Hola a todos! Bueno aquí me tienen por fin dejando actualización, trate de apurarme, quería publicar antes de que el año terminara y bueno aquí lo tienen, la última actualización del año.

Gracias a los que dejaron comentarios y a lo que ponen la historia en favoritos.

Feliz navidad atrasada!

Feliz año nuevo!

Disfruten la lectura.


CAPITULO XVIII

Nunca había sido ni el más popular ni el más querido.

Desde que falleció su abuela, aquella mujer que lo había criado y con unos padres que rara vez sabían quién era, no tenía muchas cosas que lo ataran al mundo mágico, fue por eso que cuando desapareció nueve años atrás nadie pareció notarlo.

No iba a mentir diciendo que no le dolía que nadie se preocupara por saber su paradero, que nadie se tomara el tiempo de escribirle una carta de vez en cuando, jamás pensó que su pretexto de que se iba al extranjero a estudiar plantas fuera tan convincente.

Una mueca se dibujó en sus labios mientras atravesaba aquella pared de ladrillos. Había olvidado cuando fue la última vez que piso el callejón Diagon, pero ahora ahí estaba, y el único motivo que lo traía a aquel callejón era la desaparición de Hermione.

Al pensar en la castaña no pudo evitar que su corazón diera un brinco emocionado y a la vez dolido. Ya había pasado una semana desde que la chica había desaparecido y ni él ni Severus tenían idea de dónde estaba.

Era por ella que ahora se encontraba pisando de nuevo aquél lugar que hace nueve años dejó atrás, no es que se arrepintiera de su decisión, después de todo salvar a Hermione fue lo mejor que pudo hacer y estar con ella fue incluso mejor.

No pudo evitar que una sonrisa nostálgica se dibujara en su rostro, si diez años antes alguien le hubiera dicho que en ese momento él se encontraría en esa situación lo habría tachado de loco, y es que aquel cariño… aquél amor que sentía por la castaña nunca pensó que lo llevaría a aquellos extremos.

Aún recordaba lo que sintió cuando descubrió que era amor lo que sentía por su castaña amiga; no es que enamorarse de Hermione fuera raro, después de todo fue ella la única que se tomaba el tiempo para hablar con él, para consolarlo cuando su abuela murió dejándolo solo en aquél mundo.

Fue por tal motivo que cuando se le presentó la oportunidad de salvarla no lo dudó ni un momento, cualquiera pensaría que lo hizo por tener una oportunidad con la castaña pero no fue así, aquello solamente fue un premio. Además, ni siquiera había estado con ella en esos nueve años, fue hasta hace poco que algo empezaba a surgir entre ellos, pero claro, todo se había ido al demonio.

Con una extraña mueca en el rostro se adentró en el callejón Diagon, se sorprendió al ver que las cosas no habían cambiado mucho, todos los detalles se le hicieron conocidos, era casi como si no hubieran pasado nueve años desde la última vez que estuvo ahí, si no fuera porque su aspecto había cambiado juraría que no había pasado ni un día desde la última vez que estuvo ahí. Sonrío de medio lado al pensar en su sentimentalismo, tomo aire y continúo su camino, tenía mucho que hacer, ya que si bien era cierto como Leo Cooper no podía hacer mucho por encontrar a Hermione, como Neville Longbottom sí que podía hacer algo.

Aquél día se había quedado de ver con unos magos que aunque no tenían muy buena reputación, si podían hacer algo para averiguar el paradero de la castaña, ojala ellos pudieran hacer algo ya que ni él ni Severus habían podido hacer nada, era como si la tierra se hubiera tragado a Hermione, ningún hechizo localizador había funcionado, fue tan su preocupación que por un momento creyó que la chica estaba muerta; aun recordaba el miedo que sintió cuando se enteró de aquél ataque a esa cafetería muggle, no tenía que ser un genio para saber que eso había sido obra de Bellatrix… al pensar en la bruja apretó los puños con fuerza, odiaba a esa mujer, la odiaba con cada célula de su cuerpo. Primero fueron sus padres y ahora Hermione. Porque nadie le sacaba de la cabeza que la mortífaga tenía algo que ver con la desaparición de su Hermione.

En ese momento doblo en una esquina, estaba cerca del callejón Knockturn, ahí era donde se había quedado de ver con aquellos magos. Estaba a punto de adentrarse en aquél callejón de mala reputación cuando una voz se lo impidió.

— ¿Neville? ¿Neville Longbottom, eres tú?

Fue extraño que alguien lo llamara por aquél nombre después de tantos años, sin pensarlo demasiado se giró y se encontró con una rubia que lo miraba sorprendida con aquellos ojos soñadores que hace años conoció.

— Luna, que gusto me da verte.

Su amiga sonrió de oreja a oreja mientras se lanzaba a sus brazos a abrazarlo, Luna, había sido desde siempre de sus amigas favoritas, fue obvio que le dio mucho gusto verlo.

— No lo puedo creer, realmente estas aquí.

La rubia se separó de él y lo estudió con ojo crítico. Fue evidente su sorpresa, él sabía a qué se debía tal sorpresa, su aspecto no tenía nada que ver con aquel joven que fue nueve años atrás, estaba mal decirlo pero había cambiado para bien. Si bien era cierto no estaba muy acostumbrado a verse en el espejo él sabía en lo que se había convertido. Aunque su aspecto de Leo Cooper era lo que se podría considerar atractivo, su aspecto como Neville no se quedaba muy atrás.

— Pues debes creerlo, aquí estoy.

Sonrió con sinceridad a su amiga. En verdad le daba mucho gusto ver un rostro conocido. Luna seguía prácticamente igual, con el cuerpo un poco más desarrollado que hace nueve años, con un semblante más maduro pero aquella mirada soñadora seguía ahí.

—Pero ¿Cuándo volviste?

— Hace unos días.

La rubia lo miro con reproche pero aun así le sonrió con cariño.

