Hola a todos! Bueno por fin ando por aquí dejando capitulo, he tardado mas que de costumbre estos últimos capítulos porque como ya mencione ando en eso de la Residencia, justo ahora ando en la etapa final y bueno se imaginaran todo lo que tengo que hacer en tan poco tiempo T_T pero bueno, me di un tiempo para poder terminar el capitulo y aquí tienen el resultado, espero que les guste. Gracias a los que dejan review y a los que ponen la historia en favoritos.
CAPITULO XVII
Sintió la molesta luz sobre sus ojos y aquello basto para hacerlo volver a la realidad. Parpadeó un par de veces tratando de acostumbrarse a los rayos del sol que lograron colarse por su ventana, se sentía desorientado.
Miro el techo y se le hizo desconocido… ¿Dónde estaba?
Fue entonces que por algún motivo lo recordó todo. Esto basto para que de un brinco se pusiera de pie y mirara con horror el lugar que hasta hace un momento él había dormido tan cómodamente. Y es que había usado la cama de Hermione, aquella que desde hace años simplemente no se atrevía ni a ver.
Molesto consigo mismo, acomodo sus gafas y su ropa, una vez que hizo esto abandono aquella habitación sin mirar atrás, sintiendo el enojo recorrer cada célula de su cuerpo azoto la puerta. Si bien era cierto el día de ayer dormir en aquel cuarto no le había parecido tan mala idea, ahora sin duda le horrorizaba haberlo hecho, porque, aunque Hermione usara su habitación, él no era tan fuerte ni hipócrita como para usar la de ella sin remordimiento alguno.
Trato de dejar atrás su mala experiencia y suspiro. Aun se sentía un poco desorientado, había dormido demasiado y sabía que hizo mal el hacerlo, después de todo tenía un rehén en su casa que bien pudo haber escapado mientras el dormía, porque si, ahora que lo recordaba no había asegurado la puerta, era muy probable que Hermione se hubiera largado de ahí. Aquello sin duda no suponía un gran problema, después de todo él sabía dónde vivía y de ser necesario iría a buscarla y la arrastraría de nuevo a aquella casa, no es que le gustara mucho su compañía, pero ahora que Bellatrix sabía que la castaña estaba con vida, su casa era el lugar mas seguro en el cual podría estar.
Con la idea de que Hermione se había escapado, camino unos pasos hacia su habitación, la puerta estaba cerrada; con cautela se paro frente al cuarto y con cuidado la abrió. Lo que vio, no lo esperaba.
Su habitación estaba hecha un desastre.
No es que él fuera un seguidor y fan de tener las cosas limpias y recogidas, pero aquello era una exageración. Sus fotos y libros estaban regados por todo el lugar, no pudo evitar imaginar que tanto había hecho Hermione esos días. Negó con la cabeza y suspiro. Ya se pondría a limpiar aquel desastre, ahora, la verdad, es que moría de hambre.
Bajo sin muchas ganas las escaleras y una vez que estuvo muy cerca de la cocina, lo olió.
Un olor extraño y delicioso entró por sus fosas nasales.
Aquello puso sus sentidos alerta.
Con el entrecejo fruncido camino con mucho cuidado hacia la cocina, mientras lo hacía daba rápidos vistazos a su alrededor tratando de entender que estaba pasando ahí, tal vez Ginny se había colado en la casa y por quedar bien cocinaba para él.
Rodó los ojos; seguramente era eso.
Convencido de que era la pelirroja la que estaba en la cocina, aceleró sus pasos y en segundos estuvo en la puerta; lo que vio, por supuesto que no lo esperaba.
Era Hermione.
Era la castaña que con soltura se movía por la cocina y preparaba algo, era ella y no otra la que tarareaba mientras cocinaba sin percatarse aún de su presencia, verla ahí, tan…. Contenta y con una actitud tan diferente a la que él había visto en esos días, basto para que la cabeza le diera vueltas. ¿Por qué seguía ahí?
Se suponía que ahora ella debería estar huyendo de él, de aquella casa, de aquel mundo al que por años le dio la espalda.
Fue entonces que se sintió tan nervioso… tan… fuera de lugar. Sabía que era cuestión de tiempo para que Hermione lo notara, y aunque eso era lo que se suponía tenía que pasar, no estaba muy seguro de quererlo. No sabía si estaba listo.
Trago saliva mientras sacudía la cabeza.
Tenía que estar listo, ya había esperado nueve años, era tiempo de tener sus respuestas. Suspiro profundamente y busco fuerzas en su interior.
Carraspeó con fuerza.
Aquello basto para que Hermione se girara hacia él y con la sorpresa dibujada en su rostro, dejara de moverse. Por un segundo creyó que saldría corriendo como el día anterior, incluso se preparo para correr tras ella pero paso algo extraño; la castaña no huyó.
— Buenos días, Ada…
Vio como Hermione, dejaba de hablar sin saber como nombrarlo, aquello arranco una sonrisa irónica de su rostro.
— Harry, mi nombre es Harry ¿O ya lo olvidaste?
Estaba siendo grosero y malvado, eso lo sabía perfectamente, pero ver el rostro de Hermione se lo confirmo, al ver aquellos ojos castaños llenos de dolor y confusión, no pudo evitar sentirse miserable, una voz dentro de su cabeza le decía que Hermione se lo merecía pero, algo dentro de él le reclamaba ser tan cruel.
Espero que Hermione le gritara o en su caso saliera corriendo del lugar, pero para su sorpresa no fue así, la castaña se limito a bajar la vista darle la espalda y seguir con lo que hacía antes de que él interrumpiera. El lugar se quedo sumido en un incomodo silencio, él sabía que era su culpa, al parecer Hermione estaba haciendo un gran esfuerzo para no irse de ahí, y él llegaba con groserías a hablarle. Suspiro.
— Es tu culpa.
La castaña detuvo sus movimientos para después de unos segundos continuar como si no hubiera escuchado nada, él sabía que lo mas normal era que le pidiera una disculpa por su grosería, pero no lo iba a hacer, no se iba a disculpar con la mujer que le había hecho vivir un infierno; porque si, esos nueve años habían sido un total y absoluto infierno.
— No sé por qué lo hiciste, pero Hermione… eres una maldita egoísta. Si tan sólo me hubieras dicho… si hubieras hablado conmigo…
Sintió un conocido nudo en su garganta, era tan estúpido como para tener la necesidad de llorar en aquel momento. Aun le costaba creer que todo aquel teatro hubiera empezado porque Hermione estaba con Draco. Si tan sólo él hubiera sabido…
No.
Negó con la cabeza, se engañaba al pensar que si él hubiera sabido la relación que mantenía la castaña con Draco, la habría apoyado, seguramente habría hecho hasta lo imposible por separar a aquella pareja.
— Es tu maldita culpa.
