CAPÍTULO XIX

Aquello tenía que ser un sueño.

Tomó con fuerza el brazo de Harry para no caer, la sorpresa de ver aquel mundo era inexplicable. Una cosa era creerle a Harry, saber que alguien le había robado sus recuerdos y otra muy diferente es estar en aquel lugar.

El callejón Diagon, según le había dicho Harry.

Trago saliva mientras sus ojos viajaban y observaban todo el lugar, no pudo evitar abrir la boca al ver el aparador de una tienda dónde se exhibía una escoba… un nudo de instaló en su estómago.

— Nunca te gusto volar.

Sorprendida dirigió su mirada hacia Harry, el chico sonreía de medio lado y la veía de una manera tan extraña…

No le quiso dar muchas vueltas al asunto, sonrió a su amigo mientras avanzaba un paso hacia aquél aparador, Harry podía tener razón, algo muy dentro de ella le decía que no era nada bueno estar trepada en una cosa así. Pero aunque no le gustaba la idea de subirse a una de esas, no podía evitar sentirse maravillada por todo lo que sus castaños ojos veían.

— Es increíble.

Toco el vidrio de aquél aparador, sentía un hormigueo en los dedos, deseaba tanto poder tocar aquél objeto.

— En casa tengo una como esas.

Le sorprendió sentir a Harry tan cerca, el chico le hablo al oído y esto logró que un estremecimiento la recorriera de pies a cabeza. Sintiendo como los nervios la traicionaban tragó saliva y reuniendo todo el valor posible se giró hacia su amigo.

— ¿Y por qué no me la habías mostrado antes?

Harry, se encogió de hombros.

— No creí que te interesara, pero en cuanto volvamos la podrás ver.

El moreno le sonrió, y ella tuvo que desviar la vista de aquella sonrisa. Últimamente causaban demasiados… efectos en ella.

— Y ahora a dónde…

— ¡Harry!

Pero no pudo preguntar a dónde iban a ir ahora, ya que en ese momento una voz le impidió seguir hablando. Harry y ella se giraron hacia un chico pelirrojo que al parecer no creía que Harry estuviera en verdad ahí. Algo en la voz del joven se le hizo extremadamente familiar… fue entonces que vio el rostro de Harry, su amigo había perdido los colores de la cara y veía con evidente nerviosismo a aquél joven. Fue cuando éste estuvo más cerca que ella lo reconoció de aquellas fotos que había visto hace unos días.

Ronald Weasley.

Por puro instinto llevo su mano al brazo de Harry y lo apretó con fuerza, estaba aterrada. No estaba preparada para enfrentarse a él, y aunque estaba segura él no la reconocería, —todo esto gracias al disfraz que traía en ese momento encima—, ella sí que sabía quién era él y no le gustaba estar frente a aquél joven que hace muchos años fue uno de sus mejores amigos.

Aquella mañana antes de salir de casa, Harry, le había insinuado que era necesario tomar una dichosa poción multijugos, ella le aseguró que no estaba lista para eso y le propuso que simplemente taparan su rostro e hicieran uso de algunas prendas para esconder su identidad.

No le gustaba la idea de usar aquella poción que según le había explicado Harry, él había usado para acercarse a ella como Adam. No habían hablado mucho de aquel asunto, aún el moreno no le explicaba porque se acercó de ese modo a ella. Algo le decía que Harry, le ocultaba cosas. Pero ahora no era el momento de preocuparse por eso, ahora tenía cosas más urgentes que atender. Por puro instinto llevó sus manos a su cabeza, con el nerviosismo a flor de piel acomodo la pañoleta que cubría su cabeza. Su rostro estaba completamente tapado, esto gracias a las gafas oscuras que traía en ese momento puestas, pero, aunque sabía que era prácticamente imposible que Ronald descubriera quién era ella, se sentía expuesta.

— Harry.

El pelirrojo llegó en ese momento a su lado, Harry, sonrió con nerviosismo a su amigo y ella tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para no salir corriendo de ahí, ahora más que nunca la idea de Harry de ir a visitar el callejón Diagon le parecía absurda. Por supuesto aquella mañana cuando se lo sugirió le pareció buena idea, pero eso había sido porque el moreno le aseguro que a esas horas de la mañana era imposible encontrarse con un conocido.

Que equivocados estaban.