— Debiste haberme avisado, de todos modos me da mucho gusto que estés de vuelta, tienes muchas cosas que contarnos.

Estuvo a punto de inventarse algún pretexto, ya que si bien era cierto le daba gusto ver a la rubia, ahora mismo no tenía mucho tiempo de ponerse a platicar, mucho menos de reunirse con aquellos que habían pasado a ser simples conocidos, estaba por hablar cuando el semblante de Luna cambio por completo, al parecer alguien no muy agradable pasaba en ese momento a sus espaldas, por mera curiosidad se dio la vuelta y al ver a Narcissa no pudo evitar sentir una punzada de molestia que recorrió su cuerpo, aquel sentimiento se intensificó cuando la señor Malfoy lo vio ahí, en sus ojos pudo ver la alarma y el reproche.

— No sé cómo tiene el valor de venir aquí.

Las palabras de la rubia bastaron para que despegara la vista de Narcissa y le pusiera atención.

— ¿De qué hablas?

— Tal vez no lo sepas pero desde que Bellatrix escapó de Askaban las cosas para ella no han estado muy bien, mucha gente asegura que ella sabe dónde se esconde su hermana, como era de esperarse nadie está contento con eso, después de todo Bellatrix arrebató muchas vidas en la guerra.

Fue hasta ese momento que se fijó que en efecto nadie veía con buenos ojos a la viuda señora Malfoy, no pudo evitar sentir un poco de pena por ella. Él no se podía quejar, ya que si bien era cierto no tenía mucho que lo atará al mundo mágico, ahora que volvía no había nadie viéndolo con ese enojo con el que observaban a Narcissa. En ese instante, la que fuese su compañera por aquellos nueve años le dedico una mirada que dejaba en claro que quería hablar con él. No pudo evitar suspirar, ahora no tenía tiempo de eso, pero no podía darse el lujo de desairarla.

— Luna, debo irme.

Sus palabras fueron recibidas con sorpresa, al parecer la rubia quería quedarse a platicar.

— ¿Tan pronto?

— Tengo unas cosas urgentes que hacer.

— Ya veo, pero prométeme que te dejarás ver pronto, como ya te dije tenemos mucho de qué hablar.

La rubia sonrió una vez más y dándole un último abrazo se perdió de vista. Notó como Narcissa se adentraba en el callejón Knockturn, se encogió de hombros y tratando de no llamar la atención la siguió.

— ¿Se puede saber qué demonios haces?

Sabía que su decisión de volver a aparecerse por el mundo mágico no iba a ser del agrado ni de Narcissa ni de Severus, aquél tono con el que le habló la rubia se lo confirmó.

— Hago lo que pudo para encontrar a Hermione.

Narcissa Malfoy enarcó una ceja y lo miro con desprecio.

— A estas alturas la sangre sucia ya está pudriéndose en un callejón.

Apenas escucho aquellas palabras y sin medir su reacción apuntó con su varita a Narcissa, que al ver la punta de la varita en su cuello logro que se riera como desquiciada.

— Por favor, no me hagas reír.

Apretó los dientes y bajo la varita, por muchas ganas que tuviera de maldecir a aquella bruja sabía no era una buena idea.

— Deja de hablar así de Hermione y evitaremos problemas.

Vio como Narcissa apretaba los labios hasta dejarlos en una línea muy delgada.

— No entiendo por qué les preocupa tanto la mocosa Granger, piénsenlo bien, si ella muere parte de nuestros problemas estarán resueltos.

— No dirías lo mismo si fuera Draco.

— Es diferente, él es mi hijo.

— Y ella es mi amiga.

— Tu amiga, claro.

Fue evidente la burla con la que hablo aquella mujer, él solamente desviar la vista. No le gustaba que aquella mujer conociera sus sentimientos hacia la castaña y por lo mismo se burlara de ellos en la primera oportunidad que tuviera.

— Si sólo la vieras como tu amiga, no te habrías convertido en la copia barata de Potter.

Escupió el nombre del salvador del mundo mágico logrando que él apretara los puños con furia. Muchas veces se había recriminado por su elección de Leo Cooper, y es que no engañaba a nadie, lo había escogido de tal forma que en cierto modo su aspecto le recordaba al que fuera una vez su amigo, pero él lo hizo porque lo creyó necesario, después de todo Hermione había sido la mejor amiga de Harry, y él sabía que la castaña había estado enamorada del moreno, fue por tal razón que cuando se convirtió el Leo Cooper busco a un chico que se pareciera en algo a aquel mago.

— Eso no te importa.

— Por supuesto que me importa, si Granger llega a recordar…

Pero no supo que pensaba Narcissa, ya que en ese momento pareció recordar algo y se mordió la lengua para no seguir hablando.

— ¿Qué te pasa?

La bruja tragó saliva y pudo ver como las lágrimas aparecían de la nada en sus ojos.

— ¿Narcissa?

— Necesito que me entregues los recuerdos de mi hijo.

— ¿Para qué?

— Los necesito.

La mujer habló con tal desesperación que supo algo grave pasaba.

— Narcissa que demonios está pasando.

— Entrégame esos recuerdos.

— No puedo, están guardados donde tu hermana no pueda encontrarlos.

Y lo estaban, desde aquél día que se los entregaron él los había guardado donde nadie los iba a poder encontrar, era extraño que se los pudieran justo ahora, no tenía sentido.

— Por favor Neville, te lo suplico.

Que aquella bruja le hablara con tal desesperación solamente sirvió para confirmar sus sospechas, algo grave y peligroso pasaba.

— No hasta que me digas que pasa.

Vio como la bruja tragaba saliva y se limpiaba las lágrimas que comenzaban a recorrer sus mejillas.

— Esta bien, pero no aquí, tenemos un problema y será mejor que lo sepas.

No le gusto para nada el tono de voz de Narcissa, tal vez todo eso era más grave de lo que pensó.