No sabía que mas decir o hacer, ahora lo único que le parecía relevante era dejar en claro el hecho de que todo era culpa de Hermione Granger.
Estaba por abrir la boca de nuevo y culpar una vez más a su ex amiga, pero no pudo, ya que en ese momento Hermione golpeo con fuerza la mesa, logrando que él diera un salto asustado; no lo esperaba. Al parecer la paciencia de la gran Hermione, se había esfumado. La chica se volteo y lo que vio, una vez más, no lo esperaba.
La castaña tenía el rostro bañado en lágrimas, mientras lloraba le dedicaba una mirada cargada de enojo y odio; aquello logro que algo en su interior se moviera incómodo… no le gustaba la posibilidad de que Hermione lo odiara, él podía odiarla, ella no.
— ¡Cállate!
Apretó los labios con fuerza, ¡Ahora lo callaba!
— ¡Tú no tienes ningún derecho a decirme que hacer!
— ¡Si lo tengo, tú eres un maldito invento de mi mente, yo puedo decirte cuando hablar y cuando no!
Hermione apretó los puños con tan fuerza, que los nudillos se le pusieron blancos, él no pudo más que reír a carcajadas incrédulo a las palabras de Hermione. ¡Un invento! ¡Ahora resultaba que era un maldito invento! ¿Qué se había fumado?
— ¡Deja de reírte! ¡No tienes ningún derecho a…!
— ¡Tú eres la que no tiene ningún derecho! ¡Tú me abandonaste! ¡Tú me engañaste! ¡Tú me dejaste aquí solo pensando que habías muerto! ¡Te busque por nueve años Hermione! ¡Por nueve malditos años! ¡Tú eres la que no tiene derecho a nada!
Su respiración era agitada, sentía su corazón latir con fuerza, después de sus palabras Hermione dejó de gritar y lloró en silencio, él simplemente comenzó a pasearse por la cocina tratando de controlar al monstro que en ese momento rugía en su pecho.
— Tú no tienes ni idea de lo que pase.
Hermione, seguía sollozando y él quiso cruzar el espacio que los separaba, deseo zarandearla con fuerza para que dejara de llorar, algo en su pecho se sentía incomodo cuando ella lloraba, y es que por estúpido que pareciera, aun cuando se sentía tan dolido con aquella castaña, sentía esa necesidad de consolarla y acabar con su dolor.
— Me mentiste, nos mentiste… te creímos muerta… te buscamos, yo te seguí buscando… yo mate en tu nombre, yo…
— Tú no existes, no debes existir.
La castaña había dejado de sollozar y ahora estaba plantada erguida con fuerza frente a él, lo veía con una determinación que no había visto en años, por un segundo, le pareció que ella le decía algo con la mirada… que se comunicaba con él sin palabras como hace años, cuando todo era normal.
Al escuchar sus palabras no pudo evitar reír de nuevo, pero ahora lo hizo con dolor, la alegría de aquella risa no llegó ni a su corazón ni a sus ojos, y al parecer Hermione se dio cuenta, ya que por un momento estiro su mano hacia él, como queriéndolo consolar. Por supuesto, apenas se percato de que hacía esto, la chica bajo la mano y se abrazó a si misma.
— ¿No existo? ¿Eso fue lo que te ayudo a mantenerte escondida todos estos años, Jean?
La nombro con desprecio, y Hermione se dio cuenta de esto, ya que se encogió y se abrazó con más fuerza.
Espero a que la chica hablara, la espero por unos minutos pero al parecer Hermione no tenía ánimos ya de hablar, sin decirle palabra alguna, le dio la espalda y apago la estufa, el desayuno que preparaba comenzaba a quemarse, espero un poco más y sin que él lo esperaba su ex amiga, salió de la habitación y lo dejó solo con sus pensamientos. Aquello basto para que la furia apareciera en su cuerpo, apretó los labios con fuerza y simplemente, dejó al monstruo tomar el control.
— ¡Hermione!
Comenzó a correr, escucho perfectamente como la chica hacía lo mismo y él supo que pretendía escapar una vez más, pero ahora él sabía a dónde se dirigía y sobre todo, no la dejaría huir como si nada. Al igual que el día anterior, Hermione fue mas rápida qué el y llegó primero a la habitación, una vez mas cerro la puerta con llave y se encerró, pero esta vez a diferencia del día anterior él no fue tan caballeroso.
— ¡Alohomora!
Se escuchó un pequeño chasquido y la puerta cedió.
Apenas cruzó la puerta, Hermione lanzó un desgarrador grito, la castaña se encontraba a unos pasos viendo con terror como él levantaba la varita y la veía con furia en los ojos.
— ¡Aléjate de mí!
Hermione, dio unos pasos hacia atrás buscando desesperada algo con que defenderse, aquello solamente arranco una sonrisa socarrona de sus labios.
— ¿Qué buscas Hermione, tu varita? ¿Dónde está Hermione? ¿Acaso la tiene Malfoy?
El recuerdo del rubio y lo que ambos le habían hecho basto para que su sentido común se nublara por completo, sin importarle para nada el terror en el rostro de su ex amiga, arremetió contra ella y sin cuidado alguno la aprisiono contra la cama. Hermione forcejeaba y luchaba por liberarse, pero no pudo, él era más fuerte que ella y ahora estaba furioso.
Tomo de las muñecas a Hermione y las coloco sobre la cabeza de la chica, mientras él se subía a horcajadas sobre ella.
— ¡Déjame!
— ¡Quieres que te deje eh! ¡Quieres que te deje para que corras a los brazos de Malfoy! ¡Maldita sea Hermione, por qué lo hiciste! ¡Por qué me mentiste así! ¡No se te ocurrió que me estabas haciendo daño con tu pequeño teatro! ¡Te creí muerta, muerta! ¡Cómo se suponía que tenía que vivir yo después de eso! ¡Cómo! ¡Eras mi mejor amiga, eras la mujer que mas quería en este maldito mundo! ¡Por ti habría dado hasta mi vida! ¡Por qué lo hiciste!
Los sollozos de Hermione se hicieron más insistentes, la bruja lloraba con fuerza mientras cerraba los ojos, no lo quería ver y esto le molesto aun más.
— ¡No cierres los ojos! ¡Ve lo que has hecho de mí! ¡Tú me hiciste esto Hermione! ¡Fuiste tú!
— ¡No! ¡Tú no existes! ¡Tú no eres real… tú… tú…!
— ¡Yo soy real, soy real maldita sea, deja de decir estupideces!
— ¡No! ¡Yo te invente…. Yo… yo… !