— Ron ¿Qué haces aquí? ¿Paso algo? ¿Por qué no estás en el ministerio?

Tantas preguntas por parte de Harry la hicieron sentirse más nerviosa, apretó con más fuerza el brazo de Harry, fue entonces que Ron se percató de su presencia. Con una ceja enarcada veía con mucho interés su mano que tomaba con fuerza el brazo de su amigo.

— Yo… no…

El pelirrojo sacudió la cabeza, observo una última vez su agarre hacia Harry y la ignoro; al menos por un momento.

— ¿Qué haces tú aquí? ¿No se supone que debes estar en reposo?

¿Reposo? ¿Por qué tendría que estarlo? Fue en ese momento que el recuerdo de aquella herida que tan torpemente ella atendió, llegó a su cabeza. Era verdad, Harry, estaba en recuperación. Se maldijo internamente por este descuido, los últimos días no se había preocupado en el bienestar del chico, los últimos días solamente se habían tratado de ella y sus memorias robadas; se sintió tan mal.

Sin poderlo evitar dirigió su mirada hacia Harry, su amigo por alguna razón también la vio a ella, fue una fracción de segundo donde ella se disculpó sin palabras y él le decía que no importaba; fue raro, nunca antes se había comunicado sólo con la mirada con alguien. Pero no pudo seguir dándole vueltas al asunto, en ese momento escucho como alguien carraspeaba.

— ¿Harry?

El tono de la voz de Ron, estaba cargado de confusión, ahora, el chico no despega la vista de ella mientras entrecerraba los ojos, parecía estar buscando algo.

— Creo que no nos han presentado, Ron Weasley, mucho gusto.

El pelirrojo le ofreció su mano, aunque aquél gesto parecía honesto, algo en el rostro del joven, no la acababa de convencer. La veía con desconfianza, casi con enfado.

Trago saliva sin saber qué hacer. Torpemente acepto la mano de Ron y la estrecho, aun así no dijo palabra alguna, tenía miedo me hablar, la idea de que Ron descubriera quien era ella si escuchaba su voz, no dejaba de rondar por su cabeza.

— Ella es… Je… Jean Grey, una amiga.

Vio como el joven Weasley apretaba los labios hasta dejarlos en una línea muy delgada, tal vez estaba loca pero algo le decía que su presencia le molestaba al pelirrojo. Lanzó una rápida mirada a Harry, su amigo estaba muy concentrado, tal vez pensando la manera de sacarla de ahí.

— Por lo que veo tu amiga, sufre un caso grave de falta de voz.

Al escucharlo hablar supo que no lo había imaginado, Ronald estaba molesto por su presencia. No comprendió a que se debía esta hostilidad, pero cuando vio el rostro de Harry supo que el moreno si sabía.

Harry, apretó los labios y los puños, evidentemente molesto. Sonrió de medio lado e inesperadamente toco su mano, esa que reposaba sobre su brazo. Inmediatamente Ron dirigió su vista hacia aquél punto exacto y miro a Harry con furia.

— No tienes por qué ser grosero con ella, no tiene nada que ver con tus estúpidas ideas.

— ¿Has hablado con Ginny? ¿Sabías que está muerta de la preocupación por ti? No sabíamos cómo estabas, ahora veo que estas muy bien.

En la última parte de la oración, Ron, le dedicó una mirada de auténtico desprecio. Ella seguía sin entender ¿Por qué el pelirrojo nombraba a su hermana? Si, ella sabía quién era Ginny Weasley. Harry se lo había dicho, ella era la menor de los Weasley, habían pasado la última noche en aquella tarea, el moreno les ponía nombre a aquellas personas que aparecían en las fotos que ella ya había visto. Aun recordaba a la guapa pelirroja que había visto en una de ellas.

— Lo que pasa entre tu hermana y yo no es de tu incumbencia, creí que ya había quedado claro, Ron.

¿Lo que pasaba entre ellos? ¿Acaso ella y Harry…? Una posibilidad que no se había planteado apareció de la nada; por algún motivo sintió un gran vacío en su pecho.

— Puede ser tu novia Harry, pero ella sigue siendo mi hermana…

El recuerdo de un sueño olvidado llegó en ese momento a su cabeza, sintió como el vació en su corazón aumentaba a un tamaño considerable, un escalofrió recorrió su cuerpo entero mientras las lágrimas se hacían presentes detrás de aquellas gafas oscuras.