— Acompáñame antes a un lugar, tengo algo importante que hacer.

Que Narcissa no se negara a acompañarlo sólo sirvió para preocuparlo más, tenía que dejar de pensar en ese problema que estaba a punto de conocer, ahora sólo importaba encontrarse con aquellos que le iban a ayudar a encontrar a su castaña amiga.

-OOOoooOOO-

Llegó al final del pasillo sin siquiera saber cómo había llegado a aquél lugar. Estaba por dar media vuelta cuando escucho un sollozo. Una mueca se dibujó en su rostro, lo último que quería era toparse con una mocosa estúpida que lloraba por cualquier tontería.

Estaba de por dar media vuelta cuando la vio a ella.

Fue claro que no esperaba verlo ahí, para él también fue una sorpresa encontrarla a ella en ese lugar y en esas condiciones.

Sabía que lo normal y lo que ella esperaba era que él le lanzara un insulto pero no podía, desde hace tiempo que no podía. Desde hace tiempo algo había cambiado.

Granger lo vio primero con sorpresa y después con desprecio.

¿Qué haces aquí Malfoy?

La bruja levantó el mentón orgullosa, esto sólo logro que una carcajada escapara de sus labios. Había cosas que jamás iban a cambiar.

No te importa, pero de algo debes estar segura, no vine a llorar como una maldita magdalena.

La castaña apretó los puños con fuerza y lo miró con furia.

Yo no…

Ahórrate tus explicaciones, no me interesan.

Deberías de…

Pero no supo que más le quiso decir, ya que en ese momento los dos escucharon pasos y una voz que llamaba insistentemente a la bruja.

¿Hermione? ¿Hermione, estas aquí?

Ver aquél terror en los ojos de Granger sin duda no lo esperaba, ya que si no se equivocaba era Potter el que la llamaba, acaso ¿Había sido el cara rajada el causante de sus lágrimas?

Le extraño la molestia que apareció en su interior en aquel momento, no supo por qué pero unas ganas de golpear a Potter llegaron a sus puños.

No le digas que me has visto.

¿Por qué le diría eso?

Granger suspiro y fue entonces que vio en sus ojos la súplica.

Por favor.

No me interesan sus peleas de enamorados.

Escupió las palabras con el mayor desprecio posible, ella se encogió y se abrazó a sí misma.

Yo no soy su enamorada.

Tal vez fue su imaginación pero le pareció escuchar dolor en aquellas palabras.

Por favor, no le digas.

Bufó molesto, no supo por qué lo hizo pero antes de saber qué hacía asintió lentamente, logrando con esto que Granger le sonriera agradecida mientras limpiaba sus lágrimas.

Gracias.

Sin esperar respuesta la chica dio media vuelta y desapareció de su vista, minutos después y mientras él observaba el lugar por donde había desaparecido la bruja, alguien más llego.

Malfoy.

Potter lo nombro con despreció, él hizo lo propio.

Potter.

El cara rajada estiro el cuello buscando algo, él no pudo más que sonreír de medio lado.

¿Buscas algo, Potter?

Lo vio con burla, él sabía exactamente que buscaba y sintió una gran satisfacción al negarle esa información.

Nada que te importe.

Potter, continuo buscando a Granger con la mirada, era clara su desesperación por encontrarla.

Ve con tu pobretona, aquí no hay nada que te interese.

Y sin esperar respuesta dio media vuelta y se alejó de ahí. No sabía por qué le había hecho aquel favor a Granger. Negó con la cabeza, no tenía que darle vueltas al asunto, después de todo no importaba, o eso quería pensar él.

Se levantó de golpe, ¿Qué demonios había sido aquello?

Trago saliva mientras llevaba las manos a su cabeza, no comprendía nada.

Una fina capa de sudor cubría su desnudo pecho, aquello sin duda había sido un inesperado sueño, no comprendía por qué soñaba con su hermana, no entendía que estaba siendo Cooper en aquel sueño, porque era Cooper, si bien era cierto tenía otro color de ojos, el cabello diferente y el Cooper de su sueño usaba gafas, no había duda que era él.

Pero eso no era lo que más le preocupaba, lo que más le preocupaba era el hecho de que le había puesto el nombre del invento de su hermana.

Potter.

Como odiaba ese nombre.

Porque era culpa de aquél invento que Jean sufriera todos esos años, era ese invento el motivo por el cual ella se despertaba en la madrugada llorando.

Jean.

Al pensar en su hermana no pudo evitar sentir una opresión en su pecho. Ya había pasado un poco más de una semana de su desaparición y él seguía sin saber dónde se encontraba.

No es que no la hubiera buscado, había contratado al mejor detective privado de Londres, había ido a acosar a los ineptos policías, incluso él la había buscado por la ciudad, pero aún no había señales de la castaña, era como si se la hubiera tragado la tierra.

No le gustaba para nada aquella situación, no le gustaba saber que había fallado a la promesa que le hizo hace nueve años a su hermana, él juro protegerla de todo y ahora había fallado por completo.

Apretó los puños con fuerza y sin pensarlo se puso de pie, poco le importo que fueran las siete de la mañana, sabiendo que aquél día tenía que averiguar algo productivo se metió a la ducha y trato de pensar qué demonios hacer para encontrar a su hermana.

A las ocho en punto salió de casa, vestido, afeitado y con unas ganas locas de ir a gritar a los policías que investigaban la desaparición de su querida Jean, pero antes de ir a la comisaría tenía que ir a su trabajo, en esa semana habían sido casi nulas las ocasiones en las cuales él se había ido a parar a su oficina; no es que le importara mucho pero tenía unos pendientes que arreglar. Después de unos veinte minutos llegó a su destino, no había acabado de cruzar la puerta cuando un grito llamó su atención.

— ¡Grey!