Aquello le estaba cansando ¿Por qué simplemente no lo aceptaba? ¿Por qué no dejaba ese teatro y le decía las verdaderas razones por las cuales lo abandono? Estaba preparado para eso, deseaba que Hermione le gritara a la cara que fue su amor por Malfoy lo que la orillo a dañarlo esa manera. Quería escucharlo, quería que aquellos labios se lo dijeran, una vez que eso pasara tal vez… sólo tal vez, comenzaría en verdad a odiarla, porque por estúpido que pareciera, justo ahora no podía…
— ¡Deja de mentirme Hermione Granger!
— ¡Yo no soy Hermione Granger, yo soy Jean Grey… y por los mil demonios tú no eres Harry Potter! ¡Harry Potter no existe! ¡Yo lo invente! ¡Yo…!
Pero no la dejó continuar hablando, en ese momento y sin deseos de seguir escuchando más, acorto la distancia que lo separaba de Hermione, y sin saber exactamente por qué, estampo sus labios contra los de la castaña. La estaba besando.
Vio como Hermione abrió los ojos sorprendida sin poder creer lo que ahí pasaba, ni él mismo entendía que estaba pasando… ¿Por qué lo había hecho? ¿Por qué? Pero sobre todo… por qué sintió que en ese momento algo en su interior encajó… ¿Por qué?
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— Esto no puede seguir así Severus, tenemos que sacarlo del país.
Vio con tal intensidad a aquel viejo conocido que el mago solamente pudo fruncir los labios y darle la espalda. Era claro que no le gustaba para nada aquel tema de conversación.
— Ya lo hemos intentado todo, tu querido hijo no quiere abandonar Londres.
— Podemos intentar otra cosa, podemos…
— ¿Secuestrarlo?
— No sería un secuestro, después de todo soy su madre.
— Madre que él no recuerda, eres una perfecta desconocida para él Narcissa, acéptalo de una buena vez.
Las palabras de Severus calaron en lo mas profundo de su corazón de madre, si, ella sabía muy bien eso, es lo que había perdido cuando decidió salvar a su hijo nueve años atrás.
— No tienes que recordármelo cada cinco minutos, lo sé muy bien.
— Pues no lo parece.
Se mordió la lengua para no seguir discutiendo, no era el tiempo de hacerlo, desde la desaparición de Granger las cosas habían estado un tanto inestables, y es que por más búsquedas que hicieron les fue imposible localizarla. Para ella aquello no suponía ningún problema, si su hijo estaba a salvo le importaba un bledo si la sangre sucia estaba muerta pero, lamentablemente, ahí había dos personas que se interesaban de más en la integridad de la mocosa.
— ¿Dónde demonios está Longbottom?
Se encogió de hombros ante la pregunta del mago, no lo sabía y no le interesaba, ahora lo único que le importaba era poner a salvo a su hijo. Bellatrix estaba husmeando mucho y sabía que era cuestión de tiempo para que descubriera su pequeño secreto.
— No lo sé ni me importa.
Vio como Severus apretaba los labios, su comentario le había molestado.
— Pues debería importarte.
— No, por mí que se muera la sangre sucia.
— No deberías hablar así de ella, después de todo es gracias a esa sangre sucia que tu retoño esta con vida, si no me hubieran pedido que la salvara, Draco no estaría en este momento vivo, y tú lo sabes.
Gruño molesta por el comentario de Severus, si, por supuesto que lo sabía, pero eso no hacía que la mocosa fuera de su agrado.
— No importa, lo que ahora es de suma importancia es que saquemos a Draco del país, no podemos arriesgarnos…
— Ya tenemos mucho en riesgo, si Granger no aparece…
— ¡Qué no lo haga, a mi no me importa!
— Lo has dejado muy claro, pero a mí si me importa.
Rechino los dientes, tanto amor por Granger la estaba poniendo de mal humor.
— Dumbledore esta muerto Severus, no tienes por qué seguir cuidando a la mocosa, si esta muerta… bien por ella, tú cumpliste tu palabra.
— No lo hice, jure que la protegería siempre… no importa que Voldemort ya haya sido derrotado, mi deber es protegerla de todo, aún de ti señora Malfoy.
Severus, le dedicó una sonrisa cargada de burla y ella lo fulmino con la mirada. Una vez más mordió su lengua, no le convenía pelearse en ese momento con aquel hombre.
— No entiendo por qué lo sigues haciendo, como bien dices la mocosa esta fuera de peligro, bien podrías regresarle sus memorias y librarte de esta carga; no sé por qué no quieres hacerlo… si tú quisieras… Draco… él…
No pudo continuar hablando, pensar en aquella posibilidad siempre lograba que le dieran unas ganas incontrolables de ponerse a llorar, no es la primera vez que se lo pedía, pero siempre por alguna extraña razón, Severus se negaba a contestarle.
— No puedo hacer eso.
El mago le dio la cara y vio una extraña mueca dibujada en su rostro; no comprendía, para ella era muy simple todo eso, simplemente le regresaban las memoria a Draco y a la sangre sucia y asunto arreglado… tan simple como eso.
Si pudieron arrebatarles sus recuerdos, también podían devolvérselos. Era cierto que sufrieron mucho para lograrlo y más con Granger, la maldita mocosa tenía bien grabados sus recuerdos, pero después de mucho investigar y con unas cuantas pociones Severus había logrado quitar aquellas memorias, era cierto que la mocosa seguía teniendo "sueños" del mundo mágico, pero eran sólo eso… sueños. Aun recordaba la rabia que le dio cuando se entero que la sangre sucia había dejado de tomar sus medicamentos, y es que aquellos "medicamentos" no eran otra cosa que pociones que ayudaban a mantener oculto aquel mundo de su cabeza.
— No entiendo por qué, es muy simple… sólo tienes que…
— ¡No es para nada simple!
El grito de Severus la tomo por sorpresa, era rara la ocasión que él perdía los estribos de esa forma; entrecerró los ojos con perspicacia… ahí había algo extraño.
— ¿Qué sucede?
— Nada.
— No me vengas con estupideces diciendo que no es nada, nunca he entendido porque simplemente no terminamos con todo esto, devuélveles sus memorias y que todo esto acabe.
Una vez más, Severus negó con la cabeza y apretó los labios hasta dejarlos en una línea muy delgada.
— No puedo.
— ¿No puedes o no quieres?
Tenía que preguntarlo, ya que la idea de que todo ese circo era consecuencia de una venganza sin sentido del mago, no dejaba de rondar por su cabeza.
— No puedo.
— Pudiste quitárselas.
— Pero no puedo devolvérselas.
Silencio.
Aquellas palabras las sintió como el peso de una tonelada caer sobre sus hombros… ¿Qué no podía? ¿Qué demonios significaba aquello?
— No comprendo…
Sintió la desesperación y el miedo en cada célula de su cuerpo, enrosco sus manos y se puso de pie de un brinco mientras caminaba hacia Severus, él simplemente negaba con la cabeza y se lamentaba en silencio.