Harry, tenía una relación con Ginny Weasley.

No supo por qué, pero aquella verdad le dolió en el alma, sintió como el fantasma de un viejo dolor se apoderaba de su sistema. Se sintió inexplicablemente traicionada… Harry le había mentido.

De un movimiento brusco soltó el brazo de del moreno.

Harry, que en ese momento discutía de algo con Ron la vio extrañado. Incluso Ron, la veía sorprendido por su extraña actitud. Ella sabía que no tenía sentido, no tenía por qué molestarse por aquella verdad… no tenía por qué dolerle, pero lo hacía, le dolía y mucho… ¿Por qué Harry no se lo había dicho la noche anterior cuándo hablaban de ella? ¿Por qué le oculto aquella verdad? ¿Por qué, teniendo una novia él la había besado? ¿Por qué si mantenía una relación con aquella pelirroja él la veía como la veía? ¿Por qué a ella le afectaba tanto saber que sólo amistad la podía unir a aquel hombre que hasta hace unas semanas creyó producto de su imaginación?

Se sintió tan sola.

Las lágrimas escaparon de sus ojos y aquel vació en su interior se hizo aún más insoportable. Necesitaba tanto un abrazo… necesitaba tanto a su hermano. Pensar en Benjamín no fue la mejor idea en aquél momento, lo extrañaba tanto que ya dolía, eso aunado al dolor de la traición que sentía en ese momento, lograron que simplemente dejara de pensar. Sin importarle un carajo la presencia de Harry y Ron, se separó sólo un poco de sus amigos, que la veían sin comprender que tenía.

— ¿Jean?

Apenas Harry la nombró, sin que el chico se lo esperaba salió corriendo por la dirección en la cual habían entrado. Escucho el grito de Harry, escuchó también el pequeño forcejeó que tuvo con Ron cuando el pelirrojo le impidió seguirla. Internamente le agradeció al pelirrojo tal gesto, esto le dio la oportunidad de escapar. Rápidamente y sin perder el tiempo entro a aquella taberna por la cual habían pasado hace unos momentos, sin importarle las miradas de confusión que le dedicaban las demás personas, corrió lo más rápido que sus piernas le permitieron, escuchó los gritos de Harry llamándola, pero no se detuvo, en menos de un minuto estuvo corriendo desesperadamente por las calles de Londres, no tenía dinero pero sabía que si quería perder a Harry tenía que actuar pronto, tomo un taxi que milagrosamente estaba cerca y le dio la primera dirección que se le vino a la mente. El taxi arrancó y cuando vio para atrás, pudo ver como Harry, seguido de Ron salía por la puerta de aquella taberna que hasta hace un momento ella había abandonado, la veía partir en el taxi. No podía asegurarlo pero a esa distancia Harry parecía verdaderamente dolido.

-OOOoooOOO-

El insistente y desesperante sonido del timbre lo sacó de su sueño. Bostezó y maldijo internamente a la persona que en ese momento interrumpía su sueño. La noche anterior había trabajado hasta tarde. No había dormido ni dos horas. Al abandonar el mundo mágico jamás se imaginó que él viviría de salvar vidas. Siempre creyó que él sería un botánico prestigiado, pero un doctor muggle, jamás.

El timbre siguió sonando y él se puso de pie. Sin molestarse en arreglar su aspecto, fue a abrir la puerta de su departamento. Apenas abrió la puerta, un cuerpo colapso contra el suyo. Sintió el asfixiante abrazo de aquel desconocido. No podía decir que lo conocía. Una pañoleta cubría su cabeza.

— Yo…

En ese momento el desconocido alzo la cabeza y él la vio. No podía explicar el alivio que sintió en ese momento, sin importarle mucho correspondió el abrazo de aquella mujer dejando en ese gesto su corazón. Escucho un sollozo, Hermione lo abrazó con más fuerza y él deposito un dulce beso en su frente.

— Jean, ¿Estás bien? ¿Dónde…?

Hermione se separó de él, la chica traía los ojos hinchados.

— Ahora no, necesito pagar el taxi.

Parpadeo sorprendido y entonces se fijó que un taxista esperaba pacientemente su pago. No se detuvo a preguntarle más a la castaña, en ese momento rápidamente alcanzó su cartera y fue a pagarle al chofer. Una vez que lo hizo entró en su departamento y cerró la puerta. Hermione, ya estaba sentada en uno de los sillones quitándose aquella pañoleta mientras seguía sollozando.