Sonrió falsamente y dio media vuelta para encontrarse con su querido jefe, aquél que llevaba toda la semana pidiéndole que abandonara el país. Era por tal motivo que últimamente no era de su total agrado.

— Señor.

Inclinó su cabeza a modo de saludo, espero que con esto fuera suficiente pero cuando el regordete hombre corrió hacia él, supo que aquella plática apenas había comenzado.

— Creí que no te vería el día de hoy.

Fue evidente el reproche en la voz del hombre, él hizo lo que pudo para controlarse, la verdad era que quería gritarle a alguien pero sabía que su jefe no era la mejor opción para descargar esa furia que estaba acumulada en su interior.

— Y no lo hará por mucho tiempo, sólo vengo a hacer unas llamadas.

Apresuró el paso con la esperanza de dejar atrás al hombrecillo, pero para su mala suerte no fue así.

— Tenemos que hablar Benjamín.

— No tengo mucho tiempo de hablar.

Se detuvo mientras se giraba hacia su jefe, el hombre lo veía nervioso mientras se retorcía las manos.

— Benjamín, sé que no estás pasando por un buen momento pero te quiero pedir una vez más que hagas ese viaje que…

— ¡Mi hermana está desaparecida, maldita sea!

Su grito lo tomo desprevenido a él y a su jefe, que solamente trago saliva y se disculpó con la mirada.

— Lo sé, y lo entiendo… créeme que lamento mucho lo de Jean pero…

— ¿Pero qué?

— Pero tienes que viajar.

— No.

Iba a explotar, lo sentía venir, así que lo mejor que podía hacer era entrar en su oficina, hacer esas llamadas y largarse de ahí. Apresuró el paso, sintió como su jefe lo seguía casi corriendo, una vez que llegó a su oficina abrió la puerta pero, ahí había alguien.

— ¡Grey!

Su jefe llegó respirando con dificultad mientras él veía intrigado a la elegante mujer que estaba sentada en su pequeña sala de espera, al verla supo que ya la había visto antes, era esa mujer, aquella que había visto llorando un día, aquella que por alguna razón se le hacía más que familiar.

Abrió la boca para decir algo pero su jefe se le adelanto.

— ¡Señora Malfoy, pero que hace aquí!

¿Malfoy?

En su mente un vago recuerdo de aquél sueño que había tenido esa mañana llegó a su cabeza… el Cooper de sus sueños lo había llamado Malfoy… ¿Qué significaba aquello?

— Señor Miller que gusto verlo.

La elegante señora Malfoy inclino la cabeza a modo de saludo, pero aunque su intención era saludar a su querido jefe el señor Miller, sus ojos no se despegaban de los suyos.

Por algún extraño motivo se sintió inquieto al sentir aquellos ojos sobre él, se sintió vulnerable.

— Y usted debe ser el señor Grey.

Tragó saliva, al parecer aquella mujer no lo recordaba.

— Señora, un gusto conocerla.

La señora Malfoy abrió la boca para decir algo pero no pudo hacerlo ya que en ese momento el señor Miller se apresuró a su lado impidiéndole hablar.

— Pero dígame señora, a que debemos el gran honor.

Por un momento la señora Malfoy despegó los ojos de él y sonrió de medio lado al señor Miller. Fue extraño, aquella sonrisa no llegaba a los ojos, al parecer la mujer cargaba con una pena muy grande.

— Vengo a conocer al joven que se niega a atender mis negocios en Nueva York.

En ese momento la señora Malfoy regresó su mirada hacia él y sonrió de nuevo, pero en esta ocasión le pareció ver que por un momento, por sólo un momento la alegría si llegó a sus ojos.

-OOOoooOOO-

— No… no estoy segura de esto, Ha… Harry.

Y ahí estaba el ya conocido titubeo al llamarlo, después de dos días de haber descubierto la verdad ninguno de los dos se acostumbraba a la realidad de que él, Harry Potter existía y que ella, Hermione Granger, no lo había engañado.

Tratando de inyectarle un poco de valor a su castaña amiga, él le sonrió con cariño mientras bajaba su varita.

— Es necesario Hermione.

Su amiga… -si ahora era su amiga- mordió su labio mientras veía con terror la varita.

— Tal vez deberíamos ir con Benjamín, él seguramente…

— Él no es tu hermano, ni siquiera se llama Benjamín. Su nombre es Draco.

No podía evitar hablar con aquel desprecio hacia el rubio, sabía que su tono no le gustaba mucho a la castaña, y así lo demostraba su ceño fruncido.

— No sabemos quién hizo esto, estoy segura que él no…

— Tú lo odiabas.

— ¿Perdón?

— Tú odiabas a Draco, tú…

Mentiroso.

La única verdad ahí era que se estaba aprovechando de la amnesia de Hermione, él sabía que la enemistad entre Malfoy y Hermione estaba desapareciendo, hasta el punto en el cual él creyó que algo más estaba naciendo entre ellos. Estudió la reacción de Hermione, la castaña había cerrado sus ojos y se masajeaba la frente.

— No lo recuerdo, lo único que tengo en mi cabeza son los pedazos de aquellos sueños que me atormentaron estos años, ni siquiera los puedo recordar completos.

Ver sufrir a su amiga de aquella manera sólo lograba que un malestar en su pecho apareciera de la nada, le enojaba… le dolía saber todo lo que le habían quitado a Hermione, era por eso que él había jurado encontrar al responsable y hacerlo pagar.

— Es por eso que debes dejarme hacer esto.

Levanto la varita una vez más apuntando a Hermione. Su amiga vio con terror una vez más aquel gesto de su parte.

— Debe haber otra forma de que…

— Nuestra única salida es la legeremancia.

Hermione se mordió el labio, aquél gesto por algún motivo lo estaba volviendo loco, y es que al ver aquello lo único que venía a su cabeza era aquél beso robado que le dio a la castaña hace unos días.

— Está bien, si dices que es la única salida… pues adelante.