— No puedo, desde el momento en que les dimos aquella poción, los condenamos.
— No… no entiendo.
Sintió un nudo en su garganta y las lágrimas acumularse en sus ojos. Y es que la idea de que jamás iba a recuperar a su hijo, se hizo más presente que nunca.
Dolía.
Severus, respiro profundamente y entonces vio algo que simplemente no esperaba, lo vio derrumbarse. Aquel mago que creyó de acero, pareció hacerse pequeño mientras se derrumbaba en un sillón, su viejo amigo llevo sus manos a la cara y tapo sus ojos mientras respiraba con dificultad.
— ¿Severus, qué pasa?
Aquel mago al que le confió la vida de su hijo suspiro profundamente, estaba segura que fuera cual fuera su respuesta, no le iba a gustar.
— Ecordio perduti.
— ¿Perdón?
Severus suspiro como si estuviera cansado, de un rápido movimiento se puso de pie y fue a parar a la ventana de aquella casa que por años había usado como suya, ahí donde los tres se reunían de vez en cuando para ver que tal le iba a su hijo y a la sangre sucia.
— La poción del recuerdo perdido.
Seguía sin comprender, jamás había escuchado aquél nombre, no es que ella fuera amante de las pociones pero según recordaba aquella poción no la enseñaban en Hogwarts, algo en su cabeza le dijo que tal vez aquella fue la poción que usaron con su hijo y la estúpida Granger, aun así no le veía la gravedad a las cosas, no comprendía por qué Severus parecía tan afectado.
— ¿Es la poción que usaste con mi hijo?
Severus asintió lentamente. Tuvo que esperar un par de minutos hasta que el mago habló de nuevo.
— Arrancar los recuerdos puede llegar a ser una tarea muy complicada, mas si eres como Granger, tú sabes muy bien lo mucho que luchamos contra su mente, no había hechizos ni pociones que lograran borrar de su mente todos sus recuerdos, no podíamos arriesgarnos a usar un hechizo simple, corríamos el riesgo de que lo recordaran todo y nuestro plan sencillamente se iría al demonio.
Asintió sin saber a dónde iba a parar. Ella sabía muy bien lo mucho que se complico aquella tarea. Nunca pensó que borrar los recuerdos de alguien e implantarle nuevos recuerdos sería tan difícil.
— Con Draco fue más fácil.
Apretó los labios molesta. No le gustaba para nada que insinuara que su hijo era un débil. Porque era por eso que con su hijo las cosas no se habían complicado tanto, ella lo sabía.
— Pero aun así no podíamos correr el riesgo.
— Deja de darle vueltas al asunto, me estas mareando.
Una vez más lo vio suspirar, instantes después su compañero se giro por fin para darle la cara.
— La cosa es muy simple, si les regresamos sus recuerdos sus mentes colapsaran, la poción que usamos tiene como consecuencia que una vez implantados los nuevos recuerdos es prácticamente imposible regresar los originales, si lo intentamos podrían pasar cosas muy malas…
— ¿Qué tan malas?
No se podía imaginar que sería tan terrible como para que no quisieran intentarlo.
— La mente es delicada, si jugamos de nuevo con ellas, los dos podrían quedarse perdidos en su mundo, en su cabeza… en un mundo donde nadie sería capaz de penetrar, seguirían vivos eso es verdad pero serían incapaces de hablar, de valerse por ellos mismos, estarían tan perdidos tratando de entender lo que pasa en su mente que se olvidarían por completo de vivir, sería como tener un bulto de carne, un vegetal, eso es en el peor de los casos.
Trago saliva sintiendo como algo pesado se instalaba en su garganta.
— ¿El peor? ¿Cuál es lo mejor que puede pasar?
Severus, sonrió tristemente.
— Que puedan valerse por ellos mismos, pero el caos en su cabeza sería tal que solamente lograríamos confundirlos, hacerlos dudar de lo que es real y lo que no, les arrebataríamos la posibilidad de vivir una vida normal, porque no pasaría día que no buscaran respuestas que simplemente no serían capaces de encontrar, los estaríamos exiliando a la locura. Así que dime Narcisa, ¿Prefieres a un hijo que no te recuerde o a uno que luche a día a día por hacerlo y en proceso se dañe de tal modo que quede mas loco que Alice y Frank Longbottom?
Las lágrimas fueron cayendo de sus ojos, aquello simplemente no podía estar pasando… fue como si en ese momento le estuvieran arrebatando la última parte de su corazón, esa que se mantenía con vida solamente con la esperanza de que un día Draco, la llamará una vez más "mamá".
Ahora sabía que eso jamás iba a ser posible…
Ecordio perduti.
Nunca antes había odiado tanto unas palabras.
Nunca antes había odiado aquél trato que hizo por la vida de su hijo nueve años atrás.
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Espero que Hermione le pegara.
Espero que le gritara.
Pero jamás pensó ni espero que ella hiciera eso.
Después de separarse de la castaña y después de que ella cerrara los ojos por un momento, ella simplemente se había perdido.
Había pasado un poco mas de quince minutos desde que él estúpidamente la había besado, aun no sabía exactamente por qué lo había hecho, aunque la justificación más coherente que había encontrado era que ese beso fue lo único que se le ocurrió para que su ex amiga dejara de gritarle. Aun él se estaba convenciendo de eso.
Ahora, ahí estaba. Sentado al lado de Hermione en su cama mientras ella simplemente veía a la nada. Las lágrimas no dejaban de correr por sus mejillas pero ella seguía sin hablar. Supuso que lo más sensato era quedarse ahí y darle su espacio, pero después de quince minutos supo que ese espacio había sido suficiente, tenía muchas cosas que explicarle, él necesitaba muchas respuestas.
— Necesito que me expliques tantas cosas Hermione.
Vio como la chica se estremeció al escuchar su nombre pero no dijo palabra alguna. Él se limito a suspirar, al parecer hacerla hablar iba a ser más difícil de lo que pudo imaginar. Tal vez aquel beso le había afectado más de lo esperado.
Inconscientemente paso la lengua por sus labios y al hacerlo el recuerdo de sentir los labios de Hermione contra los suyos le llegó de golpe. Sacudió la cabeza con fuerza, aquello no le gustaba, no le agradaba para nada el modo en el que se sintió, como si algo dentro de él se hubiera arreglado, y sin duda lo peor era que quería repetirlo.
Trago saliva.
Él no podía desear aquello, él odiaba a la castaña que en ese momento sin parpadear veía al techo. Suspiro, tenía que dejar de pensar en lo que había pasado, tenía que recordar su enojo hacia Hermione. Así que hizo lo único que se le ocurrió… culparla, culparla por todo lo malo que le había pasado.
— Fue tu culpa.
Era extraño que aquellas palabras no las sintiera como las que le había dicho hace apenas unos momentos, en ese instante aquellas palabras se sentían ajenas a él.