— Jean, ¿Dónde demonios habías estado?

La chica terminó de quitar aquella prenda de su cabeza mientras seguía llorando, él no comprendía por qué. Pero aun así agradeció internamente haber tomado una dosis extra de poción multijugos, ya se imaginaba la sorpresa que se llevaría la castaña al ver que él, Leo, no era precisamente como ella creía.

— No tenía a dónde ir… yo… no tenía… no sabía…

Hermione no dejaba de temblar, era evidente que estaba nerviosa y asustada, no pudo evitar preguntarse dónde había estado, quería que se lo dijera pero sabía que tenía que ser paciente.

Se acercó a la castaña y una vez más la abrazó con fuerza, su amiga se desahogó en su pecho mientras el temblor de su cuerpo aminoraba.

— ¿Jean?

Tal vez fue su imaginación pero le pareció que Hermione, se estremecía al oír su nombre.

— Jean, ¿Qué fue lo que te pasó?

Como única respuesta, su amiga se separó de su abrazo y limpió torpemente sus lágrimas.

— Si te lo digo, no me lo vas a creer.

Enarcó una ceja confundido ¿A qué demonios se refería?

— Leo, necesito ver a mi hermano.

Asintió torpemente, cuando Hermione había estado desaparecida él y Malfoy, habían olvidado un poco su inexplicable enemistad, todo por el bien de Hermione, todo por encontrarla, ahora que la castaña había aparecido en su puerta sabía que tenía que avisarle al rubio.

— Por supuesto.

Se levantó y tomó su celular. Le preguntó a la castaña que si quería ella hablar con su hermano pero negó con la cabeza.

— No, sólo dile que lo necesito.

Estudió su rostro y no encontró la causa aparente de que ella no quisiera hablar con su querido hermano. Sin darle demasiadas vueltas al asunto marcó el número de Benjamín Grey.

El chico contestó al segundo timbrazo.

— ¿Cooper?

Era evidente la sorpresa del rubio, aun así no se detuvo a darle explicaciones.

— Está aquí, ella apareció, está en mi departamento.

Escuchó una exclamación de sorpresa. Por un momento creyó que Malfoy le preguntaría a qué demonios se refería pero no fue así.

— Voy para allá.

Colgó inmediatamente y fue al lado de su amiga, se moría por saber dónde había estado y qué le había pasado, pero algo le decía que sin Benjamín presente, Hermione, no iba a hablar.

-OOOoooOOO-

Su corazón latía con fuerza mientras conducía como alma que lleva el diablo sobre las calles de Londres. Habían pasado veinte minutos desde que recibió la llamada de Cooper; no fueron necesarias muchas explicaciones, él sabía que se refería a su hermana.

Ella había aparecido.

Ahora mientras conducía hacia el departamento de Cooper se maldijo internamente por no preguntar más, él no sabía en qué condiciones había se encontraba su querida hermana, o cómo es que había llegado hasta ahí. Era por eso que ahora conducía como lo hacía. Necesitaba ver con sus propios ojos que ella estuviera bien, y si no era así Adam Black ya se podría dar por muerto. Porque nadie le quitaba de la cabeza que había sido él, quién había secuestrado a su hermana.

Siguió conduciendo, apretaba con fuerza el volante reprimiendo con eso su furia contenida. Fue en ese momento que su celular comenzó a sonar; creyendo que era Cooper de nuevo se apresuró a contestar. Se llevó la desilusión de su vida al escuchar al otro lado de la línea a su jefe.

— Grey.

— Ahora no es un buen momento señor.

— Pero… Grey, ¿Dónde demonios te encuentras?

— Tengo asuntos que arreglar.

— ¿Asuntos? ¿Más importantes que tu reunión con la señora Malfoy?

Al escuchar aquellas palabras maldijo internamente. Lo había olvidado por completo, aquella mañana cuando Cooper llamó estaba de camino a la reunión que tenía con aquella mujer, pero cuando él le informo de su hermana simplemente se había borrado de su cabeza aquella cita.

— Lo olvide.

— ¿Lo olvidaste? ¡Grey, sabes lo importante que es la señora Malfoy, ella pidió específicamente que…!