— Sólo… relájate.

— Cómo digas, Potter.

Lo dijo en broma eso lo sabía, pero algo en su tono le hizo recordar a Malfoy y aquello no le gustó. Apretó los labios tratando de controlar su genio, tenía que apartar aquella molestia de su cabeza, ahora no era tiempo de eso.

— ¡Legeremens!

Decenas de imágenes aparecieron en su cabeza, ninguna tenía sentido, todas eran imágenes difusas… rebusco un poco más en la mente de su amiga, ya que aquellas imágenes que veía eran recientes, a él no le importaba mucho lo que Hermione había vivido en ese tiempo y menos cuando en cada recuerdo vio a Malfoy… Malfoy sonriéndole, Malfoy abrazándola… Malfoy besándola y viéndola con infinito amor…

Un poco más profundo.

La Hermione que veía poco a poco se fue haciendo más joven… de repente la vio en una celda sin ventanas, la vio mecerse mientras se abrazaba las piernas, llorando, suplicando por ayuda, un viejo que le sonreía casi con cariño, estaciones que pasaban una a una frente a una ventana… sólo un poco más profundo… fue entonces que paso.

Choco con un muro.

Fue como estar en medio de la nada, la oscuridad lo rodeaba… se sentía tan solo. A lo lejos escuchaba los sollozos de su amiga, la escucho diciendo su nombre…

Harry, ayúdame… por favor…

Aquello fue más de lo que pudo soportar.

Respirando entrecortadamente doblo sus rodillas mientras volvía a la realidad. La fuerza de aquél vacío fue tan grande que sentía las lágrimas en sus ojos, con la vista nublada pudo ver como Hermione también caía al piso tocándose la cabeza.

En su mente no dejaban de aparecer aquellas imágenes que le demostraban lo que había sido la vida de su amiga aquellos años, vida en la cual él simplemente había sido un mal sueño. Le dolía mucho saber que alguien había sido lo suficientemente cruel como para hacerle eso a ambos.

— ¿Hermione?

Después de unos minutos por fin logró hablar, en ese tiempo la castaña no se había levantado, seguía agachada tocándose la cabeza.

— Hermione ¿Estás bien?

Como pudo se arrastró al lado de su amiga, con mucho cuidado depositó una mano sobre el hombro de la castaña, cuando ella se apartó como si su toque quemara supo que había un problema.

— ¿Hermione?

— ¿Por qué?

— ¿De qué hablas?

— ¿Por qué me haces esto?

Hermione por fin levanto la cabeza, cuando vio sus castaños ojos y los vio bañados en lágrimas se sintió vulnerable e inútil; no podía evitar aquél dolor que lastimaba tanto a su amiga.

— Lo siento.

La castaña apretó los labios y después lloró con más fuerza, él solamente pudo acortar la distancia que los separaba y acunarla en sus brazos, la abrazo con fuerza, la abrazo pidiéndole perdón por todo ese tiempo que le falló, porque le había fallado, si él la hubiera buscado bien, si él se hubiera esforzado un poco más tal vez… sólo tal vez, ella habría vuelto antes y no habrá sufrido tanto.

Porque había sufrido, él mismo sintió esa soledad, misma que su amiga había sentido por nueve años, porque en el fondo ella sabía que no pertenecía a aquel mundo y por eso se había sentido perdida… él le había fallado.

— Perdóname.

Hermione lo abrazo con fuerza y continuó llorando ahí en su pecho, él le correspondía al abrazo, la necesitaba a su lado, la necesitaba cerca… quería que ese abrazo compensara todo el tiempo que no estuvo con ella.

Hicieron falta muchos minutos para que su amiga dejara de llorar, para cuando lo hizo le hablo con la voz más extraña que jamás le escucho.

— No pudiste ver más allá de mi encierro en aquél psiquiátrico ¿Verdad?

Negó lentamente con la cabeza, aunque ya no lloraba no podía soltar a Hermione, tenía esa extraña necesidad de tenerle entre sus brazos.

— No.

— ¿Por qué no? Siempre creí que esa falta de recuerdos era parte de mi amnesia por el accidente pero, esto es magia… Deberías poder ¿No es así?

— Debería pero…

— ¿Pero qué?

— No hay nada en tu cabeza antes de eso Hermione, es… es como si no estuvieran ahí, como si no hubiera nada.

Sintió como Hermione se ponía rígida, a regañadientes soltó a su amiga y una vez que lo hizo, lo vio a los ojos.

— ¿Cómo que no hay nada?

Suspiró y trato de sonreír, la verdad era que no entendía que habían hecho con la cabeza de Hermione, por un momento pensó que usando la legeremancia todo se aclararía, que la verdad saldría a flote entregándole a él al culpable de aquellos años de separación pero, no había sido así. En su lugar solamente había obtenido más dudas. Lo que le decía a Hermione era cierto, no había nada en su cabeza, aquel muro con el que se topo era el muro de la nada, no sabía si era posible pero apostaría a que alguien o algo había arrancado las memorias de la mente de su amiga.

— No puedo asegurar nada Hermione pero, parece que alguien te robo los recuerdos, si eso fuera así, explicaría el hecho de que no me recuerdas, que no recuerdas este mundo.

Hermione asintió pensativa mientras se ponía de pie, él la vio caminar de un lado a otro de la habitación pensando.

— ¿Me los puedes regresar verdad? ¿Puedes ponerlos en su lugar y hacerme recordar todo, no es así?

Negó con la cabeza, no tenía idea.

— No estoy muy seguro, para empezar no sabemos si eso es lo que te hicieron, en caso de que sea así tenemos que encontrarlos primero.

— Pero existe la magia, la magia lo puede todo…

— No, hay cosas que la magia no puede hacer.

Vio el miedo en el rostro de Hermione, así que rápidamente se puso de pie y con mucho cuidado tomo el rostro de Hermione entre sus dedos, obligo a la castaña a verlo a los ojos.