— Fue tu…
— Nunca me gusto la magia.
La voz de Hermione se escuchaba rara y sin vida, ladeo la cabeza mientras veía como la bruja seguía viendo al techo pero ahora las lágrimas habían desaparecido. La verdad era que no entendía del todo sus palabras. Quiso preguntarle a que demonios se refería pero no pudo decir palabra alguna, en ese momento Hermione hablo de nuevo.
— El doctor Patterson lo asocia a algún trauma de mi niñez que por supuesto no recuerdo. Benjamín simplemente cree que estoy loca… ¿A quién no le gusta la magia?
Una risa amarga se dejó escuchar por la habitación, él simplemente se quedo ahí muy quieto escuchando los desvaríos de aquella mujer.
— Yo tengo otra teoría, es por ti… por ese mundo… por esos malditos sueños, es por eso que no me gusta la magia, porque la magia no es real, así como se supone que tú tampoco lo eres, pero… aquí estas… el gran Harry Potter.
Dijo su nombre con tal desprecio que sintió como su corazón se encogía dentro de su pecho. Abrió la boca una vez más pero de nuevo no pudo decir nada.
— El gran Harry Potter que me besa como si nada. Esto esta mal, Harry es sólo amigo de Hermione… aquí no debe de… algo no esta bien.
La vio enarcar una ceja y sonreír tristemente.
— Siempre pensé que Hermione estaba mal, ella sentía… yo creo que ella…
— Deja de hablar de ti en tercera persona, es patético.
Interrumpió el monologó de la castaña porque simplemente no soportaba que ella hiciera eso, no era para nada sano ni para él ni para ella que hablara de esa forma, si lo hacía era como si en verdad no creyera que era ella de quien hablaba.
Hermione, apretó los labios con fuerza y suspiro.
— Mi nombre es Jean Grey.
Se carcajeó sin quererlo del todo, era en cierto modo gracioso lo terca que podía ser aquella mujer ¿Cuánto tiempo más iba a seguir con aquella farsa?
— Tu nombre es Hermione Jane Granger, ni siquiera pudiste guardar un poco de respeto por tu segundo nombre, tuviste que cambiar hasta eso ¿No te da vergüenza? ¿Por qué Hermione? ¿Por qué renegar tanto de este mundo, de tu mundo? ¿Por qué engañarnos de ese modo? ¿Por qué mentirme así?
El dolor en sus palabras era tan palpable que la castaña abrió los ojos a causa de la sorpresa y por un segundo creyó ver en aquel rostro que conocía tan bien, pena, pena por él.
Hermione suspiro y llevó su brazo hacia sus ojos, los cubrió por unos minutos y para cuando los descubrió él pudo ver un extraño brillo en su mirada, un nuevo suspiro y entonces ella giro su rostro para verlo directamente a la cara, ver la intensidad con la que ella lo observaba logró que se sintiera incomodo, pero aun así no desvió la vista. Era extraño estar tan cerca de Hermione pero al mismo tiempo sentirla tan lejana.
— Soy Jean Grey, tengo 26 años y son doctora. Soy huérfana, mis padres fallecieron en un accidente automovilístico cuando yo tenia 17 años, yo…
— ¡Maldita sea Hermione, deja ese maldito cuento!
Sin poder soportarlo más y al sentir que aquella cercanía con Hermione lo asfixiaba, de un brinco abandono la cama y comenzó a pasearse por la habitación, mientras la castaña suspiraba una vez más y lo veía de un modo que lo puso nervioso. Quería que ella terminara de una vez por todas con todo aquel maldito invento, quería que le gritara que lo había engañado, que lo había abandonado por largarse con Draco y sólo entonces, él podría odiarla a gusto, sin remordimientos. Pero claro, ella no hablaba.
— En mis sueños, Harry siempre era amable con Hermione, él nunca… no era como tú.
Sus palabras, lograron que girara la cabeza sorprendido hacia la chica y detuviera su cuerpo en seco. ¿Qué él no era el Harry que ella recordaba? ¡Por supuesto que no lo era!
— No soy el mismo adolescente de 17 años Hermione, y tú tienes la culpa.
Fue entonces que lo vio. La furia en aquel rostro, noto como Hermione se ponía roja y de un solo movimiento ella también se ponía de pie.
— ¡Deja de culparme de todo, maldita sea! ¡Yo no tengo la culpa de nada! ¡Tú eres el que tiene la culpa! ¡Tú, maldito sueño que de un día para otro vienes a aparecerte como si fueras real! ¡Creo que en verdad estoy más loca que una cabra!
Una carcajada histérica escapo de los labios de la castaña.
— ¡Deja esa estúpida excusa! ¡Se valiente por una maldita vez y dímelo! ¡Anda, dímelo! ¡Dime que me dejaste por culpa de Malfoy! ¡Dime que lo amabas tanto como para engañarme! ¡Dime que lo preferiste a él en vez de a mí! ¡Dímelo ya, acabemos de una maldita vez con todo esto!
Quería gritar más, pero simplemente no pudo. Todo porque vio el efecto que sus palabras habían tenido en Hermione, la chica desencajó su rostro y llevó las manos a su cabeza.
— No sé de que me estas hablando.
— ¡Por favor, no lo niegues ahora!
Una vez más las lágrimas se hicieron presentes en el rostro de la bruja y él tuvo que darle la espalda, no soportaba verla llorar, no le gustaba ser él quien causara esas lágrimas, no le gustaba para nada.
— Sólo dímelo de una vez, lo necesito Hermione… necesito entender… necesito que me lo confirmes, quiero… quiero escucharlo de tus labios y entonces poder odiarte.
Escuchó un golpe seco y rápidamente se giro hacia la castaña, su ex amiga, se había tirado al piso de rodillas, mientras evidentemente agotada tocaba su pecho.
— ¿Hermione?
Era patético que aun después de todo lo que había pasado él se siguiera preocupando por aquella ingrata castaña.
Se maldijo internamente y aun en contra de sus deseos se puso a la altura de Hermione y con más cuidado del necesario tomo su barbilla entre sus manos y la obligo a mirarlo a los ojos, lo que vio fue un profundo dolor.
— ¿Por qué?
Enarcó una ceja sin entender su pregunta, quiso preguntarle a que se refería pero entonces pasó, aquella conexión que creyó perdida por años apareció de nuevo, él entendió su muda pregunta.
— Te duele porque fuimos amigos, te duele porque aún después de tu egoísta actitud creo que me sigues apreciando, te duele porque…
— No soporto la idea de que me odies.
Sintió un nudo en su garganta que le robo por unos minutos la voz. Los ojos de Hermione estaban cargados de una pena que incluso a él le dolió.