— ¡Señor, sé muy bien todo eso, pero si me disculpa ahora no me importa, discúlpeme con la señora, haga lo que tenga que hacer pero ahora no tengo tiempo!

— ¡Pero como te atreves… soy tu jefe, sabes muy bien que puedo obligarte a venir, puedo despedirte!

Aquellas palabras arrancaron una risa burlona de su parte.

— No, no lo hará.

Sin molestarse en escuchar más colgó el teléfono, no le preocupaban demasiado las amenazas de su jefe, él sabía que no lo iba a despedir, ningún hombre en su sano juicio lo despediría a él, y en dado caso de que así fuera, a él le sobraban ofertas de trabajo.

Aunque no le importaba faltar a una cita de trabajo, si le preocupaba haber dejado plantada a la señora Malfoy, aquella mujer que había sido tan malditamente amable con él. No comprendía por qué, y la verdad no le interesaba demasiado pero por algún motivo sentía empatía por la señora Malfoy y sin duda ese era el único motivo por el cual le preocupa no llegar a aquella cita pero, ahora lo más importante era su hermana.

En ese momento llegó a la calle dónde vivía Cooper, sin importarle mucho el estacionarse bien, bajó del auto y prácticamente corriendo llegó a la puerta del amigo de su hermana, toco el timbre como poseído y espero a que le abrieran.

Apenas la puerta se abrió, sin molestarse en ser invitado se adentró en el departamento, busco a su hermana con la mirada y la encontró, estaba sentada en uno de los sillones con una taza de té entre sus manos, al verlo, la castaña dejó todo y se levantó de un brinco.

— ¡Benjamín!

Corrió a su lado, la abrazó con fuerza y escucho a Jean, llorar sobre su pecho. Él se limitaba a darle palmaditas en la espalda mientras depositaba besos sobre su frente. No podía creer que en verdad ella estuviera ahí, no es que creyera que jamás la iba a volver a ver, pero, aun así era una sensación extraña tenerla en sus brazos cuando había pasado mucho tiempo de su desaparición. Apenas la vio sintió como algo en su interior encajó de nuevo, al saberla a su lado se sintió inmensamente feliz, aquella parte de su corazón que se había mantenido en paro desde su desaparición volvió a latir; su hermana estaba de nuevo a su lado.

Deshizo el abrazo que lo unía a su castaña para ver en qué condiciones se encontraba. Le sorprendió verla con la misma ropa con la cual la vio la última vez, aun así esta parecía limpia y ella no mostraba signos de daño físico, comprobar aquello logró que el alma le volviera al cuerpo.

— Jean… dónde demonios…por qué… yo… ¿Qué te paso? ¿Dónde estuviste? ¿Quién te hizo esto?

Tomo por los hombros a su hermana, deseaba tanto que le dijera que había sido Adam Black, necesitaba tanto escucharlo. Pero ella no habló. Únicamente se limitó a sollozar, algo en sus ojos se oscureció. Algo grave pasaba.

— ¿Jean?

Su hermana lo observó a detalle y aquello no le gustó, era como si estuviera buscando algo en su rostro, algo que al parecer no encontró.

— Tú eres mi hermano.

— ¿Qué…?

Jean, lo abrazó una vez más, él simplemente no insistió más, era obvio que ella necesitaba desahogarse, ahora lo único que importaba era que ella por fin estaba de vuelta. En ese momento Cooper se puso frente a él, el chico también veía extrañado a Jean, era claro que tampoco entendía su actitud.

Jean, lo abrazó con más fuerza, murmuraba palabras que para él no tenían sentido.

— Estás bien Jean, ya pasó todo.

Sintió como ella asentía con la cabeza, no se despegó de su lado ni un momento.

— Vamos a casa Jean, todo estará bien.

Una vez más su hermana asintió, él quería creer también esas palabras, todo iba a estar bien… y en verdad lo deseaba ya que algo en el rostro de Jean había cambiado, algo le decía que algo grave le había pasado, algo le decía que ella no era la misma.

-OOOoooOOO-

Golpeó con fuerza una… dos… tres veces.

Sentía la sangre escurrir por sus puños pero no le importo demasiado, escuchaba como Ron le pedía que parara pero tampoco le hizo caso. La gente que pasaba en ese momento por aquella calle, lo veían como si estuviese loco; no le importo. Él siguió golpeando la pared descargando toda su furia en el acto, era eso o romperle la cara a su pelirrojo amigo, que en ese momento, trataba de hacerlo parar.