— Encontraremos la forma de que recuerdes Hermione, lo vamos a lograr.

Hermione simplemente se quedó ahí viéndolo a los ojos mientras asentía, fue entonces que aquellos labios captaron su atención, al verlos no pudo evitar pasar la lengua por los suyos, aquél recuerdo prohibido de los labios de Hermione sobre los suyos le llegó de golpe.

La atmósfera entre ellos se había tornado extraña… por algún motivo ya no la sentía como esa mejor amiga que siempre fue, ahora había algo diferente… la había dejado de ver nueve años, la había creído perdida… muerta… la había odiado cuando creyó que lo había engañado, la había vuelto a querer cuando supo que ese engaño jamás existió, y ahora… ahora estaba eso.

Al verla, al tenerla así de cerca sentía que su mundo estaba completo, que nada más le hacía falta… aunque la tenía a su lado, aunque podía contar las pestañas de sus ojos sentía que la necesitaba aún más cerca…

Hermione respiro profundamente y dirigió sus castaños ojos a sus labios, mordió los suyos y eso hizo que perdiera el piso por un segundo, sin saber exactamente que hacía o por qué lo hacía, poco a poco se fue inclinando hacia su amiga, ella al saber lo que venía abrió los ojos sorprendida.

Quería besarla… necesitaba besarla.

— Ha… Harry.

Escuchar la voz de Hermione lo trajo de vuelta a la realidad, con horror se dio cuenta de lo que estaba a punto de hacer, vio como Hermione lo veía extrañada y nerviosa, no sabía que decirle, así que hizo lo mejor que pudo para disimular. Deposito un dulce beso en la frente de la castaña, esperaba que aquello bastara para distraerla, esperaba que la chica creyera que esa había sido su intención desde un principio y no besarla en la boca.

— Será mejor que descansemos un poco.

Hermione asintió aturdida, se separaron y por un momento se sintió fuera de lugar en aquella habitación.

— Yo… creo que… yo… necesito…

— Si… yo… creo que… si…

Sin decir nada más Hermione abandono como alma que lleva el diablo la sala, que era donde estaban los dos, cuando la castaña se perdió de su vista él solamente se pudo tirar en el sillón más cercano.

¿Qué demonios había sido aquello?

¿Por qué el sentía esa maldita necesidad de estar con Hermione? Pero lo peor era ¿Por qué sentía que si no besaba de nuevo a Hermione se iba a volver loco? Recargo la cabeza en el respaldo del sillón, sin duda le hacía falta salir, necesitaba aire si no salía estaba seguro que iba a cometer una estupidez.

-OOOoooOOO-

Sentía el corazón en la garganta, el muy traicionero latía con fuerza mientras sus palmas sudaban de manera escandalosa. No acababa de entender… ¿Qué había sido aquello?

Sin duda los últimos dos días habían sido un torbellino de emociones, primero descubrir que todo eso juraba era un sueño era real, aceptar que aquél hombre no era otro que Harry Potter, aquel invento de su mente que por años temió. Después de eso, saber que la magia existía, ver ante sus ojos demostraciones de cosas que en efecto no podían ser otra cosa que magia… aceptar que su vida fue una mentira, tratar de entender quién era ella, quién era Benjamín… quién le había hecho eso y ahora por si no fuera poco eso.

Trago saliva, cerró la puerta con cuidado y pegó la oreja tratando de escuchar algo. Minutos después escuchó como la puerta se cerraba. Al hacerlo soltó el aire que había estado reteniendo, no pudo evitar sentirse aliviada. Estaba sola. Necesitaba tanto estar sola.

Temblando de pies a cabeza como pudo se encaminó a su cama… o bueno, la cama de Harry. Pero ahora podía ser considerada como suya, ya que ahí es dónde había dormido todo ese tiempo, y es que Harry muy amablemente se la había cedido cuando ella se negó a ver aquella que el moreno le juraba era suya, aquella que según le contó Harry tenía todas sus pertenencias. La verdad era que aún no estaba preparada para afrontar eso.

Se sentó con cuidado en la cama tratando de que su respiración se regulara, su corazón seguía latiendo como un desquiciado. Entrecerró los ojos y suspiro.

Apenas cerró los ojos vio el rostro de Harry a unos centímetros del suyo, lo vio lamerse los labios, lo vio inclinarse hacia ella con la clara intención de besarla…

No.

Aquello estaba mal.

Harry Potter era su amigo… o al menos eso creía.

No tenía suficientes pruebas para asegurar aquello pero suponía que era así, o al menos eso le indicaba el comportamiento de Harry, los borrosos recuerdos de sueños perdidos, ella, Hermione Granger no era otra cosa que amiga de Harry Potter, entonces… ¿Qué había sido eso?

Mordió su labio.

La necesidad de probar una vez más los labios de Harry se hacía cada vez más difícil de soportar.

Se estaba volviendo loca.

Gruño molesta. Como si no tuviera suficiente con su dilema de personalidad ahora tenía que lidiar con la confusión de sus sentimientos hacia el que se suponía era su amigo.

Tenía que pensar en otra cosa y tenía que hacerlo rápido, y ella sabía que sólo había alguien con el suficiente poder como para distraerla de todo ese dilema.

Benjamín.

Al pensar en su hermano no pudo evitar un pinchazo en el pecho. Le dolía no saber de él, y aunque Harry le aseguraba que no era nada suyo para ella sus palabras no tenían mucho peso. Por nueve años lo creyó su hermano, por nueve años lo amó como tal y ahora que no lo tenía a su lado lo extrañaba, lo necesitaba tanto… sabía que con un abrazo suyo podría tomar las fuerzas que necesitaba para seguir con todo aquello; quería verlo.