— Tengo que odiarte, tú me mentiste… tú me hiciste creer que estabas muerta, tú me engañaste, tú me tuviste nueve años buscándote, nueve años vengando tu muerte… tú…
— Tú eras sólo un sueño, toda mi vida… toda mi vida me dijeron que tú no existías…
Y entonces, ella se derrumbó.
Sintió el peso de su castaña caer sobre su pecho, sintió las lágrimas empapar su ropa y él simplemente se dejó llevar, le dolía verla llorar, le lastimaba verla de ese modo, así que por un segundo se olvido de todo, se olvido de su traición, se olvido de su mentira, de su engaño… y una vez que saco todo eso de su mente, él la pudo abrazar.
Coloco torpemente sus brazos alrededor de aquél cuerpo que ahora se le hacía tan desconocido, la abrazo con fuerza por todos esos años que no lo hizo, la abrazó agradeciendo que ella estuviera viva… la abrazo porque la necesitaba, la abrazó consolándola… la abrazó porque algo muy dentro de él le decía que era lo correcto, y fue entonces que él se permitió llorar también.
No la estaba perdonando, su mentira seguía ahí y seguía doliendo, simplemente se permitió un momento con su amiga, con esa castaña que tanto daño le había hecho, con esa que por el simple hecho de estar vida le había devuelto parte de su alma que creyó perdida… debía odiarla, eso lo sabía… pero ahora nada de eso importaba, ahora sólo importaba que ella estaba en sus brazos, abrazándola como desde hace mucho tiempo no hacia.
— Todo va a estar bien.
Hermione sollozó con más fuerza y él supo que sus palabras habían sido una completa mentira, pero ahora, ahora eso no importaba.
-OOOoooOOO-
No supo cuanto tiempo estuvo abrazada a él. No supo cuanto estuvieron ahí arrodillados abrazados y llorando, el tiempo pareció detenerse y sólo fue consciente del dolor que arrasaba su interior sin piedad alguna.
Cuando él dijo que la odiaba… cuando él dejo abierta esa posibilidad fue como si el mundo se le cayera encima, por algún motivo que aun no lograba comprender sintió que le arrancaban parte de su corazón. Sabía que no tenía sentido, no tenía que tener sentido pero así era, le dolía en el alma que él la pudiera odiar.
Su cabeza estaba hecha un caos, aunque sabía que todo lo que veía, todo lo que había visto a lo largo de la ultima semana no tenía sentido e iba en contra de todo eso que le dijeron a lo largo de esos nueve años, quería por un extraño motivo desesperado creerlo.
Necesitaba creerlo, ya que si no lo hacía, eso quería decir que estaba más loca de lo que pensó, y la idea de estar loca no le gustaba para nada. A lo largo de esos días había tenido muchas pruebas, fue por tal razón que decidió quedarse en aquella casa, para averiguar quién o qué, era ella. Y ahora ahí estaba, llorando en los brazos de un chico que por años creyó producto de su imaginación, pero ahora al tenerlo tan cerca, al palpar su espalda, al llorar en su pecho, al sentir sus lágrimas caer sobre su rostro supo que era real, por algún extraño motivo él existía… y si él existía eso quería decir…
Un escalofrió recorrió su columna.
Si Harry Potter era real, eso quería decir que todo eso que por años creyó un sueño, también lo era. Y si era real, entonces ella no era Jean Grey, ella era Hermione Granger.
Lloró con más fuerza, tenía miedo, estaba aterrada… nueve habían sido los años en que el mundo le había dicho que todo eso de su cabeza era un sueño, por nueve años lo creyó y ahora de la noche a la mañana se topaba con la posibilidad de que todo fuera una maldita mentira… ¿Quién era ella en realidad? ¿Qué le había pasado para llegar a dónde estaba? ¿Si ella no era Jean, entonces, Benjamín tampoco era su hermano?
Le dolió aquella posibilidad.
Ella amaba a su hermano, era lo único real y verdadero en su vida. Si Benjamín no era su hermano, entonces quién era.
En ese momento sintió como Harry… si, ahora había dejado de ser "aquel hombre" para convertirse en Harry. Si alguien no tenía identidad en ese momento era ella.
Harry, se fue poniendo de pie poco a poco y sin mucho esfuerzo la ayudo a levantarse, ella no despego el rostro del pecho de aquel chico, no tenía las fuerzas para hacerlo, no quería verlo a la cara… no soportaría ver aquellos ojos verde esmeralda, simplemente no podía.
Pero al parecer Harry tenía otros planes, ya que inmediatamente se separo de ella y dando unos pasos puso distancia entre ellos, al levantar la vista y ver aquel rostro pudo ver la frialdad y el dolor, al parecer el moreno había levantado de nuevo sus barreras, esas que dejó caer hasta hace unos momentos cuando lloro con ella, el chico, tenía los ojos rojos y las gafas un tanto torcidas.
— No podemos seguir haciendo esto.
Sus palabras le dolieron, fue como si alguien hubiera tomado un cuchillo y le estuviera apuñalando el corazón.
Él la odiaba.
Y lo peor era que ella no tenía la manera de defenderse.
Ella no recordaba nada, ella no sabía ni quién era ella. De lo único que estaba consciente era de ese maldito dolor de cabeza y aquel dolor en su interior que no se iba por nada.
— Necesito pensar.
Abrió la boca para decirle que ella también necesitaba pensar y para eso necesitaba su ayuda pero no pudo decir nada, ya que en ese momento el chico dio media vuelta y comenzó a alejarse más de ella, sin poderlo evitar estiró la mano queriendo tocarlo, no quería que la dejara sola, pero él se alejaba cada vez más.
— Harry, no…
Fue extraño decir aquel nombre, fue raro ponerle aquel nombre porque eso significaba aceptar que su vida era una mentira. Al escucharla el moreno se giró evidentemente sorprendido hacia ella, lo que vio en aquel rostro no le gusto para nada, y es que al parecer Harry, había malinterpretado el que ella lo llamará así, hasta hace un momento se negaba a aceptar su existencia y ahora lo nombraba como si nada… al parecer para él fue la aceptación de su engaño, ya que vio como la furia y el enojo se dibujaban en su rostro, después de eso el dolor y la decepción.
— Veo que ya recordaste mi nombre, Jean.
Sonrió tristemente y sin esperar más abandono la habitación.
Ella sintió que parte de su desconocida identidad se iba con él.
Y una vez más ella lloró, gritó con fuerza y dolor por aquella vida que no recordaba, por esa vida que ahora sabía no era real… ella, Benjamín… todo… lloró por Harry, por ese amigo que sabía ahora la despreciaba, por esa vida que ahora entendía jamás iba a poder recuperar.