— ¡Harry, por Merlín, para de una vez!

No hizo caso, siguió golpeando la pared, una… dos… tres veces.

No podía sacar de su cabeza la imagen del rostro de Hermione cuando se perdió por las calles a bordo de aquél taxi. Lo veía con tanto dolor… con tanta decepción.

— ¡Maldita sea!

— ¡Harry!

Antes de que pudiera dar otro golpe a la pared, Ron detuvo su puño. Forcejeo con su amigo pero perdió la batalla, al parecer las fuerzas lo abandonaban. Respiraba profundamente mientras el corazón latía con fuerza en su pecho. Vio su mano bañada en sangre al momento que su amigo lo veía como si estuviera loco. Fue entonces que él recordó que todo había sido su culpa y de un movimiento brusco se deshizo del agarre de su amigo; le dedicó una última mirada cargada de desprecio al pelirrojo y salió disparado hacia la dirección en la cual se había ido Hermione. Tenía que encontrarla, y tenía que hacerlo pronto.

Escuchó como Ron lo llamaba y lo seguía, él por supuesto no se molestó en esperarlo, ahora tenía cosas más importantes que hacer. Se detuvo en una esquina preguntándose a donde tenía que ir primero, ¿Al hospital o a la casa de Hermione?

— ¡Harry, pero que demonios te pasa!

Ante la pregunta de su amigo apretó los puños con fuerza, el muy imbécil aún se atrevía a preguntarlo, había sido su culpa que Hermione huyera de esa manera, él y su bocota.

Trago saliva al recordar la cara que había puesto Hermione cuando Ron, soltó como si nada el hecho de que él tenía una relación con Ginny. No comprendía mucho el por qué Hermione reacciono así, no tenía sentido. Una voz dentro de su cabeza le grito que era su culpa, que él debió comentarle aquel detalle a su amiga la noche anterior pero, no sabía porque no lo había hecho. El recuerdo del beso que compartió con la castaña y todos aquellos momentos de tensión llegó a su cabeza. Eso sólo logro que maldijera una vez más.

— ¡Harry, contéstame de una buena vez! ¿Quién era en verdad ella? ¿Por qué huyo como loca cuando dije lo de Ginny y…?

— ¡Cállate idiota!

Tal vez Hermione no había huido por eso, tal vez solamente se había asustado, tal vez… no… no tenía sentido aquello, aunque era obvio el motivo de la huida de Hermione, no tenía mucho sentido su reacción, ahora, tenía que buscarla, tenía que mantenerla a salvo de lo que fuera que la asechaba. Ya que estaba seguro que el causante de sus memorias perdidas la iba a encontrar. Y lo que más le aterraba era pensar que si lo hacía primero que él, la iban a alejar de su lado, y él no podía permitir eso.

Comenzó a caminar de nuevo, necesitaba un lugar donde aparecerse, necesitaba…

— ¡Harry, maldita sea contéstame!

Escuchar la voz de Ron en aquel momento fue desesperante, las ganas de golpearlo aún no se iban del todo, lo único quería era que su amigo se largara de ahí, no quería pegarle, en verdad que no quería.

Porque después de todo no era culpa del pelirrojo haber hablado de más, su único pecado había sido pensar mal de él, aun no podía creer que el chico en verdad hubiera pensado que Hermione era su "aventura" o la mujer con la cual según él, había engañado a su hermana.

Como pensó antes, él era un idiota.

— ¡Harry!

Ron, le dio alcance y tomó con fuerza su brazo obligándolo a girarse, aquello fue el detonante de todo. Sintiendo como la furia regia sus acciones, estampo a su amigo contra la pared más cercana mientras llevaba su brazo al cuello del pelirrojo asfixiándolo.

— ¡Te dije que te callaras, maldita sea! ¡Eres un idiota Ronald, un completo idiota! ¡Ahora cómo se supone que la voy a encontrar! ¡Tú no sabes lo que…. ! ¡Eres un completo estúpido!

Al ver que el rostro de Ron se ponía igual de rojo que su cabello lo soltó; se había excedido. Pero aun así su amigo no dejo de molestar. Apenas recupero el aliento comenzó con los reclamos sacándolo aún más de sus casillas.