Lo conocía lo suficiente como para saber que en ese momento la estaría buscando hasta por debajo de las piedras, no quería preocuparlo, sabía lo mal que se podía llegar a poner, a esas alturas seguramente se estaría culpando por haber faltado a su promesa.

— Benjamín, te extraño tanto.

Porque si, para ella seguía siendo Benjamín, y no Draco Malfoy como aseguraba Harry.

Su mundo estaba de cabeza y ella no podía hacer nada por remediarlo. Hasta hace unas horas creyó que con el pequeño experimento de Harry todo volvería a ella pero no fue así, en su lugar sólo obtuvo el recuerdo de aquella soledad que sintió por años. No le gustaba para nada.

Dio un rápido vistazo a la ventana más cercana, al ver el sol en su punto más alto supo que era tarde, aquella mañana se había despertado con muchas ganas, ahora esas ganas se habían esfumado. Suspiró. Aunque no tenía ganas de hacer nada tenía que aprovechar que Harry había salido; necesitaba un buen baño y de paso lavar aquella ropa que traía puesta.

Había pasado ya un poco más de una semana y ella seguía usando la ropa con la que llegó a aquella casa, al igual que la playera que había robado del armario del moreno. Tratando de encontrar las fuerzas perdidas de un brinco se puso de pie, fue por la toalla que había usado desde su llegada y se la puso encima mientras metía toda su ropa a lavar, incluida su ahora pijama.

Se metió al baño sin pensarlo demasiado, cuando el agua caliente cayó sobre sus músculos no pudo evitar suspirar satisfecha. Le hacía tanto bien.

Estuvo en la ducha más tiempo del que pensó, para cuando salió del agua envuelta una vez más en aquella toalla, sus dedos estaban tan arrugados como los de una abuelita. Sin perder más tiempo bajo hacia el cuarto de lavado, esperaba tener el tiempo suficiente para….

Un ruido la distrajo.

Asustada se giró hacia el origen de aquel ruido y entonces vio a Harry.

— ¡Harry!

El chico la veía con la boca abierta mientras el contenido de la bolsa que cargaba hasta hace un momento se esparcía por todo el lugar.

— Yo… Yo…

Sintió sus mejillas enrojecer, aquello era lo último que quería, no ayudaba para nada a su causa que Harry la viera con esa cara y ella en ese estado. Se sentía expuesta.

El moreno seguía con la boca abierta, sentía su mirada clavada en su cuerpo y esto sólo logró que sus mejillas enrojecieran aún mas ¿Qué esperaba para darse la vuelta?

— Harry…

Con la mirada le suplicó que se volteara, tenía que ponerse algo encima, aunque estaba segura que la ropa aun no secaba por completo tenía que cubrirse.

El que hasta hace unos días era un desconocido para ella dio un brinco percatándose de lo que hacía. Rápidamente se alejó de ahí y ella pudo entonces calmarse un poco.

— Maldita sea.

Rápidamente fue hacia la lavadora y saco lo primero que encontró y eso fue por supuesto, la playera de Harry. Como había pensado ninguna de las prendas estaba lo suficientemente seca pero aquella playera era lo más decente y seco que se podía poner. Busco su ropa interior.

Sin pensarlo demasiado se vistió con eso, dio gracias al cielo que aquella playera le quedara lo suficientemente larga como para cubrirla. Dio un vistazo a su ropa, la metió en la secadora y salió a buscar a Harry, antes de irse levanto las compras que había hecho, las metió en la bolsa y se encaminó a la cocina.

Lo encontró ahí, viendo a la nada mientras tocaba sus labios.

Trato de desviar su atención de aquel punto y e intento llamar su atención.

Carraspeó un par de veces, fue hasta la tercera ocasión que el chico se percató de su presencia. Al hacerlo vio como sus mejillas se teñían de rojo, estaba segura que las suyas estaban igual.

— Yo… yo…

— No pasa nada.

Trato de hablar con naturalidad, tenía que restarle importancia al asunto, si ella lo creía tal vez él también.

Vio como el chico tragaba saliva, lo sintió estudiar su cuerpo y aquellos sólo logro que se cohibiera aún más. Harry, abrió la boca para decir algo pero entonces enarcó una ceja, parpadeo confundido.

— ¿Esa es mi playera?

Asintió torpemente mientras dejaba en la mesa las compras de Harry.

— La uso para dormir espero que no te moleste, no es que tenga mucha ropa por aquí, es por eso que…

—Entiendo, no hay problema.

Harry, continuo estudiándola y esto le puso los cabellos de punta, necesitaba cambiar de tema, necesitaba algo con que distraerse y sabía cómo hacerlo, tenía días queriendo pedirle algo a su amigo pero siempre se había acobardado.

— Harry.

— Uhm.

— Necesito ir a casa.

Silencio.

Sus palabras tuvieron el efecto que ella esperaba, era por tal motivo que no lo había pedido, sabía que Harry se iba a negar, incluso a molestar.

Levantó la vista encontrándose con un par de ojos verdes que llameaban.

— No.

— Pero…

— No, Hermione.

El moreno apretaba los dientes con furia.

— No puedo vivir eternamente con esto.

Señalo la prenda mojada que vestía ahora para darle más énfasis a su idea, Harry ladeo la cabeza mientras la estudiaba con demasiada atención una vez más. Aquello sólo logró que enrojeciera de nuevo.

Después de un estudio demasiado prolongado por parte de Harry, el chico parpadeo regresando a la realidad.

— No volverás a esa casa.

— Pero yo… Benjamín…

— No es Benjamín, no es tu hermano y no volverás ahí.

— Pero…

— Veo que necesitas ropa, cosas… bien iremos de compras, pero nada de volver a esa casa Hermione.

Se mordió la lengua para no hablar de más, sabía que el chico se preocupaba por ella y por eso le negaba su petición, pero no por eso dejaba de molestarle, ella tenía sus propias cosas en casa, no había necesidad de comprar más, además necesitaba hablar con Benjamín, quería averiguar que tanto sabía él de aquél mundo… necesitaba tantas respuestas, pero claro, no las iba a poder obtener, Harry Potter se iba a encargar de eso.