-OOOoooOOO-
Aquella casa lo asfixiaba, el dolor que sentía en su pecho no se comparaba con nada, estaba seguro que un crucio en ese momento sería menos doloroso que esa pena que cargaba. Sin molestarse en sellar la casa, abandono aquel lugar sin saber exactamente a dónde se dirigía. Creyó que en el momento que Hermione por fin aceptara su mentira todo sería más fácil, por un momento creyó que odiarla sería fácil pero no era así… ahora lo único que sentía era dolor.
Escuchar su nombre de aquellos labios y con ello la aceptación de su engaño fue peor de lo que pudo imaginar. Se sintió estúpido, se sintió más traicionado que antes… pero aun así por patético que fuera, añoraba en ese momento el abrazo de la castaña, ese como el que hasta hace unos momentos habían compartido.
Pateo con fuerza una pequeña piedra que se cruzo en su camino, sus pies no lo llevaron a ningún lugar, para cuando menos acordó el día comenzaba a morir y él seguía caminando lamentando su pena.
Suspiro y supo tenía que regresar, y es que por muy pocas ganas que tuviera de ver a Hermione tenía que hacerlo, después de todo él la tenía secuestrada en su casa. Tomo aire profundamente y busco un lugar apropiado para aparecerse, no tenía idea de dónde estaba y la verdad no tenía animo alguno de regresar la gran distancia que había andado a pie.
Encontró un callejón y se concentro en su hogar, sintió el típico malestar al aparecerse y en segundos estuvo frente a aquella conocida estructura, una vez mas suspiro y trato de encontrar en su interior las fuerzas suficientes para entrar y encarar a la castaña, si es que aun seguía ahí.
Entro con cuidado y descubrió que aparentemente la casa estaba sola, al menos Hermione no se encontraba en la cocina ni en la sala. El desayuno que aquella mañana se había quemado seguía en el sartén con su mal aspecto, sin molestarse en limpiarlo subió las escaleras, cuando estuvo enfrente de su habitación y vio la puerta cerrada se pregunto si Hermione seguía ahí, después de todo tuvo el tiempo suficiente para escapar.
Una triste sonrisa apareció en su rostro. Seguramente la castaña ya no estaba en casa.
Convencido de aquello y sin molestarse en tocar, abrió la puerta. Fue entonces que la vio.
Era Hermione, seguía en su habitación casi en la misma posición en la cual él la había dejado aquella mañana, la castaña una vez más veía a la nada mientras las lágrimas viajaban por sus mejillas, la vio murmurar algo en voz baja, al parecer no se había percatado de su presencia.
Sintiendo como las energías lo abandonaban y sin ánimo alguno de repetir lo de aquella mañana se dispuso a irse de la habitación, no pudo dar media vuelta y largarse ya que en ese momento Hermione volvió a la vida.
— Necesitamos hablar.
Era curioso que ahora fuera ella y no él quién necesitaba hablar.
— No quiero hacerlo.
Sin molestarse en esperar respuesta abandono la habitación y cruzo el pasillo para encerrarse en el cuarto que alguna vez perteneció a esa castaña que ahora parecía vivir en un eterno estado catatónico.
Pero no había llegado a la cama cuando la puerta se abrió de golpe, en la entrada estaba Hermione, que con una extraña mirada en los ojos lo veía como si no supiera exactamente donde estaba.
— Te dije que necesitamos hablar, Potter.
Casi le pareció que su ex amiga se atragantaba al decir su apellido, por extraño que pareciera, por un momento creyó que le dolía llamarlo así.
— Veo que Malfoy te pego sus mañas, al parecer hizo un buen trabajo contigo estos nueve años, me pregunto que más aprendiste de él ¿Ahora también reniegas de tu sangre?
Hermione apretó los dientes furiosa y cerró los ojos, por un segundo le pareció que le quería pegar. Pero una vez que la castaña abrió los ojos, toda molestia desapareció para dejar en su lugar el dolor y la angustia.
— Necesito que me digas quién demonios soy yo.
— Creo que eso ya había quedado atrás, tú…
— Tú eres real.
— ¿De nuevo con eso Hermione? Por supuesto que soy real, que te hace pensar que…
— Por nueve años me dijeron que tú no existías, por nueve años me dijeron que tú solo eras un sueño, que yo te había inventado… ¡Estuve una año en un hospital psiquiátrico por tu culpa maldita sea! ¡Creo que me debes una respuesta!
Sus palabras lo tomaron por sorpresa ¿Su culpa? ¿Estuvo en un hospital por su culpa? No entendía, no comprendía de qué estaba hablando.
— Hermione, deja tus mentiras por favor… estoy cansado de todo, si quieres respuestas ve y pídeselas a Malfoy, seguro que él estará feliz de dártelas, es más vete con él y desaparecer de nuevo, ahora que Bellatrix…
— ¡Deja de hablar de ese susodicho Malfoy! ¡No lo conozco, no se de quién me estas hablando!
Comenzó a reír al escuchar aquello, no le importo para nada el rostro de completa incredulidad que puso Hermione. ¿Qué no sabía quién era? ¡Por favor!
— Hermione, estoy cansado, sea cual sea tu juego déjalo por favor, como puedes decirme que no sabes quién es Malfoy cuando vives con él.
— ¿Perdón? Yo no vivo con…
— ¿Rubio, arrogante, presumido, se cree el dueño del mundo? ¿Te suena?
Vio como la castaña abría la boca sorprendida, y él supo que en efecto sabía de quién estaban hablando.
— Benjamín.
— Ah claro, ahora lo llamas así… pero ¿No crees que es un poco enfermo? ¿Hacerse pasar por hermanos? ¿Enserio Hermione, no se te pudo ocurrir algo mejor?
Si era cruel no lo sabía, ahora aunque veía el rostro de Hermione bañado en lágrimas no sentía ganas de consolarla, quería lastimarla, quería que ella sufriera un poco de lo que él sufrió todos esos años.
Al parecer estaba logrando su cometido, ya que en el rostro de la castaña estaba grabado el dolor y la pena, se sentía orgulloso de si mismo. Fue entonces que las lágrimas desaparecieron del rostro de Hermione. La vio suspirar y al parecer se debatía entre hablar o no.
— Tenía 17 años cuando desperté en aquél hospital, no recordaba nada, lo único que recuerdo es que esperaba desesperadamente que alguien fuera por mí, que alguien me rescatara de aquel horrible lugar…
Vio como Hermione se estremecía al relatar aquello, estuvo a punto de pedirle que parara y que lo dejara solo pero algo dentro de él lo obligo a mantenerse callado y escuchar.
— El doctor Patterson me informó que había sufrido un terrible accidente automovilístico donde mis padres habían fallecido, la verdad, yo no los recordaba… todo era como una mancha difusa, no recordaba mi infancia… apenas recordaba el rostro de mis padres, todo era tan raro… tan confuso… a mi sólo me importaba que un tal Harry Potter fuera a rescatarme.
La castaña sonrió con melancolía y el sintió un pinchazo en su pecho.