— ¿Un idiota? ¿Ahora soy un idiota por defender el honor de mi hermana? ¡Tú eres el idiota Harry Potter, tú y tu maldita mujer que…!

Aquello fue demasiado para él, no iba a permitir que Ron insultara a su amiga, así que simplemente se dejó llevar por el coraje, simplemente no pensó en lo que decía.

— ¿Mi maldita mujer? ¡Esa era Hermione, pedazo de idiota! ¡Era Hermione!

Demasiado tarde se dio cuenta de lo que había dicho, para cuando lo hizo su respiración se volvía más irregular y Ron lo veía como si tuviera tres cabezas.

— ¿Qué?

La rabia desapareció del rostro de su amigo, fue entonces que lo vio con pena.

— Harry…

Y entonces lo vio, él creía que estaba loco.

— No estoy loco Ronald.

Lo había arruinado, no era el momento de que el pelirrojo se enterara de la existencia de Hermione, así no era como había planeado las cosas… así no era como él había querido que su amigo se enterara de que Hermione Granger no estaba muerta. Ahora por su maldita estupidez todo se había ido al demonio.

Sintió que el peso del mundo caía sobre sus hombros, sin importar mucho los ojos curiosos que en ese momento los veían a él y a Ron, se fue a sentar en la orilla de la banqueta, mientras su respiración se regulaba y aquel chorro de sangre seguía escurriendo de sus puños.

Fue consciente de como Ron se sentaba a su lado.

— Harry.

— Es ella, es Hermione.

Se volteó hacia su amigo, éste lo veía con la pena grabada en el rostro.

— Harry, no creo que…

— Esta viva.

— ¿Qué te hace pensar eso?

— No pienso nada, tú la viste, esa mujer que tú…. Era ella, y ahora la perdí.

Pudo ver en el rostro de su amigo que no le creía, él se limitó a suspirar, tenía que hacerlo entender, aunque no había planeado que Ron se enterara aún de la historia de Hermione, ahora tenía que hablar.

— Necesito contarte algo.

Su pelirrojo amigo asintió lentamente, era raro que hasta hace un momento peleaban y ahora ahí estaban, en la calle sentados mientras él estaba por contarle la más loca de las historias. Por lo menos, si él le creía, ya tenía alguien que le ayudara a buscarla.

-OOOoooOOO-

No había dicho una sola palabra desde que abandonaron el departamento de Leo, Benjamín conducía con cuidado mientras le dedicaba miradas de auténtica preocupación, ella simplemente no podía dejar de verlo. Buscaba en su rostro ese algo que le dijera que él no era su hermano.

No lo encontraba.

Apenas lo había abrazado se había sentido en casa, los últimos días habían dejado de importar, no le importo aquél mundo que por años estuvo en su cabeza, no le importo saber que todo era verdad… no le importo que le dijeran que aquel rubio que en ese momento la veía con cariño y preocupación, no era su hermano. A ella no le importo.

En ese momento no era Hermione Granger, la bruja a la cual le habían arrebatado sus memorias, ahora, ella era solamente Jean Grey, y el rubio que iba a su lado en ese momento no era ningún Draco Malfoy, él era Benjamín Grey, era su hermano y ella lo amaba.

— ¿Estás segura que no quieres ir al hospital?

Negó con la cabeza lentamente, no quería ir a ningún sitio que no fuera su casa. Necesitaba estar en un ambiente conocido, necesitaba tumbarse en su cama, abrazar a su hermano y pensar que todo iba a estar bien.

Sabía que era cuestión de tiempo para que Harry la encontrara, esperaba que ese tiempo fuera suficiente para arreglar sus cosas y largarse del país. Lo había pensado mucho en el transcurso del camino, y la única verdad era que no estaba lista para incorporarse a un mundo que no recordaba, no sabía si quería vivir en un lugar donde no conocía a nadie, dónde al parecer todos podían mentirle.

Con amargura recordó a Harry. Sacudió la cabeza; no era tiempo de pensar en él, ahora lo único que quería era estar con su hermano. Suspiro sin poderlo evitar y esto logro que una vez más Benjamín depositara su mirada en ella; aun así no dijo nada, él continuo conduciendo.

Había pensado mucho en si decirle la verdad a Benjamín o no, sabía que él iba a necesitar un motivo para aceptar su idea de irse de Londres, quería decirle, quería contarle que todo eso que había estado en su cabeza era real pero no sabía cómo contárselo sin que él pensara que había perdido la cordura.