— No recuerdo que fueras tan obstinado.

Lo dijo por hablar, la verdad era que no recordaba nada de él, pero estaba molesta y mucho.

— Lo sé, pero ya lo recordaras, y también recordaras que obstinado o no, siempre busco tu bienestar. Y en esta ocasión haremos lo que yo digo.

Sonrió de medio lado, sin darle tiempo de replicar el chico deposito un fugaz beso en su frente y desapareció de ahí.

No supo que le molesto más, si el exceso de confianza en el moreno o aquél beso que le dio en la frente que, lo quisiera aceptar o no deseaba haber sentido sobre sus labios.


Y eso es todo por hoy ¿Qué les pareció? ¿Les gustó?

Como podemos ver los sentimientos tanto de Harry como de Hermione están cambiando, por un lado Hermione que no sabe ni quién es ella pero aún así siente una atracción hacia Harry, que recordemos antes de perderse estaba enamorada de él pero la retenía esa amistad que tenía con el moreno, ahora que ella sabe es su amigo pero no siente como tal bueno... es normal que otros sentimientos salgan a flote xD

Lo mismo pasa con Harry, la sabe su amiga pero como ya sabemos la dejo de ver por nueve años... algo tuvo que cambiar en ese tiempo.

Por fin vimos a Draco, que les pareció lo que acaban de leer? que creen que este tramando Narcissa? porque algo es seguro, ella algo trama :B

En fin, gracias a todos por sus comentarios:

Nanny PGranger Evans Cullen: Creo que el beso nadie se lo esperaba, si he de ser sincera ni yo xD cuando escribia simplemente salio y bueno creo que no quedo tan mal xD Ahora se viene la parte dificil para Harry, recuperar los recuerdos de Hermione, ya veremos que pasa cuando trate de regresarselos y vea que no se puede... gracias por comentar :) un abrazo y feliz año nuevo!

saffuran: Tratare de no complicar tanto las cosas pero será dificil y es que adoro el drama xD pero creo que tanto tampoco es bueno, Benjamín se enterará en su momento... veremos como reacciona al saberlo... ojala que bien (?) haha un saludo y feliz año nuevo!

kary muggle: Hola! me da mucho gusto ver nuevas lectoras por aquí, me alegra bastante saber que la historia sea de tu agrado, ojala siga así! :) espero que tengas un feliz año nuevo y por supuesto espero verte por aquí de nuevo, saludos :)

Pan d'thor: La comunicación entre nuestra pareja ira en aumento, cada vez hablaran mas y mas y como vemos las cosas no solo hablar (?) xD hahaha Harry no esta muy de acuerdo en buscar a Malfoy, a sus ojos es el rubio el causante de la desaparición de Hermione, ya veremos cuanto tarda en darse cuenta que no es así. Un saludo y feliz año nuevo para ti n.n

Drys-1: No pude traer capitulo antes de navidad pero aquí lo tienes, antes de año nuevo :B espero que el capitulo te haya gustado, como vimos por fin aparecieron Neville y Draco, espero que a partir de ahora tengan mas acción en la historia. Por otro lado ya era hora de que Harry dejara de ser tan testarudo, por lo menos en cuanto al tema de Hermione y su traición se refiere ya entendió, ojala siga de tan buen humor (?) xD un abrazo y feliz año nuevo.

Annie Thompson: Harry por fin comprendió a Hermione, ahora esta en su fase de salvador para ayudarla xD ojala las cosas le salgan bien porque bueno si no es así la mente de Hermione podría salir perjudicada D: gracias por el comentario n.n saludos y feliz año nuevo!

maru: Gracias por el comentario :) a todos les gustó que Harry por fin entendiera, ya era hora no? que dejara de ser tan cabezota D: xD haha en fin un saludo y feliz año nuevo!

marzelinefilth: Muchas gracias por tu comentario, feliz año nuevo!

amy-tsubasa: Ya vimos un poco de lo que hace Draco, más adelante tendremos mas de él, se viene la parte donde él se entera de la verdad... esperemos que lo tome bien, ahora, lo que dijo Severus es verdad, si Harry no tiene cuidado podría perjudicar mas que ayudar a su amiga... ojala las cosas le salgan bien... esperemos xD en fin un abrazo para ti y feliz año nuevo!.

Luna Potter Granger: La parte donde Harry deja de ser tan testarudo era por lo visto muy esperada, hasta yo tenía ganas de escribirla pero debo decirlo, disfrutaba escribiendo un Harry cabezota y que no entendía razones xD. Aunque Hermione ya supo que no esta loca se vienen cosas complicadas para ella y es que bueno, eso de aceptar de un día para otro aquello que por años juraste era un sueño... no es nada fácil. El beso... oh el beso, me encanto ponerlo, como ya dije no lo tenía planeado, salio de la nada y me da mucho gusto que les haya gustado :)

Cuanto todos se enteren de que Hermione no esta tan muerta como creyeron... bueno algunos lo tomaran a bien otros no tanto... cofGinnycof xD. La revelación de Severus es verdad y muy grave... ya veremos si Harry se entera antes de "ayudar" a Hermione y si encuentra un modo de ayudarla... si no bueno la dañaría mas que ayudarla D: Muchas gracias por la buena vibra para lo de la residencia, ando en las ultimas y espero ya pronto librarme de eso haha un abrazo para ti, y feliz año nuevo!

Y eso es todo por hoy, feliz año nuevo a aquellos que solamente pasan a leer, espero seguir teniéndolos por aquí el año que viene, ojala que la pasen genial con sus amigos, familiares y con todos sus seres queridos, que sus deseos se hagan realidad, Feliz año nuevo! que el Harmony este siempre con ustedes.

Hasta la próxima.