17 años.
Los mismos que ella tenía cuando desapareció.
— Insistía en que me llamaran Hermione, juraba que era una bruja y que alguien me había retenido en aquel hospital. Nada de eso era real.
Tragó saliva mientras veía como la mirada de Hermione se endurecía. Su corazón comenzó a latir desaforadamente cuando una posibilidad que no había visto hasta ahora, apareció.
— Me dijeron que todo era producto de mi imaginación, una absurda y cobarde manera que mi cabeza tenía de afrontar la muerte de mis padres, usaron drogas… terapia, más drogas… estuve ahí encerrada un año entero, pero aquel mundo no se iba de mi cabeza… tarde un año en creer que todo era efectivamente un sueño. Más de una vez me vi intentando hacer magia, como era de esperarse no obtuve resultados, después de todo, la magia no existe. O eso creía.
En ese momento, los ojos de Hermione se toparon con los de él y sintió que el aire le faltaba, el nudo en su garganta se iba haciendo más y más grande.
— Fue entonces que me dijeron que tenía un hermano, fue extraño verlo… yo… yo no lo sentía como tal, ni siquiera nos parecemos, él es rubio… yo castaña, él tiene esos ojos grises… yo no. Me sentí mal el primer día que lo vi, sentí hacia él una repulsión que no pude entender entonces y ahora tampoco lo entiendo, pero… él era mi familia, mi única familia y con el tiempo lo vi como tal. Benjamín Grey era mi hermano, y yo lo amaba… lo amo como tal.
Abrió la boca para decir algo, su cabeza era un caos total ¿Era verdad? ¿Todo aquello que le contaba Hermione era real? ¿Ella… ella no lo había engañado? Sintió como si viera la luz al final de un largo y oscuro túnel.
— Fueron nueve años de terapia y drogas, nueve años de convencerme a mi misma de que todo lo que veía en sueños no eran mas que inventos, llegué a creerlo… tuve una vida normal dentro de lo que cabe, era normal mientras no me despertara llorando en la madrugada añorando a un chico que yo había inventado.
Por un minuto Hermione lo vio directamente a los ojos y supo que hablaba de él.
— Pero él nunca llegó, se quedó ahí en lo más profundo de mi cabeza visitándome sólo en sueños con recuerdos que solamente podían ser producto de mi imaginación.
"Él nunca llegó"
Aquellas palabras calaron en lo más profundo de su ser, ya que si todo aquello que Hermione le contaba era real, eso quería decir que él le había fallado, que él no la había buscado lo suficiente.
— Y entonces, cuando mi vida estaba tomando un poco de rumbo, tú apareciste. Llegaste a poner mi mundo de cabeza, mostrándome que todo eso que me dijeron no existía es más real que lo que alguna vez pude imaginar, tú me dices que me odias y eso por estúpido que parezca me duele como si me estuvieran apuñalando el corazón, tú dices que soy Hermione Jane Granger, y si yo te digo que no, que en verdad yo soy Jean Grey, si te digo eso es porque en verdad lo creo… pero yo… yo veo todo esto y… no se…
Las palabras de Hermione murieron justo en el momento que ella se puso a llorar de nuevo, él se quedó ahí observándola por un momento antes de ir a su lado y abrazarla con fuerza, sabía que era precipitado creer en aquella historia pero… lo hacía, le creía… eso sin duda era mejor que saberse traicionado y burlado por la que por años fue su mejor amiga.
Hermione lo abrazo con fuerza y una vez más lloro sobre su pecho.
Sintió como un gran peso bajaba de sus hombros, si todo lo que le dijo Hermione era verdad eso quería decir que ella jamás tuvo la intención de dejarlo, que si ella estuvo alejada por nueve años no fue por voluntad propia, aunque eso dejaba la puerta abierta a una gran interrogante. ¿Si Hermione no había desaparecido por que ella lo quisiera, entonces, quién la había apartado de su lado?
Sacudió la cabeza quitando esas ideas de su mente, ahora no era tiempo de pensar en eso, una vez más sintió las lágrimas abandonar sus ojos e ir a parar en el rostro de su amiga, de esa mujer que tan cruelmente le habían arrebatado.
En ese momento, Hermione se separó un poco de él y busco su mirada.
— Por favor, por favor dime quién soy yo.
Fue al ver aquella mirada que supo no le estaba mintiendo.
Sin decir nada deposito un dulce beso en la frente de su amiga, haciéndole con eso la muda promesa de que iba a averiguar quien le había hecho eso, pero sobre todo, que le ayudaría a recordar su vida, su mundo… a él.
Y eso es todo por hoy. ¿Qué les pareció? ¿Les gusto? Espero que si, como notaron fue un capítulo largo y lleno de emociones (?) Por fin Harry y Hermione hablaron, no sin antes sufrir un poco xDDD enserio que no lo pude evitar, por otro lado ¿Qué piensan de la revelación de Snape? Es malo sin duda alguna. En fin, gracias por leer y espero regresar pronto con un capítulo, yo creo que ya saliendo de todo esto tendré mas tiempo, espero sus comentarios, son gratis! Ahora contesto los reviews del último comentario por aquí:
amy-tsubasa: Hola! bueno, la situación de Harry y Hermione era desesperante xD pero por fin hablaron, espero que te haya gustado esa parte :) saludos y gracias por el comentario.
Helenil: Hahaha, final cardíaco eh? que te pareció el final de este capitulo? no tan cardíaco espero xDD me alegra mucho que te haya gustado el capitulo ojala los demás sigan gustándote igual, un saludo y gracias por comentar :)
maru: Gracias a ti por el comentario, ojala este capitulo sea de tu agrado, saludos :)
saffuran: Draco anda buscando a su hermana... planeaba poner un poco de él en este capitulo pero ya se me hizo demasiado largo, en el próximo sin falta sabemos de él, gracias por el comentario, saludos :)
Luna Potter Granger: Gracias por tu comentario :) ahora, Ron, Luna y los demás ya se enteraran muy pronto que Hermione se encuentra con vida, ya veremos la cara que ponen cuando la vean, sobre todo Ginny... no le gustará esta noticia, y bueno la pelirroja si que no sabe lo que Harry quiere, casarse con ella... ni en sus sueños será real eso pero bueno, dejemos que sueñe con eso xD Por fin Harry y Hermione hablaron y bueno fue un poco intenso pero lo positivo de aquí es que Harry ya sabe parte de la verdad, veremos que hace con eso :) en fin, saludos y espero seguir viéndote por aquí.
Y eso es todo, muchas gracias a los demás que dejaron comentario, de hoy en adelante trataré de contestarlos todos por aquí, asi que si tienen alguna duda ya saben :) me retiro que tengo montañas de trabajo, hasta la próxima.
Ah es verdad, feliz 12-12-12 xDDDDD