Tenía tantas cosas que hacer, y el tiempo que tenía era poco.

En ese momento llegaron a casa, era difícil describir la alegría que sintió al sentirse en su hogar. Benjamín estaciono el auto y abrió su puerta; pasó un brazo sobre su espalda y así entraron a casa, abrazados como los hermanos que eran. Una vez que estuvieron a dentro, el interrogatorio comenzó.

— ¿Quién fue? ¿Dónde te tenían?

Era curioso descubrir que al rubio jamás se le pasó por la cabeza la posibilidad de que ella había huido por gusto, aun cuando la última vez que se vieron ellos habían peleado.

— ¿Fue Black, no es así? El muy imbécil te secuestro.

Al escuchar el nombre que Harry había usado, logro que un estremecimiento la recorriera de pies a cabeza, en su mente apareció el momento en el cual el chico dejó de ser Adam Black, para convertirse en Harry Potter.

— Yo…

— No tienes que cubrirlo, yo sé muy bien que…

— Benjamín, no… él no fue… o si fue pero…

— ¿Pero qué?

Era clara la confusión de su hermano, en su cabeza ella trato de pensar la manera de explicarle todo sin que él al final, decidiera mandarla al psiquiátrico del doctor Patterson. Suspiro profundamente, estaba por abrir la boca y hablar cuando una voz conocida le impidió continuar.

— Debo decirlo, estoy un poco decepcionado Hermione.

Abrió los ojos a causa de la sorpresa, ahí, en el umbral de una puerta que estaba abierta de par en par, se encontraba Harry, que, con la varita, apuntaba directamente a Benjamín, mientras un pelirrojo veía la escena con los ojos desorbitados y la mandíbula abierta de par en par.

— ¿Pero qué…? ¿Quién demonios eres tú?

Harry, ladeo la cabeza mientras avanzaba unos pasos hacia ellos. Benjamín, se colocó protectoramente frente a ella, protegiéndola de aquellos desconocidos que invadían su casa.

— ¿En verdad no me recuerdas?

Era simple curiosidad el tono de la voz del moreno, Harry, siguió avanzando con Ron pisándole los talones, al parecer el pelirrojo aún no se recuperaba de la sorpresa de verla ahí, con el que ellos creían era Draco Malfoy.

— No sé quién demonios eres, pero yo que tú me iba por donde vine si no quieres que hable a la policía.

Harry, sonrió. Ella simplemente estaba ahí, sin poderse mover o hablar.

— Has cambiado, y en verdad, no puedo creer que no me recuerdes… o tal vez, todo es un truco de tu parte.

Harry, levanto un poco más su varita, ella había visto lo que aquel objeto podía hacer y temió por su hermano. La amenaza en el rostro del moreno era evidente. Ella tragó saliva. Estaba a punto de decir algo cuando una vez más fue interrumpida.

— Baja esa varita Potter.

Los cuatro voltearon al mismo tiempo hacia la puerta, dónde un nuevo inesperado visitante hacia su aparición. Al ver a aquél joven que por años creyó conocer, con una varita en mano, apuntando hacia Harry y Ron que no creían lo que veían, supo que en verdad toda su vida había sido una maldita mentira.

Leo Cooper, apuntaba con decisión hacia los intrusos sin dedicarle una mirada a ella. Aquello tenía que ser una maldita broma.


Hola a todos! bueno aquí les deje por fin la actualización de esta historia, muchas gracias a todos los que se tomaron el tiempo de dejar un comentario, gracias a:

Elsy82

LadyH. -Peverell

marzelinefilth

haher

Annie Thompson

emily pineda

Luna Potter Granger

maru

kary muggle

saffuran

Trate de no tardarme demasiado con la actualización, pero andaba un tanto presionada con la residencia, ahora ya salí de eso, faltan tramites en el tecno pero ya serán menos espero, lo que nos traerá un poco de más tiempo para escribir, en fin, gracias por seguir aquí, espero que el capitulo haya sido de su agrado, como pudimos ver Ron se enteró de la existencia de Hermione... ya veremos como reacciona xD y Leo-Neville... bueno su arrebato de heroe le traera consecuencias... ya veremos cuales... gracias de nuevo, nos vemos pronto por aquí y ya saben, sus comentarios son gratis. Hasta la próxima.