutos a ver si se escuchaba algo más, diez minutos después supo él la había dejado sola.
No supo si alegrarse o deprimirse, entre mas tardara en hablar con él, su huida de ese lugar se veía más lejana.
Se sentía tan débil.
Negó con la cabeza y se fue poniendo de pie, sabía que tenía que salir de ese lugar pero no podía hacerlo, como dijo antes, era débil. Así que se limito a irse a la cama a sentarse y esperar, tal vez aquel hombre volviera y entonces ella si le abriría, lo encararía y le exigiría respuestas. Espero.
Espero.
Y continuó esperando, él, no volvió.
Pasaron horas, la luz del sol fue disminuyendo poco a poco y ella sintió que no pudo más. Haciendo uso de toda su fuerza, se puso de pie, tenía que ser valiente. Abrió la puerta con temor, creyó que aquel hombre saltaría sobre ella apenas lo hiciera pero no fue así, la casa estaba silenciosa y muy vacía, por un segundo pensó que una vez más la había dejado sola, pero entonces recordó aquella puerta que escucho.
Tal vez estaba en una de las habitaciones.
Suspiró profundamente, tenía que encontrarlo. El ruido de la puerta había sido cercano, así que lo más probable es que estuviera en el cuarto de al lado o en el de enfrente, decidió empezar por el de enfrente.
Empujó la puerta y entonces lo vio, estaba profundamente dormido.
Era extraño verlo de ese modo, ahora, no se parecía para nada al chico que vio hace apenas unas horas, su rostro estaba en paz, respiraba profundamente y era estúpido decirlo pero parecía un ángel.
Se rio por su tonto pensamiento, él no era ningún ángel, ese chico era un secuestrador que vivía solamente en su cabeza, un ser, que venía a destrozar su vida, mostrándole que todo eso que creyó soñar al parecer era verdad.
Se acercó lentamente a la cama, caminaba de puntitas tratando de no despertarlo, pero por su respiración profunda supuso no lo iba a hacer. Una vez que estuvo a su lado simplemente se quedó ahí, observándolo, apenas se percató de lo que hacía supo estaba mal. Porque él era un secuestrador, no tenía por qué verlo con ternura y mucho menos sentirse bien porque él estuviera en paz, ella tendría que gozar con su sufrimiento pero no era así, ¿Por qué? ¿Por qué le afectaba tanto?
Negó con la cabeza, supuso que no tenía caso quedarse ahí, se dio la vuelta y se dispuso a largarse de ahí, pero, no había dado ni dos pasos cuando escucho su voz.
— ¿Hermione?
Dejó de respirar por una fracción de segundo, quiso huir de ahí pero hizo uso de toda su fuerza de voluntad para no hacerlo, tomo aire profundamente y se giro hacia él.
Él seguía dormido, al parecer estaba hablando dormido. Sintió como el alma le volvía al cuerpo, apenas sentía que estaba a salvo él volvió a hablar.
— ¿Hermione?
Entrecerró los ojos con fuerza, no le gustaba que la llamaran así, no cuando aun no sabía que había pasado con su vida. Pero supuso que si no hacía algo él seguiría llamándola en sueños y supuso eso sería peor. Así, que se limito a balbucear.
— Mmmm.
— No me vuelvas a dejar, te necesito.
El hombre volvió a acomodarse y se quedo profundamente dormido, ella solamente pudo soltar el aire que retenía mientras las lágrimas aparecían en sus ojos, sus palabras resonaron en su cabeza y un dolor en su pecho apreció dañándola como hace mucho tiempo no pasaba.
— No me vuelvas a dejar, te necesito.
— Yo también te necesito, Harry.
Apenas dijo aquellas palabras se arrepintió con el alma, pero aunque no quería decirlas, algo en su interior le gritaba era lo correcto, algo dentro de ella le decía que si lo necesitaba, que lo necesito a lo largo de esos años y que sin duda lo seguiría necesitando.
Y si, es todo por hoy ¿Qué les pareció?¿Les gusto? Como ven Hermione-Jean poco a poco va aceptando el mundo mágico pero ahora solamente falta que pueda hablar con Harry y aclarar un poco las cosas... porque lo hará... ¿cierto?
Espero sus comentarios, ya saben que son gratis. Tratare de publicar lo más pronto que pueda, pero con eso que ando en residencia se complica un poco las cosas, en fin espero verlos pronto por aquí, hasta la próxima y gracias por leer.
